DBSNL // Capítulo 183: El deudor

DBSNL // Capítulo 183: El deudor

“Puede que te haya subestimado, pajarito.”

En la Tierra, Ten Shin Han sobrevuela el destrozo causado por el ataque de la misteriosa mujer.

– “Ese poder destructivo…” – piensa el terrícola. – “Y sin previo aviso…” – cavila. – “¡No hay duda! ¡Es un…!”

Antes de que el guerrero pueda terminar su pensamiento, nota el aliento de la mujer en la nuca.

– “No deberías haber venido, pequeña grulla.” – dice ella.

Ten Shin Han intenta darse la vuelta, pero antes de lograrlo recibe un puñetazo que lo remite al suelo.

El luchador logra caer de pie tras unas piruetas.

– “¡¿Cómo me has llamado?!” – pregunta sorprendido.

La mujer levita.

– “Al menos esperaba que me enviaran a Tao Pai Pai…” – refunfuña ella.

– “¡¿Qué?!” sigue sorprendiéndose Ten.

La mujer dispara de nuevo, pero esta vez Ten no esquiva el ataque.

– “¡KIKO-HO!” – lo intercepta y anula, provocando un estallido en el cielo.

El enemigo parece sorprendido ante la hazaña de Ten.

– “Vaya… Puede que te haya subestimado, pajarito.” – dice ella.

Ten Shin Han baja los brazos, en actitud calmada.

– “No me envía la Red Ribbon.” – explica él. – “Y hace tiempo que abandoné las enseñanzas de la Escuela Grulla.”

– “¿Eh?” – duda ella. – “¿Y quién te envía? ¿Cómo me has encontrado?”

– “Hablemos.” – sugiere Ten.

En Ryusei, Bra y Pan se encuentran cara a cara con un enemigo desconocido.

– “He llegado tarde…” – refunfuña el misterioso personaje.

– “¿Tarde?” – oye Bra. – “¿Tarde para qué?” – piensa.

Pan, obcecada con ayudar a su amigo, no duda en atacar.

– “¡¡MASEN…!!” – exclama ella.

– “¡Espera!” – intenta detenerla su amiga.

Pero antes de que Pan pueda finalizar su técnica, el enemigo alza su mano biológica y hace levitar a la muchacha.

– “¡PAN!” – se preocupa Bra.

El ciborg atrae a la chica y la golpe con su mano metálica, remitiéndola de nuevo a su amiga, que no duda en atrapar a Pan al vuelo para protegerla.

El enemigo da la espalda a las muchachas y se eleva, pero Bra no está dispuesta a permitirlo.

– “¡Ni lo sueñes!” – exclama la hija de Vegeta.

Bra deja a Pan en el suelo y embiste al enemigo, pero este la intercepta en el aire, agarrándola del cuello con su brazo biónico.

– “No tengo tiempo para perder con vosotras…” – dice él.

La mirada del misterioso hombre y la de la chica se cruzan.

– “Ya veo…” – dice el enemigo. – “Tendré que buscarlo en otro sitio…”

El tipo suelta a Bra, que cae de rodillas al suelo, agarrándose su dolorido cuello.

– “¿Qué tipo tan raro…?” – piensa Bra – “¿Qué acaba de hacer…?”

El hombre se eleva y se da la vuelta, pero de repente se detiene, como si una fuerza invisible lo inmovilizara.

– “No tan rápido, joven…” – dice la voz de Madas.

El enemigo mira de reojo al Kaioshin, sorprendido.

– “¿Qué hace un compatriota tan lejos de casa?” – pregunta Madas

El tipo aprieta sus ojos con fuerza, pero Madas parece concentrarse y, de repente, el hombre emite grito desgarrador.

– “Mi poder mental está a otro nivel, Shula” – dice Madas.

Pan se ha recuperado y se acerca a su compañero.

– “¿Le conoces?” – pregunta Pan.

– “He leído su mente.” – dice Madas.

El antiguo Dios libera a su compatriota, que cae de rodillas al suelo.

– “¡¿QUÉ HACE?!” – se preocupa Pan.

– “No es un enemigo…” – responde Madas.

– “Ah, ¿no?” – pregunta Pan. – “¿Y qué quería de Ub?”

– “Nada.” – aclara Madas.

Shula se pone en pie.

– “No busco a vuestro amigo…” – explica el ira-aru.

– “Busca a Janemba…” – dice Bra, que ya ha atado cabos.

– “¿Janemba?” – se sorprende Pan. – “¿Y por qué?”

Madas sonríe.

– “Creo que les debes una explicación.” – dice el viejo Dios.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, muy lejos de allí, en Popol, Kale y Tarble han embarcado en la nave de los piratas espaciales.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Spade.

– “Hemos perdido el contacto.” – dice Tarble. – “No sabemos dónde está la patrulla, así que buscaremos a Broly…”

– “¿Y dónde está?” – pregunta Hart.

– “Tampoco lo sabemos…” – dice Kale.

– “¿Y qué esperáis que hagamos?” – pregunta Dmond. – “¿Dar vueltas por el espacio, a ver si hay suerte?”

En ese instante, Klub, que se encuentra a los mandos de la nave, interrumpe a sus compañeros.

– “¡Chicos!” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”

El redar de la nave detecta algo.

En Monmaas, un malherido Broly camina entre la yerba alta, confuso.

– “¿Dónde…?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Dónde estoy?”

De repente, terremoto le sorprende.

El saiyajín no duda en ponerse en guardia.

Un gigantesco hurón de color se abalanza sobre él por la espalda.

En el planeta Imegga, la guerra ha dejado en ruinas la mayor parte del planeta; los soldados supervivientes ayudan a los habitantes, rescatando a la gente que ha quedado atrapada bajo los escombros de los edificios.

Ledgic camina entre las ruinas, cabizbajo, pensando en lo que esta guerra significa para él y para el planeta.

En la Capital del Imperio, Freezer ha regresado. La nave aterriza y el mismísimo Shisami sale a recibir al Emperador.

– “¡Bienvenido, señor!” – saluda el akaburu con una reverencia.

El demonio del frío sale de la nave y le siguen de cerca Curd, Liquir, Merlot, Pinot, Kamo, el pequeño robot, y Tapion.

– “¿Alguna novedad?” – pregunta Freezer.

– “Parece que hemos perdido el control de algunos planetas, aunque nuestros hombres siguen luchando.” – explica Shisami, mientras mira con cierto recelo a todos los desconocidos.

– “Bien.” – dice el tirano.

– “¿Cuáles son sus órdenes?” – pregunta el akaburu.

– “De momento, esperaremos.” – dice el tirano. – “Aún faltan piezas sobre el tablero.”

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 18: Son Goku

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 18: Son Goku

En el Planeta Sagrado, el viejo Kaioshin ha propuesto a Goku que ayude a su hijo.

– “Pero…” – duda el saiyajín, desconcertado. – “Es que yo…”

– “Es cierto…” – interviene Shin. – “Son Goku está muerto. No puede volver a la Tierra.”

– “Eso ya lo sé.” – responde el anciano. – “Yo le daré mi vida… Así podrá resucitar.”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Goku. – “¡¿SU VIDA?!”

– “¡¡PERO ANTEPASADO…!!” – exclama Shin. – “¡¡Entregar la vida de un Kaioshin a un humano…!!”

– “No hay otra opción, jovencito.” – responde el anciano, muy tranquilo. – “Si no hacemos algo, el universo desaparecerá.”

Shin aprieta sus puños, impotente.

– “¡¡PUES DÉJEME HACERLO A MÍ!!” – exclama el Kaioshin del Este. – “¡Yo daré mi vida!”

– “No seas bobo…” – suspira el Ro Kaioshin. – “A mí solo me quedan unos mil años de vida.”

– “Abuelo…” – sonríe Goku, agradecido.

En la Tierra, el monstruo Bu se abalanza sobre Gohan, que pese a estar malherido aún no ha bajado los brazos.

El monstruo se mueve a una velocidad vertiginosa gracias a la técnica de Trunks; Gohan intenta seguir el ritmo, prediciendo el lado por el que el enemigo realizará la próxima acometida, pero la superioridad de Bu es tan exagerada que no logra anticiparse y recibe un duro castigo.

Ensangrentado, Gohan se niega a perder

– “Eres muy pesado…” – se mofa Bu.

– “No lo entiendes…” – responde Gohan. – “Soy el defensor de la Tierra y de Satán City. Soy el Gran Saiyaman… pero sobretodo… ¡SOY EL HIJO DE SON GOKU!”

Un estallido de energía hace temblar el suelo.

– “Veo que aún te quedan fuerzas…” – sonríe Bu. – “¡Voy a divertirme contigo un ratito más!”

El monstruo se envuelve de nuevo en el aura roja del Kaiojosho.

En el Planeta de los Kaioshin, el anciano se sienta en el suelo de piernas cruzadas.

– “Entonces… Adiós.” – se despide el viejo antes de desplomarse sin vida.

– “¡Abuelo!” – exclama Goku.

En ese instante, la aureola sobre la cabeza del saiyajín se desvanece.

– “Lo siento mucho, anciano.” – dice el saiyajín, cabizbajo. – “Pero le prometo que no desperdiciaré la vida que me ha dado…”

El viejo Dios se incorpora repentinamente, asustando a Shin y a Goku; una aureola ha aparecido sobre su cabeza.

– “¡¡PUES ESPABILA!!” – apresura a nuestro héroe a gritos. – “¡¡DATE PRISA O HABRÉ MUERTO PARA NADA!!”

– “Ah… ¡Sí, claro…!” – responde Goku, aún en shock.

El saiyajín se prepara para hacer el Shunkanido.

– “¡Allá voy!” – exclama decidido.

– “¡ESPERA!” – le detiene el Dios.

– “Pero… aclárese…” – responde Goku.

– “Está bien que vayas, pero con lo fuerte que se ha vuelto Bu, dudo que podáis derrotarle… incluso peleando juntos…” – explica el anciano.

– “Será difícil…” – aprieta el puño Goku.

– “Es imposible.” – responde el anciano.

– “Entonces… ¡¿Por qué me ha dado su vida?!” – pregunta el saiyajín, confuso.

El viejo sonríe.

– “Majin Bu ha absorbido a ese crío y a la chica guapa…” – dice Dios. – “No está luchando limpio… así que nosotros tampoco lo haremos.”

– “¿A qué se refiere?” – pregunta Shin.

El anciano se quita sus pendientes y se los entrega a Goku.

– “¿Unos arcillos?” – se extraña el saiyajín.

– “Ponte uno en tu oreja izquierda y que Son Gohan se ponga el otro en su oreja derecha…” – dice el viejo. – “¡Vuestros cuerpos se unirán y formaréis un guerrero extraordinario!”

– “¡¿DE VERDAD?!” – se sorprenden Shin y Goku.

– “No tengo ninguna duda de que así podréis derrotar a ese monstruo.” – asiente el Ro Kaioshin.

Goku se coloca el pendiente izquierdo.

– “¿Y cuánto dura el efecto?” – pregunta el saiyajín.

– “¡La unión es para siempre!” – responde el Dios. – “¡No puede deshacerse!”

– “¡¿PARA SIEMPRE?!” – se asusta Goku.

En la Tierra, Satán se dirige hacia el lugar de la explosión. En el cielo se oyen los golpes del fiero combate entre Gohan y Bu.

.- “Por favor, Bu…” – sufre el Campeón. – “Regresa a mí… No tienes que matar a nadie más…”

Gohan ahora es quien lleva la iniciativa del combate, pero pese a su titánico esfuerzo, parece que el monstruo le está dejando ganar terreno. Bu se está divirtiendo y no pierde la mueca prepotente de su rostro.

– “Tu fuerza no ha aumentado, pero luchas con más convicción…” – se burla el monstruo. – “¡¡La ira te hace mejor guerrero!!”

Al oír las palabras de Bu, el mestizo se detiene.

Bu sigue retrocediendo y parece confuso al ver a Gohan quieto.

– “¿Te rindes?” – pregunta el monstruo.

Gohan sonríe.

– “No lo entiendes…” – responde el mestizo. – “La rabia me ha hecho fuerte en el pasado, pero esta vez es distinto.” – explica. – “A pesar de toda la gente que has matado, no lucho por venganza. Mientras yo siga en pie, quedará esperanza. ¡Eso es por lo que peleo!”

Bu resopla con desprecio.

– “Cuentas con las Dragon Balls para solucionarlo todo, ¿no es cierto?” – se burla el monstruo.

Gohan se sorprende al oír al enemigo hablar de las esferas, pero pronto recuerda que tiene los conocimientos de Trunks y Videl.

– “Entonces, no es tu vida la que da esperanza a la Tierra…” – dice Bu, mientras alza su mano y apunta al mestizo. – “Es la suya.” – añade cambiando su objetivo y apuntando a Dende.

– “¡¡MALDITO!!” – exclama el mestizo.

– “Así es como tu esperanza se convierte en desesperación…” – sonríe el monstruo. – “¡¡YAAAHH!! ¡¡JA, JA!!”

Bu dispara. Una gran explosión sacude el lugar. Gohan ha intentado acercarse a su amigo, pero ha reaccionado tarde y la onda expansiva le ha detenido y obligado a cubrirse de los escombros que salen despedidos en todas direcciones.

– “¡¡DENDE!!” – grita Gohan.

La polvareda se disipa lentamente y revela un cráter vacío.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe el monstruo a carcajadas. – “¡NO HA QUEDADO NADA!”

Bu enseguida mira a Gohan para ver el horror en su rostro, pero se sorprende al ver dibujada una media sonrisa.

– “¿Qué?” – se pregunta el monstruo. – “¿De qué te ríes?”

En el Planeta Sagrado, Dende se encuentra entre Shin y el anciano Kaioshin.

– “¿Eh?” – se pregunta el namekiano. – “¿Dónde estoy?”

En la Tierra, la sonrisa de Gohan molesta a Majin Bu.

– “¡¿Qué te hace tanta gracia!?” – insiste el monstruo.

El mestizo ignora a su adversario. El sonido característico del Shunkanido suena a su espalda.

– “No esperaba volver a verte tan pronto, papá.” – dice Gohan. – “¿Ya saben en el Más Allá que te has marchado?”

Son Goku da un paso al frente y se coloca junto a su hijo, poniéndole la mano en el hombro.

– “El viejo me ha regalado su vida.” – responde el saiyajín.

Los ojos de Gohan se abren como platos, contento de ver a su padre vivo, y sorprendido por el sacrificio del anciano Kaioshin

– “¡Acabemos con este monstruo, hijo!” – dice Goku. – “¡Juntos!”

– “¡Sí!” – asiente Gohan.

En el Planeta Sagrado, Shin, Dende y el Ro Kaioshin observan la escena en la bola de cristal.

– “¡Genial!” – celebra el Kaioshin del Este. – “¡Vamos, chicos!”

– “Es un honor estar aquí…” – dice Kamisama con timidez.

– “Por ahora, este lugar es seguro.” – dice el anciano.

– “¡Las Dragon Balls están a salvo!” – exclama Shin. – “¡Y si hacen la unión, habremos ganado!”

– “No avancemos acontecimientos…” – dice el viejo.

Shin se da cuenta de que está mostrando demasiada euforia para el cargo ostenta e intenta calmarse.

– “Ejem…” – tose para disimular. – “¿Y cómo sabe usted eso de los pendientes?”

– “Los Pothala tienen ese poder…” – explica el Dios. – “Cuando era joven, una vieja bruja me robó un arcillo; \”¡Qué pendientes tan bonitos!\” me dijo, \”¡Un joven no debería llevarlos! ¡Dámelos a mí!\”… Y nuestros cuerpos y mentes se unieron para siempre…”

– “Vaya…” – dice Shin, asombrado por la narración.

– “¡Pero no todo fue malo! Gracias a eso puedo hacer todos estos trucos mágicos.” – sonríe el viejo.

En la Tierra, Majin Bu está molesto.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el monstruo.

– “¡Eso no importa!” – responde Goku. – “¡Estoy aquí para derrotarte!”

– “Tsk… Otro gracioso…” – lo desprecia Bu.

El saiyajín entrega el arcillo a su hijo.

– “Póntelo en la oreja derecha.” – le dice Goku.

– “¿Qué es esto?” – pregunta Gohan.

– “Me lo ha dado el anciano Kaioshin” – dice el saiyajín. – “Nuestros cuerpos se unirán y podremos derrotar a Bu.”

– “¿Una fusión de cuerpos?” – se sorprende el mestizo.

El monstruo ha oído la conversación y levanta una ceja interesado.

– “Así que eso planean…” – sonríe Bu.

El enemigo se pone serio.

– “¡No lo permitiré!” – exclama Bu.

Con un estallido rojo el monstruo sale volando hacia nuestros amigos, que instintivamente han respondido poniéndose en guardia.

– “¡PÓNTELO YA!” – exclama Goku.

Gohan se prepara para colocarse el pendiente, pero de repente algo ocurre: el cuerpo de Bu se convierte en líquido y cae al suelo, viéndose como un simple charco rosa.

– “¡¿Qué…?!” – se sorprenden padre e hijo.

Bu parece estar sufriendo, y con esfuerzo logra hacer brotar su cabeza sobre su gelatinoso ser.

– “Maldición…” – gruñe el monstruo. – “¿Por qué…?”

Gohan y Goku observan confusos lo ocurrido.

– “¿Qué significa esto…?” – se pregunta Gohan. – “Acaso…”

– “El Kaioken…” – dice Goku.

– “¿Qué?” – se sorprende Gohan. 

Majin Bu gruñe al oír al saiyajín.

– “¡NOooo…!” – protesta el monstruo. – “Mi cuerpo… esa técnica…”

– “El Kaioken no es una técnica común.” – responde Goku. – “El cuerpo y el espíritu sufren. A mí me llevo años dominarlo… aunque ya no debería usar esa palabra, porque el pequeño Trunks me ha dado una lección.” – sonríe.

– “¡¡MI CUERPO ES INDESTRUCTIBLE!!” – grita Bu.

– “Puede ser…” – responde Goku. – “Pero tu espíritu es más débil que el del crío de ocho años al que le has robado ese poder.”

– “Grrrr….” – gruñe el monstruo, frustrado.

Goku pone su mano en la espalda de Gohan.

– “Acaba con él y vayamos a buscar a Dende.” – dice el saiyajín.

– “De acuerdo.” – asiente Gohan.

La risa de Bu desconcierta a los saiyajín.

– “Ju… juju…” – se burla el monstruo.

– “¿Qué le pasa?” – se pregunta Gohan.

– “¿Creéis que esto ha terminado?” – dice Bu.

De entre las grietas de las rocas, un chorro de líquido rosado baña a Son Gohan y lo empapa por completo.

– “¡¡GOHAN!!” – grita Goku, aterrado.

El Pothala del chico cae al suelo.

La masa que cubría al chico se licúa de nuevo y se escurre entre las grietas, regresando a su origen.

– “¡¡MALDITA SEA!!” – grita el saiyajín.

En el Planeta de los Kaioshin, los presentes observan lo sucedido con horror.

– “Se acabó…” – suspira el anciano. – “Estamos perdidos…”

Bu recupera su constitución, poniéndose en pie de nuevo.

– “Esto está mejor…” – sonríe el monstruo. – “Sumando la fuerza de Son Gohan, mi cuerpo ha recuperado estamina… y ya no será necesario recurrir a esa maldita técnica…”

Son Goku recoge el pendiente y se pone en guardia, pero sabe que no puede hacer nada ante el enemigo actual

– “Esto no es justo…” – murmura el saiyajín.

De repente, el sonido de una roca cayendo alerta a Goku y a Bu.

– “¿Qué?” – miran los dos.

Para sorpresa de ambos, Mr. Satán ha llegado al lugar del combate.

– “¡¿SATÁN?!” – se sorprenden los dos luchadores.

El Campeón mira al monstruo con cierta pena.

– “B… Bu…” – titubea Satán. – “Por favor… Ya basta…”

– “¿Qué ocurre…?” – se pregunta Goku.

– “Satán…” – murmura el monstruo.

Goku se queda mirando al terrícola un instante y luego mira el pendiente del Kaioshin.

– “Y si…” – duda el saiyajín. – “Maldita sea… Puede que unirme con él incluso me debilite… ¡Pero no queda nadie vivo en la Tierra!”

Satán y Bu se miran.

– “¡¡YA BASTA, BU!!” – grita el Campeón.

Goku se prepara para lanzarle el pendiente a Satán.

– “¡¡SATÁN!!” – exclama Goku. – “¡¡AGÁRRALO!!”

Pero en el último momento, una energía ha aparecido en el horizonte, haciendo que el saiyajín se detenga bruscamente.

– “¡¡ESA ENERGÍA!! ¡¡PARECE LA DE…!!” – se sorprende Goku. – “¡¿VEGETA?!”

Muy lejos de allí, en el frío polo norte, Vegeta, con una aureola sobre su cabeza ha aparecido junto a Uranai Baba.

– “Siento dejarte tan lejos… pero ese monstruo me da miedo…” – dice la bruja. – “Te deseo mucha suerte. El Rey Enma te ha dado 24h.”

– “No te preocupes…” – responde el saiyajín. – “No tardaré mucho en ser eliminado de nuevo por Bu…”

Goku se prepara para realizar el Shunkanido.

– “¡¡MENUDA SUERTE!!” – celebra el saiyajín.

Goku desaparece ante la mirada incrédula del monstruo.

– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta Bu.

De repente, el monstruo siente la energía de Goku en el horizonte.

– “Ya veo…” – sonríe Bu.

En el polo norte, Goku aparece junto a Vegeta y Baba.

– “¡¡VEGETA!!” – sonríe Goku, contento. – “¡¡De verdad eres tú!!”

– “¡¿Kakarotto?!” – se sorprende el saiyajín al ver a Goku vivo.

– “Son… Son Goku…” – titubea la bruja. – “¿Qué haces tú aquí? ¡Por eso Enma no te encontraba!”

Bu se ha quedado atrás.

– “¿Crees que puedes huir de mí?” – protesta el monstruo.

El monstruo mira de reojo a Satán un instante, pero decide ignorarlo.

– “¡¡TE MATARÉ!!” – grita mientras sale volando a toda velocidad hacia el Norte.

Satán se queda solo de nuevo y se deja caer de rodillas.

– “Bu…” – lamenta el terrícola.

El Campeón se fija en un pequeño saco que ha quedado en el suelo.

– “¿Qué es eso…?” – se pregunta el terrícola.

En el polo Norte, Baba pide explicaciones a Goku.

– “¡No hay tiempo!” – responde el saiyajín. – “¡Bu viene hacia aquí! ¡Huye al Más Allá!”

– “¡Está bien!” – responde Baba, elevándose rápidamente – “¡Adiós! ¡Y ánimo!”

Goku y Vegeta se quedan solos.

– “¡No podemos perder el tiempo, Vegeta!” – dice Goku, ofreciendo el arcillo a su compañero. – “¡Ponte esto en la oreja derecha, por favor!”

– “¿Un pendiente?” – se extraña el saiyajín. – “¿Para qué?”

– “¡Si te lo pones, nuestros cuerpos se unirán y nacerá un guerrero con una fuerza inmensa!” – explica Goku.

– “¿Unirme contigo?” – refunfuña Vegeta, ofendido por la idea. – “¿Estás de broma?”

– “¡Suponía que dirías eso… pero no hay otra opción!” – insiste Goku. – “¡Solo así podremos detener a Bu!”

Vegeta tiene dudas.

– “Desapareces durante años… y ahora me sales con esas…” – protesta el saiyajín.

– “Hice lo que tenía que hacer, Vegeta” – responde Goku. – “Lo mismo que has hecho tú, ¿no es así?”

El saiyajín recapacita un instante.

– “Tsk…” – protesta Vegeta.

Bu sigue avanzando a toda velocidad hacia ellos.

– “Parece que hay otro tipo con él…” – piensa el monstruo. 

Goku no tira la toalla.

– “¡El monstruo Bu ha matado a todo el mundo! ¡También a Bulma!” – le recuerda Goku. – “¡Y ha absorbido a Trunks y a Gohan! ¡Por eso se ha hecho tan fuerte!”

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

– “¡VEGETA!” – insiste Goku.

El príncipe saiyajín extiende su mano hacia su compañero.

– “¡DAME ESO!” – le apresura. – “¡RÁPIDO!”

Goku le entrega el pendiente y Vegeta se lo coloca.

– “Era en la oreja derecha, ¿no?” – dice el saiyajín.

– “¡AH! ¡Olvidaba una cosa!” – añade Goku. – “¡Una vez fusionados, no podremos separarnos jamás!”

– “Bastardo…” – gruñe Vegeta. – “¡¿Y me lo dices ahora?! ¡¿En el último momento?!”

Pese a quejarse, Vegeta continúa colocándose el pendiente mientras Bu se aproxima se aproxima a toda velocidad. 

– “¡¿Así está bien?!” – pregunta el príncipe.

– “¡GRACIAS, VEGETA!” – sonríe Goku.

Majin Bu ya puede ver a sus enemigos.

– “Ahí están…” – sonríe el monstruo, que alza su mano y genera una esfera de ki rosado, listo para acabar con ellos.

Los arcillos brillan intensamente y los dos saiyajín son atraídos el uno hacia el otro hasta chocar en un estallido de luz que ilumina el planeta. 

– “¡¿QUÉ?!” –  se sorprende Bu.

Cuando la luminosidad se disipa, un único guerrero se encuentra flotando en el cielo sobre la gran superficie de hielo.

– “¡¡ESO ES!!” – exclama el recién nacido guerrero.

DBSNL // Capítulo 182: Cabos sueltos

DBSNL // Capítulo 182: Cabos sueltos

“Solo quiero al demonio.”

En un recóndito valle, no muy lejos de Ginger Town, Ten Shin Han sigue las misteriosas coordenadas obtenidas del Número 16 en un dispositivo GPS que le ha prestado Brief.

– “Tiene que ser por aquí…” – piensa Ten. – “Aunque no sé lo que estoy buscando…”

De repente, para su sorpresa, el guerrero de tres ojos se topa con una pequeña cabaña de madera.

Ten Shin Han, un poco desconcertado, decide acercarse a la entrada y tocar a la puerta.

Al no recibir respuesta, Ten insiste.

De repente, la cabaña estalla y Ten sale repelido violentamente.

El guerrero, aturdido, se levanta. Sobre los cimientos en ruinas de la cabaña, una bella mujer de cabello marrón y ojos azules le mira.

– “Al final me habéis encontrado…” – refunfuña la mujer, furiosa.

La mujer alza su mano y prepara una esfera de energía.

Ten se da cuenta de lo peligroso que es ese ataque y se apresura a alzar el vuelo.

La mujer dispara y una gran explosión inunda el valle. Los animales que lo habitan huyen despavoridos.  

Muy lejos de allí, en el planeta refugio de la Patrulla Galáctica, Katopesla se encuentra frente a una piedra rectangular con el símbolo de la Patrulla grabado y una armadura rota sobre ella.

Cerca de allí, el resto de miembros se organizan para construir un campamento.

Cheelai se acerca a la piedra y se sorprende al ver allí a otra persona.

– “¿También vienes a ver a Jaco?” – pregunta Katopesla.

– “Necesito esperanza.” – responde ella.

– “Todos la necesitamos.” – sonríe el toreristo.

– “Ojalá Trunks estuviera aquí…” – suspira Cheelai.

– “El saiyajín terrícola de la Time Patrol…” – dice Katopesla, que ha oído hablar del mestizo. – “El compañero de Jaco…” – insiste admirado.

La patrullera brench asiente.

– “Él siempre sabe lo que hacer y decir.” – sonríe ella.

– “Si ha luchado junto a Jaco, seguro que es un tipo extraordinario.” – dice el patrullero. 

En la Tierra, Krilín, Baba y Baicha han regresado a la Corporación Cápsula, y en el jardín se topan con Gohan y Turbo, que también han llegado. 

– “¡Tenemos la bola de cristal!” – dice Krilín, alzándola para que la vean bien.

– “¡Fantástico!” – responde Gohan. – “Yo he conseguido ayuda; os presento a Turbo.”

– “Encantado” – saluda el hijo de Senbei.

Gohan se percata de algunas magulladuras en Krilín.

– “¿Habéis tenido problemas?” – pregunta el mestizo.

– “Nada importante” – responde el terrícola. – “Baicha…”

Pero en ese instante, antes de que Krilín pudiera explicar lo ocurrido, el suelo tiembla brevemente.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se pregunta Baba.

Todos se apresuran en bajar al laboratorio de la Corporación, preocupados por el bienestar del doctor y Mai.

Pero al llegar, se encuentran a la mujer en el suelo, aquejando dolor en el hombro.

– “Tendré que recalibrarlo…” – refunfuña ella.

Gohan y los demás se preguntan qué debe haber ocurrido, pero pronto se dan cuenta que frente a la mujer hay una chapa de metal de la nave de Cold que ha sido perforada.

– “Eso… eso es increíble…” – se asombra el mestizo.

Cerca de la mujer hay un rifle en el suelo que parece hecho de una tecnología basada en la del Imperio de los Demonios del Frío.

En Ryusei, las chicas han empezado a entrenar y se encuentran enzarzadas en un combate de prueba bajo la supervisión de Madas.

– “Sin duda son unas guerreras formidables… No les falta espíritu de lucha…” – reflexiona el antiguo Dios. – “Pero ese Moro… es distinto a cualquier enemigo al que el Universo se haya enfrentado.”

De repente, una explosión sacude el lugar.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – pregunta Bra.

Los tres miran al horizonte y pueden una columna de humo.

– “¡¡UB!!” – exclama asustada Pan.

La chica no duda en salir volando hacia la aldea, y Bra la sigue sin pensárselo.

– “¡¡ESPERAD!!” – intenta detenerlas Madas, sin éxito.

En la aldea, Maraikoh ha recibido un duro golpe y se encuentra entre los escombros de una casa; dolorido, se levanta.

– “Maldito…” – ruge el dragón. – “Atacas mi aldea…”

Una silueta puede entreverse entre la polvareda.

– “Solo quiero al demonio.” – responde el agresor.

– “Aquí no hay ningún demonio…” – dice Maraikoh.

El individuo da la espalda al dragón y se adentra en la casa semiderruida hasta colocarse frente a la cama de Ub.

– “Este chico apesta a Makai” – insiste el misterioso hombre.

Maraikoh se abalanza sobre el tipo de larga cabellera blanca, pero antes de que pueda golpearle, el hombre se da la vuelta rápidamente y propina un revés con el puño robótico al dragón, lanzándole a través de varias viviendas.

El personaje, de piel lila, centra su atención de nuevo en el chico inconsciente y extiende su mano robótica hacia él; su palma se abre y genera una fuerte corriente de aire absorbente.

– “¿Qué…?” – parece sorprenderse el forastero.

En ese instante, Bra y Pan sorprenden al tipo con una patada conjunta en la cara, echándole de la casa y lanzándolo calle abajo. 

– “¡NO LE TOQUES!” – exclama Pan.

Las chicas, transformadas en Súper Saiyajín, se colocan frente a Ub para protegerlo.

– “¡¿Qué quiere ese tipo con Ub?!” – se pregunta Bra.

El enemigo se pone en pie en medio de la calle. Su pantalón es azul y la parte superior de su gi es naranja, aunque lleva la parte derecha descubierta, luciendo su brazo derecho robótico; en su frente una “W” roja sobre una “M” desgastada negra. 

En el puesto fronterizo, el Rey Enma se encuentra tirado en el suelo, malherido. Sobre su escritorio, Piccolo Daimaoh ojea un cuaderno del juez en el que hay escritos una ingente cantidad de nombres.

– “Pi… piccolo…” – suplica Enma. – “No…”

– “Muy interesante…” – sonríe el namekiano. – “Estos servirán…”