DBSNL // Capítulo 124: Asteroide-Prisión Bihe
“No es un tipo normal…”
En el planeta de Kaiosama, Vegeta habla con el Dios.
– “Es complicado, Vegeta” – dice el Kaio del Norte. – “El espíritu de Goku es calmado y pacífico. Para él es fácil entrar en comunión con el Universo.” – dice el Dios. – “Tú en cambio… Tienes un espíritu flamígero.”
– “Lo suponía…” – suspira Vegeta.
– “Lo siento, Vegeta.” – dice el Kaio.
El saiyajín esboza una pícara sonrisa.
– “Tendré que buscar mi propio camino.” – dice el saiyajín. – “Si mi espíritu es flamígero, encontraré un modo de hacer que arda.”
– “¿Eh?” – se extraña el confuso Kaio.
– “Necesito que busques a alguien…” – sonríe Vegeta.
Mientras tanto, Trunks y Cheelai han llegado al anillo exterior del Asteroide-Prisión Bihe, donde se han reunido con sus compañeros de la Patrulla Galáctica, Jiya e Iriko.
Los cuatro patrulleros se dirigen juntos a la plataforma de teletransportación.
– “¿Qué sabemos?” – pregunta Cheelai.
– “Han anulado todos los sistemas de vigilancia.” – responde Iriko. – “No tenemos ninguna imagen del interior de las instalaciones.”
– “¿Vamos a entrar a ciegas?” – se preocupa Trunks.
– “No tenemos otra opción.” – dice Jiya. – “Tenemos que recuperar el control de la prisión.”
– “¿Cómo ha empezado el motín?” – pregunta Cheelai. – “¿Quién ha sido el principal instigador?”
– “No lo sabemos con certeza.” – responde Iriko. – “Solo espero que no haya sido él…” – añade con clara preocupación.
Cheelai se detiene, aterrorizada.
– “¿Él?” – pregunta Trunks, al ver la reacción de su compañera.
– “Si fuera él, ya habría destruido Bihe” – interviene Jiya.
– “¿Alguien me va a explicar de quién se trata?” – insiste Trunks.
Cheelai agarra a Trunks del brazo.
– “Se llama Shiras” – revela la muchacha.
– “Fue uno de los fundadores de la Patrulla Galáctica” – explica Jiya. – “Las leyendas dicen que incluso trabajó para los Dioses.”
– “Fue cegado por sus ansias de justicia” – dice Iriko. – “Al final, fue encarcelado por sus crímenes.”
– “Si era tan fuerte, ¿quién le detuvo?” – pregunta Trunks.
– “Hay demasiadas versiones de la historia para saber cuál es real.” – dice Jiya.
Los cuatro patrulleros llegan a la sala de teletransportación, donde unos cuantos técnicos trabajan preparando la maquinaria.
– “Cuando quieran” – anuncia uno de los operarios.
– “Vamos allá” – dice Jiya.
Los cuatro se colocan en la plataforma, que empieza a brillar.
– “Transporte en 4… 3… 2… 1…” – anuncia el artefacto.
En un remoto planeta, Zamas y Goku contemplan un lugar lleno de vida. En ese planeta todo es gigantesco. Grandes árboles y vegetación se alzan alrededor de los dos personajes. Varios insectos del tamaño de un avión sobrevuelan la zona.
– “¡Es increíble!” – alucina Goku. – “¡A su lado, el Monte Paoz parece yermo!”
– “Estamos en el planeta Monmaas” – dice Zamas. – “Conocido también como \”El planeta de los gigantes\”.”
– “¡¿Hay gigantes?!” – se sorprende Goku.
– “Así es” – confirma el Dios.
De repente, Goku siente como le embarga una fuerte sensación que es incapaz de describir, pero que le abruma.
– “Este lugar…” – murmura Goku. – “Rebosa energía vital… Nunca había sentido algo así… puede que ni siquiera al realizar la Genkidama.”
– “Monmaas tiene unas características muy peculiares” – explica Zamas. – “Creo que aquí podrás perfeccionar tu control de la energía vital.”
– “Sin duda, este parece el lugar apropiado.” – responde Goku. – “¿Qué debo hacer?”
– “Eso deberás descubrirlo por ti mismo.” – dice el Kaioshin. – “Pero debo advertirte sobre una cosa; La energía Genki que alberga este ecosistema es algo que ningún mortal podría soportar. No debes comer ni beber nada. No sobrevivirías a la exposición.”
– “¡¿Qué?!” – exclama Goku. – “¡¿Quieres que no coma?!”
– “Seguiré de cerca tus progresos, Son Goku” – sonríe Zamas. – “Buena suerte.”
Zamas desaparece, dejando a Son Goku solo en Monmaas.
– “Bien…” – suspira Goku. – “¿Por dónde empiezo?”
En Bihe, nuestros amigos han sido teletransportados al interior de la prisión, que se encuentra en completo silencio.
– “Qué extraño…” – dice Jiya.
– “Demasiada calma” – añade Iriko.
Los patrulleros se adentran en las instalaciones, que parecen vacías. A medida que avanzan, empiezan a encontrar cadáveres de patrulleros y de presos.
– “¿Qué demonios ha pasado aquí?” – se pregunta Iriko.
– “¿Se ha colado un mouma?” – pregunta Cheelai.
– “No” – responde Jiya. – “Esos gusanos no dejan cadáveres.”
Al llegar al patio interior de la prisión, alguien les espera de pie, calmado, como si todo el alboroto no fuera con él.
– “¡ALTO!” – exclama Iriko, que le apunta con su arma. – “¡No te muevas!”
– “¿Más patrulleros?” – suspira el personaje, claramente decepcionado.
Jiya analiza al misterioso personaje con el visor de su casco.
– “Su fuerza de combate es asequible.” – dice el patrullero. – “No es una amenaza.”
Iriko avanza hacia el enemigo, dispuesto a ponerle unos grilletes.
Trunks parece preocupado.
– “No es un tipo normal…” – piensa el mestizo. – “Tengo una extraña sensación que me es familiar…”
De repente, cuando Iriko está apunto de tocar al preso, éste esboza una media sonrisa. Trunks puede sentir que algo va mal.
– “¡CUIDADO!” – exclama el mestizo.
Con un rápido y sutil movimiento de muñeca, el enemigo golpea a Iriko con su vara, lanzándole contra el techo, donde rebota para chocar contra la pared lateral y caer al suelo, sin vida.
– “¡IRIKO!” – exclama su compañero.
Jiya se abalanza sobre el enemigo a una velocidad extraordinaria, como si de una locomotora se tratara.
– “¡MALDITO!” – grita el furioso patrullero.
Cheelai desenfunda su arma, dispuesta a entrar en acción, pero Trunks la detiene.
Jiya se prepara para conectar un puñetazo, pero el enemigo permanece inmóvil y se limita a dar un pequeño golpe en el suelo con su vara.
Ese movimiento crea una gran onda expansiva que frena la embestida del patrullero, que pronto sale repelido, pasando entre Cheelai y Trunks, para estrellarse contra las compuertas por las que han entrado, falleciendo en el acto.
Cheelai observa asustada al enemigo.
– “Acaso… él es…” – titubea la muchacha.
– “Tiene que ser Shiras” – murmura Trunks.
Cheelai analiza de nuevo al enemigo, cuyo ki sigue sin ser detectado como una amenaza.
– “Pero, su energía…” – dice Cheelai.
– “Eso es porque no usa un ki de este mundo.” – dice Trunks.
Shiras sonríe al escuchar al mestizo.
– “Vaya…” – dice el legendario patrullero. – “Parece que sabes de lo que hablas, muchacho.”
Trunks desenfunda su espada, se transforma en Súper Saiyajín 2, y se coloca delante de Cheelai.
– “No intervengas” – dice el mestizo. – “Yo me encargaré de él.”
Cheelai, asustada, asiente.
Trunks se abalanza sobre enemigo, que espera inmóvil hasta el último momento para detener el espadazo del saiyajín.
La espada se ha incrustado ligeramente en la vara, y eso sorprende a Shiras.
– “¡Impresionante!” – dice en tono burlón. – “¿Acero Katchin?”
De repente, Shiras se percata del símbolo que Trunks luce en la empuñadora de su arma.
– “Interesante…” – sonríe el enemigo.
En ese instante, Shiras parece hacerse intangible, dejando que Trunks pase a través de él.
– “¿Qué demonios?” – se sorprende el mestizo, que se da la vuelta y se prepara para atacar de nuevo.
Pero esta vez, antes de que Trunks pueda tocar a su adversario, siente que recibe varios golpes que le repelen, haciendo que caiga de espaldas al suelo.
– “Esperaba más de alguien que lleva el sello de los ángeles.” – se burla Shiras, revelando que en su vara luce el mismo símbolo.
Trunks asiste confuso a tal revelación.
En ese instante, Cheelai intenta sorprender a Shiras y le dispara por la espalda, pero el ataque no le causa daño alguno.
– “Patético” – suspira el enemigo, que se da la vuelta y se fija en la patrullera.
Trunks intenta ponerse en pie con ayuda de su espada.
– “¡NO LA TOQUES!” – grita el mestizo.
De repente, Trunks siente que alguien le propina un puñetazo, derribándole de nuevo.
Shiras vuelve a centrarse en Cheelai, pero entonces, una violenta onda expansiva se genera entre los dos personajes, como si un gran impacto hubiera tenido lugar. Alguien ha aparecido.
– “Ha pasado mucho tiempo, Shiras” – dice Whis.
– “Tú…” – sonríe el enemigo. – “Al fin apareces.”

