DBSNL // Capítulo 173: Duelo de propósitos

DBSNL // Capítulo 173: Duelo de propósitos

“Este es el poder que tanto temía Zeno.”

En el planeta remoto, un extraño individuo ha aparecido, salvando a Ub en el último momento.

El joven vestido como un Kaioshin se levanta y se sacude el polvo.

– “Esto me habría dolido mucho hace solo unos minutos…” – murmura el personaje.

– “¿Es usted un Kaioshin?” – pregunta Ub, educadamente.

– “Lo fui hace mucho tiempo.” – dice el joven. – “Soy Madas, Kaioshin de hace quince generaciones.”

– “¿De hace quince generaciones?” – se extrañan nuestros amigos.

– “Y vosotros sois Ub, Pan y Bra, ¿verdad?” – sonríe el antiguo Dios.

Mientras tanto, Janemba se prepara para atacar. Con sus dos manos golpea el suelo repetidas veces, provocando alteraciones dimensionales que se expanden como si fueran anillos de agua en un lago.

– “¡VA A ATACAR DE NUEVO!” – advierte Bra.

Madas se fija por primera vez en el orondo demonio.

– “Así que eso es lo que queda de Majin Bu…” – murmura el antiguo Kaioshin

– “¿Puede ayudarnos?” – pregunta Ub.

– “Mis poderes han mermado mucho…” – dice Madas. – “He perdido mi magia…”

– “¡Hagamos la fusión de nuevo!” – sugiere Bra.

– “Aún no podemos…” – le recuerda Pan. – “Necesitamos más tiempo…”

– “¡Es nuestra única opción!” – insiste la hija de Vegeta.

Janemba abre su boca y emana un poderoso chorro de energía que va directo hacia nuestros amigos.

Madas da un paso al frente y extiende sus manos hacia el enemigo, deteniendo el ataque con su poder mental, haciendo un titánico esfuerzo. Sus ojos revelan un tenue brillo celeste.

Los chicos se sorprenden ante el poder demostrado por el joven Kaioshin.

El ataque de Janemba cesa y Madas le da de su propia medicina, ahora concentrada en una esfera de ki verde que es devuelta al demonio.

El ataque sorprende al demonio, estallando en su rostro y desintegrando a Janemba del pecho hacia arriba.

Madas cae de rodillas, agotado.

– “Este planeta… casi no tiene vida…” – jadea el joven anciano. – “Creo que no podré repetir algo así…”

En Namek, Vegeta y Moro se encuentran cara a cara. Los dos personajes se miran fijamente de forma amenazante. Ninguno conoce las verdaderas capacidades del otro.

Moro es el primero en actuar. El brujo alza su mano con la palma hacia arriba y el suelo tiembla. De forma repentina, una torre de lava brota bajo los pies de Vegeta, obligando al saiyajín a apartarse. 

Vegeta se sorprende ante la extraña habilidad de su adversario, pero enseguida se centra en el enemigo y desaparece.

Moro se da la vuelta rápidamente, justo en el instante en que Vegeta reaparece detrás de él para propinarle un puñetazo. 

En ese momento, un gran espejo se materializa delante del brujo; un espejo que refleja al mismísimo Vegeta. El saiyajín y su imagen chocan los puños, el cristal estalla y el golpe queda anulando. 

Moro aprovecha para retroceder y recuperar la distancia con su enemigo. 

El brujo alza su brazo derecho, con su mano extendida como si fuera una espada apuntando hacia el cielo. Sobre él se forma un torbellino de nubes negras del que nace un rayo que se ancla en su mano y la ilumina. El brujo propina el imaginario espadazo contra el suelo, y una descarga eléctrica continua avanza hacia Vegeta.

El saiyajín se sorprende ante tal ataque y se aparta hacia un lado en el último momento para evitarlo.

Vegeta embiste de nuevo al brujo, pero Moro extiende sus brazos hacia los lados, con las palmas hacia el suelo. De la tierra brotan dos chorros de lava que el brujo, con un exagerado aspaviento, hace girar a su alrededor y los une para formar un gran dragón de fuego que después proyecta contra el saiyajín.

Vegeta retrocede y apunta al dragón con su mano.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – exclama el saiyajín.

El ataque de Vegeta impacta de lleno en la cabeza del dragón, disipando la masa magmática. 

Vegeta y Moro se detienen y se miran fijamente. Cada uno sorprendido con las habilidades del otro.

Cerca de allí, Shiras, Garlick y Piccolo observan el combate asombrados.

– “Son dos monstruos…” – piensa Shiras.

– “Este es el poder que tanto temía Zeno.” – piensa Mojito, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¿Qué será capaz de hacer cuando absorba las Dragon Balls de la Tierra?”

Vegeta revive la llama de su aura y embiste a Moro.

El brujo chasquea sus dedos, generando una extraña onda de sonido que se propaga hasta alcanzar a Vegeta. 

De repente, la vista del saiyajín se torna borrosa. La realidad a su alrededor parece alterarse. 

Vegeta se detiene y se frota los ojos intentando recuperar la cordura, pero frente a él se revela una silueta que le deja sin palabras.

– “¿Bra?” – murmura al ver a su hija.

– “Papá…” – dice la muchacha, que camina hacia él con lágrimas en los ojos. 

– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta Vegeta.

– “¡¿Por qué no nos has ayudado?!” – reclama Bra. – “Todos han… ¡Todos han muerto!”

– “No eres real…” – gruñe Vegeta, clavando su mirada gris en la chica.

La ilusión se disipa y se convierte de nuevo en Moro.

– “Impresionante…” – sonríe el brujo.

– “Tus trucos no funcionarán contra una mente en calma” – le advierte Vegeta. – “No hay tormento que pueda inquietarme, porque he hecho las paces conmigo mismo.”

– “Puede que tengas razón…” – responde Moro. – “Pero no he mentido sobre lo que ha sucedido en la Tierra.”

Vegeta se queda sin palabras al oír al brujo.

– “Puedes luchar, pero tu destino será el mismo que el de Son Goku.” – lo amenaza el brujo.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el saiyajín, que mira de reojo a Piccolo.

El namekiano esboza una sonrisa de satisfacción que corrobora las palabras del hechicero.

Vegeta aprieta sus puños.

– “Eso solo significa que no puedo fallar…” – dice el saiyajín. – “Tengo que derrotarte.”

Moro sonríe, pues no parece tomarse en serio las amenazas de Vegeta.

– “Perecerás con este planeta, saiyajín.” – sentencia el brujo.

El brujo extiende sus manos a los lados y un viento huracanado se alza en el terreno de combate, girando a su alrededor en sentido contrario de las agujas del reloj.

Vegeta se pone en guardia, listo para asumir el reto.

Un torbellino de nubes negras desciende sobre el brujo e invade la zona, expandiéndose sobre la superficie de Namek e inundando con oscuridad el paisaje.

Vegeta no puede ver nada a través de tal tiniebla y tampoco puede sentir la energía del brujo.

De repente, columnas de lava brotan del suelo y obligan al saiyajín a esquivarlas, chamuscando su guante en una de las ocasiones. 

El saiyajín se eleva, intentando salir de la oscuridad, pero una maraña de rayos detiene al saiyajín y lo electrocuta. Toda la zona oscura es azotada por un choque eléctrico repentino. 

El humeante saiyajín cae al suelo aturdido, pero enseguida se pone de nuevo en pie.

– “Ya he tenido suficiente…” – murmura el saiyajín.

El guerrero aprieta sus puños y expulsa su poder, creando una onda expansiva de energía que hace retroceder las nubes negras.

– “¡YAAAAAAH!” – exclama Vegeta.

El terreno se limpia de oscuridad y Moro queda al descubierto.

– “No está nada mal, Príncipe saiyajín.” – se burla el brujo. 

Los ojos grises de Vegeta se clavan en el brujo.

– “Aún no lo has visto todo” – le advierte el guerrero.

Vegeta, envuelto en su aura rosada, se abalanza sobre el brujo con el puño en alto.

Moro alza un espejo para detener a Vegeta, pero el saiyajín sonríe; es lo que esperaba. Con un estallido rojo de energía el saiyajín se eleva por encima de Moro y cae a su espalda, sorprendiendo al brujo con una velocidad explosiva, y propina un codazo en el rostro de Moro justo cuando éste se daba la vuelta.

Moro golpea la parte trasera de su propio espejo, que neutraliza su energía cinética y lo detiene, dejándolo expuesto para un nuevo golpe de Vegeta; un puñetazo en su mejilla que lo lanza a varios kilómetros de distancia. 

El brujo rebota varias veces por el suelo hasta estrellarse con una montaña que se derrumba sobre él.

Vegeta respira con dificultad tras el esfuerzo, pero aún así fuerza una sonrisa.

Cerca de allí, Garlick, Shiras y Piccolo se asustan ante el poder del saiyajín.

– “¿Estaba ocultando todo este poder?” – se pregunta Shiras.

– “Esto podría ser un problema…” – refunfuña Garlick.

Piccolo observa atentamente a Vegeta, sin decir nada.

Moro se levanta de entre los escombros con una gota de sangre recorriendo su labio.

El brujo se limpia la sangre con el dorso de su mano y observa la mancha resultante.

– “Supongo que tendré que tomarme esto más en serio.” – murmura el brujo.

Vegeta se pone de nuevo en guardia. No está dispuesto a perder este combate.

HOY NO HAY CAPÍTULO

No he podido tener un capítulo listo para hoy. Disculpad las molestias.
El miércoles seguimos con la trama principal de DBSNL.
A cambio os dejo unas imágenes que hice el fin de semana pasado trasteando con mi cámara. No tienen ningún tipo de edición digital. Espero que os gusten 🙂

DBSNL // Capítulo 172: El guerrero en penumbra

DBSNL // Capítulo 172: El guerrero en penumbra

“Mi poder es el de alguien que ha encontrado su verdadero camino.”

En el remoto planeta, Ub se ha dado cuenta de que su poder ha disminuido mucho desde que su alma se ha separado de la de Majin Bu.

– “Tranquilo, Ub” – dice Pan. – “Te protegeremos.”

– “Maldición…” – murmura Ub, frustrado.

– “Nosotras nos encargaremos del monstruo.” – añade Bra.

Janemba se pone en pie y camina torpemente hacia nuestros amigos.

– “¡Ahí viene!” – anuncia Pan.

El monstruo cada vez camina más rápido y sin frenos, dispuesto a arrollar a los chicos.

Bra y Pan se preparan.

– “¡MASENKO!” – exclama la hija de Gohan.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – dispara Bra.

Los dos ataques impactan en el monstruo, pero salen desviados; no le causan ningún daño.

– “¡MALDICIÓN!” – exclaman los tres. 

Pan agarra a Ub del brazo y se aparta hacia un lado, Bra vuela hacia el otro. El demonio pasa de largo.

Los tres chicos se reúnen en el aire, mientras el monstruo sigue corriendo hasta darse cuenta de que sus enemigos le han evitado.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Pan.

– “Solo podremos ganar si nos fusionamos de nuevo…” – dice Bra

– “No podemos repetir la fusión hasta dentro de un buen rato…” – lamenta su amiga.

– “¿Y qué se supone que debemos hacer hasta entonces?” – replica la hija de Vegeta.

El monstruo se ha detenido y busca a los chicos hasta que los encuentra en el cielo.

Janemba ríe mientras lo celebra con palmadas.

Ub mira al demonio que fue parte de él.

– “Qué tipo tan raro…” – refunfuña el terrícola.

De repente, el demonio estornuda y genera una esfera de energía verde que sale disparada desde su boca hacia nuestros amigos. El monstruo cae sentado en el suelo.

Ub mira rápidamente a sus amigas y decide apartarlas una a cada lado con empujones de ki.

– “¡UB!” – exclama Pan.

– “Idiota…” – refunfuña Bra.

El chico cierra los ojos. Sabe que no puede escapar.

– “Lo siento.” – murmura apenado.

Pero en el último instante, un individuo aparece de la nada sobre el muchacho y cae sobre él, arrastrándolo por accidente hasta el suelo y evitando así el ataque.

Los dos se levantan magullados.

– “Gracias…” – dice Ub.

– “¿Eh? ¿Qué?” – dice un confuso individuo, joven, vestido con ropas de Kaioshin. – “¿Dónde estoy?”

Ub y las chicas se miran confusos.

– “¿De dónde sale este tipo?” – se pregunta Bra.

– “¿Es un Kaioshin?” – dice Pan. – “¿Lo conoces, Ub?”

– “Ni idea…” – responde el muchacho.

Mientras tanto, en Namek, Vegeta ha llegado a la aldea, que ha sido devastada.

– “He llegado tarde…” – piensa el saiyajín.

Frente a él se encuentran cuatro personajes; Shiras, Garlick, Piccolo y Moro. El patrullero tiene inmovilizado al Patriarca.

Moro deja caer una gran piedra esférica al suelo. 

– “Vegeta…” – dice el Garlick. – “¿Cómo has llegado hasta aquí?”

– “He sentido una magia poderosa aparecer de la nada y luego desvanecerse.” – dice Moro. – “Ha tenido ayuda.”

Vegeta ignora a los dos demonios y se fija en Piccolo.

– “¿Has vendido tu alma?” – pregunta el saiyajín.

– “Éste es el verdadero Piccolo Daimaoh.” – responde el namekiano.

– “El Piccolo que conozco no es un cobarde.” – replica Vegeta.

Moro da un paso al frente.

– “¿Has venido a detenerme?” – pregunta el viejo brujo.

Vegeta se fija en Moro. A su alrededor, en el suelo, se encuentran siete grandes piedras esféricas; las Dragon Balls de Namek.

El saiyajín frunce el ceño, que contrasta con la sonrisa del demonio.

– “Han sido solo un aperitivo” – dice Moro. – “Las de la Tierra serán el plato principal.”

El brujo mira de reojo a Shiras.

– “Ya puedes matarle.” – ordena el brujo.

Moori cruza su mirada con la de Piccolo.

– “Nail…” – murmura el anciano.

Shiras rompe el cuello el anciano. 

Piccolo se lleva la mano a la cabeza, como si de repente un dolor punzante se instalara en su sien.

Garlick mira de reojo y con desconfianza al namekiano.

– “Hmm…” – gruñe el demonio.

Piccolo se da cuenta de las dudas del demonio y da un paso al frente sin dudar.

– “Yo me encargaré del saiyajín” – dice el namekiano.

Pero Moro extiende su brazo y detiene a su subordinado.

– “No.” – dice el brujo. – “He pasado mucho tiempo encerrado. Quiero hacer un poco de ejercicio.”

Vegeta esboza una media sonrisa.

– “Esto me ahorrará tiempo.” – presume fanfarrón.

El brujo se quita la capa, revelando una figura demacrada y encorvada. Un pantalón bombacho morado, una pechera metálica gris, ambos con adornos de pelaje marrón, y un cinturón con el sello del Amenoukihashi. Sus antebrazos están vendados. 

El cuerpo de Vegeta se envuelve en el aura azul del Súper Saiyajín Blue, pero esta se disipa al instante.

Moro sonríe.

– “Eso no va a funcionar en mi presencia.” – dice el brujo. 

Vegeta no borra la sonrisa de su rostro.

El aura azul le envuelve de nuevo, pero ésta se torna roja de repente, sorprendiendo a todos los presentes.

– “Ese ki…” – murmura Moro, que frunce el ceño.

La violenta aura del saiyajín adopta un color magenta, como si fuera una gran llama. Sus pupilas se tornan grises y su cabello rosado.

Moro mira atentamente a su adversario.

– “¿Qué poder es este?” – se pregunta el brujo. – “¿Qué clase de ki celestial puede revelarse en mi presencia?”

– “Mi poder es el de alguien que ha encontrado su verdadero camino.” – responde Vegeta. – “Intenté olvidar mi pasado, pero eso es imposible.” – continúa el saiyajín. – “He aceptado mis errores. Jamás podré borrarlos. Creí que mi sino era ser el mejor y superar a Son Goku, pero me equivocaba. En la Tierra descubrí mi verdadero deber.” – añade. – “Mi corazón estaba lleno de oscuridad, pero entre los humanos encontró un hogar que lo llenó de luz.”

– “Un guerrero en penumbra…” – murmura Moro.

Vegeta se señala con su pulgar derecho.

– “Esto es el Ikigai.” – dice el saiyajín. – “El poder del verdadero propósito.”

Dibujado por Ipocrito