ESPECIAL DBSNL /// Kingdom come // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte VI: El penúltimo combate

Kingdom come / Parte VI: El penúltimo combate
“¡Por el planeta Vegeta!”


Varias semanas después del golpe de estado fallido de Páragus, la nave de Freezer vuela hacia el planeta Vegeta. El tirano, sentado en su trono flotante, disfruta de una copa de vino mientras contempla el espacio profundo. Zarbon le acompaña.
– “Dodoria casi ha llegado, señor” – anuncia Zarbon. – “Nos ha comunicado que ha completado su misión en el planeta Meat con éxito.”
– “Muy bien” – sonríe Freezer. – “No quiero cabos sueltos.” – añade, antes de dar un sorbo a su copa.
En el planeta Vegeta, el hombre de confianza del Rey, Zorn, comunica a Su Majestad que el señor Freezer solicita una reunión y que llegará en tan solo unas horas.
– “¡¿Freezer viene hacia aquí?!” – se sorprende el Rey Vegeta, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¿A qué viene esta visita? Es extraño que Freezer se presente aquí personalmente…”
– “Parece importante” – responde Zorn.
– “Que preparen mi nave” – ordena el Rey.
– “El señor Freezer ha solicitado que la reunión se lleve a capo aquí, señor.” – dice el saiyajín. – “En el Palacio Real. Parece que va a anunciar algo importante.”
Vegeta parece confuso. Freezer jamás a pisado el planeta. Las reuniones siempre se han llevado a cabo en la nave imperial, así que su repentino interés por visitar el Palacio Real hace sospechar al Rey. En su mente no dejan de repetirse las advertencias de Páragus.

– “¿Qué trama?” – se pregunta Vegeta. – “Últimamente sus órdenes han sido extrañas. Se ha reducido el número de misiones. Y ahora viene personalmente…” – cavila el saiyajín. –“Acaso…”

Zorn se da cuenta de la preocupación del Rey.
– “¿Ocurre algo, Su Majestad?” – pregunta el saiyajín.
– “Que preparen mi nave de todas formas…” – ordena Vegeta. – “Y reúne a los líderes de escuadrón de mayor rango que se encuentren disponibles.”

– “Enseguida” – responde Zorn.
– “Creo que nuestros peores temores están apunto de cumplirse…” – murmura el Rey.
Tras varias horas de viaje, el tirano se aproxima al planeta Vegeta. Freezer y sus hombres han detectado una nave monoplaza dirigiéndose al astro.
Freezer mira al infinito a través del ojo de buey de su nave, con su mirada perdida en el paisaje. Dodoria, que acaba de regresar de su misión, y Zarbon le acompañan.
– “No hiciste tu trabajo, Dodoria” – le increpa Zarbon.
– “¡¿Qué has dicho?!” – se molesta su compañero.
– “¡Dejaste con vida a un saiyajín en el planeta Meat!” – responde Zarbon.
– “¡No digas tonterías!” – replica el grandullón. – “¡Los eliminé a todos!”
Al mirar al monitor, Dodoria puede ver una cápsula saiyajín en pleno vuelo.
Un sudor frío embarga al soldado. Sabe muy bien que Freezer no tolera el fracaso.
– “Le suplico… Le suplico que me disculpe” – dice Dodoria, con la voz temblorosa. – “¡Enseguida me encargaré de eliminarlo!”
– “No es necesario” – responde Freezer.
Dodoria parece confuso ante la calma de su señor.
– “Todo parece indicar que ese saiyajín está viajando de regreso al planeta Vegeta” – dice el tirano.
– “Fantástico.” – sonríe Zarbon. – “Eso significa que sufrirá el mismo destino que los demás.”
En el Palacio Real, Vegeta ha reunido a mejores hombres y les ha explicado la situación.

– “Eso no es posible…” – se asusta uno de los saiyajín.
– “¿Y porqué nos quiere a todos en el planeta si pretende atacarnos?” – pregunta otro.
– “Porque no pretende librar una batalla” – responde el Rey. – “Va a destruir el planeta Vegeta.”
Todos se quedan en silencio, mirándose unos a otros, asustados.
En ese momento, Zorn llega con los últimos líderes de escuadrón.
– “Nappa no se encuentra en el planeta, señor” – informa Zorn. 
– “¿Y Bardock?” – pregunta el Rey. – “Creía que estaba en la enfermería.”
– “Su escuadrón se marchó al planeta Meat mientras él se encontraba recibiendo atención médica, señor” – responde el saiyajín. – “Pero al despertar los siguió.”
– “He oído que ha nacido su segundo hijo hace poco…” – dice otro.
– “¿Su hijo?” – se sorprende Vegeta.
– “Bardock es un guerrero de clase baja.” – murmura un saiyajín. – “¿Por qué pregunta el Rey por él?”

Vegeta, en silencio, recuerda cómo Bardock y su escuadrón le ayudaron durante la revuelta de Páragus.
En breve, la nave de Freezer se encuentra sobrevolando el planeta Vegeta, en el límite de su atmósfera.
– “¡Señor!” – exclama un soldado a través del comunicador de Freezer.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el tirano. 
– “La nave del Rey Vegeta solicita permiso para aterrizar abordo” – anuncia el soldado.
Zarbon y Dodoria se miran de reojo.
– “Se supone que tenía que esperar en su palacio…” – dice Zarbon. – “¿Acaso sospecha algo?”
– “No me extrañaría…” – murmura el demonio del frío. – “Pero no hay nada que pueda hacer. Concededle permiso.” – sonríe.
La compuerta superior de la nave Imperial se abre y la nave Real aterriza en el hangar. Freezer observa la escena a través de un monitor.
– “Zarbon” – dice el tirano. – “No quiero trifulcas en mi nave. Encárgate de ellos de la forma más rápida posible.”
– “Sí, señor” – responde el soldado.
Dodoria se dispone a seguir a su compañero.
– “Tú no, Dodoria” – dice el tirano. – “Hoy ya has hecho suficiente.”
El grandullón tiembla al darse cuenta de que Freezer no se ha olvidado de su fracaso.
– “Sí, señor” – se limita a responder con voz temblorosa.
En el hangar, la aeronave del Rey abre sus compuertas. Vegeta y una decena de saiyajín salen de la nave gritando; dispuestos a enfrentarse a un ejército.
– “¡Por el planeta Vegeta!” – gritan el Rey.
– “¡Por Su Majestad, el Rey!” – exclaman sus hombres.
Pero la carga es interrumpida repentinamente cuando ven que frente a ellos solamente se encuentra Zarbon, de pie y con los brazos cruzados.
Varios saiyajín empiezan a mostrar dudas cuando se ven cara a cara con uno de los hombres de confianza del tirano.
– “Zarbon…” – murmura el Rey Vegeta.
El guerrero hanschurui no responde. En silencio observa detenidamente a cada uno de sus enemigos.
El Rey Vegeta y los saiyajín se quedan petrificados. Ninguno de ellos se atreve a hacer el primer movimiento.
– “¿Q-qué hacemos, señor?” – pregunta Zorn.
El Rey reúne todo su coraje y su rabia.
– “¡¡SE ACABÓ EL ESTAR BAJO VUESTRO YUGO!!” – grita Vegeta de forma repentina. – “¡¡HOY VOLVEREMOS A SER LIBRES!!”
El grito de Vegeta parece reavivar el espíritu de lucha de sus hombres, que se abalanzan sobre su enemigo.
En un abrir y cerrar de ojos Zarbon desaparece y, sin dar tiempo a sus enemigos para reaccionar, el guerrero de Freezer avanza entre los saiyajín grácilmente, acabando con la vida de cada uno de ellos de un solo golpe.
Finalmente, Zarbon se sitúa detrás del Rey Vegeta.
– “Esperaba más de una raza guerrera tan orgullosa como la vuestra” – sonríe el hanschurui.
El Rey aprieta con rabia sus puños. Sabe que ha fracasado.
Zarbon noquea al Rey golpeándole con el canto de la mano en la nuca.
El soldado de Freezer arrastra a Vegeta hasta la cámara de su señor agarrándole del cabello. Una vez allí, Freezer se acerca y despierta al Rey propinándole un revés.
Al abrir los ojos, el Rey se encuentra arrodillado frente al tirano.
– “Ha demostrado tener agallas, Su Majestad” – se burla Freezer.
– “Maldito bastardo…” – gruñe el Rey.
Freezer da la espalda al Rey y se dirige al gran ojo de buey de su nave, desde donde puede contemplar el Planeta Vegeta.
– “Sois una raza demasiado irascible.” – dice el demonio del frío. – “Habéis trabajado bien, pero empezáis a ser un incordio para el que no tengo tiempo.”
Vegeta, viendo a Freezer de espaldas, siente que no tendrá otra oportunidad como esta. El Rey aprieta los dientes y se abalanza contra el tirano.
– “¡MUERE!” – exclama mientras alza su mano derecha para propinar un puñetazo al demonio.
Freezer, más rápido que un parpadeo, se eleva y propina una patada giratoria en el costado de su adversario, lanzándole contra la pared opuesta de la habitación, noqueándole.
– “Llévate esta basura de mi vista, Dodoria” – ordena el tirano.
– “Sí, señor Freezer” – responde su secuaz.
Mientras Dodoria se lleva el cuerpo del Rey fuera de la sala, Freezer vuelve a poner su mirada en el planeta saiyajín. Zarbon le acompaña.
– “Esta será la última vez que podamos disfrutar de tan bonita vista del Planeta Vegeta, así que hay que aprovecharla.” – sonríe Freezer.
De repente, un soldado interrumpe al tirano.
– “¡Señor Freezer!” – exclama. – “¡Un saiyajín se dirige hacia aquí!”
– “¿Cómo dices?” – se sorprende Zarbon.
Dodoria ha llevado el cadáver del Rey hasta la sala de recogida y eliminación de basuras. La escotilla se abre automáticamente.
– “El señor Freezer ha dicho que saque la basura, así que…” – dice antes de arrojar el cuerpo del Rey en el contenedor. – “Es un final triste hasta para un saiyajín…” – murmura mientras la compuerta se cierra.
Al caer en el contenedor, Vegeta ha recobrado el conocimiento. Entre escombros, malherido e incapaz de moverse, con la espalda rota y en completa oscuridad, el saiyajín no piensa en su hijo mientras su vida de apaga.
– “He fallado…” – llora el Rey. – “Lo siento… Os he fallado.”
De repente, un estruendo en el exterior de la nave llama su atención. Una voz destaca sobre el resto de gritos inteligibles. 
– “¡¡FREEZEEEEER!!” – exclama alguien furioso a pleno pulmón. – “¡¡SAL DE TU NAVEEE!!”
Vegeta cree reconocer esa voz.
– “¿Bardock?” – piensa el Rey.
El alboroto en el exterior continúa.
– “¡¡COBARDE!!” – grita Bardock. – “¡¡JAMÁS TE PERDONARÉ!!”
Entre lágrimas, una sonrisa se dibuja en el rostro de Vegeta. 
– “Mientras quede un saiyajín con vida, seguiremos luchando.” – piensa Vegeta. – “No te librarás de nosotras tan fácilmente, Freezer.”
Pero pronto todo se queda en silencio durante un breve momento. Un silencio que se rompe por con un fuerte temblor que sacude la nave y una gran explosión que ensordece al Rey, que se teme lo peor.
Aún así, las lágrimas del Rey no logran borrar su sonrisa. 
– “Nosotros hemos fracasado…” – murmura Vegeta. – “Pero puede que ellos lo consigan.”
Mientras exhala su último aliento, el Rey recuerda su última acción antes de abandonar el Planeta Vegeta para dirigirse a la nave de Freezer, cuando estaba reunido con los jefes de escuadrón.
– “¿Dices que Bardock ha tenido un hijo?” – le pregunta a Zorn.
– “Así es” – responde el saiyajín. – “Ha sido catalogado como un guerrero de clase baja, igual que su padre.”
El Rey utiliza su comunicador y contacta con el centro médico, donde están cuidando de los pequeños saiyajín.

– “¡Doctor Planthorr! ¿Tiene al hijo de Bardock?” – pregunta el Rey.
– “Un momento, señor” – dice el doctor, mientras lee las etiquetas de las cunas. – “Aquí está; Kakarotto.”
– “Adelantad su misión.” – ordena el Rey. – “Que salga inmediatamente hacia su destino.”
– “¿Cómo dice?” – se extraña Planthorr.
– “¡Ya me ha oído!” – exclama el Rey antes de cortar la comunicación.
El Rey Vegeta esboza una media sonrisa, mientras los demás le miran confusos.
– “Ahora estamos en paz, Bardock.” – murmura el Rey.
En el depósito de basuras, el Rey ha fallecido.
En el exterior de la nave, el planeta Vegeta ya no existe. Los hombres del tirano comunican a todos los supervivientes y al resto del Imperio que el planeta ha perecido tras sufrir el impacto de un meteorito.

Nappa, Ratitz y el Príncipe Vegeta, todos en distintas misiones, son informados.
El Príncipe Vegeta recibe la noticia con indiferencia.
– “Esos idiotas…” – murmura el chico. – “Mira que morir de esa forma tan estúpida…”
Mientras tanto, el pequeño Kakarotto, en una cápsula saiyajín, surca el espacio a toda velocidad hacia la un lejano planeta llamado Tierra.

DBSNL // Capítulo 126: Héroes

DBSNL // Capítulo 126: Héroes
“¿Cómo se llama tu compañero?”
En Monmaas, Son Goku avanza por el bosque, saltando de rama en rama.
– “¡Esto me recuerda a mi niñez en el Monte Paoz!” – sonríe el saiyajín. – “¡Este lugar es fantástico!”
Goku asciende por un gigantesco árbol hasta llegar a su cima, desde donde echa un vistazo a su alrededor para intentar hacerse una idea de dónde se encuentra.
– “Este lugar es enorme…” – dice el saiyajín. – “¡No sé por dónde empezar!”
De repente, una humareda en el horizonte llama su atención. 
– “¿Serán los gigantes?” – se pregunta Goku. – “¡Echaré un vistazo!”
El gorjeo de un ave asusta a Goku, que alza su mirada al cielo y se da cuenta de que un pájaro se abalanza sorbe él con intención de comérselo.
– “¡No! ¡Te confundes! ¡No soy tu comida!” – exclama Goku, que se escabulle entre las hojas del árbol, perseguido por la feroz ave.
En la Tierra, Pan y Ub salen del cine.
– “¡Ha sido increíble!” – exclama Ub, emocionado. – “Cuando el Gran Saiyaman y Mr. Satán golpean al villano y…” – narra emocionado el chico imitando a los protagonistas de la película.
– “Ha sido entretenida…” – dice Pan, algo avergonzada, pues no logra acostumbrarse al estatus de héroe de su familia, pero disfruta al ver a su amigo gozando de los pequeños placeres de la gran ciudad.
– “¡El Gran Saiyaman es increíble!” – dice Ub. – “¡Con todas esas poses chulas! ¡Es mi justiciero favorito!”
De repente, los dos sienten un extraño ki cercano y se ponen serios.
– “¿Lo notas?” – pregunta Ub.
– “Alguien nos acecha.” – dice Pan.
En un callejón cercano, un personaje les observa agazapado tras un contenedor. 
– “Casi me han visto…” – suspira el personaje, vestido con un extraño mono negro ajustado y un casco del mismo color.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta Ub, que ha aparecido a su lado utilizando el Shunkanido.
El personaje se queda boquiabierto al darse cuenta de que ha sido descubierto.
Pan se acerca por el callejón y se une a Ub.
– “¿De dónde vienes?” – le pregunta Pan. – “Que ropa tan extraña…”
El individuo se levanta de un salto y se pone en guardia. Su cinturón, en cuya hebilla tiene una pequeña pantalla que luce la letra “C”, empieza a brillar intensamente.
– “¡Activando modo \”Speed\”!” – exclama el individuo.

En su cinturón, la letra \”C\” se transforma en una \”S\”, y su traje adquiere una combinación de los colores blanco y rojo.
– “¡Retirada!” – grita al empezar a huir.
Ub y Pan se miran confusos.
El personaje corre por las calles de Satán City a toda velocidad, intentando alejarse de los chicos.
– “Me retiraré y volveré a intentarlo en otro momento, cuando no se lo esperen” – piensa el individuo. – “Si luchamos aquí, podría haber víctimas y…”
De repente, el corredor se ve obligado a frenar en seco, pues Ub y Pan han aparecido delante de él.
– “Cáspita…” – murmura el personaje. – “¿Cómo pueden ser tan rápidos?”
– “¿Nos vas a decir quién eres?” – insiste Ub.
El personaje se pone en guardia de nuevo.
– “No quería tener que llegar a esto, pero…” – dice mientras su cinturón se ilumina de nuevo, convirtiendo la letra \”S\” en una \”B\”, y su indumentaria cambia de color, tornándose negra y amarilla. – “¡Activando modo \”Battle\”!”
Ub le apunta con su mano y le empuja con su ki, haciendo que el individuo retroceda por la calzada dando vueltas de campana hasta que choca contra un muro al final de la calle.
La gente de los alrededores, al escuchar el ruido, enseguida sale de los establecimientos cercanos para investigar lo ocurrido.
Pan, que está muy advertida por sus padres sobre ese tipo de situaciones, enseguida activa su reloj de pulsera, materializando su traje de Gran Saiyaman 3.
– “¡¿Cómo has hecho eso?!” – se sorprende Ub.
– “¡Si te reconocen, tendremos problemas!” – le advierte Pan. – “¡Haz algo! ¡Tápate la cara!”
– “Pero…” – murmura Ub, poniéndose nervioso.
La gente asiste a la escena.
– “¡Es el Gran Saiyaman 3!” – exclama un viandante.
– “¿Y quién es el otro tipo?” – pregunta otro.
Ub, con su magia, ha creado un disfraz inspirado en el Great Saiyaman y los Kaioshin, las dos figuras de autoridad que han cruzado su mente en ese instante. El traje es verde, con casco a juego, pantalón blanco y guantes y botas naranjas.
– “¿Qué demonios te has puesto?” – dice Pan.
– “¡Lo primero que se me ha ocurrido!” – responde Ub, avergonzado.
Un fotógrafo se acerca a los dos héroes.
– “¡Great Saiyaman 3! ¿Qué ocurre?” – exclama el periodista.
– “¿Cómo se llama tu compañero?” – pregunta un fan.
– “Eh… Se llama…” – duda Pan. – “¡Papayaman! Se llama Papayaman.”
– “¿Papayaman?” – pregunta Ub.
Pan le propina un codazo.
– “¡Sí! ¡Sí!” – confirma Ub, mientras una gota de sudor recorre su sien. – “Soy Papayaman…”
– “Estamos deteniendo a un peligroso sujeto, que…” – explica Pan.

Dibujado por Ipocrito

Cuando vuelven a prestar atención a su enemigo, éste ha desaparecido.
– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta Pan.
El misterioso guerrero vuela a toda velocidad, alejándose de la ciudad. Ahora su traje luce diferentes tonalidades azules y muestra una \”F\” en su cinturón.
– “Al fin me he librado de esos dos…” – suspira el personaje.
De nuevo, Pan y Ub aparecen frente a él, que se ve obligado a detenerse.
– “Estoy un poco harta de perseguirte” – le dice Pan.
El individuo los mira detenidamente.
– “Vuestros trajes…” – murmura el personaje. – “¡Solo un verdadero justiciero los llevaría!” – exclama emocionado. – “Sois héroes, ¿verdad?”
Pan y Ub se miran confusos. No entienden lo que está ocurriendo.
– “Supongo…” – dice Pan.
– “¡Estupendo!” – exclama alegre el misterioso guerrero. – “Entonces, puedo confiar en vosotros ¿cierto?”
El personaje desciende lentamente y nuestros amigos le siguen.

Al tomar tierra, su traje se vuelve completamente blanco y el cinturón no muestra ninguna letra. El individuo se quita el casco, revelando a un humanoide de piel turquesa, ojos azules y cabello rubio platino.

– “Me llamo Katopesla.” – se presenta. – “Soy un justiciero del planeta Toreristo.”
– “¿Un justiciero?” – se pregunta Pan. – “¿Y qué haces aquí?”
– “Busco a un peligroso fugitivo alienígena.” – explica Katopesla. – “Tengo sospechas de que se esconde en vuestro planeta.”
– “¿Y por qué nos seguías a nosotros?” – pregunta Ub.
– “Detecté su señal en esa zona, y después mis sensores os identificaron a vosotros como seres extraterrestres” – responde el justiciero. – “Supongo que están estropeados… Recibo lecturas extrañas en este planeta desde que aterricé.”
– “Es posible que funcionen bien…” – dice Pan.
– “¡¿Sois extraterrestres?!” – se sorprende Katopesla. – “¡Impresionante!”
– “No exactamente…” – responde Ub.
– “Será mejor que volvamos a casa y…” – sugiere Pan.
De repente, el sonido de unas potentes alarmas alerta a nuestros amigos.
– “¡¿Qué es eso?!” – exclama Ub.
– “¡Debe ser él!” – responde el justiciero.
Los tres guerreros vuelan a toda velocidad, guiados por el ruido, hasta que llegan a una central de energía, de la que los operarios huyen despavoridos. 
Los tres personajes descienden rápidamente y se acercan a uno de los civiles.
– “¿Qué ha ocurrido?” – le pregunta Pan.
– “¡Esa cosa se ha metido en el reactor!” – exclama asustado el operario. – “¡Va a estallar!”
– “Maldito…” – murmura Ub.
– “No va a estallar” – dice Katopesla.
– “¿Qué?” – se extraña Pan.
De repente, la ciudad se queda a oscuras.
– “No explotará, porque ese malandrín ha absorbido su energía” – dice el justiciero.
En ese instante, el suelo empieza a temblar y a resquebrajarse.
Mientras tanto, muy lejos de allí, en el planeta Janguru, el Rey Garana observa desde el balcón de su palacio como una vieja nave Imperial aterriza frente a su palacio.
Una soldado janguro de alto rango, vistiendo una armadura dorada y portando una lanza, acompañada por otros dos solados con armaduras plateadas, se acercan a recibir la aeronave, cuya compuerta se abre para revelar a un soldado akaburu con una vieja armadura imperial que se apea del vehículo.
La soldado da un paso al frente hacia el recién llegado.
– “¡El viejo Imperio no es bienvenido en Janguru!” – dice la simia.
El Rey interrumpe a su solado y entra en escena.
– “Tranquila, Paupana” – dice Garana. – “Estoy seguro de que el Capitán Shisami no habría venido hasta aquí sin un motivo claro.”
Shisami sonríe.
– “Hola, viejo amigo” – saluda amigablemente el toro rojo.
– “¿Qué haces aquí, Shisami?” – pregunta el Rey simio. – “Supongo que no vienes solo para hablar de los viejos tiempos…”
– “Me temo que no.” – dice el akaburu, poniéndose serio. – “Ha vuelto.”
El rostro del simio palidece.
– “¿Qué?” – pregunta Garana, aterrado.
– “Freezer ha vuelto.” – dice Shisami.
A Garana, que independizó a su planeta tras la muerte del Emperador Cold y su hijo Freezer en la Tierra, le tiemblan las piernas al escuchar tal noticia.
– “¿Vienes…?” – titubea el simio. – “¿Vienes a matarme?”
– “No” – responde Shisami. – “Siempre que hinques la rodilla.”
– “¿Freezer nos dará otra oportunidad?” – pregunta sorprendido el janguro.
– “¿Cuenta el señor Freezer con tu lealtad?” – pregunta el akaburu.
Garana, sin dudar un instante, se arrodilla ante Shisami, mientras un sudor frío cubre su cuerpo.
El gesto sorprende a Paupana y a los demás soldados janguro.
– “Pero, Su Majestad…” – dice a simia. – “¡Janguro ahora es un planeta libre!”
– “¡Silencio!” – exclama Garana. – “No vale la pena… No podemos enfrentarnos a F… al señor Freezer.”
Shisami asiente, reafirmando las palabras de su amigo.

Paupana y los demás soldados se arrodillan como su Rey.
El toro rojo sonríe aliviado por no tener que enfrentarse a su viejo compañero.
– “Le comunicaré tu decisión.” – dice el akaburu, ofreciendo su mano a Garana para ayudarle a levantarse.

ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte VII: Llave y cerradura

El Saiyajín Dios / Parte VII: Llave y cerradura
“Ellos os encontrarán”
Kale ayuda a Broly a llegar hasta el laboratorio, donde Tarble y Ganos hablan con Raichi. 
– “No tenéis mucho tiempo.” – dice el tsufur. – “Su regreso está cerca.”
– “No lo permitiremos” – responde Ganos. – “La Patrulla Galácticas protegerá el universo de cualquier amenaza.”
– “Ingenuos” – responde Raichi, despreciando al patrullero.
 En lo más profundo de la mina de piedras shintai, Obni coloca los explosivos alrededor de la réplica del Amenoukihashi.
– “Debemos asegurarnos de que esto nunca sea utilizado.” – murmura el patrullero.
Raichi observa detenidamente a Broly.
– “Tu poder me ha sorprendido, muchacho” – sonríe el tsufur en tono burlón. – “Al verte, siento que el destino se ríe de mí, entregándote todo el poder en el que yo he trabajado para conseguir. Aunque puede que no sea solo casualidad…” – añade Raichi, muy suspicaz.
Broly parece molesto ante las palabras el tsufur.
– “Creo que hay algo que debes ver…” – dice el científico.
De repente, un nuevo holograma de unos jóvenes Páragus y Leek aparece entre las ruinas del laboratorio.
– “¿Padre?” – se pregunta Broly.
– “¿Qué es esto?” – murmura Tarble.
Páragus se encuentra hablando con Leek.
– “¿Y si me he equivocado?” – pregunta Páragus, muy apenado.
– “El destino de nuestra raza depende de Broly” – dice Leek. – “Eso dice la leyenda. ¡Él es el Súper Saiyajín!”
– “Sí…” – responde Páragus, cabizbajo e inseguro. – “Pero…”
Leek le mira dubitativo.
– “Es posible que…” – continúa Páragus.
– “¿Qué ocurre, Páragus?” – pregunta Leek, preocupado por su compañero.
– “Me gustaría poder contártelo.” – responde el saiyajín, mientras una lágrima se desliza por su rostro.
– “Sabes que puedo guardar un secreto” – dice Leek.
– “Lo sé, Leek” – dice Páragus. – “Pero yo no puedo revelarlo.”
– “¿A qué te refieres?” – se extraña su compañero.
– “Lo hice por nosotros…” – dice Páragus. – “Por nuestra raza.”
Su compañero, preocupado, coloca la mano en el hombro de Páragus.
– “No puedo ayudarte si no me lo cuentas.” – insiste Leek.
Cuando Páragus se dispone a hablar, algo parece arder en su brazo, haciendo que el saiyajín caiga arrodillado.
– “No puedo hacerlo…” – dice Páragus.
En la parte interna de su antebrazo ha aparecido una extraña marca negra que recuerda al Amenoukihashi.
– “¿Qué has hecho, Páragus?” – le pregunta Leek, asustado.
– “Ellos… aparecieron en mis sueños…” – dice el saiyajín. – “Era nuestra única oportunidad, Leek.”
Broly y los demás observan el holograma sin comprender completamente lo que sucede.
De repente, la marca negra aparece también en el antebrazo de Broly, asustando al saiyajín y alarmando a todos los presentes.
– “Una maldición Kashvar…” – dice Raichi. – “Eso lo explica todo.”
– “¡¿QUÉ LE HABÉIS HECHO?!” – pregunta Kale.
– “Esto no es obra mía, saiyajín” – responde el tsufur. – “Parece que Páragus hizo tratos con más de una persona…”
– “¡Quítaselo!” – dice Tarble.
– “Ya os lo dije” – responde Raichi. – “La magia Kashvar supera mis conocimientos.”
– “¡¿Y qué significa esa marca?!” – pregunta Ganos.
En ese instante, Obni sale de la mina.
– “¡Tenemos que salir de aquí!” – exclama el patrullero.
Los explosivos estallan, destruyendo el monumento y provocando que la cueva empiece a derrumbarse.
– “¡Necesitamos respuestas!” – insiste Tarble.
– “Ellos os encontrarán” – dice Raichi, mientras varios cascotes atraviesan su holograma. – “Él es el Amenonuhoko. Es la llave.”
Ganos agarra el brazo de Tarble.
– “¡Vámonos!” – exclama el patrullero.
– “¡¿La llave para qué?!” – pregunta el saiyajín.
Raichi ya no responde. Su holograma se desvanece, mientras el derrumbe avanza.
– “Intenté crear una llave artificial cuando tenía la original ante mis ojos…” – sonríe Raichi, riéndose de su propio error.
Todos corren por las grutas subterráneas de Vampa hasta lograr salir al exterior en el último momento.
Una vez fuera, se detienen, dejándose caer al suelo, agotados, intentando recobran el aliento.
– “Ha estado cerca…” – suspira Ganos.
– “Maldición…” – lamenta Tarble.
La marca de Broly ha desaparecido. El mestizo acaricia su brazo, intentando comprender lo que sucede.

En ese instante, una nave con forma de pulpo aterriza cerca de ellos.

– “Refuerzos” – dice Obni.
– “Ya no hacen falta” – añade Ganos.

De la nave desembarcan Trunks y Cheelai.
– “¿Estáis todos bien?” – pregunta la patrullera brench. – “¿Qué ha pasado aquí?”
– “El Cuartel General nos ha pedido que nos acercáramos a echaros una mano cuando perdieron vuestra señal.” – dice Trunks. – “¿Va todo bien?”
Ganos sonríe.
– “Llegáis un poco tarde” – dice el patrullero. – “La fiesta ya ha terminado.”
– “Yo no pienso escribir este informe” – dice Obni. – “Va a ser una pesadilla recopilar todo lo que ha sucedido.”
– “Supongo que esta vez me toca a mí…” – suspira Ganos.
Cheelai saca una pequeña caja con píldoras senzu y se dispone a repartirlas entre los heridos.
Trunks se acerca a Broly y le ofrece su mano para ayudarle a levantarse.
Broly, con una sonrisa cómplice, acepta la ayuda.