DBSNL // Capítulo 129: Trabajo en equipo
“¿Cuál es el plan?”
En el remoto y árido planeta Rudeze, Garlick, Shiras, Belmod y Helles se han reunido.
– “Me alegra ver que has cambiado de bando, Shiras” – sonríe Helles.
– “La vida da muchas vueltas” – responde el antiguo patrullero.
– “¿Qué queréis de nosotros?” – pregunta Belmod. – “Ya sabes que yo no trabajo para nadie.”
El pequeño Garlick se acerca a Shiras, ignorando al payaso.
– “Espero que cumplan las expectativas…” – dice el demonio.
– “Confía en mí.” – respondo el legendario patrullero. – “Tuve que sufrirlos en su momento.”
Helles se acerca a Garlick y se inclina hacia delante para hablar con él, acentuando la inferioridad del demonio por su baja estatura.
– “¿De dónde sales, diablillo?” – se burla la mujer, en un tono muy condescendiente.
Garlick clava su ojo gris en Helles, que retrocede rápidamente al verlo, asustada.
– “Ese ojo…” – titubea la mujer. – “Es el ojo de un ángel…”
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Belmod. – “¡Maldito! ¡Es una trampa!”
Helles materializa un arco en su mano y tensa una flecha de energía apuntando a Garlick. Belmod invoca un gran mazo y se prepara para atizar al demonio.
– “Tranquilos, muchachos” – interviene Shiras. – “No es lo que creéis.”
– “¡¿Cómo lo sabes?!” – pregunta Hellas.
– “Porque el ángel protector de este universo está muerto.” – sonríe el legendario patrullero.
– “¡¿Muerto?!” – se sorprende Belmod. – “¡¿Cómo es posible?!”
Garlick empieza a reír, desconcertando aún más a los dos delincuentes.
– “Han pasado muchas cosas durante estos últimos años…” – interviene el demonio. – “Dejad que os ponga al día.”
De repente, una gran nave aterriza cerca de ellos. La compuerta principal se abre y desembarca Meerus, seguido por un grupo de personajes. Algunos visten ropa normal, relacionada con su procedencia, pero otros llevan mono de presidiario.
– “¡¿Otro patrullero?!” – se altera Belmod al ver a Meerus.
– “Está con nosotros.” – lo calma Shiras.
Meerus sonríe.
– “No he podido traerlos a todos… Algunos ya han empezado por su cuenta.” – se excusa el patrullero renegado. – “Son lo mejor de lo peor.”
Una sonrisa se dibuja en el rostro de Garlick.
Mientras tanto, en la Tierra, Gohan y Katopesla han llegado a la Corporación Cápsula. Bulma trabaja para conectar el rastreador del justiciero a la red de satélites de la empresa.
– “Tardará unos segundos” – dice Bulma.
– “¡Genial!” – responde Gohan.
– “Vuestro equipo es alucinante…” – murmura Katopesla, al ver las instalaciones de la familia Brief.
El sensor detecta algo.
– “¡Lo tenemos!” – celebra Bulma. – “Parece que está en esta ciudad. Vuestras deducciones eran correctas.” – dice mientras amplia la imagen de los sensores.
– “Bien.” – dice Gohan. – “Avisaré a los demás.”
– “Ya he activado el protocolo de evacuación en los alrededores” – dice Bulma.
– “¿Puedes hacer eso?” – se sorprende Gohan.
– “Trunks ha mejorado mucho nuestras relaciones con el Rey del Mundo” – responde Bulma. – “Ahora colaboramos con las autoridades.”
– “¡Eso es fantástico!” – celebra el mestizo.
Pero Katopesla parece preocupado por algo que ve en el radar.
– “Hay algo raro…” – dice el justiciero. – “No parece que venga hacia aquí…”
Bulma se fija de nuevo en las imágenes.
– “Tienes razón…” – murmura Bulma. – “¿A dónde va?”
– “¿Hay otro reactor en la ciudad?” – pregunta Katopesla.
– “Sí, pero es muy inferior al nuestro… y no está en esa dirección…” – dice Bulma.
– “Nos hemos equivocado…” – murmura Gohan, que se ha dado cuenta de su error. – “La mayor fuente de energía de la zona no es un reactor…”
– “¿De qué estás…?” – cavila Bulma, que de repente comprende a Gohan. – “¡La Número 18!”
En la casa de Lázuli, la androide se encuentra trabajando en sus diseños cuando su percepción aumentada detecta un leve temblor en el suelo que va en aumento hasta hacerse claramente presente.
– “Qué demonios…” – murmura la Número 18.
De repente, a su alrededor se alzan cuatro paredes de una masa viscosa azulada que brotan del suelo y rompen como olas sobre ella, intentando ahogarla, pero Lázuli se protege con su barrera de energía en el último momento.
– “¡¿Qué es esto?!” – se pregunta la androide, que resiste ante la presión que ejerce su enemigo.
En el exterior, Gohan y Katopesla vuelan hacia el lugar, y ya pueden ver al enemigo a lo lejos.
– “¿Hemos llegado tarde?” – pregunta Gohan.
– “Creo que no.” – responde el justiciero espacial. – “No parece distinto a cuando nos enfrentamos a él por última vez.”
Gohan y Katopesla sobrevuelan el lugar mientras idean un plan para abordar al enemigo.
– “¿Dónde está la Número 18?” – piensa Gohan.
– “Detecto una fuente de energía independiente en el interior de Maji-Kayo” – anuncia el justiciero.
– “¿En su interior?” – se extraña el mestizo. – “Veamos…” – murmura.
Gohan coloca las manos en su frente.
– “¡MASENKO!” – exclama al atacar a monstruo, generando una explosión que deja entrever brevemente a Lázuli, luchando para mantener su barrera.
– “Son Gohan…” – se sorprende ella al ver al mestizo.
– “¡Te sacaremos!” – exclama Gohan. – “¡Resiste!”
Pero en un instante, la masa vuelve a cubrir a Lázuli.
– “Bulma, ¿falta mucho?” – le pregunta Gohan por el intercomunicador.
– “Esto es más difícil de lo que esperaba…” – responde Bulma. – “Tengo todos los satélites estudiando a esa cosa. ¡Necesito tiempo!”
– “Podemos intentar distraerlo…” – dice el justiciero.
En los alrededores, la gente ha salido a la calle y a los balcones de sus casas, alarmados por tal espeluznante suceso.
– “¡Un monstruo!” – grita uno.
– “¡Vamos a morir!” – exclama otro viandante, aterrado.
De repente, alguien se percata de la presencia del Gran Saiyaman.
– “¡Es el Gran Saiyaman!” – grita esperanzado un vecino.
– “¡El Gran Saiyaman ha venido a salvarnos!” – celebra otro.
– “¡Viva el Gran Saiyaman!” – exclama un tercero.
Son Gohan escucha a los ciudadanos y se da cuenta de que están rodeados por una gran cantidad de viviendas.
– “Toda esta gente corre peligro…” – piensa el mestizo. – “Esta zona se suponía que no corría ningún riesgo y no ha sido evacuada…”
En la Corporación Cápsula, Trunks, que se encontraba en una reunión, sale al balcón al escuchar el estruendo.
Mientras tanto, Ub aparece usando el Shunkanido, acompañado por Pan y Videl, a quienes ya ha recogido.
– “Así que éste es Maji-Kayo…” – murmura Videl, algo asustada por la envergadura del monstruo.
– “¿Cuál es el plan?” – pregunta Ub.
– “Está intentando absorber la fuente de energía de la Número 18.” – dice Gohan. – “Tenemos que rescatar a Lázuli y distraer al monstruo hasta que Bulma tenga listo el pulso electromagnético. Y todo sin olvidarnos de proteger el vecindario.”
Pan mira a su alrededor, un poco abrumada ante tanta responsabilidad.
– “Tranquila, hija” – dice Videl, que se ha dado cuenta de la preocupación de la chica. – “Podemos hacerlo.”
Pan mira a los ojos a su madre y asiente.
– “¡Sí!” – dice la muchacha.
Son Gohan se transforma en Súper Saiyajín. Pan le imita.
– “¡Videl! ¡Pan!” – dice Gohan. – “¡Vosotras encargaos de asegurar el perímetro!”
– “¡Sí!” – exclaman las dos al unísono.
– “¡Katopesla! ¡Ub! ¡Nosotros nos encargaremos de llamar su atención!” – explica Gohan. – “¡El objetivo es que disminuya la presión sobre Lázuli para poder rescatarla!”
– “¡De acuerdo!” – exclaman el chico de Isla Papaya y el justiciero.
El toreristo activa un nuevo modo en su traje, haciendo su ropa se torne blanca y violeta, y aparezca una “U” en su cinturón.
– “¡Modo \”Ultra\” activado!” – exclama el justiciero.
Gohan, Katopesla y Ub se abalanzan sobre el monstruo, que intenta interceptarlos creando múltiples tentáculos, pero los tres guerreros se escabullen con facilidad.
– “¡Aquí!” – exclama Gohan, lanzando un ataque de ki contra una de las extremidades del enemigo.
– “¡Estoy aquí!” – grita Ub, que hace lo mismo desde otro ángulo.
– “¡Vamos! ¡Atrápame!” – dice Katopesla, que coloca sus brazos en cruz, lanzando un rayo amarillo zigzagueante contra el monstruo.
El enemigo responde generando más tentáculos que rápidamente intentan atrapar a sus enemigos.
A pie de calle, la gente huye cuando, de repente, uno de los edificios cercanos es rozado por uno de los apéndices del monstruo y su fachada se derrumba parcialmente.
La gente se queda petrificada por el miedo al ver que el edificio se les cae encima, pero un ataque de ki de Pan intercepta los escombros en el aire y los hace estallar, convirtiéndolos en polvo.
– “¡Todo el mundo fuera!” – grita la muchacha.
Cerca de allí, la policía ya ha llegado al lugar, y Videl se acerca a ellos, aterrizando sobre uno de sus coches.
– “¡¿Qué sucede, Gran Saiyaman 2?!” – pregunta el agente. – “¡¿Qué podemos hacer para ayudar?!”
– “¡Evacuad a los civiles!” – dice Videl. – “¡Formad un perímetro a cinco manzanas! ¡Nosotros contendremos la destrucción todo lo que podamos!”
– “¡Sí, señora!” – responde el agente, que agarra su radio para dar las órdenes pertinentes.
En el interior de Maji-Kayo, la Número 18 se esfuerza en mantener su barrera, mientras la presión a su alrededor sigue en aumento.
