DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 7: Majin Vegeta

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 7: Majin Vegeta

En el nivel tres de la nave de Babidí, Vegeta ha sucumbido al control del brujo. Piccolo, Gohan y Shin miran aterrados a su compañero, que les devuelve una mirada despiadada. 

– “Vegeta…” – murmura Gohan.

En el sótano de la nave, Babidí celebra su victoria.

– “¡Muy bien! ¡Ji, ji, ji!” – exclama el brujo. – “Y ahora… ¡Vayamos a un lugar interesante! ¡PAPARAPPA!”

De repente, nuestros amigos aparecen en una ciudad, en mitad de un cruce. 

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta Shin.

Los coches frenan a su alrededor y la gente se amontona a ver lo ocurrido, pues unos hombres extraños acaban de aparecer de la nada.

Gohan puede ver un edifico a su izquierda, al final de la calle, que reconoce enseguida; el Instituto Orange Star.

– “¡ESTAMOS EN SATÁN CITY!” – exclama el mestizo.

En la Torre de Karín, Trunks siente la energía de sus amigos.

– “¡Han aparecido en esa dirección!” – señala el chico al horizonte. – “Siento una energía muy poderosa… ¡¿Es mi padre?!” – se sorprende.

El Duende Karín agacha la cabeza, muy preocupado.

– “Tengo un mal presentimiento…” – dice el felino.

Babidí habla a su nuevo soldado.

– “Como se llamaba este… ¡Ah, sí!” – murmura antes de empezar a dirigirse al saiyajín. – “¡Vegeta! ¡Sácales toda la energía! ¡Lucha al máximo! ¡No importa si los matas!”

– “¡Cállate!” – replica el saiyajín. – “A mí solo me interesa el chico.”

– “¿Qué?” – se sorprende el brujo. – “Qué tipo tan raro… ¡Aún no puedo controlarlo por completo! Es la primera vez que me pasa…” – protesta.

Son Gohan y Piccolo se sorprenden al ver que Vegeta está hablando solo. 

De repente, Vegeta apunta a nuestros amigos con su mano derecha e inmediatamente y sin previo aviso dispara un ataque de ki contra ellos.

– “¡¿QUÉ HACES?!” – exclama Gohan.

El ataque pasa entre Gohan y Piccolo, repeliendo a ambos y continuando hasta estallar a varios kilómetros de distancia, llevándose por delante todos los edificios que ha encontrado a su paso.

– “¡VEGETA!” – insiste Gohan, intentando hacer reaccionar a su compañero.

– “Maldita sea…” – murmura Piccolo, que estudia al saiyajín. 

La gente corre despavorida. El caos se apodera de la ciudad.

En la nave, el brujo celebra las acciones de su guerrero.

– “¡Ji, ji, ji! ¡Ha matado a un montón de gente!” – bailotea el brujo.

En la Tierra Sagrada de Karín, Trunks puede sentir lo que ocurre.

– “¡¡AAAAH!!” – exclama el chico, asustado.

En la Atalaya de Kamisama, Dende, que observa la Tierra, cae de rodillas al suelo, acongojado.

– “¿Qué estás haciendo, Vegeta…?” – titubea el namekiano, con lágrimas en los ojos.

Videl, que ya volaba de vuelta a casa, puede ver la explosión en el horizonte.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se pregunta la muchacha. – “¡¿Una bomba?!”

Vegeta sonríe.

– “¡Venga! ¡Luchemos, Son Gohan!” – le dice al mestizo. – “Si no quieres que aumente el número de cadáveres…”

Una gota de sudor recorre la frente de Gohan.

– “El brujo lo ha poseído…” – piensa el mestizo. – “¡Maldición!”

– “Vegeta…” – interviene Piccolo. – “No me digas que has caído a propósito en el hechizo de Babidí…”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden Gohan y Shin.

Vegeta prepara una nueva esfera de energía en su mano derecha y, sin apartar su mirada de Gohan, dispara hacia un lado, arrasando toda la ciudad y alcanzando finalmente el Instituto Orange Star.

Gohan se queda helado contemplando la escena.

– “¿No eras el héroe de esta ciudad?” – le provoca Vegeta. – “¿No se supone que ibas a defenderles?”

La mirada de Son Gohan, entre furiosa y triste, se clava en Vegeta. El mestizo se transforma en Súper Saiyajín repentinamente.

– “¡Son Gohan!” – interviene Shin. – “¡No lo hagas!”

Mientras tanto, en la Torre Sagrada, Trunks aprieta la barandilla que rodea el lugar.

– “¿Por qué…?” – gruñe el chico. – “Papá…”

– “Trunks…” – intenta calmarle Yajirobe.

El chico no atiende a razones y sale volando rápidamente hacia Satán City.

– “¡HEY!” – exclama Yajirobe.

– “¡NO, CHICO!” – grita Karín. – “¡ESPERA!”

Pero Trunks les ignora.

En la ciudad, Gohan no hace caso a Shin y se transforma en Súper Saiyajín de nivel 2.

– “¡Detente!” – insiste el Dios. – “¡Si luchas contra Vegeta, Babidí logrará su objetivo! ¡Absorberá vuestra energía y resucitará a Majin Bu!”

El mestizo ignora a Shin.

– “¿Es esto lo que quieres, Vegeta?” – pregunta Gohan.

– “¿Un combate?” – interviene Piccolo. – “¿Por eso te has dejado controlar?”

Vegeta responde con una sonrisa.

Shin, incrédulo ante lo que está sucediendo, protesta.

– “¡¿De verdad vas a poner en peligro el Universo por un combate entre vosotros?!” – le increpa el Dios.

El tono empleado por el Kaioshin enfurece a Vegeta.

– “¡TÚ NO ENTIENDES NADA!” – replica el saiyajín. – “¡Esto es lo único que importa!” – continúa. – “¡TIENE UN PODER EXTRAORDINARIO Y LO DESAPROVECHA! ¡UN PODER QUE NO MERECE!” – grita. – “¡YO soy el Príncipe de los saiyajín! ¡YO debería ser el más fuerte!” – gruñe. – “Pero este niñato me ha dejado atrás… Él y su padre… Incluso me han salvado la vida… ¡NO SE LO PERDONARÉ!”

Vegeta se prepara para atacar de nuevo la ciudad.

Gohan ha tomado una decisión. Su mirada es seria; incluso fría.

– “¡¡BABIDÍ!!” – grita a pleno pulmón. – “¡¡LLÉVANOS A UN LUGAR DONDE NO HAYA NADIE!! ¡¡LUCHARÉ CONTRA VEGETA!!”

La petición del mestizo ha sorprendido a Piccolo y Shin.

– “Gohan…” – se preocupa el namekiano.

Shin interviene.

– “¡ESPERA!” – dice el Dios, interponiéndose entre los dos saiyajín. – “¡Si queréis pelear, tendréis que pasar por encima de mí!”

Gohan sigue impertérrito. Su mirada se fija ahora en el Dios. 

Tras un incómodo silencio, el mestizo alza su mano y apunta a Shin, preparando una esfera de energía.

No solo Shin se sorprende, si no que Piccolo y Vegeta tampoco esperaban una acción tan radical por parte de Gohan.

El Dios decide apartase.

– “De… De acuerdo…” – claudica el Kaioshin, con la voz temblorosa. – “Como queráis…”

– “Lo siento, Kaioshin” – dice Gohan.

Babidí celebra en su nave.

– “¡HURRA, HURRA!” – vitorea. – “¡VAN A PELEAR!”

– “Le dije que funcionaría” – presume Dabra.

– “Los cambiaré de lugar si es lo que quieren… ¡A mí no me importa!” – dice el brujo. – “Y gracias a los recuerdos de ese Vegeta ya tengo el lugar ideal… ¡PAPARAPPA!”

Justo en ese instante, Videl estaba llegando al lugar, y puede ver a Gohan rodeado por esos extraños individuos, que de desaparece con ellos de repente.

– “¡GOHAN!” – grita ella, sin éxito.

En un instante, nuestros amigos han sido teletransportados a las montañas rocosas del norte. Una zona desértica que nuestros amigos conocen muy bien.

Shin se acerca a la compuerta del suelo.

– “Nuestros planes han cambiado…” – dice el Dios. – “Piccolo y yo seguiremos adelante e intentaremos detener la resurrección de Majin Bu.”

El Kaioshin apunta a la escotilla.

Babidí escucha las intenciones del Dios e interviene.

– “¡¡Ni lo sueñes!!” – exclama el brujo. – “¡No le dejes escapar, Vegeta! ¡Mátalos a todos!” – ordena. – “¡Hazlo! ¡Hazlo!” – insiste.

Vegeta sufre una fuerte jaqueca.

– “¡AAAH! ¡NO…!” – se resiste con un duro esfuerzo. – “¡No te obedeceré! ¡No me importa lo que haga el Kaioshin! ¡No me importa Majin Bu! ¡Solo me importa este combate!”

Babidí y Dabra se quedan perplejos al oír al guerrero resistirse a las órdenes directas del brujo. 

– “¡¿QUÉ?!” – dice el brujo. – “¡TE HE DICHO QUE LO MATES!”

– “Ya te lo he dicho…” – responde Vegeta. – “Solo me interesa el chico…”

– “¡¿CÓMO OSAS?!” – insiste Babidí.

– “No te obedeceré…” – gruñe Vegeta. – “Soy el Príncipe de los saiyajín… Aunque doblegues mi corazón y mi mente… hay algo que jamás dominarás… ¡MI ORGULLO!” – exclama. – “¡YAAAAAAAH!” – grita a pleno pulmón, intentando librarse del brujo.

Shin se queda sorprendido por la voluntad de Vegeta, capaz de negar las órdenes de mismísimo Babidí.

El brujo retrocede, sorprendido por el ímpetu del saiyajín.

– “Nunca… nunca había visto algo así…” – titubea Babidí.

– “No importa…” – dice Dabra. – “Nos proporcionará la energía que necesitamos.”

– “Sí…” – dice el brujo, con dudas.

– “Además, cuando el Kaioshin y el otro llegan hasta aquí, yo me encargaré de ellos. Puede que sea mejor abrirles la compuerta y evitar que Bu despierte antes de tiempo por accidente.” – sugiere el demonio.

– “Tienes razón…” – recapacita Babidí. – “De acuerdo.”

La compuerta del suelo se abre, invitando a nuestros amigos.

– “¡Han abierto!” – exclama Shin. – “Tendrán miedo de que despertemos al monstruo…”

Piccolo se acerca a su pupilo.

– “¿Estás seguro de esto, Son Gohan?” – le pregunta el namekiano.

– “Tengo que hacerlo” – responde el mestizo. – “Espero que me perdones, Piccolo.”

El namekiano responde con una media sonrisa.

– “Puedes dejar a Dabra y el brujo en nuestras manos” – dice Piccolo. – “Tú concéntrate en Vegeta. Haz que comprenda la realidad.”

 Vegeta sonríe.

– “¿Quieres intentarlo tú?” – le dice a Piccolo. – “Me servirías de calentamiento…”

– “No es propio de ti, presumir de un poder que no te has ganado.” – responde el namekiano.

El saiyajín escupe al suelo en señal de desprecio.

Piccolo se despide de su alumno.

– “Nos vemos luego, Son Gohan”. – dice el namekiano.

Shin y Piccolo se adentran en la nave. Tienen vía libre hasta el sótano.

Mientras tanto, Trunks ha sentido que las energías de sus amigos han cambiado de lugar repentinamente.

– “¡¿Qué diablos está pasando?!” – gruñe el mestizo, mientras cambia de rumbo.

Piccolo y Shin continúan su camino, y al llegar al final les esperan Babidí y Dabra, de pie frente al huevo de Majin Bu.

– “Bienvenidos” – saluda el brujo en tono burlón.

Piccolo se fija en el gran cascarón

– “Supongo que ahí es donde duerme el monstruo…” – dice el namekiano.

– “Sí…” – confirma Shin.

Babidí les interrumpe.

– “Kaioshin…” – murmura el brujo con odio. – “Me alegro de verte… ¡Hoy morirás!”

– “No permitiré que revivas a Majin Bu” – dice Shin. – “Te detendré igual que detuve a tu padre.”

– “Te veo muy confiado…” – sonríe Babidí. – “¿Ya os he presentado a Dabra?” – se burla.

– “Je, je…” – sonríe el demonio.

Piccolo da un paso al frente con decisión.

– “Este es cosa mía.” – dice el namekiano, haciendo crujir sus puños. 

– “Está bien.” – dice Shin. – “Yo me encargaré de Babidí.”

Mientras tanto, en la superficie, Gohan y Vegeta siguen cara a cara.

– “No quiero que nuestra energía despierte a Majin Bu.” – dice Gohan. – “Voy a acabar con esto lo antes posible.”

– “Enséñame todo el poder que ocultas.” – fanfarronea Vegeta.

Gohan aviva su aura y su poder estalla.

– “Asombroso…” – dice Vegeta. – “Debo haber conseguido hacerte enfadar, porque tienes casi tanta fuerza como cuando te enfrentaste a Cell…” – sonríe.

Vegeta también expulsa todo su ki, barriendo el suelo de polvo.

El poder del Príncipe sorprende a Gohan, que se pone en guardia.

– “¡ALLÁ VOY, SON GOHAN!” – avisa Vegeta.

Los dos saiyajín se enzarzan en un violento intercambio de golpes en el que Vegeta lleva la iniciativa. Los golpes del Príncipe son salvajes y buscan provocar a al mestizo.

Ambos guerreros retroceden para coger impulso y embisten el uno contra el otro, chocando sus antebrazos y provocando una onda expansiva que crea un cráter bajo sus pies.

Vegeta aprovecha la situación para sorprender a Gohan con un cabezazo que hace sangrar la frente del mestizo.

Eso hace reaccionar a Gohan, que instintivamente responde con una patada a Vegeta que lo lanza contra una montaña.

Un ataque de ki surge repentinamente de entre los escombros y Gohan se aparta para esquivarlo.

Vegeta se eleva sobre la montaña derrumbada y dispara una ráfaga continua de energía que obliga a Gohan retroceder para esquivar cada impacto.

– “¡JAJAJA!” – ríe Vegeta mientras ataca.

Gohan responde con un Masenko, pero Vegeta lo desvía hacia el cielo de un golpe; momento que el mestizo aprovecha para embestir a su adversario y propinarle un golpe con ambas manos juntas que lo lanza contra el suelo.

Vegeta no tarda en salir de entre la humareda generada por su impacto contra el suelo.

La sonrisa del Príncipe contrasta con el gesto preocupado de Gohan.

Trunks, ahora transformado en Súper Saiyajín, vuela lo más rápido que puede.

– “¡¿Papá y Gohan están peleando?!” – sufre el chico.

En Satán City, Videl ayuda a los heridos cuando la policía llega al lugar de los hechos junto al Campeón.

– “¡HIJA MÍA!” – exclama Satán, con lágrimas en los ojos al ver a su Videl.

El Campeón abraza a la muchacha con fuerza.

– “¿Qué te ha pasado?” – pregunta Satán. – “¡¿Qué ha hecho ese justiciero?!”

– “Nada, estoy bien…” – dice Videl.

– “¡Voy a darle su merecido!” – insiste el Campeón. – “Cuando averigüe quién es…”

Satán mira al jefe de policía.

– “¡¿Cómo va la investigación?!” – pregunta el Campeón.

– “Pues la hemos empezado hace unos minutos…” – se excusa el agente.

– “¡Necesito saber quién se esconde tras esa máscara!” – insiste Sarán.

– “Papá…” – interrumpe Videl. – “Creo que… tú ya lo conoces…”

– “¿Qué?” – se extraña Satán. – “¿Le conozco…?”

Videl asiente.

– “¡¿NO SERÁ ALGÚN PERDEDOR AL QUE HE APALIZADO EN UN TORNEO?!” – replica furioso Satán.

– “No exactamente…” – responde Videl, con cierta timidez.

Mientras tanto, en el sótano de la nave, Babidí parece contento.

– “Falta poco para que Bu despierte, y eso podría poner en peligro la integridad de la nave…” – explica el brujo. – “Será mejor que salgamos fuera. ¡PAPARAPPA!” – conjura.

El brujo, Dabra, Piccolo, Shin y el huevo de Bu aparecen en la superficie.

– “Mucho mejor…” – suspira Babidí, aliviado. – “¿Qué te parece, Dabra? Podrás vencer a ese tipo, ¿verdad?” – le pregunta a su secuaz.

– “Por supuesto” – responde del demonio. – “De los tres terrícolas, éste es el más débil.”

– “Creo que no deberías subestimarme…” – responde Piccolo. – “¡Luchemos! De demonio a demonio.”

– “¿Tú?” – sonríe Dabra en tono burlón. – “¿Un demonio?”

Babidí se prepara para pelear.

– “¡No te será fácil vencerme, Kaioshin!” – se burla de su adversario. – “¡Mi magia es más fuerte que la de mi padre!”

Una alarma interrumpe el encuentro.

– “¡PIPIPIPI!” – suena con vehemencia.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden todos. 

Babidí se acerca al cascarón del monstruo.

– “No puede ser… No creo que… tan pronto…” – murmura incrédulo.

Pero cuando el brujo mira el indicador de la base del huevo, su rostro se ilumina como el de un niño el día de Navidad. 

– “¡YA ESTÁ! ¡YA LA TIENE! ¡BU YA TIENE LA ENERGÍA QUE NECESITABA!” – celebra el brujo. – “¡POR FIN MAJIN BU PODRÁ RESUCITAR!”

El terror embarga al Kaioshin.

– “No… no es posible…” – titubea Shin. – “¿Cómo puede haber conseguido la energía tan pronto…?”

– “Esos dos están peleando a un nivel superior al Súper Saiyajín.” – responde Piccolo. – “Espero que Gohan esté bien…”

Shin se derrumba de rodillas al suelo.

– “No… Esto es lo peor que podía pasar…” – sufre el Kaioshin. – “Lo he calculado todo mal… Ha sido culpa mía… Podríamos haberlo hecho de otra forma…”

En las montañas rocosas, el intercambio de golpes entre Gohan y Vegeta es tremendo. Los dos guerreros están magullados y ensangrentados. 

Tras un coque violento, los dos recuperan la distancia. 

– “Creía que no habías entrenado desde que mi padre murió…” – dice Gohan. – “Supongo que lo hiciste en secreto…”

– “Por mucho que entrenara jamás te alcanzaría.” – responde Vegeta, enfadado. – “Tienes una fuerza innata muy superior a la mía. Eso quedó claro cuando peleaste contra Cell.” – explica. – “Tú y tu padre… Los dos me habéis humillado continuamente…” – gruñe. – “Pero cuando vi a los guerreros de Babidí… No podía dejar escapar esa oportunidad…”

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el mestizo. – “Así que es cierto… Piccolo tenía razón… Te has dejado controlar por el brujo…”

– “¡Y ha funcionado!” – replica el Príncipe. – “Ahora estamos al mismo nivel…”

– “Con todo tu orgullo… ¿Dejas que una alimaña como Babidí te someta?” – dice Gohan.

Vegeta frunce el ceño y aprieta sus puños con rabia.

– “Yo… yo…” – gruñe el saiyajín. – “¡¡YO QUERÍA SER COMO ANTES!!” – grita a pleno pulmón. – “¡¿NO LO ENTIENDES?! ¡¡QUERÍA SER EL SAIYAJÍN FRÍO Y CRUEL QUE ERA ANTES Y DERROTARTE!!” – exclama. – “Vosotros tratasteis de convertirme en un buen tipo… y durante un tiempo, casi sin darme cuenta, empecé a cambiar… Alguien como yo… con una familia… incluso llegó a gustarme vivir en la Tierra… en paz… ¡Pero ya no lo soportaba más! ¡Ese no era yo! ¡Por eso me he dejado poseer por Babidí! ¡Para volver a ser el Príncipe Saiyajín sanguinario que fui!” – una sonrisa se dibuja en su rostro. – “Ahora lo he conseguido… y me siento mejor que nunca.”

– “¿Lo dices en serio, Vegeta?” – replica Gohan.

Mientras tanto, Majin Bu ha empezado a salir de su hibernación. La plataforma que soporta el huevo ha empezado a emanar vapor a presión que barre toda la zona en la que se encuentran.

– “¡YA SALE!” – celebra el brujo. – “¡DESPIERTA, BU!”

Piccolo se pone en guardia.

– “¡¿Qué hacemos, Kaioshin?!” – pregunta el namekiano.

El Dios está derrotado.

– “No podemos hacer nada… ¡Huyamos!” – dice Shin.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Piccolo, incrédulo. – “¡¿HUIR?!” 

– “¡¡NO PODEMOS VENCER AL MONSTRUO BU!!” – insiste el Kaioshin. – “¡NADIE EN EL UNIVERSO PUEDE HACERLO! ¡SI NOS QUEDAMOS AQUÍ, SEGURO QUE MORIREMOS!”

– “Me niego…” – refunfuña Piccolo.

– “¡DEPRISA!” – insiste Shin.

– “Así no es cómo hacemos las cosas en la Tierra, Kaioshin.” – dice el namekiano. – “Nosotros no huimos ni nos escondemos…”

Piccolo se envuelve en su aura incolora y junta sus manos, concentrando toda su energía en una esfera de ki que brilla intensamente.

La luz llama la atención de Babidí y Dabra.

– “¿Qué hace?” – se pregunta el brujo.

Piccolo ya está listo.

– “¡¡GRANADA DE LUZ!!” – exclama el namekiano al lanzar su ataque contra el cascarón del monstruo.

Dabra agarra rápidamente a su Amo y lo aparta del ataque.

Una gigantesca explosión tiene lugar y una violenta onda expansiva de aire barre el área.

Babidí se quita a Dabra de encima y busca a su monstruo. La zona ha quedado vacía.

– “¡¿DÓNDE ESTÁ MI MONSTRUO BU?!” – se pregunta el brujo, preocupado.

De repente, el huevo, que había salido despedido, cae al suelo y se abre.

– “¡MI QUERÍDO BU!” – celebra el mago.

Pero el huevo aparentemente está vacío. 

– “No… Esto no puede estar pasando…” – sufre el brujo. – “¿Por qué…? ¿Por qué no está…?”

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Dabra.

– “¡MONSTRUO BU!” – clama Babidí.

La sonrisa regresa al rostro de Shin.

– “Hemos… Hemos tenido suerte…” – dice el Dios.

El Kaioshin apunta con un dedo acusador al brujo.

– “¡Se acabó, Babidí!” – exclama Shin. – “¡Tu monstruo a muerto!”

Babidí se derrumba.

– “No… Majin Bu…” – lamenta el brujo.

– “No se preocupe, señor” – dice Dabra. – “Aún me tiene a mí. Yo acabaré con ellos.”

Babidí no parece satisfecho con esa solución.

Shin se prepara para pelear.

– “¡Piccolo! ¡Podemos vencerles!” – dice el Dios. – “¡Es nuestra oportunidad de detener a Babidí para siempre!”

Pero el namekiano siente una extraña presencia que le inquieta.

– “No… No lo creo…” – dice Piccolo.

– “¿Eh?” – se extraña Shin.

– “Siento… Siento una terrible energía…” – dice el namekiano. – “Y no deja de aumentar…”

De repente, Piccolo alza su vista al cielo y divisa una gigantesca nube de humo rosado que se está concentrando. 

– “Ese humo…” – murmura el namekiano. – “Salió del huevo…”

Babidí y Dabra imitan a Piccolo.

– “¿Qué está mirando?” – se pregunta el brujo.

– “¡¿Puede que sea…?!” – exclama el demonio.

El humo empieza a tomar forma corpórea hasta resultar en un monstruo orondo de color rosado con cara de bonachón, que luce pantalón blanco, chaleco negro, botas y manoplas amarillas y una capa morada atada alrededor del cuello.

– “¡BUUUUUUUUU!” – exclama el monstruo con alegría.

DBSNL // Capítulo 166: Amenonuhoko y Amenoukihashi

DBSNL // Capítulo 166: Amenonuhoko y Amenoukihashi

“Las comunicaciones no funcionan.”

Son Gohan y Pino han llegado al Cuartel General de la Patrulla Galáctica, cuyas ruinas flotan en el espacio.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta Gohan, aterrado ante tal escena.

– “No detecto señales de vida.” – dice el androide. – “Es terrible…”

– “¿Quién ha podido hacer algo así?” – murmura el mestizo.

De repente, alguien aparece en la nave, sorprendiendo a Gohan y a Pino.

– “¡Cell!” – exclama Gohan, sorprendido al ver al insecto.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta Pino, molesto con su presencia.

– “Tranquilo, trozo de chatarra” – se burla Cell. – “Ahora no somos enemigos.”

– “Este no es el momento.” – les interrumpe Gohan. – “¿Qué sabes, Cell?”

El insecto echa un vistazo por la ventana de la nave.

– “Creo que sé quién ha podido hacer esto…” – responde Cell.

– “¿Quién ha sido?” – pregunta Gohan.

Cell no responde. Algo lo ha distraído.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Gohan.

– “Es extraño…” – dice el insecto. – “Desde aquí tampoco puedo sentir la Tierra.”

Gohan se preocupa al oír a Cell.

En el planeta de Hit, el asesino y Trunks se preparan para partir. Strai, Cheelai y Punch ayudan a preparar la vieja nave de la Corporación Cápsula, cargando suministros para el viaje. La pequeña Kik intenta colaborar transportando un pequeño tarro de legumbres caseras.

Trunks se acerca a Cheelai.

– “Creo que tenemos suficiente.” – dice el mestizo.

– “No hagas ninguna tontería” – responde la patrullera brench.

– “Ya me conoces.” – sonríe Trunks.

– “Por eso lo digo.” – replica Cheelai, golpeando tiernamente con el puño el brazo del mestizo.

Hit se despide de su mujer y sus hijos.

– “Volveremos lo antes posible” – dice Hit. – “Os encontraremos.”

– “Estaremos bien.” – responde Strai. – “Mañana partiremos con la nave de Trunks. Cheelai conoce un lugar en el que estaremos a salvo.”

Hit agarra a Punch de los hombros.

– “Cuida de tu madre y de tu hermana.” – le dice el asesino. – “Y haz caso de lo que te diga la muchacha de la patrulla.”

Punch, con lágrimas en los ojos, asiente.

Hit coge a la pequeña Kik en brazos.

– “¿Vas a pórtate bien, renacuajo?” – dice el asesino.

La pequeña asiente con una sonrisa.

– “Bien.” – sonríe Hit. – “Solo estaré un tiempo fuera. Nos veremos muy pronto.”

En unos minutos, Trunks y Hit suben a la nave y se despiden mientras se cierra la compuerta.

La nave no tarda en despegar.

– “Las comunicaciones fallan.” – dice Trunks. – “No logro establecer contacto con el Cuartel General de la Patrulla Galáctica.”

– “Lo más probable es que ya haya sido atacado.” – dice Hit. – “Shiras busca venganza.”

– “¿Y qué hacemos?” – pregunta el mestizo.

– “Conozco a alguien que puede respondernos a algunas preguntas.” – dice Hit.

Hit se acerca al tablero de mandos y teclea las coordenadas.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Trunks.

– “Al Planeta Maldito” – responde Hit. – “Rumbo a Konats.”

Mientras tanto, en Magorza, Vegeta y Jiren se separan tras un choque y sus auras se disipan antes de que los dos caigan de rodillas al suelo, agotados y magullados. Su ropa está hecha trizas.

– “Casi lo tienes, Vegeta” – sonríe el haiirotoko.

El saiyajín contempla sus manos, sorprendido ante su propio poder. Vegeta cierra los puños y una pícara sonrisa se dibuja en su rostro.

– “Estoy listo.” – dice el saiyajín.

Jiren y Vegeta se levantan con dificultad.

– “Aún no.” – responde el haiirotoko.

– “¿Qué?” – replica Vegeta, confuso.

De repente, la voz de Kaiosama llega hasta el saiyajín.

– “¡Vegeta!” – exclama el Kaio del Norte. – “¡Al fin logro contactar contigo!”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el saiyajín.

– “¡La Tierra ha sido atacada! ¡Es terrible!” – anuncia Kaiosama.

Vegeta aprieta los dientes.

– “Tengo que irme.” – le dice a Jiren.

– “No estás listo.” – responde el haiirotoko. – “No puedes marcharte.”

– “No te estoy pidiendo permiso.” – responde Vegeta.

Jiren recapacita un instante. Entiende al saiyajín, pero marcharse ahora podría poner en riesgo la victoria contra tan terrible enemigo. 

– “Entiendo cómo te sientes, Vegeta” – dice Jiren. – “Pero si das un paso en falso, todo habrá sido en vano.”

– “Lo entiendo” – dice el saiyajín. – “Pero no puedo quedarme aquí de brazos cruzados.”

Jiren reflexiona un instante.

– “Será mejor que hables de nuevo con Iwen.” – sentencia el haiirotoko.

Janemba y la fusión metamor surcan el espacio a través de la técnica transdimensional del diablo. Al hacerlo, sus consciencias se entrelazan. Bra, Pan y Ub se encuentran cara a cara en una sala de infinita oscuridad.

El chico está sentado en el suelo, acurrucado y asustado. 

– “¿Ub?” – dice Pan, acercándose al chico. – “¿Eres tú?”

El chico levanta la cabeza al oír a su amiga.

– “¿Pan?” – responde el chico.

La muchacha intenta acercarse a él, pero Ub la rechaza.

– “¡No te acerques!” – dice el chico de Isla Papaya.

– “Tranquilo, Ub” – intenta reconfortarlo ella.

– “Ten cuidado, Pan” – advierte Bra.

– “¡No os acerquéis!” – insiste Ub. – “¡No quiero haceros daño!”

– “No me harás daño.” – sonríe Pan, ofreciéndole la mano. – “Somos amigos.”

Ub se sorprende ante la confianza de la risueña muchacha.

– “He matado… He matado a mucha gente…” – titubea el chico, mirando al suelo, avergonzado y dolido. 

– “No has sido tú” – responde Pan. – “Tú jamás harías eso.”

La sonrisa de la muchacha tranquiliza a Ub.

– “Vámonos a casa, Ub” – insiste la hija de Gohan.

El chico, pese a las dudas, extiende la mano hacia ella, pero la oscuridad que envuelve al muchacho se enrolla en su cuerpo como tenebrosos tentáculos que tiran de él con vehemencia, alejándole de su amiga.

Pan agarra el brazo del chico para ayudarle.

– “¡No voy a soltarte!” – exclama Pan.

– “¡Déjame!” – dice Ub. – “¡Matadme! ¡No dejéis que haga daño a nadie más!”

– “¡No voy a rendirme!” – dice Pan. – “¡Vienes conmigo!”

– “¡Escúchame!” – exclama Ub. – “¡Tenéis que detenerme!”

La oscuridad cada vez agarra al chico con más fuerza, pero las manos de Bra se unen a las de Pan.

– “¡Basta de excusas!” – dice Bra. – “¡Si queremos hacernos más fuertes, tendremos que trabajar juntos!”

Ub y Pan se sorprende gratamente al ver a Bra tan decidida.

– “¿Quieres compensar el daño que has hecho?” – le dice la hija de Vegeta. – “¡Pues sal de aquí y enfréntate a tus demonios!”

Las dos chicas tiran de Ub con fuerza hasta liberarlo.

En ese instante, Janemba y la fusión aparecen sobre un planeta que desconocen, perdido en lo más profundo del universo.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta la fusión. – “¿Qué ha pasado?” – añade mientras mira sus manos. – “Seguimos fusionadas…”

Janemba se agarra la cabeza como si sufriera una terrible jaqueca

– “¡¡¡YAAAAAAHH!!!” – exclama en un estremecedor y ensordecedor grito.

En Konats, Broly sigue encarcelado en su prisión atemporal, cerca del Amenoukihashi. Salabim realiza los últimos preparativos. 

– “Date prisa, brujo” – dice Garlick. – “Estoy impaciente por ver si ese Maestro del que tanto presumes es tan extraordinario como lo pintas.”

– “Paciencia” – dice el brujo. – “Ya casi está. Solo falta un pequeño detalle.”

– “¿Qué es lo que necesitas ahora?” – responde Shiras, algo molesto. – “No tienes más que exigencias…”

El Kashvar mira de reojo al patrullero y responde.

– “Activar un mecanismo como éste requiere mucha energía.” – explica Salabim. – “El Amenouhoko es el encargado de recolectarla, pero éste no ha sido muy colaborador… Las otras llaves han hecho su aportación, pero aún no es suficiente, así que tendremos que utilizar otro mecanismo…”

– “¿De qué se trata?” – pregunta Garlick.

Salabim sonríe.

– “Ya tenemos un plan en marcha.” – revela el brujo. – “Pronto estará listo.”

En Monmaas, Goku sigue atrapado por los trucos de Arak. El brujo le muestra la Dragon Ball, tentándole una vez más.

– “¿Por qué no vuelves a intentarlo?” – se burla el kashvar. 

Son Goku respira hondo e intenta calmarse y concentrarse.

– “No puedo sentir ninguna energía fuera de esta sala…” – se da cuenta el saiyajín. – “¿Por qué? ¿Dónde estoy?” – se pregunta.

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 6: La astucia de Dabra

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 6: La astucia de Dabra

En el sótano de la nave, Babidí medita su próximo movimiento.

– “¿A qué guerrero enviamos al segundo nivel?” – pregunta Dabra.

– “¡Que salga Yakon!” – responde el brujo.

– “¡¿Yakon?!” – se sorprende el demonio. – “¿Va a utilizar a Yakon en el segundo nivel?”

– “Puede que esos terrícolas sean más fuertes de lo que pensábamos…” – dice Babidí. – “Ten en cuenta que Pui-pui ha sido derrotado sin poder siquiera defenderse…”

– “Tiene razón…” – recapacita Dabra. – “Pero si Yakon los mata tan pronto, yo no podré divertirme con ellos…”

– “Nuestro objetivo es despertar a Bu… No lo olvides.” – responde en brujo.

– “Sí, ¡perdóneme, señor!” – se disculpa el demonio, que se ha dejado llevar por sus ansias de violencia.

En el nivel dos, nuestros amigos esperan la llevada de su adversario.

– “No viene nadie…” – murmura Gohan. – “¡Sal de una vez!”

– “¿Por qué no hundimos el suelo y pasamos al siguiente nivel?” – sugiere Vegeta.

– “¡Os he dicho que no!” – exclama Shin. – “¡Eso podría despertar a Majin Bu!”

– “Por lo que estoy viendo, Bu no debe ser gran cosa…” – responde Vegeta. – “…como Dabra.”

– “¡¿Eh?! ¡¿Dabra?!” – se sorprende el Kaioshin.

– “No creo que ese Dabra sea para tanto.” – insiste el saiyajín. – “Si tenemos cuidado con su escupitajo, creo que podríamos ganarle.”

– “¿De verdad creéis eso?” – pregunta Shin, que mira a Gohan y Piccolo.

– “Es posible…” – responde el mestizo.

– “Hace siete años nos enfrentamos a un adversario llamado Cell, y Son Gohan lo derrotó.” – explica el namekiano. – “Dabra aún no ha demostrado su verdadera fuerza, pero no creo que sea más fuerte que Cell.”

Shin se queda asombrado.

– “¿De verdad este joven es tan fuerte?” – se pregunta mientras observa a Gohan, cuyo carácter despreocupado confunde al Dios.

En ese instante, la puerta de la sala se abre y de ella surge el próximo gladiador de Babidí; una enorme criatura verde y monstruosa, de ojos saltones y enorme boca.

– “¿A quién me como primero?” – pregunta el extraterrestre.

– “Mira que eres feo…” – le dice Vegeta, dando un paso al frente. – “Yo seré tu contrincante.”

Shin se preocupa al ver el nuevo enemigo.

– “¡Ese es Yakon!” – exclama el Dios. – “¡Ten cuidado, Vegeta!”

La bestia embiste al saiyajín, que esquiva el puñetazo enemigo, pero se sorprende al sentir que ha recibido un arañazo en el pecho. El corte es poco profundo, pero ha herido su orgullo.

Vegeta mira a su adversario y se da cuenta de que dos grandes garras afiladas como cuchillas han surgido de la cara posterior de los antebrazos del monstruo.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

Babidí, que observa la pelea a través de su bola de cristal, celebra la victoria.

– “¡Eso es!” – exclama el brujo. – “¡Hazles mucho daño!”

Piccolo y Gohan se sorprenden al ver la velocidad del gladiador.

– “Para ser tan grande es muy rápido…” – dice el namekiano.

– “¡Deberíamos pelear juntos!” – exclama Shin.

La voz de Babidí retumba en la sala.

– “¡Muy bien, Yakon! ¡Así se hace!” – dice el brujo. – “¡Te voy a trasladar al Planeta Oscuro para que puedas acabar pronto con ellos!”

Dabra se sorprende al escuchar a Babidí.

– “El planeta de noche perpetua… ¿Cree que es necesario?” – pregunta el demonio. – “Creo que Yakon puede con ellos de todas formas…”

– “Es posible, pero si la nave sufre daños, Bu podría despertar antes de tiempo…” – responde el brujo.

– “Muy inteligente…” – dice Dabra.

Babidí extiende sus manos hacia la bola de cristal.

– “¡PAPARAPPA!” – exclama, transportando a nuestros amigos y a Yakon al Planeta Oscuro.

Vegeta, Gohan, Piccolo y Shin se encuentran repentinamente sumidos en una oscuridad absoluta.

– “¡No veo nada!” – exclama el mestizo.

La voz de Yakon se oye entre las sombras.

– “Yo sí puedo veros…” – sonríe el monstruo.

Vegeta se cruza de brazos.

– “Vaya estupidez…” – murmura el saiyajín.

De repente, el aura dorada de Súper Saiyajín lo envuelve e ilumina el lugar.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Yakon, que ha quedado al descubierto.

– “Ahora yo también puedo verte” – se burla Vegeta.

Babidí se sorprende al ver la transformación del saiyajín.

– “¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!” – exclama el brujo. – “¡¿QUÉ ESTÁ HACIENDO?!”

– “Solo brilla un poco…” – dice Dabra.

El brujo saca un medidor como el que usó Yamu en Satán City y apunta a su bola de cristal.

– “¡¡3000 KIRIS!!” – exclama Babidí, asustado. – “¡¿CÓMO PUEDE UN TERRÍCOLA DESPRENDER TANTA ENERGÍA?!”

– “No debería existir un humano de tales características…” – murmura Dabra.

– “¿Crees que el medidor está estropeado?” – se pregunta el brujo. – “Si de verdad tiene 3000 kiris, Yakon no podrá con él… ¡Solo tiene 800!”

En el nivel dos, Yakon sonríe, desconcertando a Vegeta.

El monstruo abre su gigantesca boca e inhala con todas sus fuerzas, creando una corriente de aire que aspira la luz que emana Vegeta y deja al saiyajín en su estado base. Yakon engulle la energía de Vegeta.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden nuestros amigos.

El saiyajín ha quedado atónito. 

– “¡Volvemos a estar a oscuras!” – exclama Gohan.

– “Ese monstruo ha absorbido la energía de Vegeta…” – dice Piccolo.

– “¡¡Claro!!” – exclama Shin. – “¡Yakon se alimenta de energía lumínica! ¡La luz que desprende Vegeta le ha servido de alimento!”

El monstruo eructa, satisfecho con su aperitivo.

– “Muy sabrosa…” – sonríe Yakon.

Vegeta se pone en guardia.

– “Maldición…” – refunfuña el saiyajín.

Gohan se acerca al saiyajín.

– “¡Luchemos juntos, Vegeta!” – sugiere Gohan.

– “¡NI SE TE OCURRA INTERVENIR!” – protesta Vegeta, furioso. – “¡No necesito tu ayuda para nada!”

El monstruo prepara de nuevo sus garras.

– “Veo que no tienes intención de transformarte de nuevo…” – dice Yakon. – “Así que ya puedo matarte.”

Yakon se abalanza sobre Vegeta, y éste retrocede esquivando los zarpazos del monstruo.

– “Puedo sentir tus movimientos…” – dice el saiyajín. – “Pero no creas que se me han acabado los recursos.” – sonríe.

Vegeta repele a Yakon con una patada.

El saiyajín alza la mano derecha y una pequeña esfera de energía blanca se genera en su palma.

– “¡HYAAA!” – exclama el saiyajín al lanzar su técnica hacia el cielo.

Yakon contempla confuso la luz ascendente.

Cuando la esfera a tomado suficiente altura estalla y se convierte en una luna llena que baña con su luz toda la zona de combate.

– “¡Es la técnica que usó en la Tierra!” – exclama Gohan.

– “Una luna artificial…” – sonríe Piccolo.

Vegeta se cruza de brazos con una sonrisa chulesca.

– “No es que necesite verte para derrotarte…” – dice el saiyajín. – “Pero quería que tú y tu amo supierais lo mucho que nos habéis infravalorado.”

Yakon no parece tener miedo.

– “¡Solo me has proporcionado un nuevo almuerzo!” – celebra el monstruo.

Yakon abre su boca y empieza a aspirar la luz que emite la esfera, pero de repente recibe una patada en el abdomen. Vegeta se ha lanzado contra él a toda velocidad.

El monstruo se arrodilla dolorido y mira a Vegeta, pero el saiyajín coloca la mano derecha a escasos centímetros de su rostro y prepara una esfera de energía.

Yakon, asustado, mira al saiyajín.

– “Cómete esto” – sentencia Vegeta, forzando su mano dentro de la boca del monstruo. – “¡BIG BANG ATTACK!”

La esfera de energía de Vegeta se introduce en las fauces del monstruo y estalla en su estómago, haciendo explotar al monstruo en pedazos.

La compuerta que da paso al siguiente nivel se abre enseguida.

– “Ya van dos” – dice Piccolo, que es el primero en saltar al agujero.

– “¡Pronto llegaremos al último nivel!” – celebra Gohan.

– “Esto es más aburrido de lo que esperaba…” – suspira Vegeta.

Shin se queda boquiabierto una vez más.

– “Son aterradores…” – piensa el Dios.

Babidí, que lo ha visto todo, empieza a estar realmente preocupado.

– “Yakon… Yakon ha muerto…” – titubea el brujo. – “Ese tipo lo ha matado de un solo ataque…”

– “El muy imbécil no ha podido resistirse a la luz de esa esfera” – dice Dabra. – “Si no hubiera perdido la concentración, podría haber ganado.”

– “No… No es eso…” – dice Babidí. – “Esos tipos no son normales…”

– “No se preocupe” – le tranquiliza el demonio. – “Yo estoy aquí para protegerle.”

Dabra sonríe.

– “Yo mismo iré al nivel tres.” – anuncia el diablo. – “Bu pronto tendrá la energía que necesita.”

– “Dabra… Si te ganan…” – duda Babidí. – “¿Has calculado bien tus posibilidades?”

– “¿Posibilidades? Ju, ju, ju” – ríe el demonio. – “Soy el Rey de los Demonios. No existe ningún mortal en el mundo capaz de derrotarme.”

En el nivel tres, nuestros amigos esperan.

– “Me toca a mí” – dice Gohan, que hace unos estiramientos para calentar.

– “No deberías tener problema.” – dice Piccolo.

De repente, la compuerta se abre y revela al mismísimo Dabra.

– “¡¿DABRA?!” – se asusta el Kaioshin.

El demonio parece seguro de sí mismo.

– “Quiero felicitaros.” – anuncia Dabra. – “Habéis alcanzado el nivel tres… Pero ahora os toca enfrentaros a mí.”

– “Vaya… ¿Babidí ya saca a su número uno? Parece que el brujo se ha puesto nervioso…” – se burla Vegeta.

Gohan da un paso al frente.

– “Vamos allá…” – sonríe el saiyajín.

– “¿Eh?” – se sorprende Dabra. – “¿No vais a atacarme todos juntos?”

– “Con el chico vas a tener suficiente” – sonríe Piccolo.

Dabra frunce el ceño y rechina los dientes.

– “Osáis subestimarme…” – gruñe el diablo.

Mientras tanto, en la Torre de Karín, Trunks dejó de sentir el rastro de sus amigos cuando entraron en la nave.

– “¿Qué debe estar pasando?” – se preocupa el chico.

Videl se prepara para marcharse.

– “Creo que debería volver a casa.” – dice la muchacha. – “Mi padre debe estar muy preocupado. ¡Muchas gracias por vuestra hospitalidad!”

– “Por nosotros no te preocupes.” – dice Karín. – “Puedes quedarte todo el tiempo que necesites.”

– “No tenemos muchas visitas” – añade Yajirobe.

– “Os lo agradezco” – sonríe ella. – “Pero mi padre va a armar un gran revuelo en Satán City si cree que me ha pasado algo malo.”

En la Mansión Satán, la policía investiga la zona y toma muestras de tejido y sangre. Decenas de helicópteros sobrevuelan la ciudad y un centenar de coches patrulla recorre las calles.

– “¡Quiero saber lo que le ha ocurrido a mi hijita!” – exclama Satán. – “¡Entrad en cada casa si hace falta!”

– “Sí, señor” – responde un agente.

– “¡Y averiguad quién demonios es ese Gran Saiyaman!” – exclama el Campeón.

Mientras tanto, Babidí ha enviado a nuestros amigos a un planeta desértico, rocoso, con pequeños lagos de agua oscura y el cielo rojo como la sangre.

Gohan, transformado en Súper Saiyajín, pelea contra Dabra. Los dos se enzarzan en un intercambio de golpes. El combate parece parejo, pero ninguno de los dos está dando el máximo.

Gohan logra repeler a Dabra con una patada en su abdomen, pero el diablo pronto reacciona y contraataca escupiendo una llamarada por su boca. 

El mestizo esquiva el ataque y se abalanza sobre Dabra, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero éste resulta ser solo una ilusión.

– “¡ESTOY AQUÍ!” – se burla Dabra desde la distancia, a la vez que invoca una gran bola de fuego que lanza contra el chico.

Dabra alcanza a Gohan y su ataque estalla, repeliendo al mestizo y lanzándolo a un lago.

Gohan no tarda en salir de nuevo a la superficie, con su gi verde roto. El chico se arranca la ropa, quedando solo con el conjunto negro interior.

Mientras tanto, Vegeta, Piccolo y Shin observan el combate desde tierra firme.

– “Esa magia es peligrosa…” – dice Piccolo.

– “¿Deberíamos ayudarle?” – pregunta Shin.

– “No me hagáis reír…” – protesta Vegeta. – “El chico está perdiendo el tiempo…”

– “Hace mucho que no tiene una pelea de este nivel.” – le excusa el namekiano. – “Déjale calentar.”

Vegeta exhala molesto.

– “Su actitud me irrita casi tanto como la de su padre…” – refunfuña el saiyajín.

Dabra se abalanza sobre Gohan y al aproximarse le sorprende con un escupitajo.

El mestizo lo detiene con su mano enfundada en el guante de Gran Saiyaman, que enseguida empieza a convertirse en piedra.

El chico se saca la prenda rápidamente, y la lanza contra al suelo. El guante se rompe como un jarrón. 

Dabra invoca una espada en su mano derecha y la levanta sobe su cabeza, sujeta con las dos manos, dispuesto a partir a Gohan en dos.

El saiyajín detiene el espadazo entre sus manos, y tras un breve forcejeo, el mestizo rompe la espada por la mitad.

El diablo, sorprendido, retrocede para recuperar distancias. Los dos fragmentos de la espada caen al lago que sobrevuelan.

– “Admito que me habéis sorprendido…” – dice Dabra. – “Sois mucho más fuertes de lo que esperaba… Sobretodo tú… Pero no estás a mi nivel.”

El diablo aprieta sus puños y una terrible aura roja lo envuelve.

El poder de Dabra sorprende a todos los presentes.

– “Estaba ocultando su verdadera fuerza…” – murmura Piccolo.

– “¡Os dije que teníamos que acabar con él juntos!” – les recrimina Shin.

Vegeta parece molesto, pero se limita a observar.

Babidí observa el combate a través de su bola de cristal.

– “¡Déjate de juegos, Dabra!” – protesta el brujo. – “¡Hazle más daño! ¡Tenemos que resucitar a Bu!”

A pesar del poder mostrado por el diablo, una media sonrisa se dibuja en el rostro del mestizo.

– “Tienes razón.” – dice Gohan. – “No estoy a tu nivel.”

El mestizo aprieta sus puños. Dabra retrocede instintivamente al sentir una fuerte corriente de aire empujándole.

– “¡HAAAAAAAA!” – grita Gohan a pleno pulmón.

El poder del mestizo provoca que el agua bajo él se desplace, crenado grandes olas que rompen contra la costa cerca de nuestros amigos. Las nubes sobre él son empujadas hacia el horizonte.

Su cabello se ha erizado aún más, rayos de energía chasquean a su alrededor; se ha transformado en Súper Saiyajín 2.

– “¿Y si luchamos en serio de una vez?” – fanfarronea Gohan.

Dabra frunce el ceño, furioso al ver que Gohan ha estado conteniéndose.

– “Disfrutaré matándote, muchacho” – le amenaza el demonio.

Piccolo sonríe orgulloso. Shin está asombrado ante el poder de Gohan. Vegeta parece frustrado.

Dabra y Gohan se abalanza el un contra el otro y se enzarzan en un nuevo intercambio de golpes. Los dos logran conectar algunos puñetazos y patadas. Es un combate parejo, pues Dabra suple sus carencias con astucia.

El demonio usa ilusiones para confundir a Gohan, rodeándole con copias que le atacan a la vez, haciendo que el mestizo yerre en sus ataques e intentando sorprenderle por la espalda.

Vegeta se impacienta.

– “¿Qué está haciendo…?” – refunfuña el saiyajín. – “Ya debería haber ganado este combate…”

– “¿Tú podrías hacerlo mejor?” – replica Piccolo.

– “¡No merece el poder que tiene!” – protesta Vegeta. – “¡Un poder como ese no debería desperdiciarse en alguien como él!”

– “Cálmate, Vegeta” – le advierte el namekiano.

– “¡El idiota de Kakarotto y tú lo habéis consentido!” – grita Vegeta.

Dabra oye la discusión y una sonrisa se dibuja en su rostro.

– “¡Señor Babidí!” – avisa al brujo por telepatía. – “¡Devuélvanos a la nave! ¡He descubierto algo importante!”

– “¿Eh?” – se extraña Babidí, un poco desconfiado.

– “¡Podremos resucitar al Monstruo Bu!” – insiste Dabra.

– “Espero que tengas razón…” – responde el brujo.

Babidí recita su conjuro y los devuelve a la nave.

– “¡PAPARAPPÁ!” – exclama.

Nuestros amigos reaparecen en el nivel tres, sin aviso previo, algo que les desorienta; momento que Dabra aprovecha para escapar.

– “¡¿A dónde vas?!” – exclama Gohan. – “¡¿Huyes?!”

– “Tranquilos…” – sonríe Dabra, mientras la puerta lateral de la sala se cierra a su paso. – “He encontrado a un guerrero que peleará en mi lugar.”

– “¡¿Qué?! ¡¿Cómo dices?!” – replica el mestizo.

La puerta se cierra, dejando a nuestros amigos solos en la sala.

El demonio regresa junto a su Amo.

– “Explícate, Dabra…” – exige Babidí. – “Espero que sea un descubrimiento realmente interesante…”

– “Uno de ellos tiene el corazón oscuro” – revela Dabra. – “Estoy seguro de que usted podrá doblegarlo.”

– “¡Eso es estupendo!” – celebra el brujo. – “¡Si pelean entre ellos, podremos obtener una gran cantidad de energía! ¡Por fin resucitará Majin Bu!”

Gohan parece confuso con las palabras de despedida de su adversario. El muchacho ha vuelto a su estado base.

– “¡¿Qué ha querido decir?!” – pregunta el mestizo a sus compañeros.

– “¿Ha encontrado a un nuevo guerrero?” – repite Piccolo.

– “¡¿No será…?!” – se asusta Shin, que sospecha con temor el significado de tales palabras.

Babidí se acerca a su bola de cristal y fija su atención en Vegeta.

– “¡ES VERDAD!” – celebra el brujo. – “¡Su corazón es oscuro! Rabia, envida, frustración… ¡Él no está aquí por el bien del universo! ¡Es perfecto!”

El brujo se concentra para ejercer su hechicería a través de la bola de cristal.

En el tercer nivel, Vegeta siente como Babidí penetra en su mente de repente y se sujeta la cabeza con ambas manos, sufriendo una terrible jaqueca.

– “¡¡AAAAAAAGH!!” – grita desesperado, transformándose en Súper Saiyajín.

– “¡Justo lo que temía!” – exclama Shin. – “¡Vegeta! ¡Babidí intenta aprovecharse de ti! ¡Intenta no pensar en nada! ¡No dejes que se alimente de tus emociones!”

– “¡CÁLLATE!” – grita Vegeta. – “¡ME TALADRAS EL CEREBRO!”

En el sótano de la nave, Babidí sonríe.

– “¡Muy bien! ¡Muy bien! ¡Ya es nuestro! ¡Ji, ji, ji!” – celebra satisfecho. – “¡Y ahora vamos a extraerle todo su poder! ¡Hasta la última gota!”

Gohan da un paso hacia Vegeta, intentando calmarlo. 

– “Vegeta…” – dice el mestizo. – “¡No te dejes manipular!”

Vegeta estalla en una explosión de energía.

– “¡¡YAAAAAAAAAH!!! – grita a pleno pulmón.

Piccolo, Gohan y Shin son empujados por una fuerte corriente de aire.

Vegeta ha cambiado. Su musculatura ha aumentado y las venas de su cuerpo se marcan de forma exagerada. Su aura es violenta, con múltiples rayos de energía chasqueando continuamente a su alrededor. Sus ojos están rodeados por ojeras oscuras. En la frente, la “M” negra de Babidí. 

– “Je, je, je…” – ríe Vegeta con una terrorífica sonrisa dibujada en su rostro.