DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 4: Destrucción

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 4: Destrucción

Shin y Kibito aparecen en el Planeta Sagrado de los Kaioshin gracias a la teletransportación de los Dioses.

– “¡¿Están vivos?!” – exclama el anciano Kaioshin, que los estaba esperando. – “¡Me temía lo peor!”

Shin cura a Son Goku mientras Kibito posa a Vegeta en el suelo.

– “¡AAH!” – inspira violentamente Goku, recuperando la consciencia.

– “Por poco…” – suspira el anciano.

– “La Capital del Oeste…” – murmura el saiyajín, haciendo memoria. – “Hemos perdido… ¿no es así?”

Shin asiente.

– “Y vosotros habéis intervenido…” – frunce el ceño Goku, que ya lo recuerda todo.

Kibito cura a Vegeta.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Goku.

– “¡AAAH!” – despierta Vegeta, que enseguida mira a ambos lados, como si buscara a alguien.

– “Estás en nuestro planeta” – dice Shin.

– “¡¿Y ese malnacido?!” – pregunta el saiyajín. – “¡¿Y Trunks?! ¡¿Y Bulma?!”

En el mundo futuro, el cuerpo de Black emite un extraño humo negro que cambia su figura lentamente. Trunks se ha puesto en guardia y se ha transformado en Súper Saiyajín, dando un paso al frente para defender a su madre.

En el Planeta de los Dioses del presente, Goku y Vegeta esperan respuestas.

– “Os enfrentáis al destino mismo…” – dice el anciano Dios.

– “¿El destino?” – se extraña Goku.

– “Vuestro enemigo es un ente antiguo, cuyo deber era controlar el curso natural del universo.” – explica el viejo.

– “¿Es un Dios?” – se sorprende Vegeta.

El Kaioshin de hace quince generaciones asiente.

– “Era uno de nosotros.” – confirma el viejo. – “Pero con el tiempo se volvió cruel y despiadado. Olvidó que el deber de los Dioses es proteger la vida… y se convirtió en un Dios de la Destrucción.”

En el mundo de Trunks, el Dios revela su forma ante la mirada aterrada del mestizo y su madre.

Son Goku aprieta los puños.

– “¿Y dónde ha estado todo este tiempo?” – pregunta el saiyajín.

– “Fue sellado lejos de aquí.” – responde el anciano. – “En una dimensión paralela donde su castigo sería eterno.”

– “La Sala del Espíritu y el Tiempo…” – murmura Vegeta.

El Dios asiente.

– “La dimensión tiene ciertas normas para salvaguardar el secreto…” – dice el anciano. – “Pero el poder que habéis alcanzado los mortales ha roto el equilibrio.”

En la Corporación Cápsula del mundo de Trunks, una gigantesca explosión tiene lugar. El mestizo, ahora en su estado base, corre por las calles de la Capital del Oeste con su madre semiinconsciente en brazos.

Mientras tanto, en el Monte Paoz, una anciana Chichi escucha las noticias en una vieja radio, sentada en un balancín, asustada por lo que le pueda pasar a sus amigos de la ciudad, cuando de repente, alguien toca a su puerta.

– “¿Eh?” – se extraña ella. – “¿Quién será…?”

La mujer se levanta de la silla y se acerca a la puerta.

– “¿Quién es?” – pregunta ella, pero no hay respuesta.

Chichi abre la puerta y a contraluz se topa con una silueta que jamás pensaba volver a ver.

– “G… Gohan…” – se llenan sus ojos de lágrimas.

El mestizo se desploma en el suelo, casi derribando a su madre, que enseguida lo socorre.

– “¡GOHAN!” – grita ella, desesperada. – “¡MI GOHAN!” – lo zarandea intentando despertarlo.

En el presente, el anciano sigue con su narración.

– “Él es consciente de vuestras acciones.” – dice el Dios. – “Sabe que habéis alterado el curso natural en múltiples ocasiones.”

– “¿Y qué pretende?” – pregunta Goku.

– “Primero acabará con todo aquel que haya pecado…” – dice el viejo. – “Y luego destruirá el universo para poder reiniciarlo…”

En el mundo de Trunks, pese a los intentos del mestizo de esconderse, Black lo ha encontrado. Con su poder mental, el Dios caído inmoviliza a Trunks y lo obliga a arrodillarse. Su madre cae al suelo.

Bulma, aturdida, se levanta.

– “¡Mamá!” – exclama Trunks, sufriendo ante el poder que le reprime. – “¡CORRE!”

El Dios se transforma de nuevo mientras camina hacia ellos; toma la apariencia de Vegeta.

– “Bastardo…” – gruñe el mestizo.

– “Trunks…” – dice Bulma, mirando tiernamente a su hijo. – “Te quiero…”

– “Mamá…” – llora el mestizo.

Black alza su mano hacia sus enemigos.

– “¡MAMÁ!” – grita Trunks, desesperado.

Bulma abraza a su hijo con fuerza.

– “Antes de la creación, viene la destrucción.” – sentencia el Dios, al unísono con el viejo Kaioshin en el presente.

La luz morada engulle a nuestros amigos.

En el presente, Goku y Vegeta siguen escuchando atentamente al anciano.

– “Eso solía decir…” – revela el viejo. 

– “Ese bastardo…” – gruñe Vegeta.

– “¿Cómo vamos a detenerlo?” – pregunta Shin.

– “No podemos…” – dice el anciano Dios.

– “¡Tiene que haber una forma!” – exclama Goku. – “Ya lo detuvieron en el pasado, ¿no?”

– “A un alto precio…” – dice el viejo. – “Y contábamos con cuatro Dioses al máximo de sus capacidades.”

– “¿Y Vegetto?” – pregunta Vegeta.

Son Goku se sorprende al oír a su compañero proponer la unión.

– “Ni siquiera vuestra unión Pothala podría detener a semejante monstruo.” – dice el anciano.

– “¿Tan…? ¿Tan poderoso es?” – titubea Goku, que por primera vez es consciente el poder devastador del enemigo.

– “Nos habéis salvado.” – dice Vegeta, muy serio. – “¿Por qué?”

Los Dioses miran a Vegeta sorprendidos por su tono.

– “¡Nos habéis traído aquí en lugar de dejarnos morir en la Tierra!” – exclama Vegeta, enfadado. – “¡¿Por qué?! ¡¿Qué pretendéis?!”

El viejo agacha la cabeza y suspira.

– “Vosotros habéis desafiado el destino en muchas ocasiones…” – dice el Dios. – “No creo que nadie sea capaz de derrotar al Hakaishin… pero si esa posibilidad tan solo existe, creo que la única baza del universo sois vosotros.”

Mientras tanto, en la Tierra, Trunks ha volado con su madre hasta la Kame House.

Bulma ya descansa en un futón, en el piso de arriba. En el salón, Trunks, Roshi, Oolong, Krilín y la Número 18, discuten sobre la situación. En la playa, Umigame juega con la pequeña Marron para distraerla.

– “Tenía el aspecto de Son Goku…” – explica Trunks.

– “Dende vio a Freezer…” – dice Krilín.

– “Tiene que estar relacionado…” – murmura Roshi.

– “Y ya no puedo sentir el ki de papá ni el de Goku…” – gruñe Trunks.

– “Maldita sea…” – protesta Roshi. – “Qué impotencia…”

De repente, un vendaval y sonido de turbinas azota la playa. Videl ha llegado con su jet; le acompañan a Chichi y Gyuma.

Todos salen al exterior a recibirlos. Umigame y Marrón también se acercan. Videl y los demás bajan del vehículo con claro pesar.

– “Bienvenidos…” – dice Krilín, con incomodidad. – “Siento mucho lo de Gohan y lo de Goku…”

– “¿Goku?” – protesta Chichi. – “¡¿Qué le ha pasado a Goku?!”

Chichi llora y casi se desmaya de nuevo, teniendo que ser sujetada por su padre.

Oolong mira de reojo a Krilín.

– “Mira que tienes poco tacto…” – dice el tocino.

– “Pensé que ya lo sabría…” – lamenta Krilín.

Roshi da un paso al frente.

– “¿Qué pasó en Satán City?” – pregunta el viejo maestro.

– “Vi a Spopovich, un viejo secuaz de Babidí al que me enfrenté…” – dice Videl. – “Y luego se convirtió en un tipo con cola y melena negra…”

– “Raditz…” – se sorprende Krilín.

– “Gohan intentó detenerlo… pero…” – aprieta sus puños con fuerza la muchacha mientras sus ojos se humedecen.

Roshi se sujeta la barbilla mientras piensa.

– “Viejos enemigos… todos con una conexión importante con los contrincantes frente a los que se han manifestado…” – murmura el Duende Tortuga. – “Creo que estamos ante un único enemigo.”

Una voz alerta a todos los presentes. Todos la reconocen.

– “Es una buena deducción, maestro.” – dice Goku, con el gi de Black.

Todos se ponen en guardia.

– “Goku…” – dice Oolong.

– “No os dejéis engañar…” – dice Krilín.

– “Es él…” – añade Trunks.

La Número 18 se coloca frente a su hija.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín, alzando la arena de su alrededor.

Black Goku sonríe.

– “Pagaréis por vuestros pecados…” – dice el enemigo.

DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

DBSNL // Capítulo 189: Galaxy Tour

“Las cosas están peor aún de lo que creéis.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, un estruendoso ruido de turbinas alerta a nuestros amigos.

– “¿Qué ha sido eso?” – se sobresalta Brief.

– “¿Y porqué no lo hemos sentido llegar…?” – frunce el ceño Gohan.

Nuestros amigos salen al exterior y ven una nave en forma de pulgar con dos alas plegables laterales aterrizando en mitad de la carretera, frente al edificio de la Corporación.

Gohan y los demás sale corriendo a recibirla, inquietos por desconocer si se trata de un aliado o un enemigo.

Todos están pendientes de la apertura de la compuerta trasera, de la que sale una figura que desconocen.

Un muchacho con el uniforme de la Patrulla Galáctica se presenta ante ellos. Su piel es lila y su cabello es blanco, cortado y peinado en forma de casco.

– “Hola a todos.” – saluda el recién llegado.

Nuestros amigos reconocen enseguida esa ropa y el logotipo que lleva en el pecho.

– “¿Un patrullero?” – se pregunta Gohan.

El extraño asiente.

– “Me llamo Meerus” – se presenta.

– “Ahora mismo no podemos ofrecer más ayuda a la Patrulla” – dice Gohan. – “Ya habréis visto el estado en el que está nuestro hogar.”

– “No vengo a pedirte ayuda, Son Gohan.” – dice Meerus. – “Solo a informaros.”

– “¿Cómo?” – se extrañan todo.

– “Tengo noticias que pueden ser de vuestro interés.” – sonríe el patrullero.

– “¿De qué se trata?” – pregunta Krilín.

– “Las Dragon Balls…” – dice el patrullero. – “…siguen activas.”

La sorpresa embarga a todos los presentes.

Mientras tanto, en Dorakiya, el diminuto demonio causa problemas a Hit y a Trunks. 

Janemba sonríe de forma macabra y alza su mano hacia el cielo.

El demonio proyecta millones de rayos de luz que ascienden para luego caer sobre el planeta como una lluvia de estrellas; como ya sucedió en la Tierra.

Los ataques, en esta ocasión, van dirigidos a Hit y a Trunks.

El asesino usa su salto temporal para evitar los ataques. Trunks ha logrado esquivar los primeros y recurre a su espada para repeler los demás.

Janemba aprovecha el momento para cargar contra el mestizo.

Trunks propina un rápido espadazo al demonio, cortándolo por la mitad… pero automáticamente las dos partes se unen y el demonio propina un puñetazo en la cara al hijo de Vegeta, derribándole.

– “¡TRUNKS!” – se preocupa Hit.

El asesino proyecta una nube de humo negro por su boca, intentando cegar al enemigo, pero éste simplemente desaparece usando su poder y reaparece detrás de Hit.

El asesino detiene el tiempo y se da la vuelta, dispuesto a patear a Janemba, pero resulta que solo una pequeña parte de él se ha materializado; su brazo izquierdo.

El resto de Janemba aparece sobre Hit le propina una patada descendente que lo estampa contra el suelo.

Janemba se posa sobre el aturdido asesino mientras recupera su brazo. Agarra a Hit del cuello mientras su larga lengua se acerca al rostro de su víctima.

Trunks se pone en pie, un poco atolondrado.

– “¡Maldito…!” – exclama el mestizo.

Pero de repente, un destello de ki verde impacta contra Janemba y lo empuja hasta una montaña lejana, donde sucede una gran explosión.

– “¡¿QUÉ…?!” – se sorprenden Hit y Trunks.

Un guerrero con el rostro oculto tras un turbante ha entrado en escena.

– “¿Quién…?” – se pregunta Trunks.

– “Reitan… el vengador.” – murmura Hit.

Mientras tanto, en la Tierra, nuestros amigos siguen incrédulos ante la noticia dada por el patrullero.

– “No es posible…” – dice Krilín. – “Dende ha muerto…”

– “Las Dragon Balls ya no estaban conectadas a ese namekiano.” – dice Meerus. – “La mayoría de su poder nació de otro.”

– “Piccolo…” – dice Gohan.

Meerus asiente.

– “Las cosas están peor aún de lo que creéis. El enemigo busca las esferas…” – dice el patrullero. – “Y Goku y Vegeta han sido derrotados.”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.

– “¡No es posible!” – exclama Ten. – “Son Goku…”

– “Ninguno ha sido rival para el mal que ha despertado.” – dice Meerus.

– “¿Están muertos?” – pregunta Krilín, asustado.

– “Su destino ha sido peor que la muerte.” – responde el patrullero. – “El Makai…”

Todos se quedan en silencio. El desanimo empieza a embargar a todos.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Gohan.

– “Se llama Moro.” – responde Meerus, muy serio. – “Es el mal más antiguo y oscuro que existe. Su magia era temida incluso por el mismísimo Zeno.”

Nuestros amigos se quedan pasmados.

– “¿Cómo podemos derrotar a alguien así?” – se pregunta Krilín.

Meerus suspira.

– “Y ahora, me voy.” – dice el patrullero.

– “¿Eh?” – se extrañan todos.

– “Ya he cumplido mi trabajo.” – dice el patrullero.

– “¿Tu trabajo?” – se extraña Gohan.

Meerus entra en su nave. La compuerta se cierra lentamente.

– “Buena suerte, terrícolas.” – dice el patrullero.

La nave despega al instante y en un abrir y cerrar de ojos desaparece en el cielo.

– “Qué tipo tan extraño…” – dice Brief.

– “¿Qué vamos a hacer?” – gruñe Ten Shin Han.

Gohan aprieta sus puños; el suelo se quiebra y una violenta corriente de aire azota el lugar. 

– “¿Puede tener la nave lista para mañana, Doctor Brief?” – pregunta el mestizo.

– “Son Gohan…” – sufre el padre de Bulma.

– “¡¿Puede hacerlo o no?!” – insiste Gohan.

– “No lo sé…” – dice Brief. – “Con un poco de ayuda…”

– “Está bien.” – dice Gohan. – “Inténtelo.”

El mestizo se aleja de los demás y mira por encima del hombro al doctor.

– “Gracias” – sentencia Gohan.

El mestizo sale volando a toda velocidad y se pierde en el horizonte.

– “Son Gohan…” – murmura Krilín, pensativo.

En Dorakiya, Reitan observa detenidamente a Trunks. Hit se pone en pie.

– “Tu poder…” – dice el herajín. – “He oído hablar de la leyenda del Súper Saiyajín… ¿Tú mataste a Freezer?”

– “En una ocasión…” – dice Trunks.

– “¿Es cierto que ha resucitado?” – gruñe Reitan.

– “El Freezer que ha regresado no es el de este universo…” – dice Trunks.

– “¿Qué?” – se extraña el herajín. – “¿Otro universo?”

– “Lo sé. Es complicado.” – dice el mestizo.

El asesino interviene.

– “¿Qué haces aquí, Reitan?” – dice Hit.

– “Me conoces…” – murmura el herajín.

– “Tienes tu fama en este sector.” – dice el asesino.

– “Lo entiendo… Hit.” – sonríe Reitan. – “Estaba recopilando información… Parece que últimamente es muy difícil estar al día de lo que sucede en el universo…”

Mientras tanto, Janemba ha salido de entre los escombros y emite un grito ensordecedor.

– “Ese bastardo…” – refunfuña Trunks.

– “Acabemos con él.” – dice Reitan. – “Luego hablamos.”

Hit asiente.

– “Me parece bien.” – dice el asesino.

Reitan aprieta sus puños y su cuerpo se transforma. Su turbante se deshace y sale volando; su cabello se torna rojizo y su piel verdosa. 

El cambio llama la atención de Trunks.

– “Su transformación…” – piensa el mestizo. – “Se parece mucho a la nuestra…”

Reitan desenfunda su arma.

– “¡VAMOS!” – grita el herajín.

Hit, Trunks y Reitan cargan contra Janemba.

En la Tierra se ha hecho de noche.

Gohan ha llegado al Monte Paoz y entra en su casa. El mestizo recorre el lugar y se detiene a observar una fotografía de él de pequeño junto a sus padres.

– “Papá…” – murmura el mestizo. – “Necesito tu fuerza…”

En la Corporación Cápsula, Krilín se encuentra en el cuarto de baño, frente al espejo. El terrícola pone en macha la maquinilla de afeitar y, poco a poco, el lavabo se llena de mechones de cabello.

En el jardín, Brief ha montado un pequeño taller y ya repara la nave de Gohan. Pino ayuda con las tareas pesadas.

– “Esta tecnología no es nada sencilla…” – suda el anciano. – “No sé si para mañana…”

– “¿Necesitáis ayuda?” – se acerca Oli.

El doctor sonríe.

En el laboratorio, Turbo ha desmontado el viejo radar de las Dragon Balls con su poder mental y lo reconstruye incorporando piezas extra de la Corporación.

– “Creo que si le pongo un nuevo receptor… y un condensador más potente…” – murmura Norimaki.

En el taller, Mai prueba de nuevo su rifle y sonríe satisfecha.

En el tejado, Ten Shin Han medita bajo la luz de las estrellas.

En el armario de un dormitorio de la Corporación, Baicha trastea, vigilado por Bee.

Baba ha regresado a su palacio y se ha adentrado en lo más profundo para recoger un diamante rojo que dormita sobre un pedestal.

La noche transcurre en calma y finalmente amanece.

Brief suspira aliviado.

– “¡Está lista!” – sonríe contento. – “¡Lo hemos logrado!”

– “Enhorabuena, doctor.” – dice Pino.

Una ligera sonrisa se le escapa a Oli.

Ten Shin Han desciende del tejado.

– “Buenos días, Ten” – saluda Brief.

Krilín, con la cabeza afeitada, sale del edificio principal. Viste su gi de la escuela Kame.

– “Krilín…” – se sorprende su compañero de Artes Marciales.

– “¿Ya estamos listos?” – pregunta Krilín.

Mai sale al jardín con su rifle a la espalda. Viste una gabardina gris y un gorro naranja.

– “¿Tú también vienes?” – se extraña Ten.

De repente, Gohan llega volando y desciende frente a todos.

– “Buenos días.” – saluda Gohan. – “¿Está todo listo?”

El mestizo viste el gi que su padre llevó en Namek. Todos sonríen al verlo.

– “¿Eh?” – se sorprende Gohan. – “¿A dónde vais?”

– “¿Y tú qué crees?” – dice Krilín.

– “Te acompañamos.” – añade Ten.

– “Chicos…” – dice el mestizo, con dudas.

– “Gohan…” – le interrumpe Krilín. – “No he dejado de pensar en qué haría Goku… y lo tengo claro.”

– “Esta vez, él nos necesita.” – dice Ten.


En ese instante, el pequeño Baicha sale vestido con ropa vieja de Yamcha, que le queda enorme. Lo acompaña Bee.

– “¿A dónde vas tú?” – se sorprende Krilín.

– “Quiero ayudar…” – dice el hijo de Yamcha. – “Quiero pelear…”

– “Pero si eres solo un niño…” – dice Krilín.

– “¡No me importa!” – dice el chico. – “¡Soy un guerrero!”

Mai se enternece frente al coraje del niño.

– “Baicha…” – murmura la mujer.

Gohan se acerca al chico y se agacha para acariciarle la cabeza.

– “¿Estás seguro?” – le pregunta.

– “Gohan… no creo que…” – interviene Ten.

– “¿Qué edad tenía yo cuando empecé a pelear con vosotros?” – dice Gohan.

– “Pero Gohan… él no es…” – dice Krilín.

– “Tiene mucho más empeño del que tenía yo a su edad.” – dice Gohan.

El rostro de Baicha se ilumina de ilusión.

Mai da un paso al frente.

– “Dadme media hora y le ajustaré la ropa” – dice ella.

Gohan se pone en pie y asiente.

– “Saldremos entonces.” – dice el mestizo.

En ese tiempo, todos ya están listos.

Baicha luce la ropa de su padre, ahora ajustada por Mai.

– “Te falta esto.” – dice la mujer, que se quita el gorro y se lo pone al niño. – “¡Listo!”

Pino sale de la Corporación con una armadura nueva inspirada en su armadura vieja y la de Vegeta.

Todos están preparados.

Baba, Brief, Turbo y Oli se quedan en Tierra.

– “La Tierra queda en vuestras manos.” – dice Gohan.

– “Descuida.” – dice Brief.

Turbo entrega un nuevo radar al mestizo.

– “Lo he modificado.” – dice Norimaki. – “Os será útil.”

– “Gracias, doctor.” – asiente Gohan.

Baba se acerca al mestizo y le entrega el diamante.

– “¿Qué es esto?”  – pregunta Gohan.

– “Lo sabrás cuando llegue el momento.”  – sonríe Baba. – “Deja que te guíe, pero no caigas en su sed de sangre.”

– “¿Crees que es momento para acertijos?”  – responde el mestizo.

– “Confía.”  – sonríe Baba. – “El Sol brilla hoy más fuerte que ayer.”

Gohan no parece convencido, pero asiente con una sonrisa mientras se dirige a la nave con los demás.

Bee sigue a nuestros amigos hacia la nave, pero Gohan lo detiene.

– “Lo siento, amigo… pero tienes que quedarte aquí.” – dice el mestizo.

El perro agacha la cabeza, triste, y se sienta.

– “Volveremos pronto.” – se despide Gohan. – “Y tranquilo, yo cuidaré de tu nuevo amigo.”

Baicha saluda a Bee desde la nave.

Gohan sube al vehículo; Krilín se le acerca.

– “¿Y Cell?” – pregunta el terrícola.

– “Puede encontrarnos con el Shunkanido.” – responde el mestizo.

Todos se preparan para partir.

– “¡ROBOT!” – exclama Oli.

Pino mira a la doctora, sorprendido.

– “Cumple tu promesa.” – dice Oli.

Pino sonríe y asiente.

La compuerta se cierra y nuestros amigos inician su viaje en busca de las Dragon Balls.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, en el planeta de Zeno, Moro se encuentra sentado en el trono; Shiras a su lado.. Piccolo está arrodillado frente a ellos, comparte la muestra de respeto con otra figura demoníaca. Detrás de los dos demonios, seis siluetas en tinieblas.

– “Aquí están, señor.” – dice Piccolo. – “Las siete almas que me pidió.”

– “Muy bien…” – murmura Moro.

La figura que acompaña al namekiano se pone en pie; es Dabra.

– “Gracias por esta oportunidad, señor.” – dice el demonio. – “No le defraudaremos.”

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 3: Goku y Vegeta

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 3: Goku y Vegeta

En el Planeta Sagrado de los Kaioshin, el anciano se encuentra pescando en un pequeño lago mientras hojea una revista erótica posada en el suelo, a su lado.

De repente, una terrible sensación perturba su paz.

– “¡¿EH?!” – reacciona preocupado el Kaioshin de hace quince generaciones.

En el horizonte, Shin y Kibito llegan corriendo. Los dos parecen nerviosos.

– “¡¡Venerable antepasado!!” – exclama Shin.

– “¡¿Lo ha sentido?! ¡¿Qué ha sido eso?!” – pregunta Kibito.

El viejo no reacciona. Su mirada está perdida en el suelo, su cuerpo tiembla como ua hoja.

– “¡Antepasado!” – exclama Shin. – “¡¿Está usted bien?!”

La voz quebrada del Dios responde al joven Kaioshin.

– “No puede ser…” – dice el anciano, aterrado y con sudores fríos. – “¿Cómo…? ¿Cómo ha podido ocurrir esto…?” – titubea.

Shin y Kibito se miran asustados.

En la Corporación Cápsula, Vegeta y Trunks han salido al jardín y tienen la mirada fija en el horizonte.

– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Trunks, preocupado. – “¡¿Y Gohan?!”

– “¿Qué sucede?” – se inquieta Bulma. – “¡¿Alguno de los dos me lo explica?!”

Vegeta frunce el ceño y aprieta el puño con impotencia.

– “¿Quién ha podido matar a Gohan?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Quién ha podido hacer algo así?”

De repente, alguien toma tierra detrás de él.

– “¡Goku!” – exclama Bulma, aliviada. – “¿Puedes decirme tú lo que ocurre?”

Vegeta se da la vuelta al oír a su mujer. 

Son Goku ha llegado a la Corporación Cápsula.

– “¿Y ese gi?” – pregunta Bulma. – “El negro es elegante, pero a ti no te pega…”

– “¡Goku!” – dice Trunks. – “¿Qué le ha pasado a Gohan? ¿Está bien?”

El padre de Trunks observa a su rival y siente que algo no encaja.

Goku revela una media sonrisa que perturba a Vegeta.

– “¡NO OS ACERQUÉIS A ÉL!” – exclama el saiyajín.

El saiyajín agarra a Bulma del cuello y propina un revés a Trunks, lanzándolo contra el edificio de la Corporación Cápsula.

– “G… Goku…” – dice Bulma con un hilo de voz, pues su garganta está siendo estrujada por la mano de su mejor amigo.

– “Tú no eres Kakarotto…” – gruñe Vegeta, entre dientes.

Goku sonríe sin decir nada.

Vegeta se impacienta.

– “Suelta a Bulma…” – dice el saiyajín. – “¡Luchemos!”

– “Sus pecados son mayores que los tuyos.” – dice Goku. – “Debe morir” – añade apretándole el pescuezo.

De repente, como un rayo rojo, Trunks interviene y patea el brazo de Goku, liberando a su madre, a la que coge en brazos, evitando que caiga al suelo.

Vegeta no duda en transformarse en Súper Saiyajín 2.

Trunks posa a su madre en el suelo y se prepara para contraatacar, pero Vegeta le interrumpe, colocándose entre él y el enemigo con el brazo extendido hacia un lado, sin dejar de observar a su adversario.

– “¡Papá…!” – protesta Trunks.

– “¡AGARRA A TU MADRE Y MARCHÁOS!” – exclama Vegeta. – “¡Yo me encargo de él!”

Goku sonríe de forma burlona.

– “¿Estás seguro, Vegeta?” – se mofa el enemigo.

Trunks aprieta los dientes.

– “¡Pero yo…!” – insiste el mestizo.

– “¿Eres más fuerte que yo?” – le dice Vegeta con una media sonrisa orgullosa en su rostro, mirando a su hijo por encima del hombro.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks, confuso ante tal halago. 

– “Lo sé. Por eso debes sobrevivir.” – dice su padre, que clava de nuevo su mirada en el enemigo. – “¡VETE!”

Los ojos de Trunks se llenan de lágrimas mientras agarra a su madre.

– “Papá… ¡No mueras!” – le pide mientras carga a Bulma sobre su hombro.

– “Haré lo que pueda, hijo.” – sonríe Vegeta.

El mestizo alza el vuelo y se aleja.

Goku alza su mano, apuntando a Trunks.

– “No lo permitiré.” – dice el villano.

Vegeta carga contra el enemigo y le propina un puñetazo en la nariz, haciéndolo retroceder. Goku parece sorprendido por la fuerza de su adversario.

– “Déjame decirte una cosa…” – dice el saiyajín. – “No has elegido la mejor cara para venir a enfrentarte a mí…”

– “¿Eh?” – murmura el enemigo.

– “¡No pienso perder contra un falso Kakarotto!” – exclama Vegeta.

Mientras tanto, en el mundo futuro, Trunks ha llegado a la Corporación Cápsula.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se preocupa Bulma, que ve el aspecto de su hijo.

– “No sabría decírtelo…” – gruñe el mestizo, nervioso.

– “¡¿Y el Número 16?!” – pregunta su madre.

– “Esta es su tarjeta de memoria.” – dice Trunks. – “Tenemos que revisarla.”

Bulma se entristece al oír la terrible noticia, pero no hay tiempo para lamentos. Los dos corren hacia el taller.

En nuestro tiempo, en la Corporación Cápsula, Vegeta carga contra el enemigo, que esquiva los golpes del saiyajín.

– “Siento tu rabia en cada puñetazo…” – sonríe Goku de forma burlona. – “¿O es impotencia?”

– “¡Cállate!” – replica Vegeta. – “¡Ya te he dicho que no pienso perder!”

Vegeta intenta propinar una patada a Goku con todas sus fuerzas, pero el enemigo la esquiva dando un salto hacia atrás.

Vegeta prepara un Garlick-Ho y dispara sin dudar.

Goku lo esquiva dando un paso a un lado, obligando al saiyajín a elevar su ataque rápidamente para evitar que impacte contra un edificio al final de la calle.

El enemigo sonríe.

– “Ya veo…” – se mofa Goku. – “Estás peleando pensando en no causar muchos estragos…”

– “Tsk…” – protesta Vegeta.

– “Eso puedo solucionarlo.” – sonríe Kakarotto.

– “¿Qué?” – se preocupa el saiyajín.

En el presente, en el Monte Paoz, Videl y Chichi lloran la muerte de Gohan, consoladas por Gyuma.

Son Goku se prepara para realizar un Shunkanido.

– “¡Ahora es Vegeta el que está peleando!” – exclama el saiyajín. – “¡Tiene que ser cosa de ese tipo!”

En la Capital del Oeste, el enemigo prepara sus dedos índice y corazón de la mano derecha; Vegeta reconoce la técnica de Nappa.

– “¡ESPERA!” grita el saiyajín – “¡NO…!”

Una terrible fuerza destructiva nace del ataque.

Muy lejos de allí, en la Kame House, Krilín cuelga el teléfono. La Número 18 abraza a Marron, que llora desconsoladamente.

– “Bulma no responde…” – protesta el terrícola, que marca un nuevo número de teléfono.

En la Capital del Norte, Yamcha responde a su móvil.

– “¡Krilín!” – exclama, preocupado. – “¡¿Qué ha ocurrido?!”

– “Algo terrible está sucediendo…” – dice Krilín.

Mientras tanto, Son Goku aparece en mitad de una densa polvareda con el Shunkanido y no tarda en darse cuenta de lo ocurrido; la Capital del Oeste ha quedado reducida a cenizas y un gran cráter desierto ocupa ahora su lugar.

– “Esto… es terrible…” – dice un atónito Son Goku.

– “Kakarotto…” – dice Vegeta, que sale de entre los escombros con la ropa hecha trizas. – “¿Eres tú?”

– “¡Vegeta!” – exclama Goku. – “¡¿Qué ha pasado?!”

Una voz interrumpe el reencuentro.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el enemigo. – “Veo que se acumulan los monos…”

La polvareda se disipa y revela un viejo conocido de nuestros amigos; Goku y Vegeta se sorprenden al ver a Freezer frente a ellos, vestido con un gi negro.

En el mundo futuro, Bulma a conectado la memoria del Número 16 en su ordenador y teclea desesperadamente mientras cientos de datos se muestran en pantalla. Trunks espera, atento al monitor.

– “¿Y dices que tenía el aspecto de Gohan?” – pregunta Bulma.

– “Sí…” – dice Trunks. – “Era idéntico a él…”

Mientras tanto, en una zona boscosa, un malherido Son Gohan camina torpemente, dando tumbos.

Bulma sigue tecleando hasta que el vídeo del encuentro con el enemigo aparece.

– “La ciudad…” – dice Bulma, observando el desastre.

– “Era peor que cuando acataban los androides…” – dice Trunks.

– “¿Y qué estamos buscando?” – pregunta ella.

– “El Número 16 me dijo que cogiera su memoria por algún motivo… Aún no sé qué debería…” – dice Trunks, que de repente se queda en silencio.

Tanto Bulma como Trunks se quedan estupefactos al ver las imágenes.

– “¿Qué…? ¿Quién demonios es ese?” – pregunta Bulma.

– “No tengo ni idea…” – responde Trunks.

Son Goku y Vegeta observan al enemigo.

– “Freezer…” – murmura Goku. – “¿Qué significa todo esto?” – se pregunta, transformándose directamente en Súper Saiyajín 2.

– “Por si me faltaba motivación…” – sonríe Vegeta, transformándose de nuevo, igual que su compañero.

Freezer sonríe de forma maléfica.

– “Vuestro mundo fue reducido a cenizas una vez…” – dice el tirano. – “Y este planeta sufrirá el mismo destino.”

Goku aprieta sus puños.

– “Has estado entrenando, ¿no es así, Vegeta?” – sonríe el saiyajín.

– “¿Acaso me has estado espiando?” – responde su compañero con una media sonrisa.

– “Un poder así no se puede ocultar en la Tierra” – dice Goku.

– “Demostrémosle de lo que somos capaces.” – sentencia Vegeta.

Los dos saiyajín empiezan a concentrar su ki.

– “¡¡HYAAAAAAAAAAA!!” – gritan al unísono.

Todo el planeta tiembla. Su poder aumenta exponencialmente. Una fuerte corriente de aire emitida por sus cuerpos barre el árido paraje.

Freezer frunce el ceño.

– “Lucha contra el destino es inútil…” – murmura el tirano. – “¿Cómo osáis…?”

Las auras de los saiyajín se unen en una gran aura esférica que aumenta su brillo, cada vez más intenso, y finalmente estalla en una explosión de luz. 

La Tierra ha dejado de temblar. El polvo se posa lentamente de nuevo sobre el suelo, revelando las dos siluetas de nuestros amigos.

Freezer gruñe hastiado.

– “Ya veo…” – murmura el tirano.

Goku y Vegeta sonríen, transformados en Súper Saiyajín de nivel 3.

– “¡Vamos allá!” – exclama Goku.

Freezer utiliza un cañón de ki ocular que hace estallar el lugar en el que nuestros amigos estaban de pie, pero ambos esquivan el ataque y cargan contra el tirano.

Vegeta intenta dar un puñetazo a Freezer la cara, pero el enemigo lo esquiva inclinándose hacia la izquierda, dejando que Vegeta pase de largo. Goku aprovecha para propinarle una patada en ese costado, pero el tirano la detiene con su mano derecha.

Vegeta se detiene y propina una coz al tirano en la espalda; momento que Goku aprovecha parra darle un puñetazo en la cara.

Freezer gruñe furioso y con su cola agarra el pie de apoyo de Vegeta y tira de él con fuerza, derribándole.

Goku salta sobre Freezer, dispuesto a propinarle una patada descendente con el tacón, pero el tirano lanza a Vegeta contra él; los saiyajín se estampan el uno contra el otro.

Freezer retrocede y atrapa rápidamente a nuestros amigos en una esfera de energía fucsia que, con su poder mental, lanza hacia el cielo.

Goku y Vegeta parecen atrapados.

Cuando la esfera ha desaparecido entre las nubes, Freezer lanza un ataque de ki hacia ella.

Una explosión ilumina el cielo sobre el cráter de la Capital del Oeste. 

De repente, Goku aparece detrás de Freezer con el Shunkanido y carga contra él, puño en alto; pero el tirano se da la vuelta rápidamente y esquiva el golpe, colocando su dedo índice en el abdomen de Goku.

– “¿EH?” – se asusta el saiyajín, al ver el dedo del enemigo iluminarse con luz fucsia.

– “Esta es tu deuda.” – murmura Freezer, con una media sonrisa en su rostro.

Un disparo atraviesa a Goku.

– “¡¡HUAAA!!” – escupe sangre el saiyajín mientras retrocede.

Freezer no duda en disparar dos veces más al saiyajín, atravesándole el abdomen de nuevo, justo debajo del corazón, y el pecho en su lado derecho.

Goku pierde su transformación y cae de espaldas al suelo.

De repente, el tirano siente una poderosa energía y se da la vuelta rápidamente.

Lejos de allí, Vegeta ha preparado su mejor técnica. Con sus manos juntas apunta al enemigo. 

– “¡¡Desaparece, bastardo!!” – exclama el saiyajín. – “¡¡SÚPER FINAL FLASH!!” – dispara.

Un veloz torrente de energía avanza hacia Freezer, que de nuevo sonríe al ver el ataque enemigo aproximándose.

El tirano, de perfil a la técnica de Vegeta, solo extiende su mano derecha, y así detiene el ataque.

El “Final Flash” impacta contra su mano. Freezer ni se inmuta. Ni tan solo retrocede un paso.

La luminosidad del ataque se disipa rápidamente, dejando a Vegeta boquiabierto.

– “No… No es posible…” – gruñe Vegeta, furioso e impotente ante el poder del enemigo.

. “¿Esto ha sido todo?” – sonríe Freezer.

En el mundo futuro, Trunks sigue atento al monitor.

– “¿Quién diablos es ese tipo?” – gruñe el saiyajín. – “¿Qué significa todo esto?”

De repente, el techo se derrumba y alguien lo atraviesa, estrellándose contra el suelo; es Vegeta, que ha perdido su transformación.

– “¡¿PAPÁ?!” – exclama Trunks.

El saiyajín, malherido y confuso, intenta ponerse en pie.

– “¿Trunks…?” – responde Vegeta, en un estado deplorable. – “¿Eres tú?”

Bulma se ha quedado sin palabras.

– “Vegeta…” – dice la mujer, cuyos ojos se llenan de lágrimas. – “Vegeta…”

Trunks se da cuenta de que su madre no ha visto a su padre desde hace mucho tiempo.

De repente, el enemigo aparece frente a Vegeta, ésta vez con la apariencia de Kakarrotto, y le propina un puñetazo, haciéndolo desaparecer a través de una barrera invisible.

– “¡¡PADRE!!” – exclama Trunks.

Kakarotto parece estar envuelto por una neblina oscura que lentamente cambia de forma, transformándose en Gohan.

– “Trunks… Tú otra vez…” – sonríe el enemigo.

El hijo de Vegeta se transforma en Súper Saiyajín 2 y con un rápido gesto hace que su madre se coloque detrás de él.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo.

– “No puedes huir de mí…” – sonríe Gohan.

– “He visto tu verdadero rostro…” – dice el mestizo. – “¡Basta de juegos!”

Gohan sonríe, mientras el humo negro que lo rodea empieza a cambiar de forma.

Mientras tanto, en nuestro mundo, Shin y Kibito han aparecido en la devastada Capital del Oeste.

– “¡¡Date prisa, Kibito!!” – exclama Shin.

– “¡Aquí está Son Goku!” – dice su ayudante, que socorre a Goku.

Shin busca entre los escombros hasta que se topa con el otro saiyajín.

– “¡¡Vegeta!!” – exclama el Dios.

Los dos guerreros están inconscientes.

– “¡¡Vamos!!” – exclama Shin. – “¡Antes de que vuelva!”

En un abrir y cerrar de ojos, los cuatro personajes desaparecen.