¡ANUNCIO!

¡@Red_Ribbon_DBZ se une a la familia de DBSNL!

Con él llegará una nueva sección de noticias, con la actualidad del mundo Dragon Ball.

¡Todo esto y mucho más en octubre, con la nueva web!

De momento podéis ver nuestras colaboraciones previas en su canal de Youtube y en Ivoox, donde tuve el honor de aparecer en su podcast junto a Ipocrito, NahuelHurón y TheNerx entre otros muchos amigos.

DBSNL // Capítulo 210: Juego sucio

DBSNL // Capítulo 210: Juego sucio

“Creo que hay algo que aún no nos ha contado…”

En Jung, Daigen y los patrulleros siguen hablando. Al soldado le han servido otra jarra de bebida.

– “Tenemos pocos efectivos.” – dice un patrullero. – “Hacemos lo que podemos para encontrar a Heeter.”

– “Al menos no abandonará el planeta.” – dice otro agente. – “Todas las naves están aseguradas.”

Daigen no responde y da un trago a su bebida.

De repente, una alarma alerta a todos los presentes.

– “¡Una nave está despegando!” – exclama asustado y confuso un agente.

– “Pero…” – se extraña otro. – “Si todas nuestras naves…”

Los agentes miran a Daigen, que se levanta.

Todos salen al exterior y pueden ver como la cápsula imperial con la que llegó el soldado se eleva sobre sus cabezas.

– “¡¿ERA TODO UNA TRETA?!” – le recrimina un agente al soldado.

Heeter, en la nave robada, ríe victorioso.

– “¡JA, JA, JA!” – celebra el pirata. – “¡HASTA NUNCA, PASMAROTES!”

Daigen saca un comando a distancia de su bolsillo y, en silencio, aprieta un botón.

En el cielo, la cápsula acababa de propulsarse hacia el espacio cuando estalla; un rastro de fuego queda patente en el cielo como si de un meteorito inverso se tratara. Cascotes incendiados llueven sobre Jung.

Los agentes observan el fenómeno, sorprendidos. Cerca de allí, una nave de esclavos liberados había despegado y observan por la ventana lo ocurrido.

Los patrulleros pronto reaccionan y desenfundan sus armas para apuntar a Daigen.

– “Estás detenido.” – dice el patrullero, con cierto pesar.

Daigen deja caer el mando al suelo y levanta las manos. Una lágrima recorre su mejilla mientras esboza una melancólica sonrisa.

En planeta-jardín de Zunoh, el juego continúa.

El cabezón avanza grácilmente entre casillas.

– “¡Otro seis!” – canturrea Zunoh.

Tarble tira su dado.

– “Un uno…” – murmura el saiyajín.

– “¿Has dicho un uno?” – sonríe Sugoro. – “¡Has caído en una casilla trampa! ¡Regresas a la salida!”

– “¡¿QUÉ?!” – lamenta Tarble.

En el espacio profundo, Kamo sigue maniobrando siguiendo las indicaciones de su visor. Pero, de repente, éste le indica que apague los motores.

– “Qué extraño…” – murmura el tsufur. – “Pero será mejor hacer caso…”

Kamo apaga su nave, aunque ésta sigue desplazándose atraída por una fuerza invisible.

– “¿Qué es?” – se pregunta el tsufur. – “¿Un planeta cercano?”

De repente, su nave se reinicia sola.

– “¡¿EH?!” – se asusta Kamo.

– “Bienvenido, tsufur.” – dice una voz a través de los altavoces de la nave.

– “¿Qué?” – se extraña Kamo. – “¿Quién eres?”

No hay respuesta. 

La nave continúa su camino hasta que, por sorpresa de Kamo, aterriza en un lugar completamente oscuro.

En ese instante, la nave se hunde en el suelo y aparece en un gigantesco hangar, descendiendo sobre una plataforma.

– “¿Qué demonios es esto…?” – se pregunta el tsufur.

Todo el lugar está repleto de aparatos electrónicos y circuitos. 

La nave llega al suelo del hangar.

Un pequeño y extraño ser negro, circular, con dos brazos, dos antenas y dos ojos amarillos le espera.

– “Acompáñame.” – dice el extraño ser.

Kamo, pese a desconfiar, decide seguir a su anfitrión.

Juntos recorren un largo pasillo metálico que pronto desciende en espiral hasta lo más profundo del planeta.

– “Esto es… es impresionante…” – murmura el tsufur.

En el planeta refugio de la Patrulla Galáctica, los agentes han recibido informes de lo sucedido en Jung y también les han llegado rumores de las guerras que ha tenido lugar en Kabocha y en Dorakiya. 

Sheela, Motto, Ganos, Obni han hecho entrar a Cheelai y ha Katopesla a la reunión.

– “Trunks…” – sufre y se alegra Cheelai, a partes iguales, al ser informada.

– “Pero si lo que dicen de Hit es cierto…” – murmura Katopesla.

– “Yo seré quien se lo diga a la familia.” – dice Cheelai.

– “Está bien.” – asiente Sheela. – “Gracias.”

– “¿Y qué haremos con Meerus?” – pregunta Obni.

– “De momento, haremos lo que nos ha pedido.” – dice Sheela. – “No es una idea descabellada empezar a prepararnos para una ofensiva.”

– “Con Broly y los saiyajín, todo sería más fácil…” – piensa Ganos.

– “Creo que hay algo que Meerus aún no nos ha contado…” – sospecha Cheelai.

En el Makai, Vegeta, Goten y Trunks han seguido a los demonios, que desfilan todos en la misma dirección. Finalmente, tras un largo viaje de penurias, los tres guerreros identifican una estructura a lo lejos.

– “¿Qué demonios es eso?” – se pregunta Trunks.

Un castillo construido con roca negra y granate que parece haber sido destruido y reconstruido infinitas veces, cuyas paredes parecen medio derretidas como si estuvieran hechas de cara, se yergue en mitad de un páramo desértico.

Los demonios se detienen frente a las puertas del edificio y braman al cielo rojo; unos lamentos que helarían la sangre de cualquiera.

Agazapados tras una colina cercana, nuestros tres amigos observan el lugar.

– “¿Qué hacen aquí?” – se pregunta Goten.

– “Debe ser el palacio del Rey de los Demonios…” – dice Vegeta. – “Ese tal Abraca al que ya derrotamos…”

Trunks no parece convencido.

– “Si ya lo derrotasteis… ¿a qué vienen?” – murmura el mestizo.

De repente, en el balcón de la torre más alta, las puertas se abren y un diablo sale a recibir a los demás.

La imagen del demonio deja estupefactos a nuestros amigos.

– “No puede ser…” – dice Goten.

– “Es él…” – dice Trunks.

– “Dabra…” – murmura Vegeta.

El renacido Rey de los Demonios, vestido con un traje rojo y negro que recuerda al de su padre, el Rey Abraca, observa a su ejército desde el balcón, con una maléfica sonrisa en su rostro.

Dibujado por Ipocrito

DBSNL // Capítulo 209: Un paraíso

DBSNL // Capítulo 209: Un paraíso

“Solo quiero saber dónde se encuentra nuestro amigo.”

En el jardín hasta el que ha viajado Kamakiri, el doctor, Tarble, Kale y Spade bajan de la nave. El resto de piratas esperan a bordo.

Dos hombres altos y delgados, de piel turquesa, vestidos con elegantes ropajes clásicos japoneses, gi amarillos, chaqueta verde y cinturón morado, cuya mitad inferior de su rostro está oculto tras máscaras, reciben a los visitantes.

Con un gentil y elegante gesto, uno de los hombres indica a Kamakiri y a los demás que los sigan.

El grupo empieza a caminar por un sendero que cruza el maravilloso jardín.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Kale.

– “Silencio.” – dice Kamakiri.

Spade sigue alucinando.

– “Es… es increíble…” – murmura el pirata.

– “¿Es que sabes de este lugar?” – susurra Tarble, confuso.

Una mirada suspicaz de uno de los escoltas hace que el saiyajín se calle y agache la cabeza, disimulando, avergonzado.

En Jung, Daigen y los patrulleros que quedan en el planeta beben en una sala del puerto espacial. Los agentes han puesto al día al soldado.

– “Es una lástima que no hayamos podido atrapar a Heeter…” – dice un patrullero.

– “Heeter es mío.” – dice Daigen.

– “Sé que lo habrás pasado mal…” – dice el patrullero. – “Pero debes dejar que la justicia…”

– “Aprovechó que mi gente huía del Imperio… les ofreció refugio y los esclavizó.” – dice el soldado. – “Kabocha era un pueblo noble y equiparable en combate a los saiyajín.”

– “¿Y cómo puedes trabajar para el Imperio?” – pregunta el patrullero. 

– “Freezer nos aniquiló porque temía una revuelta.” – dice Daigen. – “Heeter nos esclavizó.”

Daigen aprieta el vaso que tiene en su mano hasta hacerlo estallar, derramando la bebida que quedaba.

– “Al menos el primero no nos negó nuestra dignidad.” – dice el soldado.

En el espacio exterior, lejos del universo conocido, Kamo navega con una nave monoplaza a través de la oscura nada, guiado por unas coordenadas en su visor.

– “Espero que ese pequeño robot esté en lo cierto…” – murmura el tsufur.

En el jardín, nuestros amigos han llegado al templo central, donde unas gigantescas puertas de madera se abren frente a ellos, revelando a un hombre de gran tamaño, con sobrepeso, sentado en el suelo, con una cabeza desproporcionadamente grande, con un peinado chonmage tradicional y vestido con un gi amarillo elegante y una chaqueta morada. Su piel es de color lila y sus labios están pintados de rojo. Destacan los grandes lóbulos de sus orejas.

Dibujado por Beldum

Al llegar frente al misterioso caballero, Kamakiri se arrodilla. Los demás, desconcertados, imitan al doctor.

– “Señor Zunoh.” – dice Kamakiri.

– “¿Tú otra vez?” – pregunta el cabezón.

– “Esta vez vengo solo acompañando a esta muchacha.” – dice el doctor, refiriéndose a Kale.

– “Eso es nuevo.” – sonríe Zunoh. – “¿O es que la red de inteligencia de tu benefactor ya iguala mis habilidades?”

– “Aún no.” – responde Kamakiri.

Zunoh mira atentamente a Kale.

– “¿Qué quieres, muchachita?” – pregunta el cabezón.

– “¿Eh?” – dice la saiyajín, a la que han pillado desprevenida.

– “Adelante.” – susurra Kamakiri. – “Pregúntale por tu amigo.”

– “Señor…” – dice Kale, mirando de reojo al doctor.

– “Zunoh.” – le chiva Kamakiri.

– “Señor Zunoh.” – dice la saiyajín. – “Mi compañero Tarble y yo estamos muy preocupados por nuestro amigo Broly, que fue secuestrado por el enemigo cuando luchábamos en el planeta Popol…”

– “No tienes que contármelo todo…” – bosteza Zunoh.

– “Lo siento.” – se avergüenza Kale. – “Solo quiero saber dónde se encuentra nuestro amigo.”

Zunoh se limpia las uñas con desinterés.

– “Sé dónde está ese Broly. El Universo habla, si sabes escuchar. No hay secretos para mí.” – dice el cabezón. – “Pero mi información no es gratuita.”

– “¿Qué quiere?” – interviene Tarble. – “Haremos lo que esté en nuestra mano.”

Zunoh sonríe.

– “Algo divertido…” – dice el cabezón.

Los dos escoltas se miran de reojo y una gota de sudor recorre su frente, acostumbrados a vivir esta situación.

Zunoh levanta sus manos en celebración.

– “¡Juguemos a algo!” – dice el hombre.

Nuestros amigos se miran de reojo con dudas e incomodidad.

Zunoh se pone en pie de un brinco y se da la vuelta. La pared del fondo de la sala cae al vacío, revelando un gran espacio extraño y oscuro.

– “¡¡Juguemos a Sugoroku!!” – exclama Zunoh.

De repente, el espacio se ilumina y revela un gigantesco circuito que representa un tablero de e-sugoroku, un juego japonés parecido a \”serpientes y escaleras\”, a tamaño humano. Las casillas flotan en el aire.

– “¿EH?” – se sorprenden Tarble, Kale y Spade.

Los tres caminan hasta el borde de la sala y echan un vistazo al estrambótico lugar.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta Tarble.

– “¿Otra dimensión?” – dice Spade.

– “¿Qué poderes tiene este tipo?” – se pregunta Tarble.

De repente, los tres personajes son teletransportados a la casilla de salida. Zunoh está con ellos.

– “¡¿Qué?!” – se sorprenden todos.

– “¡Si me ganáis, os diré dónde está vuestro amigo!” – dice Zunoh.

– “¡¿Qué?!” – repiten Spade y Tarble.

– “No os quejéis, que sois tres contra uno…” – dice el cabezón.

– “¡¿Pero qué pinto yo en esto?!” – protesta Spade.

Kale parece decidida.

– “¡¿Cómo sabemos que no hará trampas?!” – pregunta la saiyajín. – “¡Es su juego!”

Kamakiri frunce el ceño.

– “Insolente…” – se preocupa el doctor.

– “Es una pregunta lógica…” – sonríe Zunoh. – “¡Y por eso no lo dirijo yo!” – explica. – “¡Tenemos un maestro de ceremonias invitado!”

Un foco ilumina una casilla del tablero sin numerar y aparece un hombre de baja estatura, piel azul y ojeras negras, calvo y con orejas puntiagudas.

– “¡Soy Sugoro! ¡Vuestro director de juego!” – se presenta el hombrecito, sosteniendo un gran dado de seis caras en la mano, sobre su cabeza.

Tarble y Spade se miran.

– “Esto es una locura…” – dice el saiyajín.

Kale da un paso al frente.

– “¿Quién tira primero?” – pregunta la muchacha.

– “Una chica decidida…” – sonríe Zunoh. 

Sugoro hace levitar el dado hasta Spade.

– “Veamos el orden de salida…” – dice el maestro.

El pirata deja caer el dado.

– “Un tres…” – dice Spade, decepcionado.

El dado flota hasta Tarble.

– “Un uno…” – agacha la cabeza el saiyajín, avergonzado.

Le toca a Kale.

– “¡Un cinco!” – celebra la muchacha.

– “¡Muy bien, Kale!” – le anima Tarble.

Zunoh lanza el dado ahora.

– “¡Un seis!” – presume el cabezón. 

Kale frunce el ceño.

– “Casi…” – protesta ella.

– “Un cinco no está nada mal…” – la tranquiliza Tarble.

Sugoro comenta la jugada.

– “¡El Gran Zunoh ha sacado un seis!” – dice el maestro. – “¡Él empezará a jugar!”

Zunoh lanza de nuevo.

– “¡Otro seis para el Gran Zunoh!” – anuncia Sugoro.

– “¡Menuda suerte!” – lamenta Spade.

– “Vaya…” – refunfuña Tarble.

Kamakiri y los escoltas observan la partida desde la sala, con cierta vergüenza ajena.

¡CUMPLIMOS 4 AÑOS!

 ¡Muchas gracias a todos por acompañarnos durante todo este tiempo!

¡Aquí seguiremos! ¡Y pronto tendremos nueva web!

¡Felicidades a todos! ¡Todos somos DBSNL!

Dibujado por Ipocrito

¡Y gracias a Ipocrito por éste fantástico dibujo! ¡Y por tantos! 😀