ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Oculto

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte II: Oculto

“Es como buscar una aguja en un pajar…”

En la Tierra amanece y, a primera hora del día, Vegeta, vestido con la misma ropa del día anterior, ha bajado al taller de la Corporación Cápsula, pero lo ha encontrado vacío.

Enfadado, el saiyajín se dirige al comedor, donde encuentra al Dr. Brief leyendo el periódico mientras disfruta de unos cereales y un café.

– “¡¿Qué hace aquí?!” – pregunta Vegeta, inquisitivo. – “¡¿Y mi nave?!”

– “Estoy desayunando…” – responde Brief. – “El desayuno es la comida más importante del día, ¿sabes?”

– “Si está ganduleando es porque ya tiene mi nave lista, ¿verdad?” – insiste el saiyajín, entre dientes.

Brief da un sorbo a su café.

– “Aún no he empezado.” – dice el doctor

– “¡¿QUÉ?!” – protesta Vegeta. – “¡¿ES QUE NO FUI LO SUFICIENTEMENTE CLARO?!” – estalla.

– “¡¿A QUÉ VIENE TODO ESTE ALBOROTO?!” – interviene Bulma.

La muchacha entra en escena vestida con un short negro, una camiseta de tirantes rosa, zapatillas de deporta y el cabello recogido en una coleta. Lista para hacer deporte.

– “¡¿Qué sucede?!” – insiste Bulma.

– “¡¡MUJER!!” – dice Vegeta. – “¡Poneos a trabajar en…!”

– “¡¿Aún llevas la ropa de ayer?!” – le corta Bulma. – “¡Vete a dar una ducha!”

– “¡No me hables así!” – protesta Vegeta.

– “¡Pues compórtate como una persona civilizada!” – replica ella.

Yamcha, adormilado, despeinado y aún en pijama, llega al comedor.

– “¿Por qué tanto jaleo?” – pregunta el terrícola, frotándose un ojo.

Bulma y Vegeta se dan la vuelta, dándose la espalda mutuamente, enfurruñados, y se marchan cada uno por su lado.

– “No entiendo nada…” – suspira Yamcha.

– “Yo sí…” – murmura Brief, con una media sonrisa, antes de dar otro sorbo a su café.

En Yadrat, Son Goku es guiado por el yadrat verde a través de la ciudad hasta una torre alta. Los dos suben a un ascensor.

– “Espero que Pybara-sama no se enfade conmigo…” – dice Goku, rascándose la cabeza. – “Me he esforzado mucho, pero sigo sin conseguirlo… Tú sabes que me he esforzado, ¿verdad, Hatsuka? ¿Puedes decírselo?”

– “Tranquilo, Son Goku.” – sonríe el pequeño yadrat.

El ascensor se abre y Hatsuka guía a Goku hasta un gran salón del que dos yadrat delgados le abren las puertas. 

En la sala le espera el Venerable, un yadrat rechoncho de gran tamaño y piel celeste, sentado en un gran trono.

– “Bienvenido, Son Goku.” – saluda Pybara.

– “Gracias.” – saluda el saiyajín, muy educado, haciendo una reverencia, imitando a su acompañante.

Pybara se queda en silencio, observando atentamente a Goku.

– “Así que has fracasado, ¿eh?” – dice el Venerable.

– “¡¿EH?!” – se asusta Goku. – “¿Cómo lo sabe?” – se le escapa. – “Quiero decir… He estado entrenando duro… Pero es muy complicado…”

El Venerable sonríe.

– “Inténtalo de nuevo.” – dice Pybara.

– “¿Ahora?” – se extraña Goku.

El Venerable asiente.

– “Está bien.” – dice Goku, apretando el puño, motivado. – “Vamos allá.”

Hatsuka coloca los dedos índice y corazón en su frente y desaparece.

– “Adelante, Son Goku.” – dice Pybara.

El saiyajín imita el gesto de Hatsuka.

– “Encuéntralo.” – continúa el Venerable.

Goku cierra los ojos y se concentra. En su mente puede ver miles de llamas celestes repartidas por toda la metrópolis yadrat. 

– “Son muchos…” – piensa el saiyajín, buscando de llama en llama. – “Esta ciudad está sobrepoblada… Es como buscar una aguja en un pajar…”

De repente, una llama nebulosa rojiza llama su atención bajo la superficie del planeta.

– “¿Qué?” – se pregunta Goku, para sí mismo. – “¿Qué es eso?”

Pybara frunce el ceño.

Goku centra su atención en una llama roja en el corazón de la neblina.

– “Este ki no es como los demás…” – piensa el saiyajín.

De repente, el saiyajín abre los ojos, alterado, y aparta los dedos de su frente.

Goku respira de forma acelerado, un poco agitado.

– “¿Qué…?” – murmura el saiyajín. – “¿Quién…?”

– “Puede que no haya fracasado, después de todo…” – piensa Pybara.

Hatsuka regresa usando su técnica de teletransporte.

– “Has fallado.” – dice el yadrat verde. – “Lo siento, Son Goku… Creo que no vale la pena seguir entrenando…

– “Hatsuka.” – interviene Pybara. – “¿Puedes dejarnos solos?”

– “¡Oh!” – se sorprende el pequeño. – “Por supuesto.” – se despide con una reverencia antes de abandonar la sala.

Pybara y Goku se quedan a solas.

– “¿Qué has sentido, Son Goku?” – pregunta el Venerable.

– “Oscuridad… Dolor… Miedo…” – dice Goku. – “¿Qué es?”

– “Es nuestro pasado…” – dice Pybara. – “El pasado de Yadrat…”

– “Hay un poder oscuro bajo la superficie…” – dice el saiyajín. – “Y hay un hombre…”

El Venerable asiente.

– “Su nombre es Soba.” – revela Pybara.

DBSNL // Capítulo 212: Alto voltaje

DBSNL // Capítulo 212: Alto voltaje 

“Me recuerda usted a una vieja amiga…”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, Brief se está fumando un cigarrillo en el jardín cuando un zumbido lejano llama su atención.

– “¿Eh?” – busca el doctor a su alrededor.

Brief alza la vista al cielo y ve una pequeña luz brillante.

El doctor usa su mano como visera y se fija en el extraño destello.

De repente, Brief se da cuenta de que se trata de un objeto que está descendiendo a toda velocidad hacia la Tierra. 

La nave pilotada por Bra realiza un aterrizaje de emergencia en el jardín de la Corporación Cápsula, rompiendo su tren de aterrizaje en el proceso.

– “Vaya…” – dice Brief, antes de dar otra calada a su cigarrillo.

Oli, Turbo y Baba salen corriendo a ver lo que sucede.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – pregunta Oli, alertada por el estruendo.

– “Tenemos visita.” – responde Brief, con su calma habitual.

La nave siniestrada abre su compuerta y se puede oír las voces de las chicas.

– “¡¿Pero tú no sabías pilotar esto?!” – protesta Pan.

– “¡Aterrizar no es tan fácil!” – replica Bra.

A Brief se le cae el cigarrillo de la boca.

– “Son… ¡son las chicas!” – exclama, ilusionado.

Ub es el primero en salir de la nave.

– “¡UB!” – saluda Brief.

– “¡OH!” – exclama Ub, contento de ver a alguien vivo. – “¡Doctor!”

El terrícola se apea del vehículo. 

– “¡Bienvenido!” – le abraza Brief.

Pan es la siguiente en salir.

– “¡PAN!” – celebra Brief.

– “¡Hola!” – saluda ella, chicharachera.

Bra sale de la nave.

– “¡MI NIETA!” – exclama Brief.

– “¡ABUELO!” – sonríe Bra, que se abalanza sobre él. – “¡Estás vivo!”

Los dos se funden en un fuerte abrazo ante la mirada tierna de todos los presentes.

– “Es un alivio que estén bien…” – sonríe Baba.

Mientras tanto, Madas se ha apeado.

– “¿Quién es vuestro amigo?” – pregunta Brief al ver al ira-aru.

– “Es un Kaiosh…” – responde Pan.

– “Bueno, no importa.” – interrumpe Brief. – “Pasemos dentro.”

Bra se da cuenta de que Oli y Turbo están en el jardín.

– “¿Y ellos quienes son?” – pregunta la muchacha.

– “Una vieja amiga y el hijo de mi amigo por correspondencia.” – dice Brief.

– “¿El tipo pervertido de Isla Pingüino?” – se extraña Bra.

– “¡Ese! ¡Ese!” – dice Brief.

Turbo se avergüenza un poco al oír la descripción de su padre.

Mientras tanto, en otro punto del Universo, la nave cangrejo de los Nádor ha llevado a Trunks, Reitan y Shula hasta el límite del mundo conocido.

Nuestros amigos se preparan para embarcar en una nave menor en el hangar. El brazo derecho de Trunks está oculto bajo su chaqueta. Su espada luce una nueva funda.

– “¿Estáis seguros?” – pregunta Shosa.

– “Estaremos bien.” – responde Shula.

De repente, saltan las alarmas.

– “¡UNA NAVE IMPERIAL!” – entra en el hangar un servidor de Shosa, asustado.

– “¡¿Aquí?!” – se extraña el lupino. – “¿Tan lejos de sus dominios?”

– “Algo me dice que no es casualidad…” – murmura Reitan.

– “¿Nos han visto?” – le pregunta Shosa a su hombre.

– “Aún no, señor.” – responde el soldado.

– “Bien…” – dice el lupino. – “Intentemos que sigan así…”

Shula apresura a los demás.

– “Démonos prisa.” – dice el ira-aru.

– “Gracias por todo.” – se despide Trunks.

– “Espero que sirva de algo.” – sonríe Shosa.

Los tres guerreros embarcan en una nave en forma de langosta y salen volando hacia la oscura nada.

En la Tierra, los supervivientes y los recién llegados comparten su información sobre lo ocurrido.

– “Espero que papá y los demás estén bien…” – dice Pan.

– “Seguro que sí.” – la anima Bra. 

Uranai Baba parece preocupada, se mantiene aislada y mirando por la ventana. Madas se acerca a la anciana. El cielo está nublado; hay tormenta eléctrica, pero sin lluvia.

– “Me recuerda usted a una vieja amiga…” – sonríe el Kaioshin.

– “Una amiga hermosa, espero.” – coquetea ella.

Madas mira por la ventana.

– “Qué tormenta tan extraña…” – dice el ira-aru.

– “Tengo un mal presentimiento.” – dice la bruja.

En ese instante, un rayo cae frente a la Corporación Cápsula, iluminando la ciudad por completo. El crujido eléctrico estremece a todos los presentes.

Ub se pone en pie, alarmado.

– “¡HAY ALGUIEN!” – avisa el chico.

Todos corren a la entrada. Frente a la Corporación, en mitad de la carretera, un joven diablo armado con una hoz espera en el centro de un cráter que aún chispea.

Dibujado por Ipocrito

Ub, Pan y Bra se ponen en guardia.

– “No hay duda…” – dice el muchacho. – “Es un demonio…”

El diablo clava su hoz en el suelo para descansar.

Madas se coloca frente a Baba.

– “Atrás, jovencita.” – dice el ira-aru. – “Esto es peligroso.”

– “Apuesto y valiente…” – suspira la bruja.

El demonio sonríe prepotente.

– “Tenéis un objeto mágico que mi Señor requiere…” – anuncia el diablo.

Bra y Pan se transforman en Súper Saiyajín.

– “Si quieres la Dragon Ball…” – dice Bra.

– “…tendrás que pasar por encima de nosotras.” – añade Pan.

El diablo blande su arma de nuevo.

– “Está bien.” – sonríe el ser maligno.

Como un rayo, el demonio pasa entre las muchachas y ensarta la hoz en el estómago de Madas, que escupe sangre.

Pan y Bra se dan la vuelta lentamente y con horror al darse cuenta de la velocidad del enemigo.

– “¡¡MADAS!!” – grita Pan.

El diablo levanta al ira-aru del suelo, ensartado en su arma.

– “Ni… ni siquiera lo vi…” – piensa Bra, asustada.

El enemigo hace pasar a Madas sobre su cabeza y lo estampa contra el suelo, clavando la hoz aún más.

– “¡¡GHAA!!” – grita, ahogado, el ira-aru.

Ub intenta golpear al enemigo, pero éste desaparece rápidamente, apareciendo sobre el tejado de la Corporación, dejando a Madas tendido en el suelo.

El enemigo lame la sangre de su arma y la saborea con soberbia.

– “Este sabor me trae recuerdos…” – dice el diablo.

Pan y Bra aprietan los dientes, furiosas.

– “¡TODOS A DENTRO!” – exclama Bra.

Oli da un paso al frente, pero Brief la agarra del brazo.

– “¡Vámonos!” – dice el doctor. – “¡Ellas sabrán qué hacer!”

– “¡Son dos niñas!” – dice Oli.

Ub agarra a Madas.

– “¡Vamos!” – insiste el terrícola.

Baba y Turbo obedecen sin rechistar. Brief y Oli les siguen. Ub corre hacia el recibidor, con Madas sobre su hombro, y antes de entrar se detiene y levanta el pulgar a sus amigas. Pan y Bra responden de la misma forma.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Leyenda viva

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte I: Leyenda viva

“Este hombre me pone de los nervios…”

Han pasado 130 días desde la batalla de Namek en la que Son Goku se transformó en el Súper Saiyajín de la leyenda y derrotó al malvado tirano espacial Freezer. Nuestros amigos han invocado a Polunga y le han pedido, siguiendo la idea de Vegeta, que traiga las almas de Krilín y de Goku a la Tierra para poder resucitarlos después. Sin embargo, el dragón de Namek ha sido incapaz de cumplir con el saiyajín.  Nuestros amigos han descubierto con sorpresa que Goku sigue vivo y que prefiere quedarse entrenando en un remoto planeta durante un año antes de regresar a casa por sus propios medios. 

Desde una ventana del edificio principal, Vegeta ha oído al dragón.

– “Ese bastardo…” – gruñe el saiyajín. – “No se conforma con convertirse en el Súper Saiyajín de la leyenda… ¡No voy a quedarme atrás!”

Así deciden resucitar a Krilín y, en segundo lugar, Yamcha vuelve a la vida. Ten Shin Han y Chaoz prefieren resucitar juntos, y los namekianos deciden esperar a la próxima ocasión para encontrar un nuevo hogar y seguirán de inquilinos en la Corporación Cápsula. 

Porunga desaparece. La reunión ha terminado y nuestros amigos regresan al edificio de la Corporación, cuando Vegeta aparece en el hall, furioso.

– “¡MUJER!” – exclama el saiyajín.

– “¡Al fin de dignas a bajar!” – protesta Bulma.

– “¡Necesito una nave!” – dice Vegeta.

– “¡A mí no me hables así!” – replica ella.

– “¡Pues haz lo que te digo!” – protesta el saiyajín. – “¡No pienso dejar que el idiota de Kakarotto se ría de mí de esta forma!”

Yamcha interviene.

– “¡No hables así a Bulma!” – protesta el terrícola.

El saiyajín mira a Yamcha con recelo.

– “¿Tú?” – dice Vegeta con retintín. – “¿Has resucitado? Vaya desperdicio de deseo…” – se mofa.

– “¡¿Cómo dices?!” – protesta Yamcha.

– “Ten cuidado o te mando de vuelta al Más Allá” – sonríe Vegeta.

– “Bastardo…” – gruñe Yamcha.

Krilín y Gohan dan un paso al frente, intentando poner paz.

– “Tranquilos, chicos…” – dice Krilín.

– “Vamos, ahora somos todos amigos…” – dice Gohan.

– “¿Amigos?” – dice Vegeta con retintín. – “¡JA, JA, JA! ¡No os confundáis! Nuestra colaboración en Namek fue por pura conveniencia. ¡Mi objetivo sigue siendo derrotar a ese payaso de Kakarotto!”

El doctor Brief, presente en el hall, interviene.

– “¿Quieres una nave como la de Goku?” – pregunta el viejo. – “Podría hacerte otra, pero eso requiere su tiempo… Deberás ser paciente…”

Vegeta se cruza de brazos, frustrado.

– “¡Pues date prisa!” – replica antes de dar la vuelta y marcharse. – “Esa mujer…” – refunfuña. – “Es una malcarada…”

Bulma se cruza de brazos igual que el saiyajín.

– “Este hombre me pone de los nervios…” – protesta Bulma. – “¿Quién se ha creído que es?”

En un planeta remoto llamado Yadrat, Son Goku, vestido con los ropajes locales, disfruta de un banquete de delicias autóctonas; una mesa redonda repleta de platos variados que parecen consistir en insectos de distintos tipos cocinados de varias formas (en caldo, a la brasa, hervido…).

– “La vedad es que tienen un aspecto cuestionable…” – dice Goku con la boca llena y una pinza que parece de escorpión en su mano. – “¡Pero están muy ricos cuando te acostumbras!”

Los yadrat que le atienden parecen no acostumbrarse al hambre voraz de su invitado.

La mayoría de yadrat que sirven a Goku son humanoides rosados, delgados, con arrugas y tentáculos en el rostro. Pero hay otro individuo que es pequeño y rechoncho, de piel verde oliva, sin arrugas y con grandes ojos redondos.

– “Me alegro de que así sea…” – dice este último. – “Cuando hayas descansado, el Venerable Pybara quiere hablar contigo. Quiere ver tus avances.”

– “¿Pybara-sama?” – se extraña Goku. – “Pero aún no he terminado mi entrenamiento… Me queda mucho por aprender…”

– “Eso lo decidirá él.” – sonríe el yadrat.

DBSNL // Capítulo 211: Hogar, dulce hogar

DBSNL // Capítulo 211: Hogar, dulce hogar

“¡Casita!”

En el planeta de Zunoh, el anfitrión sigue ganando a los dados y avanzando por el tablero.

– “¡¡Pero qué suerte tiene el malnacid…!!” – protesta Tarble.

– “Veamos…” – dice Spade, sujetando el dado. – “¡Quiero un seis!” – exclama al lanzarlo.

– “Un tres.” – anuncia Sugoro.

– “¡¡ESTO ES INAGUANTABLE!!” – lamenta Spade.

Desde el fondo de la inmensa dimensión, muy lejos, Zunoh observa a sus contrincantes.

– “Esto me aburre un poco…” – lamenta Zunoh. – “Son muy malos…”

Sugoro, que ha oído a Zunoh, interrumpe la tirada.

– “¡Esperen!” – dice el maestro de ceremonias. – “¡Lo había visto mal! ¡El jugador Spade sacó un cinco!”

– “¿Eh?” – duda Spade. – “¡Es cierto!” – se fija en el dado.

– “¡Buena tirada, Spade!” – le anima Tarble.

Kale, desde su casilla, mira con suspicacia a Sugoro.

En el Makai, Vegeta, Goten y Trunks observan al Rey Dabra recibir a sus sirvientes.

– “No puede ser él…” – dice Goten, asustado. – “Su poder…”

– “Es abismal…” – dice Trunks.

– “Estamos en el Makai…” – dice Vegeta. – “Éste es su territorio…”

– “Pero aún así…” – insiste Trunks.

– “Moro le habrá otorgado algún favor…” – gruñe Vegeta. – “Maldita sea…”

Goten y Trunks se miran de reojo, dubitativos.

– “Si nos fusionamos…” – sugiere Goten.

– “Tengo mis dudas…” – responde Trunks.

Vegeta aprieta sus puños con rabia.

– “Esto no será fácil…” – protesta el saiyajín. – “No en mi estado actual…”

Dabra alza sus manos y los demonios se quedan en silencio.

– “¡¡Pronto llegará nuestro momento!!” – exclama el Rey. – “¡Mi padre, el Rey Abraca, ha gobernado este lugar durante eones! ¡Hoy es mi turno!”

Los demonios gritan.

– “¡¡En nombre de \”El que vio\”!! ¡¡En nombre del eterno Moro!!” – exclama Dabra. – “¡¡DOMINAREMOS EL UNIVERSO!! ¡¡LO BAÑAREMOS EN TINIEBLAS!!”

Los demonios braman.

– “¡PREPARAOS!” – exclama Dabra. – “¡¡NUESTRO MOMENTO ESTÁ MUY CERCA!!”

Mientras tanto, la nave de Bra, Pan, Ub y Madas cruza un sistema planetario de camino a la Tierra.

– “¡Ya llegamos!” – celebra la hija de Vegeta. – “Solo unas horas.”

– “¡Casita!” – suspira Pan.

Ub mantiene la cabeza gacha, apenado por todo el dolor que ha causado a la Tierra.

– “Tranquilo, chico.” – le anima Madas. – “No te atormentes más.”

De repente, los dos sienten una extraña presencia cercana.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta el terrícola.

– “Siento un poder mágico…” – dice el Dios.

Ub camina hacia la ventana.

– “¿Qué ocurre, Ub?” – pregunta Pan.

– “Es un poder mágico positivo…” – dice Madas. – “¡Puede que sea una Dragon Ball!”

– “¡¿Qué?!” – se sorprende Pan. – “¡¿En mitad de la nada?!”

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Madas. 

– “Estamos en un anillo de asteroides del sistema Boshi” – responde Bra, que detiene su nave.

– “Puede que la esfera golpeara un asteroide al dispersarse…” – dice Madas.

El Dios se acerca a una compuerta.

– “Yo me encargo.” – dice él.

– “¿Vas a salir?” – se preocupa Bra. – “No tenemos trajes…”

– “A mí no me hace falta, muchacha.” – fanfarronea el Dios. – “Al fin y al cabo, fui un venerable Kaioshin…”

Bra sonríe y deja pasar a Madas que, tras cruzar una doble compuerta, sale al espacio.

– “¡Vamos allá!” – murmura el Dios.

Madas busca entre las rocas flotantes hasta que, finalmente, un brillo delata el objeto deseado.

El Dios regresa a la nave y golpea el parabrisas con la esfera.

– “¡¡ES UNA DRAGON BALL!!” – exclama Bra.

– “¡¡ES LA ESFERA DE TRES ESTRELLAS!!” – dice Ub.

– “¡¡YUPIIII!!” – celebra Pan.

Los cuatro personajes ponen rumbo a la Tierra. 

Un se queda mirrando por la ventana.

– “¿Qué ocurre, Ub?” – pregunta Pan.

– “No es nada…” – responde el chico. – “Es solo que… tengo la sensación de que hay algo más ahí fuera…”

La nave se aleja del cinturón de asteroides, pero efectivamente, alguien les está observando desde uno de ellos.

En otro punto del Universo, Kamo ha sido guiado hasta una inmensa sala presidida por una descomunal computadora del tamaño de un rascacielos.

– “¡¡ES IMPRESIONANTE!!” – exclama el tsufur.

– “Bienvenido, Kamo.” – dice una voz que retumba en la sala como un trueno.

– “¡¿Quién me habla?!” – se sorprende el tsufur. – “¡¿Me conoces?!”

– “No te asustes…” – dice la voz, con un tono amigable.

Un fantasma se materializa frente al tsufur; un anciano con barba y bigote.

– “Eres… tú también eres… un…” – dice Kamo, sorprendido.

– “Lo fui.” – dice el fantasma. – “Soy el Doctor Raichi.” – se presenta.