DBSNL // Capítulo 191: Primera parada

DBSNL // Capítulo 191: Primera parada

“Parece que supieras que estábamos aquí…”

En el planeta Dorakiya, la fusión metamor de Bra y Pan se prepara para enfrentarse a Janemba.

El malherido Hit intenta incorporarse; Madas se agacha junto a él y le asiste.

– “Tranquilo, muchacho” – dice el antiguo Kaioshin. – “No hagas esfuerzos.”

Ub observa preocupado a su compañera.

– “Si tan solo tuviera mi antiguo poder…” – sufre el chico.

Shula da un paso al frente.

– “El demonio es mi tarea.” – dice el ira-aru. – “Debo capturarlo.”

La fusión sonríe.

– “Cuando termine con él, puedes quedártelo.” – fanfarronea la muchacha.

Janemba alza la espada de Trunks, listo para atacar… pero de repente la espada cae al suelo y se incrusta en el pavimento.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos, incluido el propio demonio.

Janemba agarra la espada y tira de ella con fuerza, pero esta parece rechazarlo; no se mueve ni un centímetro.

– “Grr…” – gruñe el diablo.

Madas observa con suspicacia.

– “Esa espada…” – dice el Dios. – “Parece que tiene una voluntad propia…”

El demonio termina frustrándose y abandonando el arma, escupiendo sobre ella con desprecio.

Janemba mira a la fusión y gruñe con rabia.

La guerrera frunce el ceño.

– “Ven a por mí, diablillo.” – sonríe la fusión.

Mientras tanto, en el Makai, Vegeta ya no tiene fuerzas. En su estado base, noquea a un demonio con un puñetazo en la cara y luego cae de rodillas al suelo.

– “Maldición…” – lamenta el saiyajín, que ve como un centenar de enemigos que lo rodea corre hacia él.

De repente, un donut de energía rodea a Vegeta.

– “¿Qué…?” – se sorprende el saiyajín.

El aro se expande y empuja a los demonios, alejándolos del malherido guerrero.

Gotenks, transformado en Súper Saiyajín, se posa a su lado.

– “Gotenks…” – sonríe Vegeta.

– “¿Eh?” – murmura confuso el guerrero. – “Parece que supieras que estábamos aquí…”

Vegeta intenta ponerse en pie, pero fracasa e hinca la rodilla.

– “Sentí vuestra energía a través del portal…” – dice el saiyajín.

– “Vaya…” – refunfuña Gotenks, cruzándose de brazos. – “Y nosotros que esperábamos sorprenderte…”

– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta el marido de Bulma. – “¿Qué ha pasado en la Tierra?”

– “Es una larga historia…” – responde Gotenks. – “Pero no tenemos tiempo. Casi no nos queda energía.”

Los demonios se preparan para atacar de nuevo.

Gotenks esboza una media sonrisa.

– “¡¡AL ATAQUE, CHICOS!!” – ordena la fusión, levantando su puño.

De repente, de las colinas cercanas surgen varios centenares de fantasmas kamikaze que se abalanzan sobre los diablos, causando una explosión tras otra, limpiando la zona de enemigos.

En Monmaas, Broly despierta encerrado en un bote de cristal, cuya tapa tiene diminutos agujeros. El saiyajín, confuso, mira a su alrededor y se da cuenta de que está sobre una mesa gigantesca de madera en el interior de una cabaña. 

El saiyajín está agotado y golpea el cristal intentando romperlo, pero no tiene éxito.

En ese instante se da cuenta de que en el fondo de la sala se encuentra el gigante que le capturó, al que ha llamado la atención con su intento de fuga.

El hombre se acerca al cristal con un artefacto alargado que se ve diminuto en sus manos y, como si fuera una gran caña de bambú, lo introduce en uno de los orificios de la tapa.

De repente, una diminuta gota de agua nace de la caña y cae sobre Broly, empapándolo.

El saiyajín sacude todo su cuerpo para secarse, como si fuera un perro.

No tarda en caer otra gota, pero esta vez Broly se aparta a tiempo.

Por la tención superficial del agua, la gota mantiene su forma a los pies del saiyajín, que mira confuso al gigante.

El enorme personaje se agacha y observa con detenimiento a su prisionero a través del cristal.

El gigante gesticula a Broly, llevándose las manos juntas, como si fuermaran un recipiente, hasta la boca.

El saiyajín se da cuenta de lo que le indica su captor y decide imitarlo, bebiendo así el agua.

Broly puede sentir como su cuerpo se recupera rápidamente, incluso parece que sus heridas han empezado a sanar.

– “¿Eh?” – murmura el saiyajín, sintiendo una paz interior que jamás había sido capaz de disfrutar.

Mientras tanto, la nave de la patrulla que pilota Pino ha llegado a su primer destino y ya se prepara para entrar en su atmósfera.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Gohan.

El planeta parece estar cubierto completamente por una feroz tormenta.

– “Según los datos de la Patrulla…” – teclea Pino.

El androide se sorprende al leer el resultado.

– “Planeta Freezer 142” – anuncia el androide.

– “¿Cómo?” – se sorprende Gohan. – “¿Un planeta de Freezer?”

– “Antes era conocido como Tritek.” – dice Pino.

– “¡¿Has dicho Tritek?!” – se sorprende Gohan.

Pino asiente.

– “Nappa y Vegeta habían atacado este lugar antes de poner rumbo a la Tierra…” – dice Gohan. – “Tardaron un año entero en llegar, y para nosotros han sido tan solo unas horas… ¡Esta nave es impresionante!”

– “La tecnología avanza rápido.” – dice el androide.

Los dos se quedan mirando fijamente el astro a través del cristal frontal de la nave.

– “Nadie ha salido a recibirnos…” – se une Krilín a la conversación.

– “¿Qué quieres decir?” – llega Mai.

– “Es un planeta de Freezer…” – dice el terrícola. – “Debería estar protegido por su ejército.”

– “A lo mejor no nos han detectado…” – sugiere la mujer.

– “Será mejor que no nos confiemos.” – dice Gohan.

El mestizo coloca su mano sobre el hombro de Pino.

– “¿Puedes aterrizar?” – pregunta el mestizo.

– “La tormenta parece peligrosa… pero podremos conseguirlo.” – dice Pino. – “Poneos los cinturones.”

Con todos preparados, la nave cruza la tormenta, sufriendo violentas sacudidas, pero finalmente logra salir de las nubes.

Nuestros amigos se topan con una metrópolis imperial frente a ellos, rodeada por una zona desértica en el centro de un frondoso bosque azulado.

– “Un mundo gobernado por Freezer…” – se pregunta Gohan, mientras una gota de sudor recorre su frente. 

De repente, una explosión llama la atención de todos.

– “¡¡Allí!!” – exclama Mai.

Una torre de humo se levanta en mitad de la ciudad.

Gohan no se fía.

– “Acércate con cautela, Pino.” – dice el mestizo. – “Tengo un mal presentimiento…”

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 5: Corazón de madre

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 5: Corazón de madre

Black ha aparecido sobre el tejado de la Kame House.

Todos nuestros amigos se encuentran en la playa, aterrados ante el enemigo. Bulma descansa en el piso de arriba.

Trunks se ha transformado en Súper Saiyajín y se ha puesto en guardia. Krilín, la Número 18 y Videl también se preparan para pelear.

Black se eleva un centímetro sobre el tejado.

– “¡¡AQUÍ VIENE!!” – advierte Trunks.

En un instante, el enemigo se presenta frente a Krilín, con su mano derecha extendida a escasos centímetros de su rostro. Su apariencia es la de Tambourine, el hijo de Piccolo.

– “¡¡KRILÍN!!” – grita el mestizo, que ha sido el único capaz de ver los movimientos del enemigo.

La Número 18 se gira lentamente, pero ya es demasiado tarde. Un ataque de energía engulle al terrícola y lo desintegra.

La androide se queda aterrada en silencio; ni siquiera es capaz de gritar.

Trunks se abalanza sobre el enemigo, que con una sonrisa burlona en su rostro asciende esquivando la patada del mestizo.

– “Bastardo…” – gruñe Trunks. – “¡TE MATARÉ!” – grita.

El hijo de Vegeta se envuelve en el aura del Kaiojoshi y salta para perseguir a su contrincante, que ya está cambiando su forma de nuevo, recuperando la apariencia de Son Goku.

El resto de terrícolas es ahora cuando se dan cuenta de lo que ha ocurrido. Sus rostros reflejan el horror de la situación.

Mientras tanto, en el planeta de los Kaioshin, el Dios de hace quince generaciones tiene un mareo.

– “No…” – murmura el viejo. – “Maldición…”

– “¿Qué ocurre, anciano?” – pregunta Goku.

– “Él… está actuando de nuevo…” – responde el Dios.

Sobre la Kame House, Trunks pelea con Black.

El Hakaishin detiene todos los golpes que intenta conectar el mestizo.

– “Tienes un poder fuera de lo común… No es una habilidad mortal, ¿verdad?” – dice Black. – “Ya lo sentí en la Capital del Oeste… pero te dejé vivir porque los pecados de Vegeta eran mayores.”

Black esquiva un puñetazo de Trunks y contraataca con una patada que el mestizo detiene colocando ambos brazos en cruz frente a su torso, absorbiendo el golpe y retrocediendo unos metros.

– “¡¿Tú hablas de pecados?!” – gruñe el mestizo. – “¡Estás matando a gente inocente!”

– “¿El tal Krilín?” – sonríe Black. – “Ese terrícola fue revivido con las vuestras esferas mágicas en múltiples ocasiones.  No debería estar aquí, al igual que tantos otros… Toda esta línea temporal es una abominación… Una aberración que tú y tu madre creasteis.”

– “¿Yo?” – se sorprende Trunks.

– “Pagaréis por vuestros pecados…” – frunce el ceño el Dios caído.

Mientras tanto, en el mundo futuro, Son Gohan despierta en su cama del Monte Paoz.

Dolorido y un poco desorientado, se incorpora en la cama y no tarda en darse cuenta de que su cuerpo ha sido vendado adecuadamente y sus heridas han sido tratadas. Su torso, su brazo izquierdo y su cabeza han sido vendadas; la parte izquierda de su cara lleva una gasa que le cubre el ojo. Va solo en ropa interior.

– “Estoy en casa…” – piensa el mestizo. – “Logré llegar antes de desmayarme…”

Gohan se toca la cara, comprobando la gasa; le escuece.

– “Maldita sea…” – protesta. – “Me duele todo…”

Los recuerdos no tardan en asaltar la mente del muchacho.

– “Black… Freezer… Raditz… ¿Qué está ocurriendo?” – se pregunta. – “¿Qué significa todo esto? ¿Estará bien Videl? Tiene que estarlo… Sentí el ki de papá acudiendo al rescate… Pero la ciudad…”

El mestizo, por el rabillo del ojo se da cuenta de que, en una silla junto a su cama, hay un gi de la escuela Kame plegado delicadamente.

Son Gohan sonríe brevemente. Es un pequeño alivio tras un día terrible.

– “Mi madre debe estar preocupada…” – piensa el muchacho.

En unos minutos, Gohan sale de su habitación con el gi puesto; luce el kanji “Han” en el pecho y en la espalda, su camiseta azul tiene la manga corta un poco más larga de lo habitual, y su cinturón es fino y atado con un nudo. El chico camina hasta el salón.

– “¿He dormido mucho?” – pregunta el chico. – “No siento el ki de los demás, ¿dónde está…?”

Una bandeja de madera se cae al suelo y un estruendo de platos rotos sorprende al mestizo.

– “¿…papá?” – termina la frase Gohan, con dudas.

Una anciana Chichi se encuentra frente a él con los ojos llorosos.

– “Gohan…” – llora la mujer.

– “¿Mamá?” – dice el mestizo, confuso. – “¿Qué ha…?”

Chichi se lanza a los brazos de su hijo.

– “Creí que te iba a perder otra vez…” – llora desconsolada.

– “¿Dónde estoy?” – pregunta Gohan.

– “Te estaba preparando algo de comer…” – dice ella. – “Pero lo he echado todo a perder…” – se disculpa.

– “No pasa nada, mamá.” – dice Gohan.

Chichi abraza de nuevo a su hijo.

Gohan sigue confuso y echa un vistazo a su alrededor. Su casa parece distinta, como si hubiera regresado a su hogar de cuando era un niño, pero hay una clara diferencia: una gran fotografía de Goku y otra suya, que jamás se tomó, lucen sobre un altar adornado con una roca esférica, el bastón mágico y una ofrenda de arroz.

El mestizo sonríe melancólico y acaricia el cabello canoso de su madre.

– “No estoy en casa, ¿verdad?” – pregunta el mestizo.

– “Esta siempre será tu casa.” – responde Chichi. – “No importa de qué universo vengas.”

– “Has tenido que pasarlo muy mal…” – se humedecen los ojos del mestizo. – “Lo siento mucho…”

– “No tienes que disculparte.” – sonríe su madre. – “Siéntate y deja que te prepare un buen desayuno, por favor.”

Gohan ve en los ojos de su madre la chispa de una vieja ilusión. El mestizo sonríe y asiente.

– “Me encantaría.” – responde Gohan.

De repente, el Trunks adulto despierta repentinamente. Su madre le está dando guantazos en la cara.

– “¡¡TRUNKS!!” – exclama Bulma, llorando. – “¡DESPIERTA!”

El mestizo se incorpora repentinamente.

– “¡¡AH!!” – grita Trunks, asustado.

El hijo de Vegeta viste unos pantalones negros largos rotos, una camiseta de tirantes negra deshilachada y un pañuelo rojo chamuscado que al incorporarse se descuelga de su cuello.

Trunks mira a su alrededor, muy agitado.

– “¡¿QUÉ?! ¡¿DÓNDE ESTÁ?!” – exclama el chico.

El muchacho se da cuenta de que se encuentra en el jardín de la Corporación Cápsula, en la Capital del Oeste. La ciudad está intacta y su hogar también.

– “¿Eh?” – murmura confuso. – “¿Qué es todo esto? ¿Dónde estoy?”

Bulma le propina otro guantazo.

– “¡¡DESPIERTA!!” – exclama la mujer.

El mestizo mira a su madre asombrado.

– “¿Mamá?” – se pregunta Trunks.

Su madre viste un traje blanco y una camiseta azul. Su cabello es corto.

– “¡¿Quién quieres que sea?!” – le riñe ella. – “¡¿Se puede saber qué ha pasado?!”

De repente, el recuerdo de su madre abrazándole mientras el ataque del enemigo los engullía a ambos invade su memoria.

– “Mamá…” – brillan los ojos del mestizo, confuso.

Antes de que el muchacho pueda reaccionar, Bulma lo abraza con fuerza. Los dos se funden en un tierno y estrecho abrazo.

– “Todos estos años… ¡Me dejaste sola!” – dice Bulma.

– “¿Qué?” – reacciona Trunks. – “¿Qué años?”

– “¿Cómo has resucitado?” – pregunta Bulma. – “¿Han sido las Dragon Balls de Namek? ¿Quién ha sido?”

Trunks agarra a su madre de los hombros y la aleja de él con delicadeza para observarla con detenimiento y se da cuenta de que es más anciana de lo que debería.

– “¿Qué?” – se extraña Bulma. – “¿Qué ocurre?”

– “Mamá…” – dice Trunks, con dudas. – “No… ¿Qué significa esto? ¿Dónde estoy? ¿Qué año es?”

– “¿De qué estás hablando, hijo?” – pregunta Bulma.

La mujer no tarda en entender de lo que sucede.

– “Tú… tú no eres…” – dice Bulma.

Trunks entiende lo que eso implica.

– “Mi… mi madre ha…” – titubea el mestizo.

El hijo de Bulma llora desconsoladamente como si fuera de nuevo ese niño que huía de los androides; ese crío impotente que no fue capaz de evitar la muerte de su maestro.

Bulma duda un instante, pero conociendo el dolor de la pérdida como nadie, no tarda en abrazar a Trunks con fuerza.

Mientras tanto, en el presente, en la Kame House, los terrícolas pueden ver el combate desatándose en el cielo.

La Número 18 agarra repentinamente el brazo de Videl y junta su mano con la de Marron.

– “¿Eh?” – se sorprende la hija de Satán, confusa.

– “¡Llévatela!” – dice la androide.

– “¿Cómo?” – pregunta Videl.

– “¡¡Sube a tu jet y marchaos de aquí!!” – exclama la Número 18, inquisitiva.

La Número 18 mira a todos los presentes.

– “¡TODOS!” – grita ella. – “¡MARCHÁOS!”

Roshi agarra con fuerza su bastón.

– “Maldita sea…” – murmura impotente. – “¡VÁMONOS!” – ordena a los demás. – “¡SOLO SOMOS UN ESTORBO!”

Videl sube al avión y lo pone en marcha. Chichi ahora cuida de Marron en la parte de atrás. Oolong ayuda a Umigame a subir.

Gyuma se dispone a ir a buscar a Bulma, pero Roshi lo detiene y es él quien decide entrar en la casa.

En el cielo, Black Goku y Trunks siguen luchando. El mestizo está poniendo todas sus fuerzas en el Kaiojosho para poder mantener el ritmo del enemigo, pero parece que el Dios de la Destrucción solo está jugando con el chico.

De repente, un Kienzan se acerca a Black por la espalda, pero el Dios se revuelve en el último instante y lo corta en dos usando una espada de ki morado.

La Número 18 se abalanza sobre él.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita ella, furiosa.

El Dios encaja el puñetazo de la mujer sin pestañear; un golpe directo a la nariz que ni inmuta al enemigo. 

– “¡¡BASTARDO!!” – grita la androide, mientras propina otro puñetazo con el mismo efecto. – “¡¡HAS MATADO A KRILÍN!!” – le sigue golpeando con un tercero. – “¡¡NO TE LO PERDONARÉ!!”

– “¡¡NÚMERO 18!!” – intenta Trunks advertir a la mujer.

De repente, la espada de energía de Black ensarta a la androide en el abdomen, atravesándola.

– “Veo que sangras como el resto de mortales…” – dice el Dios, muy serio.

Black desactiva su espada. La Número 18 retrocede lentamente, flotando.

Trunks se abalanza sobre el Dios. 

– “¡¡MISERABLE!!” – grita el mestizo.

Black se da la vuelta rápidamente y dispara al chico, obligándole a cubrirse. Una gran explosión tiene lugar y la nube de humo engulle a los dos.

La Número 18 se sujeta el abdomen y se mira su mano derecha ensangrentada.

– “Lo siento… mi amor…” – titubea ella.

De repente, la mano de Cell en su segunda forma aparece de entre la humareda y agarra la cara de la mujer.

– “Solo eres chatarra.” – sonríe la criatura de Gero.

Cell lanza a la androide hacia la isla.

En la Kame House, Roshi ha llegado a la habitación de arriba y agarra a Bulma cuando, de repente, la Número 18 atraviesa el techo y provoca el derrumbe de la vivienda.

En el exterior, todos se preocupan por sus amigos.

– “¡MAESTRO!” – exclama Gyuma.

En el cielo, el humo se ha disipado y Trunks se da cuenta de lo que ha sucedido. Black ha vuelto a tomar la forma de Goku.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo.

Gyuma se acerca a las ruinas de la casa para intentar buscar supervivientes pero, de repente, los trozos de madera estallan y un musculoso Mutenroshi sale de entre los escombros cargando con Bulma y la Número 18, una debajo de cada brazo.

En el cielo, tanto Trunks como Black parecen sorprendidos ante la irrupción del viejo maestro.

El Duende Tortuga entrega las mujeres a su pupilo.

– “¡Marchaos!” – dice el viejo.

– “¡¿Y usted?!” – pregunta Gyuma.

– “¡¡NO CONTRADIGAS A TU MAESTRO!!” – grita Roshi. – “¡¡LARGO DE AQUÍ!!”

Gyuma parece regresar a su juventud durante un instante y, sin rechistar, obedece y regresa al jet.

El vehículo se eleva y sale volando a toda velocidad, pilotado por Videl.

Black se da cuenta de lo sucedido y clava su mirada en el aeroplano.

– “Esta vez no…” – dice el Dios, que extiende su mano hacia el objetivo.

Trunks se siente aterrado al temer lo peor.

Pero en ese instante, una esfera de energía amarilla surge del agua y sobresalta a Black, que da un paso atrás y el ataque pasa a ras de su cara.

– “¡¡Esa técnica…!!” – se sorprende Roshi.

Yamcha se posa en el suelo, junto a su maestro.

– “Justo a tiempo…” – dice el Duende Tortuga.

– “No… Llego tarde…” – responde Yamcha.

Roshi agacha la cabeza un instante, pensando en Krilín.

– “Solo las malas hierbas crecen en días oscuros…” – dice Roshi. – “¡Pero el Sol volverá a brillar!” – exclama apretando su puño.

– “Maestro…” – se sorprende Yamcha.

– “Ese tipo está usando el cuerpo de uno de mis estudiantes… de uno de nuestros amigos…” – dice el anciano. – “¡No podemos permitirlo!”

Yamcha asiente y los dos se ponen en guardia.

Trunks mira sorprendido a los dos terrícolas, que demuestran un coraje digno de admiración.

El Dios de la Destrucción frunce el ceño.

– “Solo sois escoria…” – gruñe Black. – “¡¡COMO OSÁIS OPONEROS A UN PODER DIVINO!!”

En el planeta de los Kaioshin, Shin asiste a su antepasado.

– “¡Cuénteme!” – insiste Goku. – “¡¿Qué está sucediendo en la Tierra?!”

El viejo Dios aparta al Kaioshin del Este y se sostiene por su propio pie.

– “No podemos permitirnos distracciones…” – dice el viejo. – “Tenemos mucho trabajo por hacer.”

DBSNL // Capítulo 190: Round 2

DBSNL // Capítulo 190: Round 2

“No tolero la traición…”

La nave de la patrulla, pilotada por Pino y con nuestros amigos a bordo, ya surca el espacio en busca de las esferas del dragón.

Un pitido no tarda en alertar a Gohan; es el radar fabricado por Turbo.

– “El radar indica algo.” – dice el mestizo. – “Tenemos una señal.”

– “Introduciré las coordenadas.” – dice Pino. – “Tenemos los mapas de la Patrulla Galáctica.”

– “Adelante.” – asiente Gohan.

Mientras tanto, en Dorakiya, Trunks, Hit y Reitan se enfrentan a Janemba.

Trunks y Reitan intentan acabar con él usando sus espadas, pero Janemba resulta ser inmune. Las espadas pasan a través de él como si fuera intocable.

Hit es el único capaz de golpear al monstruo, usando el salto temporal para adelantarse a sus habilidades transdimensionales.

– “Esto es frustrante…” – protesta Trunks.

Reitan y Trunks disparan a discreción, pero Janemba atraviesa todos los ataques y avanza hasta alcanzar al herajín, agarrándolo por cuello.

El mestizo salta sobre el enemigo, espada en alto. Janemba deja pasar la espada de Trunks a través de su cuerpo y luego propina una patada al hijo de Vegeta.

Hit carga contar Janemba por la espalda y lo golpea con una patada, haciéndolo retroceder.

Trunks se levanta frustrado.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo. – “¡Acabaré contigo!”

El mestizo adelanta a Hit y se abalanza contra el enemigo, dispuesto a darle un puñetazo. Trunks activa el salto temporal para sorprender a Janemba, pero la técnica falla en el último momento y el mestizo atraviesa a Janemba con su puño.

– “¿Eh?” – se asusta Trunks.

Esta vez es distinto. Janemba ha atrapado a Trunks a medio camino a través de él. La sonrisa del demonio aterra a todos. 

El cuerpo de Janemba se torna gelatinoso y empieza a expandirse a lo largo de Trunks, que por mucho que pelee no logra liberarse.

– “¡AAAH!” – grita el mestizo.

– “¡TRUNKS!” – exclama Hit, preocupado por su compañero.

Reitan prepara su mejor ataque sin dudar.

– “¡¡PUES ACABARÉ CON LOS DOS!!” – exclama el herajín, que dispara.

El ataque se aproxima rápidamente a Janemba y a Trunks, pero en el último instante, el ataque es cortado en dos.

– “¿Qué?” – se sorprende Reitan.

– “Maldición…” – protesta Hit.

Un nuevo Janemba se presenta ante ellos, con forma humanoide y una larga cola. Ha absorbido a Trunks y lleva su espada en la mano.

– “Bastardo…” – dice Hit, entre dientes.

En el mundo de Zeno, Meerus está arrodillado entre Moro, sufriendo un tormento a manos del poder mental del brujo. Piccolo y Shiras escoltan al temible villano.

– “No tolero la traición…” – dice el brujo. – “Ni el espionaje, viejo amigo.”

El cuerpo de Meerus se retuerce y empieza a cambiar de forma, revelando a un dorobochi antes de ser lanzado al fondo de la sala y estampado contra la pared, cayendo al suelo inerte.

En un planeta remoto del universo, una sala de ordenadores tiene constancia de todo lo ocurrido.

Un pequeño ente negro y redondo con una esfera azul brillante en su interior, sin piernas, pero con dos pequeños brazos y dos antenas, reacciona a las computadoras.

– “¿Qué haremos ahora, doctor?” – pregunta el personaje.

– “Esperaremos…” – dice una voz atronadora. – “Las piezas ya están en movimiento…”

En la nave de la Patrulla Galáctica, nuestros amigos han puesto rumbo a su primera parada.

Krilín y Baicha se han sentado de rodillas en el suelo, el uno frente al otro, con los ojos cerrados. Tras un breve instante, el pequeño terrícola abre los ojos asustado y con la respiración agitada.

– “Tienes que concentrarte más…” – dice Krilín. – “Vas a tener que entrenar mucho si quieres pelear y ayudar a tus padres.”

El pequeño asiente y cierra los ojos de nuevo.

Gohan observa la escena y sonríe, recordando su viaje a Namek.

En Dorakiya, el nuevo Janemba sonríe. Hit y Reitan se preparan para luchar.

– “¿Qué haremos ahora, asesino?” – pregunta el herajín.

– “Solo espero que…” – dice Hit.

Pero en ese instante Janemba aparece frente a él y le atraviesa el abdomen con la espada de Trunks.

– “Bastardo…” – piensa Hit, que escupe sangre. – “El salto temporal…”

Reitan intenta ayudar al asesino, pero Janemba se revuelve y le propina una patada giratoria que lo lanza contra una roca cercana.

Janemba arranca su espada del cuerpo de Hit, que casi se desmaya por el dolor.

El asesino reúne todas sus fuerzas y propina un puñetazo al demonio, pero éste ni se inmuta.

– “Ji, ji, ji…” – ríe el diablo.

De repente, un látigo de energía se enrolla en el cuello de Janemba.

– “¿Eh?” – se pregunta Hit.

Con una fuerza extraordinaria, Janemba es arrastrrado por el cuello y lanzado contra una montaña lejana, estrellándose en ella.

– “¿Quién…?” – se pregunta el asesino.

Frente a él, una muchacha con ropajes metamor toma tierra.

– “¿Están ustedes bien?” – dice ella.

Una nave sobrevuela la zona y de ella salen Madas, Shula y Ub, que también descienden al lado de la chica.

– “No hay duda…” – murmura Ub, perturbado por la presencia que siente. – “Es Janemba…”

– “Nosotras nos encargaremos de él” – dice la fusión de Bra y Pan. – “Esta vez no fallaremos.”