¡Balls & Dragons!

Este es un dibujo de Ipocrito sobre nuestras partidas de B&D en Discord. 

¡Éstos son los participantes actuales!
Shitoron (NahuélHurón), Taza (LourdesHakaishin), Kite (kaisermig2), Shokki (Josebudokai), Theoma (Ipocrito) y Meruto (Wexpros).
¡Estáis todos invitados a Discord y a participar en nuestras aventuras!
Dibujo de Ipocrito

P.D: Hoy no hay capítulo porque estoy de mudanza XD Espero poder publicar algo el domingo, pero no sé si tendré internet. El miércoles DBSNL vuelve seguro. Eso nunca falla 😉

DBSNL // Capítulo 157: Guerreros Z

DBSNL // Capítulo 157: Guerreros Z

“Os habéis aliado con demonios y bandidos de la peor calaña.”

Los terrícolas se preparan para enfrentarse a un enemigo terrible.

– “¿Qué podemos hacer?” – pregunta Chaoz.

– “Tengo una idea.” – dice Pan. – “Pero necesitamos tiempo.”

– “¿Cuánto?” – pregunta Yamcha.

– “No lo sé…” – responde Pan, frustrada.

– “Si es cuestión de tiempo, estáis en el lugar adecuado” – dice Ten Shin Han, señalando una puerta cerrada que flota sobre un fragmento aislado de la Atalaya.

– “¡La Sala del Espíritu y el Tiempo!” – exclama Bra.

Lapis sospecha lo que traman las chicas.

– “Está bien.” – dice el androide. – “Os conseguiremos unos minutos. Debería ser tiempo suficiente ahí dentro.”

– “Pero tenéis que llegar hasta la puerta lo antes posible.” – dice Lázuli. – “No miréis atrás.”

Las muchachas asienten.

Janemba alza su dedo y apunta a nuestros amigos antes de trazar una luminosa línea de luz verde horizontal. El trazo se fragmenta en un centenar de cristales de ki que son proyectados contra sus rivales.

– “¡CUIDADO!” – exclama Lapis.

Los dos androides alzan una pantalla de energía para proteger a todos los presentes, pero múltiples fragmentos logran atravesar la barrera, causando múltiples heridas incisas a los guerreros Z.

Pan y Bra aprovechan el momento para partir a toda velocidad hacia la puerta flotante.

Janemba se da cuenta de que las chicas intentan escapar y alza su arma, dispuesto a propinarles un espadazo a distancia.

Marron y Krilín combinan sus fuerzas; el terrícola extiende su mano izquierda hacia su hija, que hace lo mismo con su mano derecha, y entre los dos crean un poderoso Kienzan que lanzan a Janemba.

El disco de energía cortante intercepta la espada del demonio deteniendo el golpe a la mitad de su recorrido, evitando así que Janemba finalice su ataque. El kienzan se disipa.

Lapis y Lázuli disparan una ráfaga infinita de ki contra el demonio, intentando detenerle o, al menos, distraerle.

Las muchachas llegan a la puerta y la abren.

En ese instante, una esfera de energía morada surge de entre la polvareda, directa hacia las chicas, que se apresuran en cruzar el umbral y cerrar la puerta tras ellas.

El portal estalla en el exterior. 

– “¡NOO!” – exclama Yamcha.

– “¿Lo han logrado?” – se pregunta Marron.

– “Maldita sea…” – murmura su padre. – “Ahora están atrapadas…”

Lapis y Lázuli insisten en sus ataques, intentando mantener al monstruo a raya.

– “¡HAAAAA!” – gritan los dos.

De repente, el brazo alargado de Janemba surge de la nube de humo hasta que agarra a Lapis por el cuello y continúa prolongándose hacia el espacio.

Lázuli se abalanza sobre el demonio a toda velocidad.

– “¡SUÉLTALO!” – exclama la Número 18.

Krilín sigue a su esposa, introduciéndose tras ella en la nube de polvo.

– “¡Espera!” – exclama el terrícola.

Yamcha, preocupado por su amigo, lo sigue.

Chaoz se prepara para perseguirlos también, pero Ten Shin Han lo detiene. Es peligroso.

Dentro de la polvareda, Krilín y Yamcha no pueden ver nada y el poder de Janemba es tan aterrador que a esta distancia se siente por igual en todas direcciones.

De repente, la niebla empieza a disiparse y revela una escena que perturba a Krilín.

Janemba ha ensartado el abdomen de Lázuli con su espada y la sostiene en el aire.

El diablo mira al terrícola con una terrorífica sonrisa.

– “¡NOOO!” – exclama Krilín.

El demonio aparta su espada hacia un lado, lanzando a la androide fuera de la Atalaya.

Marron se da cuenta de que su madre se precipita contra la superficie terrestre y vuela tras ella.

– “¡¡MAMÁ!!” – exclama la muchacha.

Krilín se abalanza sobre Janemba.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita el humano.

En ese instante, una pantalla de energía aparece frente a Krilín, deteniendo su avance.

Lapis ha detenido al terrícola, pues éste avanzaba hacia una muerte segura.

– “¡Maldito seas, demonio!” – golpea Krilín la barrera.

Janemba se acerca a la pantalla sonriente y lame la superficie, chamuscando su lengua sin señales de dolor. 

De repente, Yamcha se abalanza sobre Krilín, apartándole hacia un lado. Un ataque de ki se aproxima a toda velocidad por su espalda. Lapis elimina su barrera para dejarlo pasar.

Ten y Chaoz han lanzado un Súper Dodonpa combinado que se acerca al demonio, pero éste crea un pequeño portal delante de él y el ataque lo cruza. 

Yamcha y Krilín se encuentran en el suelo cuando un portal se abre encima del primero. Del agujero interdimensional surge la técnica de la escuela Grulla, que impacta en la espala de Yamcha, haciendo que atraviese el suelo de la Atalaya, empujándole hacia la superficie del planeta.

– “¡YAMCHA!” – grita Krilín.

Janemba ríe de nuevo. El monstruo se está divirtiendo.

En el interior de la Sala del Espíritu y el Tiempo, Pan corrige las poses a su amiga.

– “¡Estoy harta!” – exclama Bra, frustrada. – “¡Deberíamos estar luchando a su lado!”

Pan agacha la cabeza y camina hacia la puerta de la Sala.

– “¿Qué haces?” – pregunta Bra. – “¿Vamos a pelear?”

– “Tengo que saberlo…” – dice Pan. – “Necesito saber si están bien.”

La hija de Gohan abre la puerta, pero el marco aparece vacío. Es un portal a ninguna parte. 

– “La puerta debe haber sido destruida en el exterior.” – dice Pan, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Estamos encerradas.”

– “¡¿QUÉ?!” – exclama Bra.

– “Si queremos salir de aquí, tendremos que dominar la fusión.” – sentencia Pan.

En el planeta Luud, el gigante maldito dispara dos rayos de energía roja por los ojos a Nasjorin.

El inushi, con su mano iluminada por su técnica legendaria, avanza a través de los múltiples impactos cercanos hacia su objetivo.

El falso dios intenta golpear al guerrero cánido, pero Nasjorin esquiva el puñetazo y salta sobre el brazo del enemigo, recorriéndolo hasta saltar de nuevo hacia su rostro, donde se encuentra la incisión que realizó previamente con su espada.

El guerrero ensarta su mano en la rendija y la luz de Inugami inunda el interior del demonio. El brillo sagrado brota de los ojos de la estatua poseída, que finalmente se torna inerte y estalla, desmontándose en sus partes vacías, ante la mirada aterrorizada del mago Hoi. 

En el exterior del templo, Katopesla, Sheela y Auta Motto observan como el estallido de luz rompe las ventas del edificio y hace temblar el suelo, asustando a todos los feligreses.

Muy lejos de allí, en el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, Kahseral y Lemon observan la mesa holográfica, que revela las múltiples batallas que están teniendo lugar en el universo.

– “Maldición…” – lamenta Kahseral. – “Nos están superando. Hemos perdido Mayonnai.”

– “Nos acaban de comunicar que hemos recuperado Snack y Popol.” – dice Lemon. – “No todo está perdido.”

De repente, en el centro de la sala de mando, un personaje aparece de la nada.

– “Hacía mucho tiempo que no pisaba este lugar…” – sonríe Shiras, cuya presencia hiela la sangre de todos los agentes. 

En el Makai, Gotenks se enfrenta a hordas infinitas de demonios que no le conceden descanso. El guerrero parece preocupado por sus reservas de energía.

En Monmaas, Arak camina alrededor de Goku, examinándole.

– “Eres un guerrero formidable.” – dice el brujo. – “Hemos estado observado tus progresos a través del fuego.”

– “¿Quién eres?” – pregunta el saiyajín.

– “Soy un Kashvar.” – dice Arak. – “Como Bibidí.”

El nombre del viejo enemigo llama la atención de Son Goku.

– “Un brujo…” – murmura el saiyajín.

– “Así es.” – responde Arak. – “Los Kashvar hemos estado esperando el momento para liberar a nuestro maestro. Hemos aguardado milenios viendo como un caprichoso Dios jugaba con el universo como un niño que golpea el cristal de una pecera insistentemente para entretenerse.”

Goku escucha atentamente a su enemigo.

– “Solo alguien con la sabiduría de nuestro maestro puede guiar a los mortales hacia un futuro de esplendor.” – continúa Arak.

– “¿Esplendor?” – dice Goku. – “Os habéis aliado con demonios y bandidos de la peor calaña.”

– “Demonios…” – repite el brujo. – “Eso es solo un nombre para los que piensan diferente. Publicidad engaños contra los que quieren liberarse del sistema moral impuesto por un tirano.”

Goku aprieta sus puños y se envuelve por el aura del Súper Saiyajín Blue.

– “Ya he tenido suficiente.” – dice el guerrero.

Pero su aura pronto se torna amarilla, perdiendo el ki divino que la imbuía.

– “Ese poder no tiene cabida aquí.” – sonríe Arak. – “La presencia de nuestro maestro es demasiado poderosa.”

En Konats, los hijos de Slug protegen el templo Yahirodono y logran ganar terreno contra el ejército de bandidos. Los números están a su favor y están logrando hacer retroceder a los fugitivos.

Pero de repente, tres personajes aparecen ante ellos; Garlick, Salabim y Piccolo Daimaoh han llegado al planeta.

Mientras tanto, en la nave de Freezer, dos chatarreros tech-tech, un tsufur y un pequeño robot son guiados por Curd hasta el puente de mando. Al entrar, todos se arrodillan ante el trono flotante del Emperador, que se encuentra de espaldas, contemplando el vasto universo a través de la ventana.

– “Agradecemos su recibimiento, Emperador Liquir.” – dice Pinot.

El trono rota sobre sí mismo para revelar al demonio del frío.

– “¿F…? ¡¿Freezer?!” – se sorprende Merlot.

– “Él estaba… estaba muerto…” – titubea Kamo.

El robot observa al tirano atentamente y en silencio.

Freezer sonríe.

– “Os conozco…” – dice el Emperador. – “Venís de M2, ¿verdad?”

Pinot, Merlot y Kamo parecen confusos. No comprenden que Freezer disponga de esa información.

– “M2 ha sido atacado.” – revela Kamo.

– “¿Atacado?” – se sorprende el tirano. – “¿Garlick se ha atrevido a hacer algo así?” – piensa preocupado.

– “Le traemos… un presente.” – dice el tsufur, revelando el viejo artefacto konatsiano.

– “La caja de música…” – sonríe Freezer. – “¿Por qué la habéis traído aquí?”

– “Para que el Imperio la proteja” – responde Kamo.

Freezer parece complacido.

– “¡Jujuju!” – ríe el tirano. – “Bien… Justo la estaba buscando.” 

– “¿Tiene la otra?” – pregunta Kamo.

– “Ahora mismo nos dirigimos a Gelbo.” – dice Freezer. – “Creemos que está ahí.”

Los tech-tech y el tsufur se miran entre ellos. No esperaban que su interacción con el temible Freezer fuera tan sencilla.

– “Retiraos.” – dice el tirano.

Curd acompaña a los invitados fuera de la sala, pero el robot se ha quedado quieto en el mismo sitio durante toda la escena.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el demonio del frío. – “¿Se ha estropeado?”

El robot rompe su silencio.

– “Has cambiado mucho, Freezer.” – dice el pequeño ser mecánico en una voz el demonio del frío reconoce perfectamente.

Freezer se queda petrificado.

– “¿Cómo…? ¿Cómo es posible que tú…?” – titubea el tirano.

– “Tenemos que hablar, hermano.” – dice el robot.

ESPECIAL DBSNL /// Sermones del predicador // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: El muñeco de Mule

Sermones del predicador / Parte I: El muñeco de Mule

“¡El Dios Luud lo exige a cambio de su favor!”

En el planeta Luud, en una mañana de oración, el predicador Dolltaki narra esta historia a sus feligreses:

– “Hace miles de años, en este mismo planeta, entonces llamado Equus, una larga guerra tuvo lugar.


El planeta estaba en continuo conflicto. Los habitantes estaban divididos en ducados, cada una con distintos ideales y motivaciones. Los cuerpos se amontonabas en las fronteras. Todos querían imponer su punto de vista a los demás, a los que tildaban de blasfemos.


Uno de los habitantes del planeta, Mule, un pequeño individuo de tez de color vino tinto y cuernos negros, comandaba las tropas de su territorio bajo el título de Duque. Su ejército era capaz de mantener su ducado bajo control, mas incapaz de imponerse a los territorios rivales y terminar la guerra.


El pequeño personaje se sentía impotente viendo como se derramaba la sangre de sus hermanos por todo Equus.


Un día, mientras Mule dormía, una extraño ser le visitó en sus sueños. Una presencia mágica hizo su aparición para hablarle. El misterioso personaje le otorgó un conocimiento hasta entonces inalcanzable para los habitantes de Equus y le prometió que con eso podría poner fin a la eterna guerra. 


Cuando despertó a la mañana siguiente, el Duque sabía lo que tenía que hacer. Ordenó a los mejores herreros y artesanos de su ducado que siguieran sus indicaciones para construir un gran armazón a partir de los minerales más preciados del planeta; entre ellos el precioso metal verde \”batetsu\”.


Ese armazón, tras meses de trabajo, terminó convirtiéndose en una máquina de guerra gigantesca con una cabina central a la que Mule podía acceder.


El Duque se sentó en la cabina, pero fue incapaz de mover al cíclope de metal.


Abatido tras el estrepitoso fracaso, Mule pasó días de penuria. Había usado todo el rico material de su territorio en esa armadura, creyendo que así podría traer la paz a su planeta. Ese ser que apareció en sus sueños se lo había prometido. ¿Había sido solo un sueño? El Duque se negaba a pensar eso. Para él fue real.


Los rumores sobre el muñeco de Mule, al que así llamaban con sorna sus enemigos, se extendieron por todo Equus. El Duque se convirtió rápidamente en el hazmerreír, y los enemigos ya afilaban sus cuchillos pensando en repartirse su territorio.


Una fatídica noche, meses después, Mule fue alertado por múltiples emisarios de que las fronteras de su tierra estaban siendo atacadas por sus enemigos.


El Duque, desesperado, corrió una última vez al taller y se subió a la máquina de guerra, esperando un milagro. Pero ésta no se movió.


Mule rompió a llorar, maldiciendo al cielo y a los Dioses.


Pero de repente, una voz sonó en su cabeza.


– “Debe tener fe, Duque” – dijo esa misteriosa ilusión.


Mule reconoció perfectamente esa voz. Era el mismo individuo que le habló en sus sueños.


– “¡Hice lo que me pediste!” – replicó el Duque. – “¡He construido la máquina! ¡¿Qué más quieres de mí?!”

– “Debe creer en mí.” – respondió la voz. – “Debe someterse a mí si quiere salvar a su pueblo.”


Mule se asustó ante tal petición, pero en el horizonte podía oír los gritos de sus hombres siendo masacrados.


– “¡Está bien!” – exclamó el Duque. – “¡Mi voluntad es vuestra!”

– “Bien.” – respondió la voz. – “Cree en mí y camina.”


De repente, un torbellino de energía imbuyó la máquina de guerra, que empezó a moverse automáticamente según las intenciones de Mule.


En el campo de batalla, la muerte avanzaba hacia el interior de la provincia. Los pequeños soldados autóctonos eran incapaces de contener a los invasores, que ya creían tocar la victoria con sus dedos.


Pero en ese instante, un gigante verde apareció ante ellos, dejando el lugar en silencio. 


– “¿Qué es esa cosa?” – se preguntaba uno.

– “Eso es…” – tartamudeó un soldado. – “¡Es el muñeco! ¡El muñeco de Mule!”


El hombre de metal golpeó el suelo con fuerza y se formó una gran fisura que engulló a gran parte del ejército enemigo.


Muchos soldados desertaron en ese mismo momento, pero aún eran muchos los que decidieron oponerse fútilmente a Mule. Sus golpes de espada y lanza eran incapaces de penetrar la armadura de \”batetsu\”.


El hombre de hierro repartía golpes a diestro y siniestro, levantando a decenas de soldados del suelo con cada aspaviento.


En unos pocos minutos, una guerra que parecía no tener fin había terminado. 


Los rumores empezaron a extenderse por Equus. El muñeco de Mule pasó de ser motivo de mofa a causar el terror entre sus enemigos, que no tardaron en deponer sus armas y aceptar la autoridad del Duque. 


La paz llegó así a Equus gracias a la fe de Mule.

Dolltaki observa a sus seguidores, que lo escuchan atentamente.

– “¡Y fe es lo que os pido!” – exclama el predicador. – “¡El Dios Luud lo exige a cambio de su favor! ¡Demostrad vuestra fe, tal y como hizo el Duque!”

La gente adora la figura gigantesca del Dios que adorna el altar mientras recitan oraciones en su honor.

– “Y eso fue solo el principio…” – continúa con una media sonrisa.

Desde el balcón interior, el brujo Hoi contempla satisfecho la escena.