DBSNL // Capítulo 91: Fuga

DBSNL // Capítulo 91: Fuga
“Tengo un mal presentimiento”

En el planeta del Hakaishin, Whis aparece con Trunks, Toppo y Jaco. Un instante después, llega Champa.

– “Por los pelos…” – suspira Trunks aliviado.
– “Pensé que era el fin…” – murmura Jaco, a quien aún le tiemblan las piernas.
Champa sonríe de forma burlona.

– “Relajaos” – les interrumpe el Dios. – “Sabía que Whis estaba de camino”.
En la Corporación Cápsula, Trunks ha terminado su reunión y está con Bulma en su despacho, atendiendo una videoconferencia con el Rey del Mundo.

– “…los restos del satélite serán enviados a su laboratorio en los próximos días para que puedan analizarlos” – explica el Rey.
– “Estaremos esperando, Su Majestad.” – responde Trunks. – “¿Se sabe algo del artefacto que se desprendió de él hace semanas?”
– “No hay novedades” – responde el Rey. – “Desde que atravesó la atmósfera no hemos vuelto a detectarlo.”
– “Sigo pensando que no deberían haber derribado un satélite desconocido sin antes contactar con nosotros…” – dice Bulma.
Una llamada interrumpe la conversación y Trunks coge el teléfono. Tras escuchar atentamente, el mestizo le pasa el teléfono a su madre.

– “Es el director del instituto de Bra” – dice Trunks. – “Quiere hablar contigo.”
– “Como haya hecho novillos otra vez… ¡Ni en la semana de mi cumpleaños me libro de disgustos!” – empieza a sulfurarse Bulma mientras se acerca el teléfono a la oreja. – “Soy Bulma. Dígame.” – pero no hay respuesta al otro lado del teléfono. – “¿Hola? ¿Hay alguien?” – insiste sin éxito. – “Qué extraño… Se habrá cortado.”

– “¿Su Majestad?” – dice Trunks, al ver que la imagen se ha quedado congelada.
La llamada con el Rey también se corta.
Una secretaria toca a la puerta y Trunks la invita a pasar.

– “Parece que han caído las comunicaciones” – les informa la empleada.
– “Vaya…” – se extraña Bulma. – “Enviaré a un equipo técnico para que averigüe cuál es el problema.”
En el tejado de la Corporación Cápsula, Vegeta ha arrancado la antena principal del edificio.

– “Hoy es mejor no enfadarla más…” – murmura Vegeta. – “¿Por qué organiza una fiesta de cumpleaños si le molesta cumplirlos? Nunca llegaré a entender del todo a las mujeres humanas.”
De repente, una voz sobresalta a Vegeta.

– “¡Hola!” – saluda Son Goku.
– “¡Maldita sea, Kakarotto!” – estalla Vegeta. – “¡No puedes aparecer de esta forma!”
En el Planeta Sagrado, Zamas mira al cielo preocupado.

– “¿Qué ocurre, Zamas?” – le pregunta Shin.
– “Tengo un mal presentimiento” – responde el Dai Kaioshin.
En el planeta del Dios de la destrucción, mientras la Patrulla del Tiempo increpa al Hakaishin, Whis también siente una extraña sensación.

– “¿Va todo bien, Whis?” – le pregunta Champa al verle distraído.
– “No estoy seguro” – responde Whis.
En la Tierra, Vegeta ha informado a Goku sobre el cumpleaños de Bulma.

– “¿Y tengo que comprarle algo?” – pregunta Goku rascándose la cabeza.
– “No te preocupes” – responde Vegeta. – “Seguro que Chichi ya se ha encargado de eso”.
– “Mucho mejor. Jeje.” – sonríe Goku aliviado.
De repente, una voz resuena en el interior de los dos saiyajín.

– “¡Goku! ¡Vegeta!” – les llama el Kaio del Norte. – “¿Podéis oírme?”
– “¡Kaiosama!” – exclama contento Goku. – “¡Cuanto tiempo! ¿Qué ocurre?”
– “¡Necesito que vengáis aquí ahora mismo!” – responde el Kaio.
– “¿Qué?” – se extrañan nuestros amigos. – “¿Qué ha pasado?”
– “¡Algo terrible!” – responde el Dios.
En un instante, Vegeta y Goku aparecen en el planeta de Kaiosama. Al llegar allí, se sorprenden al ver que los Kaioshin, Champa, Whis y la Patrulla del Tiempo se encuentran reunidos.
– “¿Qué hacéis todos aquí?” – se extraña Goku.
– “¿Qué demonios ocurre?” – pregunta Vegeta.
– “Lo que llevábamos esperando desde que derrotamos a Zeno Zamas” – responde Whis.
– “Mojito se ha liberado” – añade Zamas.
Vegeta sonríe de forma pícara.

– “Bien.” – responde el saiyajín. – “Pues terminemos con él enseguida. Tengo cosas que hacer”.
Goku sonríe al ver a su compañero tan confiando.

– “Si luchamos juntos, no debería ser un gran problema” – responde Goku. – “Podremos derrotarle.”
Whis da un paso al frente hacia los saiyajín.

– “No es tan sencillo” – les interrumpe el ángel.
– “¿Qué? ¿Por qué?” – pregunta Goku.
– “Al liberarse, se ha dado cuenta de lo sucedido y ha huido en busca de refuerzos” – explica Whis.
– “¿Refuerzos? ¿Dónde va a encontrar refuerzos? Dudo que Jiren o Hit le ayuden…” – responde Goku. – “Y Freezer y Cell no creo que acepten ser segunda espada…”
– “Se supone que vuestra mente está conectada, ¿no es así?” – interrumpe Vegeta. – “¿No sabes lo que trama?”
– “Lo sospecho” – responde el ángel. – “Pero ni siguiera yo puedo viajar al lugar donde se esconde ahora sin ser invitado” – responde el ángel.
– “¿Hay un lugar fuera del alcance de los ángeles?” – se sorprende Vegeta.
Zamas da un paso al frente y se une a la conversación.

– “Hay un lugar que Zeno creó como prisión para las almas más oscuras.” – responde el Dai Kaioshin. – “Una dimensión para esas almas que no pueden encontrar la paz ni en el cielo ni en el infierno.”
– “En ese lugar, las almas se reencarnan en demonios, que vagan por ese mundo de oscuridad para toda la eternidad” – añade Kibito.
– “¿Una dimensión de demonios?” – se sorprende Goku.
– “Ya os habéis enfrentado a alguien proveniente de ese lugar…” – añade Shin.
– “Dabra…” – murmura Vegeta.
– “Ese lugar es el Reino de los Demonios” – dice Whis. – “También llamado Makai”.



Dibujado por El Discípulo de Tori

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 // Parte II: Liquir

Prodigal son / Parte II: Liquir
“Soy el Guardián del Fruto”


Cooler y Tagoma viajan a Immega para comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo. Mientras tanto, Sauza, Doore y Neiz se dirigen al planeta Kurama, lejos del control del Imperio, para investigar una misteriosa visión del brujo Salabim sobre el legendario Fruto Sagrado.
Sauza, Doore y Neiz, viajando en sus cápsulas, se comunican a través de sus scouter.

– “¿Qué buscamos exactamente?” – se pregunta Doore.
– “Cualquier tipo de información sobre el Fruto Sagrado o su posible paradero” – responde Sauza.
– “O sea, que no lo sabemos…” – se queja Neiz.
– “Sabemos que la información está en Kurama” – responde Sauza.
– “A veces todo esto me parece absurdo…” – murmura el guerrero zaltiano.
– “El señor Cooler cree en ese mago” – responde Doore. – “Eso debe ser suficiente para nosotros”.
– “No digo que no lo sea…” – responde Neiz. – “Pero ahora tiene un Imperio que gobernar y que no pasa precisamente por su mejor momento…”
– “Seguro que el señor Cooler tiene sus razones para dar prioridad a estos asuntos” – insiste Sauza. – “Tenemos que confiar en él.
En Immega, la nave Imperial aterriza. Cooler es recibido por Don Kee y sus hombres, entre los que destaca su guardaespaldas personal, Ledgic. Al demonio del frío le acompaña Tagoma.

– “¡Emperador Cooler!” – exclama el gobernante, haciendo una gran reverencia. – “¡Es un placer recibirle! ¿Qué puedo ofrecerle?”
– “Ahórrate la pantomima” – responde tajante el demonio del frío.
– “Pero, señor…” – insiste Don Kee.
– “No me hacías reverencias cuando mi padre se sentaba en el trono…” – dice Cooler.
– “Pero siempre le he acogido en mi casa… ¡Incluso a espaldas del Imperio!” – le recuerdo el gobernante.
– “Por conveniencia” – responde Cooler.
Don Kee parece confuso. No sabe qué decir.

– “¿A qué debo su…?” – empieza Don Kee.
Cooler clava su mirada en el gobernante.

– “¿…tu presencia?” – rectifica Don Kee.
– “He venido a comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo” – dice Cooler.
– “¿Las cajas?” – se pregunta el gobernante, que de repente empieza a sudar.
– “¿Qué ocurre, Don Kee?” – insiste Cooler, que nota el nerviosismo del aristócrata.
– “Veras… Es que… ¿Conoces el planeta Luud?” – titubea el gobernante.
Cooler, en un arrebato de ira, agarra a Don Kee por el cuello y lo levanta del suelo.

– “¡¿Vendiste las cajas?!” – exclama el Emperador.
Ledgic desenvaina su espada y la coloca en el cuello de Cooler.
Tagoma enseguida alza su mano y apunta al guardaespaldas del gobernante, pero Cooler parece tranquilo. El Emperador esboza una sonrisa.

– “¿Pretendes enfrentarte a mí?” – dice Cooler. – “Tienes agallas… Serías un buen soldado.”
Ledgic no responde, pero mantiene su amenaza. Don Kee lucha por respirar.

– “¿Vendiste las cajas?” – pregunta Cooler de nuevo, más calmado.
– “Se las… Se las vendí a… Dolltaki…” – responde el gobernante.
Cooler suelta al aristócrata y éste cae de rodillas. Ledgic enfunda su espada. Tagoma baja su mano.
El demonio del frío se fija en Ledgic de nuevo.

– “¿Te interesa un puesto en mi guardia?” – pregunta el demonio del frío. – “Seguro que puedo pagar mejor que esta rata”.
– “Proteger a esta rata es mi deber” – responde Ledgic. – “Tengo un contrato.”
Cooler apunta a Don Kee con su dedo.

– “El contrato puede anularse ahora mismo…” – sonríe Cooler.
Ledgic agarra de nuevo el mango de su espada.

– “Tengo honor” – responde Ledgic. – “No encajaría en el Imperio.”
Cooler sonríe y baja su mano.

– “Piénsatelo” – insiste el Emperador.
El demonio del frío se da la vuelta y se marcha a su nave. Tagoma, algo confuso, le sigue.

– “¿Destino, señor?” – pregunta el soldado.
– “Luud” – responde Cooler. – “Visitaremos a ese predicador.”
En el planeta Kurama, los soldados imperiales acaban de aterrizar en mitad de un frondoso bosque. Los tres activan sus scouter y se preparan para iniciar su búsqueda.

– “Hay una aldea cerca” – dice Doore. – “Puede que se hayan dado cuenta de nuestra llegada”.
– “Bien” – sonríe Sauza. – “Pues ya sabemos por dónde empezar.”
Las semanas pasan. Cooler y Tagoma se dirigen al planeta Luud. Sauza, Doore y Neiz masacran todos los poblados que encuentran a su paso. Los habitantes visten con harapos sencillos y en chozas muy rudimentarias. Ninguno de ellos les proporciona respuestas. Todos prefieren morir antes que aportar algún tipo de información sobre el Fruto Sagrado.

– “Son muy tercos…” – dice Neiz, mientras dispara a una cabaña donde se encontraban escondidos varios kurama.
Doore tiene al líder de la aldea inmovilizado, agarrándole por la espada y estrangulándole con el brazo alrededor de su cuello.

– “¡Habla, anciano!” – insiste el beppan.
Pero el viejo no responde.

– “Idiota” – refunfuña Doore antes de partirle el cuello.
Sauza se cruza de brazos, decepcionado.

– “A este paso, vamos a exterminarles a todos antes de averiguar nada…” – lamenta el soldado brench.
En ese instante, algo hace sonar la alarma de sus scouter.

– “Se acerca alguien” – anuncia Neiz. – “Tiene una fuerza de combate de 20.000 unidades.”
– “¿Un guerrero kurama?” – se pregunta Sauza. – “Creía que habíamos acabado con todos durante la primera semana…”
Doore sonríe y da un paso al frente.

– “Me lo pido” – dice el beppan, que se quita el scouter y se lo lanza a su compañero zalt.
– “¡Pff! Todo tuyo.” – responde Neiz. – “Con esa fuerza de combate no vale la pena ni ensuciarme las botas.”
En un momento, el misterioso personaje llega a la aldea. El kurama parece distinto a los demás. Sus ropajes tienen cierto aire elegante, aunque están hechos de materiales austeros. Viste un pantalón granate abombado y un cinturón morado, brazaletes de cuero, y un ancho collar sobre sus hombros, adornado con el símbolo de un árbol en el centro.
Sauza es el primero en fijarse en el detalle de su collar.

– “Parece que éste sí que sabe algo…” – sonríe el brench. – “¿Quién eres?” – le pregunta.
El kurama observa el desastre que le rodea; las cabañas en llamas y los cuerpos de sus camaradas asesinados.

– “Soy el Guardián del Fruto” – responde el kurama. – “Me llamo Liquir”.
Doore da un paso al frente mientras choca los puños.

– “Iré con cuidado de no matarlo para poder interrogarle” – dice el beppan.
Sauza analiza detenidamente al kurama.

– “Una cola…” – murmura el brench. – “¡Cuidado, Doore! ¡Que no te sorprenda! ¡Los demás soldados podrían sacar dos colas!”
Doore sonríe.

– “¡Eso no está nada mal! ¡20.000 unidades con una sola cola!” – dice el beppan, que enseguida adopta una pose de combate. – “¡Vamos! ¡Saca la otra! ¡Hazlo interesante!”
Liquir se pone en guardia mientras brota su segunda cola.
El scouter de los soldados actualiza el poder de su enemigo.

– “40.000 unidades.” – anuncia Neiz.
– “Interesante…” – sonríe Sauza.
– “Doore sigue siendo muy superior” – dice Neiz.
El beppan se abalanza sobre Liquir, que le esquiva saltando hacia un lado.

– “¡No huyas!” – exclama Doore, que intenta perseguir a su rival. – “¡Cobarde!”
Liquir continúa esquivando al beppan.
Sauza y Neiz observaban el combate con pasividad y desinterés.

– “Es ágil…” – murmura el soldado zalt.
– “Y Doore, torpe” – responde el brench.
Finalmente, Doore dispara un potente ataque de ki y sorprende a Liquir que, pese a lograr esquivar el impacto, la explosión le distrae, momento que Doore aprovecha para atizarle un fuerte puñetazo y lanzarle contra una de las cabañas en llamas.

– “Maldita sea…” – lamenta Neiz. – “Ya se ha cargado.” – añade, pues sospecha la muerte del kurama.
De entre las llamas, la silueta del Guardián empieza a definirse mientras se acerca a ellos. Una nueva cola aparece en la figura.

– “¿Una tercera…?” – se sorprende Sauza.
El pitido de su scouter le interrumpe.

– “No es posible…” – titubea sorprendido el soldado.
Una gota de sudor recorre la frente de Doore, que ve como su enemigo se ha puesto de nuevo en pie.

– “¿Qué dice el scouter?” – pregunta el beppan.
– “120.000 unidades” – responde Sauza.
– “¡120.000! ¡No puede ser! ¡Tiene que ser un error!” – exclama Doore asustado.
De repente y como un rayo, Liquir avanza hasta el beppan y le atraviesa el pecho con su garra.
Todos se quedan perplejos y en silencio. Los ojos del beppan se quedan en blanco, sin vida.

– “Marchaos de este planeta y decidle a vuestro señor que abandone su búsqueda” – dice Liquir con una serenidad pasmosa.
Sauza activa su espada de ki y Neiz electrifica sus puños.

– “Has matado a Doore…” – dice Sauza.
– “Maldito bastardo…” – añade Neiz. – “¡Te haremos picadillo!”
Liquir extrae su mano del cuerpo de Doore y éste cae al suelo.

– “Último aviso” – insiste Liquir.