DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 6: La astucia de Dabra

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 6: La astucia de Dabra

En el sótano de la nave, Babidí medita su próximo movimiento.

– “¿A qué guerrero enviamos al segundo nivel?” – pregunta Dabra.

– “¡Que salga Yakon!” – responde el brujo.

– “¡¿Yakon?!” – se sorprende el demonio. – “¿Va a utilizar a Yakon en el segundo nivel?”

– “Puede que esos terrícolas sean más fuertes de lo que pensábamos…” – dice Babidí. – “Ten en cuenta que Pui-pui ha sido derrotado sin poder siquiera defenderse…”

– “Tiene razón…” – recapacita Dabra. – “Pero si Yakon los mata tan pronto, yo no podré divertirme con ellos…”

– “Nuestro objetivo es despertar a Bu… No lo olvides.” – responde en brujo.

– “Sí, ¡perdóneme, señor!” – se disculpa el demonio, que se ha dejado llevar por sus ansias de violencia.

En el nivel dos, nuestros amigos esperan la llevada de su adversario.

– “No viene nadie…” – murmura Gohan. – “¡Sal de una vez!”

– “¿Por qué no hundimos el suelo y pasamos al siguiente nivel?” – sugiere Vegeta.

– “¡Os he dicho que no!” – exclama Shin. – “¡Eso podría despertar a Majin Bu!”

– “Por lo que estoy viendo, Bu no debe ser gran cosa…” – responde Vegeta. – “…como Dabra.”

– “¡¿Eh?! ¡¿Dabra?!” – se sorprende el Kaioshin.

– “No creo que ese Dabra sea para tanto.” – insiste el saiyajín. – “Si tenemos cuidado con su escupitajo, creo que podríamos ganarle.”

– “¿De verdad creéis eso?” – pregunta Shin, que mira a Gohan y Piccolo.

– “Es posible…” – responde el mestizo.

– “Hace siete años nos enfrentamos a un adversario llamado Cell, y Son Gohan lo derrotó.” – explica el namekiano. – “Dabra aún no ha demostrado su verdadera fuerza, pero no creo que sea más fuerte que Cell.”

Shin se queda asombrado.

– “¿De verdad este joven es tan fuerte?” – se pregunta mientras observa a Gohan, cuyo carácter despreocupado confunde al Dios.

En ese instante, la puerta de la sala se abre y de ella surge el próximo gladiador de Babidí; una enorme criatura verde y monstruosa, de ojos saltones y enorme boca.

– “¿A quién me como primero?” – pregunta el extraterrestre.

– “Mira que eres feo…” – le dice Vegeta, dando un paso al frente. – “Yo seré tu contrincante.”

Shin se preocupa al ver el nuevo enemigo.

– “¡Ese es Yakon!” – exclama el Dios. – “¡Ten cuidado, Vegeta!”

La bestia embiste al saiyajín, que esquiva el puñetazo enemigo, pero se sorprende al sentir que ha recibido un arañazo en el pecho. El corte es poco profundo, pero ha herido su orgullo.

Vegeta mira a su adversario y se da cuenta de que dos grandes garras afiladas como cuchillas han surgido de la cara posterior de los antebrazos del monstruo.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

Babidí, que observa la pelea a través de su bola de cristal, celebra la victoria.

– “¡Eso es!” – exclama el brujo. – “¡Hazles mucho daño!”

Piccolo y Gohan se sorprenden al ver la velocidad del gladiador.

– “Para ser tan grande es muy rápido…” – dice el namekiano.

– “¡Deberíamos pelear juntos!” – exclama Shin.

La voz de Babidí retumba en la sala.

– “¡Muy bien, Yakon! ¡Así se hace!” – dice el brujo. – “¡Te voy a trasladar al Planeta Oscuro para que puedas acabar pronto con ellos!”

Dabra se sorprende al escuchar a Babidí.

– “El planeta de noche perpetua… ¿Cree que es necesario?” – pregunta el demonio. – “Creo que Yakon puede con ellos de todas formas…”

– “Es posible, pero si la nave sufre daños, Bu podría despertar antes de tiempo…” – responde el brujo.

– “Muy inteligente…” – dice Dabra.

Babidí extiende sus manos hacia la bola de cristal.

– “¡PAPARAPPA!” – exclama, transportando a nuestros amigos y a Yakon al Planeta Oscuro.

Vegeta, Gohan, Piccolo y Shin se encuentran repentinamente sumidos en una oscuridad absoluta.

– “¡No veo nada!” – exclama el mestizo.

La voz de Yakon se oye entre las sombras.

– “Yo sí puedo veros…” – sonríe el monstruo.

Vegeta se cruza de brazos.

– “Vaya estupidez…” – murmura el saiyajín.

De repente, el aura dorada de Súper Saiyajín lo envuelve e ilumina el lugar.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Yakon, que ha quedado al descubierto.

– “Ahora yo también puedo verte” – se burla Vegeta.

Babidí se sorprende al ver la transformación del saiyajín.

– “¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!” – exclama el brujo. – “¡¿QUÉ ESTÁ HACIENDO?!”

– “Solo brilla un poco…” – dice Dabra.

El brujo saca un medidor como el que usó Yamu en Satán City y apunta a su bola de cristal.

– “¡¡3000 KIRIS!!” – exclama Babidí, asustado. – “¡¿CÓMO PUEDE UN TERRÍCOLA DESPRENDER TANTA ENERGÍA?!”

– “No debería existir un humano de tales características…” – murmura Dabra.

– “¿Crees que el medidor está estropeado?” – se pregunta el brujo. – “Si de verdad tiene 3000 kiris, Yakon no podrá con él… ¡Solo tiene 800!”

En el nivel dos, Yakon sonríe, desconcertando a Vegeta.

El monstruo abre su gigantesca boca e inhala con todas sus fuerzas, creando una corriente de aire que aspira la luz que emana Vegeta y deja al saiyajín en su estado base. Yakon engulle la energía de Vegeta.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden nuestros amigos.

El saiyajín ha quedado atónito. 

– “¡Volvemos a estar a oscuras!” – exclama Gohan.

– “Ese monstruo ha absorbido la energía de Vegeta…” – dice Piccolo.

– “¡¡Claro!!” – exclama Shin. – “¡Yakon se alimenta de energía lumínica! ¡La luz que desprende Vegeta le ha servido de alimento!”

El monstruo eructa, satisfecho con su aperitivo.

– “Muy sabrosa…” – sonríe Yakon.

Vegeta se pone en guardia.

– “Maldición…” – refunfuña el saiyajín.

Gohan se acerca al saiyajín.

– “¡Luchemos juntos, Vegeta!” – sugiere Gohan.

– “¡NI SE TE OCURRA INTERVENIR!” – protesta Vegeta, furioso. – “¡No necesito tu ayuda para nada!”

El monstruo prepara de nuevo sus garras.

– “Veo que no tienes intención de transformarte de nuevo…” – dice Yakon. – “Así que ya puedo matarte.”

Yakon se abalanza sobre Vegeta, y éste retrocede esquivando los zarpazos del monstruo.

– “Puedo sentir tus movimientos…” – dice el saiyajín. – “Pero no creas que se me han acabado los recursos.” – sonríe.

Vegeta repele a Yakon con una patada.

El saiyajín alza la mano derecha y una pequeña esfera de energía blanca se genera en su palma.

– “¡HYAAA!” – exclama el saiyajín al lanzar su técnica hacia el cielo.

Yakon contempla confuso la luz ascendente.

Cuando la esfera a tomado suficiente altura estalla y se convierte en una luna llena que baña con su luz toda la zona de combate.

– “¡Es la técnica que usó en la Tierra!” – exclama Gohan.

– “Una luna artificial…” – sonríe Piccolo.

Vegeta se cruza de brazos con una sonrisa chulesca.

– “No es que necesite verte para derrotarte…” – dice el saiyajín. – “Pero quería que tú y tu amo supierais lo mucho que nos habéis infravalorado.”

Yakon no parece tener miedo.

– “¡Solo me has proporcionado un nuevo almuerzo!” – celebra el monstruo.

Yakon abre su boca y empieza a aspirar la luz que emite la esfera, pero de repente recibe una patada en el abdomen. Vegeta se ha lanzado contra él a toda velocidad.

El monstruo se arrodilla dolorido y mira a Vegeta, pero el saiyajín coloca la mano derecha a escasos centímetros de su rostro y prepara una esfera de energía.

Yakon, asustado, mira al saiyajín.

– “Cómete esto” – sentencia Vegeta, forzando su mano dentro de la boca del monstruo. – “¡BIG BANG ATTACK!”

La esfera de energía de Vegeta se introduce en las fauces del monstruo y estalla en su estómago, haciendo explotar al monstruo en pedazos.

La compuerta que da paso al siguiente nivel se abre enseguida.

– “Ya van dos” – dice Piccolo, que es el primero en saltar al agujero.

– “¡Pronto llegaremos al último nivel!” – celebra Gohan.

– “Esto es más aburrido de lo que esperaba…” – suspira Vegeta.

Shin se queda boquiabierto una vez más.

– “Son aterradores…” – piensa el Dios.

Babidí, que lo ha visto todo, empieza a estar realmente preocupado.

– “Yakon… Yakon ha muerto…” – titubea el brujo. – “Ese tipo lo ha matado de un solo ataque…”

– “El muy imbécil no ha podido resistirse a la luz de esa esfera” – dice Dabra. – “Si no hubiera perdido la concentración, podría haber ganado.”

– “No… No es eso…” – dice Babidí. – “Esos tipos no son normales…”

– “No se preocupe” – le tranquiliza el demonio. – “Yo estoy aquí para protegerle.”

Dabra sonríe.

– “Yo mismo iré al nivel tres.” – anuncia el diablo. – “Bu pronto tendrá la energía que necesita.”

– “Dabra… Si te ganan…” – duda Babidí. – “¿Has calculado bien tus posibilidades?”

– “¿Posibilidades? Ju, ju, ju” – ríe el demonio. – “Soy el Rey de los Demonios. No existe ningún mortal en el mundo capaz de derrotarme.”

En el nivel tres, nuestros amigos esperan.

– “Me toca a mí” – dice Gohan, que hace unos estiramientos para calentar.

– “No deberías tener problema.” – dice Piccolo.

De repente, la compuerta se abre y revela al mismísimo Dabra.

– “¡¿DABRA?!” – se asusta el Kaioshin.

El demonio parece seguro de sí mismo.

– “Quiero felicitaros.” – anuncia Dabra. – “Habéis alcanzado el nivel tres… Pero ahora os toca enfrentaros a mí.”

– “Vaya… ¿Babidí ya saca a su número uno? Parece que el brujo se ha puesto nervioso…” – se burla Vegeta.

Gohan da un paso al frente.

– “Vamos allá…” – sonríe el saiyajín.

– “¿Eh?” – se sorprende Dabra. – “¿No vais a atacarme todos juntos?”

– “Con el chico vas a tener suficiente” – sonríe Piccolo.

Dabra frunce el ceño y rechina los dientes.

– “Osáis subestimarme…” – gruñe el diablo.

Mientras tanto, en la Torre de Karín, Trunks dejó de sentir el rastro de sus amigos cuando entraron en la nave.

– “¿Qué debe estar pasando?” – se preocupa el chico.

Videl se prepara para marcharse.

– “Creo que debería volver a casa.” – dice la muchacha. – “Mi padre debe estar muy preocupado. ¡Muchas gracias por vuestra hospitalidad!”

– “Por nosotros no te preocupes.” – dice Karín. – “Puedes quedarte todo el tiempo que necesites.”

– “No tenemos muchas visitas” – añade Yajirobe.

– “Os lo agradezco” – sonríe ella. – “Pero mi padre va a armar un gran revuelo en Satán City si cree que me ha pasado algo malo.”

En la Mansión Satán, la policía investiga la zona y toma muestras de tejido y sangre. Decenas de helicópteros sobrevuelan la ciudad y un centenar de coches patrulla recorre las calles.

– “¡Quiero saber lo que le ha ocurrido a mi hijita!” – exclama Satán. – “¡Entrad en cada casa si hace falta!”

– “Sí, señor” – responde un agente.

– “¡Y averiguad quién demonios es ese Gran Saiyaman!” – exclama el Campeón.

Mientras tanto, Babidí ha enviado a nuestros amigos a un planeta desértico, rocoso, con pequeños lagos de agua oscura y el cielo rojo como la sangre.

Gohan, transformado en Súper Saiyajín, pelea contra Dabra. Los dos se enzarzan en un intercambio de golpes. El combate parece parejo, pero ninguno de los dos está dando el máximo.

Gohan logra repeler a Dabra con una patada en su abdomen, pero el diablo pronto reacciona y contraataca escupiendo una llamarada por su boca. 

El mestizo esquiva el ataque y se abalanza sobre Dabra, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero éste resulta ser solo una ilusión.

– “¡ESTOY AQUÍ!” – se burla Dabra desde la distancia, a la vez que invoca una gran bola de fuego que lanza contra el chico.

Dabra alcanza a Gohan y su ataque estalla, repeliendo al mestizo y lanzándolo a un lago.

Gohan no tarda en salir de nuevo a la superficie, con su gi verde roto. El chico se arranca la ropa, quedando solo con el conjunto negro interior.

Mientras tanto, Vegeta, Piccolo y Shin observan el combate desde tierra firme.

– “Esa magia es peligrosa…” – dice Piccolo.

– “¿Deberíamos ayudarle?” – pregunta Shin.

– “No me hagáis reír…” – protesta Vegeta. – “El chico está perdiendo el tiempo…”

– “Hace mucho que no tiene una pelea de este nivel.” – le excusa el namekiano. – “Déjale calentar.”

Vegeta exhala molesto.

– “Su actitud me irrita casi tanto como la de su padre…” – refunfuña el saiyajín.

Dabra se abalanza sobre Gohan y al aproximarse le sorprende con un escupitajo.

El mestizo lo detiene con su mano enfundada en el guante de Gran Saiyaman, que enseguida empieza a convertirse en piedra.

El chico se saca la prenda rápidamente, y la lanza contra al suelo. El guante se rompe como un jarrón. 

Dabra invoca una espada en su mano derecha y la levanta sobe su cabeza, sujeta con las dos manos, dispuesto a partir a Gohan en dos.

El saiyajín detiene el espadazo entre sus manos, y tras un breve forcejeo, el mestizo rompe la espada por la mitad.

El diablo, sorprendido, retrocede para recuperar distancias. Los dos fragmentos de la espada caen al lago que sobrevuelan.

– “Admito que me habéis sorprendido…” – dice Dabra. – “Sois mucho más fuertes de lo que esperaba… Sobretodo tú… Pero no estás a mi nivel.”

El diablo aprieta sus puños y una terrible aura roja lo envuelve.

El poder de Dabra sorprende a todos los presentes.

– “Estaba ocultando su verdadera fuerza…” – murmura Piccolo.

– “¡Os dije que teníamos que acabar con él juntos!” – les recrimina Shin.

Vegeta parece molesto, pero se limita a observar.

Babidí observa el combate a través de su bola de cristal.

– “¡Déjate de juegos, Dabra!” – protesta el brujo. – “¡Hazle más daño! ¡Tenemos que resucitar a Bu!”

A pesar del poder mostrado por el diablo, una media sonrisa se dibuja en el rostro del mestizo.

– “Tienes razón.” – dice Gohan. – “No estoy a tu nivel.”

El mestizo aprieta sus puños. Dabra retrocede instintivamente al sentir una fuerte corriente de aire empujándole.

– “¡HAAAAAAAA!” – grita Gohan a pleno pulmón.

El poder del mestizo provoca que el agua bajo él se desplace, crenado grandes olas que rompen contra la costa cerca de nuestros amigos. Las nubes sobre él son empujadas hacia el horizonte.

Su cabello se ha erizado aún más, rayos de energía chasquean a su alrededor; se ha transformado en Súper Saiyajín 2.

– “¿Y si luchamos en serio de una vez?” – fanfarronea Gohan.

Dabra frunce el ceño, furioso al ver que Gohan ha estado conteniéndose.

– “Disfrutaré matándote, muchacho” – le amenaza el demonio.

Piccolo sonríe orgulloso. Shin está asombrado ante el poder de Gohan. Vegeta parece frustrado.

Dabra y Gohan se abalanza el un contra el otro y se enzarzan en un nuevo intercambio de golpes. Los dos logran conectar algunos puñetazos y patadas. Es un combate parejo, pues Dabra suple sus carencias con astucia.

El demonio usa ilusiones para confundir a Gohan, rodeándole con copias que le atacan a la vez, haciendo que el mestizo yerre en sus ataques e intentando sorprenderle por la espalda.

Vegeta se impacienta.

– “¿Qué está haciendo…?” – refunfuña el saiyajín. – “Ya debería haber ganado este combate…”

– “¿Tú podrías hacerlo mejor?” – replica Piccolo.

– “¡No merece el poder que tiene!” – protesta Vegeta. – “¡Un poder como ese no debería desperdiciarse en alguien como él!”

– “Cálmate, Vegeta” – le advierte el namekiano.

– “¡El idiota de Kakarotto y tú lo habéis consentido!” – grita Vegeta.

Dabra oye la discusión y una sonrisa se dibuja en su rostro.

– “¡Señor Babidí!” – avisa al brujo por telepatía. – “¡Devuélvanos a la nave! ¡He descubierto algo importante!”

– “¿Eh?” – se extraña Babidí, un poco desconfiado.

– “¡Podremos resucitar al Monstruo Bu!” – insiste Dabra.

– “Espero que tengas razón…” – responde el brujo.

Babidí recita su conjuro y los devuelve a la nave.

– “¡PAPARAPPÁ!” – exclama.

Nuestros amigos reaparecen en el nivel tres, sin aviso previo, algo que les desorienta; momento que Dabra aprovecha para escapar.

– “¡¿A dónde vas?!” – exclama Gohan. – “¡¿Huyes?!”

– “Tranquilos…” – sonríe Dabra, mientras la puerta lateral de la sala se cierra a su paso. – “He encontrado a un guerrero que peleará en mi lugar.”

– “¡¿Qué?! ¡¿Cómo dices?!” – replica el mestizo.

La puerta se cierra, dejando a nuestros amigos solos en la sala.

El demonio regresa junto a su Amo.

– “Explícate, Dabra…” – exige Babidí. – “Espero que sea un descubrimiento realmente interesante…”

– “Uno de ellos tiene el corazón oscuro” – revela Dabra. – “Estoy seguro de que usted podrá doblegarlo.”

– “¡Eso es estupendo!” – celebra el brujo. – “¡Si pelean entre ellos, podremos obtener una gran cantidad de energía! ¡Por fin resucitará Majin Bu!”

Gohan parece confuso con las palabras de despedida de su adversario. El muchacho ha vuelto a su estado base.

– “¡¿Qué ha querido decir?!” – pregunta el mestizo a sus compañeros.

– “¿Ha encontrado a un nuevo guerrero?” – repite Piccolo.

– “¡¿No será…?!” – se asusta Shin, que sospecha con temor el significado de tales palabras.

Babidí se acerca a su bola de cristal y fija su atención en Vegeta.

– “¡ES VERDAD!” – celebra el brujo. – “¡Su corazón es oscuro! Rabia, envida, frustración… ¡Él no está aquí por el bien del universo! ¡Es perfecto!”

El brujo se concentra para ejercer su hechicería a través de la bola de cristal.

En el tercer nivel, Vegeta siente como Babidí penetra en su mente de repente y se sujeta la cabeza con ambas manos, sufriendo una terrible jaqueca.

– “¡¡AAAAAAAGH!!” – grita desesperado, transformándose en Súper Saiyajín.

– “¡Justo lo que temía!” – exclama Shin. – “¡Vegeta! ¡Babidí intenta aprovecharse de ti! ¡Intenta no pensar en nada! ¡No dejes que se alimente de tus emociones!”

– “¡CÁLLATE!” – grita Vegeta. – “¡ME TALADRAS EL CEREBRO!”

En el sótano de la nave, Babidí sonríe.

– “¡Muy bien! ¡Muy bien! ¡Ya es nuestro! ¡Ji, ji, ji!” – celebra satisfecho. – “¡Y ahora vamos a extraerle todo su poder! ¡Hasta la última gota!”

Gohan da un paso hacia Vegeta, intentando calmarlo. 

– “Vegeta…” – dice el mestizo. – “¡No te dejes manipular!”

Vegeta estalla en una explosión de energía.

– “¡¡YAAAAAAAAAH!!! – grita a pleno pulmón.

Piccolo, Gohan y Shin son empujados por una fuerte corriente de aire.

Vegeta ha cambiado. Su musculatura ha aumentado y las venas de su cuerpo se marcan de forma exagerada. Su aura es violenta, con múltiples rayos de energía chasqueando continuamente a su alrededor. Sus ojos están rodeados por ojeras oscuras. En la frente, la “M” negra de Babidí. 

– “Je, je, je…” – ríe Vegeta con una terrorífica sonrisa dibujada en su rostro.

RECOPILACIÓN DE FANART Y BOCETOS

Dibujado por Ipocrito
Dibujado por Ipocrito
Dibujado por Agustín
Dibujado por Alex_

Un caso curioso. Este boceto de Ipocrito debía ser \”Elekus\”. Ipocrito y yo estábamos empezando a trabajar juntos y solo nos comunicábamos por mail… y eso a veces puede dar lugar a malentendidos graciosos XD

En la descripción del personaje, Ipocrito leyó \”Águila\” en lugar de \”Anguila\”:
Boceto de Ipocrito

 

Dibujo de Ipocrito

MENCIÓN ESPECIAL: El meme de memes de nuestro Discord.

By Ipocrito

DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

“¿Es así como se sienten?”

En la Tierra, Krilín ha sentido una energía en la Capital del Oeste y ha seguido su rastro hasta la Corporación Cápsula.

Al descender en el jardín, Krilín se da cuenta de que es el Doctor Brief.

– “Doctor…” – dice el terrícola.

Brief está sentado en una silla del jardín, acariciando a Tama, su gato negro.

– “¡Krilín!” – se sorprende el doctor. – “¡Estás vivo!”

– “Lo estoy.” – dice agachando la cabeza. – “Ten Shin Han y yo” – sentencia.

– “Los demás…” – dice Brief.

Krilín niega entristecido. 

– “Lo siento” – lamenta Brief.

– “Bulma y…” – intenta decir Krilín.

Brief agacha la cabeza y asiente.

– “Lo siento.” – dice Krilín. – “No fuimos capaces de detener a ese monstruo.”

El pequeño gato negro lame la mano del doctor.

– “Estaba trabajando en la cámara de gravedad cuando ocurrió” – dice Brief. 

– “Por eso se salvó.” – dice Krilín. – “Ese demonio no pudo captar su energía.”

– “Bulma tenía que reparar la sala…” – dice Brief. – “Pero le dije que lo haría yo… Que ella se tomara un descanso…” – el doctor se quita las gafas y se frota los ojos.

– “No es culpa suya, doctor.” – dice el terrícola.

Brief se levanta y Tama salta sobre su hombro.

– “¿Bra…? ¿Y Trunks…?” – pregunta Brief. 

– “No lo sabemos.” – responde Krilín. – “Bra y Pan entraron en la sala del Espíritu y el Tiempo, pero la puerta ha sido destruida. Trunks y Goten desaparecieron de forma inexplicable.”

– “Espero que estén bien…” – sufre Brief.

– “Encontraremos un modo de solucionarlo todo.” – dice Krilín. – “Debemos tener fe en Goku y en Vegeta” – añade. – “Ellos siempre encuentran la manera. Seguro que regresarán más fuertes que nunca.”

– “Sí…” – suspira Brief, forzando una media sonrisa. 

Mientras tanto, en el Planeta Sagrado, la fusión sigue enfrentándose a Janemba ante la mirada estupefacta de Shin y Kibito.

Las chicas propinan un latigazo a su enemigo, que se cubre con su brazo derecho. El arma se enrolla en la extremidad de Janemba y las chicas rápidamente rodean al enemigo, atrapándole con su látigo. 

La fusión agarra su propio brazo derecho, del que emana el látigo de ki, con la mano libre.

– “¡HAAA!” – grita la fusión.

Un pulso de energía recorre el látigo hasta el extremo y estalla al alcanzar a Janemba.

– “No te lo esperabas, ¿eh?” – se burla la fusión.

La polvareda se disipa y revela a un herido Janemba que ya se está regenerando.

– “¿Es que no te cansas?” – pregunta la guerrera definitiva, cuya alegría se ha acabado pronto.

De repente, el demonio empieza a convertirse en pequeñas piezas que desaparecen una tras otra.

– “¡Se escapa!” – exclama la fusión. – “¡No te lo permitiré!”

Las chicas se abalanzan sobre el demonio y se agarran a una de las piezas.

La extraña transformación afecta a la guerrera, cuyo cuerpo se divide en un centenar de fragmentos que acompañan a Janemba.

Shin y Kibito se quedan solos en el planeta de los Dioses, en silencio, boquiabiertos ante lo ocurrido.

Mientras tanto, Son Gohan y el Número 16 vuelan de regreso a la Tierra. El mestizo sigue las indicaciones del androide para pilotar la nave.

– “Lo estás haciendo bien, Son Gohan.” – le felicita Pino.

– “Eres un buen instructor.” – responde el mestizo.

Gohan aprieta el botón de su comunicador, intentando contactar con sus compañeros, pero no hay respuesta.

– “Es extraño…” – dice Gohan. – “Sigo sin poder contactar con el Cuartel General.”

– “Debe haber ocurrido algo.” – dice Pino.

– “Tampoco puedo sentir su presencia…” – murmura Gohan. – “Será mejor que nos demos prisa.”

En el planeta Popol, Cell se ha quedado a solas con Tarble y Kale.

– “Se ha llevado a Broly…” – lamenta Tarble.

Kale se acerca a Cell y lo increpa.

– “¡¿Por qué no has hecho nada?!” – le recrimina la saiyajín. – “¡Cobarde!”

Tarble se acerca a su amiga e intenta calmarla.

– “No habría cambiado el resultado.” – dice el saiyajín. – “Además, él no nos debe nada. Ya nos ha salvado una vez.”

– “No es eso” – interrumpe Cell, desconcertando a los saiyajín.

El insecto aprieta sus puños con rabia y hace rechinar sus dientes. En su mente puede ver el rostro de los guerreros Z cuando se enfrentaron a él en su Universo, aterrados ante su poder. También el rostro del terrícola del U2 al que mató durante el torneo.

– “¿Es así como se sienten?” – piensa el insecto. 

Cell coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Supongo que la Tierra está demasiado lejos…” – murmura Cell. – “Pero puedo sentir otro ki.”

Los dos saiyajín están confusos.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble. – “¿Qué haces?”

– “Manteneos al margen” – les advierte Cell. – “Esto os supera.”

– “¡No abandonaremos a Broly!” – replica la muchacha.

– “No hay nada que podáis hacer” – sentencia Cell, antes de desaparecer con el Shunkanido.

Tarble y Kale se quedan a solas.

– “Insolente…” – refunfuña Kale.

Mientras tanto, en el planeta sin nombre, Hit y Trunks han enterrado a Koros.

– “Tendréis que moveros otra vez.” – dice el mestizo. – “Si él os ha encontrado, pronto lo hará Shiras.”

El asesino parece pensativo.

– “¿Conoces algún lugar donde podáis estar seguros?” – pregunta Trunks.

Hit mira su cabaña. En el patio, Cheelai juega con la pequeña Kik para tranquilizarla, llevándola a caballito, y persiguen a Punch, mientras Strai los observa y ríe.

– “No.” – dice Hit. – “Ya me he escondido lo suficiente.”

– “¿Qué quieres decir?” – pregunta Trunks, confuso.

– “Esta vez seremos nosotros los que vayamos a por Shiras.” – sentencia el asesino. 

Trunks se sorprende ante el cambio de actitud de Hit.

– “¿Estás seguro?” – pregunta el mestizo.

– “Debemos luchar para proteger lo que queremos.” – dice Hit.

El mestizo mira a Cheelai.

– “Sí” – dice Trunks. – “Esta vez será distinto. Juntos podemos ganar.”

En Luud, la Patrulla Galáctica no logra contactar con el Cuartel General. 

– “Llevamos un buen rato intentándolo.” – se preocupa Katopesla. – “¿Qué habrá pasado?”

Nasjorin sale del templo en ruinas y se une a ellos. 

– “Gracias, guerrero.” – le recibe Sheela, ofreciéndole la mano.

El inushi la acepta.

– “Tenemos un mismo objetivo.” – dice Nasjorin. – “No podemos dejar que se salgan con la suya.”

– “¿Quién eres?” – pregunta Katopesla.

– “Me envían los Kaioshin.” – dice el inushi.

– “¿Los Kaioshin?” – queda impresionada Sheela.

– “Este conflicto afecta a todo el Universo” – explica el perro. – “Nadie puede quedarse al margen.”

Katopesla sonríe.

– “Si los Dioses están de nuestro lado, esto será pan comido.” – celebra el patrullero.

– “Hay amenazas que superan incluso a los Dioses.” – dice Nasjorin. – “Debemos trabajar todos juntos.”

Katopesla agacha la cabeza, algo avergonzado por la dosis de realidad que le ha proporcionado el inushi.

– “Ya veo…” – dice el patrullero.

Nasjorin esboza una media sonrisa, pues le complace el entusiasmo del patrullero.

De repente, el Kaioshin Wakari aparece de la nada.

– “Te necesitamos, Nasjorin.” – dice el Dios.

– “Estoy listo.” – asiente el inushi.

Wakari pone su mano sobre el hombro del guerrero.

– “Buena suerte, patrulleros” – se despide Nasjorin, antes de que los dos desaparezcan.

En Konats, Shiras ha llegado con Broly, que sigue encerrado en la técnica del patrullero. Han aparecido en la sala del Amenoukihashi.

– “¡La llave!” – exclama Salabim. – “¡El Amenonuhoko!”

Garlick sonríe satisfecho.

– “Bien.” – murmura el demonio. – “Ya tenemos todas las piezas.”

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 5: El brujo Babidí

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 5: El brujo Babidí

Yamu y Spopovich cruzan el océano a toda velocidad, satisfechos con su trabajo.

– “Con esto Majin Bu podrá resucitar…” – dice Yamu. – “¡Y el señor Babidí estará muy contento!” – celebra.

Shin y Piccolo persiguen a Yamu y Spopovich desde una distancia segura.

– “Me alegro de que hayas decidido seguirme” – sonríe el forastero. – “Necesitaré vuestra ayuda para vencer.”

– “¿Vencer a quién?” – pregunta Piccolo.

– “Esos dos tipos están siendo utilizados…” – explica Shin. – “…por un brujo maléfico” – revela.

– “¿Un brujo?” – se sorprende el namekiano.

– “Hace mucho tiempo, cuando los terrícolas apenas habían empezado caminar erguidos, en un lugar muy lejano del universo había un malvado brujo llamado Bibidí.” – explica Shin. – “Un día, Bibidí creó un monstruo espantoso: Majin Bu; un ser terriblemente poderoso. El monstruo no tiene conciencia ni sentimientos, y lo único que hace es destruir y asesinar… Es una abominación únicamente creada para sembrar el terror entre los seres vivos. En solo cinco años llevó la muerte y la desolación a centenares de planetas…”

– “¿Y quién eres tú?” – pregunta Piccolo, que sospecha del origen divino del individuo – “Acaso… ¿eres el Gran Kaio?”

Shin sonríe.

– “Te equivocas…” – dice el Dios. – “Soy un Kaioshin.”

– “¡¿UN KAIOSHIN?!” – se sorprende Piccolo. 

No muy lejos de allí, Kibito y Gohan los siguen.

– “Entiendo…” – murmura el mestizo, que ha oído la misma historia narrada por Kibito.

– “Por encima de los cuatro Kaios se encuentra el Gran Kaio, y por encima de él están los Kaioshin.” – explica Kibito. – “Cuando Bu fue creado había cinco Kaioshin; cualquiera de ellos capaz de tumbar a alguien como Freezer de un solo puñetazo… Y Majin Bu mató a cuatro de ellos. Solo el Kaioshin del Este sobrevivió.”

– “Ese Bu parece un monstruo terrible…” – dice Gohan.

– “Lo es.” – afirma Kibito. – “Ni siquiera Bibidí podía dominar al fiero monstruo. Un día, el brujo encerró a su monstruo para poder descansar… Pero Shin estaba esperando esa oportunidad y mató a Bibidí antes de que este lograra liberar de nuevo a Majin Bu … Y ocultó el huevo que lo encerraba en este planeta, pues no quiso arriesgarse a destruirlo y despertarlo por accidente; además, Bibidí era el único capaz de despertar al monstruo…

Shin y Piccolo continúan volando.

– “¡Pero hace poco descubrí algo terrible!” – dice el Kaioshin. – “¡El malvado Bibidí tenía un hijo! Y es tan terrible como su padre… ¡Es el brujo Babidí!” – revela.

– “Así que tenemos que evitar que el monstruo resucite…” – dice Piccolo.

– “Así es.” – confirma Shin. – “Y debemos derrotar a Babidí.”

Kibito y Gohan siguen su camino.

– “¿El brujo es fuerte?” – pregunta Gohan.

– “Su magia es poderosa.” – responde Kibito. – “El brujo es capaz de penetrar en la mente de la gente con un corazón oscuro y manipularlos, como ha hecho con esos dos terrícolas.”

– “¿Y por qué atacaron la Mansión Satán? ¿Y qué es lo que me han hecho?” – pegunta Gohan. – “Sentí que mi fuerza se escapaba de mi cuerpo…”

– “Parece que para despertar a Majin Bu necesitan una gran cantidad de energía…” – dice el ayudante de Shin. – “La fama de ese humano al que llaman Satán debe haber atraído la atención de esos tipos… Nosotros llevábamos un tiempo siguiéndolos, esperando que revelaran lo localización de la guarida del brujo.”

Gohan y Kibito alcanzan finalmente a Shin y Piccolo.

– “¡Hola, Piccolo!” – saluda el mestizo. – “Me alegro de verte.”

– “Hola, Son Gohan.” – dice el namekiano. – “Veo que vuelves a estar en plena forma.”

Gohan sonríe.

– “Gracias, Kibito” – dice Piccolo.

De repente, Shin se da cuenta de que Yamu y Spopovich están descendiendo.

– “¡Van a aterrizar!” – exclama Shin. – “¡Borrad vuestro rastro de energía y seguidme!”

Los cuatro guerreros descienden sobre una montaña escarpada. 

– “Ya habíamos revisado este lugar…” – piensa Kibito. 

Los dos monstruosos bandidos se acercan a una puerta que brota en mitad de una zona donde se aprecia que la tierra ha sido removida.

– “Maldición…” – murmura Kibito. – “Han escondido la nave bajo tierra. ¡Por eso no la encontrábamos!”

– “Puede que Babidí sepa que estamos aquí…” – dice Shin, preocupado. – “Si no, no se habría esforzado en esconder la nave…”

La compuerta se abre y un personaje sale de ella. Es un individuo de aspecto extraterrestre, cráneo alargado, delgado, de una estatura similar a Yamu, embutido en un mono negro con armadura blanca. 

– “¡Ha salido alguien!” – dice Gohan. – “¿Es Babidí?”

– “No, no es él” – responde Kibito.

Yamo y Spopovich muestran la urna al misterioso individuo, que asiente y entra de nuevo en la nave.

– “¡Ataquemos ahora!” – sugiere Piccolo. – “¡Antes de que resuciten a Majin Bu con la energía que le han robado a Gohan!”

– “No os preocupéis” – le calma Shin. – “Cuando quieran resucitar a Bu lo harán en el exterior, para que no destroce la nave.”

– “Será mejor esperar y ver qué traman.” – dice Kibito. – “Atacaremos en el momento oportuno.”

De repente, la compuerta vuelve a abrirse, y el individuo extraterrestre vuelve a aparecer, esta vez acompañado por dos nuevos personajes.

El primero es un pequeño individuo de piel amarilla arrugada y ojos grandes y saltones, vestido con una túnica naranja y un cinturón adornado con una gran “M”. El que lo escolta es un tipo alto de tez rosada y pupilas rasgadas, dos pequeños cuernos en la frente y orejas puntiagudas, vestido con un mono azulado y una gran capa blanca de cuello alto, con botas y cinturón del mismo color. 

– “¡Es Dabra!” – exclama asustado Kibito. – “¡Babidí ha conseguido poner de su parte al mismísimo Rey del Makai!”

– “¿Dabra?” – pregunta Gohan. – “¿Ese es el tipo alto? ¿Es fuerte?”

– “Naturalmente…” – dice Shin. – “Es el Rey de la Dimensión Demoníaca.” – explica. – “Puede que vosotros seáis fuertes de esta dimensión, pero en el Mundo de los Demonios, Dabra es el más fuerte.”

– “Y el otro es Babidí…” – dice Kibito.

– “¿Tan poderoso es el brujo que ha logrado doblegar a alguien tan terrible como ese Dabra?” – pregunta Piccolo.

– “Sus hechizos pueden ser terribles.” – explica Kibito. – “Utiliza la oscuridad que habita en lo más recóndito del corazón de los individuos para dominar su voluntad. Con alguien tan malvado como Dabra, seguro que no le ha sido difícil.”

Shin parece preocupado. Una gota de sudor recorre su frente.

– “Creo que he cometido un error de cálculo…” – lamenta el Dios. – “No esperaba encontrar a Dabra aquí… Esto puede ser muy peligroso…”

Mientras tanto, Yamu ha entregado la urna al brujo.

– “Vaya, vaya… Cuanta energía…” – dice el brujo con voz estridente. – “Habéis hecho un buen trabajo. Pronto podremos resucitar al monstruo Bu…”

– “¡Gracias, señor!” – dice Yamu.

– “Ha sido fácil gracias al poder que nos dio…” – dice Spopovich.

– “¡Je!” – sonríe el brujo. – “Ahora ya no os necesito…”

Con su mirada, el brujo maldice a Spopovich, cuyo cuerpo empieza a hincharse de forma macabra hasta estallar en pedazos. Partes del bandido quedan esparcidas por el terreno, alrededor de una gran mancha de sangre.

Nuestros amigos observan lo ocurrido desde la montaña y se quedan perplejos ante la maldad del brujo.

Yamu, aterrado ante lo que le ha ocurrido a su socio, intenta escapar volando de su evidente y terrible destino.

Babidí sonríe.

– “¿Quieres encargarte tú, Pui-pui?” – le dice a su súbdito.

– “Por supuesto, Amo.” – dice el extraterrestre.

Pui-pui alza su brazo y se ayuda con su otra mano para apuntar al fugitivo antes de disparar y hacerlo estallar en el aire.

– “Buena puntería, jeje” – celebra Babidí.

Gohan mira aterrado el humo en el cielo.

– “Han… Han matado a sus aliados…” – titubea el mestizo.

Babidí mira de reojo a su escolta, el Rey Demonio.

– “Bien, Dabra…” – dice el brujo. – “Tal y como había planeado, esos dos idiotas nos han traído unas cuantas presas… y al mismísimo Kaioshin del Este.”

– “Creen que están bien escondidos… pero son cinco.” – dice Dabra, con retintín. – “No podemos usar la energía del Dios y su ayudante, pero los otros pueden ser muy útiles.”

– “Jiji” – ríe Babidí. – “¡Estupendo!” – celebra. – “No esperaba poder resucitar a Majin Bu tan pronto…”

– “Su plan ha sido excelente.” – dice Dabra.

– “Lo mejor será que atraigamos a esos tipos a la nave…” – dice Babidí. – “Mata a Kibito, seguro que eso será incentivo suficiente.”

– “Sí, Amo.” – responde el demonio.

– “Ah, y una cosa más…” – dice el brujo. – “No mates al Kaioshin. Él mató a mi padre y quiero reservarme el placer de asesinarle con mis propias manos.”

– “De acuerdo, señor Babidí.” – dice Dabra. – “Le dejaré con vida.”

Pui-pui da un paso al frente.

– “¿Y qué hago yo, señor?” – pregunta el extraterrestre.

– “Dabra puede hacerlo solo” – dice el brujo. – “Tú entra en la nave. Dejaré que te encargues del primer nivel.”

– “¡Será un honor!” – responde Pui-pui.

Babidí y el súbdito entran en la nave. Dabra se queda fuera. Nuestros amigos siguen observando desde la montaña.

– “¿Qué hacen ahora?” – se pregunta Gohan.

El demonio sonríe de forma terrorífica.

– “Allá voy” – murmura Dabra.

De repente, el diablo sale volando a toda velocidad hacia nuestros amigos.

– “¡Nos han descubierto!” – exclama Piccolo.

El diablo aparece frente a Kibito y extiende su mano a escasos centímetros de su rostro. El terror embarga a todos los presentes.

El diablo dispara y desintegra al ayudante de Shin.

– “¡¡KIBITO!!” – grita Shin, desolado.

– “¡MALDITA SEA!” – exclama Gohan, furioso.

Dabra retrocede y escupe a Piccolo.

– “¡Que no os toque su saliva!” – advierte Shin.

El escupitajo sorprende al namekiano, que intenta cubrirse y recibe el impacto en su antebrazo izquierdo.

El namekiano se da cuenta que su extremidad se está transformando en piedra. La mutación se extiende por su brazo.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Piccolo.

El namekiano alza su mano derecha.

– “¡YAAAAH!” – grita al cercenarse el brazo izquierdo, que cae al suelo y se fragmente en un centenar trozos.

Dabra regresa a la nave rápidamente.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡¡IDIOTAS!! ¡¡NADIE PUEDE ENFRENTARSE AL GRAN BABIDÍ!!”

Gohan y Shin miran al demonio alejarse y entrar en la nave.

– “¿Estás bien, Piccolo?” – pregunta Gohan.

– “Ha estado cerca…” – sonríe el namekiano. – “¡GRRAAH!” – gruñe al regenerar su brazo.

El namekiano abre y cierra su nueva mano varias veces, poniendo a prueba su recién recuperada extremidad.

– “La próxima vez, agradecería una advertencia previa…” – le dice a Shin.

– “Lo siento… No esperaba que nos atacara de repente…” – se disculpa el Dios.

Gohan hace crujir sus nudillos.

– “Parece que ya nos toca pelear…” – dice el mestizo.

– “¡Esperad!” – advierte Shin. – “¡Seguro que es una trampa! ¡No podemos seguirle sin un plan!”

– “Ya tenemos un plan.” – dice Piccolo. – “Matar a Dabra y al brujo antes de que resucite Majin Bu.” – añade mientras se quita la capa y el turbante.

– “No subestiméis al enemigo…” – dice Shin, preocupado.

Una voz interrumpe al Dios.

– “No nos subestimes a nosotros.” – dice Vegeta, que acaba de llegar, vestido con su conjunto saiyajín azul oscuro, con guantes y botas blancas.

– “¡¿Vegeta?!” – se sorprende Gohan al verle. – “¿Qué haces tú aquí?”

– “He sentido tu energía y me ha entrado la curiosidad.” – responde el saiyajín.

– “¿Así que quieres unirte a nosotros?” – pregunta Piccolo, con una sonrisa burlona.

– “Toda ayuda es bienvenida.” – dice Shin.

Vegeta ignora al Dios.

– “Vosotros dos…” – les dice a Gohan y Piccolo. – “Habéis estado lentos.”

El namekiano se pone serio.

– “Lo has visto todo…” – dice Piccolo.

– “Por supuesto.” – responde Vegeta.

Shin se enfada con el saiyajín.

– “¡¿Y no has hecho nada?!” – protesta Shin.

– “Tu amigo era débil, por eso está muerto.” – dice Vegeta.

– “¿Qué?” – se sorprende Shin ante la actitud hostil del saiyajín.

– “Nosotros no cometeremos ese error.” – dice el Vegeta.

– “Os estáis confiando…” – advierte el Dios.

Gohan da un paso al frente.

– “Creo que podemos ganar.” – dice el mestizo. – “Ese Dabra parece terrible… pero no creo que sea más fuerte que Cell.”

– “¿Lo dices en serio, Son Gohan?” – se sorprende Shin.

– “Parece que nuestra mejor opción, de momento, es seguirles el juego.” – dice Piccolo.

Vegeta esboza una pícara media sonrisa.

– “Os sigo” – dice el saiyajín.

Gohan, Piccolo y Vegeta alzan el vuelo y se dirigen a la nave.

Shin se queda asombrado ante la decisión de los tres guerreros.

– “Espero que tengan razón…” – murmura antes de seguirles.

Mientras tanto, en la Torre Sagrada de Karín, Videl se toma una semilla senzu y recupera sus fuerzas.

– “¿Qué ha pasado?” – dice Videl, que no sabe dónde está. – “¡Estoy curada!” – exclama sorprendida.

– “Me alegro de que estés bien.” – dice el Duende Karín

– “Un gato que habla…” – murmura Videl, confusa. – “Puede que aún no me haya recuperado del todo…” – dice comprobando si tiene fiebre.

– “Soy muy real” – sonríe Karín.

Cerca de allí, Trunks camina hasta la barandilla de la torre, con su mirada fija en el horizonte, hacia el Sur.

Yajoribe se acerca al muchacho.

– “Estarán bien.” – dice el samurái. – “¡Gohan es el hombre más fuerte del mundo! Y Piccolo está con él.”

El felino interviene.

– “Y Vegeta tampoco se queda atrás” – dice Karin.

– “¿Mi padre?” – se sorprende Trunks. – “¿Él también está con Gohan?”

En la nave del brujo, al entrar en la zona exterior, nuestros amigos se topan con una compuerta circular en el suelo que da lugar a un pozo oscuro.

– “¡Tiene que ser por aquí!” – dice Gohan, que salta al vacío sin dudarlo, seguido por Piccolo y Vegeta.

Desde otra sala, el brujo les observa a través de su bola de cristal.

– “¡Ahí están!” – celebra Bibidí. – “Pobres ilusos…”

– “Vaya…” – murmura Dabra. – “Parece que ese tipo ha sobrevivido a mi escupitajo…”

Los tres guerreros alcanzan el primer nivel. Es una sala circular. Una compuerta en el suelo del centro de la sala permanece cerrada. Una puerta lateral se encuentra frente a ellos.

– “Qué lugar tan raro…” – murmura Gohan. – “La sala está vacía…”

– “Ahí hay una puerta” – dice Piccolo.

Shin llega a la sala y la compuerta del techo por la que han entrado se cierra tras el Kaioshin.

– “¡Se ha cerrado!” – exclama Gohan.

– “No podremos salir hasta que hayamos derrotado a Babidí…” – dice Shin, preocupado.

– “Yo saldré de aquí cuando quiera, aunque tenga que destrozar la nave” – advierte Vegeta.

– “¡Ni se te ocurra!” – exclama el Dios. – “¡Si el monstruo Bu recibiera un impacto fuerte, podría despertar! Aunque no esté al máximo de sus capacidades, tiene poder suficiente para destruir la Tierra en un instante…”

Babidí les observa.

– “Ya están todos…” – sonríe el brujo. – “¡Adelante, Pui-pui! ¡Sácales toda la energía!”

– “A sus órdenes, señor” – responde el extraterrestre.

La puerta lateral de la sala se abre y revela al súbdito de Babidí. 

– “El Amo Babidí está en el último nivel.” – anuncia Pui-pui. – “Sin embargo, esta nave está construida de tal manera que, si no me derrotáis a mí, no podéis continuar.” – explica. – “Así que, en definitiva, ha llegado vuestro final.”

Piccolo sonríe con actitud chulesca.

– “Lo dudo.” – dice el namekiano.

Mientras tanto, Babidí ha llevado la urna de energía hasta el huevo de Bu, que reposa sobre una base artificial que luce un medidor parecido al que usó Yamu. El brujo inyecta el aguijón en un orificio del cascarón y el indicador sube rápidamente hasta la mitad de su capacidad.

– “¡INCREÍBLE!” – se sorprende el burjo. – “¡¡Cuánta energía!! ¡Con una sola dosis ya le hemos proporcionado la mitad de la que necesita!”

– “¡¿Cómo dice?!” – se sorprende el diablo.

– “¿A cuánta gente han tenido que asaltar?” – se pregunta Babidí. – “Puede que matarlos haya sido un error… No esperaba que fueran tan competentes…”

– “No importa…” – dice Dabra. – “Con la energía de esos tres es posible que podamos despertar a Majin Bu hoy mismo…”

– “Tienes razón…” – dice el brujo. – “Es posible que Pui-pui ya haya terminado con ellos… Vayamos a ver.”

Mientras tanto, en el nivel 1, los tres guerreros deciden quien de ellos va a pelear primero.

– “¿Quieres encargarte tú, Piccolo?” – dice Vegeta en tono burlón. – “Parece lo suficientemente débil para ti…”

– “Yo he estado entrenando, Vegeta” – responde el namekiano. – “Puede que te lleves una sorpresa.”

– “¡¿Vais a luchar de uno en uno?!” – protesta Shin.

– “No te preocupes.” – dice Gohan. – “Piccolo puede con él.”

Pui-pui ríe al ver la propuesta de sus adversarios.

– “¡JAJAJA! El Amo Babidí ha dicho que teníais mucha energía, pero parece que solo sois tres idiotas…” – dice el extraterrestre.

– “Creo que tu Amo es el único tonto.” – dice Vegeta. – “Pagará no haberse informado bien antes de venir a este planeta.

– “No os burléis de vuestro enemigo…” – sufre Shin. – “Babidí se ha rodeado de los guerreros más fuertes del universo…”

– “Lo siento, pero esta vez tengo que darle la razón a Vegeta.” – sonríe Piccolo. – “El guerrero más fuerte del universo está en la Tierra.”

– “¿El más fuerte del Universo?” – se burla Pui-pui. – “¿Acaso eres tú? ¡Jajaja!”

– “No” – responde Piccolo. – “Pero para derrotarte a ti, yo seré más que suficiente.”

– “Estáis condenados…” – insiste Pui-Pui. – “Esta habitación absorberá la energía que emitan vuestras heridas… ¡y con ella renacerá Majin Bu! ¡Solo sois un sacrificio!”

Piccolo sonríe confiado.

– “Así que, si no nos herís, no podéis robarnos la energía…” – reflexiona el namekiano. – “Eso nos facilita mucho las cosas.”

– “Voy a borrarte esa estúpida sonrisa de la cara…” – lo amenaza Pui-pui.

– “Inténtalo” – responde el namekiano.

El extraterrestre se abalanza sobre Piccolo, dispuesto a propinarle una patada, pero el namekiano alarga su brazo y sorprende a su adversario agarrándole una pierna; después acorta su extremidad, atrayendo a su enemigo, y le propina un puñetazo en la nariz que lo lanza al fondo de la sala hasta estrellarlo contra la pared.

– “¿Eh…? – murmura un sorprendido Babidí.

– “Impresionante…” – piensa Shin, asombrado por el poder de Piccolo.

Pui-pui intenta levantarse, pero antes de poder hacerlo se da cuenta de que el namekiano se encuentra detrás de él. El extraterrestre decide darse la vuelta rápidamente e intentar sorprender a su enemigo con un puñetazo, pero Piccolo detiene su puño y contraataca con un rodillazo en el abdomen, seguido de un revés que lanza al extraterrestre contra el suelo.

Babidí se impacienta.

– “¡¿De qué planeta es Pui-pui?!” – le pregunta el brujo a Dabra. – “¡¿Qué lugar podría darle ventaja?!”

– “El planeta Zoon” – dice Dabra.

– “¡Está bien!” – dice el brujo, que extiende sus manos hacia la bola de cristal. – “¡PAPARAPPA!” – exclama.

De repente, nuestros amigos se encuentran en un planeta extraño. El lugar es desértico y repleto de pequeñas mesetas. El centro de la sala ha sido teletransportado con ellos.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta Gohan. – “¡¿Dónde estamos?!”

– “Esto es obra de Babidí…” – dice Shin. – “Seguro que este lugar es beneficioso para nuestro contrincante…”

Pui-pui, que ha perdido varios dientes y se encuentra en un estado deplorable, celebra su victoria. 

– “¡AHORA TE MATARÉ!” – exclama. – “¡MI PLANETA TIENE UNA GRAVEDAD DIEZ VECES SUPERIOR A LA DE LA TIERRA! ¡JAJAJA!”

Gohan y Vegeta agachan la cabeza, sintiendo vergüenza ajena. Shin no lo entiende.

– “Eres patético” – sentencia Piccolo.

El namekiano, con un rápido movimiento, aparece frente al extraterrestre y le atraviesa el pecho con su mano en forma de garra.

Babidí y Shin se quedan boquiabiertos.

El cuerpo inerte del zoon cae al suelo.

– “Uno menos” – dice Piccolo.

La compuerta del suelo se abre.

– “¡Ya podemos continuar!” – exclama Gohan.

– “Esperemos que el próximo sea más fuerte…” – dice Vegeta.

– “¡Vamos, Piccolo!” – le apresura el mestizo.

Shin mira perplejo a sus tres acompañantes. 

– “Es increíble…” – murmura Shin. – “No sabía que existieran luchadores tan fuertes…”

Los tres guerreros llegan a la siguiente sala, que resulta igual que la anterior. Shin los sigue.

En el sótano de la nave, Babidí parece preocupado.

– “¡¿Cómo es posible que en la Tierra haya hombres tan fuertes?!” – exclama frustrado.

– “Cuando investigamos el planeta hace 300 años esto era impensable…” – dice Dabra. – “Pero no se preocupe, señor. Aún tienen que descender tres niveles… Y si ocurriera lo imposible, aún tendrían que enfrentarse a mí.” – añade con una terrorífica sonrisa.