DBSNL // Capítulo 120: La vida sigue
“Debería estar entrenando…”
Han pasado varios meses desde el último enfrentamiento con la nueva encarnación de Mojito. Nuestros amigos siguen entrenando y preparándose para un posible futuro ataque del ángel caído.
En la Tierra, Roshi ha trasladado la Kame House a la vieja isla de entrenamiento donde Krilín y Goku se iniciaron en las artes marciales.
En una llanura, Marron y Goten se enzarzan en un combate de práctica.
Cerca de allí, el viejo Mutenroshi supervisa el entrenamiento junto a la tortuga Umigame, mientras Oolong duerme en una hamaca cercana.
– “Parece que fue ayer cuando eran sus padres los que entrenaban en este lugar…” – sonríe el Duende Tortuga, recordando a sus dos pupilos buscando una piedra con su firma, repartiendo leche, arando un terreno con sus manos…
Mientras tanto, Trunks y Bra entrenan en la sala de gravedad de la Corporación Cápsula.
La muchacha se toma el entrenamiento en serio, pero su hermano parece distraído.
– “¡Espabila!” – exclama Bra, que intenta golpear a Trunks con una patada que él esquiva agachándose.
– “¡Ten cuidado!” – se queja el mestizo. – “¡Tengo una reunión esta tarde y no me gustaría tener que asistir con un moratón en la cara!”
– “¡No te lo estás tomando en serio!” – exclama ella, que se abalanza sobre él y le propina varios puñetazos que Trunks detiene.
– “Porque no me hace falta…” – se burla su hermano.
Bra retrocede de un salto.
– “¿Eso crees?” – responde, cayendo en la provocación. – “¡HAAAA!” – grita, transformándose en Súper Saiyajín.
– “Así que esas tenemos…” – sonríe Trunks. – “¡HAAA!” – se transforma también.
En el claro de un bosque, cerca del Monte Paoz, Son Gohan entrena con Pan, los dos en su estado de Súper Saiyajín.
– “¡Vamos, Pan!” – exclama Gohan. – “¡Puedes hacerlo mejor!”
– “¡Eso intento!” – responde la muchacha, algo frustrada, que se abalanza de nuevo contra su padre.
– “¡Usa tu rabia!” – le dice Gohan. – “¡Proyéctala hacia tu enemigo!”
Cerca de allí, Piccolo se encuentra meditando en silencio frente a una cascada.
En el planeta de los Kaioshin, Ub pelea contra Goku, que está transformado en Súper Saiyajín Blue. Tras un choque, los dos se separan y recobran el aliento. Vegeta y los Kaioshin observan el combate.
– “No está nada mal, Ub” – le felicita Goku.
– “Gracias, maestro” – responde el muchacho. – “Pero sé que no pelea en serio.”
– “No es eso.” – sonríe Goku. – “Los dos conocemos los movimientos del otro a la perfección.” – dice el saiyajín. – “Así que está lejos de ser un combate real.”
Goku regresa a su estado base, confundiendo a Ub.
– “¡Vegeta!” – exclama Goku. – “¡Tómame el relevo!”
Vegeta se sorprende ante tal petición.
– “¿Quieres que yo luche contra el chico?” – le pregunta el saiyajín.
– “¿Quieres que pelee con el señor Vegeta?” – dice Ub, preocupado.
– “Creo que os irá bien a los dos.” – sonríe Goku.
Vegeta y Goku cambian sus posiciones. Vegeta se transforma en Súper Saiyajín Blue y se pone en guardia.
– “¡No voy a contenerme, chico!” – se burla el saiyajín.
– “¡Está bien!” – exclama Ub, que se envuelve por el aura rosada típica de Majin Bu.
Goku observa a sus dos compañeros atentamente.
– “Esto será interesante” – sonríe satisfecho.
– “No me cabe duda” – responde Zamas.
Mientras tanto, muy lejos de allí, en un remoto planeta-ciudad Ktal, Mirai Trunks y Cheelai se encuentran en una macro-discoteca, con música a todo volumen; los dos vestidos con ropa elegante. El local está lleno de individuos de diversas razas, bailando y divirtiéndose.
– “Debería estar entrenando…” – murmura Trunks.
– “¡No seas así!” – responde Cheelai.
– “Lemo podría haberse encargado de esta misión…” – insiste el saiyajín.
– “Ya que estamos aquí, podríamos aprovecharlo y pasarlo bien, ¿no?” – le dice la muchacha, con una pícara sonrisa.
Trunks claudica.
– “Supongo que sí…” – responde el mestizo.
– “¡Pues vamos a bailar!” – dice Cheelai, agarrándole la mano y arrastrándole a la pista de baile.
En la reconstruida Atalaya de Kamisama, Dende contacta con Moori a través de Kaiosama.
– “¿Ya han reunido las Dragon Balls, señor Moori?” – pregunta Kamisama.
– “¡Nos falta poco!” – responde Moori. – “No es nada fácil. Recientemente decidí añadirles el mismo hechizo que afecta a las de la Tierra, para dificultar su búsqueda en caso de que otro individuo de la calaña de Freezer intente hacerse con ellas.”
– “Eso es una buena idea” – murmura Kaiosama.
– “Avíseme cuando las tengan” – dice Dende. – “Y, de nuevo, gracias por ayudarnos.”
– “De nada, Dende” – responde Moori. – “Namek le debe mucho a la Tierra. Es un placer poder ayudaros una vez más.”
Cerca de Villa Jingle, Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha, Krilín y Lapis se encuentran entrenando juntos.
Yamcha y Ten se abalanzan sobre Lapis, que retrocede mientras se defiende sin dificultad. De repente, Krilín y Chaoz intentan sorprenderle por la espalda, pero el androide se cubre por su barrera protectora y repele a los cuatro luchadores, que caen al suelo de espaldas.
– “¿Ya está?” – se burla Lapis.
Krilín se levanta mientras se sacude el polvo de la ropa.
– “Puede que Lázuli tenga razón y de verdad estoy demasiado viejo para esto…” – lamenta Krilín.
Yamcha se agarra la espalda, dolorido.
– “Ay, ay… Creo que me ha dado un tirón” – se queja el humano.
Ten Shin Han, que se había puesto en pie de un salto, suspira avergonzado al ver a sus amigos en ese estado, mientras Lapis esboza una cómplice sonrisa.
En la aldea, Suno, Mai y Lunch, de pelo azul, se encuentran tomando un café en casa de Suno. En el patio, Hatchan hace de sparring a Baicha, que golpea entusiasmado las manoplas del robot, mientras Puar los anima.
– “¡Parece que el chico tiene madera de luchador!” – exclama Mai sorprendida.
– “Toda la que le falta a su padre…” – dice Lunch.
– “No te pases, chica…” – sonríe forzosamente Suno.
– “¡Uy!” – se tapa la boca Lunch. – “¿Lo he dicho en voz alta?”
En la Satán City, la gente disfruta de un día de compras en el Satán Mall, cuando escuchan el chirriar del metal de un coche aerodeslizador en la calle principal, acompañado de varios disparos de ametralladora.
La gente, alarmada, corre a ver lo que sucede.
Dos maleantes aterrorizan las calles de la metrópolis mientras huyen de la policía.
– “¡JAJAJA!” – ríe el malhechor en el asiento del acompañante. – “¡No nos atraparéis!” – se burla de los agentes del orden.
En ese instante, un personaje aterriza sobre el vehículo.
– “¿No sabéis que hay que respetar la ley?” – pregunta el recién llegado.
– “¡Es el Great Saiyaman 2!” – exclama asustado el maleante, que enseguida apunta a nuestra heroína.
El Great Saiyaman 2 patea el arma, que sale volando, y rápidamente noquea al bandido de un solo golpe. El conductor, asustado, intenta librarse de la heroína dando volantazos, pero Videl pronto sujeta con firmeza el volante, evitando que el delincuente pueda moverlo, y lo deja fuera de combate agarrando su cabeza y golpeándola contra el salpicadero.
El coche se detiene lentamente y la gente celebra alegremente una nueva hazaña de uno de los héroes de la ciudad.
En la Capital del Oeste, en la Corporación Cápsula, Bulma y Brief trabajan conjuntamente en el laboratorio.
En casa de Lázuli, la androide trabaja en el diseño de un vestido para su firma de moda, mientras mira la televisión de reojo, donde están entrevistando a Satán en ZTV.
– “Señor Satán, la gente está preocupada” – dice el veterano presentador, Jimmy Firecracker. – “Hay varios testigos que aseguran haber visto a Cell cerca de la Capital del Norte.”
– “¡No hay nada de lo que preocuparse!” – dice Satán. – “Eso son solo habladurías. Podéis estar tranquilos.” – añade mirando a cámara. – “Cell no ha regresado. Y si lo hace… ¡Le derrotaré otra vez!”
Mientras tanto, en las montañas Tsumisumbri, Cell se encuentra de pie sobre un gran bloque de hielo, en silencio, meditando.
En el planeta del Hakaishin, Champa retoza en una hamaca mientras Whis observa atentamente la esfera de cristal de su bastón.
– “¿Qué ocurre, Whis?” – pregunta el gotokoneko.
– “Nada” – responde el ángel. – “Todo sigue en orden.” – dice mientras esboza su típica sonrisa.
