DBSNL // Capítulo 150: Hombre de fe

DBSNL // Capítulo 150: Hombre de fe
“Estáis cometiendo un grave error…”

En la Tierra, Garlick se prepara para embestir a las chicas, cuando es sorprendido por un brazo derecho namekiano que brota del suelo de la Atalaya y propina un puñetazo en la barbilla al diablillo, lanzándole por los aires.

– “¡Piccolo!” – exclaman contentas Pan y Bra.

El brazo izquierdo del namekiano también se alarga y agarra al diablo por el cuello, para enseguida empezar a acortarse, acercando a Piccolo hasta Garlick para terminar propinándole un cabezazo en la nariz.

El demonio del Makai retrocede. Una gota de sangre morada se derrama por su labio superior.

– “¿Cómo te atreves a tocarme?” – dice el demonio.

El namekiano sonríe de forma pícara.

Pan y Bra se sorprenden al ver a Piccolo en acción. La hija de Gohan enseguida se percata de algo.

– “¿Te has dado cuenta, Bra?” – le pregunta a su amiga.
– “No siento su ki…” – responde la hija de Vegeta. 

Garlick sonríe, imitando a Piccolo.

– “No está mal para alguien que ha utilizado nuestro nombre en vano.” – dice Garlick. – “Parece que Whis estaba desesperado, si recurrió a ti de nuevo…\”
– “Esto lo he logrado con mis propios medios” – responde Piccolo.
– “Es irrelevante” – dice Garlick. – “Morirás, igual que él”.

La noticia impacta a Piccolo.

– “¿Qué?” – se queda estupefacto el namekiano. – “¿Whis…?”

La energía de Garlick crece de forma descabellada y su musculatura y tamaño aumentan. El demonio adopta su forma de máximo poder.

– “¡HAAAAAAA!” – grita mientras una poderosa onda expansiva empuja a Piccolo.
– “La naturaleza de su ki es terrible…” – piensa el namekiano. – “¡Jamás había sentido algo igual! No siquiera en presencia de Majin Bu…”

Bra y Pan se dan cuenta de que ellas no pueden participar en este combate.

– “¡Ayudemos a Ub!” – exclama Pan.
– “¡Sí!” – responde Bra.

Mientras tanto, Salabim ha aprovechado la confusión para colocar su pulgar en la frente del muchacho. En su mente, Mr. Bu sufre un terrible tormento.

– “Lo siento mucho…” – dice Bu. – “No puedo contenerlo más…”

De la boca de Mr. Bu brota una masa rosada, como si el monstruo estuviera dándose la vuelta cual calcetín. El chico intenta ayudar a su amigo, pero al entrar en contacto con la masa rosada, ésta se engancha a sus manos y repta por sus brazos con la intención de engullirle por completo.

En el exterior, la capa superior de la piel del chico de Isla Papaya ha empezado a evaporarse, emanando un denso humo rosado, dejando el cuepo de Ub en carne viva.

Bra y Pan se detienen al sentir un poderoso ki proveniente del chico.

– “¿Qué es eso?” – pregunta Pan.
– “Es terrible…” – responde Bra.

Mientras tanto, sobre la Torre Sagrada, Goten, ahora transformado en Súper Saiyajín 2, castiga a Comfrey con una tormenta de puñetazos, seguidos por una patada que estampa al enemigo contra el techo de la Torre del gato, atravesándola y cayendo cerca del Duende.

– “¡MI TORRE!” – exclama el felino.
– “Lo siento, Karín” – se disculpa Goten, que agarra al enemigo por una pierna y lo hace girar para después lanzarlo por el balcón y perseguirlo después.

Cerca de allí, Trunks, también convertido en Súper Saiyajín 2, propina una tormenta de patadas en el estómago del enemigo, para después lanzarle contra el suelo con un golpe de talón.

En el planeta Snack, Pino lanza su puño contra Belmod, pero éste lo intercepta con su mazo, destrozándolo como si fuera una lata de refresco.

Galbi salta sobre el payaso por la espalda, pero éste se da cuenta y también le propina un golpe de mazo, bateándole y lanzándole contra un edificio cercano.

Son Gohan, transformado en Súper Saiyajín 2, lanza un Kamehameha al enemigo, pero éste utiliza su arma para impulsarse y saltar por encima del ataque.

Una vez en el aire, Belmod crea dos barajas de cartas de energía y las lanza contra Gohan, que se cubre, pero sufre decenas de cortes por todo su cuerpo.

Pino apunta al payaso con el cañón de su antebrazo y lanza un poderoso ataque, forzándole a utilizar las cartas que le quedan para crear un escudo protector, cesando así su acometida contra Gohan.

Belmod se ve obligado retroceder y estalla en una aterradora carcajada.

– “¡JAJAJAJAJA!” – ríe el payaso.

Son Gohan, ensangrentado, y con su traje dañado, aprieta los dientes. El Ultra Saiyaman aprieta un botón del lateral de su casco y lo hace desaparecer, revelando su rostro.

– “¡Pino!” – le dice a su compañero. – “¡Encárgate de Galbi! ¡Alejaos!”

El Androide 16, que estaba bebiendo de una lata de Robovitamina, asiente. Se ha dado cuenta del poder real del enemigo y sabe que es mejor no entrometerse en el combate.

Gohan aprieta los puños mientras su poder aumenta.

– “¡HAAAAAAAA!” – grita Gohan, mientras su melena crece y sus cejas desaparecen, transformándose en un Súper Saiyajín de nivel 3.

La risa del payaso se detiene y se convierte en una pícara mueca de fascinación e interés.

En el planeta Popol, Kale y Tarble, furiosos por la acción de la villana Helles, se preparan para defender a su amigo Broly, que ha caído en un extraño sueño.

– “¡Pagarás por esto!” – exclama Kale, que embiste a la mujer.
– “¡ESPERA!” – le advierte Tarble.

Helles esquiva los golpes de la saiyajín y de repente la agarra del cuello.

– “Puedo ver los celos en tus ojos…” – dice la terrible mujer. – “Una mujer nunca debería ponerse así por un hombre… Te hace débil.”

Tarble prepara una esfera de ki azul en su mano derecha.

– “¡RIOT JAVELIN!” – exclama el hijo de Leek, lanzando su técnica.

El ataque es repelido por Helles fácilmente, sin tener que soltar a Kale.

– “Este es un asunto entre mujeres” – dice Helles. – “No te entrometas, chico. Espera tu turno.”

La enemiga, guiña un ojo al saiyajín, haciendo que el suelo bajo sus pies estalle, lanzándolo por los aires.

En Luud, el cardenal Mutchy ha sido esposado.

– “Estáis cometiendo un grave error…” – dice Mutchy.
– “Te has negado a colaborar y nos has atacado.” – responde Sheela.
– “No me refiero a eso.” – sonríe el sacerdote.

En ese instante, Katopesla, Sheela y Motto se dan cuenta de que están rodeados por un centenar de fieles de Dolltaki.

– “¡HAN ATACADO AL CARDENAL MUTCHY!” – exclama uno.
– “¡ESO ES UNA BLASFEMIA!” – grita otro.
– “¡HAN OFENDIDO AL GRAN DIOS LUUD!” – añade un tercero.

Los gritos aumentan. Algunos lanzan piedras a nuestros amigos.

– “Pfiiiiiuh” – suena un pitido de Motto.
– “A mí tampoco me gusta” – dice Sheela. – “Si nos lo llevamos, nos atacarán. Preparaos.”
– “Son solo civiles…” – murmura Katopesla.
– “¿Y qué podemos hacer?” – continúa Sheela. – “¿Soltarle?”
– “Podemos intentar reducirles…” – dice el patrullero novel.
– “Solo somos tres.” – dice su compañera. – “No saldremos de esta sin vernos obligados a usar fuerza letal.”
– “Maldita sea…” – sufre el patrullero.

De repente, la multitud se abre para dar paso a su líder; el predicador Dolltaki.

– “¡Vaya, vaya!” – exclama el predicador, presumiendo de su falsa sonrisa. – “¡La Patrulla Galáctica ha venido a visitarnos!”
– “¡HAN INSULTADO A NUESTOR DIOS!” – grita un creyente.
– “¡DÉMOSLES MUERTE!” – exclama otro.
– “¡SILENCIO!” – les interrumpe Dolltaki, poniéndose serio durante un instante, para volver de seguido a su habitual amabilidad. – “Dejémosles dar su versión de los hechos.”

Los tres patrulleros se miran desconfiados. Sheela aprieta un botón de su cinturón, solicitando refuerzos urgentes.

– “Hemos venido para hablar con usted, señor Dolltaki” – dice la patrullera. – “Tenemos cierta información que sugiere que está dando cobijo a un enemigo de la paz universal.”
– “¿Enemigo de la paz?” – repite el predicador, haciendo mofa de tal pregunta con una mueca que hace reír a sus seguidores.
– “Si las sospechas son infundadas, como sugiere, ¿nos dejaría registrar su templo?” – pregunta Katopesla. – “No tiene nada que temer…”

Dolltaki sonríe.

– “¿Y quién es un enemigo de la paz, agentes?” – pregunta retóricamente el predicador. – “¿Alguien que no acepta las normas que establece arbitrariamente una mayoría? ¿Alguien que sufre cada día para mantener un sistema corrupto como el vuestro?” – continúa. – “Puede que algunos de los presentes aún no lo sepan, pero… ¡la Patrulla Galáctica recibía sobornos del Imperio!”

El murmullo crece entre los presentes. 

– “¡El Imperio pagaba a estos agentes corruptos para que miraran hacia otro lado mientras Cold y sus hijos aniquilaban planetas enteros! ¡Los demonios del frío conquistaban mundos y esclavizaban civilizaciones enteras con el beneplácito de la Patrulla Galáctica! ¡POR DINERO!” – explica Dolltaki.

Katopesla da un paso al frente.

– “Esos tiempos ya pasaron, predicador” – dice el patrullero. – “Esta es la nueva Patrulla. Libre de corrupción, gracias al gran agente Jaco.”
– “¡EXCUSAS!” – responde Dolltaki.
– “¡SÍ, EXCUSAS!” – grita la gente. – “¡MENTIROSOS! ¡TRAIDORES!”

Sheela mira de reojo a Motto, preocupada.

– “Esto se va a poner feo…” – murmura la patrullera.

Dolltaki hace callar a sus fieles levantando su mano.

– “¡Yo soy solo un mortal!” – dice el predicador. – “¡Pero soy un hombre de fe!”

La gente aplaude.

– “Un mortal no puede juzgar a otro de forma justa… ¡Así que dejaremos que nuestro señor Luud los juzgue!” – exclama Dolltaki. – “¡ATRAPADLOS!”

La gente grita de gozo y se abalanza sobre los patrulleros que, con miedo de matar a inocentes, terminan cediendo y siendo capturados por los fieles de Dolltaki.

En la Capital del Imperio, Liquir y Saganbo siguen luchando. El zorro utiliza su velocidad para intentar sorprender al enemigo por la espalda, pero el fugitivo esquiva el puñetazo del zorro y lo agarra por el brazo, proyectándole contra el suelo con una llave de judo. Saganbo intenta pisar la cabeza del kurama, pero éste se revuelve y logra liberarse a tiempo.

Liquir retrocede y dispara un poderoso cañonazo de ki con su boca que impacta de lleno contra su enemigo.

Cuando se disipa la humareda, se revela que Saganbo se ha protegido del ataque cruzando los brazos frente a su rostro, pero ha perdido la parte superior de su mono de presidiario.

– “No está nada mal, zorrito…” – se burla el villano.

De repente, un certero rayo de ki fucsia brota del pecho Saganbo. El corazón del fugitivo ha sido atravesado por un traicionero ataque.

El cuerpo sin vida del villano se desploma y revela, detrás de él, a su asesino. Liquir se queda boquiabierto al ver al recién llegado.

– “¿Por qué hay tanta basura en mi planeta?” – se pregunta el demonio del frío.
– “F… Freezer…” – titubea el kurama al ver al demonio del frío al que daba por muerto.

Freezer camina hacia Liquir, que da un paso atrás. El kurama se pone en guardia, listo para enfrentarse al hermano de Cooler.

El tirano esboza una media sonrisa burlona.

– “¿Eres mi enemigo, Liquir?” – pregunta Freezer.

El kurama parece confuso ante las palabras del demonio del frío.

– “Estabas muerto…” – dice Liquir.
– “En mi universo lo estabas tú.” – responde Freezer.
– “¿Tu universo?” – se extraña el zorro.
– “Tenemos mucho de lo que hablar, kurama.” – sonríe el demonio del frío. – “Hagámoslo en mi palacio.”

A su espalda, en el horizonte, varias naves antiguas toman tierra, mientras otra sobrevuelan la zona. Los soldados de Freezer descienden a la zona de guerra, liderados por Shisami, dispuestos a acabar con los pocos bandidos que quedan y con todo aquel que oponga resistencia.

Los soldados litt miran a Liquir esperando órdenes.

El kurama, tras dudar un instante, niega con la cabeza, haciendo que sus hombres bajan las armas.

Liquir acompaña a Freezer hacia el palacio.

ESPECIAL DBSNL /// Kamakiri // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Fringe

Kamakiri // Parte III: Fringe
“Te he echado tanto de menos…”


El Dr. Kamakiri ha llegado a su casa y ha ocultado el vehículo de Monaka bajo una gran lona en la parte trasera de su jardín, para no levantar sospechas. El cadáver del repartidor ha sido trasladado al laboratorio.

El médico se encuentra en su sótano investigando los cabellos de la Diosa de Aknon. Kamakiri toma muestras celulares y las observa bajo el microscopio.

– “Increíble…” – se sorprende al ver que siguen vivas, aunque adormiladas. – “Estas células tienen eones… ¿Cómo es posible?”

El doctor aplica una solución de nutrientes sobre un grupo de células y éstas reaccionan rápidamente.

– “Fascinante…” – murmura Kamakiri.

Con muestras de tejido del cuerpo de Monaka, el doctor comienza sus experimentos. 

Las células de la Diosa, al ser inyectadas en tejido muerto, enseguida empiezan la producción de ciertas cadenas extrañas similares al ARN mensajero que toman el control de la célula, sustituyendo las funciones del núcleo muerto y generando un extraño fenómeno de vida artificial.

El doctor lleva a cabo una ardua investigación durante meses, sobreponiéndose a todo tipo de problemas para ampliar el proceso y hacer que funcione cada vez en muestras de tejido más grandes. Pero hay un escollo que no ha logrado sobrepasar. El proceso no se reproduce en tejido nervioso muerto.

El doctor empieza a desesperarse.

Día tras día, Kamakiri lleva a cabo nuevos experimentos, pero sin éxito. La locura embarga lentamente al doctor, que se sume en un estado de depresión mayor.


Una noche, tras meses de experimentación, en un rincón del laboratorio, un pequeño roedor llama la atención de Kamakiri que, en lugar de verlo como una amenaza para la esterilidad del laboratorio, ahora lo ve como una oportunidad de experimentar en tejido vivo. 

Tras cazar al ratón y sedarlo levemente, el doctor inyecta la muestra celular de Aknon en el líquido cefalorraquídeo del roedor.

Después de esperar unos minutos, el médico se dispone a sacrificar al animal para poder estudiar los resultados, pero antes de hacerlo oye un extraño ruido en otra de sus mesas. 

Kamakiri se acerca al lugar de procedencia de esos ruidos y observa cómo las muestras musculares sobre las que había experimentado previamente se están contrayendo en respuesta a la desesperación del pequeño roedor.

A partir de ese descubrimiento, los esfuerzos del doctor se centran en elaborar una solución capaz de inyectarse a sí mismo, con la esperanza de que su mente pueda devolver a la vida a sus seres queridos a través de sus recuerdos.

En una noche de tormenta, el doctor ha logrado confeccionar un suero, y está dispuesto a probarlo.

El cadáver de su esposa ha sido descongelado y se encuentra sobre la mesa de autopsias cubierto por una sábana blanca. Kamakiri lo ha preparado para el experimento y le ha inyectado el genoma de la Diosa. 

Ahora es el doctor quien se inyecta la solución en la columna cervical, una punción de alto riesgo, pero él siente que no tiene nada que perder.

El doctor percibe una sensación fría que recorre su columna y se introduce en su cerebro. Kamakiri cae al suelo tiritando, pero la sensación térmica pronto cambia radicalmente y se convierte en un abrasador fuego que lo hace gritar de dolor. 

Tras varios minutos de tortura, el doctor pierde el conocimiento.

Después de varias horas desmayado, el doctor despierta e intenta levantarse. Se encuentra mareado y débil, pero con esfuerzo logra ponerse en pie.

Antes de que pueda recordar lo sucedido, un ruido llama su atención. ¿Alguien llama a la puerta? No. El ruido proviene del laboratorio. De la mesa de autopsias.

Kamakiri mira de reojo hacia esa dirección y se da cuenta de que el cuerpo de su mujer también intenta ponerse en pie. 

– “Cariño…” – titubea el doctor. – “Estás viva…” – llora emocionado. – “Te he echado tanto de menos…”

Kamakiri, aturdido por el proceso, intenta caminar y se cae al suelo. El cadáver de su mujer imita torpemente los movimientos del doctor.

– “No…” – murmura el médico, apenado.

El médico se sobrecoge al conjeturar lo ocurrido. El doctor empieza a mover sus manos y sus dedos lentamente, observando cómo el cadáver replica sus gestos.

– “No es ella…” – entiende Kamakiri. – “Es solo… una marioneta…”

ESPECIAL DBSNL /// Kamakiri // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Aknon


Kamakiri // Parte II: Aknon
“¿Es ella?”
Tras varias semanas de viaje, Monaka y Kamakiri llegan a planeta Aknon, ahora conocido como Rudeeze. El doctor comprueba en su PDA las imágenes de sus archivos, estudiando la posible localización del templo de la Diosa.
La nave de repartos aterriza en medio de un desierto, siguiendo las indicaciones del doctor. Es de noche, pero el resplandor de dos lunas ilumina el lugar.
– “¿De verdad hay algo en este planeta que no sea arena?” – pregunta Monaka.
– “Puede que ahora todo sea arena” – responde Kamakiri. – “Pero el libro habla de tierras fértiles. En algún momento, este lugar tuvo que ser un paraíso.”
– “Si tú lo dices…” – suspira Monaka. – “Espero que tengas razón.”
Monaka y Kamakiri bajan de la nave e investigan la zona.
– “Tiene que se aquí…” – dice el doctor, que mira al cielo para usar las estrellas como guía, siguiendo el mapa que aparece en el viejo libro.
– “Yo no veo nada…” – dice Monaka.
De repente, el suelo cede y Kamakiri cae por un agujero. La arena que le acompaña amortigua su caída.
– “¡¿Estás bien?!” – se preocupa Monaka.
– “Sobreviviré” – dice Kamakiri.
– “¡Voy a buscar una cuerda!” – dice Monaka.
Kamakiri, mientras su compañero se prepara para sacarle del agujero, decide investigar el lugar.

El doctor se da cuenta de que se encuentra en el interior del templo que estaba buscando. Las paredes de su alrededor se encuentran repletas de jeroglíficos que narran la misma historia que se cuenta en el libro. Una cascada adorna el muro.
– “Agua…” – se sorprende el médico.
Kamakiri se adentra en el templo, olvidándose por completo de Monaka. Al entrar en la siguiente sala, una gran estatua decapitada de la Diosa se yergue ante él. 
– “¿Es ella?” – murmura el doctor.
En una de las paredes, un dibujo que ha intentado ser borrado; La gente de Aknon, felinos humanoides, adorando a la Diosa.
En otro muro, el dibujo del guerrero que se enfrentó a ella, un gotokoneko con una herida sobre su ojo derecho, está dibujado sobre un antiguo mural que alababa a la tiránica mujer.
El doctor continúa su camino hasta encontrar un portal abierto, con una gran losa de piedra que ha sido movida.
– “Es aquí…” – murmura Kamakiri, acariciando el portal. – “La tumba está… está abierta…” – dice preocupado.
El doctor entra en la sala y puede ver un sarcófago abierto sobre un altar.
– “No…” – lamenta Kamakiri. – “¿He llegado tarde?”
El desesperado doctor corre hacia el ataúd de piedra y mira a su interior. Está vacío.
– “¿Alguien ha llegado antes que yo?” – se pregunta. – “¿O es que…?”
De repente, Kamakiri se da cuenta de que quedan unos pocos cabellos largos y negros de la Diosa en el fondo del sarcófago.
– “¡Podría funcionar!” – exclama emocionado.
El doctor saca unas pinzas y un tubo de ensayo de su mochila para recoger las muestras con sumo cuidado.
– “Espero poder sacar algo de aquí…” – murmura Kamakiri, preocupado.
El médico regresa a la sala principal, donde una cuerda ahora cuelga del techo.
– “¡¿Me oye, doctor?!” – grita Monaka. – “¡¿Hola?!”
– “¡Estoy aquí!” – responde Kamakiri, que agarra la cuerda. – “¡Puedes sacarme!”
Monaka utiliza su nave para levantar la cuerda y sacar al doctor del templo.
Al reunirse en el interior de la nave, el repartidor se acerca a Kamakiri.
– “¿Ha encontrado algo?” – pregunta Monaka.
– “Unos cabellos.” – responde Kamakiri. – “Posiblemente sean de la mujer que adoraban.”
– “¿Eso es todo?” – se extraña el repartidor.
– “Es mejor que nada.” – suspira Kamakiri. – “Puede que aprendamos algo estudiando su genoma y sus propiedades.”
Monaka vuelve a la cabina, algo decepcionado.
– “Esperaba algo más esperanzador…” – lamenta el repartidor. – “Pero confío en usted.”
Kamakiri observa el cabello de la Diosa detenidamente y aprieta el tubo de ensayo con fuerza en sus manos.
Monaka se prepara para despegar.
– “Espero poder volver a ver a Kinako…” – suspira el repartidor.
De repente, Kamakiri usa su cinturón para estrangular a Monaka por la espalda. El repartidor, muy confuso, intenta luchar por su vida e intenta liberarse.
El doctor pone su pie en el respaldo del asiento para poder ejercer más fuerza.
– “Lo siento…” – llora Kamakiri. – “Te he mentido. Sin su cuerpo, no puedo traerla de vuelta.”
Tras unos segundos, todo ha terminado. Monaka ha muerto.
Kamakiri coloca el cadáver en una gran nevera destinada a preservar mercancías de reparto.
El doctor abandona Rudeze y se dirige de vuelta a su hogar. 

DBSNL // Capítulo 149: Armas de mujer

DBSNL // Capítulo 149: Armas de mujer
“Lo necesito vivo.”


En la Tierra, Yumbo golpea a Bra fuera de la Atalaya y la persigue para propinarle un golpe con ambas manos juntas, como si fueran un martillo. Bra se precipita a toda velocidad contra la superficie del planeta.

Mientras tanto, Comfrey ha sorprendido a Pan por la espalda y la ha apresado en un abrazo letal.

– “¡AAAAAH!” – grita Pan, que está siendo estrujada por el enemigo.

– “Nadie puede salvarte, muchachita” – se burla Comfrey. – “Tú y tu amiga os reuniréis pronto en la otra vida.”

De repente, alguien aparece como un rayo, propinando un puñetazo al enemigo en la cara, haciendo que suelte a Pan.

La muchacha se da cuenta de que ha sido salvada por Goten, vestido con el gi de la escuela Tortuga, también transformado en Súper Saiyajín.

– “¡Tío Goten!” – se sorprende Pan.
– “Hemos sentido un grupo energías poderosas y hemos venido lo antes posible.” – dice el mestizo.
– “¿Hemos?” – pregunta Pan.

En ese momento, un personaje aparece para detener la caída de Bra y sujetarla en brazos.

– “¿Estás bien?” – pregunta Trunks, transformado en Súper Saiyajín, vestido con una armadura como la que su padre usó en el torneo universal.
– “Hermano…” – sonríe Bra.

Goten se aprieta el cinturón, listo para empezar el combate.

– “Deja que yo me encargue de este tipo” – dice el mestizo. – “Ub os necesita.”
– “Pero…” – responde la joven.
– “Date prisa.” – insiste Goten, directo pero tranquilo.

Pan asiente y enseguida asciende hacia la Atalaya.

Trunks suelta a su hermana, que se limpia una gota de sangre de la comisura de sus labios y suelta un sanguinolento escupitajo.

– “Este tipo es mucho más fuerte de lo que parece…” – dice la saiyajín.
– “Ahora es cosa mía.” – dice Trunks. – “Tú debes ayudar a tus amigos.”
– “¿Estás seguro?” – pregunta Bra.
– “¿No te fías de tu hermanito?” – sonríe Trunks.

Bra asiente y también vuela hacia el palacio.

En la Atalaya, Ub ha caído de rodillas, con los ojos en blanco, como si estuviera hipnotizado.

Salabim se acerca a él con una sonrisa burlona.

– “No puedes resistir mi magia” – dice el brujo, preparándose para colocar su pulgar en la frente del chico de Isla Papaya.

En ese momento, Bra y Pan, transformadas en Súper Saiyajín, llegan a la Atalaya y disparan un Kamehameha y un Garlick-Ho hacia el brujo, pero Garlick se interpone en su trayectoria, desviando ambos ataques hacia el cielo con un grácil movimiento giratorio.

– “Empezáis a ser un incordio…” – dice el demonio, con cara de pocos amigos.

En la base de la Torre de Karín, Yajirobe, casi sin aliento, corre hacia Piccolo y Upa.

– “¡Yajirobe!” – se sorprende el nativo. – “¡¿Qué está pasando?!”
– “¡El fin del mundo! ¡Como siempre!” – replica el viejo samurái.

Yajirobe se acerca a Piccolo, y con cierta desconfianza le hace comer una semilla senzu, que el namekiano mastica con dificultad.

Muy lejos de allí, en el planeta Snack, Belmod se ha presentado ante nuestros amigos, acompañado por una jauría de perros de energía creados por él.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Galbi.
– “Es como si estuviera hechos con globos…” – dice Gohan.

De repente, los animales embisten a nuestros amigos, pero Pino desencaja su brazo y dispara una ráfaga de ametralladora de ki contra ellos, haciendo estallar a la mayoría.

– “¡Explotan!” – exclama el mestizo. – “Son como los fantasmas de Gotenks.” – piensa.

Los tres guerreros retroceden, pero se dan cuenta de que varias mariposas de energía vuelan sobre ellos y caen en picado.

– “¡CUIDADO!” – advierte Gohan a sus compañeros, antes de lanzar un Masenko y acabar con todas.

En ese instante, el payaso aparece veloz entre la humareda formada, armado con un gran mazo, y propina un golpe directo contra el costado de Gohan, lanzándole a cientos de metros de distancia.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Belmod.

En el planeta Pital, los hermanos Pastafresca han sido esposados. El Planeta-Hospital ha sido rescatado por Obni y Ganos, que ahora son atendidos por el personal sanitario, al igual que los demás afectados.

– “Pronto vendrán a recogerlos.” – dice Ganos, que ya ha vuelto a la normalidad.
– “Son un incordio.” – suspira Obni.
– “¿Cómo crees que les irá a los saiyajín?” – pregunta Ganos.
– “Cuentan con Broly” – sonríe Obni. – “Seguro que se las apañan.”

Mientras tanto, en el planeta Popol, Kale y Tarble se han recuperado de la explosión. Helles mantiene su mirada fija en Broly.

– “Eres todo un hombre…” – se insinúa la mujer. – “¿Quieres unirte a mi séquito? Cuidaría muy bien de ti…”

Broly no responde, pero a Kale no le gusta la actitud de Helles.

– “Tenemos que acabar con ella…” – murmura la saiyajín.
– “No podemos confiarnos.” – responde Tarble. – “Puede que sea mejor dejársela a Broly.”

El hijo de Páragus se envuelve en su aura magenta y embiste a la enemiga, que esquiva el ataque y rápidamente se coloca en la espalda del saiyajín, agarrándole del cabello y tirando de su melena hacia atrás para besarle por sorpresa.

Kale y Tarble se quedan sin palabras. 

La saiyajín, furiosa, se abalanza sobre Helles.

– “¡No toques a Broly! ¡Buscona!” – exclama Kale.

Helles retrocede y sonríe de forma pícara.

Broly parece confuso. Tarble se acerca a él.

– “¿Estás bien, amigo?” – pregunta el saiyajín.

Broly no responde. El saiyajín empieza a marearse y pronto se precipita contra el suelo, pero es sujetado por Tarble.

– “¡BROLY!” – exclama asustado el saiyajín. – “¡¿Estás bien?!”

El saiyajín ha perdido el conocimiento.

– “¡¿QUÉ LE HAS HECHO?!” – exclama Kale.

Helles mantiene su pícara sonrisa.

– “No os preocupéis…” – responde ella. – “Lo necesitamos vivo.”

En Luud, el sacerdote Mutchy empieza a hacer chasquear su látigo contra el suelo de forma repetitiva y monótona, provocando un extraño estado de desorientación entre los tres patrulleros que lo enfrentan.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Katopesla.

Sheela se marea y se cae al suelo, como si estuviera borracha.

– “Mi cabeza…” – se queja la patrullera.

Auta Motto cae de rodillas y vomita lava, creando un gran charco de fuego.

Katopesla, gracias a su casco, es el menos afectado por el ataque, y con gran esfuerzo logra disparar un rayo de energía contra Mutchy, que lo sorprende y derriba. 

El ataque sonoro del sacerdote ha cesado, y eso permite a nuestros amigos recuperarse.

Auta Motto camina hacia Mutchy, que ha perdido el conocimiento, y le arrebata el látigo.

– “Se acabó” – dice Sheela. – “Buen trabajo, Katopesla.” – felicita a su compañero novel.

En el planeta capital del Imperio, Liquir, con cinco colas reveladas y enfundado en su vieja ropa de Guardián del Fruto, se encuentra enzarzado en un combate con Saganbo. En los alrededores, los hombres de Garlick se enfrentan a las tropas litt, dominando el combate con facilidad y provocando el caos y mucha destrucción. 

El enemigo agarra a Liquir por el cuello y lo estampa contra la fachada de un edificio. El kurama clava sus garras en el brazo del enemigo, luchando por liberarse, pero sin éxito.

El zorro revela su sexta cola y eso le proporciona el poder necesario para sorprender al enemigo con un puñetazo en la nariz, obligándole a aflojar su agarre y quedando libre.

Liquir se aparta Saganbo para analizar a su contrincante, que parece más fuerte de lo esperado. 

– “¿De dónde han salido estos tipos?” – se pregunta el zorro, observando al pequeño ejército enemigo. – “Parece una fuga masiva…” – cavila al identificar los monos de presidiario que visten muchos de ellos.

Saganbo se limpia la sangre de su rostro, sin perder una pícara sonrisa. El grandullón parece listo para seguir peleando, e incluso parece que disfrute del combate.

– “Creo que aún te queda poder por mostrar” – dice el villano. – “¿A qué esperas?”

Liquir, muy serio, se prepara para revelar su séptima cola.

– “Esto termina ahora.” – murmura el zorro.