DBSNL // Capítulo 142: Ajuste de cuentas

DBSNL // Capítulo 142: Ajuste de cuentas
“Arruinaste mi vida…”


En el coliseo de Jager, el misterioso luchador que acaba de entrar en la arena se abalanza sobre Goten y le propina un puñetazo que el mestizo detiene cruzando los brazos frente a su pecho. El Gran Saiyaman retrocede varios metros por el impacto.

Marron ataca al enemigo y se prepara para atizarle un golpe.

– “¡ESPERA, MARRON!” – exclama preocupado Goten, que se ha dado cuenta de la fuerza del luchador.

El enemigo intercepta a Marron con una patada en el abdomen que la lanza contra la pared de la arena.

Goten se preocupa por su pareja, pero sabe que debe centrarse en el combate.

– “¡¿Qué demonios eres tú?!” – refunfuña el Gran Saiyaman.

El luchador ataca a Goten y éste esquiva sus ataques.

– “Su forma de moverse… ¿La he visto antes?” – piensa el mestizo, mientras retrocede.

Goten llega hasta la pared del fondo y el enemigo embiste de nuevo hacia él, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero el mestizo lo esquiva en el último instante y éste impacta contra el muro, haciendo que estalle en mil pedazos.

Cuando la pared se derrumba, se revela un pasadizo hacia una compuerta con un logotipo que Goten reconoce: Un lazo rojo con las iniciales \”RR\”.

– “Eso es…” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Red Ribbon?!” – increpa al Barón Jager.

El Barón sonríe.

– “¡¿De dónde crees que sacaba el dinero el Ejército de Red Ribbon?!” – dice Jaguar. – “¡De inversores como yo!”

Marron se pone en pie y mira a Goten de reojo. El Gran Saiyaman asiente.

El luchador ataca de nuevo a Goten, que esquiva sus ataques mientras retrocede.

Marron vuela hacia el palco.

 -“¡Se acabó el juego, Barón!” – dice la Gran Saiyaman 2. – “¡Estáis todos detenidos!”
– “No lo creo.” – dice el billonario, que aprieta un botón de su teléfono móvil y hace que de unas compuertas en el techo salgan una docena de biomen.

Marron se da cuenta de que Vodka se encuentra en el palco. Todo ha sido una trampa para atraerlos a la arena y acabar con ellos.

Goten recibe un puñetazo en la cara, haciéndole perder el casco, pero después esquiva el próximo golpe de su adversario, dejándole pasar de largo, y lo repele con una patada en su espalda.

El luchador no parece rendirse; pronto se da la vuelta y ataca de nuevo al mestizo.

– “¡KILLER PUNCH!” – exclama el enemigo.

Goten se transforma en Súper Saiyajín y detiene el puñetazo con un dedo.

– “Ya sé quién eres…” – dice Goten. – “Ikose.”


Dibujado por Beldum

El luchador retrocede sorprendido.

– “Tú…” – murmura Ikose. – “Eres… eres ese crío…”

Goten vuelve a su estado base.

– “¿Qué ha pasado?” – le pregunta el mestizo. – “No siento tu energía… Ahora eres un androide, ¿verdad?”
– “Arruinaste mi vida…” – gruñe Ikose. – “¡LO PERDÍ TODO!”
– “Era un torneo infantil…” – se excusa Goten.
– “Mis padres no aceptaron la humillación que sufrimos mi hermano y yo.” – dice Ikose. – “¡Nos hicieron entrenar día y noche! ¡A todas horas! Sus hijos no podían perder de esa forma… Habían criado ganadores…” – dice mientras sus ojos se llenan lágrimas de ira.
– “Lo siento, Ikose” – lamenta Goten, agachando la cabeza.
– “Mi padre encontró a un legendario maestro de Artes Marciales y nos pusimos bajo su tutela.” – explica Ikose. – “Pero nunca era suficiente… Y tras varios años de entrenamiento, la Red Ribbon nos ofreció hacernos más fuertes mediante un programa especial de reclutamiento.” – explica Ikose. – “¡Nos prometieron que sobrepasaríamos todo límite humano!”

En el palco, los biomen atacan a Marron, que los repele fácilmente, pero cada vez se acumulan más enemigos.

Ikose continúa hablando con Goten.

– “Pero mi hermano… Él no superó la operación.” – dice Ikose.

Goten se acerca a Ikose y le sorprende colocando la mano en su hombro.

– “Lo siento mucho, Ikose.” – dice Goten. – “La Red Ribbon y el viejo Grulla se aprovechan de ese tipo de situaciones para sacar el máximo beneficio. Ayúdame a detenerlos.”
– “Esta vez no puedo defraudarle.” – dice Ikose, que mira de reojo hacia el palco.

En las gradas, Marron retrocede y prepara dos esferas de ki en sus manos que después proyecta hacia los biomen. En el último instante, Marron hace ascender su ataque hacia el cielo donde estalla y crea múltiples esferas de energía que caen sobre todos sus enemigos, acabando con ellos.

Las compuertas del techo se abren de nuevo, dejando caer más biomen.

– “¡¿Es que no se acaban?!” – refunfuña la Gran Saiyaman 2.


Dibujado por Beldum

Ikose aparta la mano del Gran Saiyaman.

– “¡No lo entiendes!” – dice Ikose. – “¡Hoy tengo la oportunidad de enfrentarme a ti de nuevo y no pienso perder!”
– “Lucharemos otra vez” – dice Goten. – “Te lo prometo.”

Ikose parece sorprendido y algo confuso.

– “Ayúdame a detener a la Red Ribbon y a Jager, por favor, Ikose.” – insiste Goten. – “No soy tu enemigo, pero puedo ser tu rival.”

Los hombres del palco han huido, excepto Jager y Vodka.

Jager, al ver que su luchador ha dejado de pelear, se enfurece.

– “¡Inútil!” – exclama el Barón, que prepara su teléfono de nuevo, dispuesto a apretar el botón de autodestrucción. – “¡Otro fracaso! ¡Desaparece con el Gran Saiyaman!”

Vodka se abalanza sobre Jager repentinamente, intentando arrebatarle el dispositivo.

– “¡NO TE LO PERMITIRÉ!” – exclama Vodka.
– “¡SUÉLTAME!” – exclama Jager.

El Sr. Vodka consigue arrebatarle el teléfono al Barón, pero Jager activa un mecanismo en su muñeca y una pequeña pistola sale de la manga de su camisa. El Barón dispara a su socio en la cabeza.

– “¡¡PAPÁ!!” – exclama Ikose.

Jager intenta dar órdenes a los biomen mientras huye.

– “¡Acabad con los tres!” – exclama Jaguar. – “¡Matadlos a todos!”

Ikose intenta perseguir a Jager. Una gran compuerta se ha cerrado tras el paso del Barón, pero no puede detener al enfurecido muchacho, que derriba la puerta a puñetazos.

Marron se dispone a seguir al chico.

Goten se transforma de nuevo en Súper Saiyajín y embiste a sus enemigos, entre los que se mueve grácilmente, eliminándolos uno a uno con suma facilidad.

Ikose avanza entre los pasillos que ya conoce hasta alcanzar a Jager y propinarle una patada en la espalda que lo lanza deslizándose contra el suelo hasta chocar con una pared de metal.

El Barón, con la nariz sangrando, intenta alejarse de Ikose, pero no puede seguir avanzando. El muchacho camina hacia él lentamente.

Jager vacía el cargador de su pequeña pistola contra Ikose, sin efecto.

– “No me mates…” – suplica ahora el billonario. – “¡Fuisteis voluntarios! ¡Vuestros padres firmaron el acuerdo! Y… lo que ha ocurrido con tu padre… ¡Ha sido un accidente!”

Ikose se agacha, agarra al Barón por el cuello de su cara camisa y lo levanta del suelo, dispuesto a propinarle un puñetazo mortal.

– “Por favor…” – suplica Jaguar. – “Por favor… ¡Te daré dinero! ¡¿Cuánto quieres?!”
– “Tu sucia fortuna no te sacará de esta.” – responde Ikose.
– “¡NO LO HAGAS!” – exclama Marron. – “¡Ya le tenemos! No lo mates.”

Ikose se detiene al escuchar la voz de la Gran Saiyaman 2, pero le cuesta controlar su ira.

– “Aún no es tarde para ti” – dice Marron. – “Pero si le matas, darás un paso que no podrás deshacer. Serás un asesino.”
– “¡Tiene que pagar por lo que ha hecho!” – dice Ikose.

Marron se quita el casco.

– “Lo que te han hecho a ti…” – dice la muchacha. – “Se lo hicieron también a mi madre hace mucho tiempo.”

La revelación sorprende al joven luchador.

– “No dejes que ellos determinen quién eres.” – dice Marron. – “Puedes elegir.”

Ikose medita sus opciones y finalmente deja caer a Jager al suelo.

– “No vale la pena” – sentencia Ikose, que da la espalda al Barón y se dirige a la salida de la base.

Marron se acerca al billonario y le coloca unas esposas.

– “Gracias…” – dice Jager. – “¡Te recompensaré! Y si me liberas, puedo ofrecerte…”

La Gran Saiyaman 2 propina un puñetazo en la nariz del billonario, que grita de dolor.

– “¡JURO QUE OS MATARÉ!” – grita Jaguar. – “¡ME HAS ROTO LA NARIZ! ¡PAGARÉIS ESTA HUMILLACIÓN!”

En unos instantes, Marron ha logrado salir del complejo, y ahora lo sobrevuela sujetando a Jager por su cinturón.

Ikose se encuentra también en el aire, contemplando el lugar que ha sido su hogar durante los últimos años.

Varios transportes abandonan el complejo.

De repente, Goten rompe el techo de la gran arena y se eleva por encima de la isla.

– “¿Ha salido todo el mundo?” – pregunta el Gran Saiyaman.
– “Sí” – responde Ikose. – “Los transportes ya han evacuado.”

Goten observa el lugar y toma una decisión.

– “¡Ka… Me…!” – se prepara el Gran Saiyaman. – “¡Ha… Me…!”
– “¡NO!” – grita Jaguar. – “¡¿QUÉ HACES?!”
– “¡HAAAAAAAAA!” – dispara Goten su poderosa técnica contra la isla, haciéndola desaparecer por completo y creando una gigantesca explosión que levanta una gran cantidad de agua.

El Barón se queda petrificado ante la desaparición de toda su inversión.

– “Se acabó, Jager” – dice Marron.
– “Éste es el final de la Red Ribbon” – dice Goten. – “Sin su fuente de ingresos, jamás logrará resurgir.”
– “Idiotas…” – murmura Jaguar. – “¡Siempre habrá alguien en nuestro lugar! ¡¿Creéis que solo la Red Ribbon busca la gloria a cualquier precio?! ¡Hipócritas! ¡Habrá otras organizaciones! ¡Otros inversores!”
– “Y nosotros siempre estaremos aquí para detenerlos.” – sonríe Goten. – “Siempre estaremos preparados para enfrentarnos a gente como tú.”

En el bosque Fukurou, el Duende Grulla se encuentra en el interior del Dojo, sentado en el suelo y en silencio. Se siente avergonzado y ha perdido toda motivación.

De repente, una tortuga se acerca volando al Dojo, girando sobre si misma a toda velocidad. Al aterrizar, Ten y Chaoz se dan cuenta de que es el viejo Roshi, al que habían llamado para comunicarle lo ocurrido.

Al apearse de Baby-Gamera, Roshi cae de rodillas, mareado.

– “No sé porqué me empeño en viajar así…” – lamenta el viejo Tortuga. – “Ya no tengo edad para esto…”

Tras un instante, Mutenroshi se recupera y se pone en pie. EL anciano se dirige hacia sus pupilos, que no tardan en ponerle al día.

– “Ya veo…” – murmura Roshi. – “Otra vez el viejo Tsuru…”

Los aprendices del Duende Grulla se reúnen alrededor de Ten Shin Han y Chaoz y les hacen una reverencia como disculpa.

– “Lo sentimos” – dice uno de los aprendices. – “Nos habían engañado.”

Otro se dirige a Roshi.

– “Señor Mutenroshi” – dice el joven. – “¿Podría entrenarnos? Nos gustaría seguir practicando Artes Marciales para poder subsanar nuestros errores.”
– “Esa es una idea excelente…” – dice Roshi. – “Pero yo ya no acepto alumnos. Estoy jubilado.”

Los alumnos de Grulla se sorprenden ante tales declaraciones.

– “Pero puede que Ten Shin Han y Chaoz estén dispuestos a aceptaros.” – sonríe el anciano.
– “¡¿Qué?!” – se sorprenden los dos guerreros. – “¡¿Nosotros?!”
– “Sois los herederos de la escuela Grulla y la escuela Kame” – dice Roshi. – “Mi maestro, Mutaito, estaría encantado de que refundarais su escuela, lejos de las divisiones que mi generación ha traído al mundo de las Artes Marciales.”
– “Pero, Maestro…” – duda Ten.
– “Tenéis la brillantez y disciplina de Tsuru y creo que habéis abrazado el espíritu protector y jovial de la escuela Kame.” – dice Roshi. – “Es el momento de que toméis las riendas del futuro.”
– “Maestro…” – dice Choaz, emocionado.
– “Recordad siempre: Hay que trabajar, hay que aprender, hay que comer, hay que descansar y hay que jugar.” – dice Roshi. – “Esas son las bases de la escuela Kame y mi último consejo como vuestro maestro.”

Los jóvenes aprendices del Duende Grulla se dirigen a Ten y Chaoz y repiten la reverencia.

– “¡Por favor!” – exclaman todos. – “¡Aceptadnos como vuestros discípulos!”

Ten y Chaoz comparten una mirada cómplice y sonríen.

– “Está bien” – dice Ten. – “Empezaremos con el entrenamiento cuando…”

En ese instante, Lunch, con su pelo amarillo y armada hasta los dientes entra en el recinto y dispara una ráfaga al cielo, haciendo que todos los presentes se agachen. El viejo zorro la sigue, y ha sido obligado a cargar con todas las mochilas llenas de armas.

– “¡¿DÓNDE ESTÁ ESE VIEJO CARCAMAL?!” – exclama Lunch. – “¡QUE SALGA!”

Mientras tanto, Roshi entra en el Dojo y se dirige a Tsuru, que está sentado en el suelo de espaldas a la entrada.

– “¿Qué haces aquí?” – pregunta el Duende Grulla. – “¿Vienes a presumir de tu victoria?”
– “Vengo a ver a un viejo amigo.” – dice Roshi.

Tsuru no responde.

– “Nuestro tiempo ya ha pasado, Tsuru” – dice Kame. – “Nuestros discípulos nos han superado ampliamente. Me siento viejo.”
– “Siempre has sido un quejica.” – responde el Duende Grulla.
– “¿Qué piensas hacer ahora?” – pregunta Roshi.
– “Asumiré las consecuencias.” – suspira Grulla.
– “Eso está bien…” – murmura el viejo Tortuga. – “Pero cuando salgas de la cárcel, puede que necesites un lugar donde quedarte…”

El viejo Grulla se da la vuelta, confuso.

– “Una casita rodeada de playa no es el peor lugar para retirarse…” – sonríe el Mutenroshi.

El viejo Tsuru agacha la cabeza y esboza una media sonrisa.

– “No suena mal…” – dice el anciano.

DBSNL // Capítulo 141: Guerreros sin alma

DBSNL // Capítulo 141: Guerreros sin alma
“Esta es mi arena particular.”


El día después del incidente, al norte de la Tierra Sagrada de Karín, en el bosque Fukurou, Ten Shin Han, Chaoz y Lunch, de pelo azul, descansan en una cabaña para peregrinos. Un viejo zorro humanoide de pelaje verde les sirve un plato de sopa.

– “Muchas gracias por la comida” – dice Chaoz.
– “Gracias a vosotros.” – dice el mesonero. – “Es agradable tener visita. Últimamente no suele pasar mucha gente por aquí.”
– “¿Qué sucede?” – pregunta Ten Shin Han.
– “Hace unos meses abrieron una escuela de Artes Marciales al norte, cerca de la ciudad de Yahhoy.” – dice el zorro. – “Sus estudiantes han estado causando problemas a los viajeros…”
– “Qué miedo…” – dice Lunch, agarrándose a Ten.

Ten Shin Han enseguida entiende de quién se trata. Es lo que estaban buscando.

– “¿Qué tipo de problemas?” – pregunta el hombre de tres ojos.
– “Asaltos, atracos… Todo tipo de maldades.” – dice el zorro.

Ten Shin Han se pone en pie repentinamente.

– “Muchas gracias por la comida.” – dice Ten. – “Chaoz, ¡nos vamos!”
– “¡Listo!” – responde Chaoz, que también se levanta.
– “Lunch… Será mejor que tú te quedes aquí con este señor.” – dice Ten. – “¿Cómo se llama?” – le pregunta al mesonero.
– “Konkichi” – responde el zorro.
– “Gracias por su hospitalidad, señor Konkichi” – saludan con una reverencia Ten y Chaoz.
– “Un placer” – responde el mesonero.

Los dos luchadores abandonan el lugar.

– “¡Mucha suerte, chicos!” – se despide alegremente Lunch.

Mientras tanto, los Great Saiyaman sobrevuelan el mar, de camino a una isla propiedad del Barón Jager.

– “Una isla entera para él…” – refunfuña Marron. – “Algunos se lo montan muy bien.”
– “Hay gente con mucho dinero” – suspira Goten. – “Como la familia de Trunks.”
– “Pero ellos lo han conseguido de forma legal” – responde la hija de Krilín.
– “No sé por qué la gente necesita tanto dinero.” – dice Goten. – “En casa nunca hemos tenido mucho y somos felices.”
– “Porque vivís en mitad de la nada…” – dice Marron.

En ese momento, ambos divisan tierra en el horizonte. Un gran complejo se yergue sobre una isla volcánica.

– “¡El lugar es enorme!” – exclama Goten.
– “Increíble…” – añade Marron. – “Y parece que tiene una zona industrial…” – murmura al ver que un tercio de la paradisíaca isla está cubierto por una un gran complejo. 
– “¡Echemos un vistazo!” – dice el Gran Saiyaman.

Los dos guerreros descienden dirigiéndose al edificio central.

El billonario en persona recibe a nuestros héroes. Parece que les estaba esperando. Es un hombre de baja estatura y rechoncho, de pelo negro peinado con una trenza decorada con un lazo rojo. Viste traje blanco de tres piezas, cuyo chaleco va a juego con su lazo.

– “Bienvenidos, Gran Saiyaman y Gran Saiyaman 2.” – dice el pequeño hombre.
– “Usted es el Barón Jager, supongo.” – dice Goten.
– “Encantado” – sonríe el billonario. – “Es un placer recibiros en mi humilde morada.”
– “Humilde, ¿eh?” – refunfuña Marron, viendo el gigantesco palacio que se yergue ante ellos.

Jager sonríe con la prepotencia que caracteriza a los de su calaña.

– “Seguidme, héroes de Satán City” – dice mientras se da la vuelta y camina hacia el interior de la mansión.

Marron y Goten se miran desconfiados, pero deciden seguir al a su anfitrión.

En el bosque Fukurou, Ten Shin Han y Chaoz han llegado al Dojo de Artes Marciales oculto en el bosque. El edificio de madera es gigantesco, construido de forma similar a un templo shinto, con una gran pagoda a su lado.

– “¡Este lugar es impresionante!” – se sorprende Chaoz.

Ten Shin Han mira el edificio atentamente, y pronto identifica un gran estandarte que cuelga en la fachada.

– “Mira eso” – le dice a su compañero.

El estandarte luce el kanji “Grulla”.

Los dos luchadores se dirigen a la entrada del Dojo, pero al poner un pie dentro, dos jóvenes estudiantes de la escuela se interponen en su camino.

– “¿A dónde vais?” – pregunta uno.
– “No se puede entrar al dojo sin permiso del Maestro Grulla.” – dice el otro.

Ten, muy educadamente, se presenta.

– “Me llamo Ten Shin Han y éste es mi amigo Chaoz.” – dice Ten. – “Nos gustaría hablar con el viejo Tsuru.”

Los dos alumnos se miran desconcertados. Sin duda reconocen esos nombres.

– “Ten Shin Han…” – murmura uno.
– “Chaoz…” – dice el otro.
– “¡Vosotros sois los traidores!” – exclama el primero.
– “¡Traicionasteis al Maestro Tsuru y al gran Tao Pai Pai!” – añade su compañero.

Los dos jóvenes se ponen en guardia.

– “¡Os haremos pagar vuestra traición!” – gritan mientras se abalanzan sobre nuestros amigos.

De repente, los dos alumnos se dan cuenta de que están suspendidos en el aire.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se asustan.

Chaoz sonríe.

– “¿Qué hago con ellos, Ten?” – pregunta el pequeño guerrero.
– “No parece que vayan a dejarnos en paz…” – suspira Ten. – “Déjalos fuera de combate.”
– “Entendido” – responde Chaoz.

El pequeño guerrero empuja a los dos jóvenes con su poder mental, haciendo que se estrellen contra el muro del fondo de la sala, noqueándolos.

Pero, por desgracia, el estruendo ha llamado la atención de varias decenas de alumnos que acuden a ver qué está pasando.

– “¿Quiénes son esos?” – pregunta uno.
– “Tres ojos…” – murmura otro. – “¿Acaso es…?”
– “¡Son ellos!” – exclama uno, advirtiendo a todos los presentes. – “¡Son los traidores!”
– “¡Acabemos con ellos!” – gritan todos.

Ten Shin Han y Chaoz se miran y suspiran, mientras todos los adversarios se les echan encima.

En la cabaña del bosque Fukurou, Lunch ayuda al zorro a lavar los platos.

– “No hacía falta” – dice el mesonero.
– “No me cuesta nada” – sonríe Lunch.

Mientras tanto, Ten Shin Han y Chaoz se encargan de sus adversarios con suma facilidad.

El guerrero de tres ojos se ha dividido en una docena de clones, mientras Chaoz utiliza su poder mental para lanzar a sus enemigos los unos contra los otros.

De repente, un silbido hace que el lugar quede en silencio. El Maestro Grulla ha hecho acto de presencia.

Sus discípulos se detienen y hacen una reverencia a su sensei.

– “¿Cómo osáis presentaros aquí?” – dice el Duende Tsuru, con desprecio.

Ten y Chaoz se acercan a su antiguo maestro, mientras las copias del primero regresan y se funden con el original.

– “Hemos venido a hablar con usted” – dice Ten.
– “¿Y qué queréis?” – pregunta el anciano.
– “Hace dos décadas que nos enfrentamos a Tao Pai Pai y a Silver.” – dice Chaoz.
– “Sabemos que estuvo colaborando con la Red Ribbon…” – añade Ten. – “Y ahora, aprendices suyos se han convertido en asesinos a sueldo.”

El Duende Grulla se enfurece.

– “¡Sabía que vosotros teníais algo que ver!” – exclama el anciano. – “¡Vosotros y ese viejo carcamal siempre os entrometéis en todo!”
– “Lamento la muerte de su hermano” – dice Ten. – “Pero sus enseñanzas solo causan mal. Solo crean asesinos.”
– “¿Venís a matarme?” – pregunta el duende, algo asustado.
– “No” – responde Ten. – “Venimos a pedirle que deje de pervertir a estos jóvenes.”

El viejo Tsuru, para sorpresa de nuestros amigos, esboza una media sonrisa.

– “Está bien.” – responde el viejo. – “Os propongo un trato.”
– “¿Un trato?” – pregunta Chaoz.
– “Os enfrentaréis a mis dos mejores alumnos.” – dice Duende Grulla. – “Si ganáis, me marcharé para siempre. Me retiraré.” – explica. – “Obviamente, no hace falta que os explique lo que ocurrirá si yo gano, porque significará que estáis muertos.” – sonríe.

Ten suspira. Su maestro no ha cambiado.

– “Aceptamos” – dice Ten. – “Un combate justo. No es necesario que nadie más salga herido.”

Tsuru, satisfecho, les hace un gesto a sus antiguos discípulos para que le acompañen fuera, donde les espera un tatami similar al del Torneo Mundial de Artes Marciales.

En el palacio de Jager, el billonario ha guiado a nuestros amigos a través de su mansión hasta el jardín trasero, en el que se encuentra un gigantesco coliseo.

– “¿Qué es este lugar?” – se pregunta Marron.
– “Esta es mi arena particular.” – dice Jager. – “Aquí pongo a prueba a mis hombres. Soy un enamorado de las Artes Marciales.”

El Barón acompaña a nuestros amigos hasta la pista central.

– “Ya hemos llegado.” – dice Jager.
– “¿Qué pretendes?” – se molesta Goten.
– “Antes de nada, debo preguntaros algo…” – sonríe pícaramente el billonario. – “¿Estáis interesados en trabajar para mí?”
– “Ni lo sueñes” – responde Marron, molesta por la actitud de su anfitrión.
– “¡La justicia no tiene dueño!” – dice Goten. – “Creo que mi hermano habría dicho algo así…” – piensa.
– “Está bien. Ya esperaba esa respuesta.” – dice el mafioso. – “Aún así, habéis venido a investigar mi implicación con el ataque al Campeón Satán, ¿verdad?”
– “Así es” – responde Goten.
– “Os propongo un trato.” – dice Jager. – “Demostrad vuestra valía en mi arena y responderé a todas vuestras preguntas.”

Goten y Marron se miran confusos.

– “¡No hemos venido a entretenerle!” – se enfada Marron.
– “Espera, compañera.” – la detiene Goten.
– “¿Vas a seguirle el juego?” – se sorprende la Gran Saiyaman 2.
– “Lucharemos con tus hombres.” – dice Goten. – “Pero te advierto de que podrías ahorrarnos tiempo si hablaras ahora.”
– “Os veo confiados.” – sonríe el Barón. – “Eso es bueno.”

En unos minutos, Goten y Marron ya se encuentran en el centro de la arena. En las gradas, un pequeño grupo de allegados al Barón disfrutan de un aperitivo en el palco. El resto de localidades están vacías.

Marron parece desconfiada, pero Goten realiza unos cuantos estiramientos, preparándose para luchar.

– “No sé porqué has accedido a esto…” – refunfuña la muchacha.
– “Será pan comido.” – dice Goten. – “¿Quién podría causarnos problemas?”
– “Aún así, no me parece prudente…” – insiste Marron.

Goten termina sus ejercicios y se dirige al Barón, apuntándole con el dedo.

– “¡¿A qué esperas?!” – le provoca el mestizo. – “¡Que salgan tus hombres! ¡Tenemos prisa!”

Jager sonríe burlonamente.

– “Mis hombres ya están en la arena.” – responde el billonario.
– “¿Dónde?” – se pregunta Goten, confuso.
– “Ya os lo he dicho.” – dice Jager. – “Están en la arena.”

De repente, los aspersores del coliseo riegan el terreno de combate, haciendo que la arena empiece a moverse.

– “Pero, ¿qué…?” – se pregunta Marron.

En unos instantes empiezan a brotar del suelo múltiples guerreros de color verde azulado, con grandes cabezas y ojos rojos.

– “¡¿Qué diablos son estas cosas?!” – se pregunta Goten.
– “Nacen de la tierra…” – dice Marron. – “Se parecen a los guerreros que describe papá en sus historias…”
– “¡¿Saibamen?!” – exclama Goten.

El Barón sonríe satisfecho.

– “¡Son una creación de mis laboratorios!” – exclama Jager. – “¡Los llamo \”Biomen\”!”
En el tatami del nuevo Dojo de la Escuela Grulla, el viejo maestro presenta a sus dos discípulos de mayor nivel.

– “¡Estos son Xu Fan y Gotei!” – dice el viejo.

El primero de ellos en un ser grandullón con pelo negro recogido en una larga trenza. Viste una falda verde con adornos amarillos; los colores típicos de su escuela. Va descamisado y luce unos zapatos negros con calentadores amarillos.

El segundo es un guerrero de baja estatura, con pantalón negro, zapatos como los de su compañero, y una chaqueta amarilla encima de una camiseta verde.

Nuestros dos amigos, Ten y Chaoz, analizan a sus rivales atentamente.

– “Deben ser los que atacaron a Satán.” – dice Ten Shin Han. – “No debemos confiarnos. El Duende Grulla siempre trama algo.”
– “Sí” – asiente Chaoz.

El resto de alumnos de Tsuru han rodeado el tatami, esperando asistir a la derrota de los dos traidores que menospreciaron a su querido maestro. 

Los dos participantes de la escuela Grulla suben al ring. Ten y Chaoz les siguen.

Cara a cara, los cuatro se preparan para luchar. Ten y Chaoz pretenden hacer una reverencia, pero son sorprendidos por el ataque de sus enemigos y obligados a defenderse.

– “No respetáis nada” – murmura Ten.

Ten Shin Han repele a su adversario golpeándole en el pecho con la palma de su mano, pero se sorprende al solo poder hacerle retroceder unos pocos pasos.

Chaoz esquiva a su rival y se eleva. En el cielo, apunta con sus manos a Gotei e intenta controlarle mentalmente, pero no tiene éxito.

– “¡Mis poderes no le afectan!” – advierte a su compañero.
– “Maldita sea…” – lamenta Ten, cuyas sospechas empiezan a tener fundamento.

Ten paga su pérdida de concentración y recibe un puñetazo directo en la cara que lo lanza al otro lado del ring.

– “Ya veo…” – murmura el guerrero de tres ojos, en el suelo. – “Estos tipos no son luchadores corrientes.”

Ten se pone en pie de un salto, pero se da cuenta de que Xu Fan le está apuntando con su dedo índice.

– “¡Eso es…!” – exclama Ten.

Xu Fan dispara un poderoso Dodonpa que avanza rápidamente.

Ten Shin Han junta sus manos y grita con fuerza, deteniendo el ataque con la fuerza de su “Kiai”, haciendo estallar el Dodonpa en el aire. 

– “Su fuerza solo puede tener una explicación…” – murmura Ten, recuperando el aliento tras el desfuerzo. – “Son Goten tenía razón.”

En la arena de Jager, los hombrecillos se abalanzan sobre Goten y Marron, pero ellos no tardan en repelerlos a todos sin problemas, dejando boquiabiertos a los espectadores.
– “Son muy hábiles…” – dice un invitado nervioso.
– “Esto no ha terminado.” – replica el Barón.

De repente, un biomen se levanta y salta sobre Goten por la espalda, abrazándose a él.

– “¡¿Qué?!” – se asusta el mestizo.
– “¡Adiós, Gran Saiyaman!” – celebra Jaguar.

Una gran explosión sacude el lugar.

En el tatami del Dojo, Gotei ataca a Chaoz y le propina un cabezazo en el estómago, para después agarrarle la pierna y lanzarlo contra el suelo.

– “¡CHAOZ!” – exclama Ten, preocupado por su amigo.

Xu Fan aprovecha la distracción y ataca a Ten, pero éste salta por encima de él y le propina una patada en la espalda, lanzándole fuera del ring. Como era de esperar, el enemigo vuela grácilmente, evitando caer al suelo y regresando al tatami.

Chaoz, al ver que su poder no afecta a la mente de su enemigo, decide utilizar su telekinesis para hacer levitar varias baldosas del ring y lanzárselas a su contrincante. 

Gotei rompe al vuelo todos los azulejos que Chaoz le lanza.

Chaoz se sorprende por la forma de moverse que tiene su enemigo.

– “No desperdicia ningún movimiento…” – piensa el luchador.

Xu se abalanza sobre Ten Shin Han, pero éste intenta desorientarle usando el \”Taiyo-ken\”.

La técnica de Ten no tiene efecto sobre su contrincante, que le propina un puñetazo en la nariz y lo lanza al otro extremo del ring.

Ten Shin Han se repone del golpe dando una voltereta.

– “Parece que eso no funciona…” – murmura Ten. – “Igual que con Tao Pai Pai.”

Xu ataca de nuevo y se enzarza en un violento intercambio de golpes con Ten.

– “Solo hay un tipo de luchador capaz de pelear de esta forma y a este nivel.” – piensa Ten.

Ten se prepara para dar una patada con todas sus fuerzas a su rival.

– “¡¡BASTA DE JUEGOS!!” – grita el guerrero de tres ojos.

Xu alza su brazo izquierdo, dispuesto a detener la patada de Ten Shin Han, pero el golpe de nuestro amigo es tan fuerte que arranca el antebrazo del luchador de la escuela Grulla.

Los alumnos de la escuela se quedan de piedra al ver lo ocurrido. Algunos gritan horrorizados.

Xu Fan no muestra ningún tipo de expresión. De su brazo brota un chorro de aceite.

– “Lo sabía…” – dice Ten. – “Sois solo creaciones de la Red Ribbon.”

El Duende Grulla parece furioso.

– “Maldita sea…” – refunfuña el viejo Tsuru. – “Esos dos… van a volver a fastidiarme los planes…”

Los alumnos de Tsuru se miran entre ellos muy confusos, pues desconocían la naturaleza mecánica de sus dos compañeros, a los que tenían como ejemplo de superación.

Chaoz se acerca a Ten, mientras Gotei regresa junto a Xu Fan.

– “Ahora que hemos confirmados que son creaciones mecánicas, podemos pelear sin contenernos.” – sugiere Ten. 
– “¡Sí!” – responde Chaoz.

En la arena del billonario, al disiparse la polvareda, se revela que el Gran Saiyaman no ha sufrido ningún daño.

– “¿Esta era tu mejor baza, Jager?” – dice Goten, muy serio. – “¿Así pretendías asesinarme?”

El Barón traga saliva y sorprende a todos con una carcajada.

– “¡Claro que no!” – bromea Jager, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¡Sabía que una nimiedad como esa no podría detener al Gran Saiyaman!”

Marron se acerca a Goten.

– “No hay duda” – dice la hija de Krilín. – “Son como los saibamen que trajeron los saiyajín cuando atacaron la Tierra.”
– “Ya veo…” – responde Goten. – “Pero, ¿cómo han acabado aquí?”
– “Debieron recuperar algunos restos tras la batalla contra nuestros padres.” – dice Marron.

El Barón interrumpe a nuestros amigos.

– “¡Se acabó el calentamiento!” – exclama Jager. – “¡Mi próximo luchador seguro que os derrotará!”

Una compuerta se abre y un luchador de cabello castaño con un peinado mullet entra en la arena. El personaje viste pantalón marrón oscuro y lleva los antebrazos vendados.

Mientras tanto, en el Dojo del Duende Grulla, Ten y Chaoz se preparan para detener a los androides.

Xu Fan ataca a Ten con dos rayos proyectados desde sus ojos, pero Ten los esquiva inclinándose hacia atrás y dando una voltereta.

Gotei apunta a Chaoz con sus manos formando un cuadrado y dispara rápidamente. Es el \”Kiko-Ho\”. Chaoz se da cuenta de que a su espalda hay un gran número de espectadores que morirán si él esquiva el ataque.

Ten Shin Han se da cuenta y se preocupa por su amigo.

– “¡CUIDADO!” – exclama Ten.

Pero su amigo extiende sus manos hacia el ataque y utiliza su poder mental para detener el cañonazo de energía.

La enorme cantidad de ki proyectada ahora se tambalea suspendida en el aire. Una gota de sudor recorre la frente de Chaoz, que tiene que esforzarse para mantener bajo control tanta energía.

– “¡HAAAA!” – grita el pequeño guerrero, que repele el ki hacia su rival, devolviéndoselo y provocando una gran explosión.

Chaoz recupera el aliento mientras la polvareda inunda el lugar.

La cabeza de Gotei cae y rueda en el suelo.

Xu Fan ataca a Ten, propinándole un fuerte puñetazo, pero nuestro amigo reacciona en el momento adecuado y detiene el golpe.

– “No sois más que imitaciones.” – dice Ten. – “¡SOIS CHATARRA!” – exclama al propinarle un puñetazo que le arranca la mandíbula al androide.

Ten mira con desprecio al robot.

– “Sois guerreros sin alma.” – dice Ten.

Ten Shin Han mira de reojo a su maestro, decepcionado.

– “¿Esto es lo que quería hacer de nosotros?” – le pregunta. – “¿Máquinas de matar? ¿Cómo su hermano?”
– “¡NI SE TE OCURRA NOMBRAR A TAO!” – exclama Tsuru. – “¡¿Qué te ha contado ese viejo Tortuga?! ¡Seguro que mentiras!”
– “Mutenroshi siempre habla de su genialidad cuando era joven; cuando eran amigos.” – dice Ten. – “Por eso nunca me ha pedido que me ponga su Gi.”

Tsuru agacha la cabeza, recapacitando un instante, pero su rabia aumenta. Ese comportamiento por parte de Roshi le hace sentir aún peor.

– “Mi pasado está lleno de errores” – dice el Duende Grulla. – “¡Errores como vosotros!” – exclama.

Xu Fan ataca de nuevo a Ten, pero éste lo detiene con un golpe con la palma de su mano en el pecho, haciendo que el interior del robot estalle por su espalda en miles de piezas.

Tsuru se queda boquiabierto. Ha perdido una vez más. Sus discípulos han trascendido más allá de todo poder imaginable para él. Por primera vez, parece que el viejo Grulla se ha dado cuenta.

– “Ha perdido, maestro” – dice Ten. – “Acéptelo.”

El Duende Grulla cae de rodillas, abatido, mientras las lágrimas recorren su rostro.

DBSNL // Capítulo 140: La sombra de la grulla

DBSNL // Capítulo 140: La sombra de la grulla
“¿Estás seguro de lo que dices, Goten?”


Un día cualquiera en Satán City, el famoso campeón mundial de Artes Marciales que da nombre a la ciudad recibe una llamada de un multimillonario de fama dudosa llamado Sr. Vodka.

El pudiente caballero informa a Satán de que su vida ha sido amenazada por uno de sus múltiples enemigos, y solicita sus servicios como guardaespaldas.

Pese a la negativa de Satán, que no quiere mezclarse con este tipo de individuos y sus ilícitos negocios, Vodka envía un helicóptero a casa del Campeón para recogerle.

Satán, al oír el alboroto formado en su jardín, sale de su mansión para pedir explicaciones.

El aparato aterriza y un hombre trajeado sale de él.

– “Señor Satán” – se presenta el hombre, ofreciendo su mano al campeón. – “Me envía el Sr. Vodka.”

Satán rechaza su mano.

– “¡Ya os he dicho que no!” – exclama el héroe de la Tierra. – “¡Fuera de mi propiedad!”

En ese momento, el helicóptero estalla, lanzando al hombre trajeado sobre Satán.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se asusta el campeón.

Dos misteriosos individuos encapuchados, uno de gran envergadura y otro de baja estatura, descienden del cielo.

Satán se levanta de un salto y se pone en guardia.

– \”¡¿QUÉ HACÉIS EN MI CASA?!” – les pregunta a los asaltantes.

Videl, que ha oído la explosión, sale de la mansión, preocupada.

– “¡¿Qué ha ocurrido?!” – pregunta la mujer.

El más pequeño de los encapuchados alza su mano hacia Videl y la empuja con una fuerza invisible, lanzándola contra la pared de su casa.

– “¡VIDEL!” – se preocupa Satán.

Satán se abalanza sobre el grandullón y le propina un puñetazo en la cara, pero el enemigo ni se inmuta. 

El encapuchado propina un revés a Satán y lo deja inconsciente en el suelo.

En ese momento, alguien aparece rápidamente y propina una patada en la cara del grandullón, lanzándole contra el muro del recinto.

El Gran Saiyaman se posa en el suelo. La Gran Saiyaman 2 no tarda en unirse a él.

– “¿Quiénes sois?” – pregunta Goten inquisitivamente.

El grandullón no tarda en ponerse en pie. Ninguno de los dos responde.

– “¡No os lo preguntaré otra vez!” – exige Goten.
– “Yo me encargo del pequeñajo.” – dice Marron.

Los Great Saiyaman atacan a sus enemigos, que retroceden mientras esquivan los ataques sin dificultad.

– “Se mueven de una forma extraña…” – piensa Goten.

El pequeño enemigo, con un gesto de su mano derecha, lanza los escombros del helicóptero contra Marron, que intenta evitarlos golpeándolos todos fuera de su camino, pero finalmente es alcanzada por un fragmento en el hombro.

– “¡MARRON!” – se preocupa Goten.

El Gran Saiyaman paga cara su distracción y recibe un puñetazo en la cara que le hace perder el casco y le estrella contra la Mansión Satán.

Goten se pone en pie.

– “Este tipo es realmente fuerte…” – murmura el mestizo.

De repente, el grandullón alza su brazo flexionado, con su dedo índice apuntando al cielo.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende Goten al ver que el dedo empieza a iluminarse.

El enemigo extiende su brazo hacia el Gran Saiyaman y un poderoso y concentrado ataque se dirige hacia él.

Goten extiende sus manos, unidas por las muñecas, e intenta detener el ataque, pero la fuerza del golpe lo empuja durante varios metros antes de desvanecerse.

Las palmas de los guantes del Gran Saiyaman se han desintegrado.


– “No hay duda…” – piensa Goten. – “Eso era un…”

El pequeño enemigo se alza lentamente y coloca las manos en su rostro, emitiendo un gran destello de luz que sorprende y ciega a todos los presentes.

– “¡Maldita sea!” – lamenta Goten.

Cuando el mestizo recupera la vista, los dos enemigos ha desaparecido.

– “¡¿Quienes eran?!” – pregunta Marron.
– “No lo sé.” – responde Goten. – “Pero no me cabe duda de quién les ha entrenado.”

En unas horas, Goten ha visitado a Ten Shin Han, Chaoz y Lunch en su cabaña y les ha contado lo ocurrido.

– “¿Estás seguro de lo que dices, Goten?” – pregunta Ten, sorprendido ante la narración.
– “Era un Dodonpa” – responde el mestizo. – “Estoy seguro.”
– “Y el Taiyo-ken…” – murmura Chaoz, preocupado. 
– “Seguro que el viejo Grulla tiene algo que ver…” – lamenta Ten.
– “Deberíamos investigarlo.” – dice Chaoz.
– “Sí.” – concuerda Ten. – “El Duende Grulla es cosa nuestra.”
– “Hay una cosa más.” – dice Goten. – “En ningún momento de la pelea pude percibir su energía.”
– “Estás diciendo que son…” – se sorprende Ten.
– “Podrían serlo.” – responde Goten.
– “Es terrible…” – suspira Chaoz.

De repente, Lunch, de pelo rubio, sorprende a todos golpeando la pared de la cabaña con un gran mazo, revelando tres mochilas preparadas junto a un arsenal formado por ametralladoras, pistolas, lanzamisiles, granadas y todo tipo de artilugios de guerra.

– “¿Desde cuándo…?” – se pregunta Ten.
– “¡Siempre estoy preparada por si viene la pasma a buscarme!” – responde Lunch. – “Viejas costumbres.” – sonríe.

Ten asiente.

– “Bien. No hay tiempo que perder.” – dice el guerrero de tres ojos.
– “¿Puedo ayudaros?” – pregunta Goten.
– “No” – responde Ten. – “Esto es algo que debemos hacer nosotros.”

Goten asiente.

 – “Tened cuidado.” – dice el mestizo.

Mientras tanto, la Gran Saiyaman 2, acompañada por una patrulla de policías, ha visitado al señor Vodka en su mansión, oculta en las montañas que rodean Satán City. 

– “Siento mucho haberles causado problemas, amigos” – dice el Sr. Vodka; un hombre de baja estatura, cabello negro, fino bigote y largas patillas, que viste con un traje gris con rayas negras. – “Tengo muchos enemigos, pero esto es algo nuevo. Quieren asustarme, ¡pero no lo lograrán!”
– “Si se dedicara a negocios legales, no tendría tantos problemas.” – murmura Marron.
– “¿Qué insinúa, señorita?” – dice Vodka. – “Espero que pueda probar esas acusaciones…”
– “No estamos aquí para eso” – interviene un policía. – “Nosotros nos encargaremos de esos asuntos cuando llegue el momento. Seguro que sospecha de alguien, ¿verdad? Poca gente tiene los recursos para llegar tan lejos.”
– “No tengo ni idea.” – responde Vodka. – “¿Mi exmujer?” – sugiere en tono burlón.
– “Señor Vodka…” – dice el inspector. – “Terminaremos descubriéndolo. No hay mucha gente capaz de contratar a asesinos de ese calibre. Pero los Great Saiyaman pueden protegerle.”
– “No nos haga perder el tiempo.” – insiste Marron. – “Haga caso al Inspector Taro.”
– “Está bien…” – murmura Vodka. – “Puede que debáis hacer una visita al Barón Jager.”

DBSNL // Epílogo: Terror

DBSNL // Epílogo: Terror
“Espero que tu reputación esté a la altura.”
Este Epílogo debe ser complementado con la saga Especial \”Terror\”, que consta de tres capítulos que se cierran con este pequeño añadido.


En Namek, el viejo Moori y sus hijos han reunido seis Dragon Balls. 

– “No tardaremos en tener la última” – dice un joven aldeano. – “Los terrícolas podrán cumplir sus deseos muy pronto.”

Moori no responde. Parece preocupado.

– “¿Ocurre algo, Gran Patriarca?” – pregunta el namekiano.
– “Tengo un horrible presentimiento…” – murmura Moori, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Creo que alguien nos observa.”

En Rudeze, Garlick mira al infinito a través de su ojo de ángel. 

En el planeta Konats, Slug, ahora con el aspecto de un namekiano adulto, se encuentra sentado en su trono de escombros, en el viejo templo que adornaba la estatua de Hildegarn.

– “Algo terrible va a suceder.” – dice el namekiano, muy preocupado.

Uno de sus hijos se acerca a Slug, preocupado por su estado.

– “¿De qué se trata, señor?” – pregunta el demonio.
– “Un viejo mal amenaza el universo…” – murmura el namekiano. – “El mismo mal que azotó este lugar hace mucho tiempo.”

En la Tierra, Dende y Piccolo, ambos en la Atalaya de Kamisama, perciben la misma sensación.

– “¿Lo sientes, Piccolo?” – pregunta Dende, asustado. – “Es… Es terrible…”
– “No tenemos mucho tiempo.” – responde Piccolo. – “Debemos prepararnos.”

Mientras tanto, en un remoto planeta del Sector Dormideus, Shiras, oculto bajo una túnica negra, se ha reunido con un individuo desconocido en una taberna. El personaje viste un pantalón granate con un cinturón amarillo, botas negras, una gabardina negra con cuello de piel amarilla, sin camiseta interior y con guantes de piel marrón. Su tez es de color ceniza. Su cabello es rubio y peinado hacia atrás. Sus orejas son puntiagudas, sus ojos rojos, y luce un visor naranja. 

– “Espero que tu reputación esté a la altura.” – dice el legendario patrullero a su acompañante. – “¿Podrás rastrearle y encargarte de él?”
– “No se preocupe” – dice el misterioso bandido, que disfruta de una jarra de una bebida extraterrestre con las piernas cruzadas y los pies encima de la pesa. – “Le encontraré.”
– “Nadie puede saberlo.” – dice Shiras. – “Esta misión es secreta.”
– “Será pan comido.” – sonríe el bandido.
– “No te confíes, asesino.” – insiste el patrullero. – “Ese Hit es un luchador hábil.”
– “Conozco sus historias.” – sonríe el malhechor. – “Pero su tiempo ha pasado. Ahora, el sicario más letal del universo soy yo; Koros.”