DBSNL // Capítulo 111: Raza
“Te aferras a un mundo que ya no existe”
Pan y Bra han propinado una paliza a Goten y Trunks hasta dejarlos fuera de combate.
– “Bien” – sonríe Piccolo. – “Ahora solo falta…”
El namekiano se queda en silencio, asustado.
– “No…” – murmura Piccolo. – “No es posible…”
Lejos de allí, Ub, agotado, intenta recuperar el aliento. Su cuerpo ha sufrido un severo desgaste al utilizar el Kaioken. Su Kamehameha ha dejado un gigantesco surco en el suelo.
– “Perdóname, Son Gohan” – murmura Ub, que siente un fuerte dolor repentino que recorre su columna y le obliga a caer de rodillas. – “Me duele cada hueso de mi cuerpo… cada músculo…” – se queja.
De repente, algo se mueve entre los escombros. Ub alza su mirada aterrado. Una figura se pone en pie.
– “Por un momento… me has hecho sufrir…” – sonríe Gohan, magullado y con parte de su cuerpo chamuscada.
En Vampa, Goku y Vegeta se acercan a Páragus, que llora la muerte de su hijo.
– “Vosotros…” – dice el anciano, lleno de rabia, que a causa de las heridas sufre un leve delirio que le hace ver al Rey Vegeta y a Bardock donde en realidad se encuentran Vegeta y Son Goku. – “Vais a sentenciar a nuestra raza por segunda vez…”
– “Te aferras a un mundo que ya no existe” – responde Vegeta.
Páragus mira atentamente al Príncipe.
– “No es fácil” – continúa Vegeta. – “Lo he sufrido en mis propias carnes. Me he aferrado a mi título durante mucho tiempo. En muchas ocasiones me ha dado la fuerza necesaria para seguir adelante… Pero las tradiciones saiyajín perecieron con su gente y con el planeta Vegeta. Debemos pasar página.”
Son Goku sonríe.
– “Eso no es del todo cierto…” – murmura Goku.
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Vegeta, confuso.
En ese instante, varias docenas de saiyajín de todas las edades y sexos surgen de las cuevas cercanas.
– “Pero, ¿qué…?” – titubea Vegeta. – “¿Cómo…? Son… ¡¿saiyajín?!”
– “He notado su presencia cuando reunía energía” – responde Goku.
Páragus tose sangre, pero aún así intenta hablar.
– “Habéis matado… A mi hijo…” – llora Páragus.
De repente, todo escuchan un ruido entre los escombros.
Trunks y Vegeta, sobresaltados, se ponen en guardia. Son Goku esboza una enorme sonrisa de satisfacción.
Vegeta clava su mirada en su compañero.
– “¡Lo tenías todo calculado!” – le riñe.
– “No es un mal tipo…” – se excusa Goku.
El brazo ensangrentado y chamuscado de Broly surge de entre las rocas. Páragus, al verlo, se sorprende.
– “¿Por qué?” – le pregunta el viejo a Kakarotto.
– “En la Tierra hacemos las cosas de otra forma” – responde Son Goku.
Vegeta sonríe.
– “A mí también me costó entenderlo” – suspira el saiyajín.
– “Traicionasteis a vuestra raza… Las tradiciones saiyajín…” – insiste Páragus.
– “Hemos crecido más allá de eso” – responde Vegeta. – “Seguimos siendo saiyajín. Nuestro amor por el combate y nuestro orgullo guerrero siguen intactos, pero eso no nos impide ver que existen cosas más importantes.”
Páragus parece muy confuso y cada vez está más débil.
Vegeta se agacha y pone la mano en el hombro del viejo.
– “Creías que estabas haciendo lo correcto para proteger a los tuyos.” – dice Vegeta. – “Gracias a ti, todos estos saiyajín siguen con vida.”
Los ojos de Páragus brillan vidriosos, mientras su vista se nubla rápidamente.
– “Descansa, tío Páragus.” – se despide Vegeta.
Finalmente, el aciano expira su último aliento.
Todos los saiyajín colocan el puño derecho en su pecho, encima de su corazón, en señal de respeto.
En la Tierra, Son Gohan, que sigue con vida, camina torpemente hacia Ub, que permanece inmóvil. El muchacho no tiene fuerzas.
Al llegar hasta él, Gohan agarra al chico por el cuello.
– “Aún puedes serme útil…” – sonríe el mestizo, mientras el metal líquido sale de sus orificios faciales y se introduce en Ub.
De repente, Wheelo siente algo extraño al intentar controlar al muchacho. Una horrible sensación le embarga. Siente que alguien le observa. Dos pupilas rojas envueltas en oscuridad aparecen frente a él y una voz chirriante ríe de forma descabellada.
El metal abandona rápidamente a Ub y regresa al cuerpo de Gohan.
– “¿Qué demonios…?” – dice el mestizo asustado. – “¡¿Qué ha sido eso?!” – se asusta.
Las pupilas de Ub se tornan rojos un instante, pero enseguida cae inconsciente.
Gohan se apresura en apuntar al muchacho y se prepara para rematarle con una onda de ki.
– “Será mejor eliminarlo” – murmura el mestizo.
En ese instante, Gohan siente una presencia a detrás de él.
– “No tan rápido, Wheelo” – le interrumpe Cell. – “Tú y yo tenemos algo pendiente” – sonríe.