DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 16: Dai Kaioshin

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 16: Dai Kaioshin

En el presente, donde hasta hace poco se encontraba la Atalaya de Kamisama, un gigantesco cráter ha deformado la Tierra. Entre los restos de palacio, Trunks flota sin energías. Su cuerpo, pálido, parece convertirse en piedra.

– “Está en vuestras manos…” – piensa el chico, mientras se precipita hacia el abismo con una sonrisa en su rostro.

En el futuro, Son Gohan, los Kaioshin y Babidí presencian el renacer de Majin Bu, con Dabra aún inconsciente en el suelo.

El monstruo hace estiramientos.

– “Bu…” – dice el brujo, desconcertado por el aspecto de su criatura. – “¿Eres tú?” – pregunta sin respuesta.

Babidí mira de reojo a Shin y a Gohan. El horror del primero y la sonrisa del segundo confirma sus sospechas.

– “¡ES BU! ¡ES MAJIN BU!” – celebra el brujo. 

Son Gohan se acerca al monstruo.

– “Hola, Bu” – saluda el mestizo. – “¿Cómo te encuentras?”

El monstruo mira a nuestro amigo de arriba abajo con cierta desconfianza.

– “Tengo hambre” – responde Bu.

– “Lo suponía…” – dice Gohan, rascándose la cabeza. – “Tendremos que encontrarte algo de comer…”

– “Podría comerte a ti.” – sonríe Bu.

– “¡Ja, ja, ja!” – ríe Gohan. – “Comer gente está mal. ¡Además! Te aseguro que hay comida mucho más rica.”

– “¿De verdad?” – se ilusiona el monstruo.

Babidí ahora mira furioso a los Dioses.

– “Grrr…” – gruñe el brujo. – “No me arrebataréis mi monstruo…”

El brujo corre hacia Bu.

– “¡MAJIN BU! ¡SOY TU AMO!” – exclama Babidí. – “¡MÁTALOS A TODOS! ¡TE LO ORDENO! ¡MÁTALOS!”

Shin y Kibito se asustan y se ponen en guardia. Gohan mira al brujo con cierta vergüenza ajena. 

El monstruo parece confuso.

– “¿Eres mi Amo?” – pregunta Bu.

– “¡MI PADRE TE CREÓ!” – dice el brujo. – “¡Y YO TE HE DESPERTADO!”

– “Hmmm…” – duda Bu, que mira a Gohan de reojo, como si buscara su confirmación.

– “Es cierto.” – reafirma Gohan. – “Él es el hijo del brujo que te encerró en esa esfera.”

– “¡Oh!” – exclama Bu.

Babidí se extraña de que Gohan siga apoyándole, pero insiste en sus órdenes.

– “¡Eso es!” – reitera el brujo. – “¡TIENES QUE OBEDECERME!”

– “¿Y si no quiero?” – pregunta Bu.

– “¡TE ENCERRARÉ DE NUEVO!” – exclama Babidí.

– “No lo hará.” – dice Gohan, tajante.

El brujo se sorprende al oír a Gohan.

– “¿Eh?” – se extraña Bu.

– “¡¡¿CÓMO DICES?!!” – protesta el brujo.

– “Si te encierra, nada impedirá que los Kaioshin le maten.” – dice el brujo. – “Además, yo no lo permitiría.”

– “¿Porqué?” – pregunta Bu, extrañado.

– “Porque me caes bien.” – sonríe el mestizo. – “En el fondo no eres malo. Y, sé que suena extraño, pero en otro mundo somos amigos.”

– “¿Amigos?” – repite Bu, confuso.

– “¡¡BASTA DE CHÁCHARA!” – insiste el brujo. – “¡MÁTALOS A TODOS! ¡HAZLO YA!”

Majin Bu mira de reojo a Gohan de nuevo y responde.

– “No quiero.” – dice Bu.

– “¡¿QUÉ?!” – se enfada y asusta el brujo a partes iguales. – “¡Ya verás…!” – refunfuña, extendiendo sus manos hacia Bu.

Pero Gohan le tapa la boca con la mano.

– “Calladito.” – dice el mestizo.

Bu sonríe al ver que tiene un nuevo amigo.

Shin da un paso al frente.

– “Déjamelo a mí.” – dice el Dios.

El Kaioshin del Este usa su poder para materializar una mordaza y cuerdas que restringen al brujo.

– “Bien” – sonríe Gohan. – “Ahora tengo que pedirte un favor…” – le dice a Bu.

Pero de repente, algo alerta al mestizo.

– “¡¡ESE KI…!!” – exclama sorprendido pero ilusionado. – “¡¡…ES…!!”

En las ruinas de la Corporación Cápsula, la máquina del tiempo ha aparecido y se posa en el suelo.

La cápsula se abre y Trunks se apea de un salto.

El mestizo echa un vistazo a su alrededor, apenado ante tanta destrucción.

– “He vuelto…” – murmura Trunks.

De repente, el joven siente un ki en el horizonte.

– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Trunks. – “¡¡GOHAN!!” – exclama.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín y sale volando a toda velocidad.

Mientras tanto, en el presente, el Hakaishin levita sobre el cráter.

– “Ese imbécil…” – fanfarronea el Dios. – “Ha muerto por nada… El planeta está condenado.”

Zamas mira al cielo, buscando en su inmensidad.

– “Será mejor que me encargue de ese Son Goku cuanto antes…” – dice el Dios. – “Necesito todo mi poder para reiniciar el Universo.”

En el Planeta Sagrado, Majin Bu aparece acompañado por todos los terrícolas supervivientes: Bulma, Chichi, Gyuma, Número 18, Marron, Oolong, Umigame, Dende y Popo.

Desde el planeta que sirve de refugio a Shin, Kibito y Goku, éstos se sorprenden al sentir el ki de sus amigos.

En el Planeta Sagrado, todo son caras largas hasta que, de repente, Goku y los Dioses aparecen.

– “¡CHICOS!” – exclama el saiyajín.

– “¡GOKU!” – corre Chichi a abrazarle.

– “¿Qué hacéis aquí?” – dice Kibito.

Bu se acerca a Shin y le hace una reverencia.

– “¿Eh?” – se extraña Shin. – “¿Qué ocurre?”

– “Es un placer volver a verte.” – dice Bu.

– “¿Volver a verme?” – repite el Kaioshin, desconcertado.

Pero el Dios pronto percibe algo distinto en Majin Bu.

– “¡¡Eres…!! ¡Usted es…!” – exclama Shin.

De repente, el Kaioshin del Este se arrodilla y hace una reverencia.

– “¡¡Dai Kaioshin!!” – saluda Shin.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Kibito, que sin dudar imita a su superior.

Goku sigue hablando con sus amigos, que le han contado todo lo ocurrido.

– “Maldita sea… También Trunks…” – sufre Goku.

Bu se pone serio.

– “Será mejor que nos vayamos de aquí.” – dice el Dai Kaioshin. – “Zamas no tardará en venir.”

Goku asiente.

Bu sonríe.

– “Conozco el lugar perfecto.” – dice el monstruo.

Todos se reúnen alrededor de Bu y, juntos, desaparecen.

Un solo segundo después, Zamas llega al planeta.

– “Maldición…” – gruñe el Hakaishin. – “Estoy seguro de haber sentido su energía justo aquí…”

En el futuro, Trunks ha llegado hasta Gohan y los demás. Vuelve a su estado base y desciende hasta el suelo.

– “Son Gohan…” – se emociona Trunks. – “¿Eres tú…?”

– “Trunks” – sonríe el mestizo. – “Me alegro de verte.”

– “¡Lo sabía!” – exclama el hijo de Vegeta, que abraza a su viejo amigo.

– “Hay mucho de lo que debemos hablar.” – dice Gohan.

Bu no entiende lo que ocurre.

En el presente, la Tierra está siendo azotada por centenares de catástrofes naturales; terremotos, tsunamis, erupción volcánicas, huracanes… todo provocadas por el ataque del Hakaishin

En el frio norte, una aldea está apunto de ser sepultada por un alud de nieve cuando Ten Shin Han aparece para derretir la nieve con un Kiko-ho.

No muy lejos de allí, una presa está apunto de romperse, pero Chaoz utiliza su poder mental para reforzarla con troncos.

En otro punto del planeta, un bosque arde. Los animales huyen despavoridos y las llamas avanzan rápidamente. El Número 17 desciende y apaga el incendio sofocándolo dentro de una barrera de ki.

Otros lugares, sin guerreros que puedan protegerlos, son destruidos por completo.

En un búnker subterráneo, bajo las ruinas de un viejo palacio, Pilaf, Mai y Shu se resguardan del desastre.

– “Es el fin del mundo…” – sufre Shu, aterrado.

– “Aquí estamos a salvo.” – dice Pilaf. – “Este búnker soportaría hasta un ataque nuclear…” – presume.

– “La gente está muriendo ahí fuera…” – sufre Mai.

– “¡Que se apañen!” – exclama Pilaf. – “¡Lo primero es salvar nuestro pellejo!”

Un silencio incómodo se apodera de la habitación.

– “Seguro que Son Goku y sus amigos harán algo…” – dice Pilaf. – “Ya deben estar reuniendo las Esferas del Dragón…”

Shu enciende una tableta electrónica en la que se muestra el mapa del mundo, con siete puntos iluminados repartidos por él.

– “No lo parece…” – dice el perro.

De nuevo, el silencio se apodera del búnker.

– “Deberíamos… ¿Deberíamos hacerlo nosotros?” – sugiera Mai.

Los tres personajes se miran entre ellos, dubitativos, sin saber qué decir o hacer.

En un sistema planetario pequeño y remoto, en un planeta árido y oscuro, Son Goku y los demás han aparecido. Una violenta tormenta eléctrica azota el cielo.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Goku.

Shin echa un vistazo a su alrededor.

– “Siento una presencia terrible…” – dice el Kaioshin. – “Me recuerda a…”

Shin mira asustado a Majin Bu.

– “Fue… fue aquí…” – dice Shin.

Bu sonríe.

Cerca de allí, las dos mitades del huevo primigenio de Bu yacen en el suelo.

– “Estaremos seguros aquí.” – dice el monstruo.

DBSNL // Capítulo 206: Amor eterno

DBSNL // Capítulo 206: Amor eterno

“Llevamos el mismo pesar.”

En Jung, una figura femenina de oro azul se presenta frente a nuestros amigos, protegiendo al demonio Sesshoseki.

– “¿Eh?” – se sorprende el diablo. – “¿Quién…?”

En los ojos del demonio puede adivinarse cierta melancolía que ni él mismo comprende.

Gohan ha recuperado la cordura y observa sorprendido el suceso, pues no esperaba que nada ni nadie pudiera detener su poderoso Kamehameha.

– “¿Otro clon?” – murmura el mestizo. – “No…” – frunce el ceño. – “Es distinto…”

Alrededor de la mujer, una nube de brillante polvo cerúleo se forma lentamente, brotando del suelo.

Gohan embiste sin dudar, dispuesto a romper la manifestación rocosa de un puñetazo… pero el polvo se condensa frente a la mujer, formando una placa de oro azul que detiene el golpe del mestizo.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende Gohan.

La formación se disipa, formando polvo de nuevo.

La mirada de Gohan y la de la estatua se cruzan un breve instante. Hay lágrimas esculpidas en el rostro de la mujer.

De repente, la nube forma una lanza de cristal que se ensarta en el abdomen del mestizo.

– “¡¿GYAAH!?” – escupe sangre Gohan.

Un torrente de polvo azul empuja al mestizo, alejándolo de la mujer y de Sesshoseki.

El demonio está casi tan sorprendido como nuestro amigo.

– “¿Quién…? ¿Quién eres…?” – pregunta, dubitativo, el diablo.

En el planeta de Zeno, Moro esboza una misteriosa sonrisa.

– “Asa Gao…” – murmura el brujo. – “Ha pasado mucho tiempo…”

En Kabocha, Retsu está tumbado en el suelo, bocabajo, desangrándose. Reitan se acerca a él.

– “Has… has traicionado… a tu raza…” – dice Retsu, sin fuerzas.

El malherido herajín aprieta con fuerza el mango de la espada de ozaru rota, que sigue en su mano.

Reitan clava la espada de Trunks en el suelo y se agacha para hablar con su tío.

– “Retsu… tío…” – dice el vengador. – “Yo jamás quise esto… Trabajé a tus órdenes toda mi vida… Hice lo que me pediste… Siempre… Tu fuerza y tu convicción ha guiado a nuestra raza durante años…”

– “Hasta… que… nos traicionaste…” – increpa Retsu.

– “Hasta que el poder te corrompió.” – responde Reitan. – “Acusaste de traición a todo aquel que intentaba aconsejarte… Incluso a tu propia hermana…”

– “Hice lo que tenía que hacer…” – gruñe Retsu. – “Por mi pueblo…”

Reitan se pone en pie.

– “Yo también.” – dice el vengador. – “Por mi pueblo y por mi familia.”

Dos gotas caen al suelo. Retsu se esfuerza para darse la vuelta. Quejoso, mirar a Reitan y se da cuenta de que éste está llorando. 

– “Si tu convicción es tan fuerte… ¿por qué lloras?” – se mofa Retsu, forzando una sonrisa. – “No hay lágrimas en mi rostro.” – añade con su último aliento.

Reitan cierra los ojos con fuerza, intentando exprimirlos y así dejar de llorar. Se seca las lágrimas con el antebrazo.

Trunks se acerca a Reitan y le pone la mano en el hombro.

– “Enfrentarte a un ser querido nunca es fácil…” – dice el mestizo. – “Por muy equivocados que estén.”

En Jung, Gohan se ha puesto en pie de nuevo y se arranca la lanza de cristal, sangrando por la herida de su abdomen.

El demonio mira detenidamente a la mujer, y un extraño y breve recuerdo le embarga. Conoce a esa mujer. En su memoria, la muchacha sonríe tiernamente.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el diablo.

Gohan cauteriza su herida y se pone en guardia, reavivando su aura.

– “No dejaré que me sorprenda de nuevo…” – piensa el mestizo.

La mujer alza su mano y el polvo a su alrededor se convierte en láminas de cristal que vuelan hacia Gohan como si fueran cuchillos.

El mestizo salta para evitarlos, pero éstos lo persiguen.

Gohan dispara una potente onda de ki que desintegra gran parte de ellos, pero los demás rodean el ataque y flanquean al mestizo, que se ve obligado a huir de nuevo.

Mientras tanto, cerca de allí, Krilín y los patrulleros liberados recuperan el aliento después de su fuga.

Uno de los patrulleros se da cuenta del revuelo que se ha formado en el planeta.

– “Una… una revolución…” – murmura el agente.

Otro mira al cielo sorprendido.

– “¡¿Qué es eso?!” – exclama el hombre.

Todos miran al cielo, donde un dragón de cristal azul persigue a un hombre envuelto en fuego dorado.

– “Son Gohan…” – sufre Krilín.

El mestizo, frustrado, desciende rápidamente hasta el suelo; aprieta sus puños y hace estallar su aura.

– “¡¡GYAAAAAAH!!” – grita a pleno pulmón.

Su poder estalla mientras el dragón de cristal cae sobre él. El monstruo se desintegra al entrar en contacto con la explosión de luz.

El mestizo ha recuperado su forma más salvaje.

– “Grrrr…” – gruñe Gohan.

En Kabocha, Reitan ha enterrado el cuerpo de Retsu y ha clavado los fragmentos de la espada de colmillo de ozaru como lápida.

– “Parece que lo respetabas…” – dice Trunks, algo sorprendido.

– “Fue un padre para mí durante mucho tiempo…” – responde Reitan. – “Soy el guerrero que ves gracias a él.”

El mestizo sonríe, melancólico.

– “Creo que puedo entenderte.” – dice Trunks.

Reitan se cruza de brazos.

– “¿Cómo saldremos de este planeta?” – pregunta el herajín.

– “Tenemos una nave” – sonríe el mestizo, señalando la nave cangrejo con el pulgar.

– “¿Quieres llevarte la nave de los Nádor?” – se sorprende Reitan. 

Shula desciende a su lado.

– “Habéis tardado…” – bromea el ira-aru.

– “Je, je…” – ríe Trunks.

– “Trunks sugiere que nos llevemos la nave…” – bromea Reitan.

– “Bien.” – dice Shula.

– “¿Bien?” – se sorprende de nuevo el herajín. – “Los Nádor no lo permitirán…”

Shosa desciende junto a Shula.

– “Los Nádor os ayudaremos.” – dice el lupino.

– “¿Eh?” – murmura en silencio Reitan, sorprendido.

– “Le he enseñado de lo que son capaces los demonios.” – dice Shula.

– “Desconocía el alcance de la situación.” – dice Shosa. – “Contad con el apoyo de mi familia.”

Trunks y Reitan asienten.

En Jung, Son Gohan, desatado, embiste a la misteriosa mujer de oro azul.

El demonio sigue mirando a la mujer con estupor y un nuevo recuerdo cruza su mente.

Una muchacha de piel azulada, pelo blanco, y marcas tribales moradas rodeando sus ojos lo abraza.

– “A… Asa…” – murmura el demonio. – “¡¡ASA!!” – exclama con desesperación.

Gohan propina un puñetazo a la cabeza de la estatua, haciéndola estallar. La mujer se derrumba hecha añicos.

El demonio cae de rodillas al suelo.

– “Asa…” – lamenta el diablo, con lágrimas en los ojos.

Gohan clava su mirada airada en él, pero al verle tan apenado, su conciencia regresa.

– “Has perdido, demonio…” – dice el mestizo.

– “La he perdido…” – murmura Sesshoseki. – “Otra vez…”

– “¿Eh?” – se extraña Gohan. – “Tú eres quien nos ha atacado… ¡Solo defiendo a mis amigos!”

Sesshoseki mira de reojo a la roca en la que estaba preso Baicha.

– “Ni siquiera te has dado cuenta…” – dice el demonio. – “…de que tus amigos salvaron al chico hace tiempo.”

Pino, Ten Shin Han y Mai, con Baicha en brazos, observan desde la distancia. El mestizo observa la escena con cierto miedo.

– “Luchas con un odio que iguala el mío…” – continúa Sesshoseki.

– “No… ¡Te equivocas!” – exclama Gohan. – “¡Lucho para proteger la Tierra y recuperar a todos a los que habéis asesinado!”

Krilín se une a Pino y a los demás, todos con cara de preocupación.

Gohan se queda estupefacto, dubitativo, sin saber como reaccionar a las acusaciones del demonio.

De repente, un torbellino de polvo azul rodea al mestizo.

– “¡¿EH?!” – se inquieta Gohan.

El demonio empieza a emitir sonidos guturales y finalmente escupe la esfera de cinco estrellas. La tormenta de polvo cesa. El diablo recupera su forma previa.

– “Aquí tienes.” – ofrece Sesshoseki la Dragon Ball.

– “¿Por qué?” – se sorprende el mestizo.

– “Llevamos el mismo pesar. Puede verlo en tus ojos.” – dice el diablo. – “No dejes que te consuma como a mí.”

En el planeta de Zeno, Moro observa el desenlace a través de su magia.

– “Cobarde…” – murmura el brujo, malcarado.

En Jung, Gohan ha regresado a su estado base y ha aceptado la esferal, que ha vuelto a su forma original.

– “Gracias…” – dice el mestizo.

De repente, Sesshoseki empieza a emitir un extraño humo negro.

– “¡¿Qué ocurre?!” – se preocupa Gohan.

– “Moro no tolera la insubordinación.” – sonríe el demonio, aceptando su final. – “Os deseo suerte.”

Sesshoseki desaparece.

De repente, algo brilla con luz roja en el bolsillo de Gohan.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.

Gohan busca y en él resulta la Bella Durmiente.

– “¿Cómo ha llegado aquí?” – se extraña el mestizo, que no recuerda haberlo cogido.

Krilín y los demás corren hacia él.

– “¡¡GOHAN!!” – celebran, contentos.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta el mestizo. – “¡¿Baicha?!”

El pequeño sonríe y abraza al mestizo.

HOY NO HAY CAPÍTULO

Lo siento mucho, pero por temas de trabajo me ha sido imposible tener listo el capítulo de \”DBZ/S – Saga Black Reimagined\” de hoy.

El domingo vuelve DBSNL, como es habitual.

Disculpad las molestias y gracias por seguir leyendo mis historias con tanta paciencia.

Un saludo a todos 🙂

DBSNL // Capítulo 205: Oro azul

DBSNL // Capítulo 205: Oro azul

“Recuerdo el sabor de su odio…”

El temblor en Jung se ha detenido. El demonio revela su nueva forma. Múltiples pinchos han brotado de su cuerpo, que ha obtenido un aspecto reptiliano.

Dibujado por Ipocrito

Gohan se posa en el suelo de nuevo, muy serio.

El diablo sonríe con chulería.

– “Je, je, je…” – ríe el dragón.

– “¿Has terminado?” – dice Gohan, manteniendo la compostura.

De repente, del suelo, al lado del demonio, brota una columna de piedra de la que se retira una capa de roca para revelar el rostro de un Baicha enclaustrado, que aprovecha para respirar desesperadamente.

– “¡BAICHA!” – exclama Gohan, asustado al ver al chico.

El demonio se cruza de brazos.

– “Ya no pareces tan tranquilo…” – fanfarronea el diablo.

Gohan aprieta los dientes y sus puños.

– “Te mataré…” – dice el mestizo.

– “Lo dudo.” – responde el enemigo.

De repente, del suelo nacen dos copias suyas hechas de oro azul.

Gohan se pone en guardia.

– “Divirtámonos…” – dice el dragón.

Las copias se abalanzan sobre Gohan.

El mestizo esquiva el puñetazo el primer clon y con un golpe en el abdomen lo destruye.

El segundo ha intentado flanquearlo y atacar por la espalda, pero de una patada lo destroza.

El demonio sonríe.

– “Bien…” – murmura.

Cuatro nuevos clones de oro azul nacen del suelo.

Mientras tanto, en la nave, que sigue hundiéndose tras el terremoto, Krilín ha llegado a los calabozos. Los patrulleros acuden a recibirlo cerca de los barrotes de energía.

El terrícola busca la cerradura y pide que se aparten.

– “¡¡HA!!” – dispara Krilín un ataque de ki.

La cerradura salta por los aires y los barrotes desaparecen.

– “¡¡LIBRES!!” – celebran algunos.

– “¡Hay que salir de aquí!” – dice el terrícola. – “¡Vamos!”

Krilín y los patrulleros corren por los pasillos de la nave, buscando la salida.

En Kabocha, Reitan y Trunks se encuentran incrustados en la fachada de la nave cangrejo.

El herajín usa sus filamentos de ki para intentar recuperar su espada, pero justo cuando ésta vuelve a su mano, Retsu carga contra él y le golpea en el abdomen, haciéndole escupir sangre. Luego agarra su cabeza con ambas manos y le propina un fuerte cabezazo que lo incrusta aún más en el metal.

Trunks se libera y dispara con una mano al enemigo, pero el ataque no le causa ningún daño. 

Elec apunta a Trunks y dispara. El ataque engulle al mestizo y lo empuja contra una montaña cercana.

Elec se prepara para dar un puñetazo a Reitan pero, como un rayo, Trunks carga contra él y le propina una patada en la cara, transformado en Súper Saiyajín 2, apartándolo de su amigo y lanzándolo lejos de allí.

La transformación de Trunks se desvanece, regresando al nivel 1.

Reitan se libera, sangrando por la nariz y la boca. Los dos descienden hasta el suelo.

– “No te quedan fuerzas, ¿eh?” – sonríe forzadamente el herajín.

– “Si estuviera fresco ya habría acabado con él…” – dice Trunks. – “Pero estoy agotado…”

Elec se pone en pie, se limpia el polvo y escupe al suelo.

Reitan y Trunks se preparan para un nuevo asalto. El mestizo reclama su espada y ésta regresa a él. Los dos se ponen en guardia, cada uno con su arma.

Retsu aviva su aura.

– “Ya me he hartado de juegos…” – gruñe el herajín.

Reitan y Trunks responden de la misma forma. Sus auras estallan. 

– “¡¡HYYAAAAAA!!” – gritan mientras cargan contra el enemigo.

Retsu proyecta sus hilos de energía hacia nuestros amigos, pero estos los repelen con sus espadas.

En el momento del impacto, los filamentos estallan, sorprendiendo a los espadachines y repeliéndolos.

– “Creo que subestimáis mis habilidades…” – sonríe Retsu, fanfarrón.

Los dos guerreros se ponen en pie de nuevo, chamuscados por la explosión.

Retsu proyecta de nuevo su ataque hacia Trunks, que evita los filamentos inclinándose hacia un lado… pero el herajín redirige su ataque con un certero movimiento de muñeca y los hilos de energía atrapan al mestizo por la espalda, enrollándose en su brazo derecho, que sostiene la espada.

– “¡¿EH?!” – se asusta Trunks.

Una explosión tiene lugar. Reitan sale repelido a varios metros de distancia. 

La espada de Trunks, que ha salido volando, se precipita girando sobre sí misma, hasta que finalmente queda ensartada en el suelo.

La polvareda se disipa lentamente.

– “Trunks…” – sufre Reitan al ver a su compañero.

El mestizo aparece con su brazo ensangrentado.

– “Maldición…” – gruñe Trunks. 

En Jung, Son Gohan retrocede ante la inmensa cantidad de clones a la que se enfrenta.

– “Esto es ridículo…” – refunfuña el mestizo.

Por cada clon que derrota, dos más aparecen.

– “¡MASENKO!” – dispara Gohan.

Un potente cañonazo de energía desintegra a una decena de enemigos, pero el espacio creado enseguida es invadido por una nueva horda.

– “Je, je…” – sonríe el enemigo.

Gohan se eleva rápidamente, seguido por una columna de enemigos que se amontonan el uno sobre el otro, mientras otros vuelan intentando flanquearle y rodearle.

El mestizo parece agobiado; los enemigos se le echan encima.

– “¡¡YYYAAAAAAAH!!” – grita con todas sus fuerzas, emitiendo una onda expansiva de energía que desintegra todo enemigo a su paso, convirtiendo a los clones de roca en simple polvo.

En la nave ovalada, que sigue hundiéndose, Krilín y los patrulleros no encuentran la salida.

El terrícola, agobiado, opta por la vía fácil.

– “Ka… Me…” – se prepara, apuntando a una pared. – “Ha… Me…”

Los patrulleros miran con cierto recelo al humano.

– “¡¡HAAAAA!!” – dispara Krilín.

Su técnica crea un pasillo hasta el exterior.

– “¡POR AQUÍ!” – anuncia Krilín.

Son Gohan desciende hasta el suelo, cansado.

El demonio sonríe satisfecho.

– “Vaya, vaya…” – dice el enemigo. – “Ya no pareces tan seguro de ti mismo…”

Gohan aviva su aura, pero un centenar de clones brotan del suelo a su alrededor.

– “¿Eh?” – se sorprende el mestizo.

El diablo niega con la cabeza, fanfarrón.

– “Mis clones están creados con poder mágico…” – dice el demonio. – “Puedo hacerlo todo el día sin cansarme.”

Gohan frunce el ceño, pero su mueca de preocupación se transforma lentamente en una sonrisa que confunde al enemigo.

– “Eso significa que ya no puedo andarme con chiquitas…” – dice Gohan. – “Tengo que eliminarte de una vez por todas.”

– “¿Cómo dices?” – protesta el diablo.

La musculatura de Gohan aumenta, sus ojos se quedan en blanco y su ki arde como fuego dorado.

– “¡¿EH?!” – se asusta el diablo.

Gohan embiste. 

– “¡AH!” – grita el demonio, creando una docena de clones entre él y el mestizo.

Pero Son Gohan los destruye a su paso sin detenerse, como una locomotora, y finalmente conecta un puñetazo directo en el rostro del enemigo, que sale proyectado con extrema violencia contra una montaña de oro azul que atraviesa.

En Kabocha, Trunks está malherido y ha perdido su transformación.

– “Esto va de mal en peor…” – piensa el mestizo.

Reitan mira a su compañero con horror.

– “Así no puede luchar…” – piensa el herajín. – “Tengo que hacerlo yo…”

Reitan aprieta el agarre sobre su espada.

– “Antepasados, dadme fuerzas…” – piensa el herajín. – “Por favor… Dadme el poder para defender nuestra raza…”

Desesperado y furioso, Reitan embiste a Retsu, dispuesto a partirlo en dos de un espadazo.

– “¡¡GYAAAAAAH!!” – grita el herajín.

Trunks, al ver a su compañero embestir de esa forma, teme lo peor.

– “¡¡REITAN, NO!!” – advierte el mestizo.

Retsu detiene la espada de colmillo de ozaru entre sus manos.

– “Pobre infeliz…” – gruñe el enemigo.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Reitan.

– “Pronto estarás con tu madre.” – dice Retsu.

Retsu inclina la espada hacia un lado para arrebatársela a Reitan y, con su mano derecha, proyecta filamentos de energía que se enredan nuestro amigo.

– “¡YAH!” – exclama Retsu, tirando de los hilos para estampar a Reitan contra el suelo. – “¡YAH!” – grita de nuevo, lanzando a Reitan en sentido contrario, lejos de allí.

Trunks ha caminado hasta su espada de hierro katchín, y con su mano izquierda, con ciertas dificultades, la levanta.

– “Maldita sea…” – protesta el mestizo, impotente.

Elec, armado con la espada de ozaru, camina hacia Reitan.

– “Has osado enfrentarte a mí…” – dice Elec. – “Oponerte a mi liderazgo no ha sido inteligente, Reitan…”

Reitan se levanta, magullado.

– “No dejaré que lleves a mi raza a la extinción, como casi hizo Bojack…” – responde Reitan.

– “Esta espada que me robaste será la que te juzgue por traición.” – dice Retsu.

– “Esa espada es un símbolo de hermandad entre herajín y saiyajín.” – dice Reitan. – “Y piensas usarla para matarnos a ambos… ¿Eso es lo que entiendes por liderazgo?”

Retsu embiste a Reitan a toda velocidad.

– “¡¡REITAN!!” – exclama Trunks.

El herajín mira a su compañero e instintivamente levanta la mano.

En un instante todo ha terminado.

Retsu y Reitan han intercambiado sus posiciones y se dan la espalda.

De repente, el arma de colmillo de ozaru se parte en dos. 

– “¡¿Qué…?!” – se sorprende Retsu.

Reitan empuña la espada de Trunks.

Retsu cae de rodillas. En su costado luce un corte que empieza a sangrar a borbotones.

– “No… no es posible…” – protesta el herajín, que cae de cara al suelo.

Trunks esboza una media sonrisa.

Reitan tarda en reaccionar, y lo hace con lágrimas en los ojos, en silencio.

Mientras tanto, en el planeta de Zeno, Moro espera sentado en su trono.

– “Señor.” – entra en escena Mojito en el cuerpo de Shiras. – “Parece que los terrícolas han llegado a Jung.”

– “No te preocupes, ángel.” – responde el brujo. – “Sesshoseki iba de camino.”

– “Ya están peleando.” – anuncia el ser celestial.

Moro cierra los ojos y se concentra.

– “Hmm…” – murmura el brujo.

En Jung, Gohan persigue al enemigo que, asustado, alza muros de piedra azulada para intentar detener su avance, pero el mestizo los atraviesa sin dificultad.

Gohan golpea de nuevo a Sesshoseki y desata sobre él una tormenta de patadas y puñetazos.

Moro puede ver el combate con su magia. 

– “¿Qué está haciendo…?” – se pregunta el brujo. – “¿Y quién es ese chico? Pelea como un demonio… Siento una ira desatada…”

Piccolo, meditando en una esquina de la sala, sonríe.

Moro abre los ojos.

– “Que Sesshoseki se deje hacer esto…” – gruñe el brujo. – “Esperaba mucho más de alguien con su rencor…”

– “¿Rencor, señor?” – pregunta Mojito.

Gohan manda a volar al demonio de un puñetazo, luego lo adelanta para remitirlo al suelo de una patada.

El mestizo desciende y se prepara para lanzar un Kamehameha con el que pretende finalizar el duelo.

– “Ka… Me…” – gruñe el mestizo. – “Ha… Me…”

Moro y Mojito continúan su charla.

– “Las almas olvidan sus recuerdos en el Makai…” – dice el brujo. – “Pero el sentimiento que las hizo llegar allí sigue latente para siempre… nutriendo su poder…”

El demonio, malherido, se pone en pie.

Gohan dispara.

– “¡¡GGRRAAAAAHH!!” – brama el mestizo, emitiendo un rugido más simiesco que humano.

Sesshoseki se cubre, aterrado ante un gigantesco torrente de ki que se aproxima a él.

El Kamehameha lo engulle.

Moro suspira.

– “Recuerdo el sabor de su odio…” – sonríe el brujo. – “Perder a alguien querido es un condimento delicioso…”

La luz se disipa en Jung. Un gran surco en el suelo es lo que queda del ataque de Gohan. El polvo y el humo se disipa lentamente.

El mestizo se sorprende al ver una silueta entre la polvareda.

Frente al brujo, una figura femenina hecha de oro azul, como si fuera otro clon, lo ha protegido, interceptando el ataque.

– “¿Eh…?” – se sorprende el mismísimo diablo.