¡NOTICIAS DBSNL!

 ¡Hola a todos!

Tengo noticias. Algunas malas y otras buenas. 

La mala:

1. Voy a detener temporalmente la publicación de \”DBZ/S – Saga Black Reimagined\”. No le puedo dedicar el tiempo que merece y creo que la calidad se resiente. Cuando pueda, lo retomaré. Tranquilos, que esto ya pasó con Old Man Gohan y la terminamos como merecía 😉 

Las buenas:

2. ¡Preparamos nueva web! Hace mucho que pedís que todo esté mejor organizado y sea más fácil de navegar. ¡Así será! Yo soy muy patoso para estas cosas, pero la señora Batosai me está echando una mano 😀

3. Estoy adelantando DBSNL. Después de mucho tiempo, vuelvo a tener capítulos adelantados. Esto debería ser sinónimo de mayor calidad.

¡Pues aquí tenéis las noticias! Espero que el resultado sea positivo.

Ya que vamos a organizar la web, necesito un nombre para las sagas de DBSNL. ¡Echadme una mano! Os dejo una encuesta AQUÍ.

Disculpad las molestias y gracias por leer el blog 🙂

¡Un saludo!

DBSNL // Capítulo 208: Agente doble

DBSNL // Capítulo 208: Agente doble

“Traicionó a la Patrulla en sus horas más bajas…”

Han pasado varios días desde las batallas de Jung y Kabocha. 

En un lugar remoto del espacio, Kamakiri pilota su nave, acompañado por Tarble, Kale y la banda de Spade.

– “¿Falta mucho?” – pregunta Kale.

El doctor no responde.

– “Esto es inaguantable…” – protesta Klub. – “Llevamos aquí… ya no sé cuántos días…”

– “Tenemos que ayudar a Broly.” – dice Kale.

– “¿Y quién demonios es ese Brócoli?” – refunfuña Dmond.

– “Broly.” – le corrige la saiyajín.

– “Me da igual.” – replica Dmond. 

– “Es nuestro amigo.” – dice Tarble.

– “Me parece bien, pero… ¿en qué nos afecta a nosotros?” – dice Dmond.

Kale aprieta los puños, aguantándose el enfado.

– “Podríamos estar haciéndonos ricos vendiendo una maldita rana a los Nádor…” – dice Hart.

– “No seáis tan quejicas…” – suspira Spade. – “Tenemos un trato con nuestros nuevos amigos, ¿no es así?”

– “Supongo que sí…” – dice Dmond de mala gana.

Spade le guiña un ojo a Kale para tranquilizarla.

De repente, la nave parece reducir la potencia de sus motores. Kamakiri se pone en pie.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble.

– “Hemos llegado.” – dice Kamakiri.

Kale se levanta, agitada y ansiosa.

– “¡¿Broly está aquí?!” – dice mientras corre a la ventana.

Por el ojo de buey puede ver un planeta cubierto por árboles de hoja caduca, en el centro del cuál se encuentra un gran jardín seco de Karensui rodeando un precioso templo de estilo japonés.

– “Tu amigo no está aquí…” – dice Kamakiri. – “Pero en este lugar hay alguien que sabrá dónde está.”

Spade se pone en pie y se acerca a la ventana.

– “Pero… esto es…” – se sorprende el pirata. – “¡Existe!” – exclama.

En el planeta donde se refugian los resquicios de la Patrulla Galáctica, Meerus ha expuesto la situación del universo. Ahora, los agentes de mayor rango, reunidos en una gran tienda de campaña, debaten el curso de acción.

Entre los patrulleros reunidos se encuentran Auta Motto, Sheela, Ganos y Obni.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta un Obni.

– “¡Es Meerus!” – exclama un agente veterano, con admiración.

– “Yo no me fío.” – dice Ganos. – “La agente Cheelai dice que los atacó a él y a Trunks en Ktal.”

– “El chivatazo de Luud nos lo dio él.” – dice Sheela. – “Parece que su voluntad es buena.”

– “Traicionó a la Patrulla en sus horas más bajas…” – murmura Obni.

– “Las horas más bajas de la Patrulla son estas.” – responde Sheela.

En el exterior, Cheelai, Katopesla y el propio Meerus esperan la resolución.

La muchacha brench le mira con suspicacia.

– “Si las miradas mataran…” – sonríe Meerus.

– “No me gustan los traidores.” – dice Cheelai.

– “El rencor no es bueno.” – fanfarronea Meerus.

Katopesla interviene.

– “He leído sobre ti.” – dice el toreristo. – “El Gran Meerus. El blaster más rápido de la ley.”

– “Ahora soy el más rápido, en general.” – responde el expatrullero, burlón.

– “No eres ni la mitad de buen agente de lo que fue Jaco.” – refunfuña Katopesla.

– “Y, sin embargo, yo sigo vivo.” – dice Meerus.

Cheelai embiste al expatrullero, pero Katopesla la detiene.

– “No vale la pena.” – dice el toreristo.

– “Vamos…” – sonríe Meerus. – “Un poco de alegría… Incluso Trunks me perdonó las formas.”

– “¿Eh?” – se extraña Cheelai.

– “Hablé con él en el viejo Konats.” – revela Meerus.

– “¿Konats?” – se sorprende Katopesla de que alguien se atreva a mencionar ese nombre.

– “Mientes…” – dice Cheelai.

– “¿Por qué lo haría?” – replica Meerus. – “Él y ese Hit buscaban a Shiras. Les expliqué la situación a ellos también.”

Cheelai y Katopesla se miran de reojo, con dudas.

De repente, un nuevo escuadrón de naves irrumpe en el cielo.

– “¿Más patrulleros?” – se pregunta Katopesla.

Sheela sale de la tienda de campaña.

– “Nos acaban de informar.” – dice la agente. – “Vienen de Jung.”

Mientras tanto, en dicho planeta minero, la cápsula imperial en la que viaja Daigen toma tierra en un puerto espacial.

Un patrullero desenfunda su arma y se acerca a la nave no autorizada.

– “¡Salga con las manos en alto!” – ordena el agente.

Daigen sale de la nave.

– “Parece que la Patrulla ha retomado el control…” – murmura el soldado. – “Pero desde el cielo no he visto actividad. Fuera lo que fuere lo que ocurría cuando partí, ya ha terminado…”

El agente insiste.

– “¡Manos en alto!” – exclama el patrullero. – “¡El Imperio no tiene autorización para aterrizar en este astro!”

Daigen alza las manos.

– “No vengo como soldado del Imperio.” – dice Daigen. – “¿El saiyajín sigue aquí?”

– “¿El saiyajín?” – se sorprende el agente. – “¿Son Gohan?”

– “Ese mismo.” – asiente Daigen.

– “Se ha marchado con sus amigos.” – dice el patrullero.

– “¿Y los esclavos de Heeter?” – pregunta el soldado.

– “Preguntas demasiado.” – protesta el agente.

Daigen se saca la armadura y se da la vuelta, mostrando su espada al patrullero.

El agente se queda sin palabras al ver las cicatrices del soldado y, con un nudo en la garganta, decide responder.

– “Son… Son libres…” – dice el patrullero.

Daigen sonríe aliviado.

– “¿Y Heeter?” – pregunta el soldado.

– “Se ha esfumado.” – responde el agente.

– “¿A dónde ha ido?” – gruñe Daigen, enfadado.

Un nuevo agente llega y apunta a Daigen con el arma.

– “¡ALTO!” – exclama el recién llegado.

El primero hace una señal de calma al segundo y decide bajar su arma.

– “Hablemos.” – invita a Daigen a seguirlo.

En un remoto lugar del universo, lejos de cualquier zona cartografiada, Kamo capitanea una nave del Imperio que Freezer le ha entregado.

– “Esto es una locura…” – murmura un soldado en el puesto de mando. – “Aquí somos vulnerables a cualquier asteroide y a cualquier fuerza gravitatoria inesperada…”

– “Tranquilo, soldado.” – dice el tsufur, que lo ha oído gracias a uno de sus dispositivos de aumento de capacidades. – “No necesitaré que os adentréis mucho más en lo desconocido.”

El soldado agacha la cabeza, avergonzado.

– “Que me preparen una nave.” – dice Kamo. – “Saldré solo.”

– “Señor…” – duda el soldado. – “¿Saldrá a ciegas?”

– “No exactamente.” – sonríe el tsufur, colocándose su visor.

¡ENCUESTA DBSNL!

Hola a todos,

Me gustaría que, si tenéis un minutito, respondierais a esta encuesta: Aquí

Gracias a todos por seguir leyendo estas historias.

El domingo vuelve DBSNL y haré lo posible para que la semana que viene tengamos DBZ/S – Saga Black Reimagined.

Un saludo,

Batosai_91

DBSNL // Capítulo 207: Ajedrez en la sombra

DBSNL // Capítulo 207: Ajedrez en la sombra

“No pienso entregarme a la Patrulla Galáctica, pero podemos trabajar juntos esta vez.”

En Kabocha, Trunks, Retian y Shula han embarcado en la nave cangrejo de los Nádor. Shosa los acompaña en el salón de actos. 

El mestizo se coloca el arma en la espalda y ésta se pega a los imanes de su chaleco.

– “La funda se desintegró durante su viaje…” – lamenta Trunks. – “Tendré que hacerle una nueva…”

– “Mi gente se encargará de eso.” – dice el lupino.

Reitan se cruza de brazos, suspicaz.

– “Los Nádor habéis cambiado de bando con suma facilidad…” – dice el herajín.

– “No hemos cambiado de bando.” – responde Shosa. – “Hemos elegido uno.”

– “La verdad suele tener ese efecto.” – dice Shula.

– “Si no protegemos el Universo, no habrá botín a repartir.” – dice el lupino. – “No pienso entregarme a la Patrulla Galáctica, pero podemos trabajar juntos esta vez.”

– “Gracias.” – dice Trunks.

Shosa observa el brazo malherido del mestizo.

– “Deja que mis hombres echen un vistazo a tu brazo.” – dice el lupino. – “Necesitas atención médica especializada y urgente.”

El titánico vehículo se eleva en el cielo del Kabocha y pone rumbo al espacio.

Desde la superficie del planeta Okure observa la nave perderse en la oscuridad.

La nave lleva un rastreador en una de sus patas, que la herajín sigue desde un dispositivo de bolsillo.

En Jung, los patrulleros liberados, con la ayuda de nuestros amigos, han puesto fin a la rebelión. Los hombres de Heeter han sido arrestados.

– “No encontramos a su líder.” – le dice un patrullero a Krilín.

– “¿Seguro?” – pregunta el terrícola.

– “Miramos donde nos indicó…” – responde el agente. – “Pero no está… y la nave es demasiado inestable actualmente para seguir buscando.”

– “Maldito…” – refunfuña Krilín.

Pino, Gohan y uno de los patrulleros liberados han volado hasta los restos de la nave con la que llegaron al planeta.

– “¿Podrá repararse?” – pregunta el mestizo.

– “Lo siento, pero no tenemos los recursos necesarios en este planeta…” – dice el patrullero. – “Pero sin duda podremos prestaros una de las nuestras.”

– “Agradecemos vuestra ayuda.” – dice Gohan.

– “Lo que sea para los héroes de Snack.” – sonríe el agente.

Pino se acerca a los restos.

– “Recataré lo que pueda.” – dice el androide.

– “Bien.” – asiente Gohan.

En la Capital del Imperio, Freezer ha sido informado de que Daigen y su nave han desaparecido del radar.

– “¿Nos ha traicionado?” – se pregunta Shisami.

– “No me importa.” – dice Freezer. – “Es un simple soldado.”

– “¿No quiere que le persigamos?” – insiste el akaburu.

– “No.” – dice el tirano. – “Tenemos asuntos más importantes.”

El demonio del frío mira de reojo al pequeño robot blanco, que espera de pie junto a su trono.

– “¿Sabemos algo de ese peón tuyo?” – pregunta Freezer.

– “Aún no.” – dice el robot. – “La tarea que le encomendamos o es sencilla…”

Turles, en una nave de la patrulla galáctica prestada por los saiyajín de Sadala, entra en la atmósfera de un planeta desarrollado. Grandes ciudades pueden verse desde el espacio.

– “Probemos otra vez…” – murmura el saiyajín.

Pero de repente, la nave de Turles desaparece y reaparece en un rincón remoto del espacio, junto a un planeta del Sector Dormideus.

– “Bastardos…” – refunfuña el saiyajín. – “Otra vez este truco…”

Turles programa de nuevo su nave. El objetivo aparece múltiples sistemas de distancia.

– “No me rendiré…” – dice el saiyajín. – “¡Esta vez lo lograré!”

La nave pone rumbo de nuevo al misterioso planeta.

En una sala de entrenamiento del palacio del Emperador, Tapion practica con su espada.

– “Si es cierto lo que dicen y el horror del que hablaba mi planeta ha renacido…” – piensa el guerrero mientras da estocadas al aire. – “…tengo que estar preparado. ¡No dejaré que la oscuridad de los Kashvar se apodere del Universo!”

En un puerto espacial de la Capital, Curd despide a los dos tech-tech.

– “Esperamos noticias vuestras tan pronto como sea posible.” – dice el soldado.

– “No será fácil convencer a los nuestros…” – dice Pinot.

– “…pero creo que las noticias que traemos deberían ser suficiente.” – añade Merlot.

En una luna cercana, el planeta luce una zona de batalla, repleta de cráteres. Liquir, en el centro de uno de ellos, cae de rodillas al suelo, agotado.

– “Si quiero enfrentarme a esa oscuridad de la que tanto me advirtió el Maestro Sidra, tengo que ser capaz de usar todas mis colas…” – dice el kurama. – “¡Tengo que volver a ser el Guardián del Fruto!”

En Jung, Gohan, Pino, Krilín, Ten, Mai y Baicha se preparan para partir. Pino entrega a Mai su rifle.

– “He podido recuperarlo.” – dice el androide.

– “¡Genial!” – dice ella, cargándolo en su espalda.

– “El rifle y el radar.” – añade Pino.

– “No necesitamos nada más.” – dice Gohan.

Los patrulleros han acondicionado una de sus naves platillo para nuestros amigos.

– “¿Dónde iréis vosotros?” – pregunta el mestizo.

– “Sin el Cuartel General, llevaremos a los prisioneros a alguna prisión que haya mantenido el control tan pronto como sea posible.” – dice el agente. – “Después nos dirigiremos a un remoto planeta que consta como último refugio de la Patrulla Galáctica.”

– “Veo que tenéis protocolos para todo…” – sonríe Gohan.

– “Todo gracias al Gran Jaco” – dice el agente.

– “Vaya…” – murmura el mestizo. – “Y eso que no parece gran cosa, a simple vista…”

En el planeta refugio de la Patrulla Galáctica, en un campamento militar formado con las naves y tiendas de campaña, algunos patrulleros juegan a un deporte similar al voleibol, otros duermen la siesta sobre sus vehículos o en hamacas improvisadas.

De repente, una nave irrumpe en el espacio aéreo, alertando a todos los presentes y armando un gran revuelo.

Cheelai, que descansaba en la nave pulpo de la Time Patrol, sale al exterior mientras bosteza.

– “¿Quién es?” – pregunta la brench a varios patrulleros que pasan corriendo por delante de ella.

– “¡No es una nave de la patrulla!” – dice uno.

– “¡Pero se ha identificado con códigos antiguos!” – dice otro.

– “¿Códigos antiguos?” – se extraña Cheelai.

La nave toma tierra y abre su compuerta; un individuo con ropa de la patulla se apea. Los presentes se sorprenden al verlo.

– “¿Quién es?” – se pregunta un joven agente.

– “¡Él…!” – exclama un veterano. – “¡Él es…! ¡Es Meerus!”

El expatrulllero saluda con una sonrisa.

– “Hola a todos.” – dice Meerus.