ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XX: Desenlace

Cold Chronicels / Parte XX: Desenlace
“Me habéis engañado…”


La batalla final estalla en el pequeño y remoto planeta. 

Cold apunta con sus dedos a Shiras y le lanza una ráfaga de rayos mortales que el patrullero repele haciendo girar su vara.

Los dos Hit se abalanzan sobre el enemigo, pero Shiras, sin dejar de hacer girar su vara con una mano para protegerse de los ataques de Cold, dispara un ataque de ki contra ellos. 

Los Hit se separan y saltan por los aires mientras crean una pantalla de humo que envuelve a Shiras.

El patrullero intenta disipar la humareda haciendo girar su vara, pero pronto es sorprendido por Cold, que aparece de entre las tinieblas transformado en su forma más rocambolesca y agarra a Shiras por los hombros, empujándole fuera del humo.

Cold propina un cabezazo a Shiras y éste se inclina hacia atrás para poder contraatacar con una doble patada en el abdomen del demonio del frío, librándose de él y lanzándolo por los aires.

Shiras se pone en pie rápidamente y se encuentra entre los dos asesinos.

– “Sólo uno puede sorprenderme…” – piensa Shiras, fijándose en el Anillo Toki del Hit del futuro. – “¡Solo tengo que centrarme en ese!”

El Hit sin anillo se abalanza sobre Shiras por la espalda, pero el patrullero, sin mirar atrás, le propina un golpe con el dorso de su puño.

Shiras ataca al Hit con anillo. El asesino cierra su puño, pero antes de poder activar el poder del antiguo artefacto recibe un golpe con la vara de Shiras en el abdomen, doblegándose del dolor.
Shiras mira de reojo al Hit sin anillo, que está demasiado lejos para intervenir.

– “¡ERES MÍO!” – celebra Shiras, alzando su vara.

La vara de Shiras desciende sobre el arrodillado Hit, pero de repente, un golpe en la espalda del patrullero le hace perder fuerza en las manos y su vara se cae al suelo.

– “¿Cómo…?” – titubea Shiras. – “¿Cómo es posible…?”

El Hit sin anillo ha aparecido detrás de Shiras y le ha propinado un certero golpe en la columna.

– “He aprendido a hacer ciertos trucos sin anillo” – sonríe el asesino.
– “Me habéis engañado…” – se da cuenta Shiras. – “Os habéis cambiado el anillo…”

El Hit joven, que se encontraba arrodillado, se levanta propinando un puñetazo en la barbilla de Shiras, derribándole de espaldas al suelo.

Cold desciende y se coloca al lado de los dos Hit.

Incrédulo, Shiras se queda inmóvil en el suelo durante un instante.

Mojito, que ha estado observando todo el combate, sigue atento a la escena.

Shiras intenta reaccionar, pero su cuerpo no responde.

– “No puedes moverte” – le dice Hit. – “Se acabó. No volverás a pelear.”

Una media sonrisa se dibuja en el rostro del patrullero.

– “Es pronto pare celebrar.” – murmura mientras su anillo brilla y su cuerpo se desvanece.

De repente, un nuevo Shiras golpea al Emperador por la espalda, lanzándole lejos de los asesinos.

Los dos Hit se dan la vuelta, pero el nuevo Shiras les propina una tormenta de puñetazos que los derriba fácilmente.

– “¿Era un clon temporal?” – se sorprende el viejo Hit. – “¿Cuándo?”
– “El humo no solo os da cobertura a vosotros.” – sonríe el patrullero. – “Eres un guerrero hábil que ha estado preparando su venganza durante años. Suponía que tenías un plan mejor que atacarme de frente.”

De repente, una explosión llama la atención de los presentes. Cold se ha transformado y ha regresado a su forma original. 

El Emperador ataca a Shiras y le sorprende con un terrible puñetazo en el rostro que lo lanza contra una montaña cercana.

Cold está sufriendo su exceso de poder. En su rostro se refleja el dolor que siente. Su aura es inestable y algunos rayos de energía son emitidos involuntariamente y chasquean los alrededores, causando algunas explosiones.

Shiras no tarda en ponerse en pie.

– “Insolente…” – refunfuña antes se lanzar un sanguinolento escupitajo al suelo.

Los Hit, malheridos, se ponen en pie.

– “No puedo aguantar esta transformación mucho tiempo” – les advierte el demonio del frío. – “¡Pensad algún modo de detenerle!”

Cold se abalanza sobre el Shiras y los dos se enzarzan en un violento intercambio de puñetazos.

Los Hit observan el combate. El joven asesino tiene una idea.

– “Shiras parece más lento que antes…” – dice Hit.
– “Crear un clon le habrá drenado mucha energía” – dice el viejo. – “Hacer algo así tiene un coste alto.”
– “Eso significa que no puede hacerlo otra vez.” – advierte el joven.
– “Tenemos que acabar con él de una vez por todas.” – dice el viejo asesino.
– “Tengo una idea.” – dice el joven.

Cold insiste en sus golpes, pero no son consistentes. Algunos tienen una fuerza y velocidad dignos de sus mejores días, pero otros son torpes y débiles. Su control del ki es deficiente a causa del esfuerzo realizado tiempo atrás para detener al planeta M2.

Shiras percibe las flaquezas del Emperador y enseguida reacciona en consecuencia, ganando terreno rápidamente.

– “¡Esperaba más del proclamado Emperador Cold!” – se burla el patrullero antes de propinarle un acrobático puntapié en la barbilla mientras da una voltereta hacia atrás, seguida de una doble patada en el pecho del demonio, que lo lanza contra el suelo.

Dos Hit se abalanzan sobre Shiras por la espalda, pero éste se percata de su presencia y los intercepta fácilmente, agarrándolos por el cuello a ambos.

– “Se acabó el juego” – dice el patrullero.

Pero Shiras no tarda en darse cuenta de que los dos asesinos llevan un anillo Toki.

– “¡¿QUÉ?!” – se alarma el patrullero.

Uno de los Hit desaparece. Era un clon.

El joven Hit sorprende a Shiras por la espalda, rodeándole el cuello con su brazo.

Shiras suelta al viejo Hit para intentar liberarse del agarre del joven, que no cede.

– “¡MALDITOS SEÁIS!” – exclama el patrullero.

Shiras y Hit se precipitan contra el suelo, pero el asesino sigue insistiendo en su agarre. 

El viejo Hit ha utilizado toda la energía que le quedaba en ese doble, y también cae al suelo sin fuerzas.

El Emperador Cold aprovecha la situación para preparar un poderoso ataque. Su aura se vuelve circular, pese a tener destellos de inestabilidad. El demonio del frío se coloca de perfil y apunta con su dedo índice a Shiras y Hit.


Shiras se da cuenta de lo que está ocurriendo y se desespera, pero Hit sigue luchando para mantener inmovilizado al patrullero. 

El viejo Hit intenta ponerse en pie para ayudar al joven, pero sus piernas le fallan y cae al suelo de rodillas.

El joven Hit mira a su futuro un instante y sonríe.

– “¡Cuida de ellos!” – le pide a su futuro. – “Ahora son tu familia.”

Cold no puede contener más su poder y dispara.

– “¡¡CASTIGADOR IMPERIAL!!” – exclama el Emperador.

Un poderoso rayo de energía avanza hacia Shiras y Hit mientras arrasa con todo lo que encuentra a su paso, creando un gigantesco surco en el suelo.

– “¡¡NO!!” – exclama Hit. – “¡¡NOOO!!”

El ataque engulle a los dos luchadores. Uno acepta su destino con terror y el otro con calma y una sonrisa en su rostro.

El ataque sigue su curso y se adentra en el espacio profundo. 

El planeta se queda en silencio. Todo ha terminado.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIX: Double team

Cold Chronicles / Parte XIX: Double team
“Esta vez, todo saldrá bien.”


Hit ha entrenado durante años para vengarse y ahora comprende los poderes del anillo Toki que robó. El asesino pretende utilizar el misterioso artefacto para viajar al pasado y proteger a su familia de la ira de Shiras.

Hit se ha preparado para pelear. Situando en el centro de las ruinas del que fue su hogar, el asesino dedica una reverencia a las simbólicas tumbas de su familia.

– “Os protegeré o me uniré a vosotros.” – dice Hit. – “Sea como sea, pronto estaremos juntos.”

El asesino se coloca el anillo y cierra su puño con fuerza. El artefacto brilla intensamente y un potente zumbido sacude a Hit. 

Tras unos instantes, el ruido cesa y el asesino abre los ojos. Se encuentra en el sótano de su casa, ahora intacta.

– “¿Ha funcionado?” – se pregunta Hit.

El asesino identifica su propia voz proveniente del exterior de la casa.

– “Ve con tu madre” – dice la voz. – “Ya sabes lo que hacer.”

Unos pasos hacen crujir la madera del suelo de la cabaña, sobre la cabeza de Hit. La trampilla se abre y revela a su esposa y sus dos hijos, que entran rápidamente en el sótano.

Una lágrima recorre el rostro de Hit, que se queda en silencio admirando a su familia.

– “¿Hit?” – se sorprende su esposa al verlo. – “¿Cómo has…?”

El asesino se acerca a su mujer y acaricia su rostro.

– “Strai…” – murmura Hit.
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta ella.

Hit se agacha y abraza a sus hijos.

– “Punch, Kik…” – sonríe el asesino. – “Os he echado de menos…”

Strai nota algo extraño en el comportamiento de su marido.

– “Tú… no eres Hit…” – murmura la mujer.
– “Lo soy. Lo fui. Pero no soy el que conoces. No soy el Hit de este momento.” – responde el asesino.
– “¿Qué significa eso?” – pregunta Strai.
– “Ahora no importa.” – dice Hit. – “Esta vez, todo saldrá bien.”
– “¿Esta vez?” – repite su mujer.

En el exterior, Hit ha salido a recibir a Shiras para mantenerlo lejos de su casa.

– “¿Quién eres?” – pregunta Hit, que enseguida se percata del símbolo de la Patrulla Galáctica en el pecho del misterioso personaje. – “Este planeta está muy lejos de vuestra jurisdicción.”

De repente, un golpe invisible en la nariz de Hit lo lanza por los aires, pero el asesino da una ágil voltereta y cae de pie, en guardia.

El asesino se limpia un hilo de sangre que brota de su nariz.

– “Tú eres quien elimino a las Fuerzas Especiales…” – se da cuenta el asesino.

Shiras agarra con fuerza su bastón.

– “Tú y el Emperador me habéis arrebatado la Patrulla Galáctica.” – dice Shiras.
– “Para mí solo era un contrato.” – dice el asesino.

Hit puede percibir un pequeño movimiento en el pie derecho de Shiras y rápidamente responde alzando una nube de humo negro con un soplido. 

Entre el humo aparece Shiras, intentando propinarle un golpe con su vara, pero Hit se agacha para esquivarlo y retrocede. 

Hit es perseguido por su enemigo, que intenta propinarle un golpe descendente con su vara, pero Hit logra evitarlo en el último instante. El golpe impacta contra el suelo y crea un gigantesco cráter.

Hit recupera las distancias, sorprendido por el poder devastador de su enemigo.

Shiras parece calmarse. El legendario patrullero respira profundamente para mantener la compostura.

– “Eres hábil.” – dice Shiras.

De repente, Hit recibe un puñetazo invisible en el abdomen que le obliga a caer de rodillas.

– “Pero yo hace tiempo que sobrepasé las capacidades de los mortales.” – dice Shiras, que ha aparecido enfrente de Hit.

Shiras hace girar su vara y propina un golpe a Hit bajo la barbilla que lo lanza por los aires.

El asesino cae al suelo, dolorido y sorprendido una vez más por el poder devastador de su adversario.

En ese instante, Shiras mira de reojo la cabaña de Hit.

– “Voy a darte una lección.” – dice el antiguo patrullero.

Antes de que el legendario patrullero se mueva, éste se da cuenta de algo extraño. Un personaje surge de la cabaña.

– “¿Qué?” – se extraña Shiras. – “¿Qué truco es este?”

Un nuevo Hit camina hacia él.

Hit y Shiras parecen igualmente confusos al ver al nuevo individuo.

– “¿Quién es?” – se pregunta el joven Hit.
– “Soy tú, pero vengo del futuro” – responde el viejo.

Shiras, que se encuentra ahora entre los dos asesinos, enseguida se percata del anillo en la mano del segundo.

– “Eso es un…” – murmura el patrullero.
– “Es el tuyo” – dice Hit, que le muestra el artefacto en su dedo.
– “¿Cómo es posible?” – gruñe Shiras.
– “En el futuro has sido derrotado.” – dice Hit.

Shiras parece frustrado ante esa revelación, pero una sonrisa no tarda en dibujarse en su rostro.

– “Si he perdido, ¿porqué has venido?” – pregunta el patrullero.

Hit aprieta sus puños con fuerza, y eso hace que Shiras entienda lo ocurrido.

– “Ya veo…” – sonríe el patrullero. – “Es personal, ¿verdad?”

El otro Hit asiste perplejo a la situación.

– “¿De qué estáis hablando?” – se pregunta el asesino. – “¿El futuro?”

Nuestro Hit responde a su versión pasada.

– “Shiras, un día como hoy, mató a mi familia.” – dice Hit. – “Y ahora iba a matar a la tuya. La nuestra.”

Shiras sonríe.

– “¿A cuántas familias has matado tú?” – dice el patrullero. – “¿A cuantos niños has dejado huérfanos?”

Hit no responde. 

De repente, un nuevo personaje entra en escena, materializándose al lado de Shiras. Es un ángel. 

– “No te entrometas, Mojito” – dice Shiras.
– “No deberías estar aquí, Shiras.” – dice Mojito. – “Y tú tampoco…” – le dice a Hit.

Hit se sorprende al ver a un ángel que no reconoce.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta el asesino, algo confuso.
– “Tú puedes reconocer mi nueva apariencia, porque has conocido a mis hermanos.” – explica Mojito. – “Ya ves que no soy Campahri… pero para todos los seres de este universo siempre he tenido esta forma. Nunca he sido otro y nunca lo seré.”

Shiras parece molesto.

– “Este asesino ha usado el anillo Toki para cambiar el curso de la historia.” – dice Shiras. – “Eso va en contra de las normas establecidas. Debo actuar.”
– “¿Ahora vas a acogerte a las reglas?” – le pregunta Mojito.
– “Mantente al margen.” – exclama Shiras. – “Beerus duerme. Yo me encargaré de esto.”

Mojito mira atentamente a los dos Hit. El ángel sonríe, agacha la cabeza y da un paso atrás.

– “Está bien.” – responde el ser celestial. – “Resolved vuestros asuntos.”

El joven Hit, al escuchar la conversación entiende que su versión futura dice la verdad, así que se pone en guardia, dispuesto a pelear.

Los dos Hit y Shiras se encuentran cara a cara. La venganza los ha llevado a todos hasta aquí.

Shiras hace un leve movimiento, pero antes de poder atacar se encuentra con el viejo Hit detrás de él, que le propina una patada. El legendario patrullero se defiende con su vara. 

En un instante, los dos guerreros son envueltos por una densa niebla negra creada por el joven asesino. 

Dentro de la nube de humo pueden oírse un centenar de golpes continuos.

En el sótano de la cabaña, las paredes tiemblan con cada impacto. Strai intenta proteger a sus hijos abrazándolos.

De repente, Shiras sale repelido de la humareda. Los dos Hit le persiguen.

El patrullero golpea el suelo con su vara y eso provoca que los dos asesinos reciban una tormenta de puñetazos y patadas invisibles que los lanzan por los aires. 

El viejo Hit agarra el brazo del joven y lo lanza contra Shiras. 

El patrullero lo intercepta con un golpe de vara del que Hit logra protegerse, pero sale repelido contra el suelo.

Shiras se prepara para enfrentarse al viejo Hit, pero éste ha desaparecido. 

Hit aparece detrás de él, dispuesto a propinarle un preciso golpe en la nuca, pero Shiras se revuelve y le propina una patada en el costado, lanzándole contra el otro Hit.

Los dos asesinos, magullados, se preparan para seguir peleando. 

Shiras sonríe. Parece tranquilo.

– “No podéis vencerme.” – dice el patrullero. – “Mi poder es muy superior al vuestro. No sé cómo lograste detenerme en tu tiempo, pero no vas a hacerlo ahora.”

De repente, una corriente de aire sacude el lugar. La explosión de energía ha ocurrido detrás del patrullero. 

Mojito sonríe satisfecho. Parece estar divirtiéndose.

Shiras se da la vuelta y se da cuenta de que un nuevo contrincante se ha unido a ellos.

– “Creo que me has estado buscando, patrullero” – sonríe Cold, en su forma de toro bípedo. – “Aquí me tienes.”

DBSNL // Capítulo 143: El enemigo avanza

DBSNL // Capítulo 143: El enemigo avanza
“No hay tiempo para descansar”


Han pasado varios días desde que Gohan y Pino se unieron a la Patrulla Galáctica. En múltiples planetas ha estallado el conflicto bélico. La Patrulla no puede contener las amenazas que aparecen continuamente en todos los sistemas planetarios. Los presos fugados y los bandidos asociados al movimiento de Garlick causan el caos por donde pasan. 

En Rudeze, el demonio del Makai tiene su mirada puesta en el cielo, observando lo que ocurre alrededor del universo a través de su ojo de ángel.

– “Meerus y sus hombres están haciendo un buen trabajo.” – sonríe Garlick.

En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, Son Gohan, Pino y Katopesla han llegado. Sheela y Auta Motto los guían a través de las instalaciones.

El prisionero Maji-Kayo ha sido recogido por un escuadrón de patrulleros y será custodiado hasta un lugar seguro.

En el puente de mando, Lemon y Kahseral reciben a nuestros amigos.

– “Es un placer” – saluda el hombre al mando, estrechándoles la mano.
– “Nos han dicho que necesitáis ayuda” – dice Gohan.
– “Toda la que nos podáis ofrecer” – responde Kahseral. – “Estamos en estado de emergencia.”

Lemon se dirige a Sheela, Motto y Katopesla.

– “Vosotros tres, ¡acompañadme!” – dice el patrullero. – “Os informaré de vuestra nueva misión.”

Katopesla, antes de seguir a sus nuevos compañeros, se despide de Son Gohan.

– “Mucha suerte, Ultra Saiyaman” – se dan la mano.
– “Buena suerte” – sonríe Gohan.

Katopesta acompaña a los otros agentes y juntos abandonan la sala.

Kahseral se acerca a una mesa proyectora de hologramas y teclea un código en su panel de control, haciendo que ésta muestre el esquema de un sistema planetario.


– “Éste es el Sistema Mela.” – explica Kahseral. – “Y éste es el planeta Snack.” – dice al ampliar el astro. – “Hace unos días fue invadido por una banda de presos fugados, así que mandamos a un pequeño escuadrón a defenderlo… Pero hemos perdido las comunicaciones con ellos. Tememos lo peor.”
– “¿Queréis que echemos un vistazo?” – pregunta Gohan.
– “Así es.” – responde el comandante.
– “No hay problema.” – acepta la misión el mestizo.
– “Os proporcionaremos una nave” – dice Kahseral, haciendo una señal a uno de sus hombres para que se asegure de que nuestros héroes disponen de un vehículo. – “¿Sabéis pilotar?”

El Androide 16 da un paso al frente.

– “Yo soy un robot” – responde Pino. – “Si sois tan amables de mostrarme vuestros protocolos, estoy seguro de que puedo incorporarlos a mi sistema operativo. Pilotar no será un problema.”
– “Estupendo” – respondo el comandante. – “¡Manos a la obra!”

Mientras tanto, en un paradisíaco planeta, la nave de Trunks y Cheelai ha aterrizado.

– “Las lecturas indican que es aquí” – dice el mestizo.
– “¡Es un lugar precioso!” – exclama Cheelai. – “Pero parece deshabitado… No hemos visto ninguna zona urbana desde el aire.”

Trunks cierra los ojos y se concentra durante un instante.

– “No hay duda” – sonríe el mestizo. – “Es tenue, pero puedo sentir varias energías. Deben estar ocultándose.” – añade. – “Por allí” – señala con su dedo un valle entre verdes montañas.

En el Planeta Sagrado, Ub entrena con los cuatro Kaioshin. El muchacho ha derrotado a los Dioses, que recuperan el aliento sentados en el suelo. Zamas los supervisa. 

– “Eres muy fuerte, Ub” – le felicita Kibito.
– “Muchas gracias, señor” – responde educadamente el chico de Isla Papaya.
– “Cada vez controlas mejor tus poderes…” – sonríe Shin. – “Nos has cogido desprevenidos.”
– “He estado entrenando mucho” – responde Ub.

En la Tierra, Pan entrena con Goten en la isla del Duende Tortuga. Pan viste su gi inspirado en el de Piccolo, mientras Goten lleva su uniforme de la escuela Kame.

– “Estira más esos dedos” – le dice Goten. – “Y levanta más el talón.”
– “¡Esto es muy complicado!” – se rinde Pan, sentándose en el suelo.
– “Hazme caso” – le dice su tío. – “Éste es un recurso muy útil.”

Roshi y Oolong se encuentran sentados en el sofá de la Kame House, atentos al televisor, donde están emitiendo un programa de aerobic en el que una decena de mujeres realizan ejercicios. Los dos mueven la cabeza al ritmo de la música.

Mientras tanto, cerca de la orilla, la tortuga Umigame se da un chapuzón.

En Satán City, Marron, vestida de Great Saiyaman 2, ha detenido a unos bandidos que intentaban atracar un banco.

– “Este trabajo es bastante gratificante” – sonríe Marron.

En la Capital del Oeste, en la Corporación Cápsula, Trunks y Bra están entrenando en el jardín, cuando Bulma les interrumpe trayéndoles un pequeño tentempié.

– “¡Hora de merendar!” – dice su madre.

Cerca de Villa Jingle, en la cabaña del bosque de Mai y Lápis, ella, Suno y Puar preparan la comida. En el exterior de la casa, Yamcha, con ayuda de Lapis e Ikose, enseña a Baicha y a Hatchan a jugar al béisbol.

– “Tenemos que hacer esto más a menudo” – sonríe Mai.
– “Es estupendo.” – dice Suno. – “Aunque la próxima vez toca en mi casa.”
– “Es una pena que Ten, Lunch y Chaoz se hayan mudado al bosque Fukurou…” – suspira Mai.
– “Sí, es una pena.” – dice Suno. – “Pero parece que las cosas les van muy bien a pesar de todo lo ocurrido con su viejo maestro.”
– “Es difícil olvidar el pasado” – suspira Mai, recordando sus fechorías junto a Pilaf y Shu, con vergüenza, pero también con cierta nostalgia.
– “¿Qué tal con Ikose en casa?” – pregunta Suno.
– “Es un chico estupendo” – sonríe Mai. – “Se ha adaptado rápidamente a la vida en la montaña. Es muy trabajador.”

Al norte de la Tierra Sagrada de Karín, en el bosque Fukurou, cerca de Yahhoy, Ten Shin Han y Chaoz, en un gran Dojo adornado por banderas con el kanji “Mu”, supervisan a un extenso grupo de estudiantes de Artes Marciales, que se mueven siguiendo las órdenes de Ten. 

Chaoz y Ten visten unos gi con pantalón marrón y parte superior blanca con detalles negros y un cinturón a juego. Los jóvenes aprendices visten gi blancos con cinturones de colores según su nivel. Todos lucen en su pecho el kanji de la nueva escuela.

En un comedor de un edificio colindante, Lunch, con su cabellera azul, prepara una gran olla de guiso para todos con la ayuda del anciano zorro Konkichi.

En el planeta de Jiren, Vegeta eleva su ki. Las piedras a su alrededor se elevan lentamente.

– “¡HAAAAAAA!” – grita mientras aprieta los puños con fuerza.

El aura incolora de Vegeta empieza temblar sinuosamente como una llama, pero enseguida se desvanece.

Vegeta cae al suelo de rodillas, cansado, esforzándose para recobrar el aliento.

Jiren se acerca a él.

– “No hay tiempo para descansar” – dice el haiirotoko. – “¡Otra vez!”

Vegeta se pone en pie a regañadientes. Frustrado por su fracaso y por tener que seguir las órdenes de Jiren.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

En Monmaas es de noche. Madas, que duerme sobre la hoja de un árbol, se despierta con su propio ronquido. Al abrir los ojos, se da cuenta de que Son Goku no está.

– “¿A dónde habrá ido el muchacho a estas horas?” – se pregunta, incorporándose y quedándose sentado.

Pero Madas no tiene que ir muy lejos para descubrirlo, pues Son Goku se encuentra cerca de allí, meditando, sentado unas cuantas ramas por encima de donde dormía el viejo Kaioshin.

– “Así que sigue entrenando, ¿eh?” – sonríe Madas. – “Ni siquiera se ha dado cuenta, pero hace días que no come ni bebe, y ahora parece que tampoco duerme…” – piensa. – “Ya no le hace falta. Está empezando a ser uno con el planeta.”

Goku abre los ojos y mira hacia abajo, buscando al viejo.

– “¿Decía algo, anciano?” – pregunta Goku.
– “¿Eh?” – se extraña Madas. – “No, nada. Sigue con tu entrenamiento.”

Madas sonríe.

– “Buen trabajo, Son Goku” – piensa el viejo Kaioshin. – “Puede que tengamos una oportunidad.”

Una media sonrisa se dibuja en el rostro de Goku.

DBSNL // Epílogo: Futuro

DBSNL // Epílogo: Futuro
“Entrenaré duro.”


En la cabaña de Lapis y Mai, en el bosque, al sur de Villa Jingle, Mai toma una taza de chocolate caliente con Marron y Goten.

– “Muchas gracias” – dice la hija de Krilín. – “El muchacho no tenía a dónde ir.”
– “Le trataremos bien” – sonríe Mai. – “Aquí siempre hay trabajo que hacer.”

En el exterior, Lapis enseña a Ikose a cortar leña con un hacha.

– “¿Porqué utilizas un hacha?” – pregunta el muchacho. – “¿No es más fácil hacerlo sin ella?”
– “Es posible.” – responde Lapis. – “Pero me gusta.” 
– “¿Me vas a decir que el placer está en las pequeñas cosas?” – dice Ikose, algo incrédulo, incluso molesto al esperarse un discurso paternalista.
– “Me hace sentir humano.” – dice el androide.

La sincera respuesta sorprende al muchacho.

Lapis le ofrece el hacha.

Ikose reflexiona un instante y asiente. El chico agarra la herramienta con una sonrisa. 

El muchacho agarra un tronco del suelo y lo prepara sobre el tocón.

Ikose alza su hacha y la deja caer, cortando la leña sin problemas, pero clava su hacha en la base inferior.

– “Además, así aprenderás a controlar tu fuerza.” – sonríe Lapis.

Goten y Marron salen de la cabaña, listos para marcharse. Los dos sea cercan a Ikose para despedirse.

– “Cuídate mucho” – dice Marron, estrechando la mano del chico.
– “Muchas gracias por todo” – responde Ikose.

Son Goten ofrece su mano al muchacho, pero éste la rechaza.

– “No somos amigos” – dice Ikose, muy serio, sorprendiendo a Goten. – “Somos rivales.” – añade.

El hijo de Goku sonríe y asiente.

– “Tenemos un combate pendiente.” – dice el mestizo.
– “Entrenaré duro.” – responde Ikose.
– “Cuando estés preparado deberías visitar la nueva Escuela de Artes Marciales del bosque Fukurou.” – sugiere Goten.
– “Puede que lo haga.” – responde su rival.

Mientras tanto, en el Dojo de Fukurou, los alumnos de Ten Shin Han y Chaoz izan una gran bandera en la fachada del edificio con el kanji \”Mu\”.

En la isla del viejo Roshi, el anciano se encuentra de pie en la horilla, mirando ensimismado al horizonte.

– “Las próximas generaciones están en buenas manos.” – murmura el anciano. – “Estoy seguro.”