DBSNL // Capítulo 356: Koorogi, Kabuto y Ka
“Cada vez es distinto.”
En el planeta oscuro, un Turles sediento de pelea desafía a Onisen con la mirada.
El androide lo mira con menosprecio.
Reitan se acerca a Turles.
– “Ataquemos de nuevo.” – dice el herajín. – “Y esta vez, no hagas la guerra por tu cuenta.”
– “¿Puedes seguirme el ritmo?” – sonríe Turles con prepotencia.
– “¿Vamos a tener que soportar esta actitud chulesca a partir de ahora?” – refunfuña Reitan.
El herajín aviva su aura, que iguala a la de Turles.
– “Je…” – sonríe Reitan.
En un parpadeo, Onisen aparece detrás de los dos guerreros, de espaldas a ellos, mirando de frente a Trunks.
– “¡¿AH?!” – se quedan helados.
El androide les propina un codazo en la espalda a cada uno simultáneamente que los lanza lejos.
El mestizo se queda a solas con Onisen.
Rápidamente, Trunks intenta propinarle un espadazo, pero su arma pasa a través de su cuerpo sin dañarlo.
Onisen agarra a Trunks del cuello.
Turles y Reitan se levantan rápidamente y disparan una ráfaga de ki contra el enemigo.
– “Insolentes.” – murmura el androide.
Para no soltar a Trunks, Onisen agranda su mano y la usa de escudo para protegerse de la lluvia de fuego.
Mientras tanto, en su interior, Pino sigue enfrentándose a los tamagami.
El androide, que ha perdido un antebrazo tras el martillazo de uno de los enemigos, dispara con su ametralladora al guerrero espadachín, que cae sobre él con la intención de cortarlo por la mitad.
Pino salta hacia atrás en el último momento, evadiendo el golpe.
De reojo, Pino puede ver como el tamagami del tridente ha perdido el interés en él y sale volando para perseguir a Bulma.
– “¡No tan rápido!” – exclama Pino, que lanza su puño hacia él.
La mano de Pino agarra el tobillo del insecto y lo arrastra hasta el suelo.
– “¡No dejaré que te marches!” – gruñe Pino. – “¡No hemos terminado!”
Pero el insecto del martillo sorprende a nuestro amigo por la espalda, atizándole con su arma y lanzándolo por los aires hasta una carretera paralela.
Mientras el androide intenta levantarse, los tres tamagami aterrizan frente a él.
– “Maldita sea…” – piensa el androide. – “Son realmente fuertes… Pero necesito ganar tiempo.”
El tamagami del tridente lleva el puño de Pino en la mano y lo lanza al suelo frente a él para después pisarlo, haciéndolo añicos.
El androide los mira detenidamente.
– “Sois unos enemigos formidables.” – les dice. – “¿Tenéis nombre?”
Ninguno responde.
– “¿Qué os parece si os pongo uno?” – continúa Pino. – “Veamos… a ti te llamaré Ka.” – dice mirando al del tridente. – “Tú serás Kabuto.” – le dice al del martillo. – “Y tú… Koorogi.” – le dice al espadachín. – “¿Qué os parece?”
El recién bautizado Ka ataca a Pino, golpeándole con el reverso de su tridente en la barbilla y luego clavándole ese mismo lado en el abdomen… aunque Pino logra frenar el arma tras entrar solo levemente en su cuerpo.
– “Ya veo que no te ha gustado…” – sonríe Pino.
Ka empuja a Pino con una patada, recuperando su arma y haciendo que el androide caiga de espaldas al suelo.
Pino intenta levantarse, pero es sorprendido por un martillazo que lo lanza de nuevo contra el suelo.
Con dificultad, el androide se intenta levantar usando su cabeza para apoyarse, pues sus manos han sido destruidas, logrando ponerse de rodillas.
Ka se marcha volando detrás de Bulma.
Koorogi levanta su espada sobre Pino, listo para decapitarlo.
En el planeta oscuro, Onisen se ha protegido de los disparos de Reitan y Turles gracias a su gigantesca mano, que ha servido de escudo.
Trunks sigue agarrado por el cuello.
El hijo de Vegeta agarra el brazo de Onisen con ambas manos y apoya sus pies en el pecho del androide, tirando con fuerza de su brazo.
– “¡¡GYAAAAH!!” – grita Trunks, invocando todas sus fuerzas.
– “Tsk…” – protesta Onisen.
El androide, al sentir que Trunks quiere arrancarle el brazo, se torna intangible, liberando al mestizo.
En ese instante, Reitan y Turles aterrizan a cada lado del androide, cada uno preparando un poderoso ataque; la Supernova Vengativa y el Galactic Buster son disparados a la vez, encontrándose en el enemigo y provocando una gigantesca explosión.
Reitan y Turles miran la explosión, con la esperanza de que su ataque haya tenido algún efecto.
Pero de repente, detrás de Reitan y sin hacer ruido, del suelo asciende Onisen.
El androide convierte su mano en un taladro y ataca al herajín, dispuesto a ensartarlo, cuando un certero disparo de ki le destruye la mano.
– “¡¿EH?!” – se sorprenden tanto Reitan, que se da cuenta de lo cerca que ha estado de morir, como Onisen.
El disparo ha sido de Granola.
Onisen dispara al cereliano con los ojos, pero Cell se interpone al ataque y lo detiene con su barrera de energía.
Reitan se revuelve, dispuesto a pelear, pero es detenido por un grito de Turles.
– “¡¡APÁRTATE!!” – exclama el saiyajín, que vuela a toda velocidad a través de la polvareda levantada por la explosión.
Reitan se hace a un lado y deja pasar al saiyajín, que lanza un fuerte puñetazo contra Onisen.
Pero el androide detiene el golpe con una mano.
En ese instante, Onsien es aprisionado por una esfera de ki fucsia.
– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.
Cooler se encuentra detrás de él y lo ha atrapado en su prisión de energía.
Desde la distancia, Dabra invoca el fuego negro sobre Onisen, que arde en el interior de la trampa de Cooler.
Pero haciéndose intangible, Onisen sale volando, elevándose sobre todos.
Turles lo persigue.
Entre las raíces, Freezer sigue hablando con Zahha.
– “¿Cuántas veces hemos llegado tan lejos?” – pregunta el demonio del frío.
– “Cada vez es distinto.” – responde el espadachín del futuro. – “Pero al final… solo hay muerte.”
Turles prepara una nueva Supernova Vengativa mientras embiste al enemigo.
La estrella naranja arde sobre la palma del saiyajín.
– “¡¡YAAAH!!” – grita lanzando su ataque.
Pero Onisen dispara su rayo ocular, que impacta directamente contra la técnica de Turles, haciéndola estallar poco después de abandonar la mano del saiyajín.
El cielo es sacudido por la explosión.
El brazo derecho del saiyajín, quemado, sangra profusamente tras recibir el impacto.
– “Ah… ah…” – jadea Turles. – “Maldita sea…”
Onisen, intacto, sonríe con prepotencia.
– “Aquí termina tu historia, saiyajín.” – anuncia el androide.
Turles, a pesar de las heridas, sonríe.
– “El dolor de mis huesos… El escozor de mis heridas…” – piensa el saiyajín, centrándose en todas sus sensaciones. – “La sangre sobre mi piel…”
Onisen parece confuso ante tal reacción.
– “Soy un saiyajín… ¡Un Súper Saiyajín!” – advierte el saiyajín. – “Mientras quede un hálito de vida en mí, el combate no ha terminado.”
Onisen se pone serio.
– “Que así sea.” – sentencia el androide.
Turles reaviva su aura de Súper Saiyajín 2.
Trunks asciende rápidamente hacia su compañero.
– “¡¡TURLES!!” – exclama el hijo de Vegeta.
Pero el saiyajín hace oídos sordos y embiste a Onisen.
Turles propina un puñetazo directo al enemigo, que ni se inmuta.
Lo sigue con una patada y un codazo.
Mismo resultado.
– “Tsk…” – protesta Turles.
Onisen contraataca con un codazo sobre la cabeza del saiyajín, dejándolo aturdido.
Antes de que Turles pierda sus fuerzas y se precipite al suelo, Onisen lo agarra del pelo y lo levanta para ponerlo a su altura.
– “Hasta nunca.” – sentencia Onisen.
El androide coloca su mano a pocos centímetros del pecho del saiyajín y dispara un ataque de energía que lo engulle por completo ante la mirada aterrada de todos los presentes.
En el interior del núcleo, Bulma sigue avanzando hacia la torre de luz verde que ilumina el lugar.























