RECOPILACIÓN DE FANART Y BOCETOS

Dibujado por Ipocrito
Dibujado por Ipocrito
Dibujado por Agustín
Dibujado por Alex_

Un caso curioso. Este boceto de Ipocrito debía ser \”Elekus\”. Ipocrito y yo estábamos empezando a trabajar juntos y solo nos comunicábamos por mail… y eso a veces puede dar lugar a malentendidos graciosos XD

En la descripción del personaje, Ipocrito leyó \”Águila\” en lugar de \”Anguila\”:
Boceto de Ipocrito

 

Dibujo de Ipocrito

MENCIÓN ESPECIAL: El meme de memes de nuestro Discord.

By Ipocrito

DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

DBSNL // Capítulo 165: Incertidumbre

“¿Es así como se sienten?”

En la Tierra, Krilín ha sentido una energía en la Capital del Oeste y ha seguido su rastro hasta la Corporación Cápsula.

Al descender en el jardín, Krilín se da cuenta de que es el Doctor Brief.

– “Doctor…” – dice el terrícola.

Brief está sentado en una silla del jardín, acariciando a Tama, su gato negro.

– “¡Krilín!” – se sorprende el doctor. – “¡Estás vivo!”

– “Lo estoy.” – dice agachando la cabeza. – “Ten Shin Han y yo” – sentencia.

– “Los demás…” – dice Brief.

Krilín niega entristecido. 

– “Lo siento” – lamenta Brief.

– “Bulma y…” – intenta decir Krilín.

Brief agacha la cabeza y asiente.

– “Lo siento.” – dice Krilín. – “No fuimos capaces de detener a ese monstruo.”

El pequeño gato negro lame la mano del doctor.

– “Estaba trabajando en la cámara de gravedad cuando ocurrió” – dice Brief. 

– “Por eso se salvó.” – dice Krilín. – “Ese demonio no pudo captar su energía.”

– “Bulma tenía que reparar la sala…” – dice Brief. – “Pero le dije que lo haría yo… Que ella se tomara un descanso…” – el doctor se quita las gafas y se frota los ojos.

– “No es culpa suya, doctor.” – dice el terrícola.

Brief se levanta y Tama salta sobre su hombro.

– “¿Bra…? ¿Y Trunks…?” – pregunta Brief. 

– “No lo sabemos.” – responde Krilín. – “Bra y Pan entraron en la sala del Espíritu y el Tiempo, pero la puerta ha sido destruida. Trunks y Goten desaparecieron de forma inexplicable.”

– “Espero que estén bien…” – sufre Brief.

– “Encontraremos un modo de solucionarlo todo.” – dice Krilín. – “Debemos tener fe en Goku y en Vegeta” – añade. – “Ellos siempre encuentran la manera. Seguro que regresarán más fuertes que nunca.”

– “Sí…” – suspira Brief, forzando una media sonrisa. 

Mientras tanto, en el Planeta Sagrado, la fusión sigue enfrentándose a Janemba ante la mirada estupefacta de Shin y Kibito.

Las chicas propinan un latigazo a su enemigo, que se cubre con su brazo derecho. El arma se enrolla en la extremidad de Janemba y las chicas rápidamente rodean al enemigo, atrapándole con su látigo. 

La fusión agarra su propio brazo derecho, del que emana el látigo de ki, con la mano libre.

– “¡HAAA!” – grita la fusión.

Un pulso de energía recorre el látigo hasta el extremo y estalla al alcanzar a Janemba.

– “No te lo esperabas, ¿eh?” – se burla la fusión.

La polvareda se disipa y revela a un herido Janemba que ya se está regenerando.

– “¿Es que no te cansas?” – pregunta la guerrera definitiva, cuya alegría se ha acabado pronto.

De repente, el demonio empieza a convertirse en pequeñas piezas que desaparecen una tras otra.

– “¡Se escapa!” – exclama la fusión. – “¡No te lo permitiré!”

Las chicas se abalanzan sobre el demonio y se agarran a una de las piezas.

La extraña transformación afecta a la guerrera, cuyo cuerpo se divide en un centenar de fragmentos que acompañan a Janemba.

Shin y Kibito se quedan solos en el planeta de los Dioses, en silencio, boquiabiertos ante lo ocurrido.

Mientras tanto, Son Gohan y el Número 16 vuelan de regreso a la Tierra. El mestizo sigue las indicaciones del androide para pilotar la nave.

– “Lo estás haciendo bien, Son Gohan.” – le felicita Pino.

– “Eres un buen instructor.” – responde el mestizo.

Gohan aprieta el botón de su comunicador, intentando contactar con sus compañeros, pero no hay respuesta.

– “Es extraño…” – dice Gohan. – “Sigo sin poder contactar con el Cuartel General.”

– “Debe haber ocurrido algo.” – dice Pino.

– “Tampoco puedo sentir su presencia…” – murmura Gohan. – “Será mejor que nos demos prisa.”

En el planeta Popol, Cell se ha quedado a solas con Tarble y Kale.

– “Se ha llevado a Broly…” – lamenta Tarble.

Kale se acerca a Cell y lo increpa.

– “¡¿Por qué no has hecho nada?!” – le recrimina la saiyajín. – “¡Cobarde!”

Tarble se acerca a su amiga e intenta calmarla.

– “No habría cambiado el resultado.” – dice el saiyajín. – “Además, él no nos debe nada. Ya nos ha salvado una vez.”

– “No es eso” – interrumpe Cell, desconcertando a los saiyajín.

El insecto aprieta sus puños con rabia y hace rechinar sus dientes. En su mente puede ver el rostro de los guerreros Z cuando se enfrentaron a él en su Universo, aterrados ante su poder. También el rostro del terrícola del U2 al que mató durante el torneo.

– “¿Es así como se sienten?” – piensa el insecto. 

Cell coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Supongo que la Tierra está demasiado lejos…” – murmura Cell. – “Pero puedo sentir otro ki.”

Los dos saiyajín están confusos.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble. – “¿Qué haces?”

– “Manteneos al margen” – les advierte Cell. – “Esto os supera.”

– “¡No abandonaremos a Broly!” – replica la muchacha.

– “No hay nada que podáis hacer” – sentencia Cell, antes de desaparecer con el Shunkanido.

Tarble y Kale se quedan a solas.

– “Insolente…” – refunfuña Kale.

Mientras tanto, en el planeta sin nombre, Hit y Trunks han enterrado a Koros.

– “Tendréis que moveros otra vez.” – dice el mestizo. – “Si él os ha encontrado, pronto lo hará Shiras.”

El asesino parece pensativo.

– “¿Conoces algún lugar donde podáis estar seguros?” – pregunta Trunks.

Hit mira su cabaña. En el patio, Cheelai juega con la pequeña Kik para tranquilizarla, llevándola a caballito, y persiguen a Punch, mientras Strai los observa y ríe.

– “No.” – dice Hit. – “Ya me he escondido lo suficiente.”

– “¿Qué quieres decir?” – pregunta Trunks, confuso.

– “Esta vez seremos nosotros los que vayamos a por Shiras.” – sentencia el asesino. 

Trunks se sorprende ante el cambio de actitud de Hit.

– “¿Estás seguro?” – pregunta el mestizo.

– “Debemos luchar para proteger lo que queremos.” – dice Hit.

El mestizo mira a Cheelai.

– “Sí” – dice Trunks. – “Esta vez será distinto. Juntos podemos ganar.”

En Luud, la Patrulla Galáctica no logra contactar con el Cuartel General. 

– “Llevamos un buen rato intentándolo.” – se preocupa Katopesla. – “¿Qué habrá pasado?”

Nasjorin sale del templo en ruinas y se une a ellos. 

– “Gracias, guerrero.” – le recibe Sheela, ofreciéndole la mano.

El inushi la acepta.

– “Tenemos un mismo objetivo.” – dice Nasjorin. – “No podemos dejar que se salgan con la suya.”

– “¿Quién eres?” – pregunta Katopesla.

– “Me envían los Kaioshin.” – dice el inushi.

– “¿Los Kaioshin?” – queda impresionada Sheela.

– “Este conflicto afecta a todo el Universo” – explica el perro. – “Nadie puede quedarse al margen.”

Katopesla sonríe.

– “Si los Dioses están de nuestro lado, esto será pan comido.” – celebra el patrullero.

– “Hay amenazas que superan incluso a los Dioses.” – dice Nasjorin. – “Debemos trabajar todos juntos.”

Katopesla agacha la cabeza, algo avergonzado por la dosis de realidad que le ha proporcionado el inushi.

– “Ya veo…” – dice el patrullero.

Nasjorin esboza una media sonrisa, pues le complace el entusiasmo del patrullero.

De repente, el Kaioshin Wakari aparece de la nada.

– “Te necesitamos, Nasjorin.” – dice el Dios.

– “Estoy listo.” – asiente el inushi.

Wakari pone su mano sobre el hombro del guerrero.

– “Buena suerte, patrulleros” – se despide Nasjorin, antes de que los dos desaparezcan.

En Konats, Shiras ha llegado con Broly, que sigue encerrado en la técnica del patrullero. Han aparecido en la sala del Amenoukihashi.

– “¡La llave!” – exclama Salabim. – “¡El Amenonuhoko!”

Garlick sonríe satisfecho.

– “Bien.” – murmura el demonio. – “Ya tenemos todas las piezas.”

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 5: El brujo Babidí

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 5: El brujo Babidí

Yamu y Spopovich cruzan el océano a toda velocidad, satisfechos con su trabajo.

– “Con esto Majin Bu podrá resucitar…” – dice Yamu. – “¡Y el señor Babidí estará muy contento!” – celebra.

Shin y Piccolo persiguen a Yamu y Spopovich desde una distancia segura.

– “Me alegro de que hayas decidido seguirme” – sonríe el forastero. – “Necesitaré vuestra ayuda para vencer.”

– “¿Vencer a quién?” – pregunta Piccolo.

– “Esos dos tipos están siendo utilizados…” – explica Shin. – “…por un brujo maléfico” – revela.

– “¿Un brujo?” – se sorprende el namekiano.

– “Hace mucho tiempo, cuando los terrícolas apenas habían empezado caminar erguidos, en un lugar muy lejano del universo había un malvado brujo llamado Bibidí.” – explica Shin. – “Un día, Bibidí creó un monstruo espantoso: Majin Bu; un ser terriblemente poderoso. El monstruo no tiene conciencia ni sentimientos, y lo único que hace es destruir y asesinar… Es una abominación únicamente creada para sembrar el terror entre los seres vivos. En solo cinco años llevó la muerte y la desolación a centenares de planetas…”

– “¿Y quién eres tú?” – pregunta Piccolo, que sospecha del origen divino del individuo – “Acaso… ¿eres el Gran Kaio?”

Shin sonríe.

– “Te equivocas…” – dice el Dios. – “Soy un Kaioshin.”

– “¡¿UN KAIOSHIN?!” – se sorprende Piccolo. 

No muy lejos de allí, Kibito y Gohan los siguen.

– “Entiendo…” – murmura el mestizo, que ha oído la misma historia narrada por Kibito.

– “Por encima de los cuatro Kaios se encuentra el Gran Kaio, y por encima de él están los Kaioshin.” – explica Kibito. – “Cuando Bu fue creado había cinco Kaioshin; cualquiera de ellos capaz de tumbar a alguien como Freezer de un solo puñetazo… Y Majin Bu mató a cuatro de ellos. Solo el Kaioshin del Este sobrevivió.”

– “Ese Bu parece un monstruo terrible…” – dice Gohan.

– “Lo es.” – afirma Kibito. – “Ni siquiera Bibidí podía dominar al fiero monstruo. Un día, el brujo encerró a su monstruo para poder descansar… Pero Shin estaba esperando esa oportunidad y mató a Bibidí antes de que este lograra liberar de nuevo a Majin Bu … Y ocultó el huevo que lo encerraba en este planeta, pues no quiso arriesgarse a destruirlo y despertarlo por accidente; además, Bibidí era el único capaz de despertar al monstruo…

Shin y Piccolo continúan volando.

– “¡Pero hace poco descubrí algo terrible!” – dice el Kaioshin. – “¡El malvado Bibidí tenía un hijo! Y es tan terrible como su padre… ¡Es el brujo Babidí!” – revela.

– “Así que tenemos que evitar que el monstruo resucite…” – dice Piccolo.

– “Así es.” – confirma Shin. – “Y debemos derrotar a Babidí.”

Kibito y Gohan siguen su camino.

– “¿El brujo es fuerte?” – pregunta Gohan.

– “Su magia es poderosa.” – responde Kibito. – “El brujo es capaz de penetrar en la mente de la gente con un corazón oscuro y manipularlos, como ha hecho con esos dos terrícolas.”

– “¿Y por qué atacaron la Mansión Satán? ¿Y qué es lo que me han hecho?” – pegunta Gohan. – “Sentí que mi fuerza se escapaba de mi cuerpo…”

– “Parece que para despertar a Majin Bu necesitan una gran cantidad de energía…” – dice el ayudante de Shin. – “La fama de ese humano al que llaman Satán debe haber atraído la atención de esos tipos… Nosotros llevábamos un tiempo siguiéndolos, esperando que revelaran lo localización de la guarida del brujo.”

Gohan y Kibito alcanzan finalmente a Shin y Piccolo.

– “¡Hola, Piccolo!” – saluda el mestizo. – “Me alegro de verte.”

– “Hola, Son Gohan.” – dice el namekiano. – “Veo que vuelves a estar en plena forma.”

Gohan sonríe.

– “Gracias, Kibito” – dice Piccolo.

De repente, Shin se da cuenta de que Yamu y Spopovich están descendiendo.

– “¡Van a aterrizar!” – exclama Shin. – “¡Borrad vuestro rastro de energía y seguidme!”

Los cuatro guerreros descienden sobre una montaña escarpada. 

– “Ya habíamos revisado este lugar…” – piensa Kibito. 

Los dos monstruosos bandidos se acercan a una puerta que brota en mitad de una zona donde se aprecia que la tierra ha sido removida.

– “Maldición…” – murmura Kibito. – “Han escondido la nave bajo tierra. ¡Por eso no la encontrábamos!”

– “Puede que Babidí sepa que estamos aquí…” – dice Shin, preocupado. – “Si no, no se habría esforzado en esconder la nave…”

La compuerta se abre y un personaje sale de ella. Es un individuo de aspecto extraterrestre, cráneo alargado, delgado, de una estatura similar a Yamu, embutido en un mono negro con armadura blanca. 

– “¡Ha salido alguien!” – dice Gohan. – “¿Es Babidí?”

– “No, no es él” – responde Kibito.

Yamo y Spopovich muestran la urna al misterioso individuo, que asiente y entra de nuevo en la nave.

– “¡Ataquemos ahora!” – sugiere Piccolo. – “¡Antes de que resuciten a Majin Bu con la energía que le han robado a Gohan!”

– “No os preocupéis” – le calma Shin. – “Cuando quieran resucitar a Bu lo harán en el exterior, para que no destroce la nave.”

– “Será mejor esperar y ver qué traman.” – dice Kibito. – “Atacaremos en el momento oportuno.”

De repente, la compuerta vuelve a abrirse, y el individuo extraterrestre vuelve a aparecer, esta vez acompañado por dos nuevos personajes.

El primero es un pequeño individuo de piel amarilla arrugada y ojos grandes y saltones, vestido con una túnica naranja y un cinturón adornado con una gran “M”. El que lo escolta es un tipo alto de tez rosada y pupilas rasgadas, dos pequeños cuernos en la frente y orejas puntiagudas, vestido con un mono azulado y una gran capa blanca de cuello alto, con botas y cinturón del mismo color. 

– “¡Es Dabra!” – exclama asustado Kibito. – “¡Babidí ha conseguido poner de su parte al mismísimo Rey del Makai!”

– “¿Dabra?” – pregunta Gohan. – “¿Ese es el tipo alto? ¿Es fuerte?”

– “Naturalmente…” – dice Shin. – “Es el Rey de la Dimensión Demoníaca.” – explica. – “Puede que vosotros seáis fuertes de esta dimensión, pero en el Mundo de los Demonios, Dabra es el más fuerte.”

– “Y el otro es Babidí…” – dice Kibito.

– “¿Tan poderoso es el brujo que ha logrado doblegar a alguien tan terrible como ese Dabra?” – pregunta Piccolo.

– “Sus hechizos pueden ser terribles.” – explica Kibito. – “Utiliza la oscuridad que habita en lo más recóndito del corazón de los individuos para dominar su voluntad. Con alguien tan malvado como Dabra, seguro que no le ha sido difícil.”

Shin parece preocupado. Una gota de sudor recorre su frente.

– “Creo que he cometido un error de cálculo…” – lamenta el Dios. – “No esperaba encontrar a Dabra aquí… Esto puede ser muy peligroso…”

Mientras tanto, Yamu ha entregado la urna al brujo.

– “Vaya, vaya… Cuanta energía…” – dice el brujo con voz estridente. – “Habéis hecho un buen trabajo. Pronto podremos resucitar al monstruo Bu…”

– “¡Gracias, señor!” – dice Yamu.

– “Ha sido fácil gracias al poder que nos dio…” – dice Spopovich.

– “¡Je!” – sonríe el brujo. – “Ahora ya no os necesito…”

Con su mirada, el brujo maldice a Spopovich, cuyo cuerpo empieza a hincharse de forma macabra hasta estallar en pedazos. Partes del bandido quedan esparcidas por el terreno, alrededor de una gran mancha de sangre.

Nuestros amigos observan lo ocurrido desde la montaña y se quedan perplejos ante la maldad del brujo.

Yamu, aterrado ante lo que le ha ocurrido a su socio, intenta escapar volando de su evidente y terrible destino.

Babidí sonríe.

– “¿Quieres encargarte tú, Pui-pui?” – le dice a su súbdito.

– “Por supuesto, Amo.” – dice el extraterrestre.

Pui-pui alza su brazo y se ayuda con su otra mano para apuntar al fugitivo antes de disparar y hacerlo estallar en el aire.

– “Buena puntería, jeje” – celebra Babidí.

Gohan mira aterrado el humo en el cielo.

– “Han… Han matado a sus aliados…” – titubea el mestizo.

Babidí mira de reojo a su escolta, el Rey Demonio.

– “Bien, Dabra…” – dice el brujo. – “Tal y como había planeado, esos dos idiotas nos han traído unas cuantas presas… y al mismísimo Kaioshin del Este.”

– “Creen que están bien escondidos… pero son cinco.” – dice Dabra, con retintín. – “No podemos usar la energía del Dios y su ayudante, pero los otros pueden ser muy útiles.”

– “Jiji” – ríe Babidí. – “¡Estupendo!” – celebra. – “No esperaba poder resucitar a Majin Bu tan pronto…”

– “Su plan ha sido excelente.” – dice Dabra.

– “Lo mejor será que atraigamos a esos tipos a la nave…” – dice Babidí. – “Mata a Kibito, seguro que eso será incentivo suficiente.”

– “Sí, Amo.” – responde el demonio.

– “Ah, y una cosa más…” – dice el brujo. – “No mates al Kaioshin. Él mató a mi padre y quiero reservarme el placer de asesinarle con mis propias manos.”

– “De acuerdo, señor Babidí.” – dice Dabra. – “Le dejaré con vida.”

Pui-pui da un paso al frente.

– “¿Y qué hago yo, señor?” – pregunta el extraterrestre.

– “Dabra puede hacerlo solo” – dice el brujo. – “Tú entra en la nave. Dejaré que te encargues del primer nivel.”

– “¡Será un honor!” – responde Pui-pui.

Babidí y el súbdito entran en la nave. Dabra se queda fuera. Nuestros amigos siguen observando desde la montaña.

– “¿Qué hacen ahora?” – se pregunta Gohan.

El demonio sonríe de forma terrorífica.

– “Allá voy” – murmura Dabra.

De repente, el diablo sale volando a toda velocidad hacia nuestros amigos.

– “¡Nos han descubierto!” – exclama Piccolo.

El diablo aparece frente a Kibito y extiende su mano a escasos centímetros de su rostro. El terror embarga a todos los presentes.

El diablo dispara y desintegra al ayudante de Shin.

– “¡¡KIBITO!!” – grita Shin, desolado.

– “¡MALDITA SEA!” – exclama Gohan, furioso.

Dabra retrocede y escupe a Piccolo.

– “¡Que no os toque su saliva!” – advierte Shin.

El escupitajo sorprende al namekiano, que intenta cubrirse y recibe el impacto en su antebrazo izquierdo.

El namekiano se da cuenta que su extremidad se está transformando en piedra. La mutación se extiende por su brazo.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Piccolo.

El namekiano alza su mano derecha.

– “¡YAAAAH!” – grita al cercenarse el brazo izquierdo, que cae al suelo y se fragmente en un centenar trozos.

Dabra regresa a la nave rápidamente.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡¡IDIOTAS!! ¡¡NADIE PUEDE ENFRENTARSE AL GRAN BABIDÍ!!”

Gohan y Shin miran al demonio alejarse y entrar en la nave.

– “¿Estás bien, Piccolo?” – pregunta Gohan.

– “Ha estado cerca…” – sonríe el namekiano. – “¡GRRAAH!” – gruñe al regenerar su brazo.

El namekiano abre y cierra su nueva mano varias veces, poniendo a prueba su recién recuperada extremidad.

– “La próxima vez, agradecería una advertencia previa…” – le dice a Shin.

– “Lo siento… No esperaba que nos atacara de repente…” – se disculpa el Dios.

Gohan hace crujir sus nudillos.

– “Parece que ya nos toca pelear…” – dice el mestizo.

– “¡Esperad!” – advierte Shin. – “¡Seguro que es una trampa! ¡No podemos seguirle sin un plan!”

– “Ya tenemos un plan.” – dice Piccolo. – “Matar a Dabra y al brujo antes de que resucite Majin Bu.” – añade mientras se quita la capa y el turbante.

– “No subestiméis al enemigo…” – dice Shin, preocupado.

Una voz interrumpe al Dios.

– “No nos subestimes a nosotros.” – dice Vegeta, que acaba de llegar, vestido con su conjunto saiyajín azul oscuro, con guantes y botas blancas.

– “¡¿Vegeta?!” – se sorprende Gohan al verle. – “¿Qué haces tú aquí?”

– “He sentido tu energía y me ha entrado la curiosidad.” – responde el saiyajín.

– “¿Así que quieres unirte a nosotros?” – pregunta Piccolo, con una sonrisa burlona.

– “Toda ayuda es bienvenida.” – dice Shin.

Vegeta ignora al Dios.

– “Vosotros dos…” – les dice a Gohan y Piccolo. – “Habéis estado lentos.”

El namekiano se pone serio.

– “Lo has visto todo…” – dice Piccolo.

– “Por supuesto.” – responde Vegeta.

Shin se enfada con el saiyajín.

– “¡¿Y no has hecho nada?!” – protesta Shin.

– “Tu amigo era débil, por eso está muerto.” – dice Vegeta.

– “¿Qué?” – se sorprende Shin ante la actitud hostil del saiyajín.

– “Nosotros no cometeremos ese error.” – dice el Vegeta.

– “Os estáis confiando…” – advierte el Dios.

Gohan da un paso al frente.

– “Creo que podemos ganar.” – dice el mestizo. – “Ese Dabra parece terrible… pero no creo que sea más fuerte que Cell.”

– “¿Lo dices en serio, Son Gohan?” – se sorprende Shin.

– “Parece que nuestra mejor opción, de momento, es seguirles el juego.” – dice Piccolo.

Vegeta esboza una pícara media sonrisa.

– “Os sigo” – dice el saiyajín.

Gohan, Piccolo y Vegeta alzan el vuelo y se dirigen a la nave.

Shin se queda asombrado ante la decisión de los tres guerreros.

– “Espero que tengan razón…” – murmura antes de seguirles.

Mientras tanto, en la Torre Sagrada de Karín, Videl se toma una semilla senzu y recupera sus fuerzas.

– “¿Qué ha pasado?” – dice Videl, que no sabe dónde está. – “¡Estoy curada!” – exclama sorprendida.

– “Me alegro de que estés bien.” – dice el Duende Karín

– “Un gato que habla…” – murmura Videl, confusa. – “Puede que aún no me haya recuperado del todo…” – dice comprobando si tiene fiebre.

– “Soy muy real” – sonríe Karín.

Cerca de allí, Trunks camina hasta la barandilla de la torre, con su mirada fija en el horizonte, hacia el Sur.

Yajoribe se acerca al muchacho.

– “Estarán bien.” – dice el samurái. – “¡Gohan es el hombre más fuerte del mundo! Y Piccolo está con él.”

El felino interviene.

– “Y Vegeta tampoco se queda atrás” – dice Karin.

– “¿Mi padre?” – se sorprende Trunks. – “¿Él también está con Gohan?”

En la nave del brujo, al entrar en la zona exterior, nuestros amigos se topan con una compuerta circular en el suelo que da lugar a un pozo oscuro.

– “¡Tiene que ser por aquí!” – dice Gohan, que salta al vacío sin dudarlo, seguido por Piccolo y Vegeta.

Desde otra sala, el brujo les observa a través de su bola de cristal.

– “¡Ahí están!” – celebra Bibidí. – “Pobres ilusos…”

– “Vaya…” – murmura Dabra. – “Parece que ese tipo ha sobrevivido a mi escupitajo…”

Los tres guerreros alcanzan el primer nivel. Es una sala circular. Una compuerta en el suelo del centro de la sala permanece cerrada. Una puerta lateral se encuentra frente a ellos.

– “Qué lugar tan raro…” – murmura Gohan. – “La sala está vacía…”

– “Ahí hay una puerta” – dice Piccolo.

Shin llega a la sala y la compuerta del techo por la que han entrado se cierra tras el Kaioshin.

– “¡Se ha cerrado!” – exclama Gohan.

– “No podremos salir hasta que hayamos derrotado a Babidí…” – dice Shin, preocupado.

– “Yo saldré de aquí cuando quiera, aunque tenga que destrozar la nave” – advierte Vegeta.

– “¡Ni se te ocurra!” – exclama el Dios. – “¡Si el monstruo Bu recibiera un impacto fuerte, podría despertar! Aunque no esté al máximo de sus capacidades, tiene poder suficiente para destruir la Tierra en un instante…”

Babidí les observa.

– “Ya están todos…” – sonríe el brujo. – “¡Adelante, Pui-pui! ¡Sácales toda la energía!”

– “A sus órdenes, señor” – responde el extraterrestre.

La puerta lateral de la sala se abre y revela al súbdito de Babidí. 

– “El Amo Babidí está en el último nivel.” – anuncia Pui-pui. – “Sin embargo, esta nave está construida de tal manera que, si no me derrotáis a mí, no podéis continuar.” – explica. – “Así que, en definitiva, ha llegado vuestro final.”

Piccolo sonríe con actitud chulesca.

– “Lo dudo.” – dice el namekiano.

Mientras tanto, Babidí ha llevado la urna de energía hasta el huevo de Bu, que reposa sobre una base artificial que luce un medidor parecido al que usó Yamu. El brujo inyecta el aguijón en un orificio del cascarón y el indicador sube rápidamente hasta la mitad de su capacidad.

– “¡INCREÍBLE!” – se sorprende el burjo. – “¡¡Cuánta energía!! ¡Con una sola dosis ya le hemos proporcionado la mitad de la que necesita!”

– “¡¿Cómo dice?!” – se sorprende el diablo.

– “¿A cuánta gente han tenido que asaltar?” – se pregunta Babidí. – “Puede que matarlos haya sido un error… No esperaba que fueran tan competentes…”

– “No importa…” – dice Dabra. – “Con la energía de esos tres es posible que podamos despertar a Majin Bu hoy mismo…”

– “Tienes razón…” – dice el brujo. – “Es posible que Pui-pui ya haya terminado con ellos… Vayamos a ver.”

Mientras tanto, en el nivel 1, los tres guerreros deciden quien de ellos va a pelear primero.

– “¿Quieres encargarte tú, Piccolo?” – dice Vegeta en tono burlón. – “Parece lo suficientemente débil para ti…”

– “Yo he estado entrenando, Vegeta” – responde el namekiano. – “Puede que te lleves una sorpresa.”

– “¡¿Vais a luchar de uno en uno?!” – protesta Shin.

– “No te preocupes.” – dice Gohan. – “Piccolo puede con él.”

Pui-pui ríe al ver la propuesta de sus adversarios.

– “¡JAJAJA! El Amo Babidí ha dicho que teníais mucha energía, pero parece que solo sois tres idiotas…” – dice el extraterrestre.

– “Creo que tu Amo es el único tonto.” – dice Vegeta. – “Pagará no haberse informado bien antes de venir a este planeta.

– “No os burléis de vuestro enemigo…” – sufre Shin. – “Babidí se ha rodeado de los guerreros más fuertes del universo…”

– “Lo siento, pero esta vez tengo que darle la razón a Vegeta.” – sonríe Piccolo. – “El guerrero más fuerte del universo está en la Tierra.”

– “¿El más fuerte del Universo?” – se burla Pui-pui. – “¿Acaso eres tú? ¡Jajaja!”

– “No” – responde Piccolo. – “Pero para derrotarte a ti, yo seré más que suficiente.”

– “Estáis condenados…” – insiste Pui-Pui. – “Esta habitación absorberá la energía que emitan vuestras heridas… ¡y con ella renacerá Majin Bu! ¡Solo sois un sacrificio!”

Piccolo sonríe confiado.

– “Así que, si no nos herís, no podéis robarnos la energía…” – reflexiona el namekiano. – “Eso nos facilita mucho las cosas.”

– “Voy a borrarte esa estúpida sonrisa de la cara…” – lo amenaza Pui-pui.

– “Inténtalo” – responde el namekiano.

El extraterrestre se abalanza sobre Piccolo, dispuesto a propinarle una patada, pero el namekiano alarga su brazo y sorprende a su adversario agarrándole una pierna; después acorta su extremidad, atrayendo a su enemigo, y le propina un puñetazo en la nariz que lo lanza al fondo de la sala hasta estrellarlo contra la pared.

– “¿Eh…? – murmura un sorprendido Babidí.

– “Impresionante…” – piensa Shin, asombrado por el poder de Piccolo.

Pui-pui intenta levantarse, pero antes de poder hacerlo se da cuenta de que el namekiano se encuentra detrás de él. El extraterrestre decide darse la vuelta rápidamente e intentar sorprender a su enemigo con un puñetazo, pero Piccolo detiene su puño y contraataca con un rodillazo en el abdomen, seguido de un revés que lanza al extraterrestre contra el suelo.

Babidí se impacienta.

– “¡¿De qué planeta es Pui-pui?!” – le pregunta el brujo a Dabra. – “¡¿Qué lugar podría darle ventaja?!”

– “El planeta Zoon” – dice Dabra.

– “¡Está bien!” – dice el brujo, que extiende sus manos hacia la bola de cristal. – “¡PAPARAPPA!” – exclama.

De repente, nuestros amigos se encuentran en un planeta extraño. El lugar es desértico y repleto de pequeñas mesetas. El centro de la sala ha sido teletransportado con ellos.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta Gohan. – “¡¿Dónde estamos?!”

– “Esto es obra de Babidí…” – dice Shin. – “Seguro que este lugar es beneficioso para nuestro contrincante…”

Pui-pui, que ha perdido varios dientes y se encuentra en un estado deplorable, celebra su victoria. 

– “¡AHORA TE MATARÉ!” – exclama. – “¡MI PLANETA TIENE UNA GRAVEDAD DIEZ VECES SUPERIOR A LA DE LA TIERRA! ¡JAJAJA!”

Gohan y Vegeta agachan la cabeza, sintiendo vergüenza ajena. Shin no lo entiende.

– “Eres patético” – sentencia Piccolo.

El namekiano, con un rápido movimiento, aparece frente al extraterrestre y le atraviesa el pecho con su mano en forma de garra.

Babidí y Shin se quedan boquiabiertos.

El cuerpo inerte del zoon cae al suelo.

– “Uno menos” – dice Piccolo.

La compuerta del suelo se abre.

– “¡Ya podemos continuar!” – exclama Gohan.

– “Esperemos que el próximo sea más fuerte…” – dice Vegeta.

– “¡Vamos, Piccolo!” – le apresura el mestizo.

Shin mira perplejo a sus tres acompañantes. 

– “Es increíble…” – murmura Shin. – “No sabía que existieran luchadores tan fuertes…”

Los tres guerreros llegan a la siguiente sala, que resulta igual que la anterior. Shin los sigue.

En el sótano de la nave, Babidí parece preocupado.

– “¡¿Cómo es posible que en la Tierra haya hombres tan fuertes?!” – exclama frustrado.

– “Cuando investigamos el planeta hace 300 años esto era impensable…” – dice Dabra. – “Pero no se preocupe, señor. Aún tienen que descender tres niveles… Y si ocurriera lo imposible, aún tendrían que enfrentarse a mí.” – añade con una terrorífica sonrisa.