Hace unas horas ha echado el cierre el evento anual que reúne a las más prominentes obras serializadas en las publicaciones de la familia Jump.
Centrándonos en lo que nos interesa, Dragon Ball, teníamos varias promesas que parecían prometedoras como caldo de cultivo para posibles anuncios de calado en el futuro más o menos inmediato de la franquicia.
El punto de mira estaba fijo en tres paneles principales. Dos el sábado 21 y uno más el domingo 22.
Antes de todo teníamos la bienvenida de rigor del mangaka que lleva actualmente las riendas de la publicación Dragon Ball Super. Por supuesto, hablamos de Toyotaro, el cual nos regaló este Black Freezerpara abrir boca en la zona donde muchos de los autores allí reunidos tenían sus propias obras dando pie al evento.
El mismo Toyotaro que sería protagonista del escenario donde las publicaciones VJUMP y SAIKYO JUMP reunirían a sus editores para hablar de sus próximos planes. Allí el mangaka dibujaba a Goku ante los asistentes del cual tienes una instantánea aquí mismo gracias a uno de los asistentes, ya que este panel no fue retransmitido.
Parecía que todo se iba a quedar ahí, pero saltaba la noticia: VUELVE DRAGON BALL SUPER A LAS PÁGINAS DE VJUMP.
Eso sí, quizá no como esperabas: Tendremos el regreso de las aventuras adolescentes de Goten y Trunks. Más concretamente, parece que asistiremos al inicio de cómo estos dos se convirtieron en los justicieros Saiyaman X1 y Saiyaman X2, influenciados por su ejemplo a seguir, el súper héroe de ficción Clean God, que acompaña a los dos mestizos en la imagen promocional que trascendió por redes sociales.
Este One Shot llegaría en la edición VJUMP de abril, que será publicada en el próximo mes de febrero.
Unas horas después estaba previsto un stream bajo la marca general DRAGON BALL, sin ningún añadido.
Aunque fue DAIMA la que se llevó casi todo el protagonismo.
En el escenario Victory Uchida (editor VJUMP), Akyo Iyoku (productor de la franquicia y presidente de Capsule Corporation Tokyo) y las voces de Goku, Glorio, Panzy y Shin.
Tras unos minutos de agradecer a los espectadores por ver y disfrutar la nueva serie, hicieron un repaso a varias escenas de los 11 capítulos que llevamos hasta el día de hoy.
Y entonces, tuvimos una de las sorpresas del fin de semana: dos hojas de diseño de personaje por Akira Toriyama, donde vemos a Majin Kuu y Majin Duu bajo la mano del sensei.
No contestos con eso, tuvimos dos novedades sobre el homenaje SUPER GALLERY. La primera, un adelanto de su última entrega, que llegará en unos días, donde Eichiro Oda, el mangaka de ONE PIECE, pondrá el broche de oro a la iniciativa con el volumen 42 de la edición tankobon de Dragon Ball.
Y sin movernos de este bonito homenaje que nos ha acompañado durante 42 meses, tuvimos la confirmación de que llegará en formato físico, dentro de una nueva edición del manga original en un box con todos los volúmenes con doble portada. La original y la que pertenece a Super Gallery. Se desconoce aún precio y fecha concreta de salida al mercado.
Tuvimos tiempo para cuatro entregas más de la franquicia en esta Jump Festa:
– Un nuevo panel de Daima, en el cual solo tuvimos información genérica y ya conocida de la serie.
-Otros tres que versaban sobre los aspectos más “lúdicos” de la obra: Dragon Ball Super Card Game, Dragon Ball Super Divers y Sparking! Zero.
Como último apunte, una novedad que tiene que ver con una de las ramas más icónicas de Dragon Ball; el merchandising.
Anunciada una Figuarts Zero de Daima que imita el poster promocional en los primeros compases de la promoción de la serie que tendremos a lo largo del cercano 2025.
Próxima parada el DRAGON BALL GAMES BATTLE HOUR, el 18 y 19 de enero de 2025, donde Akio Iyokuestará presente en un stream de DAIMA donde prometen más ilustraciones inéditas de Toriyama y adelanto exclusivo del capítulo que tendremos en la semana siguiente a dicho evento.
¿Qué te ha parecido la Jump Festa de este año? ¿Contento o has echado de menos alguna cosa o anuncio?
La torre de luz está cada vez más cerca y su entrada ya puede intuirse desde la distancia.
En el planeta oscuro, Granola y Piccolo también estudian con atención al enemigo.
– “Raichi es un verdadero monstruo…” – dice el cereliano. – “Solo le mueve el conocimiento; el descubrimiento. No tiene escrúpulos.”
– “Tú le conoces más que nosotros.” – responde Piccolo.
– “Es un psicópata, pero…” – responde Granola. – “Sus cálculos no fallan.”
– “¿Te das por vencido?” – sonríe Piccolo, intentando provocar al cereliano.
– “No he dicho eso…” – responde Granola, apretando los puños.
Zamas observa el campo de batalla desde una colina. Las raíces cubren casi por completo la superficie del planeta y se extienden hacia el cielo, perdiéndose en la oscuridad del espacio.
A su lado, Champa coloca su mano sobre una raíz, intentando eliminarla con el Hakai, sin éxito.
– “No funciona…” – refunfuña el gotokoneko.
Zamas se deja caer de rodillas.
– “Hemos fracasado…”- murmura el Dai Kaioshin. – “Como Dioses… hemos fallado.”
– “Si Beerus hubiera estado aquí…” – murmura el Hakaishin. – “Puede que él hubiera hecho mejor las cosas…”
La superficie rocosa del planeta ya no es visible bajo las raíces.
Son Gohan, malherido y cansado, lucha para no ser enterrado completamente por las raíces cuando, de repente, Broly le da la mano y tira de él con fuerza para sacarlo del embrollo.
El saiyajín pone al mestizo sobre el su hombro como si fuera un saco.
– “¿Estas bien?” – pregunta Broly.
– “Me has salvado.” – sonríe Gohan aliviado, pero sin fuerzas. – “Gracias.”
– “Je…” – sonríe el saiyajín.
Dabra aterriza a su lado.
– “Son Gohan…” – refunfuña el diablo. – “No nos sirve en este estado…”
– “Lo siento…” – sonríe Gohan. – “Me ha dado… una buena paliza…” – responde con sinceridad.
Cell se une al grupo.
– “Si su energía se une a la del árbol, tendríamos problemas serios.” – dice el insecto. – “¿No crees?”
– “Tsk…” – protesta el Rey de los Demonios.
Onisen clava su mirada en el grupo. Ha elegido a su próxima víctima.
– “Maldita sea…” – gruñe Dabra, invocando su espada.
– “Ahí viene.” – se pone en guardia Cell.
Broly da un paso atrás, preocupado por Gohan.
De repente, las raíces dejan de crecer.
– “¡¿EH?!” – se sorprende Ub.
Pan se dan cuenta de que su compañero ha sentido algo.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta ella.
– “No estoy seguro…” – dice Ub.
El chico de Isla Papaya mira a la vaina que encierra al guerrero herajín.
– “Parece que el árbol ha dejado de recibir energía…” – dice Ub. – “Pero…”
Onisen, que ya caminaba hacia Gohan y los demás, se detiene.
– “¿Eh?” – mira a su derecha.
Mirai Trunks, furioso, se abalanza sobre él.
– “¡¡YAAAAAAH!!” – grita el mestizo, armado con la espada de Whis.
El espadazo pasa a través del enemigo como si nada.
– “¡TE MATARÉ!” – grita el mestizo, airado por la muerte de su compañero.
Dabra y Cell miran al mestizo con cierta decepción.
– “Ese idiota hará que lo maten…” – refunfuña el Dabra.
– “No parece propio de él…” – añade Cell.
Gohan no puede ver el combate, pero sufre por su amigo, pues puede sentir la desesperación en su energía.
– “Trunks…” – murmura el mestizo.
El mestizo propina espadazos sin ton ni son ante la inexpresiva mirada de Onisen.
– “Patético…” – suspira el androide, con cierto tono de aburrimiento.
El androide desarma a Trunks con un revés con la mano derecha en la muñeca del mestizo y con la misma mano le propina un guantazo que le hace escupir una muela.
– “El origen de vuestro poder es también vuestra mayor debilidad.” – sentencia Raichi.
Trunks retrocede y apunta al enemigo con las dos manos. Su aura se transforma en un orbe de ki toma forma a su alrededor y se expande, desintegrando las raíces que toca.
Onisen lo mira poco impresionado.
El aura genera una corriente giratoria que se revuelve concentrándose frente a las manos de Trunks.
– “¡¡MUEREEEE!!” – dispara el mestizo.
Del aura nace un torrente de energía que se proyecta directo hacia el enemigo.
Broly, Cell y Dabra se ponen a cubierto.
El destello del ataque ilumina el planeta.
Todos los guerreros tienen que cubrirse ante la cegadora luz y la violenta y ardiente ventisca desatada por la técnica del mestizo.
El ataque desintegra el entramado de raíces que encuentra a su paso antes de abandonar el planeta y perderse en el espacio infinito.
– “Ah… ah…” – respira con dificultad un agotado Mirai Trunks.
Cooler y Liquir se levantan entre la polvareda levantada. Detrás de ellos, el cuerpo de Turles está protegido por una cúpula de energía fucsia.
– “Qué poder tan increíble…” – murmura el kurama.
– “¿Aún le quedaba tanta energía?” – se pregunta el demonio del frío.
Freezer aterriza entre ellos.
– “Sería una demostración de poder impresionante…” – dice el tirano. – “Si no fuera completamente inútil.” – sentencia.
Cuando la polvareda se disipa, Onisen sigue en pie e impertérrito en mitad del surco dejado por la técnica de Trunks.
Cell se levanta y mira al agotado mestizo.
– “Te has dejado llevar por las emociones y has malgastado todas tus fuerzas…” – piensa Cell. – “Esta vez, eso no funcionará.”
Onisen camina hacia el mestizo con paso firme pero tranquilo hasta llegar a él.
Antes de que Trunks tenga fuerzas para reaccionar, el androide lo agarra del cuello.
Trunks extiende su mano, reclamando su espada, que vuela rápidamente a su mano.
El mestizo intenta propinar un espadazo al enemigo, pero éste le agarra el antebrazo.
– “Ya he tenido suficiente.” – sonríe Onisen.
El androide dispara su rayo ocular a la espada.
Trunks la sujeta con fuerza para no perderla de nuevo, pero Onisen mantiene su ataque, insistente.
La espada empieza a calentarse, poniéndose al rojo vivo.
Trunks resiste. Con su mano libre agarra el brazo de Onisen, intentado forcejear inútilmente.
La empuñadura quema al hijo de Vegeta.
– “¡¡AAAAAAH!!” – grita Trunks, que se niega a soltarla.
La hoja empieza a derretirse como la cera de una vela.
Mirai Trunks, incapaz de soportar más el dolor, deja caer la espada.
– “Je…” – sonríe Onisen, satisfecho.
La palma de la mano del mestizo está completamente quemada, con colgajos de piel desprendiéndose de ella, dejando al descubierto parte de su musculatura.
Mientras tanto, Pan, Bra y Ub se han acercado a la vaina de raíces que aprisiona al guerrero herajín.
– “Ub… ¿estás seguro…?” – pregunta Pan.
– “Puedo sentirlo…” – responde Ub.
Algo se mueve en el interior del capullo.
– “¡RÁPIDO!” – exclama el muchacho de Isla Papaya al darse cuenta. – “¡Ayudadme a…!”
En ese instante, una decrépita mano rompe la vaina de madera, sorprendiendo a los tres terrícolas.
– “¡AH!” – exclaman.
El grito de los muchachos ha llamado la atención de los presentes en el campo de batalla.
Las raíces ceden y dejan caer a un demacrado y consumido herajín, que hinca la rodilla sobre el suelo.
Instintivamente, Bra, Pan y Ub dan un paso atrás.
El caquéctico cuerpo se levanta lentamente, temblando y con dificultad para mantenerse en pie.
Onisen mira al cadavérico herajín, confundido ante su inesperado regreso.
Trunks, aún agarrado por el cuello, mira de reojo a su compañero.
– “Reitan…” – suspira el mestizo, casi sin voz.
Dibujado por Ipocrito
Reitan, cuyos ojos parecen haber perdido el brillo de los vivos, mira al androide.
La respiración del androide es ronca y sibilante.
– “P… pagarás… lo que has hecho…” – dice Reitan con una voz grave que parece un estertor de muerte.
Onisen sonríe.
El androide lanza a Trunks hacia un lado, pues ha perdido el interés en él.
– “No me gustan los cabos sueltos.” – refunfuña Onisen.
Onisen dispara su rayo ocular contra Trunks que impacta contra su pecho y lo hunde en el pavimento.
Reitan da un paso al frente, torpe y e inestable.
– “Voy a… voy a vengarla…” – dice el herajín.
Reitan da otro paso, sutilmente más seguro.
– “O… Okure…” – murmura.
Un tercer paso, más firme.
– “Te vengare…” – repite. – “¡¡OKUREE!!” – ruge con voz de ultratumba.
Con un estallido de ki momentáneo, Reitan se abalanza sobre Onisen.
El androide sonríe con prepotencia al ver al herajín alzando el puño para golpearlo.
Pero para sorpresa de todos, el derechazo de Reitan impacta contra la mejilla de Onisen y éste es empujado hacia atrás y obligado a dar tres pasos para mantener el equilibrio.
– “¿Cómo…?” – se pregunta el androide.
Varias raíces pueden verse sobresaliendo de las heridas del herajín, pues invadieron su cuerpo para consumirlo.
Freezer lo observan detenidamente.
– “Casi no le quedan fuerzas…” – dice el tirano.
Cooler y Liquir miran con asombro al guerrero que ambos conocen.
– “Su determinación no flaquea…” – dice Cooler.
– “Reitan, el vengador.” – murmura el kurama.
Onisen recupera la compostura y sonríe al ver que la mano del herajín con la que ha le ha golpeado se ha roto con el impacto, quedando casi irreconocible.
– “Te niegas a morir…” – dice Raichi. – “Pero eres débil y tu cuerpo es frágil. Te queda solo un hálito de vida.”
Reitan ataca de nuevo sin dudarlo, dispuesto a propinarle un zurdazo.
Pero el androide intercepta el golpe agarrándole del antebrazo.
Sin mediar palabra, Onisen aprieta con fuerza la extremidad de Reitan hasta casi cerrar su puño, aplastando los huesos del guerrero herajín y dejando su antebrazo roto colgando como si fuera de trapo.
Pero como si fuera incapaz de sentir dolor, Reitan contraataca propinándole un codazo ascendente directo al mentón con su brazo libre, sorprendiendo al androide una vez más, levantando su barbilla.
Cuando Onisen baja de nuevo la cabeza, se encuentra con un cabezazo de Reitan directo al rostro que lo hace retroceder un paso atrás.
El herajín sangra por la frente tras el golpe, pero una vez más embiste al enemigo.
La mirada de Onisen se torna severa.
– “Suficiente.” – sentencia el androide.
Con un disparo de sus ojos, Onisen cercena la pierna derecha de Reitan por debajo de la rodilla, haciendo que éste caiga de cara contra el suelo.
Onisen lo mira con prepotencia, de pie frente a él, dando por acabado el combate.
– “Grrraggh…” – gruñe Reitan.
– “¡¿Hmm?!” – se extraña Onisen.
El herajín usa su brazo derecho para arrastrarse hacia el enemigo.
– “O… Okure…” – murmura con voz ronca.
Onisen coloca su pie sobre la cabeza del herajín, apretándola contra el suelo.
– “Grraagh…” – gruñe Reitan.
El androide aprieta sobre el cráneo del herajín.
Pero de repente, el suelo cede bajo sus pies y estalla en silencio, convirtiéndose en polvo luminoso.
– “Hmm…” – se eleva Onisen, retrocediendo hasta el borde del cráter recién formado.
El cadavérico Reitan se precipita al vacío.
Champa se encuentra al otro lado del cráter y ha destruido el suelo con su poder divino.
– “Hakaishin…” – murmura Onisen.
Zamas aparece detrás del gotokoneko con el herajín en brazos.
– “Dai Kaioshin…” – murmura el androide.
El ira-aru posa a Reitan en el suelo.
– “¿Sigue vivo?” – pregunta Champa.
– “A penas…” – responde Zamas. – “Pero sus heridas están más allá de mi poder.”
El Doctor Kamakiri sale de su escondite y camina hacia los Dioses.
– “Déjelo en mis manos.” – dice el doctor.
– “Cuide de él.” – asiente Zamas.
– “Haré lo posible.” – responde Kamakiri, arrodillándose junto al moribundo Reitan.
Zamas se levanta y se une a Champa.
Onisen y los Dioses se miran fijamente desde ambos lados del cráter.
Cooler y Liquir dan un paso al frente, dispuestos a intervenir.
– “Ya han tomado una decisión.” – les interrumpe Freezer, haciendo que se detengan inmediatamente. – “Como Dioses, son los responsables del destino del Universo.”
– “¿Quieres que los dejemos morir?” – replica Liquir. – “¿Facilitaría eso tus planes?” – clava su airada mirara en el tirano.
Cooler aprieta los puños con impotencia.
– “Pelearán porque saben que su legado está asegurado.” – responde Freezer.
Liquir entiende que hay verdad en las palabras del tirano.
– “Confiemos en nuestro maestro, esta vez.” – dice Cooler, recordando a Sidra.
En el planeta oscuro, un Turles sediento de pelea desafía a Onisen con la mirada.
El androide lo mira con menosprecio.
Reitan se acerca a Turles.
– “Ataquemos de nuevo.” – dice el herajín. – “Y esta vez, no hagas la guerra por tu cuenta.”
– “¿Puedes seguirme el ritmo?” – sonríe Turles con prepotencia.
– “¿Vamos a tener que soportar esta actitud chulesca a partir de ahora?” – refunfuña Reitan.
El herajín aviva su aura, que iguala a la de Turles.
– “Je…” – sonríe Reitan.
En un parpadeo, Onisen aparece detrás de los dos guerreros, de espaldas a ellos, mirando de frente a Trunks.
– “¡¿AH?!” – se quedan helados.
El androide les propina un codazo en la espalda a cada uno simultáneamente que los lanza lejos.
El mestizo se queda a solas con Onisen.
Rápidamente, Trunks intenta propinarle un espadazo, pero su arma pasa a través de su cuerpo sin dañarlo.
Onisen agarra a Trunks del cuello.
Turles y Reitan se levantan rápidamente y disparan una ráfaga de ki contra el enemigo.
– “Insolentes.” – murmura el androide.
Para no soltar a Trunks, Onisen agranda su mano y la usa de escudo para protegerse de la lluvia de fuego.
Mientras tanto, en su interior, Pino sigue enfrentándose a los tamagami.
El androide, que ha perdido un antebrazo tras el martillazo de uno de los enemigos, dispara con su ametralladora al guerrero espadachín, que cae sobre él con la intención de cortarlo por la mitad.
Pino salta hacia atrás en el último momento, evadiendo el golpe.
De reojo, Pino puede ver como el tamagami del tridente ha perdido el interés en él y sale volando para perseguir a Bulma.
– “¡No tan rápido!” – exclama Pino, que lanza su puño hacia él.
La mano de Pino agarra el tobillo del insecto y lo arrastra hasta el suelo.
– “¡No dejaré que te marches!” – gruñe Pino. – “¡No hemos terminado!”
Pero el insecto del martillo sorprende a nuestro amigo por la espalda, atizándole con su arma y lanzándolo por los aires hasta una carretera paralela.
Mientras el androide intenta levantarse, los tres tamagami aterrizan frente a él.
– “Maldita sea…” – piensa el androide. – “Son realmente fuertes… Pero necesito ganar tiempo.”
El tamagami del tridente lleva el puño de Pino en la mano y lo lanza al suelo frente a él para después pisarlo, haciéndolo añicos.
El androide los mira detenidamente.
– “Sois unos enemigos formidables.” – les dice. – “¿Tenéis nombre?”
Ninguno responde.
– “¿Qué os parece si os pongo uno?” – continúa Pino. – “Veamos… a ti te llamaré Ka.” – dice mirando al del tridente. – “Tú serás Kabuto.” – le dice al del martillo. – “Y tú… Koorogi.” – le dice al espadachín. – “¿Qué os parece?”
El recién bautizado Ka ataca a Pino, golpeándole con el reverso de su tridente en la barbilla y luego clavándole ese mismo lado en el abdomen… aunque Pino logra frenar el arma tras entrar solo levemente en su cuerpo.
– “Ya veo que no te ha gustado…” – sonríe Pino.
Ka empuja a Pino con una patada, recuperando su arma y haciendo que el androide caiga de espaldas al suelo.
Pino intenta levantarse, pero es sorprendido por un martillazo que lo lanza de nuevo contra el suelo.
Con dificultad, el androide se intenta levantar usando su cabeza para apoyarse, pues sus manos han sido destruidas, logrando ponerse de rodillas.
Ka se marcha volando detrás de Bulma.
Koorogi levanta su espada sobre Pino, listo para decapitarlo.
En el planeta oscuro, Onisen se ha protegido de los disparos de Reitan y Turles gracias a su gigantesca mano, que ha servido de escudo.
Trunks sigue agarrado por el cuello.
El hijo de Vegeta agarra el brazo de Onisen con ambas manos y apoya sus pies en el pecho del androide, tirando con fuerza de su brazo.
– “¡¡GYAAAAH!!” – grita Trunks, invocando todas sus fuerzas.
– “Tsk…” – protesta Onisen.
El androide, al sentir que Trunks quiere arrancarle el brazo, se torna intangible, liberando al mestizo.
En ese instante, Reitan y Turles aterrizan a cada lado del androide, cada uno preparando un poderoso ataque; la Supernova Vengativa y el Galactic Buster son disparados a la vez, encontrándose en el enemigo y provocando una gigantesca explosión.
Reitan y Turles miran la explosión, con la esperanza de que su ataque haya tenido algún efecto.
Pero de repente, detrás de Reitan y sin hacer ruido, del suelo asciende Onisen.
El androide convierte su mano en un taladro y ataca al herajín, dispuesto a ensartarlo, cuando un certero disparo de ki le destruye la mano.
– “¡¿EH?!” – se sorprenden tanto Reitan, que se da cuenta de lo cerca que ha estado de morir, como Onisen.
El disparo ha sido de Granola.
Onisen dispara al cereliano con los ojos, pero Cell se interpone al ataque y lo detiene con su barrera de energía.
Reitan se revuelve, dispuesto a pelear, pero es detenido por un grito de Turles.
– “¡¡APÁRTATE!!” – exclama el saiyajín, que vuela a toda velocidad a través de la polvareda levantada por la explosión.
Reitan se hace a un lado y deja pasar al saiyajín, que lanza un fuerte puñetazo contra Onisen.
Pero el androide detiene el golpe con una mano.
En ese instante, Onsien es aprisionado por una esfera de ki fucsia.
– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.
Cooler se encuentra detrás de él y lo ha atrapado en su prisión de energía.
Desde la distancia, Dabra invoca el fuego negro sobre Onisen, que arde en el interior de la trampa de Cooler.
Pero haciéndose intangible, Onisen sale volando, elevándose sobre todos.
Turles lo persigue.
Entre las raíces, Freezer sigue hablando con Zahha.
– “¿Cuántas veces hemos llegado tan lejos?” – pregunta el demonio del frío.
– “Cada vez es distinto.” – responde el espadachín del futuro. – “Pero al final… solo hay muerte.”
Turles prepara una nueva Supernova Vengativa mientras embiste al enemigo.
La estrella naranja arde sobre la palma del saiyajín.
– “¡¡YAAAH!!” – grita lanzando su ataque.
Pero Onisen dispara su rayo ocular, que impacta directamente contra la técnica de Turles, haciéndola estallar poco después de abandonar la mano del saiyajín.
El cielo es sacudido por la explosión.
El brazo derecho del saiyajín, quemado, sangra profusamente tras recibir el impacto.
– “Ah… ah…” – jadea Turles. – “Maldita sea…”
Onisen, intacto, sonríe con prepotencia.
– “Aquí termina tu historia, saiyajín.” – anuncia el androide.
Turles, a pesar de las heridas, sonríe.
– “El dolor de mis huesos… El escozor de mis heridas…” – piensa el saiyajín, centrándose en todas sus sensaciones. – “La sangre sobre mi piel…”
Onisen parece confuso ante tal reacción.
– “Soy un saiyajín… ¡Un Súper Saiyajín!” – advierte el saiyajín. – “Mientras quede un hálito de vida en mí, el combate no ha terminado.”
Onisen se pone serio.
– “Que así sea.” – sentencia el androide.
Turles reaviva su aura de Súper Saiyajín 2.
Trunks asciende rápidamente hacia su compañero.
– “¡¡TURLES!!” – exclama el hijo de Vegeta.
Pero el saiyajín hace oídos sordos y embiste a Onisen.
Turles propina un puñetazo directo al enemigo, que ni se inmuta.
Lo sigue con una patada y un codazo.
Mismo resultado.
– “Tsk…” – protesta Turles.
Onisen contraataca con un codazo sobre la cabeza del saiyajín, dejándolo aturdido.
Antes de que Turles pierda sus fuerzas y se precipite al suelo, Onisen lo agarra del pelo y lo levanta para ponerlo a su altura.
– “Hasta nunca.” – sentencia Onisen.
El androide coloca su mano a pocos centímetros del pecho del saiyajín y dispara un ataque de energía que lo engulle por completo ante la mirada aterrada de todos los presentes.
En el interior del núcleo, Bulma sigue avanzando hacia la torre de luz verde que ilumina el lugar.