ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Teoría

Boku no Patrolman / Parte II: Teoría

“Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio.”

Ha llegado el día soñado para Jaco; las pruebas de admisión a la Academia de la Patrulla Galáctica.

La prueba de acceso consta de dos partes: un examen teórico y un ejercicio práctico.

El emocionado aridzuko llega al lugar de las pruebas, un edificio adornado con símbolos de la Patrulla Galáctica cuyo recibidor está repleto de aspirantes variopintos que se amontonan frente a una gran pantalla que muestra los nombres de los sujetos que se examinarán en cada sala.

Jaco, con una mochila a la espalda, busca el suyo con nerviosismo.

– “A ver… Jaco Thilimentepibossi…” – murmura el aridzuko. – “Sala Gicchin… Fila 136 Asiento 213…”

De repente, alguien le empuja al pasar a su lado.

– “No sé a qué vienen, si no van a aprobar ni la mitad…” – refunfuña el chulesco individuo. – “Solo molestan.”

Jaco lo mira de reojo e identifica al zoon que se registró el mismo día que él.

– “Es ese tipo…” – piensa el aridzuko.

Nuestro amigo se dirige a su sala de examen y toma asiento; prepara su bolígrafo digital y aprieta un botón en su mesa, activándola; la pantalla muestra una cuenta atrás hasta el inicio del examen.

A su lado, una muchacha toma asiento. Jaco la mira de reojo, pero está demasiado nervioso con el examen para prestarle atención.

– “¡Hola!” – saluda ella.

– “Hola” – responde Jaco.

– “¡Qué sorpresa!” – exclama la muchacha.

– “¿Sorpresa?” – se extraña Jaco, que le presta atención por primera vez. – “¿Nos conocemos?”

– “No… pero un aridzuko tomando el examen de ingreso no es habitual.” – dice la chica.

La muchacha es gordita, tiene el cabello azul oscuro y recogido en dos trenzas, su piel es verde, y sus ojos rojos. Viste un pantalón azul, una camiseta amarilla.

Jaco suspira.

– “Eso ya lo he oído…” – dice un poco molesto.

– “¡Oh! No te lo tomes mal…” – se disculpa. – “¡Me gusta verte aquí!”

– “¿Eh?” – se extraña Jaco.

– “Me llamo Monna” – se presenta ella con una sonrisa.

– “Jaco.” – responde él.

En ese instante, un chirrido del micrófono interrumpe el murmullo de la sala. 

La puerta del aula se abre y la emoción se apodera de los aspirantes.

– “¡ES GICCHIN!” – exclama uno.

– “¡INCREÍBLE!” – dice otro.

– “¡ES GRAN GICCHIN!” – celebra un tercero.

El héroe del sector saluda sonriente.

– “¡Hola a todos!” – saluda Gicchin. – “Ya que estáis en el aula que lleva mi nombre, me han pedido que me dirija a vosotros y diga unas palabras…” – sonríe.

La sala se queda en silencio.

– “Queréis formar parte de la Patrulla Galáctica.” – dice el héroe. – “Muchos queréis fama y respeto… si venís por eso, os habéis equivocado de oficio.”

Algunos aspirantes fruncen el ceño.

– “La Patrulla es un cuerpo de élite destinado a ayudar a los demás y mantener la paz en el Universo.” – continúa Gicchin. – “Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio. No lo olvidéis nunca.”

El héroe suelta el micro y abandona la sala en silencio. Su discurso ha sido tan escueto y directo que ha dejado a los presentes un poco confusos, excepto a Jaco, cuyos ojos brillan de la ilusión.

Un timbre suena y empieza el examen teórico. Cinco horas de máxima concentración.

Finalizado el examen, todos esperan impacientes que salgan los resultados proyectados en las pantallas donde antes buscaban sus asientos.

La alegría embarga a Jaco al encontrar su \”Apto\”.

– “¡LO HE CONSEGUIDO!” – celebra el aridzuko. – “¡HE APROBADO!”

El agente Calamis habla por megafonía.

– “Los aspirantes aptos, por favor, diríjanse a la zona de entrenamiento \”Delta\” para realizar el ejercicio práctico.” – anuncia el patrullero.

Los participantes \”no aptos\” abandonan el recinto lentamente. Jaco se da cuenta de que solo un 20% de aspirantes ha pasado la prueba.

– “Vaya…” – se asombra Jaco. – “Quedamos pocos…” – se pone nervioso.

– “¡Has aprobado!” – le interrumpe Monna. – “¡Qué bien! ¡Yo también!”

– “¡Enhorabuena!” – le dice Jaco, un poco tímido.

Jaco ve por el rabillo del ojo al zoon con el que ya se ha topado varias veces.

– “Él también ha pasado…” – piensa el aridzuko.

El zoon y Jaco cruzan miradas un instante; el tipo frunce el ceño.

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 20: Rompiendo límites

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 20: Rompiendo límites

En el Planeta Sagrado, Shin aparece transportando Goku, Vegeta y Satán, que se estampan contra el suelo por la incercia.

– “¡MENOS MAL!” – celebra el anciano. – “¡LLEGAMOS A TIEMPO!”

Son Goku, de rodillas y frustrado, golpea el suelo.

– “No… Nosotros hemos sobrevivido…” – refunfuña el saiyajín. – “Pero la Tierra… Gohan y los demás…”

– “Kakarotto…” – protesta Vegeta. – “Por qué no los has recogido con el Shunkanido…”

– “No tenía tiempo…” – responde Goku, apenado. – “Lo siento mucho, Vegeta…”

– “¡Todo nuestro plan se ha ido al garete!” – continúa Vegeta.

Satán, confuso, abrazando a su cachorro, mira a todos los presentes.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta el Campeón.

El anciano presta de nuevo atención a su bola de cristal.

– “No ha quedado nada…” – murmura el Dios.

– “Las Dragon Balls…” – sufre Dende. – “Ya no están…”

Satán saca un pequeño saco de su gi.

– “Oye, amigo…” – le dice a Goku. – “Antes me he encontrado con esto en el suelo… ¿Es vuestro?”

El Campeón le entrega a Goku una pequeña bolsa.

Goku abre el saquito.

– “¡¡LAS DRAGON BALLS!!” – celebra Goku.

– “Las… ¿qué…?” – dice Satán, confuso.

– “¡¡SATÁN, ERES UN AS!!” – le felicita Goku. – “¡¿Lo ves, Vegeta?! ¡Hice bien en salvarlo!”

– “¡HAS TENIDO SUERTE!” – protesta Vegeta.

Satán mira a los Kaioshin, confuso.

– “¿Quiénes sois vosotros?” – dice el Campeón. – “Qué aspecto tan raro…”

Dende se disculpa ante los Dioses con una reverencia.

– “Como Kamisama de la Tierra, pido disculpas por el comportamiento de este humano.” – dice el namekiano.

– “No hay problema…” – le tranquiliza Shin.

Dende se acerca a Satán.

– “Estás ante los Dioses Kaioshin. ¡Las principales Divinidades del Universo!” – explica Kamisama. – “¡Muéstrales respeto!”

– “¿Dioses?” – murmura Satán, confuso. – “¡¿Cómo van a ser Dioses?! Si fueran tan poderosos, se encargarían de Bu, ¿no?”

Shin y el anciano agachan la cabeza avergonzados. 

– “Lo sentimos…” – dice el Kaioshin del Este. – “Bu nos supera…”

– “Nos ha dado donde más duele…” – refunfuña el viejo.

De repente, en la bola de cristal puede verse una masa rosada tomando forma humanoide; es Majin Bu.

– “¡ES BU!” – exclama Shin. – “¡SE ESTÁ REGENERANDO!”

– “Pronto estará listo…” – murmura Vegeta.

El anciano apresura a Shin

– “¡RÁPIDO!” – dice el viejo. – “¡Dales tus Pothala!”

– “¡SÍ!” – responde el Kaioshin del Este, quitándose los pendientes.

El Dios lanza sus arcillos a Goku y Vegeta, que los cogen al vuelo.

Goku se queda mirando el pendiente un instante, pero se lo enntrega de nuevo al Dios.

– “Lo siento, Shin…” – dice Goku. – “Pero debo rechazarlo.”

– “¡¿QUÉ?!” – se quedan de piedra los Dioses.

– “Quiero luchar por mí mismo.” – explica Goku. – “Sé que estamos en un momento crítico, pero ahora él tampoco está fusionado con nadie. Quiero ganar justamente.”

– “¡¿PERO DE QUÉ ESTÁS HABLANDO?!” – protesta el anciano. – “¡NO LUCHAS CONTRA BU POR UN TÍTULO! ¡ESTÁS LUCHANDO POR LA SUPERVIVENCIA DEL UNIVERSO!”

Vegeta sonríe orgulloso al oír a su compañero.

– “Bien dicho, Kakarotto.” – dice el saiyajín. – “A veces hablas como un verdadero saiyajín.” – añade mientras aprieta el puño y destruye el pendiente.

Los Dioses casi se desmayan.

– “Bu no puede venir hasta aquí, así que tenemos tiempo de trazar un plan…” – dice Goku. – “Y los destrozos que cause, los solucionaremos con las Dragon Balls.”

– “Confiáis demasiado en las esferas…” – protesta el anciano. – “Cambiar el curso natural de las cosas es un juego muy peligroso… Al universo no le gusta que cambien sus planes…”

Bu ya se ha recuperado por completo. Una media sonrisa diabólica se dibuja en su rostro.

En un abrir y cerrar de ojos, Bu aparece en el Planeta Sagrado.

– “¡¡ES MAJIN BU!!” – se asustan todos.

Bu los señala con el dedo de forma amenazante.

– “¡¿Ese es Bu?!” – se preocupa Satán. – “¡¿Por qué ha cambiado de nuevo?!”

– “¡¿Cómo ha llegado hasta aquí?!” – refunfuña Vegeta.

– “Antes me ha visto usar el Shunkanido para ir a tu encuentro…” – dice Goku. – “¡Maldición! Debe haberlo aprendido en ese momento…”

Vegeta choca los puños entre sí.

– “¡Está bien!” – dice Vegeta, con una gota de sudor recorriendo su frente. – “¡Pues lo derrotaremos aquí!”

Goku da un paso al frente y se coloca frente a los Dioses.

– “¡Marchaos a otro planeta!” – dice el saiyajín. – “¡Y llevaos las Dragon Balls!” – se las lanza a Shin.

– “¡Está bien!” – responde el viejo. – “¡Luchad con todas vuestras fuerzas! ¡No destruiréis el planeta de los Kaioshin tan fácilmente! ¡Emplearos a fondo!”

Goku alza el pulgar y sonríe.

– “¡¡ÁNIMO!!” – dicen los Dioses.

Dende, Shin y el anciano desaparecen, y en un parpadeo llegan a un remoto lugar; un planeta con hierba alta en el otro extremo del Universo.

El viejo invoca su bola de cristal y la posa en el suelo.

En el Planeta Sagrado, Goku y Vegeta se encuentran frente al monstruo Bu.

– “Bien…” – dice Goku. – “¿Quién ataca primero? ¿Lo echamos a suertes?”

– “No te burles de mí, Kakarotto…” – gruñe Vegeta.

– “¿Qué ocurre?” – se sorprende Goku.

– “¿Crees que no me he dado cuenta?” – protesta su compañero.

– “¿Eh?” – dice Goku.

– “He podido sentirlo cuando nos hemos unido…” – explica Vegeta, molesto. – “Tu verdadero nivel…”

Goku sonríe.

– “Ya entiendo…” – dice el saiyajín.

Vegeta vuelve a su estado base.

– “No falles.” – dice el saiyajín.

Goku agacha la cabeza, pensativo.

– “No voy a mentirte… Esperaba que fueran Gohan y Trunks los que se encargaran de Bu…” – explica Goku. – “Al fin y al cabo, ellos deberán defender la Tierra en el futuro…”

Vegeta se aparta de la zona de combate y vuela hasta la cima de una colina cercana para poder observar sin molestar.

– “Me ignora…” – suspira Goku..

Goku se fija en su enemigo.

– “Bien… Vamos a…” – dice el saiyajín.

Pero Goku se da cuenta de que Bu está durmiendo de pie.

– “Maldito…” – refunfuña Goku. – “¡Se burla de mí…!”

El saiyajín aprieta sus puños con fuerza; sus dientes rechinan.

– “Voy a mostrarte el fruto de mi entrenamiento en el Más Allá…” – gruñe Goku.

Vegeta observa atentamente los acontecimientos.

– “Vamos, Kakarotto…” – piensa el saiyajín. – “Muéstrame cómo has roto tus límites.”

El ki de Goku aumenta rápidamente. El suelo se resquebraja bajo sus pies y las rocas resultantes se elevan por los aires. El planeta entero tiembla. Su cabello se eriza y crece mientras sus cejas desaparecen.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita Goku.

Un estallido de luz y energía inunda el lugar. Vegeta, molesto ante la superioridad de Goku, se ve obligado a cerrar los ojos para quedar cegado. 

El estruendo despierta a Bu, que abre los ojos y encuentra ante él a un guerrero que a penas reconoce.

Son Goku se ha transformado y ahora luce una larga cabellera dorada.

– “Este es el Súper Saiyajín de nivel 3.” – revela Goku.

Bu no parece intimidado.

– “¡UUUuuoooOOOH!” – grita Bu, que imita a Goku a modo de burla.

El monstruo se golpea el pecho como si fuera un simio.

Bu finalmente se detiene y ambos luchadores se quedan quietos, mirándose fijamente.

En el planeta refugio, los Dioses observan.

– “¡¿Tanto poder escondía Goku?!” – se sorprende Shin.

– “Es impresionante…” – dice el anciano. – “Pero ante el Bu anterior, no hubiera sido suficiente…”

– “Increíble…” – dice Dende.

– “Pero ahora… ante este Bu…” – murmura el anciano. – “Puede que tenga una oportunidad…”

De repente, Dende mira a su alrededor.

– “¿Y Satán?” – se pregunta.

En el Planeta Sagrado, oculto tras una roca, el terrícola se esconde.

Vegeta contempla la escena con una gota de sudor frío recorriendo su sien.

– “Está a punto de comenzar un combate decisivo…” – piensa Vegeta. – “…en el que está en juego el destino del Universo.”

Goku se abalanza sobre Bu a una velocidad de vértigo, apareciendo frente al enemigo en un parpadeo y agarrándolo de la antena. Goku usa a Bu como un saco de boxeo; después de cada golpe, el monstruo regresa a Goku, pues su antena actúa de resorte.

El saiyajín luego rota sobre sí mismo, haciendo girar a Bu, y finalmente lo lanza contra una montaña, causando una explosión de escombros.

Bu sale volando rápidamente de la polvareda y completamente recuperado de los golpes. El monstruo ataca a Goku, que reacciona rápidamente con un Kamehameha que desintegra la parte inferior de Bu.

El monstruo se regenera al instante, pero Goku le sorprende por la espalda, golpeándole con los puños unidos como si fueran un martillo.

Bu parece que va a estrellarse de nuevo contra el suelo, pero frena su caída convirtiendo su cuerpo en un paracaídas, tomando así tierra con delicadeza.

Goku desciende y ataca de nuevo a Bu, pero éste clava su pie en el suelo y su extremidad sorprende a Goku brotando de la tierra; obligando al saiyajín a detenerse y retroceder rápidamente dando unas volteretas hacia atrás, perseguido por la extremidad de Majin Bu, que insiste en múltiples ataques idénticos.

Bu dispara un ataque de ki a Goku, intentado sorprenderle, pero el saiyajín utiliza el Shunkanido para aparecer detrás del monstruo y propinarle una patada.

Bu esconde su cabeza para evitar el ataque y enseguida contraataca.

Los dos luchadores se enzarzan en un violento intercambio de golpes.

Vegeta observa desde la colina.

– “Kakarotto…” – murmura el saiyajín. – “Eres muy fuerte… Yo no podría vencer a Bu… Tú eres el único capaz de luchar contra él…”

Majin Bu muerde el brazo de Goku.

– “Creo que empiezo a comprender porqué yo no he podido superarte…” – dice Vegeta. – “Hasta hace poco, pensaba que era porque tenías un objetivo: proteger a tus seres queridos; y el fuerte deseo de conseguirlo producía en ti un poder incomprensible…  Seguramente hay algo de eso, pero ahora se podría decir lo mismo de mí…”

Goku agarra la antena de Bu y le muerde la cabeza.

– “Yo hasta hace poco he luchado solo por gusto…” – continúa Vegeta. – “Para divertirme… para derrotar a mis rivales… por orgullo… pero tu caso es distinto; No luchas para ganar… ¡Luchas para no perder nunca! ¡Para averiguar hasta donde llega tu fuerza! Por eso no te obsesionas con matar a tu enemigo…”

Vegeta recuerda su enfrentamiento con Goku en la Tierra.

– “A mí pudiste matarme, pero decidiste perdonarme la vida…” – murmura Vegeta. – “Es como si supieras que algún día tendría estos sentimientos… ¡Qué canalla! Un saiyajín que ama la lucha y, a la vez, sabe ser humano…”

Los golpes del duelo entre Goku y Bu retumban en todo el planeta.

– “¡Animo, Son Goku!” – sonríe Vegeta. – “¡Tú eres el número uno!”

Majin Bu lanza un Kamehameha a Goku, que se protege colocando los brazos en cruz frente a su rostro. El ataque estalla.

El monstruo sonríe orgulloso, pero pronto es sorprendido con un Kamehameha de Goku que surge repentinamente de la humareda y lo engulle.

– “¡Ahí tienes!” – se burla Goku. – “¡Mi Kamehameha es el auténtico!”

Majin Bu se regenera a partir del humo.

Goku aprieta los dientes, frustrado.

– “¡Maldición…!” – refunfuña el saiyajín. – “Hace lo mismo que yo… ¡y no parece perder fuerza ni cansarse…! Enseguida está como nuevo…”

La voz de Vegeta alerta a Goku. El saiyajín se ha acercado a su compañero.

– “Kakarotto…” – dice Vegeta.

– “¡Vegeta!” – se sorprende Goku. – “¿Es que quieres relevarme?”

– “¿A qué estás esperando?” – responde Vegeta. – “¡Acaba con él de una vez!”

– “¡Eso intento!” – responde Goku. – “Pero mi energía está disminuyendo más rápido de lo que esperaba…”

– “¿Disminuyendo?” – se sorprende Vegeta.

– “El mundo de los vivos pone una carga extra a mi cuerpo que no sufría en el Más Allá…” – protesta Goku. – “¡Rayos!” – exclama chasqueando los dedos de forma pesimista. – “¡Con los Pothala lo hubiéramos conseguido en un periquete!” 

– “¿Y qué piensas hacer?” – pregunta Vegeta, preocupado.

– “Necesito un minuto…” – reflexiona Goku. – “¡Un minuto para recuperar fuerzas y poder eliminarlo!”

– “¡¿Un minuto?!” – repite Vegeta.

Majin Bu se ha regenerado por completo y ahora baila a modo de burla.

– “Ese desgraciado se regenera en un santiamén… y se toma su tiempo para divertirse a mi costa… ¡Qué rabia…!” – se queja Goku.

Vegeta da un paso al frente.

– “Le entretendré un minuto…” – dice el saiyajín. – “¡Tú reúne toda la energía que puedas!”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Goku. – “¿Estás seguro?”

– “¡¡VENGA!!” – replica Vegeta, apretando los puños, listo para pelear. – “¡DATE PRISA!”

– “¡DE ACUERDO!” – responde Goku, convencido por la actitud de Vegeta.

Vegeta se transforma en Súper Saiyajín 2. Rayos de energía chasquean a su alrededor.

– “Vegeta…” – le dice Goku. – “Sabes lo que ocurriría si murieras de nuevo, ¿verdad? Desaparecerías de este mundo y del Más Allá… Dejarías de existir.”

Vegeta no responde. Una gota de sudor frío recorre su frente.

Son Goku esboza una media sonrisa.

– “No te mueras, Vegeta…” – dice Goku.

– “Je…” – sonríe su compañero. – “Ocúpate de tus asuntos…”

Vegeta sale volando a toda velocidad hacia el enemigo.

Bu se da cuenta de que el saiyajín se aproxima y sonríe de forma terrorífica.

Vegeta prepara una bola de energía entre sus manos y la lanza contra el monstruo con todas sus fuerzas.

El ataque choca contra Bu, cuya piel sufre pequeños desprendimientos, como si se hubiera chamuscado.

– “¡¡YAH, YAH, YAH, YAH!!” – dispara Vegeta continuamente, con la esperanza de detener al enemigo el tiempo suficiente.

– “¡Muy bien, Vegeta!” – celebra Goku. – “¡Con un poco de suerte…!”

Mientras las explosiones no cesan, el monstruo se está regenerando detrás de Vegeta.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Goku al darse cuenta.

Majin Bu golpea a Vegeta por la espalda y lo lanza contra el suelo.

Vegeta logra amortiguar su caída y se duele de la cabeza, donde ha recibido el golpe; una gota de sangre se derrama por su frente hasta su rostro.

Bu aterriza frente a él y, antes de que el saiyajín pueda reaccionar, el monstruo le propina una patada en la barbilla, haciéndole dar una voltereta hacia atrás.

Vegeta intenta recuperar la estabilidad en el aire, pero el monstruo le persigue y le propina un puñetazo en el abdomen, doblándolo de dolor, y continúa con un puñetazo en la mejilla.

Bu agarra a Vegeta por la solapa y le propina un fuerte cabezazo, y lo encadena con una tormenta de puñetazos y patadas que destroza al saiyajín.

– “Ni siquiera puedo reaccionar…” – piensa Vegeta. – “Y Kakarotto estaba luchando contra este tipo…”

La paliza resuena por todo el planeta.

– “¡¡AGUANTA, VEGETA!!” – dice Goku. – “¡YA FALTA POCO!”

Vegeta logra recuperar un poco la distancia con el enemigo e intenta propinarle un puñetazo.

– “¡¡DATE PRISA!!” – dice Vegeta.

Goku parece frustrado.

– “Maldita sea…” – refunfuña el saiyajín. – “Ya ha pasado más de un minuto… ¡y aún no tengo energía suficiente!”

Majin Bu manda a volar a Vegeta de una patada y alarga su brazo para perseguirlo y enrollarlo en su cuello. 

Bu aprieta su agarre y empieza a estrangular a Vegeta.  

Goku sufre.

– “¡MALDITA SEA!” – lamenta el saiyajín. – “¡Lo va a matar…!”

Goku se prepara para entrar en acción.

– “¡Tengo que hacer algo!” – dice el saiyajín.

Pero de repente, una intervención inesperada.

– “¡¡BUUUU!!” – grita Satán.

Goku, Vegeta y el monstruo lo miran confusos.

– “¡YA BASTA DE FECHORÍAS!” – exclama el Campeón. 

Bu suelta a Vegeta, que ha perdido su transformación y se encuentra semiinconsciente.

El monstruo sonríe de forma terrorífica y embiste a Satán.

– “¡¡AAH!!” – se asusta el Campeón, poniéndose en guardia.

Majin Bu alza su mano, dispuesto a asesinar al terrícola de un solo golpe, pero de repente algo le detiene; el monstruo se sujeta la cabeza con ambas manos, como si sufriera una horrible jaqueca.

– “¿Qué le pasa?” – se pregunta el Campeón. 

– “Ay, ay, ay…” – protesta el monstruo. – “Gggrrr…” – gruñe.

– “¿Es mi poderosa presencia?” – se pregunta Satán. – “¿O es que…? ¿O es que aún… te acuerdas de mí…?”

Vegeta, malherido, ve lo ocurrido y apresura a Goku.

– “¡KAKAROTTO!” – exclama Vegeta. – “¡¿A QUÉ ESPERAS?!”

– “¡LO INTENTO!” – replica el saiyajín. – “He estado acumulando energía con dificultad… ¡Pero ahora siento que está disminuyendo!” – se preocupa.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Vegeta.

Majin Bu rasca su garganta como si expectorara una flema y escupe finalmente al Bu orondo, que al abandonar el cuerpo del pequeño recupera su tamaño original y cae al suelo inconsciente.

– “¡¡BUUU!!” – exclama Satán, sorprendido, pero contento de volver a ver a su amigo.

Goku y Vegeta no entienden lo que acaba de ocurrir.

En el planeta refugio, los Dioses observan. 

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el anciano.

– “Ese Majin Bu era muy amigo de Satán…” – explica Dende. – “Puede que su presencia en el cuerpo del Bu malvado, inconscientemente, le estuviera frenando.”

El monstruo Bu, ahora libre de conciencia, sonríe.

– “¡CUIDADO, SATÁN!” – intenta advertirle Goku.

El pequeño Bu embiste al terrícola, pero un rápido ataque de ki fucsia interrumpe su camino, obligándole a detenerse.

Majin Bu mira al origen del ataque y resulta que ha sido el Bu orondo el que ha intervenido.

– “¡¡NO TE ACERQUES A SATÁN!!” – protesta el Bu bonachón.

– “¡¡BUU!!” – llora emocionado el terrícola.

Los dos monstruos se abalanzan el uno contra el otro; el pequeño logra propinar una patada en el rostro del gordinflón, lanzándolo a varios metros de distancia; pero éste rebota y contraataca con un fuerte cabezazo.

Kid Bu, mientras retrocede, alarga su brazo y agarra al otro Bu por la antena, para luego levantarlo del suelo y estamparlo contra una montaña.

El Bu bueno, frustrado, dispara un ataque de energía a su enemigo, desintegrándole el brazo derecho y parte del torso, pero en un solo instante se regenera sin secuelas.

Vegeta sigue increpando a su compañero.

– “¡¿QUÉ TE PASA?!” – protesta el saiyajín. – “¡¡NO TENDREMOS OTRA OPORTUNIDAD COMO ESTA!!”

– “Maldición…” – murmura Goku. – “Esto no puede estar pasando… ¡¡SIGO PERDIENDO FUERZA!!”

De repente, Goku regresa a su estado base. La imagen aterra a los Dioses y a Vegeta.

– “Oh, no…” – sufre Goku, observando con impotencia sus manos sin aura.

– “Kakarotto…” – lamenta Vegeta.

– “Es el fin…” – piensa Shin.

Mientras tanto, el pequeño Bu embiste al orondo, desintegrando su cabeza con un vuelo raso.

El Bu bueno se regenera.

– “¡BIEN HECHO, BU!” – le anima su amigo Satán. – “¡CONFÍO EN TI!”

– “Creo que tengo un problema…” – sufre Bu. – “No puedo ganarle…”

Son Goku desciende hasta el suelo, reuniéndose con su compañero.

– “Lo siento, Vegeta…” – se disculpa el saiyajín. – “Creo que la he pifiado…”

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 19: Vegetto

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 19: Vegetto

En el polo norte terrestre, el nuevo guerrero nacido de la unión pothala se prepara para pelear. Su vestimenta es el gi de Son Goku con los colores invertidos, con las botas y guantes de Vegeta; su cabello es erizado con dos mechones cayendo sobre su frente.

– “Soy la unión de Vegeta y Kakarotto.” – se presenta. – “Podrías llamarme Vegetto…”

El guerrero aprieta sus puños.

– “Y ahora…” – su cabello se tiñe de amarillo y sus pupilas se tornan verdes. – “¡YAAAAAAAAH!”

Con su grito, el hielo bajo sus pies estalla y se hunde bajo el agua.

– “¡¡ESTE ES SÚPER VEGETTO!!” – exclama la unión.

Bu frunce el ceño.

– “¡¡¿Y A MÍ QUÉ?!!” – protesta el monstruo, lanzando la bola de energía que tenía preparada.

Vegetto repele el ataque con un golpe con el dorso de su puño, obligando a Bu a esconder la cabeza en su cuerpo como si fuera una tortuga para evitar el impacto.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el monstruo.

La unión pothala sonríe.

– “No pongas esa cara de chulo…” – gruñe el monstruo. – “¡Solo me has devuelto un ataque! ¡No creas que puedes vencerme!”

Bu embiste al saiyajín, pero este le detiene con una patada en la nariz, haciéndolo retroceder

– “¿Qué ocurre?” – fanfarronea Vegetto. – “¿Te he roto la nariz? Puede que estuvieras mejor antes, cuando no tenías…”

– “Maldito…” – gruñe el monstruo. – “Voy a hacerte sufrir… Voy a…”

Vegetto lo interrumpe con un puñetazo en su mejilla; Bu intenta reaccionar propinándole una patada, pero la unión le agarra el pie, sale volando hacia un iceberg y, al haber cogido velocidad, lo lanza hacia él.

Bu se estrella contra el bloque de hielo, haciéndolo estallar con el impacto.

En el Planeta Sagrado, los Dioses celebran.

– “¡¡QUÉ FUERTE ES!!” – exclama Dende.

– “¡El monstruo Bu no puede con él!” – dice Shin. – “¡No imaginaba que la unión pothala fuera tan poderosa!”

– “Es poderosa porque la han hecho esos dos…” – explica el anciano. – “Hay pocos hombres como ellos. Se han unido los mejores guerreros de este mundo y parte del otro… Además, se han unido dos rivales… ¡la unión más potente que existe!”

Vegetto apunta al agua con su mano derecha extendida, que se ilumina antes de emitir un rayo de luz que se sumerge.

La unión levanta su brazo lentamente y saca a Bu del agua. El monstruo ha sido ensartado por el sable de luz de Vegetto.

– “¿Qué te pasa?” – fanfarronea el saiyajín. – “Estás muy callado… ¡Así no tiene gracia! ¡Preferiría que lucharas en serio!”

– “Grrr…” – gruñe el monstruo, bocabajo y malherido.

– “O puede que estés luchando en serio y esto sea todo lo que puedes hacer…” – sigue mofándose la unión. – “En ese caso, creo que he sido muy descortés. Te pido disculpas.”

Vegetto disipa su espada lumínica, permitiendo que Bu se regenere.

– “¡MALDITO!” – grita Bu, emitiendo un humo denso que cubre la zona.

La unión se sorprende ante la táctica de su adversario.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe Bu. – “¡Este humo lleva mi energía! ¡No puedes sentir mi ki! ¡Y tampoco verme!”

Una tormenta de golpes se oye en el interior de la nube rosada. Bu termina saliendo de ella; su estado es deplorable y ha perdido su antena.

– “¿Cómo…?” – protesta el monstruo.

– “Eres un idiota…” – dice Vegetto, con el tentáculo de Bu en la mano. – “No me hace falta verte, ni sentir tu energía. Puedo captar las vibraciones que tus movimientos causan en el aire.”

Vegetto lanza la antena de Bu al aire y la elimina con un ataque de energía.

– “Haré que desaparezcas por completo para que no puedas regenerarte.” – le amenaza la fusión.

Majin Bu parece frustrado.

– “Maldito seas…” – gruñe el monstruo.

En el Planeta Sagrado, el anciano se impacienta.

– “¡¡Esto no es un juego!!” – exclama el Dios. – “¡¡Acaba con él de una vez!!”

En la Tierra, sigue el combate.

– “¡¡MIERDA!!” – grita Bu. – “No… No creí…”

– “No creíste que pudiera ocurrir esto, ¿eh?” – sonríe Vegetto. – “Bueno, no te deprimas. Yo soy el primer sorprendido… No imaginaba que pudiera machacarte así.”

– “Bastardo…” – gruñe el monstruo. – “Ahora verás…”

Bu aprieta los puños y se envuelve en el aura roja del Kaiojosho, sorprendiendo sutilmente a Vegetto.

– “Vaya…” – murmura la unión. – “¿Aún no has aprendido la lección?”

Majin Bu embiste al saiyajín, que detiene el puñetazo cruzando los brazos frente a él. El golpe consigue hacerlo retroceder.

– “Eso está mejor…” – se burla Vegetto.

– “¡YAAAAAH!” – grita furioso Bu, haciendo estallar su aura y empujando al saiyajín.

Vegetto se pone serio.

– “Eso es…” – murmura el guerrero definitivo.

Bu embiste de nuevo y se enzarzan en un aparente intercambio de golpes, que realmente se resume en el monstruo cargando sin pausa y Vegetto retrocediendo a la defensiva.

– “¡Casi lo tienes!” – dice la unión en tono jocoso. – “¡Sigue así!”

– “¡¡TE MATARÉ!!” – grita Bu.

Finalmente, el monstruo logra conectar un puñetazo en el rostro de Vegetto y lo sigue con una patada en su abdomen, para después rematarlo con un golpe con sus puños entrelazados formando un martillo.

Vegetto cae al frío mar del norte.

– “¡¡TE FASTIDIAS!!” – le dice Bu, celebrando y enseñándole el dedo.

En unos instantes, Vegetto sale del agua lentamente y asciende hasta colocarse de nuevo frente a Bu.

– “¿Eso es todo?” – se burla la unión.

– “Maldito…” – protesta Bu, aterrado. – “¡Os habéis fusionado! ¡Eso es trampa!”

– “Mira quién habla…” – suspira Vegetto.

Bu se envuelve de nuevo en el aura del Kaiojosho, pero pronto se da cuenta de que su cuerpo empieza a mostrar señales de debilidad, goteando como una vela en ciertos lugares.

– “Maldición…” – murmura Bu.

– “Se te acaba el tiempo, monstruo Bu.” – dice Vegetto.

En el Planeta Sagrado, el anciano agarra la bola de cristal, desesperado.

– “¡Ese idiota se ha vuelto demasiado fuerte para su propio bien!”– grita el Dios. – “¡¡MÁTALO YA!!”

Vegetto se cruza de brazos.

– “Estoy empezando a aburrirme…” – dice la unión. – “Así que contaré hasta diez y te mataré.”

– “¿Eh?” – se inquieta Bu.

– “Uno… Dos…” – cuenta el saiyajín. – “Tres… Cuatro…”

Vegetto mira de reojo al mar.

– “Vamos… Puedo sentir tu trampa…” – piensa el saiyajín. – “No tendrás otra oportunidad como esta. Estás acorralado…”

En el fondo del mar, un trozo de Bu empieza a salir a la superficie.

– “Cinco… Seis…” – sigue Vegetto.

La masa rosada sale del agua y flota hacia la espalda del saiyajín.

– “Siete… Ocho…” – continúa la unión. – “Espero que esto salga bien…” – piensa.

– “Está despistado…” – piensa Bu.

– “Nueve… ¡Diez!” – dice Vegetto.

De repente, la masa se expande y engulle a Vegetto.

– “¡Ahora!” – piensa el saiyajín al activar una barrera protectora que lo envuelve por completo.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe victorioso el monstruo.

Bu reclama su trozo de carne y ésta vuela hasta él, uniéndose a su cuerpo.

– “¡ESO ES!” – exclama el monstruo.

En el Planeta de los Kaioshin, el anciano cae de rodillas al suelo.

– “Se acabó… es el fin…” – anuncia apenado.

– “Les… les ha absorbido…” – titubea Shin.

– “Oh, no…” – sufre Dende.

Majin Bu celebra su victoria bailando.

– “¡¡JAJAJAJA!!” – ríe con una sonora carcajada. – “¡¡TE ESTÁ BIEN EMPLEADO!! ¡¡TONTO!! ¡ESO TE PASA POR FANFARRÓN! ¡¡JAJAJAJAJA!!”

Shin cierra los ojos con fuerza, horrorizado.

– “Este es el fin del universo…” – llora el el Kaioshin. – “Hemos fracasado…”

– “Aún no se sabe… creo que tendremos que esperar…” – dice el anciano.

– “¿Qué?” – pregunta un confuso Dios del Este.

– “¿Ha qué se refiere, venerable Kaioshin?” – pregunta Dende.

– “El monstruo ha aumentado su fuerza con cada absorción… ¡pero esta vez no ha sido así!” – explica el viejo.

– “Es cierto…” – reflexiona Shin. – “¿Qué significa?”

– “No estoy seguro…” – responde el anciano Dios. – “Pero si es lo que creo, ese Vegetto es algo extraordinario de verdad…”

En el interior del monstruo, Vegetto, cubierto por una barrera, camina entre la carne rosada de Bu. Suelo, techo y paredes están formados por una masa viscosa conectada por filamentos de las mismas características. La risa de Bu retumba en todo el lugar.

– “¡Qué escandaloso…!” – protesta la fusión. – “Pero parece que la barrera ha funcionado… *Buff…*” – suspira. – “Admito que fue arriesgado…”

El saiyajín echa un vistazo a su alrededor.

– “No sé cómo debe ser el interior de este monstruo…” – murmura Vegetto. – “Espero poder encontrar a los chicos…”

Los Dioses logran localizar a Vegetto con la bola de cristal.

– “¡¡AHÍ ESTÁ!!” – exclama Dende.

– “¡Se ha dejado absorber apropósito!” – celebra el anciano.

– “¡Quiere salvar a Gohan y a los demás!” – añade Shin.

En el interior de Bu, Vegetto desactivas su barrera.

De repente, la unión estalla en una explosión de luz, repeliendo a sus dos componentes.

Confusos, Goku y Vegeta se miran.

– “¡¿QUÉ?!” – exclama Goku.

– “¡¿EH?!” – se pregunta Vegeta.

Goku se mira las manos, sorprendido.

– “Al desaparecer la barrera se ha deshecho la unión…” – murmura el saiyajín. – “¿Por qué?”

– “¿Y a mí que me explicas?” – responde Vegeta.

– “¡Qué raro!” – insiste Goku. – “Se suponía que la unión era para siempre…”

– “Pues me alegro de que no funcionara…” – refunfuña Vegeta, listo para quitarse el pendiente.

– “No tan rápido, Vegeta” – protesta Goku. – “Puede que necesitemos volver a unirnos al salir.”

– “Maldita sea…” – gruñe Vegeta, malhumorado, dejando el arcillo en su oreja.

Los saiyajín investigan el interior del monstruo y, finalmente, encuentran a sus amigos; Gohan, Trunks y Videl, inconscientes, se encuentran envueltos en capullos de carne que cuelgan del techo.

– “¡Ahí están!” – exclama Vegeta. – “¡Kakarotto! ¡Mira!”

Goku se acerca a su compañero.

– “¡Es Gohan!” – celebra el saiyajín. – “¡Y la chica!”

– “¡Y ahí está Trunks!” – dice Vegeta.

En el exterior, Majin Bu se eleva y apunta con su mano a la Tierra.

– “Voy a celebrar mi victoria con fuegos artificiales…” – sonríe el monstruo. – “¡HASTA NUNCA, TIERRA!”

Pero en ese instante, Bu siente que algo va mal; su cuerpo regresa a su forma anterior, perdiendo sus dedos, su nariz, y acortando su antena.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Bu.

En su interior, Goku y Vegeta han liberado a sus compañeros, que siguen inconscientes.

En el Planeta Sagrado, los Dioses celebran.

– “¡BU HA VUELTO A SER COMO ANTES!” – celebra Dende.

– “¡FANTÁSTICO!” – añade Shin.

El monstruo gruñe furioso.

– “¡¿Qué me está pasando…?!” – se pregunta. – “¡Espera! ¡¿Será que…?!”

Los saiyajín se preparan para evacuar.

– “¡Salgamos de aquí y acabemos con él!” – dice Goku. – “¡Ha perdido mucha fuerza!”

– “Y aún así sigue siendo más fuerte que nosotros…” – refunfuña Vegeta. – “¡Qué rabia…!” – aprieta su puño.

– “Para eso tenemos los pendientes.” – sonríe Goku.

De repente, detrás de nuestros amigos, una copia de Majin Bu empieza a brotar del suelo sin que ellos se den cuenta.

Por el rabillo del ojos, Vegeta ve algo que le sorprende.

– “¡¡ES MAJIN BU!!” – exclama el saiyajín.

– “¡¿QUÉ?!” – se pone en guardia Goku.

Vegeta señala otro capullo de carne en el que el Bu orondo se encuentra preso.

– “Vaya…” – dice Goku. – “¿Y qué hace éste aquí?”

– “No entiendo nada…” – añade Vegeta.

– “¿Bu se absorbió a sí mismo?” – se pregunta Goku. – “Creía que se lo había comido…”

Una voz perturba a nuestros amigos.

– “A él le di un trato especial…” – dice Majin Bu.

Goku y Vegeta se dan la vuelta rápidamente e instintivamente se transforman en Súper Saiyajín 2.

Majin Bu sonríe.

– “Suponía que era cosa vuestra…” – dice Bu. – “No sé cómo lo habéis hecho, pero veo que no os he absorbido… ¡Y ME HABÉIS ARREBATADO A LOS DEMÁS!”

Vegeta está sudando.

– “Esto es peligroso…” – murmura el saiyajín.

Goku alza su mano y apunta a la pared.

– “¡Si te acercas, dispararé!” – amenaza Goku.

Bu sonríe.

– “Adelante.” – le invita a disparar.

– “¡TÚ TE LO HAS BUSCADO!” – dice Goku, que emite una onda de ki.

En el exterior, nada ocurre. Majin Bu se encuentra de pie sobre un iceberg a la deriva, con la mirada perdida.

La humareda se disipa en su interior. La pared está ligeramente chamuscada.

– “¡No le ha hecho efecto!” – se preocupa Goku.

– “He notado un pinchacito aquí.” – dice Bu, señalando un punto en su cabeza.

Goku frunce el ceño, preocupado.

– “Tenemos que salir de aquí y unirnos de nuevo…” – murmura Goku. – “¿Estás listo para correr, Vegeta?”

– “Maldita sea…” – refunfuña el príncipe. – “¡Odio tener que huir!”

De repente, dos rayos de ki desintegran los pothala de nuestros amigos.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden ambos, que han sido incapaces de reaccionar a tiempo.

Bu ha eliminado los pendientes.

– “No os lo permitiré…” – sonríe el monstruo.

– “¡MALDITA SEA!” – exclama Goku, desesperado.

En el Planeta de los Dioses, el anciano casi se desmaya del susto.

– “¡LOS POTHALA!” – exclama Shin.

Majin Bu empieza a caminar hacia ellos.

– “Disfrutaré acabando con vosotros…” – dice Bu. – “Y luego os absorberé.” – con una sonrisa terrorífica dibujada en su rostro.

Pero en ese instante, Vegeta agarra el capullo del primer Majin Bu.

– “No tan rápido…” – sonríe el saiyajín.

Bu se detiene y puede verse el miedo reflejado en su cara.

– “¿Qué pasaría si arrancáramos este?” – dice Vegeta. – “Puede que cambien las cosas…”

– “¡¡DETENTE!!” – exclama Bu.

– “¿Volverías a ser el gordo?” – fanfarronea el saiyajín. – “De lo que estoy seguro, es de que tendrías menos fuerza…”

– “¡NO LO TOQUES!” – insiste Bu, muy nervioso.

– “Vaya…” – ríe Vegeta.

– “¡¡ME HARÍA DESAPARECER!!” – exclama Bu, desesperado.

– “¿Y eso qué significa?” – se pregunta Goku.

– “Suena interesante…” – se burla Vegeta.

Majin Bu se abalanza sobre el saiyajín.

– “¡YAAAAAAAH!” – grita, furioso.

Vegeta arranca el capullo.

Majin Bu cae al suelo y se derrite, regresando a su cuerpo.

En el exterior, el monstruo grita desesperado.

– “¡¡OOOOOOHHHHH!! ¡¡UAAAAAAAH!!” – sufre Bu.

Vegeta y Goku agarran a sus amigos. Todo tiembla.

– “¡¡HAY QUE SALIR DE AQUÍ!!” – exclama Goku.

Los dos saiyajín recorren el cuerpo de Bu.

– “¡¿DÓNDE ESTÁ LA SALIDA?!” – pregunta Goku.

– “¡¡¿Y YO QUÉ SÉ?!!” – replica Vegeta.

En el exterior, Bu empieza a cambiar; nuestros amigos pueden sentirlo.

– “¡ALLÍ!” – exclama Goku, señalando un túnel. – “¡Hay luz al final!”

– “¡VAMOS!” – le apresura Vegeta.

Los dos recorren ese estrecho conducto, que empieza a cerrarse.

– “¡NO LO LOGRAREMOS!” – exclama Goku.

Pero de repente, una columna de gas a presión les sorprende por la espalda y los empuja fuera de Bu por un orificio de su cabeza.

Al salir, los cuerpos de todos nuestros amigos regresan a la normalidad.

– “¡¡LO LOGRAMOS!!” – celebra Goku.

En el Planeta Sagrado también celebran.

– “¡¡LO HAN CONSEGUIDO!!” – exclama Dende.

Goku y Vegeta colocan a todos en el suelo, pero el ki de Bu llama su atención.

– “Su energía…” – murmura Goku, dándose la vuelta para ver al monstruo. – “¿Está aumentando?”

– “¿Cómo es posible?” – se preocupa Vegeta.

Bu se ha convertido en un ser exageradamente musculoso.

– “¿Y esto…?” – se pregunta Goku.

En el Planeta Sagrado, Shin parece ser el único que entiende lo que ocurre.

– “¿Qué pasa…?” – pregunta el anciano.

– “Quizá…” – murmura el Kaioshin del Este, aterrado.

Bu sigue cambiando su aspecto; ahora encoge.

– “Esto no ha terminado…” – señala Vegeta.

Shin cae al suelo de rodillas; sus piernas tiemblan tanto que le fallan.

– “Está… está volviendo al origen…” – titubea el Dios.

Finalmente, Bu se ha convertido en una especie de niño.

– “Ha encogido…” – se sorprende Vegeta.

– “Creo que podremos vencerle…” – piensa Goku.

En el Planeta Sagrado, Shin parece horrorizado.

– “¡Explícate!” – insiste el anciano.

– “Cuando el brujo Bibidí creó a Bu, éramos cinco Kaioshin…” – narra el Dios del Este. – “El monstruo los mató. Yo era el más joven y débil; me dejó gravemente herido, pero gracias al Dai Kaioshin logré salvarme.”

Dende y el anciano escuchan atentamente.

– “El Kaioshin del Norte y la Kaioshin del Oeste fueron asesinados…” – dice Shin. – “Pero el más fuerte, el Kaioshin del Sur, fue absorbido. Bu se convirtió en el cachas que hemos visto hace un momento.”

– “Ya lo entiendo…” – murmura el viejo.

– “Después absorbió al Dai Kaioshin, transformándose en el gordinflón que conocemos.” – continúa Shin. – “La personalidad bondadosa del Dios le tranquilizó e incluso le quitó fuerza.”

– “Y el que vemos ahora es el Bu del principio…” – reflexiona Dende.

– “¡Este Bu es pura maldad!” – exclama Shin – “¡No tiene sentimientos! ¡Solo se divierte causando el caos!”

– “Pero su fuerza ha disminuido…” – dice Dende.

– “No te dejes engañar…” – dice Shin, sudando horrorizado. – “Es el Bu más peligroso de todos…”

En la Tierra, el pequeño Bu sorprende a los saiyajín con un grito.

– “¡¡¡AAAAAAAAAAH!!!” – grita Bu.

Goku y Vegeta se tapan los oídos.

– “Pero, ¿qué le pasa…?” – protesta Goku.

De repente, Bu alza su mano y dispara un poderoso ataque contra la Tierra.

– “¡¡CUIDADO!!” – grita Goku.

– “¡¡MALDICIÓN!!” – exclama Vegeta, que reacciona rápidamente disparando un Big Bang Attack.

El ataque de Vegeta repele al de Bu hacia el espacio.

La Tierra se ha salvado, pero eso ha llamado la atención del monstruo.

– “¡Qué poco ha faltado!” – suspira Goku. – “¡Gracias, Vegeta!”

– “Ese bastardo quería volar la Tierra…” – refunfuña el saiyajín.

Majin Bu mira a nuestros amigos sin expresión en su rostro.

– “¡¡¿QUÉ TAL SI DESTRUYES LA TIERRA DESPUÉS DE ENFRENTARTE A NOSOTROS?!!” – le provoca Vegeta.

Una sonrisa macabra se dibuja en la cara de Bu.

– “Eso es…” – sonríe Vegeta, que siente que ha logrado su objetivo.

Pero Majin Bu alza su mano hacia el cielo y materializa una gigantesca esfera de ki.

– “¡¡¿EH?!!” – se asusta Vegeta.

Bu lanza su ataque contra la Tierra.

Goku agarra a Vegeta mientras coloca los dedos índice y corazón en su frente, listo para realizar el Shunkanido.

– “¡¡TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ!!” – exclama Goku.

Son Goku intenta realizar el cambio de lugar instantáneo.

– “No puedo sentir el ki de los Dioses…” – se preocupa el saiyajín.

Vegeta extiende su mano hacia Gohan, Trunks y Videl.

– “¡Tenemos que…!” – grita Vegeta.

La esfera de energía de Bu choca contra la Tierra y la explosión inunda el lugar.

Lejos de allí, aún en la Tierra, Satán observa el estallido en el horizonte, con el cachorro en brazos.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta, embobado.

De repente, Goku y Vegeta aparecen a su lado.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Vegeta. – “¡¿QUÉ HACEMOS AQUÍ?!”

– “¡Es el único ki que he sentido!” – dice Goku.

– “¡Pero…!” – titubea Vegeta. – “Ellos…”

La onda expansiva de la explosión sacude el lugar. El suelo se quiebra bajo sus pies. Varias columnas de lava brotan rente a ellos.

De repente, Shin aparece de la nada.

– “¡Dadme la mano!” – exclama el Kaioshin.

Goku agarra rápidamente a Satán con su mano derecha y toca el hombro de Vegeta con la izquierda. Vegeta coge la mano del Dios.

Con un silencioso estallido, la Tierra desaparece.

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Origen

Boku no Patrolman / Parte I: Origen

“Bienvenido al Centro de Reclutamiento de la Patrulla Galáctica.”

En una avenida principal del planeta-ciudad Aridzuka, un joven Jaco camina decidido hacia un centro de reclutamiento de la Patrulla Galáctica. La fachada del edificio luce su famoso logotipo. La gente, de la misma raza que nuestro protagonista, camina por la metrópolis.

Jaco se detiene un instante a contemplarlo mientras respira hondo para coge fuerzas.

– “Hoy es el día…” – piensa el chico.

Cuando Jaco va a dar el siguiente paso, alguien le empuja para adelantarlo.

– “¡Cuidado, patoso!” – le recrimina el tipo.

Jaco se disculpa enseguida.

– “Lo siento…” – dice tímidamente Jaco. 

– “Idiota…” – refunfuña el tipo.

El individuo resulta ser un zoon.

– “Un zoon… en Aridzuka…” – se sorprende Jaco. 

El tipo entra en el centro de reclutamiento y nuestro amigo lo sigue.

– “¿Él también viene a inscribirse?” – se pregunta Jaco.

El joven zoon es recibido por un miembro de la Patrulla Galáctica, que le estrecha la mano y le pide que lo acompañe a una sala privada.

Jaco, en cambio, es ignorado por todos.

Nuestro amigo se dirige a un mostrador, donde se encuentra con una chica recepcionista.

– “Hola” – saluda Jaco.

– “¡Bienvenido!” – responde ella, risueña. – “¿Vienes por la oferta de conserje?”

– “¿Eh?” – se extraña Jaco. – “No, no… Vengo para inscribirme a la Patrulla Galáctica.

– “¡Ah! Lo siento.” – se disculpa amablemente ella. – “Así que vienes por el puesto de informático…”

– “No…” – dice Jaco. – “Quiero ser patrullero…”

La chica sonríe.

– “Je, je…” – dice ella. – “Aquí tiene el formulario.” 

Jaco agarra la solicitud y enseguida se da cuenta de que le han dado el de informático.

– “Disculpe, señorita…” – dice él, tímidamente. – “Me ha dado el que no es.”

– “Ah, vaya… Pensé que lo decía en broma…” – se sonroja ella. – “Voy a consultarlo…” – dice apretando un botón de su auricular. – “Siéntese ahí, por favor.”

Jaco sonríe y hace lo que le han pedido.

El muchacho espera sentado un buen rato, mientras frente a él desfilan continuamente jóvenes guerreros variopintos.

– “Sí…” – escucha Jaco hablando a la recepcionista. – “Es de aquí, de Aridzuka… ¡Sí, dice que sí!”

Jaco agacha la cabeza, un poco avergonzado.

– “De acuerdo, se lo diré…” – dice ella.

El joven Jaco se siente demasiado presionado y decide marchase.

– “¡Muchacho!” – exclama ella al verlo marcharse. – “¡Espera, muchacho!”

Jaco sigue caminando sin mirar atrás, pero al abrir la puerta se topa de frente con un personaje gigantesco.

– “Es… es él…” – titubea nuestro amigo. – “¡El héroe del sector! ¡El gran Gicchin!”

El recién llegado tiene una presencia imponente. Su complexión es atlética, es alto y fornido. Su cabello es blanco, recogido en una coleta. Su piel es verde y sus ojos rojos. Vise el uniforme de la Patrulla con una capa morada.

Jaco se queda absorto en el increíble veterano, cuando alguien le agarra del brazo, sacándole del trance.

– “¡Chico!” – le dice un patrullero de piel celeste, ojos negros, cabello gris con corte militar y una frente prominente. – “¿Eres el aridzuko que quiere alistarse?”

– “Eh… yo…” – duda Jaco.

Gicchin pasa por su lado y se adentra en el centro, llamando la atención de Jaco, que lo mira de reojo.

– “¡Sí!” – responde convencido el aridzuko.

– “Pues acompáñame…” – le dice el patrullero.

Jaco sigue al tipo hasta una oficina.

– “Bienvenido al Centro de Reclutamiento de la Patrulla Galáctica.” – se presenta formalmente el patrullero. – “Me llamo Calamis. ¿Cómo te llamas tú?”

– “Jaco” – responde nuestro amigo, tímidamente.

– “¿Y quieres convertirte en patrullero?” – pregunta Calamis.

Jaco asiente.

– “Eso es bastante inusual para un aridzuko…” – dice el patrullero. – “¿Qué crees que puedes ofrecer a la Patrulla?”

– “Solo quiero ayudar.” – responde Jaco.

– “¿Y cómo crees que puedes hacerlo?” – dice Calamis, con cierto desprecio. – “Los aridzuko no tenéis habilidades especiales… ¿No crees que un trabajo lejos del campo de batalla podría ser más indicado para ti?” – pregunta el patrullero, con cierto retintín.

– “No, señor.” – responde Jaco. – “Quiero ser un patrullero.”

Calamis resopla.

– “No puedo negarte el acceso a las pruebas, hijo…” – dice el tipo. – “Pero los requerimientos creo que están por encima de tus posibilidades…”

Jaco extiende la mano, ignorando el comentario del patrullero.

– “¿Me da un formulario?” – fuerza una sonrisa el aridzuko.