DBSNL // Capítulo 185: Doctora Oli

DBSNL // Capítulo 185: Doctora Oli

“¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?”

En la Corporación Cápsula, la Doctora Oli se reúne con los demás en el salón.

– “¡Otra superviviente!” – se sorprende Krilín.

Gohan la mira de arriba a abajo.

– “Eres…” – dice el mestizo.

– “Un androide” – responde ella.

Mai no comprende lo que sucede.

– “¿Qué significa esto, doctor?” – le pregunta a Brief. – “¿Quién es?”

– “Ella es la Doctora Oli.” – la presenta el padre de Bulma. – “Una vieja amiga; antigua científica de la Red Ribbon… y esposa del Doctor Gero.”

– “¡¿ESPOSA DE GERO?!” – se sorprenden todos.

Ella agacha la cabeza, un poco avergonzada.

– “Eso fue hace mucho tiempo…” – dice Oli.

– “¿Y qué haces aquí?” – pregunta Krilín.

– “Vuestro amigo me ha contado lo sucedido.” – dice ella. – “Creo que necesitáis ayuda.”

– “¿Por qué?” – pregunta Brief. – “¿Por qué ahora? Después de tantos años…”

Oli camina hacia el balcón y observa el paisaje.

– “Porque proteger la Tierra era mi sueño.” – dice ella. – “Hacer un de este planeta un lugar mejor para todos.”

– “¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?” – pregunta Gohan.

– “Me hicieron promesas que nunca cumplieron.” – dice Oli. – “Usaron mis investigaciones para crear armamento. No querían un mundo mejor; querían un mundo bajo su control.”

– “¿Y Gero?” – pregunta Krilín. – “¿De verdad te casaste con alguien como él?”

– “¿Alguien como él?” – sonríe Oli. – “Era increíble… Un genio de su época. Una mente brillante… y mucho más tierno de lo que posiblemente creáis.”

– “Me cuesta imaginarlo…” – responde Krilín, incómodo.

– “Sus ganas por innovar y romper barreras lo ataron a la Red Ribbon.” – explica la doctora. – “Para él, el ejército le proporcionaba un sueño hecho realidad; todo el presupuesto que quisiera y ningún límite moral. El lugar perfecto para desarrollar todo su ingenio.”

– “Eso le corrompió…” – dice Brief.

– “Habría corrompido a la mayoría de hombres… pero no a él.” – responde ella, sorprendiendo al doctor. – “Se mantuvo firme a pesar de todo… Hasta que ocurrió algo terrible… Nuestro hijo murió en acto de servicio y yo sufrí graves heridas.”

Gohan agacha la cabeza, apenado.

– “Es terrible…” – dice el mestizo.

Oli suspira, intentando fingir que su pena quedó atrás.

– “Gero usó todo cuanto tenía en su mano para salvar mi vida, pero no pudo hacer nada por nuestro hijo… y se obsesionó con la venganza.” – dice ella. – “Tenía que asesinar al artífice de su destrucción a cualquier precio…”

Todos se quedan perplejos al imaginar lo que sucedió.

– “Son Goku…” – murmura Krilín.

– “Ese nombre lo atormentaba.” – responde Oli. – “Pero yo no estaba dispuesta a seguir su camino. Nosotros involucramos a nuestro hijo con esos miserables de la Cinta Roja. La muerte de nuestro hijo es más culpa nuestra que de ese Son Goku…”

Gohan da un paso al frente.

– “Lo siento…” – dice el mestizo.

– “¿Por qué?” – pregunta Oli.

– “Yo… soy el hijo de Son Goku.” – revela Gohan.

Oli se queda sin palabras y retrocede con horror.

– “V… vosotros…” – dice la doctora. – “Fuisteis vosotros…”

– “Oli…” – intenta calmarla Brief. – “Espera…”

– “¡NO ME TOQUES!” – exclama ella.

De repente, la puerta del salón se abre y aparece una figura que deja sin palabras a Oli.

– “¡Ya estamos aquí!” – dice Turbo. – “¡Totalmente recuperado! ¡Incluso mejorado!” – presenta a su nuevo amigo.

– “Siento haberos preocupado” – sonríe el Número 16.

Los ojos de la mujer se llenan de lágrimas.

– “P… Pino…” – titubea Oli. – “Hijo…”

En Monmaas, Broly descansa sobre la rama del árbol, cuando se da cuenta de que el hurón que le atacó aún acecha los alrededores, pero esta vez parece estar tras un pájaro que deambula con el ala rota.

Broly se fija en el animal herido y una parte de su subconsciente lo reconoce; es el ave con la que peleó cuando estaba poseído por los Kashvar.

El depredar se está acercando a su presa, entre la hierba alta, y está listo para abalanzarse sobre el pobre animal.

El hurón salta sobre el pájaro, pero es interceptado por Broly, que ha intervenido instintivamente. El saiyajín propina un puñetazo en la cabeza del mustélido, remitiéndolo al suelo.

El pájaro, sobresaltado, aletea como puede para intentar huir.

Broly desciende frente al hurón. El mustélido muestra los dientes y gruñe; el saiyajín responde de la misma forma. Sus miradas se cruzan.

De repente, un ruido parece asustar al depredador, que no duda en escabullirse entre la hierba alta.

Broly mira a su alrededor, confuso, y no tarda en sentir el suelo temblar de forma intermitente, cada vez con más intensidad.

El saiyajín se eleva lentamente para ver lo que ocurre, y puede ver a un gigantesco personaje a lo lejos, caminando en su dirección.

En el planeta Popol, los piratas han detectado una señal entrando en la atmósfera del planeta.

– “¿Quién es?” – pregunta Dmond.

– “No tengo ni idea…” – murmura Hart.

– “¡¿Habéis pedido refuerzos?!” – acusa Spade a los saiyajín. – “¡¿Nos habéis engañado?!”

– “¡Las comunicaciones están rotas!” – se excusa Tarble. – “¡No hemos podido avisar a nadie!”

Hart interrumpe.

– “¡Ha tomado tierra!” – informa el pirata.

– “Maldición…” – protesta Spade.

Klub parece tener su atención puesta en algo fuera de la nave, pues mira con atención a través de la ventana.

– “Chicos…” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”

Todos se acercan a la ventana. En el horizonte, una turba de gente avanza hacia ellos con paso firme.

– “¿Quiénes son?” – pregunta Klub.

– “¡Hart! ¡Lecturas!” – exclama Spade.

El pirata a los mandos de la computadora teclea para comprobar el radar.

– “No hay señales de vida…” – anuncia sorprendido.

– “¿Cuándo se ha roto el radar?” – refunfuña Spade. – “¡¿Es que no lo revisaste antes de partir?!” – protesta.

– “¡Lo hice yo!” – dice Dmond. – “¡Funcionaba!”

– “¡¿Y cómo explicas esto?!” – insiste Spade.

Kale sigue estudiando a la turba con atención.

– “Creo que a vuestro radar no le pasa nada…” – dice la saiyajín.

– “¿Qué?” – se sorprenden todos.

– “Mira, Tarble.” – insiste ella. – “¿No reconoces su maquillaje?”

Todos miran atentamente.

– “¡Son ellos! ¡Los tipos a los que nos enfrentamos!” – exclama su compañero. – “Pero… ¿cómo han sobrevivido?”

– “No lo han hecho.” – responde Kale.

La horda de cadáveres andantes acelera el paso. 

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 21: Genkidama

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 21: Genkidama

Goku intenta recuperar el aliento, agotado tras volver a su estado base.

– “¿Qué ha pasado…?” – le recrimina Vegeta.

– “Mierda…” – protesta Goku. – “Cuando estaba muerto, podía hacerlo sin problemas…” – explica. – “Pero ahora, con el cuepo vivo, para convertirme en Súper Saiyajín de nivel 3 necesito una gran cantidad de energía…” – lamenta. – “Qué desastre… Estamos perdidos…”

Vegeta agacha la cabeza, reflexivo.

Mientras tanto, el duelo de monstruos continúa; los Bu embisten el uno contra el otro, pero el pequeño esquiva el puñetazo del gordo, saltando sobre él, y responde con un codazo que estampa al gordinflón contra el suelo.

Kid Bu agarra la antena del bonachón y con el otro brazo se dispone a estrangularlo; pero el orondo deforma su cabeza y se escurre para luego lanzar a su adversario contra el suelo usando su tentáculo.

– “¡CONVIÉRTETE EN CHOCOLATE!” – dispara el Bu bueno, inclinándose hacia delante para prroyectar su rayo fucsia zigzagueante.

El pequeñajo esquiva el ataque y, dando una pirueta, se coloca detrás de nuestro amigo para disparar un ataque de ki que perfora a Bu y, al estar agachado, desintegra también su cabeza.

– “Ji, ji, ji…” – ríe fanfarrón el pequeño diablo.

Nuestro Bu se regenera de nuevo y ataca sin dudar.

Los dos se enzarzan en un violento intercambio de golpes dominado por el pequeño, cuya sonrisa contrasta con la mueca de frustración del amigo de Satán.

Vegeta y Goku observan el combate.

– “Si esto sigue así, es solo cuestión de minutos…” – dice Goku.

Vegeta parece frustrado, pero de repente clama al cielo con decisión, sorprendiendo a su compañero.

– “¡¡KAIOSHIN!! ¡¡DENDE!!” – grita Vegeta. – “¡¡ESTÁIS VIÉNDOLO TODO!! ¡¿VERDAD?! ¡¿PODÉIS OIRME?! ¡¡CONTESTAD!!” 

En el planeta refugio, los Dioses se sobresaltan ante la llamada de Vegeta.

– “¡Te oímos!” – responde Shin.

– “¡De acuerdo!” – responde Vegeta. – “¡Pues quiero que invoquéis a Shenron! ¡Usad las Dragon Balls!”

– “¿Qué?” – se sorprende Dende. – “¿Para qué?”

– “¡No pongáis pegas y hacedlo!” – protesta el saiyajín. – “¡No hay tiempo que perder!”

– “Parece que tiene un plan…” – dice Shin.

Dende abre el saco de esferas, dispuesto a complacer a Vegeta.

– “Pero el curso del universo…” – duda el anciano.

– “¡No es el momento de remilgos!” – protesta Dende. – “¡Pronto no habrá universo!”

En el Planeta Sagrado, Goku se acerca a su compañero.

– “Vegeta… Aún es pronto para usar las esferas…” – dice el saiyajín. – “Majin Bu…”

– “Dime, Kakarotto…” – le interrumpe Vegeta. – “¿Cuántas veces has salvado la Tierra?”

La pregunta sorprende a Goku.

– “¿Por qué me preguntas eso…?” – pregunta el saiyajín. – “No lo sé…”

– “Por una vez, podrías dejar que la gente de la Tierra tome responsabilidades en el asunto…” – responde Vegeta.

– “¿Eh?” – dice un confuso Goku.

La voz de Dende interrumpe la conversación.

– “¡¡ESTAMOS LISTOS!!” – dice el namekiano.

La noche ha cubierto el planeta refugio y el Dragón luce imponente sobre los Dioses.

– “Podéis pedir vuestros deseos…” – dice Shenron con su voz atronadora. – “Os concederé tres.”

Vegeta responde a Dende.

– “¡¡QUIERO QUE LE PIDÁIS DOS DESEOS!!” – dice el saiyajín. – “¡¡Primero, que la Tierra vuelva a existir!! ¡¡Y segundo, que resucite toda la gente que murió desde la llegada de Babidí a la Tierra, excepto la gente extremadamente malvada!! ¡¡ESOS DOS DESEOS!!”

– “¡¿Quieres esos dos deseos ahora?!” – Dende no lo entiende.

– “¡¡HAZLO!!” – insiste Vegeta.

– “Pero… es que…” – duda Dende.

– “Dende… parece que Vegeta tiene una idea…” – dice Goku. – “Por favor, haz lo que pide.”

– “Sí, vale…” – responde el namekiano. – “¿Y el tercer deseo?”

– “Yo solo quiero esas dos cosas…” – responde Vegeta. – “Pide lo que quieras.”

Son Goku se dirige a su amigo.

– “Vegeta… En cuanto al segundo deseo…” – dice Goku. – “¿No hubiera sido más sencillo pedir que resucitara la gente que Bu mató?”

– “Entonces resucitaría Dabra… pero no resucitaría la gente que maté yo en Satán City ni los que fueron asesinados por los secuaces de Babidí.” – explica el saiyajín.

– “Ah…” – responde Goku, asombrado. – “Pues sí que lo has pensado bien…”

Pero Goku se sobresalta repentinamente.

– “¡ESPERA, VEGETA!” – exclama Goku. – “¡Los que ya han resucitado una vez con las esferas no podrán hacerlo de nuevo!”

– “¡¿CÓMO?!” – se asusta el saiyajín.

– “¡Tranquilos!” – les calma Dende. – “¡El poder de las Dragon Balls crece con el mío! ¡Podrán devolver la vida a todo el mundo!”

Goku sonríe contento.

– “¡Eso es fantástico, Dende!” – celebra nuestro amigo. 

Vegeta suspira aliviado.

En el planeta refugio, Kamisama pide el deseo.

– “¡La Tierra ha sido destruida!” – explica Dende. – “¡Por favor, Shenron! ¡Haz que vuelva a ser como antes!”

Los ojos del dragón brillan intensamente de color rojo.

– “Está bien…” – responde Shenron.

– “¡Gracias!” – dice Dende.

En el Sistema Solar, la Tierra reaparece.

– “La Tierra vuelve a existir” – dice el dragón. – “¿Cuál es vuestro segundo deseo?”

– “¡Haz que resuciten todos aquellos que murieron desde el día que el malvado brujo Babidí llegó a la Tierra! ¡Excepto los seres extremadamente malvados!” – pide Dende.

En el Planeta Sagrado, el enfrentamiento de los Bu continúa. 

El pequeño y malvado Bu lleva la iniciativa y propina una paliza al bonachón, que pese a estar agotado, sigue levantándose para pelear.

Kid Bu se arranca un bazo y éste se enrolla formando una pelota que sale disparada por su propia voluntad hacia el enemigo, golpeando al orondo Bu. La bola rosada cambia de dirección y regresa para castigar de nuevo al monstruo; y así continuamente, torturando al bueno de Bu.

Vegeta se impacienta.

– “¡¿AÚN NO, DENDE?!” – protesta el saiyajín. – “¡¿Aún no se ha cumplido mi deseo?!”

De repente, la aureola de Vegeta empieza a desaparecer.

– “¡¿Eh?!” – se sorprende el saiyajín.

En e planeta refugio, la aureola del viejo Kaioshin también se desvanece.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se pregunta el anciano.

– “¡Increíble!” – exclama Shin. – “¡Shenron habrá interpretado que su muerte está relacionada con la llegada de Babidí!”

En el Planeta Sagrado, Goku ha visto resucitar a su amigo.

– “¡Vegeta! ¡Tu aureola!” – exclama Goku. – “¡Has resucitado! ¡Shenron no te ha considerado uno de los malos!”

Dende confirma la noticia.

– “¡¡YA HAN RESUCITADO TODOS, VEGETA!!” – celebra el namekiano.

En la Tierra, los humanos parecen confusos. No entienden lo ocurrido.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta uno.

– “Creía que me había matado ese monstruo…” – murmura otro.

– “Soñé que yo era un caramelo…” – dice un tercero.

Sobre el frío hielo del Polo Norte, Gohan, Videl y Trunks se miran confusos.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta Videl.

– “Ese monstruo nos atrapó…” – dice Trunks.

– “¿Y papá?” – busca Gohan a su alrededor. – “¿Y Bu?” – se preocupa. 

En la Atalaya de Kamisama, todos han vuelto a la vida.

– “¡Marron!” – abraza Krilín a su hija.

– “¿Qué ha sucedido?” – se pregunta Yamcha.

– “Habrán usado las Dragon Balls…” – murmura Roshi.

En la Torre de Karín, el gato y Yajirobe se miran asombrados.

– “¡La chica lo consiguió!” – celebra el Duende. 

En las montañas rocosas, los androides, Ten Shin Han y Chaoz también han resucitado.

– “Estamos vivos…” – murmura Ten.

Cerca del cráter donde se encontraba la nave de Babidí, Kibito mira a su alrededor, muy confuso.

En el Planeta Sagrado, Goku cree que ya comprende los planes de Vegeta.

– “¡Fantástico!” – dice el saiyajín. – “¡Quieres que Gohan y Trunks luchen contra Bu!”

– “No…” – responde Vegeta. – “Vamos a empezar… ¡Prepárate para realizar la Genkidama!”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Goku. – “¡¿UNA GENKIDAMA?!”

Son Goku alucina con la idea de su compañero.

– “¡¿Tu idea era una Genkidama?!” – dice Goku. – “¡Pero eso es imposible! Con Bu como rival, coger un poco de energía de cada terrícola no será suficiente…”

– “¡Por eso te dije que, esta vez, los humanos deberán aceptar su responsabilidad!” – replica Vegeta. – “¡No vas a coger un poco de energía de cada uno! ¡La cogerás casi toda!”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Goku, aún más. – “Pero para eso…”

Dende interrumpe de nuevo.

– “¡Vegeta!” – dice el namekiano. – “¡Shenron dice que le pidamos el tercer deseo!”

– “¡El tercero me da igual!” – responde Vegeta. – “¡Lo que necesito es que me pongáis en contacto con todos los terrícolas! ¡Quiero que me oigan!”

– “¿Eh?” – se sorprende Shin. – “Eso es imposible…”

– “¡¡DEJÁDMELO A MÍ!!” – interviene una nueva voz.

– “¡¿Quién es?!” – se pregunta Vegeta.

– “¡¡Esa voz!!” – exclama Goku, ilusionado. – “¡¡ES KAIOSAMA!!”

– “¡Así es!” – saluda el Dios. – “¡Vegeta! ¡Es todo un honor que hayas elegido mi técnica para derrotar a Majin Bu! Así que… ¡HABLA! ¡Lo transmitiré a toda la Tierra… ¡Y A TODO EL UNIVERSO!”

– “Gracias…” – responde Vegeta.

Vegeta toma aire y se prepara.

– “¡¿Podéis oírme, habitantes del universo?!” – empieza el saiyajín. – “Os hablo desde otro mundo. El monstruo Bu acabó con vuestras vidas, como algunos ya sabréis, pero gracias a un misterioso poder, os hemos podido resucitar…” – explica. – “Todo ha vuelto a la normalidad. Habéis recuperado vuestras vidas, vuestros seres queridos e incluso vuestros hogares…”

La gente de la Tierra escucha la voz en sus cabezas con cierto recelo.

Satán se acerca a nuestros amigos.

– “¿Qué está pasando…?” – le pregunta a Goku.

– “Shh…” – responde el saiyajín. – “Está hablando con los habitantes de la Tierra, que han resucitado.”

– “¿Qué?” – responde el Campeón, incrédulo. – “No digas tonterías… ¡y ayuda a Bu!”

Vegeta continúa.

– “¡En estos momentos, hay un guerrero luchando contra esa criatura por vosotros…!” – explica el saiyajín.

En la Atalaya, Bulma se emociona al oír a su marido.

– “¡ES VEGETA!” – celebra ella. – “¡¿Dónde está?!”

La voz de Vegeta llega hasta Namek.

– “Pero la situación es muy difícil…” – continúa el saiyajín. – “¡El poder del enemigo es muy superior al que tenía Cell! ¡Por eso necesitamos vuestra fuerza! ¡Necesitamos que nos prestéis vuestra energía para derrotar a este monstruo!”

Moori se sorprende al reconocer la voz del saiyajín.

– “Es ese tipo malcarado…” – murmura el Patriarca.

La voz de Vegeta retumba en la mente de los terrícolas.

– “¡¡LEVANTAD VUESTRAS MANOS HACIA EL CIELO!!” – exclama el saiyajín. – “¡¡REUNIREMOS VUETRA ENERGÍA PARA VENCER A BU!!”

– “Pero, ¿qué dice?” – refunfuña un humano. – “¿Energía? ¿Levantar nuestras manos?”

– “Os sentiréis cansados…” – explica Vegeta. – “¡Pero no os preocupéis! Solo será como si hubierais hecho mucho ejercicio. ¡Os recuperaréis! ¡¡VAMOS!!”

Kaiosama tiene dudas.

– “No me gusta el tono de voz…” – piensa el Dios.

– “¡¡LEVANTAD LOS BRAZOS!!” – insiste Vegeta.

En la Atalaya, Krilín sospecha.

– “¿Alzar los brazos…?” – murmura el terrícola. – “¡Eso significa que…!”

En el Planeta Sagrado, el saiyajín apresura a Goku.

– “¡Espabila, Kakarotto!” – le dice Vegeta.

– “¡SÍ!” – responde su compañero.

Son Goku se arranca la parte superior rota del gi naranja y se eleva hacia el cielo, alzando sus brazos, listo para preparar la Genkidama.

– “¡¡TODOS!!” – exclama el saiyajín. – “¡¡DADME TODA LA ENERGÍA QUE PODÁIS!! ¡POR FAVOR!”

En la Tierra muchos reconocen la voz de Goku.

– “¡SON NUESTROS PADRES!” – exclama Trunks.

– “¡La Genkidama!” – sonríe Gohan.

– “¿Qué hago?” – pregunta Videl, que imita a los mestizos. – “¿Así?” – alza sus manos.

En la Atalaya, la Torre de Karín y las montañas rocosas, todos se sorprenden al oír la voz de Goku después de tantos años, y sin dudar levantan las manos. Incluso Kibito hace su aportación.

– “¡¡GOKU!!” – se emociona Chichi.

– “¡LO SABÍA!” – exclama Krilín.

En Namek, muchos reconocen la voz de su salvador.

– “¡¡ES SON GOKU!!” – exclama Moori. – “¡VAMOS! ¡Los terrícolas nos necesitan!” – anima a sus compañeros, que le imitan sin dudar.

En el Planeta Sagrado, una bola de energía se materializa sobre Goku.

– “¡¡ESTÁ LLEGANDO!!” – festeja el saiyajín. – “¡Se ha hecho enorme! ¡Debe ser la energía de nuestros amigos!”

Vegeta no parece satisfecho.

– “No es suficiente…” – refunfuña el saiyajín. – “¡¿Por qué…?!”

Las voces de los terrícolas llegan a Vegeta.

– “¿Quiénes son esos tipos…?” – dice uno.

– “No me gusta cómo suena ese…” – protesta otro.

– “¡Pues yo no las levanto!” – dice un tercero.

– “Mi amigo las ha levantado y casi se desmaya…” – se queja otro.

Son Goku se da cuenta de que la Genkidama ha dejado de crecer.

– “¡Esto no es suficiente!” – dice el saiyajín. – “¡¿QUÉ OCURRE?!”

– “¡ESO YA LO SÉ!” – protesta Vegeta. – “Parece que no me creen…”

Vegeta se impaciente y grita a los terrícolas.

– “¡¡EH!! ¡TERRÍCOLAS!” – exclama, enfadado. – “¡¡COLABORAD CON NOSOTROS INMEDIATAMENTE!! ¡¿QUERÉIS QUE BU OS MATE OTRA VEZ?! ¡ESTO NO ES UN JUEGO! ¡PRESTADNOS VUESTRA FUERZA!

– “Encima nos grita…” – se queja un humano.

– “¿Quieren robarnos nuestra fuerza?” – duda otro.

– “Yo no me fío…” – protesta un tercero.

– “¡¡IDIOTAS!!” – se harta Vegeta.

Satán parece confuso.

– “¿De dónde vienen esas voces?” – se pregunta el Campeón.

Mientras tanto, cerca de allí, el pequeño Bu propina una paliza al gordinflón, que ya está tan débil que ni se defiende.

Vegeta mira la escena por el rabillo del ojo.

– “Y encima ese está apunto de morir…” – lamenta el saiyajín.

El malvado Bu deja a su contrincante tirado en el suelo y se eleva, apuntándole con la mano derecha, listo para rematarlo.

Satán se da cuenta de lo que ocurre y no duda en intervenir, lanzando una piedra al enemigo.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita Satán. – “¡¡NO LE HAGAS DAÑO!!”

La piedra golpea la cabeza del pequeño diablo, que al darse la vuelta se da cuenta de lo que traman nuestros amigos.

– “Grrr….” – gruñe el enemigo.

– “¡¡SE HA DADO CUENTA!!” – advierte Vegeta.

– “¡¡YAAAAAAAHHH!!” – grita Bu, furioso.

El monstruo se abalanza contra Goku a toda velocidad.

Vegeta se prepara para pelear.

– “¡KAKAROTTO!” – exclama Vegeta. – “¡INTENTARÉ GANAR TIEMPO! ¡TÚ INTENTA CONVENCER A LOS TERRÍCOLAS!”

– “¡TEN CUIDADO!” – se preocupa Goku. 

Vegeta se transforma en Súper Saiyajín 2 de nuevo y se interpone en el camino de Bu, que sin dudar le propina un puñetazo en la barriga que lo dobla de dolor.

– “¡¡TERRÍCOLAS!! ¡¡POR FAVOR!!” – suplica Goku. – “¡¡POR FAVOR, DADME ENERGÍA!! ¡NECESITAMOS VUESTRA AYUDA! ¡¡LEVANTAD LAS MANOS AL CIELO!!”

Bajo la Torre de Karín, Upa y Bora alzan las manos.

– “¡ES GOKU!” – celebra Upa. – “¡Toma nuestra energía!”

En Villa Jingle, Suno y Hatchan reconocen la voz de su amigo.

– “¡Es el pequeño Goku!” – celebra la muchacha, levantando sus manos.

Lo mismo ocurre alrededor de la Tierra. Los amigos que Goku ha hecho por el camino, al igual que muchos rivales del Torneo Mundial de Artes Marciales, alzan las manos sin dudarlo.

En una base secreta, Pilaf, Mai y Shu también han oído la llamada de Goku.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta el perro.

Pilaf levanta las manos.

– “¿Señor?” – se sorprende Mai.

– “Se interpone siempre en mis planes…” – dice Piaf. – “Pero es un buen tipo.”

– “Sí…” – sonríen Mai y Shu, imitando a su líder.

En el Planeta Sagrado, la Genkidama aumenta de tamaño levemente.

– “¡Ha crecido solo un poco!” – dice Goku, preocupado. – “¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué no me creen…?!”

La voz de los humanos llega hasta nuestros amigos.

– “Este parece más amable…” – dice uno. – “Pero…”

– “¡No te fíes!” – exclama otro.

– “¡Yo no voy a levantarlas!” – protesta una mujer.

Kid Bu sigue castigando a Vegeta, que ha perdido su transformación.

– “¡¡DAOS PRISA!!” – insiste Goku, desesperado. – “¡¿ES QUE NO OS IMPORTA LO QUE PUEDA PASARLE A LA TIERRA Y AL UNIVERSO?! ¡¡ESTÚPIDOS!!”

La respuesta no tarda en llegar.

– “¿Nos ha llamado estúpidos?” – protesta un terrícola.

– “Que pocos modales…” – dice otro.

– “¡No le hagáis caso!” – advierte un tercero.

Satán escucha las voces hasta que se harta.

– “¡¡BASTA DE TONTERÍAS!!” – grita el Campeón. – “¡¡COLABORAD CON NOSOTROS!! ¡¿O ES QUE NO HARÉIS ESE FAVOR A SATÁN!!”

La actitud de la gente cambia radicalmente al oír a su salvador.

– “¡¿Satán?!” – se pregunta uno.

– “¡Es la voz del Campeón!” – dice una muchacha.

– “¿Mr. Satán está luchando contra el monstruo?” – se pregunta un tercero.

Goku parece confuso.

– ¡¡ESO ES!!” – confirma Satán. – “¡¡VOY A VENCER AL MONSTRUO!! ¡¡ASÍ QUE DADME VUESTRA ENERGÍA!!”

Son Goku sonríe.

– “Lo siento…” – se disculpa Satán. – “Si no les digo eso… no os hubieran creído… ¡y lo más importante es acabar con Bu!”

Alrededor del mundo, la gente alza los brazos.

– “¡SATÁN! ¡SATÁN! ¡SATÁN!” – corea la Tierra.

Millones de puntos de luz iluminan el planeta y pronto salen volando a través del Universo hacia el Planeta Sagrado.

Majin Bu sigue castigando al pobre Vegeta, que ya no se defiende.

– “¡AGUANTA, VEGETA!” – dice Goku. – “¡AGUANTA!”

– “¡¿AÚN NO?!” – pregunta Satán.

De repente, la luminosidad que emite la Genkidama se multiplica y baña el planeta.

Son Goku alza su vista al cielo, sorprendido; una gigantesca esfera de energía brilla en el cielo.

– “¡¡YA ESTÁ!!” – celebra Goku. – “¡¡YA HA LLEGADO!!”

– “¡¡OOOOH!!” – exclama Satán, asombrado.

– “¡¡APÁRTATE, VEGETA!!” – avisa Goku. – “¡¡ALLÁ VA!!”

La Genkidama está lista, pero Vegeta está tan malherido que no puede moverse.

Majin Bu ha visto la esfera en el cielo y el pánico le ha embargado.

– “¡¡UAAAAAAAH!!” – grita furioso y desesperado.

– “¡LÁNZALA YA!” – dice Vegeta. – ¡NO TE PREOCUPES POR MÍ Y HAZLO!”

Bu dispara a Son Goku, que logra esquivar el ataque usando brevemente el Shunkanido.

– “Maldición…” – se preocupa el saiyajín.

Pero de repente, cuando Goku mira de nuevo a Bu, se da cuenta de que Vegeta ya no está a su lado.

– “¿Vegeta?” – se pregunta el saiyajín.

Cerca de allí, Satán corre con Vegeta a cuestas.

– “¡¡VENGA!!” – dice el terrícola. – “¡¡ACABA CON ÉL DE UNA VEZ!!”

– “¡¡BIEN HECHO, SATÁN!!” – exclama Goku. – “¡¡PUEDE QUE DE VERDAD SEAS EL SALVADOR DE LA TIERRA!!”

Goku lanza la Genkidama, que vuela certera hacia su objetivo.

– “¡DESAPARECE!” – exclama el saiyajín.

Bu dispara de nuevo, esta vez contra el ataque enemigo, pero su intento se desvanece con el impacto.

La esfera sigue aproximándose a Bu, que extiende sus manos para detenerla.

– “¡UUAAAAH!” – grita el monstruo, esforzándose para frenar la técnica de Goku. – “Gui… gui-gui…” – sufre Bu.

– “Maldita… ¡MALDITA SEA!” – se preocupa Goku, que ve su ataque detenido. – “¡VE PARA ALLÁ!” – le suplica a la Genkidama. – “¡VAMOS, VE!” 

– “Gggrrrr…” – insiste Bu.

– “¡Mierda…!” – sufre Goku. – “¡Estábamos tan cerca…!”

Vegeta, ahora de pie, apoyado en Satán, observa lo sucedido.

– “He… he calculado mal…” – lamenta el saiyajín. – “¡Kakarotto es un elemento esencial, porque tiene que lanzar la Genkidama! ¡Y está demasiado débil!”

La sonrisa empieza a regresar al rostro de Bu, que hace retroceder la bola de energía vital unos centímetros.

En el planeta refugio, los Kaioshin y Dende se preocupan.

– “Qué desastre…” – sufre Shin.

– “¿Qué vamos a hacer ahora?” – se pregunta el anciano.

En el Más Allá, en el puesto fronterizo, el Rey Enma y los funcionarios observan lo que ocurre en un televisor.

– “¡VAMOS, SON GOKU!” – anima Enma. – “¡¡ESA GENKIDAMA LLEVA TAMBIÉN NUESTRA ENERGÍA!!”

En el planeta refugio, Dende se acerca a Shin.

– “¡Llévame hasta Goku!” – dice Kamisama. – “¡Le curaré!”

– “He usado toda mi energía para llegar hasta aquí…” – dice el Kaioshin. – “Lo siento…”

Shenron interrumpe.

– “¿Hasta cuándo me haréis esperar?” – pregunta el dragón. – “¡Pedid el tercer deseo o desapareceré!” – avisa.

Dende tiene una idea.

– “¡YA LO TENGO!” – exclama el namekiano. – “¡¡SHENRON!! ¡¿Puedes hacer que un hombre llamado Son Goku, que ahora está luchando contra Bu en el mundo de los Kaioshin, recupere toda su energía?”

– “Si se trata de hacer que recupere la fuerza que ya le pertenece, sí” – aclara el dragón.

– “¡ESTUPENDO!” – celebra Dende. – “¡HAZLO ENSEGUIDA!”

Goku empieza a ceder.

– “No… ¡NO PUEDO MÁS!” – sufre el saiyajín.

De repente, Goku nota que algo ha cambiado en él.

– “¡¡SON GOKU!!” – le habla Dende. – “¡HEMOS PEDIDO EL TERCER DESEO! ¡¿LO NOTAS?!”

– “¡¡SÍ!!” – responde el saiyajín. – “¡¡VUELVO A TENER MI FUERZA!!”

Son Goku se transforma en Súper Saiyajín.

– “¡¡GRACIAS, DRAGON BALLS!!” – exclama Goku.

Majin Bu siente que el poder del saiyajín ha aumentado, pues la Genkidama ha dejado de retroceder.

– “¡¿GUI?!” – se preocupa el monstruo.

– “Eres fuerte… Has luchado bien…” – dice Goku. – “Espero que te reencarnes en una buena persona… Me gustaría luchar contigo de nuevo, en otras condiciones… Te esperaré, ¿eh?” – sonríe. – “Yo también seré más fuerte.”

Bu se esfuerza al máximo, pero sin éxito.

– “¡Hasta la próxima!” – se despide Goku.

El suelo bajo los pies de Bu cede.

– “¡HAAAAAA!” – grita Goku, empujando la Genkidama.

– “¡¡YAAAAAHH!!” – grita el monstruo, aterrado ante el ataque que le engulle.

La Genkidama avanza creando un gran surco en el suelo para finalmente elevarse y estallar en el cielo, iluminando el Planeta Sagrado.

Cuando la luz se disipa, no hay ni rastro de Bu y su ki ha desaparecido por completo.

La transformación de Goku se desvanece mientras desciende.

– “Uff…” – resopla aliviado. – “Se acabó…”

– “Je…” – sonríe Vegeta. – “Te ha costado lo tuyo…”

Goku levanta el pulgar y sonríe y Vegeta responde de la misma forma.

Por fin, el monstruo Bu ha desaparecido sin dejar ni una sola célula.

– “¡¡BIEN!!” – celebran los Dioses. – “¡LO HAN LOGRADO!”

En la Tierra, en el frío Polo Norte, Gohan, Trunks y una Videl con tiritonas celebran victoria.

– “¡Ya no siento la energía de Bu!” – exclama Gohan.

– “¡Nuestros padres son geniales!” – añade Trunks.

– “Tu padre ha estado fantástico.” – le dice Gohan a Videl.

– “Papá…” – se emociona ella, orgullosa.

En el Planeta Sagrado, Satán se acerca a Goku.

– “Ya está, ¿verdad?” – pregunta contento. – “¿Se ha acabado?”

Goku asiente.

– “¡¡GENTE DE LA TIERRA!!” – exclama Satán. – “¡SOY VUETRO CAMPEÓN, SATÁN!” – anuncia. – “¡¡GRACIAS A TODOS POR VUESTRA COLABORACIÓN!! ¡EL TERRIBLE MONSTRUO BU HA MUERTO! ¡¡YA PODÉIS VIVIR TRANQUILOS!! ¡SE HA TERMINADO!”

La Tierra celebra.

– “¡¡BRAVO!!” – exclama uno.

– “¡HURRA POR NUESTRO HÉROE!” – grita otro.

– “¡¡SATÁN!! ¡¡SATÁN!! ¡¡SATÁN!!” – corean los humanos.

En la Atalaya de Kamisama, nuestros amigos saltan de alegría.

– “¡¡LO LOGRARON!!” – celebran todos. – “¡LO HAN CONSEGUIDO!”

En unos minutos, los Dioses regresan a su planeta gracias a la teletransportación de Shin.

Dende corre a curar a Vegeta, que en unos segundos ya puede ponerse en pie.

Kibito también aparece en el planeta.

– “¡¡KIBITO!!” – festeja Shin. – “¡Estás vivo!”

– “¿Qué ha sucedido?” – pregunta el ayudante del Kaioshin.

– “Es una larga historia…” – sonríe Goku.

El ladrido del pequeño cachorro alerta a nuestros amigos.

– “¿Qué pasa?” – pregunta Satán, yendo a su encuentro. – “¿Has encontrado algo?”

Satán grita de repente, asustando a todos los presentes.

– “¡¡BUUU!!” – exclama el Campeón. – “¡¡ES BU!!”

– “¡¿QUÉ?!” – se preocupan todos.

Nuestros amigos van a ayudarle y se encuentran con Satán abrazado al Bu bonachón.

– “¡AYUDADLE!” – suplica el Campeón. – “¡TÚ! ¡EL VERDE! ¡SABES CURAR, ¿NO?!”

Vegeta alza su mano y apunta al monstruo.

– “¡No digas estupideces!” – exclama el saiyajín. – “¡SAL DE AHÍ! ¡LO REMATARÉ!”

Satán se interpone entre Vegeta y Bu.

– “¡¡NOO!” – exclama el terrícola. – “¡NO LO HAGAS! ¡NO ES TAN MALO COMO CREES!” – intenta explicar. – “¡HACÍA AQUELLAS COSAS PORQUE SE LO ENSEÑÓ UN HOMBRE MALO!”

– “¡¿Pero tú sabes lo que está diciendo?!” – se enfada Vegeta. – “¡¿Qué haremos si sale el otro Bu de nuevo?!  ¡Esta vez podría acabar con todo!” – advierte. – “¡ES MEJOR MATARLO!”

– “¡¡SE VOLVIÓ MALO PORQUE ALGUIEN MATÓ A SU PERRITO!! ¡A SU AMIGO!” – explica Satán, desesperado. – “¡POR FAVOR! ¡TE LO SUPLICO! ¡YO ME HARÉ CARGO DE ÉL! ¡LO TENDRÉ EN CASA BAJO MI CUSTODIA!”

– “¡¿Bajo tu custodia?! ¡No me hagas reír!” – replica Vegeta, que termina la paciencia. – “¡¿Qué harás tú si se descontrola?! ¡APARTA DE UNA VEZ O TE MATO A TI TAMBIÉN!”

Son Goku interviene.

– “Dende, cura a Bu.” – dice el saiyajín, con una sonrisa en su rostro.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Vegeta. – “¡¿ES QUE TE HAS VUELTO LOCO?!”

– “Tanto este Bu como Satán nos han ayudado mucho.” – dice Goku. – “Si no hubiera sido por ellos, todos habríamos muerto, ¿no?”

Los Dioses, pese a estar sorprendidos, entienden la deuda que tienen con ellos.

– “Además, si por cosas del destino ocurriera algo, pelearíamos de nuevo…” – añade Goku. – “¡Esta vez nos entrenaremos a fondo!”

– “Pero…” – interviene Shin. – “Él no podría vivir en la Tierra después de todo lo ocurrido…”

– “Bueno…” – dice Goku. – “¡Podemos usar las Dragon Balls de Namek para que borre el recuerdo de Bu de sus mentes!”

– “Otra vez las Dragon Balls…” – refunfuña el anciano. – “Estáis jugando con fuego…”

– “Haced lo que queráis…” – suspira Vegeta, molesto.

– “¡¡GRACIAS!!” – exclama Satán, feliz. – “¡MUCHAS GRACIAS!”

Unos minutos más tarde, Shin deja a nuestros amigos en la Atalaya de Kamisama y se despide. Allí ya se han reunido todos; Gohan, Trunks, Videl, los androides, Ten Shin Han y Chaoz ya han llegado. Bulma ha reconfortado a su hijo poniéndole su cazadora sobre los hombros.

Goku, Vegeta y Satán se acercan a los demás, que pronto corren a su abrazo. Majin Bu les sigue, provocando el pánico momentáneo de todos, y obligando a Goku y compañía a dar explicaciones.

Tras la felicidad inicial, muchos entristecen, sobretodo Gohan y Trunks, al recordar a Piccolo. Son Goku se acerca a ellos para consolarlos.

– “Sé que lo echáis de menos…” – dice Goku, reconfortando a su hijo agarrándole del brazo.

Los muchachos agachan la cabeza, apenados.

– “Lo hizo por vosotros… Por todos…” – dice Goku. – “Cargaréis con el peso de su vida a partir de ahora. Haced que se sienta orgulloso.”

Gohan se limpia las lágrimas de los ojos y asiente, dibujando una sonrisa en su rostro.

Para los humanos, Mr. Satán ha salvado de nuevo la Tierra y agranda así su leyenda, ganándose el corazón de todos, incluso de sus mayores detractores.

El planeta y el universo disfrutan de nuevo de una paz plena.

DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

“En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, todos descansan en el salón. Brief ha invitado a Mai, Gohan, Krilín y Baba a una taza de té, Baicha se toma un vaso de leche. El viejo Bee, al lado del niño, disfruta de la misma bebida en un cuenco que comparte con el gato Tama.

Nuestros amigos analizan la situación.

– “Puedo intentar buscar al enemigo…” – dice Baba. – “Pero su magia es muy superior a la mía o a cualquier poder que haya visto jamás… Podría verme.. y localizarnos…”

– “No es sensato, Son Gohan.” – le dice Krilín a su amigo.

– “No pienso resignarme.” – dice el mestizo. – “Tengo que hace algo…”

– “¿Cómo está Pino?” – pregunta Mai, intentando cambiar de tema.

– “Ahora Turbo está reparando su motor” – dice Brief. – “Ese joven es brillante… ¡Seguro que lo deja como nuevo!” – sonríe.

– “Al fin, buenas noticias…” – suspira Krilín.

En el laboratorio, Turbo usa su telekinesis para manipular las herramientas y reubicar algunas piezas del interior del Número 16.

– “Tienes una mente privilegiada” – dice Pino. – “Y te lo digo habiendo conocido a los mejores científicos del planeta Tierra.”

– “Gracias” – sonríe Turbo. – “Lo hago lo mejor que puedo.”

Baba prepara su bola de cristal sobre la mesita del salón.

– “Intentaré buscar a Goku de nuevo…” – dice ella.

De repente, el timbre suena e interrumpe a la bruja.

– “Será Ten…” – dice Brief, que acude a la puerta.

El doctor abre sin pensar, y se queda sin palabras al ver una cara conocida.

– “Oli…” – se asombra el padre de Bulma.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – dice la androide, que ha llegado a la Corporación escoltada por Ten Shin Han.

– “No para ti…” – responde el doctor. – “No has cambiado ni un ápice…”

– “¿Puedo pasar?” – sonríe ella.

– “Adelante.” – se aparta Brief, que aún no sale de su asombro.

En Monmaas, Broly huye de un gigantesco hurón. El saiyajín está agotado y sus movimientos son torpes; además, es la primera vez en la vida que no tiene cola, así que le cuesta aún más mantener el equilibrio.

El animal lo persigue sin cesar, pues lo identifica como una presa. 

Broly termina acorralado frente al tronco de un árbol. El hurón se prepara para embestir.

El saiyajín salta en el momento preciso y el hurón se estampa contra el árbol, golpeándose la cabeza y quedando aturdido.

Broly logra reunir las fuerzas suficientes para flotar hasta una rama, lejos del alcance del animal.

El hurón se retira contrariado y con hambre.

En Ryusei, Shula, Madas, Maraikoh, Pan y Bra se han reunido en otra cabaña a la que también han trasladado a Ub.

– “Mi historia comienza hace muchos años…” – narra Shula.  – “Yo me preparaba en la Academia Kaioshin para sustituir a los viejos Dioses, masacrados por el temible Majin Bu.”

Los demás escuchan atentamente.

– “Quería ser el mejor.” – dice el ira-aru. – “Quería sustituir al Dai Kaioshin… Pero mis habilidades eran insuficientes. Muchos compañeros tenían capacidades que rivalizaban con las mías… y había uno que las superaba con creces; el favorito del Maestro Toshisei…”

– “Zamas…” – murmura Madas.

– “¿Lo conocéis?” – se sorprende Shula. – “Supongo que eso significa que logró sus objetivos…”

Madas asiente.

– “Pero ha madurado.” – dice el antiguo Dios, con una sonrisa. – “Su visión a cambiado bastante desde que lo conociste.”

– “Me cuesta creerlo” – suspira Shula.

– “¿Qué pasó?” – insiste Pan.

– “Mi frustración era tal, que decidí abandonar la Academia y buscar mi propio camino.” – responde Shula. – “Sentía la oscuridad creciendo en mi interior y pensé que alejándome de mis anhelos inalcanzables calmaría mi ira… Pero fue todo lo contrario. La rabia me carcomía.” – cuenta. – “Empecé a reprocharme mi cobardía y a arrepentirme de mi decisión… pero sabía que no podía volver. Nadie se fiaría de un desertor.”

Madas parece un poco afligido por la historia de Shula.

– “La Academia necesitaba un cambio…” – murmura el antiguo Kaioshin.

– “En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.” – revela Shula. – “El hijo del creador de Majin Bu; el brujo Babidí.”

Pan y Bra se sorprenden al oír ese nombre que reconocen por las historias de sus padres y tíos.

– “Ese canalla usó mi odio para manipularme a su antojo…” – gruñe el ira-aru. – “Con mi ayuda liberó al Rey de los Demonios y despertó a Majin Bu de nuevo…” – Shula respira hondo para calmarse. – “Por suerte, alguien pudo detener al monstruo…”

– “Esa parte la sabemos.” – dice Bra.

– “¿Cómo?” – se sorprende Shula.

– “Je, je” – ríe Pan.

Shula parece confuso.

Madas coloca su mano sobre la cabeza de su compatriota.

– “Permíteme.” – dice Madas.

De repente, cientos de imágenes invaden la mente de Shula. Son Gohan, Gotenks, Vegeta, Goku, Satán, la Genkidama…

– “¡¡FUISTEIS VOSOTROS!!” – exclama Shula, asombrado.

– “Nuestros padres.” – sonríe Bra.

– “Y mi abuelo.” – añade Pan.

Shula mira de reojo a Ub.

– “Y… ese chico…” – dice el ira-aru. – “Él es…”

– “Más o menos.” – dice Pan. – “El demonio se separó de él.”

– “Creo que empiezo a entenderlo…” – dice Shula. – “Por eso no pude encerrarlo…”

– “¿Para qué querías encerrarlo?” – pregunta Pan.

Shula reflexiona un instante.

– “No puedo revelar todas mis intenciones.” – dice el ira-aru. – “Espero que Madas coincida conmigo y me guarde el secreto.”

Madas asiente.

– “¡¿QUÉ?!” – se molestan las muchachas.

– “¿Estás de broma?” – protesta Bra.

– “Es por seguridad.” – dice Madas.

El antiguo Kaioshin se dirige a su compañero.

– “Cuéntanos lo que puedas.” – le anima el viejo Dios.

Shula asiente.

– “Mi misión es encontrar al demonio del Makai y llevarlo a unas coordenadas concretas.” – dice el ira-aru.

– “¿Quién…?” – pregunta Pan.

Shula niega con la cabeza.

Bra esboza una pícara sonrisa y se ajusta los guantes.

– “Si quieres encontrar a ese Janemba, te ayudaremos.” – dice ella. – “Nos irá bien el ejercicio, ¿verdad, Pan?”

– “Sí” – asiente Pan. – “Vayamos a por ese demonio.”

– “No tan rápido, chicas.” – les interrumpe Madas.

Las chicas sienten que les han cortado el rollo.

– “¿Qué sucede?” – pregunta Pan.

– “Enfrentarse a Janemba es peligroso.” – dice Madas. – “Dependéis demasiado de la fusión… y no sabemos a quién más podríamos encontrarnos por el camino.”

Las chicas agachan la cabeza apenadas.

– “¿Y qué pensáis hacer con Ub?” – pregunta Madas. – “Sigue muy débil y…”

La débil voz del chico interrumpe al ira-aru.

– “Yo… también pienso ir…” – dice Ub.

– “¡¿UB?!” – se sorprenden ellas.

Ub entra en la habitación tambaleándose. Pan se acerca a chico para socorrerle, pero Ub se apoya en la pared.

– “Estás muy débil…” – dice Pan. – “Deberías…”

– “No…” – interrumpe el chico. – “No voy a quedarme aquí mientras vosotras peleáis.”

– “Ub…” – sufre Pan.

– “Chico… ¡No seas cabezota!” – le regaña Madas. – “Ahora eres un simple humano y…”

– “Con o sin el poder de Majin Bu… le prometí a Son Goku y al padre de Pan que protegería la Tierra…” – dice el chico. – “He fracasado… pero no me rendiré… ¡pelearé hasta el final!” – exclama apretando su puño derecho.

Pan sonríe y abraza a Ub, sorprendiendo al muchacho, que tras un breve instante de confusión también abraza a Pan.

– “Pues ya estamos todos listos.” – sonríe Bra con picardía, mirando a Shula. – “¿Cuándo partimos?”