ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte III: Sector Dormideus

Terror / Parte III: Sector Dormideus
“Empezad de cero.”

En un planeta del sector Dormideus, de noche, los cuatro miembros de una banda de piratas espaciales descansan plácidamente frente al fuego, mientras se comen una gran criatura parecida a un ciempiés, a la que tienen tostándose, ensartada en un palo.

– “Dicen que estos bichos son parientes lejanos de los mouma de Bihe” – dice Hart.
– “¿Y cómo llegaron hasta aquí?” – pregunta Klub.
– “No lo sé…” – responde Hart. – “¿Un meteorito?”

De repente, múltiples luces cruzan el cielo a toda velocidad, como una lluvia de estrellas, pero sin penetrar en la atmósfera del planeta. 

– “¿Qué demonios son?” – pregunta Dmond.
– “Naves…” – dice Spade.
– “¿De dónde vienen?” – se sorprende Klub. – “¿Y a dónde van?”
– “No tengo ni idea…” – responde Spade.

En Ababwa, otro planeta del mismo sector, en una taberna repleta de velos y pañuelos de colores colgando del techo, con los clientes sentados en cojines en el suelo, un personaje de tez azulada y luciendo un turbante blanco descansa sentado en un rincón.
Cerca de él, dos fugitivos, aún luciendo los monos de la prisión, se han sentado y disfrutan de una copa. 

– “Te dije que aquí no nos pondrían problemas, Zauyogi” – dice una mujer de aspecto humanoide, con orejas puntiagudas y luciendo su cabello formando una cresta.
– “Parece que tenías razón, Miza.” – responde su compañero; un ser con apariencia reptiliana. – “En este sector a nadie le importa que seamos fugitivos.”
– “He vivido aquí mucho tiempo” – presume Miza. – “Nunca encontrarás un lugar como éste, tan lleno de maldad y vileza.”
– “¿Crees que hemos hecho lo correcto?” – pregunta Zauyogi. – “La oferta de ese Meerus era muy suculenta… Y si lo que dicen de ese Shiras es cierto, podríamos haber logrado grandes cosas.”
– “Esas \”cosas\” nunca acaban bien.” – dice Miza. – “Mi hermana Kikaza trabajó para el Imperio de Freezer. Parecía que nadie podía detener a ese tirano; un verdadero monstruo de la naturaleza… y ¡BAM!” – exclama mientras golpea la mesa. – “Aparece uno de esos monos en Namek y lo mata.”
– “¿No murió en la Tierra?” – pregunta Zauyogi, que también ha oído esas historias.
– “Sí, pero eso fue después.” – responde Miza. – “Además, es irrelevante. Lo que quería decir es que su Imperio se desmoronó después de eso. Parecía invencible, pero apareció alguien mejor. Siempre ocurre.”
– “Puede que tengas razón…” – dice Zauyogi. – “¿Y qué le pasó a tu hermana?”
– “Conoció a una tipa mientras estaba trabajando en la Capital del Imperio.” – explica Miza. – “La hermana del brench de las Fuerzas Especiales Ginyu.”
– “Siempre me han gustado esos tipos.” – dice Zauyogi. – “¡Burter era mi favorito! Tenía todas sus figuras de acción.”
– “Así que eras un fan del Imperio, ¿eh?” – se burla la fugitiva. – “Eso sí que no me lo esperaba.”
– “Invadieron mi planeta cuando yo era un niño.” – dice su compañero. – “Nos inculcaron sus valores desde jóvenes.”
– “¿Y qué salió mal?” – pregunta Miza.
– “Me reclutaron en su ejército.” – narra Zauyogi. – “Llegué a servir en varias campañas; Ikonda, Binz… Pero me hirieron de gravedad y fui abandonado en el campo de batalla de Nuts. Terminé en una cárcel de la Patrulla Galáctica establecida en ese mismo planeta. Ahí conocí a un tipo llamado Almond y me habló de su banda; un pelotón fantasma liderado por un saiyajín a las órdenes del hermano repudiado del futuro Emperador.”
– “Y te uniste a ellos…” – dice Miza.
– “Me sacaron de la prisión, así que tuve que agradecerles el favor…” – responde Zauyogi. – “Ahí conocí a varios soldados de planetas que yo había atacado. No tardé en darme cuenta de que había estado demonizando a los enemigos del Imperio. Solo buscaban lo mismo que yo. Un buen trabajo, proteger a su familia, defender su modo de vida…”
– “¿Te vas a poner sentimental?” – se burla su compañera.
– “¿Quieres que te lo cuente o no?” – responde el fugitivo, algo ofendido.
– “Claro, claro.” – dice ella.
– “Tras la muerte de Freezer y el Rey Cold, Cooler reclamó el trono… y supongo que dejamos de ser útiles.” – continúa. – “Un día estaba preparando la nave cuando el pelotón fue atacado por la élite de Cooler. Los masacraron.”
– “Pero sobreviviste…” – dice Miza. – “¿Cómo te terminaste de nuevo en una cárcel de la Patrulla Galáctica?”
– “Me entregué.” – responde Zauyogi. – “Tenía miedo de que los hombres de Cooler me encontraran y pensé que estaría más seguro en la cárcel.”
– “Vaya…” – suspira Miza.
– “¿Tú siempre has sido una bandida?” – pregunta Zauyogi.
– “Siempre he sido la oveja negra de la familia.” – sonríe la malhechora. – “¿Qué se le va a hacer?”

El hombre del turbante ha escuchado atentamente la conversación y se pone en pie. El bandido se acerca a la mesa de los fugitivos y coloca un pequeño saco de dinero en el centro.

– “¿Qué ocurre?” – se extraña Miza.
– “Empezad de cero.” – dice el herajín. – “Es vuestra oportunidad.”
– “¿Quién eres?” – dice Zauyogi, confuso ante intervención del misterioso personaje.

El individuo no responde y abandona el local.
Los dos fugitivos quedan pasmados y se miran entre sí.

– “¿Qué acaba de ocurrir?” – pregunta Miza.
– “Creo que ese era…” – dice Zauyogi. – “Reitan, el vengador.”

Mientras tanto, en el planeta Pital, un astro dedicado a la cura y atención médica de la Galaxia del Sur y a cargo de la Patrulla Galáctica, una nave aterriza y abre sus compuertas. Cuatro bandidos montados en aerodeslizadores, vestidos con gabardina y un sombrero vaquero, esperan impacientes, acompañados por su bestia.

– “¿Y qué pretende Meerus que hagamos aquí?” – pregunta el más alto de los bandidos.
– “Ha dicho que hagamos lo que hacemos siempre.” – responde el pequeño. – “Y eso haremos.”

Al abrirse las compuertas, los cuatro hermanos y su animal salen pegando tiros al cielo, creando el caos entre los enfermos y el personal sanitario.

– “¡¡ABRID PASO A LOS HERMANOS PASTAFRESCA!!” – grita el líder de los hermanos.

DBSNL // Capítulo 134: Recursos limitados

DBSNL // Capítulo 134: Recursos limitados
“¿Por qué tenemos uno de estos?”

En la Corporación Cápsula, Bulma y los demás han activado un generador secundario para intentar terminar el dispositivo, pero ahora el laboratorio tiene muy poco poder.
– “Ya casi lo teníamos…” – lamenta Bulma. – “Pero no podemos hacerlo funcionar solo con una fuente de energía secundaria…”
– “Este generador no será suficiente.” – dice Trunks. – “Iré a ayudarles. Puede que fusionándome con Goten logremos hacerle frente.”
– “¡Espera!” – le interrumpe Brief. – “Tengo una idea…”
Maji-Kayo incorpora a su ser la energía del generador de la Corporación Cápsula, haciendo que su cuerpo brille intermitentemente.
Son Gohan, transformado en Súper Saiyajín 3, se pone en guardia.
– “¡Yo me encargo de él!” – exclama el mestizo, haciendo un gesto a los demás para que se aparten.
Piccolo se siente impotente, pues sabe que ahora el poder del enemigo les supera. El namekiano está decepcionado y frustrado con su propio poder.
Ub avanza hasta colocarse junto a Gohan.
– “Déjame pelear.” – dice el chico.
– “Ub, tu poder es inestable… No podemos permitirnos tener que enfrentarnos también a ti” – le dice Gohan. – “Quédate al margen.”
– “No.” – responde Ub, de forma tajante, sorprendiendo a los presentes. – “No te ofendas, Son Gohan, pero creo que, ahora mismo, el enemigo te supera.”
Todos se quedan en silencio, pues es inusual ver a Ub hablar de esa forma, con tanta seguridad e incluso con un poco de soberbia.
– “¿Cómo dices?” – pregunta Gohan, sorprendido.
– “Mr. Bu y yo hemos estado trabajando duro” – responde Ub. – “Podemos ganar. Déjame luchar.”
– “Éste no es momento para fanfarronear, chico…” – le dice Piccolo.
Son Gohan se fija en la mirada de determinación del muchacho y esboza una media sonrisa.
De repente, Gohan vuelve a su estado base, sorprendiendo a todos.
– “Gohan…” – titubea Piccolo. – “¿Estás seguro?”
– “Creo que el chico tiene razón. No puedo ganar a Maji-Kayo.” – suspira Gohan. – “Abandono.” – dice. – “Es tu turno, Ub.”
El chico de Isla Papaya da un paso al frente y se envuelve en su aura fucsia, emitiendo una fuerte corriente de aire que sacude el lugar.
– “Gracias, Son Gohan.” – sonríe Ub. – “No te defraudaré.”
Maji-Kayo transforma sus brazos en dos látigos que brillan enérgicamente.
– “¿Vienes a por más, muchacho?” – se burla el extraterrestre.
Ub no responde. Tiene la mirada fija en su enemigo.
– “He estado observando el combate.” – piensa Ub. – “Es un tipo peligroso… casi impredecible; pero confía extremadamente en sus cambios de forma para sorprender a sus adversarios. Ha descuidado su guardia en múltiples ocasiones, porque se cree invulnerable. Tengo que aprovechar eso.”

Gohan, Piccolo, Pan y Goten ascienden lentamente hasta la azotea, donde se reúnen con Videl, Marron y Katopesla.
– “¿Crees que puede ganar, papa?” – pregunta Pan.
– “No lo sé.” – dice Gohan. – “Pero sé que yo no puedo. Ahora tenemos que confiar en él.”
– “Es solo un muchacho…” – sufre Videl.
– “Estará bien.” – dice Gohan.
Piccolo se da cuenta de lo que pasa por la mente de su pupilo y recuerda los Cell Games.
– “Son Gohan tiene razón.” – dice el namekiano. – “Debemos confiar en el chico.”
Maji-Kayo se abalanza sobre Ub, que esquiva los latigazos grácilmente.
– “La velocidad no es un problema” – piensa Ub. – “Puedo evitarle, pero…”
De repente, un gran punzón surge del pecho del enemigo, obligando a Ub a acelerar sus movimientos. Aún así, el chico recibe un corte en el brazo. 
Ub retrocede y su herida se cierra lentamente.
– “Bien…” – sonríe Ub. – “A eso me refería. Ese es su verdadero peligro.”
Maji-Kayo salta sobre Ub y de su cuerpo emanan cientos de pinchos que se alargan y se aproximan al chico, que retrocede dando una serie de volteretas, mientras los punzones se clavan en el suelo.
Ub abre su boca y dispara un poderoso ataque de ki que sorprende al enemigo, que rápidamente hace crecer sus piernas arqueadas para poder esquivar el ataque.
Maji-Kayo recupera la normalidad, pero se da cuenta de que está rodeado por una decena de copias de Ub, que dan vueltas a su alrededor mientras se burlan de él.
– “¡Aquí!” – dice uno.
– “No, ¡aquí!” – exclama otro.
– “¡No me pillas!” – dice un tercero, sacándole la lengua.
El enemigo se enfada ante tales provocaciones.
– “Maldito…” – refunfuña Maji-Kayo.
– “¡Estoy aquí!” – exclama Ub, apareciendo delante del extraterrestre y propinándole un rodillazo en la cara.
En la Corporación Cápsula, Brief dirige a Bulma, Trunks y Bra hasta un rincón del taller, donde teclea un código en el ordenador y un sarcófago metálico surge del suelo.
– “Esto es…” – se sorprende Bulma.
– “Le hice unos retoques cuando tuve que encerrarme aquí porque tú y tu madre intentabais matarme…” – dice el doctor.
– “¡Fue cosa de Wheelo!” – protesta su hija, sonrojada.
– “¿Por qué tenemos uno de estos?” – pregunta Trunks, confuso.
– “Gracias a la información que recuperasteis hace años de los laboratorios ocultos de la Red Ribbon y lo que hemos aprendido de Wheelo, creo que ahora podemos ponerlo en marcha.” – dice Brief. – “Sin duda tiene una fuente de energía lo suficientemente potente para usar el dispositivo, si se lo integramos.”
Bulma suspira.
– “No tenemos otra opción…” – dice la científica. – “Tenemos que intentarlo.”
– “Pero si esto sale mal…” – murmura Trunks. – “La situación podría empeorar.”
Brief reflexiona en silencio.
– “Y si…” – murmura el doctor, que enseguida se marcha hacia su viejo almacén.
En el campo de batalla, Ub y Maji-Kayo siguen peleando. El chico de Isla Papaya ahora lleva la iniciativa, haciendo retroceder al extraterrestre.
Maji-Kayo clava sus brazos en el suelo y cientos de espinas nacen bajo los pies de Ub, que enseguida se ve obligado ascender para evitar ser ensartado.
De repente, el cuerpo del extraterrestre se convierte en un cañón cuyo interior empieza a brillar intensamente.
En la azotea, nuestros amigos se alarman.
– “¡Eso es peligroso!” – exclama Goten.
– “¡CUIDADO, UB!” – intenta advertirle Gohan.
Una esfera de energía es emitida por el cañón y se dirige directamente contra el chico.
Ub inspira aire profundamente y sopla con todas sus fuerzas. El aire choca con el ataque y lo frena hasta dejarlo flotando torpemente, tambaleándose sin ir a ninguna parte.
El chico de Isla Papaya se acerca a la esfera de energía y la patea hacia el cielo, haciéndola desaparecer en el espacio, donde explota en silencio en mitad de la nada.
Nuestros amigos celebran la victoria.
– “¡Increíble!” – exclama la mestiza.
– “Bien hecho, chico.” – sonríe Piccolo.
Maji-Kayo recupera su forma humanoide. El extraterrestre parece frustrado.
– “Qué planeta tan extraño…” – murmura el enemigo. – “¿Desde cuando tienen gente tan peculiar?”
En la Corporación Cápsula, Brief busca algo en su almacén, mientras Bulma y Trunks esperan fuera, escuchando el estruendo del doctor, que rebusca entre cientos de cajas.
– “¿Qué buscas, abuelo?” – pregunta Trunks.
– “Hace tiempo, un viejo colega me mandó un prototipo de motor que no precisa un generador…” – dice Brief, que sigue buscando. – “¿Dónde lo habré metido?”
– “Si no tiene un generador, Maji-Kayo no podrá absorberlo…” – dice Trunks. – “¡Buena idea!”
– “¿Te refieres a tu amigo por correspondencia?” – pregunta Bulma. – “¿El doctor de Villa Pingüino?”
– “¡Sí, ese!” – responde Brief. – “Qué, por cierto, tiene una esposa preciosa. Le encanta presumir de ella. A veces me ha mandado fotos que…”
– “¡PAPÁ!” – le riñe Bulma, avergonzada.
– “¡Ya lo he encontrado!” – exclama el doctor.
Mientras tanto, en Monmaas, Son Goku se encuentra meditando en la copa de un árbol, bajo la supervisión de Madas.
– “Aprende rápido…” – piensa el anciano, que esboza una media sonrisa. – “Era de esperar, tratándose de Son Goku.”
En otro rincón del Universo, en el planeta que fue Capital del Imperio, Liquir percibe algo extraño.
– “Noto una terrible presencia…” – murmura el kurama. – “Me revuelve las tripas…”
Liquir sale al exterior del palacio en busca de la fuente de esa sensación y se encuentra con un pequeño demonio de piel azulada en sus puertas, acompañado de un personaje grandullón. Los dos individuos han sido rodeados por una tropa de soldados litt, que les apuntan con sus armas. El grandullón ha agarrado a uno de los soldados por el cuello y lo sostiene en el aire.
– “¿Quiénes sois?” – pregunta Liquir.
Garlick esboza una aterradora sonrisa.
– “Buscamos a alguien” – dice el demonio. – “Un brujo Kashvar.”
Liquir hace un gesto a sus hombres y éstos bajan las armas.
Garlick parece complacido y ordena a su acompañante que libere al soldado.
– “Suéltalo, Saganbo.” – dice el demonio. 
El grandullón lanza al litt a un lado con desprecio.
El kurama parece desconcertado. Desconoce la identidad del demonio, pero sólo sabe de un brujo.
– “Marchaos” – les amenaza Liquir.
De repente, una voz les interrumpe.
– “No te preocupes, Liquir” – dice Salabim, que sale del interior del palacio y se coloca junto al kurama. – “Me buscan a mí.”
Garlick sonríe al ver al brujo. Liquir está confuso.
Salabim observa detenidamente al demonio.
– “Siento la oscuridad del Makai en ti…” – murmura el brujo. – “Pero ese ojo…”
– “Tengo respuestas, kashvar.” – dice Mojito. – “Y sé que tú tienes preguntas.”
– “No has venido hasta aquí para ofrecerme sabiduría.” – replica Salabim. – “Me necesitas.”
Mojito parece sorprendido por la calma del mago.
– “Compartimos un objetivo, brujo.” – dice del demonio. – “Su retorno.”
Salabim se sorprende al comprender las palabras del misterioso personaje.
– “¡¿De verdad?!” – dice el brujo, emocionado.
Mojito asiente.
– “Traeremos un nuevo comienzo bajo su sabiduría y guía.” – responde Mojito.
Salabim, sin dudarlo ni un instante, se aleja de Liquir y se une a Garlick.
– “¡¿Dónde va?!” – pregunta el kurama.
– “Ya no te necesito, Liquir.” – responde el brujo.
El kurama se siente confuso y traicionado.
– “¡¿Cómo dice?!” – gruñe Liquir. – “¿Me ha estado utilizando?”
Salabim sonríe.
– “Nos vamos” – dice Garlick.
Liquir prepara sus garras y revela cinco colas de golpe. El kurama se abalanza sobre el mago, pero el grandullón le detiene agarrándole del brazo.
El kurama se sorprende ante el poder del enemigo, que enseguida le propina un puñetazo en la cara y lo lanza contra el suelo.
Liquir se pone en pie, revelando su sexta cola.
– “¡NO ESCAPARÉIS!” – exclama, mientras se abalanza sobre los enemigos. 
Pero al intentar propinarle un puñetazo al grandullón, los tres villanos desaparecen.
– “Maldita sea…” – lamenta Liquir. – “Me la ha estado jugando todos estos años…”

Las colas del kurama se desvanecen y él cae de rodillas, abatido ante los cientos de pensamientos que cruzan su mente, haciéndole replantearse su pasado.

CAMBIOS DBSNL

Hola a todos, 

Como podéis ver, hoy no me ha sido posible publicar un capítulo Especial DBSNL. Está siendo un mes un poco difícil. Cuando pase todo, podremos volver al ritmo habitual.
Tengo que informaros sobre algunos cambios que sufrirá la publicación de DBSNL durante este mes:
– Miércoles: DBSNL seguirá saliendo cada miércoles, como es habitual. Sin cambios.
– Viernes: No será posible publicar nada durante aproximadamente un mes. Disculpad las molestias.
– Domingo: La saga Especial \”Terror\” pasa a los domingos, para tener más espaciadas las dos publicaciones (DBSNL y Terror), mientras no pueda publicar una tercera.
Disculpad las molestias, pero últimamente tengo poco tiempo.
P.D: Estoy planteándome una historia parecida a \”Old Man Gohan\”, del estilo \”What if…?\”, pero por ahora no tengo tiempo. Si me animo a escribirla, sería el mes que viene.

ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte II: Sadala

Terror / Parte II: Sadala
“¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?”
En un planeta remoto, antes llamado \”Freezer 82\”, a los saiyajín se les ha dado un nuevo hogar. La Patrulla Galáctica ha entregado un planeta que el viejo Imperio había conquistado y dejado inhabitado a los nuevos saiyajín. El planeta ha sido renombrado como \”Sadala\”, en honor a una antigua leyenda saiyajín. 
Una zona de viviendas residenciales prefabricadas se ha construido para que los nuevos habitantes puedan establecerse, a cambio de que sus mejores guerreros apoyen la causa de la Patrulla.
Leek se ha convertido en el líder de los saiyajín y es quien negocia directamente con el patrullero Lemon. Tras la ayuda recibida por Broly, Kale y Tarble en Vampa, los justicieros y los saiyajín gozan de relaciones fluidas.
Lemon se encuentra actualmente en el planeta supervisando la adaptación de los saiyajín a su nuevo hogar. 
– “¿Estáis cómodos?” – pregunta Lemon.
– “Agradecemos vuestros esfuerzos” – responde Leek. 
– “Es lo mínimo que podemos hacer.” – sonríe el patrullero.
– “¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?” – pregunta Leek, conocedor de lo ocurrido en Vampa. 
– “De momento no tenemos nada” – dice Lemon. – “Estamos siguiendo un viejo rastro… Recuperamos cierta información que pertenecía al Imperio. Un preso tsufur fue capturado hace años con un objeto desconocido que el Imperio consideraba de vital importancia… Pero se escapó.”
– “Así que quedan tsufur con vida…” – murmura Leek.
En ese instante, una alarma suena en el comunicador de Lemon.
– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el patrullero, que responde al mensaje.
Kahseral, líder de la Patrulla Galáctica, informa a Lemon de la situación, que se ha complicado aún más. Los presos fugados y otros malhechores bajo las órdenes de Garlick y Shiras están atacando múltiples planetas. La Patrulla tiene problemas para acudir a todas las llamadas de socorro, que llegan desde todos los rincones del Universo.
Mientras tanto, en el planeta \”Freezer 73\”, ahora renombrado \”Ikonda\”, recuperando así el nombre previo a su conquista a manos de las Fuerzas Ginyu del Imperio de Freezer, una raza de guerreros de piel arrugada y rosada, con ojos amarillos sin pupilas visibles y vestidos con armaduras metálicas plateadas de alta tecnología, lucha contra varios presos fugados con la ayuda de tres saiyajín y dos patrulleros. Broly, Tarble y Kale, acompañados por Ganos y Obni, repelen a las fuerzas enemigas.
En plena escaramuza, Ganos recibe un mensaje de Lemon en su comunicador que le informa de todo lo ocurrido.
– “Parece que las cosas se complican” – transmite el mensaje Ganos a Tarble. – “Nuestra ayuda es requerida en varios planetas.”
– “Será mejor que nos separemos.” – dice Tarble.
– “Obni y yo iremos a Mayonnai” – anuncia Ganos. – “¿Vosotros podéis encargaros del Planeta Popol?”
– “Por supuesto” – asiente el saiyajín. – “Cuando acabemos con esto, podremos…”
De repente, una gigantesca explosión silencia el lugar, dejando a todos los guerreros ikonda asombrados. 

Tras un breve momento, Broly desciende junto a Tarble y Ganos.
– “Listo” – dice el saiyajín.
Kale sonríe orgullosa de su compañero, que ha acabado con la guerra en un instante.
Los guerreros nativos se acercan a Broly y le hacen una reverencia, pero el saiyajín los ignora.
Tarble parece algo avergonzado.
– “Bueno… Partiremos cuanto antes.” – dice el saiyajín.
En el planeta Sadala, Lemon se despide de Leek y regresa al Cuartel General de la Patrulla Galáctica, pues sus servicios son requeridos para paliar el caos que se está creando alrededor del universo.
No muy lejos del lugar de despegue de su nave, una figura encapuchada observa la escena. Su ojo robótico brilla de color rojo.
– “Una nueva colonia…” – murmura la figura encapuchada, que observa la zona residencial. – “Qué interesante…”

De repente, el personaje cae de rodillas y parece sufrir una fuerte jaqueca.
En el planeta M2, los datos recibidos a través de los ojos del misterioso personaje son analizados y recopilados en una gran pantalla, que ahora parpadea hasta apagarse.
A su lado, una máquina hecha para escanear y analizar la caja de música parece que no ha tenido el éxito esperado. Se encuentra inactiva.
En una sala contigua, el cuerpo mutilado de Cooler se encuentra flotando en un extraño líquido que lo mantiene con vida, pero inconsciente. Su cuerpo está conectado a un centenar de cables, que nutren de energía al planeta.
El astro tiembla. Sus partes parecen desensamblarse lentamente. El gran planeta M2 se está convirtiendo en basura espacial. 

Entre los escombros, una pequeña nave tech-tech abandona el lugar a toda velocidad.
En el corazón del planeta, Rildo se arrastra hasta el tanque en el que se encuentra el demonio el frío y pone la mano en el cilindro metálico, intentando recolectar un poco más de energía, pero pronto se convierte en un charco de metal líquido inerte, revelando en su interior una piedra Shintai.
A su espalda, una figura avanza entre las sombras hasta revelar su identidad; es Shiras.
El villano camina sobre el charco de metal, pisando la esférica piedra y haciéndola estallar, y continúa hasta la máquina que supuestamente alberga la caja konatsiana, pero al abrirla no la encuentra.
– “Maldito…” – murmura Shiras. – “¿Dónde la habrá escondido?”
Muy lejos de allí, un tsufur y un pequeño robot acompañan a dos tech-tech en su nave. El tsufur tiene en sus manos la caja de música. El robot parece estropeado; se ha apagado.
– “A estado cerca…” – suspira Merlot.
Un nuevo temblor sacude M2, que sigue resquebrajándose.
– “Será mejor que vuelva a Rudeze e informe a Garlick.” – dice Shiras antes de desaparecer.
En el tanque de Cooler, los cables de alimentación se están separando del demonio del frio, pues el planeta se está convirtiendo en una gran masa de basura espacial sin vida. De repente, la mano del hermano de Freezer reacciona y agarra un puñado de cables.
En la nave, los tech-tech parecen nerviosos.
– “¿A dónde vamos, tsufur?” – pregunta Pinot. – “No pienso llevar esa cosa a mi planeta.” – dice señalando la caja de música.
– “No lo sé…” – suspira el tsufur.
De repente, el ojo del robot se ilumina de nuevo y enfoca a los presentes.
– “La Capital del Imperio” – dice el robot. – “Necesito hablar con Liquir.”
En el planeta Sadala, Turles, aún de rodillas, contempla sus manos robóticas con asombro.
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?”