DBSNL // Capítulo 163: La fusión

DBSNL // Capítulo 163: La fusión

“¡Te tenemos una sorpresa guardada!”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, la luminosidad generada por el Kamehameha de la fusión se disipa y revela a Janemba, que está regenerando la parte superior de su torso y cabeza rápidamente.

La fusión retrocede y se pone en guardia.

– “Lo hemos subestimado…” – murmura la guerrera. – “Conserva la regeneración de Majin Bu. No… parece que incluso la supera.”

Janemba termina de regenerarse y enseguida abre sus enormes fauces, que se llena de ki verde, listo para ser proyectado contra nuestras amigas, pero la guerrera se abalanza rápidamente contra su contrincante y le propina una patada en la barbilla, cerrándole la boca en el último instante y provocando una gran explosión.

La parte superior del cráneo de Janemba estalla, por encima de su mandíbula, pero enseguida se regenera de nuevo.

La guerrera retrocede una vez más.

– “Es demasiado fuerte…” – piensa la fusión. – “Tendremos que darlo todo a pesar de no dominar aún este poder… Tenemos que detenerle antes de que escape y vuelva a causar el caos ahí fuera. Si Gotenks tuvo problemas para salir de aquí, nosotras no seríamos capaces de seguirle.”

En ese instante, las chicas tienen una idea

– “¡Eso es!” – piensa la fusión. – “Puede que…”

Las chicas sonríen de forma burlona. 

– “¿Sabes dónde estás, monstruo?” – le dicen a Janemba. – “¿No reconoces este lugar?”

Janemba, algo confuso, hecha un vistazo a su alrededor y no tarda en reconocer la sala.

– “Estas encerrado aquí de nuevo.” – le provocan las chicas. – “¡Sin dulces ni chocolatinas! ¡Jamás te dejaremos escapar!”

El diablo frunce el ceño un instante, pero de repente sonríe.

– “¿Ha funcionado?” – se preguntan las chicas.

El demonio se abalanza sobre ellas y las agarra del cuello. 

De repente, el cuerpo de Janemba empieza a descomponerse en un centenar de fragmentos. La bizarra transformación se expande por el cuerpo de las muchachas.

Durante un breve instante, Pan y Bra se encuentran en un lugar oscuro en el que pueden ver a Ub envuelto en tinieblas.

– “¡UB!” – grita Pan.

En el Planeta Sagrado, Kibito acaba de regresar. Shin le espera, mirando el universo a través de la bola de cristal que heredó del anciano Madas.

– “Shikk está a salvo.” – dice el Kaioshin del Norte. – “¿Hay noticias de la Tierra?”

– “Una terrible oscuridad nublaba el planeta hasta hace unos minutos” – dice el Dios del Este. – “Pero ahora… Lo que veo…” – dice con la voz entrecortada ante el horror ocurrido.

En ese instante, Janemba y la fusión se recomponen en el Planeta Sagrado frente a los Dioses.

La luchadora metamor reacciona rápidamente y repele a Janemba con una doble patada en su pecho y se pone en guardia.

– “¿Qué ha sido eso?” – se preguntan las muchachas. – “¿Dónde estábamos?”

Shin y Kibito están aterrados contemplando la escena.

– “¡¿Qué estáis haciendo aquí?!” – se pregunta el Dios, que no reconoce a los dos personajes. 

La fusión echa un vistazo a su alrededor.

– “¿El Planeta Sagrado?” – dice sorprendida. – “Al menos estamos fuera de la sala…” – sonríen. – “¡Lo hemos logrado! ¡Ha caído en la trampa!”

Los Dioses se fijan en la muchacha, pues reconocen los ropajes de metamor.

– “Vosotras sois…” – murmura Shin.

Janemba sonríe de forma terrorífica y se prepara para atacar.

– “Ha llegado el momento de pelear en serio.” – dicen las chicas. – “¡Tenemos una sorpresa para ti!”

La luchadora metamor aprieta sus puños y eleva su ki.

– “¡HAAAAAA!” – grita a pleno pulmón, mientras su cabello se eriza, rompiendo el coletero y liberando su melena rubia.

Tras un instante, el poder de las muchachas estalla. Se han transformado en Súper Saiyajín 2.

En el interior de Janemba, un adormilado Ub abre los ojos al ver una tenue luz frente a él y oír el eco del grito de las chicas.

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta el muchacho. – “¿Dónde estoy?”

En la Tierra, Ten Shin Han ha enterrado a sus alumnos y a su querida Lunch.

– “Os resucitaremos” – dice Ten, que hace una reverencia a hacia las tumbas. – “Lo prometo.”

De repente, el guerrero siente un tenue ki en el horizonte.

– “¿Quién es?” – se pregunta Ten. – “Puedo sentir una energía muy débil.”

El terrícola no tarda en emprender el vuelo.

– “¡Es en esta dirección!” – dice volando hacia el Oeste. – “¡Son dos energías!” – se da cuenta al acercarse al objetivo. – “¡¿Villa Jingle?!”

Mientras tanto, Krilín ha hecho lo mismo con Marron, Lázuli y Dende. Las lágrimas casi no le dejan respirar.

En el planeta de Hit, Koros se abalanza de nuevo contra el asesino, que ahora se pone en guardia.

El sicario propina un puñetazo a Hit, que éste desvía y responde con una patada, pero ésta es detenida por su contrincante. Los dos se enzarzan en un rápido intercambio de golpes sencillos pero muy técnicos y precisos. Si cualquiera de estos golpes alcanzara al rival, mermaría sus capacidades de forma significativa, pero los dos contrarrestan las técnicas de su oponente continuamente.

Dibujado por Pivotts

Los movimientos de Koros son cada vez más agresivos, violentos y poderosos. El sicario parece furioso. Hit, en cambio, sigue sin reflejar ninguna expresión en su rostro. El asesino mantiene la calma.

De repente, las gafas de Koros han terminado su análisis sobre Hit e informan al sicario de que su enemigo tiene ligeramente menos fuerza en su brazo izquierdo, y que por eso al protegerse de los ataques que le llegan en esa dirección tiende a utilizar su otro brazo como apoyo, dejando vulnerable su flanco derecho.

Koros no puede evitar sonreír.

– “¡YA ERES MÍO!” – grita mientras ataca con un poderoso gancho izquierdo al rostro de Hit, obligando a Hit a cubrirse.

Hit deja expuesto su costado derecho y Koros se prepara para sorprenderle con un fuerte golpe por ese flanco, siguiendo las recomendaciones de su visor.

Pero antes de que pueda darse cuenta de lo que ocurre, Koros recibe un puñetazo ascendente en su barbilla que lo lanza por los aires. El sicario pierde sus gafas y cae de espaldas al suelo.

Koros se queda quieto en el suelo; perplejo. No entiende lo que ha pasado. ¿Sus análisis han fallado?

Hit se cruza de brazos.

– “Tu aparato analiza mi estilo de lucha.” – dice el asesino. – “Pero parece que no distingue un farol.”

Koros, humillado, se pone en pie y escupe al suelo dos dientes rotos.

– “Maldito seas…” – refunfuña el sicario.

Aún lejos de allí, Trunks corre a toda velocidad hacia el lugar del combate, ocultando su energía.

– “¿Qué ha pasado?” – piensa el mestizo. – “Siento un ki extraño… ¿Un enemigo? ¿De quién se trata?”

En el planeta Popol, Shiras observa atentamente a Broly, que ha desatado todo su poder.

– “¿Qué clase de demonio eres tú?” – piensa Shiras al ver la transformación de tan monstruoso saiyajín.

Broly salta sobre el patrullero y le propina un golpe con sus manos unidas en un puño, que cae sobre Shiras como un martillo.

El patrullero intenta detener el golpe alzando su vara de hierro katchin con ambas manos, pero esta no resiste y se parte por la mitad.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Shiras.

El patrullero retrocede y ahora empuña las dos mitades de su bastón como si fueran mazas.

– “No está nada mal, monstruo…” – sonríe burlonamente.

Broly ataca de nuevo a Shiras, pero éste esquiva el puñetazo del saiyajín y contraataca propinándole un golpe en la cara con su maza derecha, seguido de un revés con esa misma arma.

El saiyajín reacciona rápidamente agarrando al patrullero por su coraza y acercándole para estamparle la cabeza contra la suya.

Shiras retrocede aturdido y usa su poder transtemporal para sorprender a Broly con una tormenta de golpes invisibles propinados por una decena de clones invisibles.

Cell asiste asombrado a un duelo muy por encima de sus posibilidades.

– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el insecto. – “¿Cómo pueden existir guerreros así? ¿En qué lugar me deja esto?”

El insecto aprieta sus puños con rabia ante tal impotencia.

En Konats, Piccolo se acerca al debilitado Slug.

– “¿Así que sucumbes ante el poder del Rey de los Demonios?” – sonríe Daimaoh.

– “Ofrezco mi ayuda a un hermano.” – dice Slug. – “Usa mi poder, Piccolo.”

El demonio coloca su mano sobre la cabeza de Slug.

– “Que así sea…” – sonríe Piccolo victorioso.

El cuerpo de Slug se ilumina y se convierte en energía que se funde con Daimaoh.

Piccolo observa el resultado y aprieta los puños mientas eleva su ki.

– “Bien…” – sonríe satisfecho. – “¡Este poder es increíble para un mortal!”

De repente, una pequeña jaqueca le aturde.

– “Puede que deba acostumbrarme…” – murmura Daimaoh. – “Demasiados recuerdos…”

El Rey de los Demonios regresa al templo. 

En Monmaas, Goku embiste de nuevo al brujo y le propina un puñetazo directo, pero en un abrir y cerrar de ojos vuelve al centro de la sala, como si los últimos instantes jamás hubieran ocurrido.

– “¿Qué clase de truco es este?” – refunfuña Goku, frustrado, que lleva ya varios intentos.

Arak ríe una vez más.

– “El tiempo y el espacio son conceptos relativos” – dice el brujo. – “Este es mi terreno de juego. Yo pongo las reglas.”

– “Miserable…” – murmura Goku. – “¡Pelea como un hombre!”

– “¿Pelear?” – se burla Arak. – “Los saiyajín sois una raza primitiva; no cabe duda.” – suspira, decepcionado. – “Para ganar una guerra necesitas inteligencia, estrategia…” – dice mientras se señala la sien. – “Jamás habéis tenido ni una oportunidad.”

– “Aún no habéis ganado.” – replica Goku.

– “Ganamos antes de que el conflicto empezara” – responde Arak. – “¿Por qué libraríamos una guerra que podríamos perder?”

– “¿A qué te refieres?” – pregunta Goku, cada vez más frustrado.

– “Cada pieza del tablero se ha movido a nuestro antojo durante eones” – sonríe el kashvar. – “Zeno, como el Dios atroz que demostró ser, jamás lidió con sus problemas. Los encerró en un cajón y tiró la llave.”

– “El Makai…” – murmura Goku.

– “La voluntad de nuestro Maestro era demasiado fuerte.” – explica Arak. – “El Makai se aferró a las raíces de la creación, expandiéndose por todos los universos desde su corazón.”

Son Goku frunce el ceño.

– “Esta terrible presencia…” – murmura Goku, que puede sentir la misma oscuridad que sentía en la dimensión demoníaca y en el interior de Majin Bu.

– “Es él. Es la esencia de nuestro Maestro.”. – dice Arak. – “\”El que vio\””.

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 3: Entrenamiento en el Monte Paoz

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 3: Entrenamiento en el Monte Paoz

Al día siguiente del incendio, sábado, las portadas de los periódicos celebran la hazaña de los héroes de Satán City, pero también se hacen eco de algo más; la pareja de moda: “¡El Ligue de la Justicia!” titula el Daily Orange acompañado de una fotografía de los dos justicieros abrazados; “Videl y el Gran Saiyaman… ¡¿JUNTOS?!” reza la entradilla. 

En la Mansión Satán, el Campeón, vestido con albornoz y zapatillas, se dirige al salón y se sienta en un enorme sillón rojo con sus iniciales bordadas en oro en el respaldo. Satán se acomoda, se enciende un enorme puro y agarra el periódico del día que su mayordomo le ha dejado preparado sobre la mesa.

El Campeón pronto salta de su asiento alarmado.

– “¡¿Qué significa esto?!” – se pregunta. – “¡¿Mi hija con un vigilante enmascarado?!”

Satán corre hacia el piso superior de su mansión; va tan acelerado que casi se tropieza al perder una zapatilla.

– “¡VIDEL!” – exclama el Campeón. – “¡¿Qué significa esto?!” – dice agitando el periódico en la mano mientras abre la puerta de la habitación de su hija.

Pero Videl no está. La cama está desecha y la ventana abierta.

Mientras tanto, en el Monte Paoz, Gohan ya ha desayunado. Una docena de platos sucios están amontonados sobre la mesa y el mestizo se deja caer deslizándose sobre la silla mientras resopla saciado. Viste un pantalón corto azul y una camiseta de tirantes blanca; la ropa con la que suele dormir.

– “¡Estaba riquísimo!” – exclama el mestizo.

– “¡Jeje!” – ríe Chichi. – “Verdaderamente eres hijo de tu padre.” – dice risueña.

Gohan se levanta con decisión.

– “Voy a darme una ducha y empezaré a estudiar para los exámenes de este trimestre.” – dice el chico.

Chichi está encantada con su hijo.

Pasa poco más de una hora y Gohan está trabajando en su habitación cuando oye un zumbido fuera. El viento se levanta al sonido de una turbina.

Gohan abre su ventana y ve el jet de la Corporación Cápsula aterrizando en el jardín.

Chichi recibe a Bulma y Trunks y los invita a un té. Bulma viste un pantalón cargo marrón, una camiseta blanca y una chaqueta vaquera. Trunks viste un pantalón corto verde y una camiseta de tirantes amarilla.

Trunks ya iba caminando disimuladamente hacia el interior de la casa, pensando en ir a ver a Gohan, pero el mestizo sale a su paso.

– “¡Hola, Son Gohan!” – exclama el niño. – “¡¿Vamos a jugar?!”

– “¡Hola!” – saluda Gohan a Trunks y a su madre.

– “¿Cómo va el instituto, Gohan?” – pregunta Bulma.

– “¡Genial!” – exclama Gohan. – “¡Y todo gracias a ti!”

– “He estado leyendo la prensa últimamente…” – añade con una pícara sonrisa.

– “¡Parece que les gusto!” – dice Gohan algo avergonzado.

– “El Gran Saiyaman es un éxito.” – dice Chichi. – “Ya podrían pagarle un sueldo…”

Bulma se da cuenta de que ninguno de los dos no sabe nada.

– “¿No has leído la prensa de hoy?” – pregunta ella.

– “No…” – dice Gohan, algo extrañado. – “¿Por qué?”

– “¡Nada, nada!” – responde Bulma. – “Ve a jugar con Trunks un rato, anda.”

Trunks, ilusionado, agarra de la mano a Gohan. 

– “¡Vamos! ¡Vamos!” – insiste el chico. – “¡Quiero pelear!”

– “¡Espera!” – dice Gohan. – “Si vamos a jugar a peleas, antes tengo que cambiarme…”

Gohan se viste con un gi morado con cinturón, muñequeras y calentadores naranjas.

– “¡Listo!” – exclama Gohan.

Chichi lava los platos mientras habla con Bulma cuando Gohan y Trunks salen de casa.

– “¿Qué te parece si calentamos un poco?” – sugiere Gohan.

– “¡Vale!” – exclama Trunks, animado.

Mientras los dos muchachos corren por el bosque, Bulma y Chichi siguen de cháchara.

– “¿Y qué te trae por aquí?” – pregunta Chichi.

– “He venido a por unas piezas a Satán City y se me ha ocurrido pasar a saludar” – dice Bulma. – “Trunks está entusiasmado con Gohan. ¡Lo admira!” – sonríe. 

– “Gohan también adora a Trunks.” – dice Chichi. – “Es como un hermano pequeño.”

– “Les irá bien pasar un rato juntos” – dice Bulma.

– “¿Qué tal está Vegeta?” – pregunta Chichi.

– “Tan cascarrabias como siempre.” – suspira Bulma. – “Aún no ha superado la muerte de Goku.”

– “Quién lo iba a decir…” – sonríe Chichi nostálgicamente. – “Vegeta…”

– “Desde su enfrentamiento con Cell no ha vuelto a pelear.” – explica Bulma. – “Casi ni entrena. Parece que no tenga ganas de hacer nada.”

– “Vaya…” – dice Chichi.

– “Pero hablemos de cosas más interesantes…” – dice Bulma, que no puede contener su risa mientras hurga en su bolso y saca un ejemplar enrollado del Daily Orange. – “¿Has visto el periódico de hoy?”

En el bosque, Gohan y Trunks ya dan por terminado el calentamiento y se ponen en guardia el uno frente al otro.

– “¿Estás listo, Trunks?” – dice Gohan.

– “¡Por supuesto!” – responde el hijo de Vegeta.

Los dos muchachos cargan contra su contrincante y se enzarzan en un intercambio de golpes.

Gohan deja que Trunks lleve la iniciativa y retrocede lentamente.

– “¡Muy bien!” – le anima el mestizo. – “¡Sigue así!”

Trunks cada vez pone más empeño en sus ataques. Se está esforzando, pero no logra hacer sudar a Gohan.

Finalmente, Trunks se detiene, algo frustrado.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Gohan.

– “No peleas en serio.” – dice Trunks.

– “Bueno…” – responde Gohan. – “Lo suficiente…”

– “No me trates como a un niño.” – dice el hijo de Vegeta. – “Lucha de verdad. Quiero saber lo lejos que estoy.”

La determinación del muchacho sorprende a Gohan.

– “Está bien.” – asiente el mestizo, cuya mirada se torna seria.

Trunks se concentra y respira hondo. Se siente preparado.

El hijo de Vegeta se abalanza sobre Gohan, pero este desaparece ante sus ojos y aparece a su espalda para darle un empujón con el pie que lo estampa contra el suelo.

Trunks se queda aturdido un instante sin creerse lo que acaba de ocurrir. Ni siquiera lo ha visto. El joven sabía que Gohan le superaba, pero no esperaba tanta diferencia.

Trunks se pone en pie sin decir nada.

– “¿Estás bien?” – pregunta el hijo de Goku.

Trunks responde emocionado. 

– “¡SÍ!” – responde animado. – “¡Solo tengo que entrenar más!” – añade con una sonrisa que demuestra sus ganas.

Gohan sonríe satisfecho.

– “Está bien que tengas tantas ganas de hacerte fuerte” – dice el mestizo.

– “¡Algún día te superaré!” – insiste Trunks.

El mestizo vuelve a ponerse en guardia.

– “Ah, ¿sí?” – le provoca. 

– “No lo dudes” – responde el hijo de Vegeta, que se prepara para atacar.

Trunks ataca de nuevo y Gohan retrocede dando saltos. El chico lo persigue, pero Gohan evita cada golpe y finalmente se eleva.

Trunks se queda en el suelo, mirando a su compañero con indignación.

– “¡Eso no vale!” – dice el niño. – “Yo no sé volar…”

Gohan sonríe.

– “Pues tendré que enseñarte” – dice el mestizo.

Una enorme sonrisa se dibuja en el rostro de Trunks.

– “¡¿En serio?!” – celebra. – “¡¿Vas a enseñarme a volar?!”

Gohan asiente.

– “Pues claro.” – reafirma.  

De repente, un jet amarillo pasa volando cerca de allí en dirección a la casa de Chichi; un vehículo que Gohan reconoce.

– “¡¿Esa es…?!” – exclama el chico sorprendido y un poco asustado.

Gohan y Trunks corren de vuelta a casa y se encuentran con Videl y Chichi charlando en la puerta. Bulma observa desde el interior. El vehículo de la muchacha está aparcado detrás del de la Corporación. 

– “Así que tú eres la buscona de la foto…” – dice Chichi con los brazos en jarra, analizando detenidamente a la chica.

– “¡No soy una buscona!” – responde Videl.

Gohan interrumpe la discusión rápidamente.

– “¡Hola!” – saluda el mestizo. – “¿Cómo has sabido dónde vivo?” – pregunta.

– “Lo he buscado en los archivos de la escuela.” – responde Videl. – “Ventajas de colaborar con la policía.”

Chichi se cruza de brazos, molesta.

– “Ejem…” – se aclara la garganta con una falsa tos para reclamar atención. 

– “¡Ah!” – exclama Gohan. – “Lo siento.” – se disculpa inocentemente. – “Está es mi madre” – presenta a Chichi. – “Y esta es Videl, una compañera del instituto.” – hace lo mismo con su amiga. 

Trunks se acerca.

– “¿Es tu novia?” – pregunta el niño.

– “¡No me estás ayudando!” – protesta Gohan entre dientes.

Chichi, suspicaz, levanta una ceja.

– “¿Compañera del instituto?” – se sorprende Chichi, que solo la había visto en la portada periódico. 

– “Sí, vamos a la misma clase” – explica Gohan. – “¡Pero además es muy fuerte! Es hija del Míster Satán…”

Bulma sale de la casa y sonríe al oír el nombre del Campeón.

– “Pues seguro que es muy fuerte…” – dice en tono burlón.

– “Le he prometido que le enseñaría a volar.” – dice Gohan. – “Es algo muy útil para luchar contra el crimen…”

Bulma pasa por al lado de Gohan y le guiña un ojo.

– “Tienes buen gusto.” – susurra Bulma. – “¡Vámonos, Trunks!”

– “¡¿Qué?!” – protesta el niño. – “¡Yo también quiero aprender a volar!”

– “Otro día…” – insiste Bulma.

De repente, el comunicador de pulsera de Videl recibe una alerta.

– “¡Un vehículo a la fuga en la autopista A-9!” – informa un agente por radio.

Videl y Gohan se miran y asienten.

– “¡¿Puedo ir?!” – pregunta Trunks.

Bulma lo agarra de la oreja.

– “A casa…” – suspira la madre mientras tira de él.

– “¡Ay! ¡Ay!” – se queja el niño.

Videl se sube a su jet-flyer y Gohan activa su dispositivo de pulsera. Los dos parten juntos hacia el lugar de los hechos. 

Unos minutos más tarde, los héroes de Satán City han solucionado el problema.

En los calabozos de la comisaría de policía, un agente se come un donut mientras escucha las noticias en la radio y hace guardia sentado en su escritorio con los pies sobre la mesa.

– “El Gran Saiyaman y Videl vuelven a intervenir con éxito en un caso de atropello y fuga…” – anuncia el aparato.

Cerca de allí, los dos delincuentes detenidos el día anterior en la carretera 81 están sentados en los bancos de sus respectivas celdas.

– “Esos dos idiotas…” – refunfuña el delgaducho.

– “Malnacidos…” – gruñe el grandullón, cuyo orgullo fue herido al ser humillado por la muchacha.

De repente, los dos sienten una extraña presencia invisible.

Los dos maleantes se agarran la cabeza como si estuvieran sufriendo un terrible tormento.

– “¡GGGRRAAAAAHH!” – grita el grandullón, que se arrodilla y se dobla en el suelo.

– “¡AAAAAH!” – chilla su compañero. – “¡BASTAAAA!”

Sus cuerpos se retuercen violentamente. Sus manos se llenan de cabellos caídos.

El agente de policía que vigilaba los calabozos se levanta asustado y pide ayuda a sus compañeros, que pronto entran para asistirle.

– “¡Llamad a un médico!” – insiste el agente, mientras intenta abrir las celdas con la llave que cuelga de su cinturón.

El domingo llega al Monte Paoz. Ha salido el Sol y Gohan está listo. Bulma ya ha dejado a Trunks en la puerta de la residencia Son y se ha marchado de compras a la ciudad.

El chico llega preparado, luciendo un gi verde con botas de color ocre y muñequeras y cinturón naranjas.

– “¿Gi nuevo?” – pregunta Gohan.

– “¿Te gusta?” – responde Trunks, poniendo los brazos en jarra y girando su cabeza hacia un lado, mirando al infinito.

– “¡Estás muy guapo!” – dice Gohan. – “Es una pena que vaya a ensuciarse…”

– “Jeje” – ríe Trunks. – “No pasa nada. Si se ensucia o se rompe, mi madre me comprará otro.”

– “A veces se me olvida el dinero que tenéis…” – suspira Gohan.

– “¿Y tu chica?” – pregunta Trunks.

– “¡No es mi chica!” – responde rápidamente Gohan, avergonzado. – “Pero ahora que lo dices… Ya debería haber llegado…”

En la comisaría de Satán City, Videl ha acudido a una llamada de socorro. El edificio de la policía ha volado parcialmente por los aires. Un gran agujero ha abierto paso en la fachada.

– “¿Qué ha podido provocar tanta destrucción?” – se pregunta Videl. – “¿Una bomba?”

Varios agentes están siendo atendidos por los servicios médicos en las proximidades de la comisaría.

Ajenos a los hechos, Gohan y Trunks siguen esperando para empezar el entrenamiento. Los dos muchachos están tumbados bocarriba sobre la hierba, cerca de un lago, mirando las nubes pasar.

Trunks se incorpora, un poco molesto.

– “¡Esto es un rollo!” – protesta el chico.

– “No seas impaciente…” – responde Gohan, con los ojos cerrados. – “Tenemos que esperar a Videl para poder empezar las clases de vuelo. No quiero tener que explicar las cosas dos veces…”

Trunks se cruza de brazos, poco convencido.

– “Pues vaya…” – refunfuña. – “Yo he venido a entrenar…”

– “No vas a dejarme tranquilo, ¿eh?” – sonríe Gohan, abriendo un ojo y mirando a su amigo.

El niño se pone en pie de un salto.

– “¡Solo me callaré si me lo enseñas!” – dice Trunks con una pícara sonrisa.

– “¿Eh?” – responde un confuso Gohan.

– “¡Enséñame el Súper Saiyajín!” – insiste el hijo de Vegeta.

Gohan suspira y decide ponerse en pie.

– “Está bien…” – dice el mestizo. – “Pero solo una vez… Estate atento, ¿de acuerdo?”

Trunks asiente dos veces con decisión.

Gohan aprieta los puños y cierra los ojos un instante. Cuando los abre de nuevo, éstos son de color verde y una fuerte corriente de aire empuja a Trunks y sacude la zona. El cabello de Gohan se ha erizado y se ha vuelto dorado. El aura del Súper Saiyajín arde a su alrededor.

– “Qué alucinante…” – murmura Trunks, con los ojos como platos.

– “¿A que sí?” – fanfarronea Gohan.

Con un suspiro, el aura desaparece y Gohan vuelve a la normalidad.

– “¿Y yo puedo hacer eso?” – pregunta Trunks.

– “Claro… Con entrenamiento seguro que lo logras.” – dice Gohan. – “Pero tanto a tu padre como al mio les costó mucho… Yo fui el más joven en lograrlo, pero tampoco me fue fácil…”

Trunks aprieta sus puños y los dientes, que rechinan mientras intenta concentrar su energía.

– “¡No te precipites! Jeje…” – ríe Gohan. – “No es tan fácil. Aún te queda mucho por aprender… Además, hace falta un ataque de ira para…”

Pero de repente, el cabello de Trunks se eriza y se torna rubio. Sus ojos brillan de color verde y una llama dorada lo envuelve.

Gohan se queda boquiabierto.

Trunks parece un poco confuso y se mira las manos, después intenta verse la espalda. Se siente extraño y se da cuenta de la expresión en el rostro de su amigo.

– “¿Qué pasa?” – pregunta Trunks. – “¿Por qué me miras así?”

– “Tú… Eres… Eres un Súper Saiyajín…” – titubea Gohan.

– “¡¿EN SERIO?!” – exclama Trunks. – “¡VIVA! ¡VIVA!” – celebra dando brincos de alegría. – “¡SOY UN SÚPER SAIYAJÍN!”

Gohan sigue sin asimilar lo que tiene ante sus ojos.

– “Esto… Esto no está bien…” – balbucea el mestizo. – “Aún no deberías…”

En la Corporación Cápsula, Vegeta esta mirando la televisión, sentado en el sofá, cuando de repente siente la energía de su hijo y se incorpora repentinamente.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el saiyajín. – “Ese… Ese es… ¡¿TRUNKS?!”

En la Atalaya de Kamisama, Piccolo observa la Tierra desde el borde de la plataforma. Una media sonrisa se dibuja en su rostro.

– “No está nada mal…” – murmura el namekiano.

Gohan se queda contemplando a su pequeño amigo con cierto orgullo.

– “Tan joven y ya es un Súper Saiyajín…” – murmura Gohan. – “Puede que éste nos supere a todos.” – sonríe.

Trunks sigue celebrando su logro. El pequeño salta y brinca por toda la zona, poniendo a prueba sus nuevas habilidades.

– “Oye, Trunks…” – le reclama Gohan. – “¿Quieres que luchemos?”

– “¡¿En serio?!” – dice Trunks emocionado.

– “Claro” – asiente Gohan.

– “¡Vale!” – exclama el chico.

Los dos mestizos se ponen en guarida.

– “Veamos de qué es capaz ahora que…” – piensa Gohan.

Pero su pensamiento es interrumpido por un ataque de Trunks, que se ha abalanzado sobre él a toda velocidad, intentando propinarle una patada. Gohan ha detenido el golpe, pero sin duda no esperaba esa agilidad por parte del chico. 

Trunks insiste en sus ataques y Gohan retrocede. Finalmente, un puñetazo de Trunks obliga a Gohan a cruzar los brazos frente a su pecho para protegerse. El impacto crea una corriente de aire que resquebraja el suelo y hace tambalear los árboles de los alrededores. 

– “Y es la primera vez que se transforma…” – piensa el mestizo. – “¡Increíble!”

Trunks parece que se ha despistado y mira al cielo por encima del hombro de Gohan. 

– “¿Esa no es tu amiga?” – pregunta el chico.

El jet de Videl cruza el cielo hacia el Monte Paoz.

– “Ya ha llegado…” – dice Gohan.

– “¡Voy a enseñarle el Súper Saiyajín!” – exclama el chico, ilusionado.

– “¡NI SE TE OCURRA!” – replica Gohan, rápidamente.

Trunks agacha la cabeza mientras retorna a su estado base, algo asustado por el grito de su amigo.

– “¿Por qué no?” – pregunta con timidez.

– “Pues…” – dice Gohan mientras piensa una excusa. – “¡Porque las chicas piensan que los Súper Saiyajín son unos gamberros!” – responde, acordándose de la reacción de su madre al verle teñido de rubio.

– “Ah, ¿sí?” – se extraña Trunks, no muy convencido.

– “Eso es” – asiente Gohan.

Trunks y Gohan corren de regreso a su casa.

– “Lo cierto es que no puedo dejar que Videl sepa que soy también el Guerrero Dorado…” – piensa el muchacho. – “Podría descubrir la verdad sobre quién derrotó a Cell y eso le rompería el corazón.”

Cuando llegan a casa, Videl espera apoyada en su jet.

– “¡Hola, Videl!” – saluda Gohan.

– “Siento llegar tarde” – se disculpa ella. – “Ha habido un atentado en la comisaría.”

– “¡¿Un atentado?!” – se preocupa Gohan.

– “Cuando he llegado ya era tarde. No había nada que hacer.” – responde la muchacha. – “La policía está investigando. Me mantendrán informada.”

Videl se da cuenta de que Chichi la mira con recelo desde la ventana.

– “Creo que a tu madre no le caigo bien…” – dice Videl.

– “Jeje…” – ríe Gohan incómodamente. – “Es que me tiene muy celoso…”

La muchacha se fija en el pequeño amigo que acompaña a Gohan.

– “¿Y él?” – pregunta Videl.

– “También quiere aprender a volar.” – dice Gohan. – “Os enseñaré a los dos.”

– “¿Tan pequeño?” – se sorprende la muchacha.

– “Oye, que soy un Súp…” responde Trunks, molesto, pero Gohan enseguida se abalanza sobre él y le tapa la boca.

– “¿Un qué…?” – pregunta Videl.

– “¡JAJAJA!” – ríe Gohan nervioso. – “¡Nada! ¡Nada!” – intenta desviar la atención. – “¡Cosas de niños…!”

Gohan, con las prisas, ha tapado la boca y la nariz de Trunks, que aletea nervioso.

– “Vamos a buscar un lugar tranquilo, ¿vale?” – dice Gohan. – “Por allí hay un claro que puede servir.” – señala hacia el bosque.

– “Está bien.” – dice Videl, mientras empieza a caminar.

Finalmente, Gohan suelta Trunks, que puede respirar de nuevo.

– “¡No me metas en líos!” – susurra Gohan.

– “Lo siento…” – se disculpa Trunks.

Videl se detiene y los mira de reojo.

– “¿Qué os traéis entre manos?” – pregunta ella.

– “¡Nada! ¡Nada!” – dicen los dos, agitando las manos.

La chica sigue caminando y los dos mestizos suspiran aliviados.

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

“Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Janemba se encuentra cara a cara con las chicas, que se ponen en guardia.

– “¡¿Cómo ha llegado hasta aquí?!” – pregunta Bra.

– “No parece que haya abierto uno de esos portales de los que hablaba mi tío…” – dice Pan. – “¿Puede viajar entre dimensiones?”

– “Maldita sea…” – refunfuña Bra. – “¿Qué habrá pasado ahí fuera?”

En el rostro de Pan se refleja su peor suposición.

Las dos mestizas se transforman en Súper Saiyajín.

– “Solo tenemos una opción” – dice Bra.

– “Lo siento, Ub… Mr. Bu…” – murmura Pan.

Janemba alza su mano y dibuja una línea de energía verde en el aire.

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte Bra.

– “¡HAGÁMOSLO!” – exclama Pan.

La línea de energía se fragmenta y se convierte en un centenar de cristales de ki que son proyectados contra las muchachas.

Las chicas resultan ser una imagen residual.

A su izquierda, Janemba puede oír la voz de las muchachas

– “¡FUUUU…!” – exclaman ellas.

Janemba las localiza y propina un espadazo al aire, cuyo corte se extiende hasta alcanzarlas, pero son solo otro espejismo.

– “¡…SIÓN!” – dicen las voces, a la derecha del monstruo.

El diablo dispara una ola de ki hacia ellas, pero vuelve a ser engañado por la técnica de las chicas.

– “¡FUUUU…!” – repiten ellas.

Múltiples imágenes de las chicas realizando la danza rodean a Janemba, que dispara en todas direcciones, frustrado por sus continuos errores. 

Detrás de Janemba, a varios kilómetros de distancia, se puede oír el eco de las voces de las muchachas.

– “¡FUUUUSIÓN!” – exclaman ellas. – “¡HA!”

Una luz brillante ilumina la infinita sala blanca.

El demonio se da la vuelta y, en un instante, una figura ha aparecido frente a él. Una muchacha vestida con ropas metamor. Su cabello, negro en la parte superior y azul a los lados. 

Dibujado por Ipocrito

– “No soy ni Bra ni Pan” – anuncia la fusión. – “No necesito un nombre para eliminarte.” – añade antes de convertirse en Súper Saiyajín.

Janemba sonríe. Parece ilusionado de que un nuevo rival se presente ante él.

La fusión se abalanza sobre él y le sorprenden con un rodillazo en la cara, seguido de una patada dando una voltereta. 

Janemba retrocede y se prepara para contraatacar con un espadazo vertical, pero las chicas detienen la espada entre sus manos.

El demonio parece sorprendido ante la resistencia de las chicas y tira con fuerza de su espada para liberarla y atacar de nuevo, esta vez con una estocada.

La fusión se convierte en una imagen residual y cientos de copias danzan alrededor de Janemba, mofándose de él.

El demonio propina espadazos a distancia en todas direcciones, descuartizando inútilmente las copias de las muchachas.

De repente, Janemba se da cuenta de que una intensa luz brilla a su espalda.

– “Ka… Me…” – recita la fusión. – “Ha… Me…” – continúa, preparando su ataque.

Janemba se da la vuelta y se topa con la fusión a escasos centímetros de él, lista para lanzar su ataque.

– “¡HAAAAAAAAA!” – grita la guerrera.

El ataque a bocajarro engulle al demonio.

En el exterior, Ten Shin Han y Krilín han abandonado la Tierra Sagrada de Karín en busca de supervivientes. 

En unos minutos, Ten llega al Dojo del bosque Fukurou. Silencio absoluto. Cadáveres. El guerrero corre apresuradamente al interior del edificio. Al abrir la puerta, la escena que observa hace que se derrumbe, cayendo de rodillas al suelo.

Mientras tanto, Krilín vuela rápidamente hacia la Capital del Oeste, cuando se encuentra con Kinton volando en círculos sobre una arboleda.

– “No…” – murmura sobrecogido el terrícola. 

Krilín desciende y encuentra a Dende, Marron y Lázuli tumbados en el suelo.

– “¡MARRON!” – grita Krilín.

El humano se agacha y abrazar a su hija.

– “Marron…” – llora Krilín.

Mientras sostiene la muchacha, Krilín agarra la mano de Lázuli, que se encuentra tumbada en el suelo a su lado.

– “Lo siento…” – lamenta el terrícola. – “Os he fallado… Os he fallado…”

 Lázuli aprieta la mano de su pareja.

– “¡Lázuli!” – exclama Krilín, al ver que su mujer sigue con vida.

– “Krilín…” – fuerza una sonrisa la mujer. – “No pude hacer nada… Ella… Lo siento…”

Janemba no pudo atacar a Lázuli porque no tiene energía detectable, pero las heridas sufridas en el combate han seguido debilitándola.

Krilín coloca a su hija en el suelo y se acerca a su mujer, ahora sosteniéndole la mano entre las suyas.

– “Tranquila…” – dice mientras le aparta el cabello de su rostro. – “No hables… No gastes más energías…”

La androide parece que intenta susurrar algo, pero casi no tiene fuerzas.

Krilín, intentando oír lo que dice, acerca su rostro al de su esposa. Lázuli le sorprende con un beso en la mejilla.

La mano de la androide pierde su fuerza.

Krilín se aparta ligeramente para comprobar sus temores. Su mujer ha fallecido.

El terrícola acaricia su propia mejilla, donde Lázuli le ha besado. Las lágrimas recorren el rostro de Krilín.

En el planeta sin nombre en el que se escondía Hit, Koros y el asesino se encuentran cara a cara.

El sicario se abalanza sobre Hit, que retrocede mientras esquiva todos los ataques sin necesidad de sacar las manos de los bolsillos.

Koros pelea con una sonrisa. No parece que esté luchando en serio, y aún así logra seguir el ritmo del asesino.

Las gafas de Koros le aportan información constante sobre los movimientos de Hit. El aparato analiza los posibles movimientos de su rival, estudiando cada pequeña contracción muscular del asesino y llevando a cabo predicciones estadísticas. 

De repente, Koros se da la vuelta sin aparente motivo y propina un puñetazo a Hit en la nariz justo en el momento en que éste acababa de aparecer. 

El asesino retrocede confuso ante lo que acaba de suceder.

Koros sonríe satisfecho.

– “Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo” – dice el sicario, que presume señalando sus gafas. – “La tecnología nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo.”

– “Así que peleas haciendo trampas…” – dice Hit, con cierto desprecio.

– “¿Trampas?” – sonríe Koros. – “Somos asesinos. Dejamos el honor atrás al aceptar nuestro primer encargo.”

– “Soy consciente de mis errores.” – dice Hit.

Koros se quita su cazadora de piel y la lanza a un lado. El sicario hace crujir su cuello y sus puños.

– “Pero esto no es solo un trabajo” – dice el sicario. – “Matar al legendario Hit es un hito que me dará caché. Subirá el precio de mis honorarios.”

Hit aprieta un botón de su cinturón, librándose de su falda. El asesino parece tranquilo. Ninguna expresión se muestra en su rostro.

En el planeta Gelbo, Freezer y Liquir han regresado a la nave junto a Tapion. Reunidos con él, Curd, Kamo, Pinot, Merlot y el pequeño robot de M2. El guerrero konatsiano les ha contado todo lo que sabe sobre los Kashvar.

– “Esos bastardos se están expandiendo muy rápidamente.” – refunfuña Liquir. – “¡Van a conquistar el universo antes de despertar a su maestro!”

– “No seas idiota, Liquir” – replica Freezer. – “No tienen suficientes efectivos para retener sus conquistas.”

– “¿Qué?” – se extraña el kurama. – “Entonces, ¿qué pretenden?”

– “Ese ángel es inteligente.” – dice Freezer. – “Saben que la Patrulla Galáctica intentará responder a todas las llamadas de socorro. Su solidaridad será su fin. Cuanto más intenten abarcar, más se debilitarán, y finalmente la Patrulla será destruida. Un ataque certero al Cuartel General. Puede que a estas alturas ya haya ocurrido.”

Los presentes se miran los unos a los otros sorprendidos por las deducciones del tirano.

– “Así es como lo haría yo” – termina Freezer.

– “¿Y qué debemos hacer?” – pregunta Tapion. – “¡No podemos permitir que esos demonios se apoderen del universo!”

– “No, no podemos.” – responde Freezer. – “Al menos no dejaré que se apoderen de mi parte.” – sonríe el tirano.

En Konats, Slug ha logrado introducirse en la mente de Piccolo. El milenario namekiano camina entre las tinieblas del subconsciente del diablo.

De repente, dos siluetas de luz parpadeante se presentan ante él. Son Nail y Kamisama, que no logran hacerse completamente tangibles. 

Las dos siluetas le muestran el camino a Slug, indicándole la dirección en la que debe caminar. Él sigue el consejo de sus compatriotas y pronto se encuentra en un viejo recuerdo de Piccolo.

Un joven namekiano llora acurrucado en la meseta de Yunzabito junto a una nave.

De repente, Mr. Popo aparece ante el niño y le ofrece su mano. Pronto se encuentran en la Atalaya de Kamisama, entrenando hasta que su cuerpo se divide en dos.

En un doble flash simultáneo, Slug puede ver el nacimiento de las Dragon Balls y a Mutaito usando el Mafuba, encerrando a Daimaoh en una olla de arroz.

Los destellos continúan: un viejo Piccolo sentado en un trono volador, el namekiano rejuvenecido, un joven Son Goku, un huevo lanzando que se pierde en el horizonte.

Las visiones le causan un terrible malestar a Slug, que puede sentir el odio que reconcome al diablo.

De repente, Slug se encuentra sobre el tatami del 23º torneo de Artes Marciales. A un lado, el reencarnado Piccolo Daimaoh, y al otro, de nuevo, Son Goku.

Un nuevo destello revela a Piccolo y a Son Goku en guardia uno junto al otro, luchando contra un saiyajín de larga melena. 

La sensación de malestar que embargaba a Slug empieza a atenuarse lentamente.

En ese instante, un chico aparece y se acerca al namekiano. Es un pequeño y sonriente Son Gohan, vestido con el gi de su padre, pero adornado con el kanji “Ma”.

El suelo tiembla y Slug puede ver a un saiyajín grandullón lanzar un ataque hacia ellos, pero Piccolo se interpone en su trayectoria, protegiendo al niño.

En un instante, Slug se encuentra en Namek. El namekiano, nostálgico, se agacha para tocar la hierba azul de su hogar que no ha podido sentir desde hace milenios. 

Cerca de allí, Piccolo y un moribundo Nail se fusionan. Imágenes del Patriarca y Dende afectan al namekiano.

En un instante, en el cielo, Piccolo y Freezer están luchando.

Con un nuevo flash llegan visiones de Kamisama y Piccolo en la Atalaya, seguidas por sus combates contra los androides y contra Cell.

Después llegan imágenes de Goten, Trunks y la batalla de Gotenks contra Bu en una infinita sala blanca.  También imágenes del Planeta Sagrado, Zamas y los Kaioshin…

Finalmente, destellos de escenas felices con una pequeña Pan en brazos, la boda de Son Gohan y Videl…

En ese instante, en el exterior, Piccolo se libra del agarre de Slug.

– “¿Cómo te atreves a hurgar en mi mente…?” – refunfuña el diablo.

Slug sonríe. 

– “Tú no eres el Rey de los Demonios…” – dice el legendario guerrero, que se esfuerza para ponerse en pie. – “Solo eres ese niño asustado en la fría intemperie.”

Daimaoh enfurece al oír esas palabras.

– “Te mostraré el verdadero terror” – amenaza el diablo.

– “Estabas solo.” – dice Slug. – “Así que decidiste que eso es lo que querías para no tener que afrontar la realidad.”

– “¡CÁLLATE!” – exclama Piccolo.

Slug, sin fuerzas para seguir peleando ante un rival tan superior, hinca la rodilla.

– “Te ofrezco mi poder, Piccolo.” – dice el milenario namekiano. – “No puedo ganar este combate.”

Piccolo parece confuso ante la inesperada oferta.

Su compatriota insiste.

– “Si crees que esto es lo que debes hacer, adelante.” – dice Slug. – “¿Quieres mostrarme tu verdad? ¿Quieres que sienta lo que sientes? Usa mi poder.”

En el planeta Popol, Broly ha sido llevado a la nave de la Patrulla con la que los tres saiyajín llegaron al planeta. Kale acomoda a su agotado compañero. Tarble escribe las coordenadas de destino en la computadora, y pronto se da cuenta de que no recibe señal de la baliza del Cuartel General.

– “¿Qué habrá pasado?” – murmura el saiyajín, preocupado.

Cell, en el exterior de la nave, se prepara para realizar el Shunkanido.

– “Qué extraño…” – piensa el insecto. – “A esta distancia debería ser capaz de…”

De repente, una voz masculina alarma a Cell.

– “¿Tú has derrotado a Helles, criatura?” – pregunta el recién llegado.

Cell se da cuenta de que un individuo se ha manifestado frente a él. Alguien a quién el insecto no puede percibir. Shiras ha llegado a Popol.

Broly, que permanecía inconsciente, abre los ojos de forma repentina, agitado, y eso asusta a Kale.

– “¡¿Qué ocurre?!” – exclama la mujer.

Tarble mira por la ventana y se da cuenta de que un misterioso individuo ha aparecido.

– “¿Quién es?” – se pregunta el saiyajín.

Cell mira atentamente al recién llegado. No poder sentir su energía le provoca desconfianza.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el insecto.

– “He venido a buscar algo que nos pertenece.” – responde Shiras.

– “¿Nos?” – sonríe Cell. – “No trabajas solo…”

El insecto se fija en el logotipo de la Patrulla Galáctica en el pecho del individuo.

– “¿Un patrullero?” – piensa Cell.

Tarble y Kale salen de la nave. Shiras los mira fríamente.

– “Traedme al Amenonuhoko.” – dice Shiras.

Tarble y Kale, al oír al misterioso individuo utilizar ese peculiar término, enseguida sospechan de sus intenciones, y Cell se percata de eso.

Shiras camina y pasa junto a Cell, ignorándolo.

El insecto se da la vuelta rápidamente, intentando sorprender al enemigo por la espalda.

– “¡MAKANKOSAPPO!” – grita Cell al lanzar la perforante técnica de Piccolo.

Shiras se da la vuelta rápidamente y detiene el ataque con su mano desnuda.

– “No tengo tiempo para esto.” – suspira el legendario patrullero.

Tarble y Kale se transforman en Súper Saiyajín y se abalanzan sobre el enemigo, pero éste desaparece.

En un abrir y cerrar de ojos, Shiras aparece en el interior de la nave, junto a la cama de Broly, pero el lecho está vacío.

De repente, en el exterior, Cell y los saiyajín pueden ver a Shiras salir despedido, rompiendo la pared de la nave y dando varias vueltas de campana en el suelo antes de saltar y recuperar la compostura.

– “Parece que ese chico ha despertado” – sonríe Cell.

Broly sale de la nave. Sus pupilas brillan de color magenta y su aura es del mismo color.

Cell se queda asombrado ante el poder demostrado por el saiyajín, pese a no poder sentirlo.

Broly grita con fuerza y su musculatura aumenta. Sus ojos se quedan en blanco, su cabello se eriza y se tiñe de color rojo. Su aura estalla. Su poder se ha desatado.