ESPECIAL DBSNL // Kingdom come // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Historias paralelas

Kingdom come / Parte III: Historias paralelas
“¡El Imperio nos paga por hacer algo que haríamos gratis!”


En el planeta Seth, Bardock y sus compañeros están rodeados por cientos de perros humanoides delgados, de tez negra, pelaje corto y orejas puntiagudas. 
El escuadrón de saiyajín se escabulle hacia el interior de un templo en ruinas huyendo de los cánidos, que no dejan de dispararles con unas extrañas armas en forma de lanzas con un cañón en su extremo.

– “Esto no debería estar pasando…” – lamenta Panppukin.
– “¿Quién iba a pensar que sacrificarían su propia luna?” – responde Seripa.
– “Hay que admitir que tienen agallas” – añade Toma.
– “Llevamos varios días masacrándoles y parece que no se acaban nunca” –protesta Leek. – “A este paso vamos a agotarnos”.
– “¡Basta de chácara!” – les interrumpe Bardock. – “Necesitamos un plan.”
– “¿¡Un plan!?” – refunfuña Toteppo entre dientes – “¡Yo os daré un plan!” – exclama saliendo de su cobertura y carga contra las tropas enemigas. – “¡HAAAAA!” – grita mientras golpea a todos los cánidos que se encuentra a su paso.
La impulsividad de Toteppo parece molestar a Leek.

– “Menudo idiota” – dice el saiyajín. – “Va a hacer que le maten.”
De repente, Toma y Seripa también salen de su cobertura.

– “¡Hora de divertirse!” – sonríe Toma.
Los dos saiyajín también se lanzan al ataque.

– “¡Esperad!” – exclama Leek.
– “No te esfuerces” – responde Bardock.
Panppukin y Bardock también se unen a la ofensiva.
Leek, a regañadientes, también se dispone a ayudar a sus compañeros.

– “Maldita sea…” – lamenta el saiyajín, que carga contra sus enemigos.
Mientras tanto, en el planeta Vegeta, de noche, Páragus camina por las calles de la ciudad cuando se encuentra con un saiyajín que sale a trompicones de una taberna, borracho, y que se tambalea sin rumbo hasta tropezarse y caer al suelo inconsciente.
Páragus se detiene y observa con desprecio a su compatriota. Después mira a la taberna y, furioso, se dirige allí.
En el local, un gran número de saiyajín jóvenes se encuentran bebiendo, comiendo y celebrando como si fuera una fiesta.

– “¡BASTA!” – interviene Páragus irrumpiendo en la taberna. – “¡Esto es denigrante!”
El local se queda en silencio y todos miran a Páragus.

– “¡Señor Páragus!” – exclama un soldado extrañado al verle en un local así.
– “Solo… nos estamos divirtiendo…” – se excusa otro saiyajín, algo confuso.
– “¡¿Es que no os dais cuenta?!” – continúa Páragus. – “¡Os estáis acomodando! ¡Freezer es el enemigo!”
– “Creo que está exagerando…” – responde un solado.
– “Freezer es quien provee todo esto” – añade otro.
– “¡El Imperio nos paga por hacer algo que haríamos gratis!” – se mofa otro mientras alza su jarra.
La taberna se llena de celebraciones y carcajadas.
Páragus agacha la cabeza, frustrado, al ver que sus peores temores se convierten en realidad.
De repente, Páragus agarra la jarra del saiyajín y la estampa contra el suelo. Después le agarra de la armadura y le zarandea con fuerza.

– “¡Estúpido inconsciente!” – le dice Páragus antes de propinarle un puñetazo y hacerle caer al suelo.
Enseguida varios saiyajín se lanzan sobre Páragus y su rival para separarles.

– “¡Viejo infeliz!” – le insulta el saiyajín.
Los saiyajín sacan a Páragus del local.
En el planeta Seth, el escuadrón de Bardock se encuentra inmerso en una terrible escaramuza en la que aporrean a enemigos a diestro y siniestro.

– “¡No podremos con todos!” – exclama Leek.
– “¡Sigue luchando!” – responde Toma, que disfruta del combate.
– “¡Esto no se acaba nunca!” – insiste Leek.
– “¡Lo sé! ¡¿No es increíble?!” – celebra Seripa.
– “Eres un quejica, Leek” – se burla Bardock.
En ese instante, Leek es apuñalado con una lanza en el costado por uno de los cánidos.

– “¡Leek!” – exclama Panppukin.
Bardock dispara y pulveriza al seth que ha herido a su compañero.

– “Maldita sea” – dice Leek, que extrae la hoja rota y la tira lejos de él.
– “¿Estás bien?” – pregunta Bardock.
– “Sobreviviré” – responde Leek.
En ese momento, los perros empiezan a aullar y una extraña señal aparece en el scouter de los saiyajín.

– “¿Qué es eso?” – pregunta Toma.
– “Es… grande…” – dice Toteppo.
– “No…” – le corrige Bardock ampliando la señal. – “¡Es que son muchos!”
– “¡¿Más refuerzos?!” – exclama Panppukin.
– “Maldita sea…” – lamenta Toma. – “Hemos sido demasiado confiados…”
Frente a ellos, por la ladera de una colina cercana, un ejército de perros humanoides desciende corriendo y ladrando.

– “Maldición…” – dice Bardock, que se pone en guardia.
De repente, la colina entera estalla sin previo aviso, lanzando a todos los enemigos por los aires y dejando a los saiyajín boquiabiertos.
Al darse la vuelta, pueden ver que Nappa ha llegado y ha sido el artífice de la explosión realizando un simple gesto con dos dedos.

– “¿Y estos son los que os estaban causando problemas?” – se burla el saiyajín. – “Sois lamentables.”
– “¿Qué haces tú aquí?” – pregunta Toma.
– “El Rey me ha enviado para hacer vuestro trabajo” – responde Nappa con chulería.
– “¡Podíamos hacerlo nosotros!” – responde Toteppo.
– “Ya lo veo” – responde el saiyajín de élite con desprecio mientras abandona la escena.
En unas horas, el Rey Vegeta se ha enterado del incidente en la taberna y reclama la presencia de Páragus, que acude a la sala del trono.

– “Su Majestad” – saluda el saiyajín hincando la rodilla.
– “¿Qué ha pasado, Páragus?” – le pregunta el Rey.
– “Esos estúpidos niñatos…” – responde Páragus. – “He perdido los estribos”.
– “No necesitamos crear división entre nosotros” – dice Su Majestad.
– “¡Alguien tiene que decir la verdad!” – exclama Páragus.
– “¡Basta!” – grita Vegeta poniéndose en pie.
– “Lo siento” – responde Páragus cabizbajo.
– “Por favor, Páragus” – dice Vegeta. – “No me lo pongas más difícil.”
– “No volverá a ocurrir” – responde el saiyajín.
Vegeta no parece convencido, pero aún así decide aceptar las disculpas de su amigo.

– “Sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad?” – le pregunta el Rey.
Páragus no responde.

– “Puedes retirarte” – sentencia Vegeta.
Páragus abandona la sala y el Rey se queda en silencio.

– “¿Qué te ocurre, Páragus?” – piensa Vegeta. – “¿Qué estás tramando?”
El consejero saiyajín, tras abandonar palacio, se dirige a un local sombrío oculto en la zona más marginal de la ciudad. En él, un grupo de saiyajín vestidos con armaduras de piel tradicionales se encuentra reunido y a la espera de su llegada.
El saiyajín entra en la sala y todos se ponen en pie. Páragus preside la reunión.

– “¡No permitiremos que nuestra raza se convierta en sumisa!” – dice Páragus. – “¡No dejaremos que Freezer rompa nuestro espíritu!”

Los presentes celebran las palabras del saiyajín.

– “Cuando llegue el momento, ¡lucharemos!” – sentencia Páragus.

Mientras tanto, el Príncipe Vegeta espera su turno impaciente para entrar a una de las cámaras especiales de entrenamiento. Finalmente, la compuerta se abre y un saiyajín de su edad, de pelo largo, sale de la cámara agotado.

– “Es una vergüenza que yo tenga que esperar para que tú pierdas el tiempo ahí dentro” – le espeta Vegeta. – “¿A qué te has enfrentado? ¿Dos saibamen de clase C?”
– “Clase D” – responde el chico.
– “¡JA!” – se burla el Príncipe. – “Por eso eres un guerrero de clase baja, Raditz. Si hubieran existido los bebés de infiltración cuando naciste, seguro que estarías en algún planeta remoto luchando contra seres insignificantes.”
Vegeta se prepara para entrar en la cámara.

– “Mira y aprende” – fanfarronea el Príncipe.
Mientras tanto, en un remoto planeta del borde exterior del Imperio de Freezer, una cápsula espacial atraviesa la atmósfera a toda velocidad.
En su interior, un bebé saiyajín no deja de llorar. Algo parece que no va bien. Un error de cálculo ha hecho que la nave empiece a girar a toda velocidad y se haya desviado de su trayectoria, haciendo que la nave se dirija a toda velocidad contra la superficie del planeta en su cara nocturna.
En el centro de mando saiyajín, un un soldado ve como una señal desaparece de su pantalla.

– “Hemos perdido al bebé de infiltración Turles.” – anuncia el técnico por radio. – “Ha habido una avería en la cápsula y parece que se ha estrellado.”

En ese remoto lugar, el bebé, malherido, parece que tiene dificultades para respirar. Finalmente, el niño logra abrir los ojos y ver la luna del planeta. Su corazón pronto empieza a latir con fuerza.

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“¡El Imperio nos paga por hacer algo que haríamos gratis!”


En el planeta Seth, Bardock y sus compañeros están rodeados por cientos de perros humanoides delgados, de tez negra, pelaje corto y orejas puntiagudas. 
El escuadrón de saiyajín se escabulle hacia el interior de un templo en ruinas huyendo de los cánidos, que no dejan de dispararles con unas extrañas armas en forma de lanzas con un cañón en su extremo.

– “Esto no debería estar pasando…” – lamenta Panppukin.
– “¿Quién iba a pensar que sacrificarían su propia luna?” – responde Seripa.
– “Hay que admitir que tienen agallas” – añade Toma.
– “Llevamos varios días masacrándoles y parece que no se acaban nunca” –protesta Leek. – “A este paso vamos a agotarnos”.
– “¡Basta de chácara!” – les interrumpe Bardock. – “Necesitamos un plan.”
– “¿¡Un plan!?” – refunfuña Toteppo entre dientes – “¡Yo os daré un plan!” – exclama saliendo de su cobertura y carga contra las tropas enemigas. – “¡HAAAAA!” – grita mientras golpea a todos los cánidos que se encuentra a su paso.
La impulsividad de Toteppo parece molestar a Leek.

– “Menudo idiota” – dice el saiyajín. – “Va a hacer que le maten.”
De repente, Toma y Seripa también salen de su cobertura.

– “¡Hora de divertirse!” – sonríe Toma.
Los dos saiyajín también se lanzan al ataque.

– “¡Esperad!” – exclama Leek.
– “No te esfuerces” – responde Bardock.
Panppukin y Bardock también se unen a la ofensiva.
Leek, a regañadientes, también se dispone a ayudar a sus compañeros.

– “Maldita sea…” – lamenta el saiyajín, que carga contra sus enemigos.
Mientras tanto, en el planeta Vegeta, de noche, Páragus camina por las calles de la ciudad cuando se encuentra con un saiyajín que sale a trompicones de una taberna, borracho, y que se tambalea sin rumbo hasta tropezarse y caer al suelo inconsciente.
Páragus se detiene y observa con desprecio a su compatriota. Después mira a la taberna y, furioso, se dirige allí.
En el local, un gran número de saiyajín jóvenes se encuentran bebiendo, comiendo y celebrando como si fuera una fiesta.

– “¡BASTA!” – interviene Páragus irrumpiendo en la taberna. – “¡Esto es denigrante!”
El local se queda en silencio y todos miran a Páragus.

– “¡Señor Páragus!” – exclama un soldado extrañado al verle en un local así.
– “Solo… nos estamos divirtiendo…” – se excusa otro saiyajín, algo confuso.
– “¡¿Es que no os dais cuenta?!” – continúa Páragus. – “¡Os estáis acomodando! ¡Freezer es el enemigo!”
– “Creo que está exagerando…” – responde un solado.
– “Freezer es quien provee todo esto” – añade otro.
– “¡El Imperio nos paga por hacer algo que haríamos gratis!” – se mofa otro mientras alza su jarra.
La taberna se llena de celebraciones y carcajadas.
Páragus agacha la cabeza, frustrado, al ver que sus peores temores se convierten en realidad.
De repente, Páragus agarra la jarra del saiyajín y la estampa contra el suelo. Después le agarra de la armadura y le zarandea con fuerza.

– “¡Estúpido inconsciente!” – le dice Páragus antes de propinarle un puñetazo y hacerle caer al suelo.
Enseguida varios saiyajín se lanzan sobre Páragus y su rival para separarles.

– “¡Viejo infeliz!” – le insulta el saiyajín.
Los saiyajín sacan a Páragus del local.
En el planeta Seth, el escuadrón de Bardock se encuentra inmerso en una terrible escaramuza en la que aporrean a enemigos a diestro y siniestro.

– “¡No podremos con todos!” – exclama Leek.
– “¡Sigue luchando!” – responde Toma, que disfruta del combate.
– “¡Esto no se acaba nunca!” – insiste Leek.
– “¡Lo sé! ¡¿No es increíble?!” – celebra Seripa.
– “Eres un quejica, Leek” – se burla Bardock.
En ese instante, Leek es apuñalado con una lanza en el costado por uno de los cánidos.

– “¡Leek!” – exclama Panppukin.
Bardock dispara y pulveriza al seth que ha herido a su compañero.

– “Maldita sea” – dice Leek, que extrae la hoja rota y la tira lejos de él.
– “¿Estás bien?” – pregunta Bardock.
– “Sobreviviré” – responde Leek.
En ese momento, los perros empiezan a aullar y una extraña señal aparece en el scouter de los saiyajín.

– “¿Qué es eso?” – pregunta Toma.
– “Es… grande…” – dice Toteppo.
– “No…” – le corrige Bardock ampliando la señal. – “¡Es que son muchos!”
– “¡¿Más refuerzos?!” – exclama Panppukin.
– “Maldita sea…” – lamenta Toma. – “Hemos sido demasiado confiados…”
Frente a ellos, por la ladera de una colina cercana, un ejército de perros humanoides desciende corriendo y ladrando.

– “Maldición…” – dice Bardock, que se pone en guardia.
De repente, la colina entera estalla sin previo aviso, lanzando a todos los enemigos por los aires y dejando a los saiyajín boquiabiertos.
Al darse la vuelta, pueden ver que Nappa ha llegado y ha sido el artífice de la explosión realizando un simple gesto con dos dedos.

– “¿Y estos son los que os estaban causando problemas?” – se burla el saiyajín. – “Sois lamentables.”
– “¿Qué haces tú aquí?” – pregunta Toma.
– “El Rey me ha enviado para hacer vuestro trabajo” – responde Nappa con chulería.
– “¡Podíamos hacerlo nosotros!” – responde Toteppo.
– “Ya lo veo” – responde el saiyajín de élite con desprecio mientras abandona la escena.
En unas horas, el Rey Vegeta se ha enterado del incidente en la taberna y reclama la presencia de Páragus, que acude a la sala del trono.

– “Su Majestad” – saluda el saiyajín hincando la rodilla.
– “¿Qué ha pasado, Páragus?” – le pregunta el Rey.
– “Esos estúpidos niñatos…” – responde Páragus. – “He perdido los estribos”.
– “No necesitamos crear división entre nosotros” – dice Su Majestad.
– “¡Alguien tiene que decir la verdad!” – exclama Páragus.
– “¡Basta!” – grita Vegeta poniéndose en pie.
– “Lo siento” – responde Páragus cabizbajo.
– “Por favor, Páragus” – dice Vegeta. – “No me lo pongas más difícil.”
– “No volverá a ocurrir” – responde el saiyajín.
Vegeta no parece convencido, pero aún así decide aceptar las disculpas de su amigo.

– “Sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad?” – le pregunta el Rey.
Páragus no responde.

– “Puedes retirarte” – sentencia Vegeta.
Páragus abandona la sala y el Rey se queda en silencio.

– “¿Qué te ocurre, Páragus?” – piensa Vegeta. – “¿Qué estás tramando?”
El consejero saiyajín, tras abandonar palacio, se dirige a un local sombrío oculto en la zona más marginal de la ciudad. En él, un grupo de saiyajín vestidos con armaduras de piel tradicionales se encuentra reunido y a la espera de su llegada.
El saiyajín entra en la sala y todos se ponen en pie. Páragus preside la reunión.

– “¡No permitiremos que nuestra raza se convierta en sumisa!” – dice Páragus. – “¡No dejaremos que Freezer rompa nuestro espíritu!”

Los presentes celebran las palabras del saiyajín.

– “Cuando llegue el momento, ¡lucharemos!” – sentencia Páragus.

Mientras tanto, el Príncipe Vegeta espera su turno impaciente para entrar a una de las cámaras especiales de entrenamiento. Finalmente, la compuerta se abre y un saiyajín de su edad, de pelo largo, sale de la cámara agotado.

– “Es una vergüenza que yo tenga que esperar para que tú pierdas el tiempo ahí dentro” – le espeta Vegeta. – “¿A qué te has enfrentado? ¿Dos saibamen de clase C?”
– “Clase D” – responde el chico.
– “¡JA!” – se burla el Príncipe. – “Por eso eres un guerrero de clase baja, Raditz. Si hubieran existido los bebés de infiltración cuando naciste, seguro que estarías en algún planeta remoto luchando contra seres insignificantes.”
Vegeta se prepara para entrar en la cámara.

– “Mira y aprende” – fanfarronea el Príncipe.
Mientras tanto, en un remoto planeta del borde exterior del Imperio de Freezer, una cápsula espacial atraviesa la atmósfera a toda velocidad.
En su interior, un bebé saiyajín no deja de llorar. Algo parece que no va bien. Un error de cálculo ha hecho que la nave empiece a girar a toda velocidad y se haya desviado de su trayectoria, haciendo que la nave se dirija a toda velocidad contra la superficie del planeta en su cara nocturna.
En el centro de mando saiyajín, un un soldado ve como una señal desaparece de su pantalla.

– “Hemos perdido al bebé de infiltración Turles.” – anuncia el técnico por radio. – “Ha habido una avería en la cápsula y parece que se ha estrellado.”

En ese remoto lugar, el bebé, malherido, parece que tiene dificultades para respirar. Finalmente, el niño logra abrir los ojos y ver la luna del planeta. Su corazón pronto empieza a latir con fuerza.

REVIEW – DBSNL

Review – DBSNL
He decidido aprovechar el tiempo que necesito para escribir la próxima temporada de DBSNL y OMG para comentar un poco los cambios que he hecho a la historia de Dragon Ball Super y cuales eran mis intenciones con ellos.
Para hacer eso, tengo que empezar comentando el Teaser y el Trailer, que sobretodo los escribí para que empezarais a tener algo que leer mientras terminaba de preparar la historia principal, pero que a la vez sirvieron como declaración de intenciones sobre el tono inicial de la historia.
Nunca me gustaron los trailers originales de “Battle of Gods”, porque me parecían un poco sosos, sobretodo el teaser, y bastante desenfocados, así que aproveché para dar mi versión.
Teaser
En el Teaser, la idea es simple, crear expectación; y para eso creo que lo más efectivo es presentar varias preguntas que se responderán más adelante. Para ello, utilicé un simple movimiento de cámara que empezaba en una batalla en la Tierra y recorría el universo de Dragon Ball de forma jerárquica, pasando por la Torre de Karín, la Atalaya de Kamisama, el Puesto del Rey Enma, el Camino de la Serpiente, el Planeta de Kaiosama y el Planeta de los Kaioshin, hasta llegar a un misterioso planeta, que se mantenía en secreto, pero que, por el recorrido, se podía deducir que era alguien por encima de los Dioses que conocemos.
Otra pregunta que podía generar era sobre el momento en que ocurrían los hechos, pero había ciertos indicios que podían resolverlas, como la batalla en la Tierra, el estado de la Atalaya, el Rey Enma mirando su televisor o Kibitoshin y el viejo Kaioshin mirando la bola de cristal. 
Otro detalle que añadí, era que los operarios del Más Allá estaban reconstruyendo el Planeta de Kaiosama. Me pareció una forma rápida y eficiente de explicar porqué el planeta ha sido reconstruido en la historia que iba a contar a continuación.
El Teaser terminaba con Beerus (aunque supuestamente no conocíamos su identidad), despertando al percibir un ki que llegaba hasta su planeta (que más tarde averiguaríamos que era de Vegetto al transformarse en Súper Saiyajín contra Buhan).
Un cambio que hice, fue cambiar el título de la supuesta película, titulándola DBZ: Hakai. Esto no tiene ninguna relevancia en DBSNL, pero creo que es un título más efectivo y misterioso que “Battle of Gods”, y que además no hace spoilers de que Goku se convertirá en Dios.
En el Teaser participaron Sorita y Torrijos, que fueron los primeros en publicar algo en DBSNL. Me hizo mucha ilusión que gente así se apuntara de forma desinteresada a echarme una mano con esta aventura.
Trailer
En el Trailer es un poco más sencillo, pues muestra escenas de la primera saga de DBSNL, centrada en el despertar del Hakaishin.
Vemos a nuestros enemigos caer fácilmente ante un nuevo enemigo misterioso. Gohan (SNS), Gotenks SS3, Vegeta SS2 y Goku SS3 no son rivales para esta nueva amenaza.
Finalmente, vemos al viejo Kaioshin reconocer al enemigo y darle nombre por primera vez: Señor Beerus. Con esto ya sabemos que es alguien que ha existido durante muchos milenios, pues tiene historia con el viejo Kaioshin, y que su poder y rango están por encima de los Kaioshin.
En el Trailer participaron Alice y Torrijos con excelentes dibujos.

Conclusión
Creo que son bastante efectivos, pese a tener un lenguaje distinto al que después usaría en la historia, ya que ahí sería más novelístico.
Me parece que muestran lo suficiente para crear expectativas sin revelar datos importantes de la trama, así que estoy bastante satisfecho.
Os dejo los enlaces pertinentes, por si queréis echarles un nuevo vistazo y aportar vuestro punto de vista:

DBSNL // Epílogo: Un sueño cumplido

DBSNL // Epílogo: Un sueño cumplido
“Son muy escandalosos, pero tienen buen corazón”
Unas semanas después del final del torneo, nuestros amigos celebran la boda de Son Gohan y Videl en el Monte Paoz. El evento es sencillo y familiar, pues su intención es que transcurra lejos de los focos y las cámaras indiscretas de Satan City.
Los novios presiden la mesa principal junto a su hija Pan, sus padres: Goku, Chichi y Satán; Goten; y los padrinos: Piccolo y Mr. Bu.
En una mesa cercana, el Rey Gyuma y la tortuga Umigame hablan sobre sus batallitas pasadas. En esa misma mesa los acompañan Uranai Baba, Oolong, Yajirobe y Karín, que se avergüenzan al ver a Roshi perseguir a las amigas de Videl por la pista de baile.
Los Kaioshin, presididos por Zamas, se han tomado el día libre y comparten mesa con Champa, Whis, Dende, Mr. Popo, Kaiosama y Bubbles.
En otra mesa, hablan y ríen Chaoz, Ten, Lunch, Puar, Yamcha, Suno, Hatchan, Shu, Pilaf, Mai, Lápis, Lázuli, Krilín y Marron.
Vegeta, Bulma, Bra, Trunks, el Dr. Brief y su esposa comparten mesa con Mirai Trunks, Toppo y Jaco.
En otras mesas, los compañeros de estudios de los novios y algunos amigos cercanos de la familia Satán, también se lo pasan en grande.
Mientras los asistentes brindan y celebran, Whis se acerca a Goku.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Goku.
– “Creo que el universo necesita un nuevo Zeno” – responde el ángel.
– “¿De verdad?” – pregunta Goku sorprendido.  – “¿Pero se puede replicar ese poder?”
– “¡Oh, no!” – responde Whis. – “Es sólo un puesto simbólico. Alguien que pueda coordinar las acciones de los tres poderes.” – explica Whis. – “Había pensado que a lo mejor conoces a alguien dispuesto a ocupar ese lugar.”
– “Ya veo…” – responde Goku pensativo.
De repente, mientras observa a los invitados, una idea ilumina la mente del saiyajín.

– “¡Lo tengo!” – exclama. – “¡Conozco a la persona perfecta!”
En unas horas, el nuevo Zeno ya ocupa su trono.

– “¡Al fin!” – exclama Pilaf con lágrimas en los ojos.
– “¡Lo hemos conseguido, señor Pilaf!” –  llora también Shu mientras le abraza.
– “¡Soy el amo del universo!” – grita feliz el pequeño ser azul. – “¡Y tú eres mi hombre de confianza!”
– “¡Soy tan feliz, señor Pilaf!” – exclama Shu.
Whis y Goku observan la escena.

– “¿Estás seguro de esto, Son Goku?” – le pregunta el ángel.
– “Son muy escandalosos, pero tienen buen corazón” – responde Goku sonriendo. – “Harán lo correcto.”