DBSNL // Capítulo 89: Una nueva generación

DBSNL // Capítulo 89: Una nueva generación
“Mi cuerpo empieza a notar el paso de los años”

En la Capital del Oeste, Trunks está en plena reunión con el comité directivo de la Corporación Cápsula. El joven expone un prometedor proyecto a la directiva. La mesa está presidida por Bulma, visiblemente orgullosa del trabajo que está haciendo su hijo en la Corporación.
En la Sala de Gravedad Aumentada, Vegeta, vestido con ropa de deporte y sus guantes saiyajín, entrena, como es habitual, pero de repente necesita detenerse para recuperar el aliento.

– “Supongo que los años no perdonan…” – murmura el saiyajín esbozando una sonrisa.
En el Instituto Brief, en la misma Capital, una joven Bra atiende a una de sus clases en un gran anfiteatro, pero se distrae mirando por la venta. La chica tiene el cabello azul, largo y lleva una diadema roja. Es menuda y va vestida con el uniforme del Instituto.

– “Que rollo…” – suspira la joven. – “¿Por qué no puedo quedarme a entrenar con papá?”
En el Monte Paoz, Chichi prepara la comida, cuando su padre llega con la compra.

– “¿Va a venir Goten?” – pregunta el Rey Gyuma.
– “Ha quedado otra vez con Marron” – responde Chichi. – “Ojalá fuera la mitad de aplicado que su hermano…” – suspira.
En la Kame House, un anciano Mutenroshi hojea una de sus revistas mientras la tortuga Umigame y Oolong miran la televisión. Un fuerte estruendo suena en el piso de arriba.

– “¿De verdad no pueden hacer esto en su casa?” – pregunta molesto Oolong.
– “Ya conoces a Chichi…” – responde Roshi. – “Dudo que les dejara hacer tanto ruido”.
– “Y, según Krilín, a Lázuli no le entusiasma Goten…” – añade Umigame.
En el tejado de la Kame House, Marron y Son Goten, vestidos con uniformes de la escuela Kame, se enfrentan en un combate de entrenamiento. Marron lucha motivada, mientras Goten se dedica a esquivar y detener los ataques de la hija de Krilín.

– “¡Tranquila!” – le dice Goten, que claramente ha perdido el espíritu combativo. – “¡Vas a golpearme de verdad!”
– “¡Eso intento!” – sonríe Marron, que insiste en sus ataques.
En casa de Krilín y Lázuli, la pareja se encuentra viendo la televisión. La androide le pregunta a su marido por Marron.

– “¿Sabes dónde ha ido?” – le pregunta la Número 18, que se masajea la sien como si tuviera una jaqueca.
– “No… ¿Por qué debería saberlo?” – dice Krilín nervioso mientras empieza a sudar. – “Estos jóvenes de hoy en día van a lo suyo…”
En Satán City, Videl y Mr. Bu también están atentos al televisor, donde están entrevistando a Satán para un programa especial anual sobre cómo derrotó a Cell y salvó la Tierra. El Rey del Mundo, no muy convencido, le hace entrega al héroe de una placa conmemorativa. Videl siente vergüenza ajena al ver a su padre montar su espectáculo habitual, mientras Mr. Bu ríe contento las payasadas de su amigo.
Mientras tanto, Son Gohan se encuentra en su despacho, trabajando en su próxima publicación en el campo de la investigación médica titulado “La semilla del bienestar”, en el que trata las aplicaciones de un nuevo medicamento universal a base de jugo de semilla senzu.
En el Instituto Orange Star, Pan sale de clase apresuradamente, vestida de uniforme.

– “¿Dónde vas?” – le pregunta su compañera; una chica rubia de ojos azules. – “Padi y Lato nos han invitado a tomar algo después de clase” – le dice su amiga.  – “¿No vienes?”
– “No. Lo siento, Rula” – responde Pan. – “¡Pero hoy he quedado con mi tío para entrenar!” – exclama mientras se aleja corriendo.
Al doblar la esquina en un callejón y ver que nadie la sigue, Pan aprieta un botón de su reloj y un traje parecido al del Gran Saiyaman, pero de color rojo, se materializa sobre su ropa.

– “¡Allá voy!” – grita mientras alza el vuelo.
En Isla Papaya, en mitad de una llanura, Son Goku y Ub se encuentran en pleno combate. El intercambio de golpes resuena por toda la isla. Ambos van vestidos con las ropas tradicionales del lugar.
Tras un choque, ambos luchadores recuperan la distancia.

– “No está nada mal, Ub” – le felicita Goku.
– “Gracias, señor Goku” – sonríe Ub. – “Pero ambos sabemos que me está dejando ganar”.
– “¿Eso crees?” – sonríe Goku. – “Está bien. Veamos que tal lo haces… ¡contra el Súper Saiyajín Blue!” – exclama al transformarse.
Ub se cubre ante la ola de polvo levantada por el ki de su maestro.

– “Es increíble…” – murmura Ub. – “No consigo acostumbrarme a lo alucinante que es el señor Goku” – sonríe.
– “¿Estás listo?” – le dice Goku mientras se pone en guardia.
Ub asiente y también se prepara para el duelo.
En una llanura al norte de Satán City, Pan aterriza y se cambia de ropa de nuevo utilizando su reloj. Un gi morado con cinturón y muñequeras rojas aparece.

– “¿Aún no ha llegado?” – se pregunta mientras observa su alrededor.
De repente, alguien aparece detrás de ella e intenta golpearla, pero ella se da la vuelta rápidamente y detiene el ataque.

– “Vas a tener que ser más rápido…” – dice la joven mestiza mientras esboza una chulesca sonrisa. – “… tío Piccolo”.
– “Insolente…” – murmura Piccolo sonriente. 
El namekaino asesta un rodillazo a Pan, que se protege cubriéndose con sus brazos frente a su pecho y sale despedida varios metros.

– “Me toca” – dice la chica antes de abalanzarse contra Piccolo.
Piccolo la esquiva con suma facilidad, pero ella insiste.

– “¡No está mal!” – la anima Piccolo. – “¡Pero has descuidado tu guardia!” – exclama antes de darle un puñetazo.
El puñetazo atraviesa a Pan, que resulta ser una imagen residual.

– “Pero, ¿qué…?” – se sorprende el namekiano.
– “¡Masenko!” – exclama la mestiza al lanzar el ataque a la espalda de Piccolo.
Piccolo se da la vuelta y repele el ataque con el canto de su mano. El Masenko se pierde en el cielo.

– “Impresionante” – sonríe Piccolo orgulloso de su aprendiz.
En Isla Papaya, Ub se toma una semilla mientras Goku vuelve a su estado base.

– “Eso es demasiado para mí” – se lamenta Ub, que ha caído derrotado fácilmente.
– “Jeje” – ríe Goku. – “Puede que me haya pasado un poco…”
– “Ese poder está fuera de mi alcance” – suspira Ub.
– “No digas eso” – le corrige Goku. – “¡Mira lo que has progresado! Pronto serás tan fuerte como la última vez que nos enfrentamos.”
– “¿La última vez?” – se extraña Ub.
– “Bueno, tú no te acuerdas” – sonríe Goku. – “Pero nos pusiste a todos contra las cuerdas”.
En el Instituto Brief, Bra percibe el ki de su amiga Pan y Piccolo, y enseguida pide permiso para ir al baño.
Su profesora se lo concede y ella agarra su mochila y corre a la azotea.

– “¡Estoy harta de tantas clases!” – piensa Bra antes de salir volando.
Vegeta sale de la Sala de Gravedad Aumentada mientras se seca el sudor con una toalla y mira al cielo sonriendo.

– “¿Otra vez haciendo novillos?” – murmura el príncipe saiyajín, orgulloso de ver que su hija ha heredado su espíritu de lucha.
Goku y Ub están descansando, tirados en la hierba.

– “Te has hecho muy fuerte, Ub” – le dice Goku.
– “Gracias, señor Goku” – responde contento el joven.
– “Mi cuerpo empieza a notar el paso de los años” – continúa Goku. – “No podré proteger la Tierra siempre. Pronto llegará vuestro turno.”
– “¿Cree que estoy preparado?” – pregunta Ub. – “Yo no me siento listo para afrontar amenazas como las que usted me ha contado…”
– “Uno nunca está del todo preparado” – responde Goku. – “Y esa es parte de la emoción del combate.” – sonríe el saiyajín. – “La verdadera pregunta es si estás preparado para afrontar ese reto; y eso lo descubrirás cuando llegue el momento”.
Bra llega al lugar donde Pan y Piccolo están entrenando y aterriza junto a su amiga. Pan es más alta que Bra. Durante el vuelo, la muchacha se ha cambiado de ropa. Ahora viste unos leggins negros y una camiseta interior negra de manga larga y ajustada, y un top rosa con tirantes, holgado rosa encima. También lleva botas y guantes saiyajín.

– “¡Hola, Bra!” – la saluda alegremente Pan.
– “¿Qué haces tu aquí?” – le dice Piccolo.
– “Estaba harta de estar en clase” – responde Bra, que se hace una coleta. – “¡Me apetece entrenar!”
– “No quiero que tu madre me riña…” – responde Piccolo, con miedo de la posible reprimenda de Bulma.
– “¡No pasa nada!” – responde Bra. – “Ella no se va a enterar”.
Piccolo se pone en guardia.

– “Está bien” – responde el namekiano. – “Entonces, enseñadme qué sabéis hacer”.
– “¡Sí!” – exclaman las chicas al unísono.
Las dos guerreras se abalanzan sobre Piccolo, que se defiende con facilidad.

– “No os estáis coordinando” – las corrige el namekiano. – “Estáis luchando dos combates distintos. Os estorbáis”.
– “¡No dejaré que me gane un namekiano!” – exclama Bra.
– “Tan arrogante como su padre” – sonríe Piccolo, antes de golpearla en el abdomen y dejarla en el suelo.
Pan se detiene y ayuda a su amiga.

– “¿Estás bien?” – le pregunta Pan.
– “¡No me toques!” – responde Bra. – “Puedo levantarme sola.”
– “No seas así…” – dice la joven Pan, que parece acostumbrada a esa actitud por parte de su amiga.
Piccolo sonríe al ver la interacción entre ambas mestizas, pues le recuerda a la relación que tenían Goku y Vegeta.
Pan y Bra se levantan y se ponen en guardia de nuevo.

– “¡Segundo asalto!” – exclama Bra.
– “¡A por todas!” – dice Pan.
Las dos saiyajín elevan su ki, sus ojos brillan de color verde y su cabello se eriza y se tiñe de rubio.

– “¡HAAAAAA!” – gritan ambas al transformarse en Súper Saiyajín.
Piccolo las observa esbozando una media sonrisa.

– “Cada día son más fuertes…” – piensa el namekiano.
En Isla Papaya, Goku percibe el ki de las chicas y sonríe.

– “¿Qué te parece si vienes a mi casa este fin de semana, Ub?” – le pregunta a su pupilo.

DBSNL // Prólogo: Un nuevo comienzo

DBSNL // Prólogo: Un nuevo comienzo
Han pasado más de quince años desde que el torneo que decidió el destino del universo tuvo lugar. 
Tras más de un lustro de paz, Son Goku decidió participar en el Torneo Mundial de Artes Marciales, donde se encontró con el alma reencarnada de Majin Bu en un joven niño de Isla Papaya llamado Ub, al que decidió entrenar. Los demás parecía que habían perdido el interés por la lucha y él necesitaba un pupilo y un adversario.
Goku ha estado viviendo en la aldea del joven muchacho, aunque ha visitado a su familia y amigos en múltiples ocasiones.

Ahora, diez años después, Son Goku vuelve a casa.

RECOPILACIÓN DE FANART

Dibujado por Ipocrito
Dibujado por Ipocrito
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IceAlvaro13
Dibujado por El Discípulo de Tori
Dibujado por El Discípulo de Tori

Dibujado por El Discípulo de Tori

Dibujado por El Discípulo de Tori

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ESPECIAL DBSNL /// Kingdome come // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte V: Golpe de estado

Kingdom come / Parte V: Golpe de estado
“Un Súper Saiyajín…”


Con el paso de los años, la relación entre el Rey Vegeta y Páragus, aunque siempre cordial, se ha ido enfriando. La desconfianza entre ambos aumenta. El Rey ya no se fía del que fue su amigo y hombre de confianza. Por su parte, Páragus considera que la conformidad de Vegeta está condenando a los saiyajín, y ha planeado durante años el momento perfecto para destronarle, confiando en que el Príncipe, gracias a su espíritu, sea la luz que guiará a los saiyajín a una nueva etapa de esplendor. 
Páragus se encuentra frente a sus seguidores, animándolos.

– “¡Hoy es el gran día!” – exclama Páragus, que es coreado por sus hombres. – “¡Hoy tomaremos de nuevo el control de nuestras vidas! ¡Devolveremos el resplandor a los saiyajín! ¡Recuperaremos nuestro espíritu!”
Mientras tanto, el escuadrón de Bardock acaba de llegar de una misión.

– “Tenemos cinco días libres” – dice Panppukin. – “Voy a beber hasta que pierda el conocimiento”.
– “¡JAJA!” – ríe Toteppo. – “¡Me apunto!”
– “Mal momento para buscar juergas, chicos” – replica Toma. – “La mayoría de soldados parecen estar fuera, en alguna misión.”
– “¡Más mujeres para nosotros!” – celebra Panppukin.
– “¿Qué vas a hacer tú, Bardock?” – pregunta Seripa.
– “¡Eso!” – insiste Panppukin. – “¿Te unes a nosotros?”
– “Tu hijo nacerá pronto, ¿no es así?” – recuerda Toma. – “¡Deberías celebrarlo!” 
– “Aún faltan varias semanas” – responde el saiyajín. – “Aprovecharé estos días para descansar.”
– “Es una buena idea” – dice Seripa. – “Ekur y Kanassa no serán fáciles de conquistar”.
En la nave imperial, Freezer se encuentra reunido con Dodoria y Zarbon, que ponen al día al tirano sobre los avances de sus negocios.

– “Los saiyajín siguen en auge, señor” – explica Dodoria. – “Odio a esos monos, pero admito que fueron una gran adquisición.”
– “Temo que eso pueda cambiar pronto…” – replica Zarbon. – “Nuestros informadores indican que hay división en sus filas.”
El comentario llama la atención de Freezer.

– “¿División?” – pregunta el demonio del frío.
– “Una de sus facciones más tradicional parece que quiere tomar el control” – explica Zarbon. – “Pero, si usted da la orden, podríamos ayudar al Rey Vegeta a aplacar la posible rebelión.” – sugiere.
– “Jujuju” – ríe Freezer. – “¿Y qué pretenden? Les he dado guerra y comodidades. ¿No es eso lo que anhelan los saiyajín?”
– “Son unos desagradecidos” – refunfuña Dodoria. – “¡Dejemos que se maten entre ellos!”
– “Según los rumores, pretenden que el Príncipe Vegeta tome el mando” – continúa Zarbon. – “Y no dejan de hablar de algo a lo que llaman el Súper Saiyajín”.
Dodoria estalla en una carcajada.

– “¿Y qué eso?” – se burla el soldado. – “Suena ridículo”.
– “Al parecer, es una leyenda del folclore tradicional saiyajín” – explica Zarbon. – “Según cuenta la historia, cada mil años aparece un guerrero saiyajín con un poder extraordinario”.
– “¡Bobadas!” – exclama Dodoria.
Freezer acerca su silla al ojo de buey de la nave y mira al espacio mientras parece meditar las palabras de Zarbon.

– “Un Súper Saiyajín…” – murmura el tirano.
– “Es posible que crean que ese súper guerrero podría ser el Príncipe Vegeta?” – añade Zarbon. 
– “Señor” – interviene Dodoria. – “Son solo cuentos para niños… Pero si le preocupa, ordenaremos el asesinato de ese crío.”
– “No” – responde Freezer de forma tajante. – “Eso haría que los saiyajín se unieran contra mí.”
– “¿Y qué sugiere, señor?” – pregunta Zarbon.
Freezer esboza una terrorífica sonrisa.
En el planeta Vegeta, un grupo de saiyajín vestidos con las armaduras tradicionales de cuero ozaru está dando una paliza a un joven Raditz en mitad de la calle. El chico viste una armadura del Imperio. 

– “¡Quítate esa armadura!” – grita uno de los saiyajín, que le empuja.
– “¡¿Es que no eres un saiyajín?!” – se burla otro antes de golpearle y tirarle al suelo.
– “¡A lo mejor prefiere ser un soldado de Freezer! ¡JAJAJA!” – ríe un tercero mientras le propina una patada en el abdomen.
– “Escoria de clase baja” – murmura otro. – “¿Crees que ser fiel al Imperio te hace mejor que nosotros?”
Raditz, magullado, intenta levantarse.

– “¡Eres basura!” – exclama uno de los abusones, que se dispone a propinarle un puñetazo.
En el último instante, alguien ha detenido el golpe.

– “B… Bardock…” – titubea el abusón al ver al saiyajín.
– “¿Hay algún problema?” – pregunta Bardock en tono desafiante.
– “Tu hijo se niega a unirse a nosotros” – responde otro. – “¡Es un traidor!”
– “Yo… Solo iba a una misión…” – se excusa Raditz.
– “¡Se acabaron las misiones!” – insiste otro.
Bardock mira de reojo a su hijo.

– “Márchate” – le dice a Raditz.
– “¡¿Cómo?!” – se escandaliza uno de los saiyajín. – “¡¿Tu también nos traicionas?!”
Raditz corre hacia el puerto espacial.

– “No sé de que trata todo esto, pero no me interesa” – dice Bardock. – “¡Largaos!”.
– “¡¿Nos das la espalda?!” – le pregunta el saiyajín alarmado.
Uno de los saiyajín alza su mano apuntando al hijo de Bardock.

– “¡Esa sabandija no escapará!” – grita el saiyajín, furioso.
Bardock aparece frente a él y le agarra el brazo.

– “Os he dado una oportunidad…” – susurra Bardock.
Mientras tanto, una horda de saiyajín tradicionales avanza hacia el Palacio Real.
El Rey Vegeta, en la sala del trono, se sorprende al escuchar las explosiones en el exterior.

– “¿Qué está ocurriendo?” – pregunta el Rey.
– “¡Nos atacan!” – exclama un soldado.
– “¿Invasores?” – pregunta Su Majestad.
De repente, la pared de la sala del trono estalla en mil pedazos y dos saiyajín entran en el palacio.

– “¡¿Qué es esto?!” – pregunta Vegeta. – “¡¿Traición?!”
Los saiyajín atacan al Rey, pero Vegeta consigue noquearles con relativa facilidad.
Páragus entra en la sala del trono.

– “¡Páragus!” – exclama el Su Majestad. – “¡Nos atacan!”
El hombre de confianza del Rey alza su mano y le dispara, haciendo que éste choque contra el trono de piedra, partiéndolo por la mitad.

– “Lo siento, viejo amigo” – dice Páragus, que parece dolido por sus propias acciones. – “Es por el bien de nuestra gente”.
– “Lo tenías… Lo tenías todo planeado…” – murmura Vegeta, que fracasa al intentar levantarse.

Uno de los hombres de Páragus entra en la sala del trono.

– “Hemos tomado el palacio, señor Páragus” – anuncia el soldado.
– “¿Qué pretendes?” – pregunta Vegeta. – “¿Ser Rey?”
– “No” – responde Páragus. – “El Príncipe Vegeta gobernará.”
– “¿Mi hijo?” – se sorprende el Rey. – “No está preparado… Es joven e impulsivo.” – explica. – “Si os enfrentáis a Freezer, será el fin…”
En ese instante, nuevas explosiones ocurren en el exterior y sorprenden a ambos contendientes.
Páragus se acerca al boquete de la pared y ve como varios saiyajín se están enfrentando a sus hombres en los jardines del palacio.

– “Pero, ¿quiénes son esos?” – se pregunta el líder rebelde.
De repente, un ataque de ki impacta en Páragus y le noquea. El Rey se sorprende al ver que han llegado unos refuerzos inesperados. Acto seguido, Bardock entra a la sala del trono por la misma apertura.
Páragus, ahora malherido, se pone en pie.

– “Idiota…” – murmura el rebelde. – “¿Por qué le defiendes? Estás condenando a nuestra raza…”
Bardock no responde.

– “Eres… un guerrero de clase baja…” – continúa Páragus. – “Deberías estar de nuestro lado… ¡¿Es que no tienes orgullo saiyajín?!”
– “No me importan tus complejos” – responde Bardock. – “Tus hombres han convertido esto en algo personal.”
El Rey les interrumpe.

– “Me has traicionado, Páragus…” – interviene Vegeta.
– “El Súper Saiyajín…” – insiste Páragus. – “El Súper Saiyajín de la leyenda está apunto de aparecer…”
– “Esos cuentos han envenenado tu mente, viejo amigo” – responde el Rey, que ha conseguido levantarse.

Páragus, que ha visto su triunfo muy cerca, no puede evitar llorar de rabia.

– “Estáis condenando a nuestra raza…” – insiste Páragus. – “Estáis convirtiendo a nuestros hijos en esclavos…”
Bardock parece tener un momento de duda. Aunque los hombres de Páragus hayan atacado a su familia, él comparte su sentimiento de impotencia.
Páragus aprovecha el momento de confusión para lanzar un ataque al techo, que se derrumba sobre Bardock y Vegeta.
Los dos saiyajín logran salir de entre los escombros en unos minutos, pero el líder rebelde ya ha escapado.

– “Maldición…” – lamenta Su Majestad.
– “Está herido” – dice Bardock, que puede ver un rastro de sangre en el suelo. – “No irá muy lejos.”
El Rey se acerca al joven saiyajín y coloca la mano en su hombro.

– “Gracias, Bardock” – dice el Rey.
– “Me sorprende que sepas mi nombre” – dice Bardock con cierto desdén.
– “Perdonaré está insolencia…” – responde el Rey. – “Ya que te debo la vida” – sonríe.
Varios saiyajín de la corte, que han sobrevivido al ataque rebele, entran a socorrer al Rey.

– “¡Su Majestad!” – exclama uno. – “¿Está usted bien?”
– “¡Apártate!” – le dice otro a Bardock, empujándole. 
– “¿Está usted bien, Rey Vegeta?” – pregunta un tercero.
Bardock se aleja lentamente y sale de palacio. Pronto es recibido por el resto de su escuadrón.

– “¿Van a premiarnos?” – pregunta Panppukin.
– “Lo dudo” – responde Bardock.
– “Ha sido divertido” – sonríe Toma.
– “Luchar contra otros saiyajín es extraño…” – dice Seripa. – “Pero admito que es bastante satisfactorio.” – sonríe de forma chulesca.
Mientras tanto, Páragus ha logrado llegar hasta una cápsula en el puerto espacial y se prepara para huir.

– “Esto no ha terminado…” – piensa Páragus mientras programa la ruta de viaje en el ordenador de la nave. – “Algún día pagarás por esto, Vegeta.”
La nave se eleva mientras es rodeada por múltiples saiyajín, que disparan sin cesar contra el aparato, pero ninguno consigue alcanzarlo. La nave desaparece en el cielo en un instante.
Cerca de allí, el escuadrón de Bardock ha contemplado la escena.

– “Ha huido” – dice Toma.
– “Cobarde” – añade Toteppo.
Bardock sigue en silencio. Simplemente mira al cielo ensimismado, pensando en las palabras de Páragus.

Tras semanas de viaje, Páragus llega a un remoto planeta desértico. Su superficie parece estar hecha de una roca amarilla anaranjada, posiblemente rica en azufre. 
Al aterrizar, el saiyajín sale de su nave, casi sin fuerzas, y cae al suelo tras dar unos pocos pasos. Dos figuras encapuchadas salen de una gruta cercana y se acercan a él.

Mientras tanto, en un planeta en guerra, el Príncipe Vegeta recibe las noticias a través de su scouter.

– “Un golpe de estado, ¿eh?” – murmura el Príncipe – “Ridículo.”

Unas horas después, Páragus despierta en una cueva. Varios hombres cubiertos por capas marrones hechas de viejos harapos le rodean.

– “Ya ha despertado” – anuncia uno.
– “¿Cómo te sientes, Páragus?” – le pregunta otro.
– “Siento haberos fallado” – murmura el saiyajín.
– “No lo has hecho” – le corrige el primero. – “Nos has mostrado el camino”.
Los dos personajes se acercan a Páragus y resultan ser saiyajín. Uno de ellos es Leek.
Entre los dos le ayudan a levantarse.

– “Tu gente te espera” – dice Leek.

Páragus camina por una gruta hasta llegar a una cueva más grande, en la que decenas de saiyajín le reciben con honores.

– “¡Páragus! ¡Páragus!” – corean su nombre.
El saiyajín alza su mano y todos se quedan en silencio.

– “Hoy, hermanos, la raza saiyajín ha caído en desgracia” – explica Páragus. – “Pero renaceremos de nuestras cenizas. ¡El Súper Saiyajín nos salvará! ¡Él no abandonará a su raza! Hasta ahora creía que ese guerrero podría ser el Príncipe Vegeta… ¡Pero me equivocaba! ¡Estoy seguro de que el Súper Saiyajín nacerá entre nosotros! ¡Su pueblo!”
La gente celebra enloquecida.

– “Y gracias a él, ¡tendremos justicia!” – grita Páragus. – “¡El Rey Vegeta pagará su traición! Y después… “¡¡Acabaremos con Freezer!!”