DBSNL // Capítulo 180: Villa Pingüino

DBSNL // Capítulo 180: Villa Pingüino

En Konas, Trunks y Hit abandonan el planeta Konats.

– “Ahí vamos…” – murmura Hit mientras teclea en la computadora.

– “No me gusta hacer de recadero…” – protesta Trunks. – “Y no me fio de Meerus.”

Mientras tanto, en un remoto planeta, la nave de la Time Patrol, pilotada por Cheelai, aterriza.

– “Ya hemos llegado” – anuncia la patrullera.

– “¿Es seguro?” – pregunta la esposa de Hit.

– “Debería serlo.” – responde Cheelai.

El hijo de Hit, con su hermana de la mano, se acerca a la ventana.

– “¿Podemos salir fuera?” – pregunta Kik.

– “Dejadme echar un vistazo primero.” – dice Cheelai.

La compuerta se abre y la patrullera sale al exterior con la mano derecha en la cartuchera.

– “Parece que no hay nadie…” – dice mientras analiza las señales de computadora de muñeca.

En ese momento, en el interior de la nave, un centenar de señales iluminan el panel de comandos.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta Strai.

– “¿Viene alguien?” – añade Punch.

Cheelai recibe la señal en su ordenador y alza la mirada al cielo.

– “¡Ahí vienen!” – celebra la muchacha.

Cientos de naves entran en la atmósfera del planeta. Una de ellas está pilotada por Sheela y Auta Motto.

– “Parece que no somos los primeros…” – sonríe la imegga.

– “Phiiiuuu” – silba Motto.

Katopesla habla por la radio.

– “¡Os dije que éste era el lugar adecuado! ¡Sabía que todos vendrían!” – presume el patrullero. – “¡Todo el mundo conoce la historia del gran Jaco!”

Mientras tanto, en Popol, los cazadores de Spade han aprisionado a Tarble y Kale en una caula de energía.

– “Estáis en Popol y ni siquiera sabéis lo que valen sus ranas…” – dice Spade. – “¿Qué clase de patrulleros sois?”

– “No hemos venido aquí por las ranas…” – responde Tarble. – “El universo está en peligro. Ha habido fugas de prisioneros en todas las cárceles. Atacan todos los planetas.”

– “Ya veo…” – murmura Spade. – “Eso explica el tráfico que hemos visto…”

– “Así que no sois presos fugados…” – dice Kale.

– “Estábamos cazando una rana para los Nádor.” – responde Hart.

– “Hablas demasiado…” – protesta Klub.

– “Si lo que dicen es cierto, creo que no les importará una maldita rana…” – añade Dmond. – “…Por mucho que valgan sus heces.”

– “Necesitamos una nave…” – dice Kale. – “La nuestra está averiada y tenemos que rescatar a nuestro amigo…”

Spade suspira y alza su mano, ordenando así que desactiven las celdas de energía.

Kale y Tarble se sacuden el polvo. El saiyajín ofrece la mano a Spade.

– “Gracias” – dice Tarble.

– “Sabéis que esto no será gratis, ¿verdad?” – sonríe Spade, sin aceptar.

Tarble retira su mano.

– “¿Qué queréis?” – pregunta el saiyajín.

– “Solo sois patrulleros de campo.” – se burla Spade. – “No tenéis capacidad de ofrecernos nada… pero seguro que vuestros jefes sí.”

Kale asiente.

– “Ayudadnos y os apoyaremos.” – dice la saiyajín.

– “Kale…” – duda Tarble.

– “Tenemos que salvar a Broly.” – insiste ella.

Tarble suspira y extiende su mano de nuevo.

– “Está bien.” – cede el saiyajín. – “Hay trato.”

– “Estupendo.” – sonríe Spade.

En la Tierra, Gohan ha llegado a la casa indicada y toca a la puerta. Le recibe una mujer de mediana edad con gafas, de cabello morado largo y con flequillo.

– “¡Ncha!” – saluda la mujer.

– “Hola…” – dice Gohan. – “Me envía el Dr. Brief. ¿Está por ahí el Dr. Norimaki?”

– “¡Claro! Adelante.” – responde ella. – “¡PAPÁ! ¡VIENEN A VERTE!” – grita.

Se oye la cadena del inodoro y pronto un anciano medio calvo y con fino bigote sale del baño.

– “¡Bienvenido!” – saluda el hombre.

– “Encantado de conocerle.” – dice Gohan. – “Me llamo Son Gohan.” – se presenta.

– “¿Son Gohan?” – murmura Norimaki. – “¿De qué me suena? ¿Nos conocemos?”

Un nuevo personaje interviene.

– “Debes de ser el hijo de Son Goku.” – dice un hombre de cabello negro un poco mayor que el propio son Gohan.

– “¡Es verdad!” – exclama la mujer. – “¡Se parece mucho!”

– “¿Conocéis a mi padre?” – pregunta el mestizo.

– “Le conocimos hace años.” – dice el hombre. – “Me llamo Turbo. Soy… el otro Dr. Norimaki.”

Gohan y Turbo se estrechan la mano.

– “¿Cómo habéis sobrevivido?” – pregunta el mestizo. – “Me alegro de ver gente con vida, pero…”

– “Esta villa es bastante peculiar” – sonríe Turbo.

– “¿A qué te refieres?” – pregunta Gohan.

Un timbre de bicicleta interrumpe la conversación.

– “Debe de ser mamá” – dice Turbo. – “Ha ido a comprar con las Gatchan”

Turbo sale al exterior acompañado por Gohan, Arale y Senbei.

– “¡Hola cariño!” – saluda el viejo.

– “Hola” – responde su atractiva esposa, de larga cabellera rubia. – “¡Vaya!” – dice al ver a Gohan. – “No sabía que teníamos visita… ¿Quién es el chico guapo?”

– “Se llama Son Gohan.” – dice Arale. – “¡Y es el hijo de Son Goku! ¡Ese chico con cola que pasó por aquí hace años!

– “¡Qué bien!” – dice ella. – “¿Te preparo un té?

– “No, gracias…” – responde Gohan, algo sonrojado. – “No es necesario…”

De repente, el mestizo se fija en las dos acompañantes de la mujer; dos bebés alados, de cabello verde y pequeñas antenas revolotean a su alrededor.

– “¿Qué son?” – pregunta Gohan.

– “Son las Gatchan.” – dice Turbo. – “Mis hermanas… más o menos.”

– “Creo que empiezo a entender a qué te referías cuando dijiste que era una aldea peculiar…” – dice el mestizo.

– “Y no lo has visto todo.” – sonríe Turbo. – “¿Haces los honores, Arale?”

– “¡SÍÍÍ!” – exclama ella levantando la mano alegremente.

La mujer se prepara y da un puñetazo al suelo, quebrándolo y creando un gigantesco surco que se pierde en el horizonte.

Gohan se queda boquiabierto.

– “Pero… ¿Dónde diablos estoy?” – se pregunta el mestizo.

Muy lejos de allí, en el palacio de Uranai Baba, Krilín, enredado entre vendajes, sigue agachado en el suelo tras los golpes recibidos. Ahora es la momia quién le pisotea.

– “¡Deteneos!” – insiste Baba.

De repente, el vampiro aparece cargando con Baicha.

– “¡Mirad qué he encontrado!” – dice el demoníaco ser. – “¿Me lo puedo comer? Parece tierno…”

– “¡Ayuda!” – grita el niño. – “¡Que alguien me ayude!”

– “¡Dejad al niño!” – exclama Baba.

– “¡Cállate, vieja!” – le da una patada Akkuman a la anciana.

Krilín frunce el ceño.

– “El poder del Makai os ha fortalezido…” – dice el terrícola. – “Pero ha pasado mucho tiempo desde que nos enfrentamos… Yo también me he hecho más fuerte” – les avisa. – “¡YAAAAAAAH!”

El terrícola agarra los vendajes de la momia y tira de ellos con fuerza, haciendo que el monstruo salga proyectado tras ellos y se estampe contra el edificio principal, cayendo sobre la lengua de piedra monstruosa situada sobre un foso de ácido.

Akkuman empuña su tridente.

– “¡¿De dónde ha salido esa fuerza?!” – se preocupa el diablo.

El terrícola coloca las manos frente a su rostro.

– “¡Cerrad los ojos!” – advierte Krilín a sus amigos. – “¡TAIYOKEN!” – exclama al proyectar una onda expansiva de luz que barre el lugar.

Baba y el pequeño Baicha han cerrado los ojos.

Tras el estallido de luz, Akkuman tiene las manos en su rostro, dolorido.

El hombre invisible grita de dolor.

– “¡AAAH! ¡MALDITO!” – llora el luchador. – “Mis párpados… ¡También son translúcidos! ¡NO VEO NADA!”

Akkuman abre los ojos.

– “¡¿Dónde está?!” – pregunta alarmado.

Krilín ha aparecido detrás del demonio y le propina una patada, lanzándolo al agua.

La excesiva luz producida ha generado quemaduras graves al vampiro, que sigue sujetando al chico.

– “Maldito seas…” – lamenta la criatura de la noche.

Baicha aprovecha la situación y muerde al monstruo en el brazo, sobre una quemadura.

– “¡AAAH! ¡ESTÚPIDO MOCOSO!” – grita el vampiro.

Krilín embiste al enemigo y lo propina un codazo en la boca, haciéndole saltar los dientes y lanzándolo al lago.

El hombre invisible intenta escapar gateando, pero Krilín le sigue guiado por el sonido.

– “No veo nada…” – llora el tipo. – “Me has dejado ciego…”

– “El hombre invisible que no puede ver…” – dice Krilín.

– “¡Aléjate de mí!” – grita el tipo.

– “Lárgate de aquí.” – sentencia Krilín.

Uranai Baba suspira aliviada.

– “No esperaba que la oscuridad les hubiera afectado…” – dice la bruja. – “Gracias, Krilín.”

El terrícola socorre a Baicha.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta.

– “Quería ver el palacio de la bruja…” – responde avergonzado.

– “Es peligroso…” – dice Krilín. – “Pero aún así lo has hecho muy bien.” – le frota la cabeza con una sonrisa. – “Tienes madera de luchador.” – le felicita.

El niño sonríe alegre.

– “Vamos a por la bola de cristal, ¿de acuerdo?” – dice Krilín.

El pequeño asiente.

En la Corporación Cápsula, Brief sigue reparando a Pino en el laboratorio mientras Mai investiga en el ordenador de Trunks. 

De repente, el Doctor encuentra un nuevo dato oculto en la mente del Número 16.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta el viejo. – “¿Coordenadas?”

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 15: Trunks

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 15: Trunks

En la Atalaya de Kamisama, Piccolo se ha adentrado en el palacio seguido por Majin Bu. El namekiano guía al monstruo a través de los pasillos del templo.

– “Es por aquí” – dice Piccolo.

Krilín y los demás observan la escena.

– “¿Piccolo va a hacerles luchar en la Sala del Espíritu y el Tiempo?” – pregunta Krilín. – “¿Porqué?”

Mr. Popo cavila un instante antes de que se le ocurra una respuesta.

– “Porque si Trunks fracasa, destruyendo la puerta de la sala podría dejar encerrado a Majin Bu para siempre…” – dice el ayudante de Kamisama. – “No podría salir. Estaría encerrado en otra dimensión.”

– “¡¿Y qué le pasaría a mi Trunks?!” – pregunta Bulma, alarmada.

– “No podrían resucitar con las Dragon Balls.” – responde Dende, cabizbajo. – “Shenron no podría recuperar sus almas.”

Bulma se tapa la boca aterrada ante la pesadilla de perder a su hijo para siempre.

– “Es un plan desesperado…” – dice Yamcha. – “¿Lo sabrá Piccolo…?”

– “Fue Kamisama en el pasado.” – dice Popo.

– “Conoce este palacio mejor que yo.” – añade Dende.

– “Pero… ¿por qué están dando este rodeo?” – pregunta Krilín. – “La Sala está ahí…” – señala una puerta.

– “Lo hace para ganar tiempo.” – dice Roshi. – “Cada minuto es oro para Trunks.”

Piccolo hace que Bu recorra el palacio de un lado para otro.

– “¡¿Aún no?!” – protesta el monstruo. – “¡¿A dónde vamos?!”

– “Tu rival está arriba” – responde el namekiano.

– “¡¿Arriba?!” – gruñe Bu. – “¡Antes hemos bajado!”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Trunks recobra el aliento sentado en mitad de la gran sala blanca.

– “Agh… uff… Aah…” – respira el chico. – “Je, je…” – sonríe. – “Piccolo se llevará una sorpresa…”

Piccolo continúa su camino hacia la sala.

– “¿Quieres comer algo?” – le pregunta al monstruo.

– “¡NO!” – protesta Bu, escupiendo. – “¡Y caminas muy despacio! ¡Date prisa o te mataré!”

– “Ya casi hemos llegado…” – responde Piccolo.

En el Planeta Sagrado, Gohan se impacienta. El ritual del anciano se le está haciendo eterno. El viejo, sentado con las manos extendidas hacia Gohan, tiene una revista delante de él y gira la página de vez en cuando. 

– “¡¿Aún no?!” – pregunta el mestizo.

– “Es pronto…” – responde el viejo. – “Parece que el poder que ocultas es mayor de lo que pensábamos…”

– “Esto es una pérdida de tiempo…” – gruñe Gohan.

Mientras tanto, Videl ha subido la Torre de Karín. Sus manos están sangrando y ella está agotada.

En la cima de la torre no encuentra a nadie con vida. Solo los cuerpos de un viejo samurái y de un felino. Hay dos agujeros en el techo.

– “¿Qué les ha pasado?” – se pregunta Videl. – “¿Han sido dos rayos de esos?”

De repente, el gato tose.

– “¡Está vivo!” – exclama Videl, que se agacha para socorrer a Karín. – “Pobrecito…”

– “Sube a la Atalaya…” – dice el felino.

– “¡¿Un gato que habla?!” – se sorprende la muchacha.

– “Pero cuidado… con Majin Bu…” – dice Karín.

– “¿Cómo subo?” – pregunta Videl. – “No veo nada por encima de la torre…”

– “El bastón…” – dice Karín. – “Usa el bastón…” – dice señalando al Nyoibo apoyado en la pared.

– “¿Un bastón?” – se extraña ella.

– “Buena suerte… Videl” – fallece Karín.

La muchacha agarra el bastón con decisión y se encarama a la barandilla, dispuesta a subir a la azotea.

Piccolo y Bu llegan finalmente a la entrada de la sala.

– “Es aquí.” – dice el namekiano.

– “Ya era hora.” – sonríe el monstruo.

Piccolo abre la puerta y deja pasar a Bu; después le sigue.

– “Qué lugar tan raro…” – murmura Bu mientras camina por la plataforma de entrada hasta la gran sala blanca.

Frente a él, Trunks le espera de brazos cruzados.

– “¿Es este?” – se extraña Bu al ver frente a él a un niño.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Piccolo.

– “Trunks parece cambiado…” – piensa el namekiano al ver al hijo de Vegeta un poco más maduro. 

– “Bu parece diferente…” – dice Trunks. – “¿De verdad es él?”

– “Por… por favor… Que haya un milagro…” – piensa Piccolo.

Majin Bu parece frustrado.

– “Tanto esperar para nada…” – gruñe el monstruo.

Trunks señala a Bu con el dedo.

– “¡Este será tu fin, Majin Bu!” – exclama el mestizo.

Bu embiste a Trunks y le propina un puñetazo que lo deja tirado en el suelo.

– “¡TRUNKS!” – se preocupa Piccolo.

– “Pero… ¡¿qué haces?!” – protesta Trunks, frotándose la mejilla dolorida. – “¡¿Es que no tienes sentido del espectáculo?! Son Gohan y yo somos unos incomprendidos…”

El namekiano se tapa el rostro con la mano.

– “Vamos a morir…” – sufre Piccolo.

Trunks se pone en pie.

– “¡VUELVE A TU SITIO!” – le dice a Bu. – “¡Y ESPERA AHÍ!”

El monstruo, confuso, obedece.

Trunks aprieta sus puños y se envuelve en el aura de Súper Saiyajín; su cabello se torna dorado.

– “¿Eso es todo?” – protesta Bu. – “Ya he matado a dos que hacían eso…”

De repente, Bu reconoce al chico.

– “Espera…” – dice el monstruo. – “¡Tú eres el que me dio una patada esa vez!”

Trunks esboza una media sonrisa.

– “Estúpido…” – fanfarronea el chico. – “Si crees que soy el mismo de antes, estás muy equivocado. ¡Te lo demostraré!”

En ese instante, el aura de Trunks se torna roja y arde como una llama, tiñendo su cabello dorado de un tono magenta. Una corriente de aire poderosa azota la sala.

– “¿EH?” – se sorprende Bu.

– “¡¡LO HA CONSEGUIDO!!” – exclama Piccolo, esperanzado por primera vez.

– “¿Te gusta mi nueva transformación?” – presume Trunks. – “La llamo Kaio-josho.”

– “Kaio… ¿qué?” – pregunta el monstruo.

El mestizo sonríe satisfecho. Una gota de sudor recorre su sien.

– “¡ALLÁ VOY!” – exclama el chico.

El aura de Trunks estalla y sale propulsado contra Bu para propinarle una fuerte patada en la cara, y luego insiste con una tormenta de puñetazos… pero el monstruo ni se inmuta.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

– “¿Me toca?” – pregunta Bu.

Trunks retrocede y se pone en guardia.

– “Parece que tendremos problemas…” – sufre Piccolo.

El mestizo reaviva su aura.

– “¡No he terminado!” – exclama fanfarrón. – “¡YAAAAH!”

Trunks carga de nuevo contra Bu.

– “¡DYNAMIC KICK!” – exclama. – “¡ROLLING THUNDER PUNCH! ¡MIRACLE PUNCH…!” – el chico ataca incesantemente, nombrando técnicas sobre la marcha.

Pero Bu se harta y le propina un revés que lo derriba, haciendo que se deslice varios metros por el suelo de la sala y pierda su aura roja.

– “Maldita sea…” – protesta el chico, que se pone en pie de un salto. – “¡Qué daño…!” – se frota su mejilla roja.

Piccolo suspira y mira al suelo.

– “Esto no pinta bien…” – lamenta el namekiano.

Bu se impacienta.

– “Ya está bien…” – protesta el monstruo. – “Eres muy débil. Dorado o rojo… Me aburres. Te voy a matar.”

– “Pero, ¿qué dices?” – se ofende Trunks. – “Aún no sabes lo terrible que puedo ser…”

Trunks reaviva su aura una vez más.

– “¡Me has hecho enfadar!” – grita el mestizo.

Una violenta corriente de aire azota el lugar.

Piccolo se sorprende al sentir el poder del chico.

– “¡¿Aún tiene más poder?!” – piensa el namekiano. – “¡Increíble! ¿Cómo es posible?”

Bu ahora parece más interesado en su adversario.

Trunks sonríe.

– “No puedo entretenerme mucho…” – dice el mestizo. – “¡Así que acabaré contigo de una vez por todas!”

Bu se pone serio. Piccolo está a la expectativa.

– “A ver…” – Trunks se lleva la mano a la barbilla. – “¿Con qué técnica empiezo? Tengo tantas…”

Piccolo y Bu caen al suelo de espaldas ante el cambio de actitud de Trunks.

– “¡YA BASTA!” – se levanta de un brinco el monstruo.

Trunks alza su dedo índice al cielo.

– “¡GALACTIC DONUT!” – exclama mientras se ilumina su falange distal.

El chico traza un círculo de energía que se convierte en un anillo luminiscente y luego lo lanza sobre Bu.

El monstruo observa confuso el halo.

Trunks lo expande y lo hace descender, rodeando al monstruo… y le sorprende haciendo que se contraiga de repente, apresándole.

– “¡HA!” – exclama Trunks.

– “¡UuuuhhOOOOHHH!” – lucha Bu. – “UUUAAAAAAHHH!” – grita desesperado.

– “¡Ya lo tienes!” – celebra Piccolo.

Pero Bu sonríe de repente, desconcertando al mestizo.

– “Era broma” – se burla el monstruo.

Con poco esfuerzo logra extender sus brazos, haciendo estallar el anillo de energía, quedando libre.

– “Vaya…” – murmura Trunks. – “Es realmente fuerte…”

Bu se abalanza sobre Trunks e intenta golpearlo, pero el mestizo salta rápidamente esquivando el golpe.

El monstruo le propina una patada en el abdomen que lo lanza por los aires y luego le sigue para rematarle con una patada dando una pirueta que lo remite de nuevo contra el suelo.

Trunks rebota contra la superficie de la sala y se dispone a contraatacar. Con la velocidad endiablada del Kaioken traza el zigzagueo típico de la técnica del Dios del Norte, desconcertando al monstruo y sorprendiéndolo por la espalda, propinándole golpe en la cabeza con las manos juntas como un martillo.

Bu cae al suelo de pie y se rasca la cabeza dolorido.

– “Je, je, je…” – ríe el monstruo a pesar del golpe, interesado en el combate.

Trunks toma tierra.

Piccolo observa al muchacho.

– “Ha logrado dominar el Kaioken… Yo jamás lo hice.” – dice Piccolo con cierta admiración. – “No… No solo lo ha dominado… ¡Lo ha llevado al siguiente nivel!”

El namekiano se fija en el estado del chico.

– “Su musculatura no parece sufrir en exceso…” – piensa Piccolo. – “Es fascinante… el Kaioken…” – añade mientras recuerda el cuerpo de Goku afectado por la técnica del Kaio del Norte. – “Este crío…”

Mientras tanto, en el Planeta Sagrado, el ritual continúa. Goku y Shin esperan bajo la sombra de un árbol.

– “Tienes mucha esperanza en él, ¿verdad?” – pregunta Shin.

– “Por supuesto.” – responde Goku. – “El poder que esconde es muy superior al mío… y al de Majin Bu. Estoy seguro.”

– “Vaya…” – se sorprende Shin. – “Bueno… y ha logrado liberar la Espada Z. ¡Eso ya es un inicio esperanzador!”

– “Esa espada…” – dice Goku. – “Creo que solo podía ser arrancada por alguien del mundo de los vivos. Y no era cuestión de fuerza, si no de corazón.”

– “¿Tú crees?” – se sorprende Shin ante la elucubración del saiyajín.

El viejo Kaioshin oye la conversación y esboza una media sonrisa.

De repente, Goku se da cuenta de algo.

– “Oiga, Kaioshin… ¿Se ha fijado?” – pregunta el saiyajín. – “Hace un rato que no siento la energía de Majin Bu…”

– “¡AH!” – se percata el Dios. – “¡ES VERDAD! ¡¿Qué habrá pasado?! ¡¿HA SIDO DERROTADO?! ¿¡Por quién?!”

– “Lo dudo…” – responde Goku. – “No he captado ninguna energía que lo igualara… No ha peleado con nadie… ¿Cómo puede haberse esfumado?”

El anciano interviene.

– “Están luchando en otro mundo.” – explica el Dios.

– “¿Otro mundo?” – se extraña Goku.

– “Un lugar donde el tiempo transcurre de forma diferente… ¿No sabes nada de eso?” – dice el viejo.

– “¡¡LA SALA DEL ESPÍRITU Y EL TIEMPO!!” – exclama el saiyajín.

– “¡¿La sala?!” – se sorprende Gohan.

– “Pero… ¡¿Por qué están allí?!” – se pregunta Goku. 

– “Ese namekiano ha llevado a Bu hasta la sala a propósito.” – dice el anciano. – “Pero no sé porqué.”

– “Vaya…” – se sorprende Goku. – “Sabe todo eso… y puede sacar el poder oculto de Gohan…”

Goku mira de reojo a Shin con picardía.

– “Es todo un Dios…” – añade el saiyajín.

– “Oye, no te pases…” – agacha la cabeza el Kaioshin del Este. – “Que hago lo que puedo…”

Mientras tanto, en la Sala, Trunks y Bu siguen enfrentados. El mestizo reaviva el Kaiojosho, listo para un nuevo asalto. Esta vez, su musculatura aumenta de tamaño ligeramente.

– “Empiezo a sentir los efectos de la técnica de Kaiosama…” – piensa Trunks. – “¡Voy a darlo todo y a eliminarlo de una vez por todas!”

La mirada de Trunks se torna seria y Piccolo se da cuenta.

– “Parece que ahora irá en serio…” – piensa el namekiano. – “¡El próximo movimiento será decisivo!”

Trunks extiende sus brazos hacia los lados y dos esferas de ki azul se materializan. El chico junta sus manos, uniendo las dos esferas mientras se prepara para realizar la técnica de la escuela Kame.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Piccolo. – “¡¿Un Kamehameha?!”

– “Final Ka… Me…” – se prepara Trunks. – “Ha… Me…”

Bu parece decepcionado.

– “Esa técnica otra vez…” – suspira aburrido.

De repente, el Kamehameha azul se tiñe de rojo, inundando la sala blanca con su luz.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – dispara el mestizo.

Un gigantesco ataque es proyectado y avanza hacia Súper Bu a toda velocidad.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el monstruo. – “No… No, NO, ¡¡NOOOOO!!” – grita mientras es engullido por el ataque del mestizo.

Un gran estallido sacude la sala.

En la Torre de Karín, Videl ha subido al tejado y ha encontrado el pequeño orificio en el que insertar el bastón mágico.

– “Debe ser aquí…” – piensa ella mientras coloca el artefacto en su lugar.

Nada ocurre.

– “¿Y ahora qué?” – se pregunta, confusa. – “¿Qué debo hacer?”

La muchacha se agarra al bastón con fuerza.

– “¡Quiero subir!” – exclama. – “¡Llévame a la Atalaya!” – insiste.

Pero no ocurre nada.

– “Maldita sea…” – sufre Videl. – “Tengo que subir… ¡Haz algo! ¡Alárgate!”

En ese instante, el bastón empieza a crecer y eso eleva a Videl hacia los cielos.

– “¡KYAAAAH!” – se asusta ella, que se sujeta con todas sus fuerzas.

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, la polvareda se disipa, revelando a un deforme Majin Bu, que parece una vela derretida por el calor.

Trunks sonríe satisfecho.

– “¡Ya lo tienes!” – exclama Piccolo. – “¡Ahora acaba con él!”

Pero el namekiano se da cuenta de que la respiración del chico ahora es más pesada y de que su musculatura sufre pequeños calambres.

– “Trunks…” – murmura Piccolo.

El chico reúne fuerzas para dejar de temblar y enseguida alza su mano al cielo y preparar una esfera de ki amarillo.

– “¡A LA PORRA!” – exclama al lanzar el ataque como si fuera una bola de béisbol.

Una nueva explosión sacude el lugar.

El aura de Trunks se desvanece y su cabello se torna amarillo durante un breve instante antes de recuperar su lila natural. El chico hinca la rodilla.

– “Lo has conseguido…” – celebra Piccolo.

– “¿Crees que mi padre y Gohan estarían impresionados?” – pregunta Trunks, cansado.

– “Estoy seguro.” – sonríe el namekiano.

De repente, una terrible presencia inunda la sala. Un fuerte viento se alza repentinamente hacia el cielo.

– “No es posible…” – sufre Piccolo. – “No…”

– “Maldito…” – gruñe Trunks.

El humo resultante del ataque se ha condensado y ha permitido renacer a Majin Bu.

El monstruo toma tierra. Su semblante es serio. Ha sido humillado.

– “Hemos… hemos fracasado…” – lamenta Piccolo, abatido.

– “Ha sido culpa mía…” – murmura Trunks. – “Tendría que haber puesto más fuerza al Final Kamehameha…”

Piccolo mira de reojo la entrada a la sala.

Sin previo aviso, Bu alarga su antena y agarra por el pie a Trunks, levantándole por los aires y estampándole de nuevo contra el suelo.

– “¡AH!” – se queja Trunks, aún en estado base.

Bu juega con Trunks como si fuera un muñeco de trapo.

Una explosión en el horizonte sorprende a Bu. Cascotes llueven del cielo.

– “Piccolo…” – sufre Trunks, hecho papilla en el suelo.

– “¿Qué haces?” – pregunta Bu al namekiano.

Piccolo esboza una triste sonrisa.

– “Se acabó, Bu” – dice el namekiano. – “Has perdido.”

– “¿Eso te parece?” – fanfarronea el monstruo, que estampa a Trunks de nuevo contra el suelo y le deja inconsciente.

El namekiano agacha la cabeza.

– “Mátanos, si es lo que quieres.” – dice Piccolo. – “Acabo de destruir la única salida de este mundo. Vagarás en la nada de este mundo para siempre. Es tu fin.”

Majin Bu se queda perplejo y asustado.

– “¡¿QUÉ?!” – exclama el monstruo.

La antena de Bu vuelve a la normalidad y libera a Trunks, que ha perdido el conocimiento.

– “Vamos, Bu” – dice Piccolo. – “Acabemos con esto.”

Majin Bu tiembla de terror.

– “No…” – gruñe el monstruo. – “No me encerraréis otra vez… Señor Bibidí… No… No me encierre…”

– “¿Eh?” – se extraña Piccolo al ver a Bu hablando solo.

– “No… no…” – sufre el monstruo. – “Grrrrr…”

De repente, Majin Bu emite un grito desesperado y estremecedor.

– “¡¡¡UUUUAAAAAAAAAH!!!” – brama el monstruo. – “¡¡NOOOOOOOOOOO!!”

Con su grito, un extraño portal al mundo exterior ha sido abierto.

– “¡¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?!” – se pregunta Piccolo.

Bu se queda confuso observando el agujero, que parece conectar con la Atalaya de Kamisama.

– “¡¿CÓMO LO HA HECHO?!” – se pregunta Piccolo, aterrado. – “¡¡Ha creado una grieta transdimensional con su grito!!”

El portal empieza a cerrarse rápidamente, pero su el monstruo aprovecha las capacidades elásticas y viscosas de su cuerpo para atravesarlo en el último momento.

– “¡¡MALDITA SEA!!” – grita Piccolo, desesperado.

El portal se cierra tras su marcha.

En la Atalaya, nuestros amigos sienten el ki del monstruo y corren raudos a ver lo ocurrido.

En el Planeta Sagrado, Son Goku es el primero en sentir el regreso del Majin Bu.

– “Oh, no…” – sufre el saiyajín al no percibir la energía de Piccolo ni la de Trunks.

DBSNL // Capítulo 179: Monstruos

DBSNL // Capítulo 179: Monstruos

“Voy a hacerte estallar en mil pedazos…”

En el planeta Popol, Tarble y Kale han alcanzado a la gigantesca rana.

– “¡Se ve deliciosa!” – exclama el hambriento saiyajín.

– “¿Estás seguro de que se puede comer?” – pregunta Kale, desconfiada. – “¿Y si es venenosa?”

La barriga de Tarble ruge con fuerza.

– “¡Correré el riesgo!” – asevera el muchacho.

Tarble vuela hasta situarse sobre la rana, prepara su puño y se lanza en picado sobre la cabeza del anfibio.

– “¡Serás mi cena!” – celebra el saiyajín.

De repente, antes de que Tarble pueda alcanzar a la rana, una red de energía se genera a su alrededor y le atrapa.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el chico.

– “¡TARBLE!” – se preocupa su compañera.

Alguien tira con fuerza de la red y derriba a Tarble, que queda inmovilizado en el suelo.

Kale intenta ayudar a su amigo, pero una jaula de energía la detiene.

– “Maldita sea…” – gruñe enfadada la chica.

Dos individuos se acercan a Tarble, uno de ellos lleva un hacha de ki morado en la mano. Otros dos personajes se acercan a Kale; uno carga una lanza de energía.

– “¿Pretendíais robarnos la presa?” – pregunta el hombre de la lanza.

– “Cazadores furtivos…” – murmura Kale.

– “¿Es que vosotros no lo sois?” – frunce el ceño el personaje.

El personaje que lleva el hacha alerta a su compañero.

– “Spade…” – dice asustado. – “Su ropa…”

– “¿Qué pasa, Hart?” – pregunta Spade.

– “Parecen de la Patrulla…” – responde el cazador.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Spade.

– “No me fastidies…” – se preocupa el furtivo.

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, Gohan se ha marchado volando, siguiendo las indicaciones que le ha dado el Dr. Brief.

Ten Shin Han ha subido a la azotea y se ha sentado a meditar, intentando percibir alguna energía; esperando un nuevo milagro. Bee le ha acompañado y se ha sentado a su lado.

En viejo doctor ha regresado al laboratorio, acompañado por Mai.

– “Tengo que continuar trabajando en el pobre Pino…” – dice Brief. – “Puedes esperarme aquí… Hazte un café si lo necesitas.”

– “Doctor…” – dice Mai. – “¿Puedo echar un vistazo a sus archivos?”

– “¿Mis archivos?” – se extraña Brief.

– “Los que recuperaron hace años de la Red Ribbon.” – insiste Mai. – “Había cosas interesantes en esos laboratorios.”

– “¡Ah! Esos archivos…” – dice el viejo. – “Sí, claro… Aquí tienes una terminal.” – le señala un ordenador.

Mai se sienta en la computadora y empieza a teclear.

– “¿Cuál es la contraseña?” – pregunta la mujer.

– “Uhm…” – se rasca la barbilla Brief. – “Esa terminal es la de Trunks… Prueba “Super Gotenks rocks”, todo junto y en mayúsculas.”

Mai teclea.

– “Estoy dentro” – sonríe la mujer.

En el palacio de Uranai Baba, Krilín y Akkuman se ponen en guardia.

– “Ten cuidado, Krilín.” – dice la bruja.

El terrícola no responde; está concentrado.

– “Si evito su técnica secreta estaré bien…” – piensa Krilín.

El diablo se abalanza sobre nuestro amigo, que esquiva las estocadas del tridente con facilidad y contraataca con una patada en el pecho de Akkuman que lo lanza contra una de las paredes del palacio, derribándola.

– “No te levantes.” – dice Krilín.

Akkuman se apoya en su arma para ponerse en pie.

– “Voy a hacerte estallar en mil pedazos…” – gruñe el diablo.

Krilín se prepara para lanzar un Kamehameha.

– “No tengo tiempo para esto.” – sentencia el terrícola.

De repente, un murciélago pasa volando por delante de nuestro amigo, distrayendo su atención un instante.

– “¿Eh?” – murmura Krilín.

Unas vendas sorprenden al terrícola y se enredan en sus brazos y piernas.

– “¡CUIDADO!” – exclama Baba.

Una fuerza invisible golpea al humano en el abdomen, haciendo que se doble de dolor.

Akkuman sonríe.

– “Je, je, je…” – se burla el diablo.

La momia sale de las sombras y acorta sus vendajes a medida que se acerca a Krilín por la espalda.

Baba intenta ayudar, pero recibe una patada invisible que la lanza contra el suelo.

– “¿Por qué hacéis esto…?” – pregunta la bruja, decepcionada con sus luchadores.

– “El Makai corre por nuestras venas, bruja.” – responde Akkuman. – “Nuestro Señor nos ha reclamado.”

Cerca de allí, Baicha, que se había colado en la nave, observa todo lo ocurrido, oculto tras una esquina.

El murciélago, que sobrevuela la zona, se da cuenta de que alguien les observa.

Mientras tanto, en una remota isla, Son Gohan aterriza, pues cree que ha llegado a su destino.

– “Tiene que ser aquí…” – piensa el mestizo.

De repente, un hombre se acerca a él por la espalda.

– “¡Eh! ¡Tú!” – exclama el hombre.

Gohan se da la vuelta. Ante él se encuentra un hombre de baja estatura, pelo azul repeinado y engominado, vestido con un mono azul con botas y capa rojas. El kanji “Su” luce en su pecho.

– “¡Un superviviente!” – celebra Gohan. – “¡Brief tenía razón!”

– “Me han dicho que han pasado cosas terribles…” – dice el misterioso personaje. – “¡¿Has sido tú?! ¡Pareces un malhechor!” 

– “¿Qué? ¿Yo?” – dice el mestizo, confuso. – “¡Qué va!”

– “No me gusta tu aspecto… Ese pelo de punta parece de delincuente…” – dice el individuo.

– “No, no…” – insiste Gohan.

– “¡Vas a tener que rendir cuentas conmigo!” – exclama el individuo. – “¡SUPPAMAN!”

– “Oye, que no soy un villano…” – dice Gohan.

El mestizo se acerca a Suppaman para contarle un secreto.

– “Esto que quede entre nosotros, pero ya que eres un héroe puedo confesártelo… Yo soy el Gran Saiyaman… Bueno, ¡ahora el Ultra Saiyaman!” – confiesa Gohan.

– “Ultra… ¿qué?” – responde Suppaman con desprecio, que parece que nunca haya oído ese nombre.

– “¿No me conocen aquí?” – se ofende Gohan, cruzándose de brazos.

– “¡Estás detenido!” – le apunta Suppaman con un dedo acusador.

– “¡Ah, ya sé!” – tiene una idea Gohan. – “¡Soy el yerno de Mr. Satán!”

– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Suppaman. – “¡¿Tú eres el que está casado con la hija del Campeón?! Increíble… ¿En qué puedo ayudarte?”

Gohan se siente algo avergonzado y siente envidia hacia su suegro.

– “A él siempre lo conocen…” – piensa el mestizo. – “Busco la casa del Doctor Norimaki” – dice Gohan.

– “¡Los Norimaki! ¡Por supuesto!” – responde Suppaman. – “¡Viven en esa dirección!”

– “¡Muchas gracias!” – celebra Gohan.

– “No se merecen, ciudadano” – responde Suppaman. – “Y… por cierto… ¿tienes por ahí alguna foto firmada de Mr. Satán? ¿Podrías conseguirme una?”

– “No la llevo encima…” – se excusa Gohan. – “Otra vez será… ¡Tengo prisa!” – exclama antes de alzar el vuelo.

Suppaman se queda asombrado al ver volar a Gohan.

– “Qué tipo tan peculiar…” – murmura el héroe.

Suppaman se tumba en su monopatín y se marcha rodando carretera abajo.