DBSNL // Capítulo 133: Determinación

DBSNL // Capítulo 133: Determinación
“He venido aquí para hacerme más fuerte.”

Maji-Kayo, tras ensartar a Goten, enrolla un tentáculo alrededor del cuello del muchacho para inmovilizarle. Lentamente, el extraterrestre toma forma humanoide, escondido detrás de su rehén.
– “¡GOTEN!” – se preocupa Gohan.
– “¡Suéltalo!” – exclama Marron.
Maji-Kayo sonríe, viéndose vencedor.
– “Habéis revelado vuestras cartas demasiado pronto.” – dice el extraterrestre. – “Sabía que el chico tramaba algo, pero tú…” – le dice a Gohan. – “Ahora que has revelado tu verdadero poder, entiendo que estabas reservándolo, posiblemente porque tiene un tiempo limitado, ¿no es así?”
– “Bastardo…” – lamenta Gohan.
– “Ha jugado con nosotros…” – murmura Piccolo.
En la azotea, Pan, Katopesla, Videl y Marron observan los acontecimientos, preocupados por la vida de Goten.
– “Tenemos que hacer algo…” – sufre Pan.
Son Gohan da un paso al frente y Maji-Kayo responde apretando el cuello de su hermano.
– “Yo no haría eso.” – dice el alienígena. – “¡Atácame y morirá!”
– “No te saldrás con la tuya.” – dice Gohan.
– “¡Mátale!” – exclama Goten, malherido. – “¡No te detengas!”
– “Los namekianos pronto habrán reunido las Dragon Balls” – le recuerda Piccolo a su pupilo. – “Si muere, podremos resucitarle.”
– “Aún así…” – duda Gohan.
Mientras tanto, Videl se comunica con la Corporación Cápsula.
– “¡Necesitamos el dispositivo! ¡AHORA!” – exclama el Great Saiyaman 2. – “¡Goten está en peligro!”
– “Ya nos falta poco…” – responde Trunks. – “¡Aguantad!”
Ub, que ya se ha recuperado de su herida, se pone en pie.
– “¡Ub! ¡Estás bien!” – celebra Pan.
El chico se acerca al borde de la azotea y observa al enemigo.
– “Tengo una idea.” – dice el chico de Isla Papaya. 
En el planeta de Jiren, Vegeta se enfrenta al haiirotoko para cumplir el rito de iniciación. 
Jiren domina por completo el combate. Vegeta intenta superar a su rival utilizando el Súper Saiyajín Blue, pero no está a la altura. Jiren detiene un puñetazo del saiyajín y lo lanza a varios metros de distancia golpeándole con la palma de su mano.
Vegeta, magullado y frustrado, se pone de nuevo en pie.
– “¡No hemos terminado!” – dice el saiyajín. – “¡¡KAIOKEN!!”
Su aura arde de color rojo sobre su aura azul y las dos se unen en un aura morada.
– “Poder bruto…” – dice Jiren. – “¿Es esa tu respuesta?”
Vegeta se abalanza de frente contra Jiren.
– “¡HAAAA!” – exclama Vegeta. 
En el último instante, el saiyajín cambia su dirección e intenta rodear al haiirotoko realizando una trayectoria elíptica, tan característica del Kaioken, e intentando sorprender a su rival por la espalda.
Jiren, sin ni siquiera darse la vuelta, levanta su puño derecho y le propina un golpe a Vegeta en la nariz que lo frena en seco.
El saiyajín, tras un breve momento de confusión, se aleja de nuevo e intenta sorprender una vez más a Jiren, acercándose desde otro ángulo, pero éste detiene el puñetazo con un simple movimiento.
– “No es suficiente.” – sentencia Jiren.
El haiirotoko agarra el puño de Vegeta y lo atrae hacia él, propinándole un rodillazo en el abdomen. 
El saiyajín pierde su transformación y cae al suelo de rodillas, sujetándose el estómago.
– “Gggh…” – se queja Vegeta.
– “No pareces merecedor del Ikigai” – le dice Jiren. – “Has perdido el tiempo viniendo hasta aquí.”
– “¡¿QUÉ?!” – exclama Vegeta. – “No te burles de mí…” – dice mientras se levanta. – “¡Vas a tragarte esas palabras!”
Vegeta se transforma de nuevo en Súper Saiyajín Blue y ataca a Jiren, que le intercepta propinándole un puñetazo y lanzándole contra una montaña cercana.
– “Márchate ahora que solo has perdido tu orgullo.” – le advierte Jiren. – “Si el combate continúa, puede que pierdas la vida.”
El saiyajín se levanta otra vez.
– “He venido aquí para hacerme más fuerte.” – dice Vegeta. – “¡Y no me marcharé hasta conseguirlo!”
Jiren apunta al saiyajín con su mano y prepara una esfera de ki.
– “Has fracasado” – sentencia el haiirotoko.
Jiren dispara su ataque, que se aproxima rápidamente a Vegeta. El saiyajín extiende sus manos, dispuesto a confrontar a su rival.
Al entrar en contacto con la técnica de Jiren, los guantes de Vegeta se calcinan. El saiyajín retrocede, empujado por el ataque.
– “No puede ser…. ¿Es éste el final del trayecto?” – se pregunta Vegeta. – “No… ¡Sé que aún existe un poder más allá de estos límites!” – piensa el saiyajín. – “Goku, Broly, Gohan… incluso ese chico, Ub… Todos han encontrado una forma de superarse… ¡Y yo no seré menos!”
Vegeta consigue frenar su retroceso y sus pies se clavan en el suelo.
– “Si crees que voy a rendirme, Jiren, ¡no sabes con quién estás tratando!” – exclama el saiyajín. – “¡Voy a superar esta prueba! ¡Y voy a superarte a ti!”
Jiren se sorprende ante la determinación de Vegeta, que logra dar un paso hacia delante y hacer retroceder el ataque del haiirotoko.
– “A lo largo de mi vida, he sufrido mucho.” – dice Vegeta. – “Nadie me ha regalado nada. ¡He luchado con todos y cada unos de los que se han entrometido en mi camino! ¡Nada me ha detenido! Ni siquiera cuando me movía por puro egoísmo… ¡Ahora lucho por algo! ¡No dejaré que ningún demonio ni ningún ángel de pacotilla acabe con todo lo que me importa! ¡Y tampoco dejaré que Kakarotto sea, una vez más, quien lleve la carga de nuestro futuro!” – dice el saiyajín. – “¡NO VAN A DETENERME!”
En ese instante, Vegeta, con las yemas de sus dedos clavadas en el ataque de Jiren, cierra los puños y hace que el ataque estalle, creando una gigantesca explosión que inunda el valle.
En la Tierra, Maji-Kayo sigue utilizando a Goten como rehén. 
– “Y ahora, vamos a…” – dice el extraterrestre.
De repente, Ub se abalanza por sorpresa sobre el enemigo.
– “¡¿Qué pretende?!” – se sorprende Piccolo.
Ub apunta al Maji-Kayo con su dedo índice y dispara un zigzagueante rayo rosado.
– “¡Conviértete en caramelo de café!” – exclama el chico.
Maji-Kayo esboza una aterradora sonrisa e interpone a Goten en la trayectoria de la técnica, que impacta de lleno contra el hermano de Gohan.
Goten es transformado en caramelo, escurriéndose entre las manos de Maji-Kayo, que queda expuesto. El dulce vuela hacia el chico de Isla Papaya.
– “¡AHORA!” – exclama Ub.
Pan, transformada en Súper Saiyajín, dispara un potente Kamehameha que sorprende a Maji-Kayo por la espada, impactando de lleno contra el extraterrestre y empujándole, pasando entre Piccolo y Gohan, hasta hacerlo chocar contra un edificio cercano, que se derrumba sobre él.
Ub y Pan aterrizan y chocan sus manos.
– “¡Bien hecho!” – celebra Videl.
Papayaman utiliza su magia para devolver a Goten a la normalidad y curar sus heridas.
– “¡¿Me has convertido en caramelo?!” – exclama Goten, sorprendido y algo enfadado.
– “No había otra opción…” – se excusa Ub.
– “¡Te ha salvado la vida!” – increpa Pan a su tío. – “¡Dale las gracias!”
– “¡Voy a tener pesadillas el resto de mi vida!” – se queja Goten.
– “Tu aliento huele a café…” – se mofa Pan, apartándose mientras se tapa la nariz.
– “¡No te burles de mí!” – grita Goten, avergonzado.
Piccolo interrumpe a los chicos.
– “¡Atentos!” – exclama el namekiano. – “Esto aún no ha terminado.”
Maji-Kayo aparece entre los escombros, furioso.
– “Voy a acabar con este maldito planeta…” – dice el alienígena.
En la Corporación Cápsula, una pequeña masa viscosa azulada se filtra entre los muros hasta la sala del generador, donde Bra hace guardia.
– “¡¡ESTÁ AQUÍ!!” – exclama la saiyajín por su comunicador de pulsera.
En el laboratorio, Trunks abandona el trabajo y vuela a toda velocidad por los pasillos de la Corporación hasta llegar al generador.
Bra, ahora transformada en Súper Saiyajín, se enfrenta a una docena de minúsculos Maji-Kayo, cuyos brazos se han convertido en hojas cortantes. La mestiza repele a cuantos puede, pero está siendo superada por la agilidad de sus enemigos.
Trunks se transoforma en Súper Saiyajín 2 e interviene, protegiendo a su hermana y golpeando a todos los Maji-Kayo que la rodean.
– “¡¿Estás bien?!” – pregunta el mestizo.
– “Sí” – responde Bra. – “¿Qué demonios es este tipo?”
– “No lo sé…” – responde Trunks.
De repente, la Corporación Cápsula se queda a oscuras.
Trunks se da la vuelta y se da cuenta de que un pequeño Maji-Kayo ha logrado absorber la energía del generador y ahora se escapa, escurriéndose por una rendija de un aparato de ventilación.
– “No…” – lamenta el mestizo.
En el laboratorio, todas las máquinas se detienen.
– “No tenemos energía…” – dice Bulma.
– “¿Qué haremos ahora?” – se pregunta el Dr. Brief.
En las montañas Tsumisumbri, en el laboratorio de Wheelo, una parte de Maji-Kayo se acerca al generador, cuando una sombra se cierne sobre ella.
– “¿Dónde te crees que vas?” – le pregunta Cell.
La pequeña masa viscosa intenta reaccionar, pero es rápidamente desintegrada por el insecto.

ESPECIAL DBSNL /// Daimaoh // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Mafuba

Daimaoh / Parte III: Mafuba 
“Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”

Piccolo Daimaoh se encuentra frente a los dos aterrorizados aprendices de Artes Marciales.
El demonio echa un vistazo al gran cráter creado por el Kiko-ho.
– “Así que vosotros habéis matado a Bongo…” – murmura Piccolo. – “Puede que haya subestimado el poder de algunos terrícolas.”
Tsuru, pese a estar agotado, intenta ponerse en pie, pero le fallan las piernas y cae de rodillas.
Kame da un paso al frente y se coloca delante de su compañero.
– “¿Qué haces?” – le pregunta Tsuru.
– “Ya has hecho suficiente, amigo” – dice Kame.
– “Idiota…” – refunfuña Tsuru. – “¿Crees que puedes derrotar al demonio?”
Kame esboza una media sonrisa que sorprende a Tsuru.
– “No” – dice Kame, que embiste a Piccolo.
Tsuru se queda sombrado al ver a su amigo avanzar directamente hacia una muerte casi segura.
El joven Tortuga intenta propinar un puñetazo al demonio, pero éste lo detiene con una sola mano.
El luchador una voltereta hacia atrás para recuperar la distancia con su adversario y se abalanza de nuevo contra él, insistiendo con una tormenta de puñetazos y patadas que Piccolo detiene con una mano mientras se mofa de Kame con un exagerado bostezo.
El joven luchador retrocede e intenta recuperar el aliento.
– “No puede ser…” – murmura Kame. – “Es un verdadero monstruo…”
Piccolo sonríe.
– “Mi turno” – sentencia el demonio.
El demonio lanza un rayo de ki con su dedo que impacta en la rodilla de Kame, que cae al suelo.
– “¡AAAAAH!” – grita de dolor el luchador.
Piccolo se abalanza sobre su enemigo a toda velocidad, pero en el último instante, Tsuru se interpone en su camino.
– “¡TAIYO-KEN!” – exclama el joven Grulla.
Un resplandor intenso sorprende al demonio, que queda cegado durante unos segundos.
– “Maldito bastardo…” – gruñe Piccolo mientras tapa los ojos.
Al recuperar la vista, el demonio se da cuenta de que sus dos adversarios han desaparecido.
– “¿Dónde diablos están?” – dice el namekiano. – “¡Salid! ¡Cobardes!”
Cerca de allí, detrás del tronco de un gran árbol, Kame y Tsuru se encuentran escondidos.
– “Gracias” – dice Kame.
– “Cállate” – responde Tsuru.
Piccolo mira a su alrededor, frustrado.
– “Esta bien…” – murmura mientras dibuja una terrorífica sonrisa en su rostro.
El demonio hace un gesto con su mano, generando una gran explosión que desintegra gran parte del bosque.
Los dos luchadores siguen agazapados tras el árbol.
– “Si llega a disparar en esta dirección, seríamos polvo…” – titubea Tsuru, aterrado ante la demostración de poder de Piccolo.
De repente, una voz conocida calma a los dos luchadores.
– “¿Estáis bien?” – les pregunta la anciana voz.
– “Maestro…” – dice Kame, mientras sus ojos brillan vidriosos.
– “¡Maestro Mutaito!” – exclama Tsuru.
– “He sentido vuestra energía peleando.” – dice Mutaito. – “Os habéis hecho muy fuertes.”
– “No lo suficiente, maestro” – dice Kame. – “No somos rivales para este demonio.”
– “Es un monstruo” – dice Tsuru.
Mutaito sonríe. Parece muy calmado a pesar de la terrible situación. Kame y Tsuru parecen confusos ante ese gesto tranquilo de su maestro.
– “Os habéis convertido en dos verdaderos maestros de las Artes Marciales” – dice Mutaito. – “Ya no tengo nada más que enseñaros.”
– “Maestro…” – murmura Kame.
– “Las próximas generaciones están en buenas manos.” – continúa Mutaito. – “Estoy seguro.”
Mutaito, con las manos en la espalda, se aleja de sus discípulos y se adentra en el claro en el que se encuentra Piccolo Daimaoh.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta el demonio al verlo.
– “Me llaman Mutaito.” – dice el anciano luchador.
– “¿Tú también quieres enfrentarte a mí?” – fanfarronea Piccolo. – “¿No vas a huir como los otros dos?”
Mutaito revela una olla de arroz con un sello de papel pegado y la coloca en el suelo.
– “Ha llegado tu final, Rey de los Demonios.” – dice Mutaito, muy serio.
– “No me digas…” – se burla Piccolo. – “¿Vas a derrotarme?”
– “Tu poder está muy lejos de mi alcance” – dice Mutaito. – “Jamás imaginé que alguien como tú pudiera existir. Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”
– “Me halagas.” – sonríe el namekiano.
Mutaito extiende sus manos hacia Piccolo, que ni siquiera se pone en guardia y menosprecia a su adversario.
– “¡VOY A ENCERRARTE PARA SIEMPRE! ¡¡MAFUBA!!” – exclama el maestro de Artes Marciales. 
Un torbellino verde de energía avanza hacia Piccolo y lo engulle, levantándole del suelo y atrapándole en esa violenta espiral de corriente.
– “¡NO ES POSIBLE!” – grita el demonio, aterrado. – “¡NO! ¡SOY EL REY DE LOS DEMONIOS!”
Mutaito dirige su energía hacia la olla de arroz y proyecta al demonio hacia su interior. Al caer dentro, la olla se cierra
El claro se queda en silencio. Mutaito lo ha logrado. Ha encerrado al demonio.
Kame y Tsuru salen de su escondite e intenta correr torpemente hacia su maestro.
Mutaito los mira y esboza una tierna sonrisa, pero enseguida se desmaya. Su cuerpo ca el a suelo, sin vida.
– “Maestro…” – murmura Tsuru.
– “No…” – suspira Kame.
Los dos se acercan a Mutaito e intentan socorrerle, pero ya es demasiado tarde. Su maestro ha dado la vida para encerrar a Piccolo Daimaoh.
En las ciudades y pueblos alrededor del mundo, los hijos de Piccolo sienten que algo no va bien. Los demonios deciden retroceder y huyen hacia bosques, montañas y desiertos para escapar del conflicto hasta que regrese su señor.
Con la retirada de los enemigos, el mundo celebra que empieza una época de paz.
En el bosque Fukkuro, Kame y Tsuru han enterrado a su querido maestro y le dedican un último saludo.
Tsuru recoge la olla de arroz y la observa detenidamente.
– “Esto no puede caer en malas manos.” – dice el joven Grulla.
– “Ningunas manos son seguras” – añade Kame. – “Debemos deshacernos de ella.”
En unas horas ya se encuentran en mar abierto a borde de un pequeño bote.
– “Hasta nunca, demonio” – dice Kame, que deja caer la olla al agua.
En la Torre de Karín, el Duende sonríe mientras observa el horizonte.
– “Muy interesante…” – murmura el felino. – “Qué dos tipos tan fascinantes.”
En la Atalaya de Kamisama, el Dios mira la Tierra.
– “Hermano Piccolo…” – piensa el namekiano. – “Has subestimado a los humanos y te han dado una lección. El sacrificio es una cualidad que jamás podrás entender con tu corazón negro, pero es lo que lo que hace que los terrícolas sean una gente tan interesante…” – suspira. – “Ellos han demostrado estar a la altura de las circunstancias… y ahora debo intentar estarlo yo. Como muestra de agradecimiento, les he otorgado la herramienta para deshacer el mal que has causado. Espero que usen las Dragon Balls con moderación.” 
De vuelta a la zona de entrenamiento del bosque Fukkuro, Kame y Tsuru observan el terreno destruido por su combate con Piccolo Daimaoh.
– “¿Deberíamos reconstruirlo?” – pregunta Tsuru. – “Podríamos continuar desde donde nuestro maestro lo ha dejado…”
– “Creo que es demasiado pronto.” – dice Kame.
– “¿Pronto?” – pregunta Tsuru.
– “No me siento preparado para ocupar el lugar del maestro Mutaito.” – dice el joven Tortuga. – “Creo que aún tenemos mucho que aprender.”
– “Es posible…” – dice Tsuru. – “¿Qué piensas hacer?”
– “Quiero viajar” – dice su amigo. – “Creo que investigaré algunas viejas leyendas que de las que he oído hablar a mi hermana… Siempre me han parecido fascinantes.”
– “Viajar, ¿eh?” – sonríe el joven Grulla. – “Creo que también emprenderé mi camino y entrenaré a mi hermano Tao.”
Kame asiente.
– “Parece una buena idea.” – dice el joven luchador, que se da la vuelta, dispuesto a emprender su camino. 
– “¿Por dónde empezaras tu camino?” – pregunta Tsuru.
– “Lo sabes muy bien, amigo mío.” – dice Kame, muy serio. – “¡El bar de striptease de Yahhoi!”

Tsuru cae de espaldas al suelo, avergonzado por el lado pervertida de su compañero.

ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte I: Imegga

Terror / Parter I: Imegga
“No puedo permanecer en este planeta…”
En el planeta Imegga, en un mercado callejero, un personaje encapuchado ha comprado una manzana con una moneda de plata.
El personaje camina entre las empobrecidas calles, abarrotadas de gente, de los barrios bajos de la metrópolis. Los mercaderes gritan ofreciendo sus mercancías. Carne, fruta y todo tipo de alimentos en dudoso estado se encuentran expuestos en varios puestos de comida.
La gran torre del señor Don Kee puede verse por encima de los demás edificios, siempre recordando a los habitantes de la ciudad quién está por encima de ellos y quién manda.
Una patrulla formada por cinco soldados irrumpe en el mercado, causando un alboroto. La gente se aparta para dar paso a los hombres del Gobernador, que parecen estar buscando a alguien.
Finalmente, los soldados se detienen en un puesto de venta de fruta.
– “¿En qué puedo ayudarles?” – dice temeroso el mercader.
El líder de la patrulla, un individuo de tez morena, calvo y con barba pelirroja, sin mediar palabra, propina una patada a las cajas de género del puesto, echando a perder toda la mercancía, que rueda por el suelo.
El personaje encapuchado observa desde la distancia.
El mercader, un individuo de piel celeste, de mediana edad, pero con claros problemas de salud, se agacha a recoger la fruta, mientras los soldados se ríen.
– “¿Dónde está nuestro dinero, Futopa?” – le pregunta el soldado.
– “Lo siento, Capitán Gale” – responde el mercader. – “No he podido reunirlo…” – se disculpa mientras sigue recogiendo su mercancía.
– “¡Excusas!” – exclama el soldado. – “¿Es así como agradeces mi protección?”
El Capitán Gale propina una patada al mercader en el costado, dejándole en el suelo, acurricado.
– “Sois basura…” – le espeta Gale.
La hija del mercader corre a socorrer a su padre.
– “¡Basta!” – dice la muchacha, de piel celeste y cabello naranja. – “Por favor, no hagáis daño a mi padre… Está enfermo.”
Gale sonríe al ver a la bella chica.
– “¿Qué tenemos aquí?” – dice en tono fanfarrón, acercándose a la joven. – “¿Cómo te llamas, preciosa?”
La chica ignora al Capitán, y éste la agarra del brazo.
– “¿Qué te parece si discutimos las deudas del viejo tú y yo a solas?” – dice el soldado.
En ese instante, el Capitán Gale siente que alguien le llama la atención tocándole el hombro.
Gale se da la vuelta, pero enseguida recibe un golpe que lo lanza contra un puesto de venta cercano.
El personaje encapuchado ha intervenido.
Los cuatro soldados restantes apuntan con sus armas al misterioso individuo, pero éste se encarga de todos con pasmosa facilidad.
La gente corre despavorida hacia sus casas, temiendo tanto al forastero como a la segura reprimenda de Don Kee.
La muchacha intenta levantar a su padre, aterrada ante lo ocurrido.
El encapuchado la mira y le lanza una pequeña bolsa de monedas.
– “Espero que esto os ayude.” – dice el personaje.
La chica no responde.
Cuando el encapuchado se da la vuelta, la joven susurra un débil y tímido “gracias”.
El misterioso personaje desaparece rápidamente, saltando sobre los tejados de los edificios colindantes.
En unos minutos, Don Kee ha sido informado de lo ocurrido. En su despacho el Gobernador se levanta de la silla y se acerca al balcón para observar su ciudad. Su guardaespaldas se encuentra de pie, a su lado, en completo silencio.
– “No puedo tolerar una insubordinación así.” – dice el estrafalario personaje. – “¿Puedes echar un vistazo, Ledgic?”
– “Por supuesto.” – responde el guerrero.
Mientras tanto, el personaje encapuchado ya se está en las afueras de la metrópolis, dentro de una cueva en la que se encuentra una extraña nave de tecnología muy antigua.
El encapuchado entra en la nave y teclea unas coordenadas.
– “No puedo permanecer en este planeta…” – suspira apenando.
En ese instante, el individuo siente una extraña presencia a su espalda.
– “¿Quién eres?” – pregunta sin darse la vuelta.
– “Esperaba un poco más de respeto por parte de un inushi” – sonríe el recién llegado.
El encapuchado se sorprende al ver que alguien le ha reconocido y se quita la capucha mientras se da la vuelta.
– “¿Y por qué debería mostrar resp…?” – dice el inushi.
Pero al ver a su acompañante se queda sin palabras.
– “Eres… usted es… es un…” – titubea el guerrero perruno. – “Un Kaioshin.”
– “Cerca.” – sonríe Zamas. – “Soy el Dai Kaioshin.”
El inushi se arrodilla ante el ser celestial.
– “Lo siento, señor…” – dice el cánido. – “Le suplico que perdone mi insolencia…”
– “Tranquilo, Nasjorin.” – dice Zamas.
– “¿Sabe mi nombre?” – se sorprende el inushi. – “¿A qué debo tal honor?”
– “Están pasando cosas terribles.” – explica el Dai Kaioshin. – “Y necesitamos toda la ayuda posible.”
– “¿Mi ayuda?” – dice Nasjorin. – “¿El Dai Kaioshin ha visitado el mundo de los mortales para solicitar mi ayuda?”
Zamas suspira.
– “Sé que esto no es fácil de comprender…” – explica el Dios. – “Pero en otro universo ocupabas mi puesto.”
– “¡¿Yo?!” – no sale de su asombro el inushi. – “¡¿Un Dios?!” – pero enseguida se da cuenta de que algo no cuadra. – “Espere… ¿Otro universo?”
– “Hay mucho que debes aprender.” – sonríe Zamas.
En el mercado de la ciudad, Ledgic observa el lugar de los hechos. Dos soldados le acompañan. La calle se encuentra desierta. La gente se ha encerrado en sus casas. Solo algún curioso osa mirar por la venta a la mano derecha del Gobernador; una imagen poco habitual.
Los cuerpos de los soldados aún siguen en el suelo. Nadie los ha recogido.
Un soldado se acerca a Ledgic.
– “Un informador nos ha dicho que fue obra de un solo hombre.” – dice el soldado.
Ledgic se acerca al cuerpo del Capitán Gale y lo observa detenidamente. El guerrero se fija en un pelo extraño sobre el cuerpo del soldado.
Ledgic lo agarra y lo examina detenidamente y después lo huele.
– “¿Ha encontrado algo, señor?” – pregunta un soldado.

El guerrero ignora a su hombre y se mete el pelo en la boca para después masticarlo.
– “No es imegga…” – murmura Ledgic. – “Es…”
De repente, Ledgic siente una extraña presencia. Sin mediar palabra, el guerrero se eleva rápidamente y alza su mirada al cielo.
– “¿Qué demonios…?” – se pregunta el guerrero.
En la torre de Don Kee, el Gobernador observa aterrado la misma escena.
Una nave ha entrado en la atmósfera del planeta y de ella salen varias docenas de personajes vestidos con monos naranjas con el símbolo de la Patrulla Galáctica.

DBSNL // Capítulo 132: Ikigai

DBSNL // Capítulo 132: Ikigai
“Vuestra resistencia es inútil.”

En el hogar de Jiren, Vegeta y el guerrero llegan a una gran sala en el interior del templo. En un pequeño altar, un pergamino enrollado se encuentra exhibido.
– “Este pergamino ha sido conservado por mi gente durante milenios.” – dice Jiren. – “En él se revelan las claves para dominar un poder prohibido; El Ikigai.”
Vegeta escucha atentamente.
– “¿Es así como lograste tu fuerza?” – pregunta el saiyajín.
– “Mi viejo maestro intentó dominar los secretos del Ikigai durante siglos, pero nunca lo logró.” – narra Jiren. – “Solo después de que Madas me encontrara y me diera un propósito, fui capaz de soportar la carga que esta técnica requiere.”
– “Una técnica que aumenta tu poder e impone un gran castigo al usuario…” – murmura Vegeta, algo escéptico. – “¿Cómo el Kaioken?”
– “¿Kaioken?” – piensa Jiren. – “¿Te refieres a la técnica que utilizasteis tú y Son Goku durante el torneo?”
– “Sí.” – dice Vegeta. – “Es la técnica del Kaio del Norte.”
– “La carga del Ikigai no se ejerce sobre el cuerpo.” – responde Jiren. – “Son tu mente y tu espíritu los que sufren las consecuencias.”
– “¿A qué te refieres?” – pregunta el saiyajín.
– “Esta técnica tiene un fuerte componte espiritual.” – explica Jiren. – “Ser capaz de controlarlo depende sobretodo de tu fuerza de voluntad” – le advierte. – “Debes tener claras tus metas.”
– “Bien…” – sonríe Vegeta. – “Estoy listo.”
– “Esa decisión no te corresponde.” – responde el haiirotoko.
Vegeta se sorprende ante las palabras de Jiren.
– “¿Qué quieres decir?” – pregunta el saiyajín.
– “La tradición exige que quien pretenda aprender los secretos del Ikigai debe estar dispuesto enfrentarse a los monjes del templo para demostrar su valía.” – explica el haiirotoko.
– “Creía que este lugar estaba abandonado…” – dice Vegeta.
– “Aún queda un monje con vida.” – responde Jiren.
El haiirotoko se quita su capa y la lanza a un lado, revelando unos austeros pantalones de saco atados con una cuerda a modo de cinturón.
– “¿Estás listo para afrontar la prueba, Vegeta?” – le pregunta Jiren.
Una gota de sudor recorre la frente del saiyajín que, a pesar de conocer el poder de su adversario, no está dispuesto a abandonar.
Vegeta se transforma en Súper Saiyajín Blue. El saiyajín acepta el reto.
En la Tierra, Gohan y Piccolo están dispuestos a enfrentarse a Maji-Kayo mientras Goten prepara el “Bankoku Bikkuri Sho” de Roshi.
Maji-Kayo convierte su brazo derecho en una gran hacha y su brazo izquierdo en un enorme martillo.
– “Vuestra resistencia es inútil.” – dice el extraterrestre. – “Cuando haya acabado con vosotros, buscaré la fuente de energía que me habéis arrebatado.”
Son Gohan y Piccolo se abalanzan sobre el enemigo, que responde de la misma forma. 
Gohan toma la iniciativa y adelanta al namekiano.
– “¡TAIYO-KEN!” – sorprende Gohan al alienígena con la técnica cegadora de la escuela Grulla.
La luz sorprende a Maji-Kayo, que durante un breve instante parece desconcertado.
Los brazos de Piccolo surgen de detrás de Gohan, por ambos lados, y se enrollan alrededor del extraterrestre, intentando restringir sus movimientos, pero Maji-Kayo reduce su tamaño y salta por los aires, libre del agarre del namekiano.
Gohan va tras el enemigo, que enseguida transforma sus brazos en dos grandes mazas con las que intenta aplastar al mestizo.
– “¡GOHAN!” – exclama Piccolo, preocupado.
– “¡MUERE!” – grita Maji-Kayo.
Las dos mazas se aproximan a gran velocidad, pero una gran explosión de energía ocurre justo antes de que impacten contra el saiyajín.
Son Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín 3 y ha detenido el ataque. 
– “¡HA!” – exclama Gohan, generando una fuerte corriente de energía que aparta las mazas.
En un parpadeo aparece frente a Maji-Kayo y le propina un puñetazo en la mejilla, provocando que pierda parte de su masa viscosa. Antes de que el enemigo pueda reaccionar, Gohan continúa con una tormenta de patadas en el abdomen y lo remata con una voltereta terminada en un golpe vertical descendente con el tacón de su bota que manda al villano directo al suelo.
Piccolo sonríe al contemplar el poder de Gohan.
Son Goten, que sigue preparando su técnica, también esboza una media sonrisa.
En la azotea, los espectadores celebran.
– “¡Así se hace, cariño!” – celebra Videl.
– “¡Muy bien, papá!” – exclama Pan.
La herida de Ub sigue curándose.
– “Bien…” – sonríe el chico. – “Parece que al final todo saldrá bien.”
Katopesla sigue preocupado.
– “No puede ser tan fácil…” – murmura el justiciero.
Gohan desciende lentamente y se coloca junto a Piccolo.
– “No puedo aguantar mucho tiempo así” – dice Gohan. – “Tenemos que acabar con él cuanto antes.”
– “Bulma pronto tendrá el dispositivo listo.” – dice el namekiano. 
Gohan mira a su hermano.
– “¡Date prisa, Goten!” – dice Gohan.
De repente, al disiparse la polvareda causada por la caída de Maji-Kayo, Piccolo se da cuenta de que el cráter está vacío.
– “¡No está!” – exclama el namekiano.
– “¿Ha huido?” – se pregunta Gohan.
Pan se eleva y observa los alrededores.
– “No veo nada…” – dice la mestiza.
Videl enseguida se comunica con la Corporación Cápsula.
– “¡¿Veis algo en el radar, chicos?!” – pregunta la Great Saiyaman 2.
En la Corporación Cápsula, Trunks, que estaba trabajando en el dispositivo electromagnético, recibe la llamada y echa un vistazo al mapa.
– “Negativo.” – dice el mestizo. – “¿Le habéis perdido?”
– “Parece que se ha escondido bajo tierra.” – dice Videl.
– “Viendo la velocidad a la que se ha movido antes, podría estar en cualquier parte…” – murmura Trunks.
– “Estad atentos.” – dice Gohan. – “Podría intentar apoderarse del generador de la Corporación.”
– “Estamos alerta.” – dice Trunks. – “Bra está haciendo guardia. Si aparece, lo sabremos.”
En la Atalaya de Kamisama, Dende observa la Tierra, atento a los acontecimientos. A su lado, Ten Shin Han está concentrado, intentando seguir el combate mediante el ki de sus amigos.
– “¿Han dejado de luchar?” – pregunta Ten. – “¿Qué está ocurriendo?”
– “El enemigo se ha escondido…” – responde Dende. – “Tengo un mal presentimiento.”
En el interior del palacio, en una habitación, Lázuli se encuentra descansando en la cama y Krilín espera sentado a su lado que recupere el conocimiento. En otra sala, Lapis, Mai, Puar y Suno juegan a cartas, esperando a que todo termine.
En la zona trasera del palacio, Yamcha y el Número 8 juguetean con Baicha para distraer al chico.
En Monmaas, Son Goku medita en la rama de un árbol, acompañado por Madas.
– “Tienes que dejar que la energía fluya a través de tu cuerpo.” – dice el anciano. – “Esa energía tiene que formar parte de ti y tú debes ser parte de ella. No es un préstamo. Debéis ser uno.”
– “No sé si lo entiendo…” – dice Goku.
Madas suspira.
– “Voy a hacerte una demostración.” – dice el anciano. – “Ponte en pie.”
Son Goku se levanta.
– “¿Qué hago?” – pregunta el saiyajín.
– “Atácame.” – dice Madas.
– “¿Eh?” – dice Goku, confuso. – “¿Que le ataque?”
– “Sin miedo.” – sonríe el anciano. – “Atácame.”
Goku se pone en guardia, sin mucha fe en Madas.
– “Está bien…” – dice Goku. – “¡Allá voy!”
El saiyajín intenta propinar un puñetazo a Madas, pero éste detiene su puño fácilmente con una sola mano. Son Goku se queda asombrado.
Madas contraataca golpeando a Goku en el abdomen con la palma de su mano, y el saiyajín sale repelido hasta chocar contra el tronco del árbol e incrustarse en él.
– “Increíble…” – murmura Goku, dolorido. – “Se ha vuelto muy fuerte…”
– “No es cierto.” – responde Madas. – “Esta fuerza no es mía.”
Son Goku intenta dar un paso al frente y cae de rodillas.
– “Creo que empiezo a entenderlo…” – dice Goku.
– “¡Estupendo!” – exclama Madas. – “Pues volvamos a intentarlo.”
De repente, en la Corporación Cápsula, la señal de Maji-Kayo reaparece en el mapa.
– “¡¿Dónde está?!” – se pregunta Trunks, intentando identificar la posición en la que ha aparecido. – “¡¿Dos localizaciones?!”
– “¡¿Le tienes?!” – pregunta Gohan.
– “Hay una señal…” – responde el hijo de Bulma. – “¡Ha aparecido cerca de la Torre de Karín!” – exclama.
– “¡¿Ha detectado a Lázuli?!” – se sorprende Gohan. 
– “La Atalaya debería ser un lugar seguro…” – dice Piccolo.
– “Es extraño… Se aleja de la Atalaya… ¿Qué hay al norte?” – se pregunta Trunks.
En ese instante, Bulma, que está escuchando la conversación, se acerca al mapa y le echa un vistazo.
– “Las montañas Tsumisumbri” – dice Bulma.
– “No puede ser…” – se asusta Trunks.
– “¡EL LABORATORIO DE WHEELO!” – exclama Piccolo. – “¡Va a por el reactor del laboratorio!”
Son Gohan, frustrado al sentir que les han vuelto a tomar el pelo, se prepara para emprender el vuelo.
– “Maldición…” – lamenta el mestizo.
– “¡Vamos!” – exclama Piccolo.
Son Goten, también molesto, deja de preparar su técnica.
– “Todo esto para nada…” – murmura el mestizo.
De repente, un afilado tentáculo brota del suelo y ensarta a Goten en el hombro, cerca del corazón, saliendo por su omoplato, implantando el horror en todos los presentes.