DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 1: Un futuro diferente

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 1: Un futuro diferente

En la Capital del Oeste de un futuro que nunca ocurrió, Mirai Trunks disfruta de un día de trabajo ayudando a su madre a reconstruir el invernadero de la Corporación Cápsula. El chico viste botas amarillas y pantalón negro a juego con su camiseta de tirantes. Bulma viste un mono de trabajo naranja con el logotipo de la empresa.

– “¡Está quedando fantástico!” – dice Trunks.

– “¡No sabes la ilusión que me hace!” – sonríe Bulma. – “Poder recuperar el trabajo de mi padre… ¡Después de tantos años!”

Un tercer personaje interviene.

– “Todo el ecosistema sufrió la repercusión del ataque del Número 17 y la Número 18…” – dice el Número 16, que entra en la sala cargando con dos sacos de abono apilados sobre su hombro.

El androide viste vaqueros azules, botas negras y camiseta ajustada del mismo color.

– “Y Cell se vio obligado a alimentarse de animales durante un tiempo, ya que los androides habían matado a mucha gente…” – suspira Trunks. – “La Tierra ha sufrido mucho.”

– “Por suerte, mi hijo es el guerrero más fuerte de todos los tiempos.” – presume Bulma, dando un cariñoso codazo al Número 16. – “¡Y devolvió la paz a la Tierra!”

– “Mamá…” – se avergüenza Trunks.

– “Es un gran hombre, sin duda.” – sonríe el androide. – “Me alegro de que me despertarais para poder participar en todo esto.”

La vida a retornado al planeta. La gente se ha dedicado a reconstruir las ciudades y ahora viven con normalidad. Son tiempos prósperos.

Lejos de allí, en una desatendida Atalaya de Kamisama, un misterioso personaje rodeado por una neblina oscura ha aparecido y observa el la Tierra con atención.

Mientras tanto, en nuestra línea temporal, Dende se ha reunido con Son Gohan y Krilín en la Atalaya para contarles lo sucedido.

– “¿Estás seguro, Dende?” – pregunta Gohan.

– “No me cabe duda…” – dice el namekiano – “Jamás olvidaré su cara… Sus ojos…”

– “¿Cómo ha podido ocurrir?” – se pregunta Krilín. – “Trunks del futuro acabó con él… ¡Todos lo vimos!”

– “¿Podría haber resucitado?” – pregunta Gohan. – “Tal vez algún socio suyo viajó a Namek…”

– “Quien quisiera pedir ese deseo necesitaría hablar namekiano…” – dice Dende. – “Mis hermanos jamás lo harían por él. Antes darían su vida.”

– “No estaría mal que Goku echara un vistazo…” – propone Krilín.

– “Hablaré con papá” – asiente Gohan.

– “¿Y dónde está Freezer ahora?” – pregunta Krilín. – “No siento su ki…”

– “Ha desaparecido.” – dice Popo. – “Se desvaneció ante nuestros ojos. Yo ni siquiera llegué a verlo.”

– “Todo esto es muy extraño…” – murmura Gohan.

– “Solo lo vi un instante…” – dice Dende. – “Pero no tengo dudas. Era él.”

– “¿Y no dijo nada?” – insiste Gohan. – “¿No viste nada que te llamara la atención?”

– “Su ropa…” – dice Kamisama. – “Iba de negro.”

– “¿De negro?” – se extraña Krilín.

Mientras tanto, en la Corporación Cápsula, Vegeta entrena con Trunks en la sala de gravedad.

– “¡¡No dejaré que desaproveches el poder que tienes ahora!!” – dice Vegeta, cargando contra Trunks.

– “¡Pero he quedado con unos amigos!” – protesta el chico.

Trunks esquiva todos los puñetazos que su padre le dirige.

De repente, la puerta de la sala se abre y la iluminación cambia a una más cálida.

– “¡Ya basta, chicos!” – dice Bulma. – “Os he traído un zumito para que os toméis un descanso.”

– “¡Gracias, mamá!” – sonríe Trunks.

– “¡¡BAJASTE LA GUARDIA!!” – grita Vegeta, propinando un puñetazo en la mejilla del chico, tumbándole de espaldas al suelo.

– “¡VEGETA!” – protesta Bulma, preocupada.

Trunks, sentado en el suelo, se frota la cara, dolorido.

– “¡¿Pero a qué ha venido eso?!” – se queja el mestizo.

– “Aún tienes unas cuantas cosas que aprender de tu viejo…” – sonríe Vegeta, fanfarrón.

En el Monte Paoz, Son Goku está pescando en el rio. Su ropa está en la orilla y él bucea tras un gran pez.

Chichi y Gyuma esperan en casa, preparando la fogata para asar lo que Goku traiga.

En la Mansión Satán, el Campeón y Bu están bañando a Bee, que se sacude y llena de espuma todo el baño.

La Tierra ha olvidado el conflicto con el monstruo gracias a las Dragon Balls de Namek, pero en la mente de todos ha quedado el remanente de la importancia que tuvo Satán en la salvación del planeta.

Videl imparte clase de artes marciales a jóvenes en el dojo de Mr. Satán, cuando su reloj de pulsera la alerta de una emergencia.

– “¿Qué sucede?” – responde ella, acercándose el reloj a su rostro.

– “¡Necesitamos ayuda!” – exclama un policía. – “¡Un hombre armado está atracando una joyería al norte de la ciudad!”

– “¡Voy para allá!” – responde Videl.

La muchacha abandona la clase, dejando al mando a uno de sus alumnos.

Videl sube al tejado corriendo y salta al vacío mientras activa su reloj de pulsera, materializando un traje parecido al del Gran Saiyaman, pero con colores distintos; el mono es lila, el gi azulado, y el casco es blanco y naranja.

La muchacha emprende el vuelo a toda velocidad.

Mientras tanto, Gohan y Krilín ya han abandonado la Atalaya y vuelan juntos.

– “¿Qué opinas, Gohan?” – pregunta el terrícola.

– “Lo que dice Dende es extraño, pero será mejor tomarlo en serio…” – dice el mestizo. – “Puede que el poder de Freezer ya no sea un problema, pero es un tipo del que no nos podemos fiar… Su regreso sería peligroso.”

Krilín asiente.

– “Sin duda.” – dice el terrícola.

– “Cuando haya hablado con papá, te llamaré.” – dice Gohan.

– “De acuerdo.” – dice Krilín. – “Mientras tanto, seamos discretos.”

– “Sí” – asiente Gohan.

Los dos amigos se separan; Gohan vuela hacia el Monte Paoz, mientras Krilín se dirige a la Kame House.

En el futuro de Trunks, la radio narra unas noticias que asustan al mestizo e interrumpen su trabajo.

– “¡Damas y caballeros! ¡Les habla Jimmy Firecracker!” – exclama el reportero. – “¡La ciudad ha sido atacada! ¡Los androides han regresado! ¡La gente huye despavorida por las calles de la Orange City! ¡El horror!”

El miedo embarga a Trunks y a Bulma.

– “¡¿Los androides?!” – se pregunta la mujer.

– “¡No es posible!” – replica su hijo. – “Acabé con ellos… ¡Incluso Cell lo confirmó!”

– “Número 16, ¿Gero tenía más androides en algún lugar?” – pegunta Bulma. – “¿Un laboratorio secreto, tal vez?”

– “No” – responde el androide. – “No me consta que Gero o la Red Ribbon dispusieran de más efectivos.”

Trunks agarra una cazadora vaquera que tiene colocada en el respaldo de una silla.

– “¡Echaré un vistazo!” – dice mientras corre hacia la salida.

– “Te acompañaré” – dice el Número 16.

Los dos personajes salen volando de la Corporación Cápsula en dirección a Orange City. 

En nuestro mundo, en Satan City, el atracador ha tomado la joyería. Es un tipo grandullón, vestido con pantalón vaquero y camisa negra, con una máscara puntiaguda azul oscuro, terminada en una capa del mismo color, con detalles rojos alrededor de ojos y boca. 

La policía ha rodeado el establecimiento. El atracador agarra a una mujer, rodeándole el cuello con el brazo, y le coloca una pistola en la sien.

– “¡No detendréis al temible Mighty Mask!” – exclama el delincuente. – “¡Si os acercáis, me la cargo!”

El famoso ladrón sale del banco con la rehén a punta de pistola.

– “¡ATRÁS!” – ordena a la policía. – “¡ATRÁS O LE METERÉ UNA BALA EN LA CABEZA!”

Los agentes retroceden lentamente, dejando espacio al enmascarado.

Pero de repente, como un proyectil, Videl cae del cielo y patea la pistola, desarmando a Mighty Mask.

La heroína salta y propina un rodillazo al ladrón en la barbilla, noqueándolo.

Los agentes se apresuran en esposar al delincuente, que ha quedado tumbado en el suelo.

Un policía se acerca a nuestra amiga por detrás.

– “¡Gracias, Gran Saiyawoman!” – dice el agente.

Videl sonríe.

– “Solo hago mi…” – dice mientras se da la vuelta. 

La mujer se da cuenta de que no hay nadie a su alrededor. 

– “…trabajo.” – finaliza la frase.

Videl se percata de que se encuentra en mitad de una ciudad que no reconoce, pese a que guarda muchas similitudes con Satán City. Algunos edificios están en ruinas, otros en plena reconstrucción. Un cielo cubierto de nubes negras contrasta con el previo día soleado.

– “¿Qué demonios…?” – se pregunta la heroína.

De repente, una gran explosión cercana, a tan solo unas calles, llama su atención. El suelo tiembla y el viento sacude a la Gran Saiyawoman.

Mientras tanto, Trunks y el Número 16 han llegado a la ciudad. Los dos aterrizan en un cráter humeante.

– “¡¿Qué ha pasado aquí?!” – se pregunta el mestizo.

– “No siento ninguna energía…” – dice el androide.

Videl corre por las calles de la extraña Satán City hacia el lugar de la explosión.

– “Podría haber heridos…” – piensa ella, mientras trastea su reloj. – “Debería comunicárselo a los servicios de emergencia, pero por alguna razón no tengo cobertura…”

En ese instante se da cuenta de que una figura se interpone en su camino. Ella se detiene.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende al reconocer al gigantesco individuo. – “¡¿Cómo?!”

Frente a ella, Spopovich espera.

– “¡¿Qué hace él aquí?!” – refunfuña Videl, asustada.

El monstruoso terrícola alza su mano y prepara una esfera de ki amarillo.

Videl, presa del pánico, no es capaz de reaccionar.

En ese instante, algo parece llamar la atención de Spopovich, que pierde el interés por Videl y le da la espalda.

En un parpadeo, Videl se encuentra de nuevo en mitad de una calle transitada de Satán City. Los coches tienen que frenar rápidamente para no atropellarla, provocando varios accidentes menores que terminan generando un atasco.

– “¡¡Apártate de ahí!!” – grita furioso un conductor, asomándose por la ventanilla.

– “¡¿Es que eres boba?!” – exclama otro. – “¡Mira la que has liado!”

Videl está confusa.

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta. – “¿Una alucinación?”

En el futuro de Trunks, el mestizo y el Número 16 caminan por las calles de Orange City, que está en llamas. El cielo está cubierto por nubes negras.

– “Maldita sea…” – protesta Trunks. – “La gente ha trabajado mucho para reconstruir la ciudad… Y vuelve a estar en ruinas…”

De repente, una piedra cayendo desde lo alto de un edificio choca contra el suelo y alerta a nuestros amigos. Sobre el tejado, una figura se muestra.

Trunks se queda perplejo y boquiabierto; ojos como platos.

– “No… no es posible…” – titubea Trunks.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el Número 16.

La figura da un paso al frente y la luz de un incendio cercano ilumina su rostro; un viejo amigo, vestido con un gi negro adornado con un cinturón rojo y botas blancas. Un pendiente verde brilla en su oreja izquierda.

– “Hola, Trunks…” – sonríe el misterioso personaje, de forma siniestra.

– “G… Gohan…” – titubea el mestizo.

Dibujado por dsp27

DBSNL // Capítulo 186: Principios heredados

DBSNL // Capítulo 186: Principios heredados 

“Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”

En la Corporación Cápsula, Oli se ha reencontrado con su hijo después de muchos años.

– “Pino…” – dice ella, mientras camina temblorosa hacia él, extendiendo su mano para acariciarle el rostro.

La escena enternece a todos los presentes.

El androide sigue inexpresivo, confuso. La mujer se detiene de repente, horrorizada.

– “No… no, no…” – repite ella, como si estuviera apunto de enloquecer. – “¿Qué hizo ese miserable…? ¡NO!”

– “¿Qué ocurre?” – se pregunta Brief.

– “¡¿QUÉ ERES?!” – le recrimina Oli al Número 16. – “¡NO ERES MI HIJO!”

– “Oli…” – intenta calmarla el padre de Bulma.

– “¡¿CÓMO SE ATREVIÓ GERO A HACER ALGO ASÍ?!” – grita ella, desquiciada. – “¡UNA ABOMINACIÓN!”

El Número 16 no dice nada; aguarda en silencio.

Oli apunta al androide.

– “¡¡EMBUSTERO!!” – grita la doctora.

– “¡ESPERA, OLI!” – intenta intervenir Brief.

Pero de repente, Gohan agarra a la mujer de la muñeca y le levanta el brazo hacia el cielo.

– “No lo hagas.” – dice el mestizo.

– “¡¡SUÉLTAME!!” – protesta ella.

– “Pino es nuestro amigo.” – dice Gohan. – “No dejaré que le hagas daño.”

– “¡¡ÉL NO ES PINO!!” – grita ella. – “¡ES SOLO…!”

– “¿Un robot?” – interviene el Número 16.

Todos se quedan mirando a Pino, sorprendidos y apenados a partes iguales.

– “Doctora Oli…” – dice el Número 16. – “Le suplico que no me mate.”

– “Pino…” – murmura Krilín.

– “Tengo una deuda con esta gente.” – explica el Número 16. – “Quiero ayudarles a proteger la Tierra y a recuperar a sus seres queridos.”

Las palabras del Número 16 sorprenden a Oli.

– “Algunos han perdidos a sus parejas, a sus hijos… otros a sus padres.” – dice el robot. – “Si usted perdió a Pino, creo que puede entender como se sienten. Yo quiero ayudarles.” – explica. – “Si después de eso, mi existencia le sigue molestando; si sigue creyendo que no debería vivir, no me opondré.”

– “Pino…” – dice Gohan. – “Eso no es necesario… ¡No dejaremos que te haga daño!”

– “Es mi decisión, Son Gohan.” – dice el robot. – “Espero que la respetéis.”

– “Pero…” – duda el mestizo.

Oli se fija en el rostro del robot; en sus ojos azules.

– “Acepto.” – dice la doctora.

– “¿Eh?” – se sorprende Brief.

– “Dejaré que los ayudes.” – dice Oli. – “Pero después te destruiré.”

Pino asiente.

Turbo no entiende nada de lo que acaba de ocurrir.

– “Eh… ¿Dónde me he metido?” – piensa el joven Norimaki.

En el planeta Popol, los muertos avanzan hacia la nave pirata.

– “¡VÁMONOS DE AQUÍ!” – grita Spade.

– “¡Estoy en ello!” – responde Hart.

Los motores de la embarcación rujen, pero tras un petardeo se apagan.

– “¡¿QUÉ DIABLOS OCURRE?!” – pregunta Spade.

– “¡LA NAVE NO RESPONDE!” – exclama Hart. – “¡No tenemos propulsión!”

En el exterior, uno de los cadáveres se ha introducido en la turbina, que se ha incendiado.

– “Maldita sea…” – gruñe Spade.

– “¡Vamos a tener que pelear!” – advierte Tarble.

Una gota de sudor recorre la frente de Spade.

– “¡Hart!” – dice el líder. – “¡Encargaos de arrancar esto!”

– “¡Sí!” – asiente Hart.

Los cadáveres se amontonan en la puerta del vehículo.

La compuerta se abre lentamente y los cuerpos intentan entrar, amontonándose en la entrada.

De repente, un estallido desatasca el acceso. Tarble y Kale salen del vehículo disparando a discreción, seguidos Dmond, Klub y Spade, armados con arpones de ki.

– “¡Klub! ¡Revisa la turbina!” – ordena Spade. – “¡Te protegeremos!”

Los guerreros se encargan de allanar el camino al pirata.

Spade ensarta a un enemigo con su lanza, pero este sigue intentando agarrarlo.

– “¡Son inmortales!” – exclama el pirata. 

– “¡Ya están muertos!” – le corrige Kale.

– “¡Hay que desintegrarlos!” – dice Tarble. – “¡RIOT JAVELIN!” – dispara.

En el planeta Ryu, Madas, Bra, Pan y Ub se despiden de Maraikoh, apunto de embarcar en la nave del ira-aru; un vehículo cuyo aspecto recuerda a un platillo volante.

– “Muchas gracias por todo, señor Maraikoh” – hace una reverencia Ub

– “Ha sido un placer ayudar a los Dioses.” – dice el dragón.

– “Vuestra raza es honorable” – reverencia Madas. – “Espero que el destino sea justo con vosotros.”

– “Gracias” – asiente Maraikoh.

Shula espera ya en el portal de la nave.

– “Tenemos prisa.” – refunfuña el ira-aru.

– “Siempre hay tiempo para ser amable.” – responde Madas.

Nuestros amigos y Shula embarcan y la nave se eleva lentamente para después salir volando hacia el espacio a toda velocidad.

Tras unos instantes, Pan y Bra se acercan al piloto.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta la hija de Gohan.

– “Aún no lo sé.” – dice Shula. – “Espero información.”

– “¿De quién?” – se extraña Bra.

Shula no responde.

Mientras tanto, muy lejos de allí, Trunks y Hit han aterrizado en un planeta remoto, en lo más profundo del Sector Dormideus.

Los dos guerreros caminan a través de un cambo de hongos gigantescos, cuyos filamentos pegajosos los llenan de limo.

– “¿Qué diablos es esto?” – refunfuña Trunks.

– “Todo lo que tiene por ofrecer este planeta.” – responde Hit.

– “Apesta…” – se queja el mestizo. – “¿Al menos estamos en el planeta correcto?”

– “Se me revuelven las tripas…” – dice el asesino. – “Tiene que ser aquí.”

– “A mí también… pero empiezo a sospechar que es por esta cosa viscosa…” – sigue protestando Trunks.

De repente, a lo lejos, una explosión llama la atención de nuestros amigos.

– “¡Tiene que ser él!” – asegura Hit.

DBZ – SAGA BU REWRITE / Epílogo: El miedo más profundo

DBZ – Saga Bu Rewrite / Epílogo: El miedo más profundo

En el interior de la Sala del Espíritu y el Tiempo, un envejecido, desnutrido y deshidratado Piccolo camina torpemente por la nada, cuando en el horizonte puede divisar una extraña edificación.

El namekiano, con la vista borrosa y casi sin fuerzas, lucha para seguir avanzando y acercarse a lo que parece ser un panteón.

Al llegar a la puerta de piedra la empuja con las pocas energías que le quedan y cae de rodillas cuando ésta se abre. Frente a él se encuentra un pilar en el que se expone una estrella poligonal de doce puntas de cristal negro.

Piccolo siente que una presencia se manifiesta frente a él, y al alzar la vista puede intuir a una figura antropomorfa.

Una mano namekiana se acerca a su rostro.

– “Venganza… Para eso naciste.” – dice una voz de ultratumba.

En el exterior, ha pasado más de un año. 

En la Atalaya de Kamisama, Dende observa la Tierra, de nuevo en paz, mientras Mr. Popo riega las plantas con cariño.

La aparición de una presencia asusta al namekiano.

– “¡¿Quién es?!” – se pregunta Dende.

– “¿Qué ocurre?” – responde Popo, confuso.

Dende sale corriendo y rodea el palacio; pronto se topa con una silueta que lo aterra hasta lo más profundo de su ser.

– “No… no puede ser…” – titubea Dende. – “¿Qué hace él aquí…?”

Una cola blanca chasquea sobre las baldosas de la atalaya.

Popo alcanza a Dende, pero tarde para ver al enemigo, del que solo puede observar una sombra oscura desaparecer con un parpadeo.

Dende se derrumba, cayendo de rodillas al suelo.

– “¡Kamisama!” – exclama Popo. – “¡¿Está usted bien?! ¡¿Qué ha pasado?!”

– “Era él… Ha regresado…” – titubea el namekiano.

– “¡¿Quién?!” – pregunta su ayudante.

– “F… Freezer…” – responde Dende.