DBSNL // Capítulo 216: ¡Fusión! ¡Renace la guerrera definitiva!

DBSNL // Capítulo 216: ¡Fusión! ¡Renace la guerrera definitiva!

“Me recuerda a Majin Bu…”

En la nave abandonada, Shula, Trunks, Reitan y Kamo avanzan por la oscura nave. Shula ha informado a sus compañeros sobre el enemigo al que se enfrentan.

– “Así que absorbe células de energía…” – murmura Reitan.

– “Tu brazo debe parecerle apetitoso, Shula.” – dice Trunks.

– “Mi extremidad funciona ampliando mi propia energía.” – responde Shula. – “La hizo Raichi.”

– “Ya entiendo…” – murmura el saiyajín.

Kamo está nervioso, alarmado ante cada crujido de la nave, apuntando a la nada con su rifle.

– “Ese fusil, en cambio…” – dice Shula.

– “¿Eh?” – se sorprende el tsufur.

En ese instante, un pincho azul nace del techo y cae sobe Kamo, pero Trunks ha usado sus habilidades para apartar al tsufur a tiempo.

– “¡AH!” – exclama Kamo, asustado.

– “Aquí está.” – frunce el ceño Shula.

En la Tierra, el demonio y la fusión de Pan y Bra se miran fijamente a través de la ciudad.

De repente, el diablo avanza como un rayo zigzagueante, intentando sorprender a las muchachas.

La guerrera metamor salta por los aires y es perseguida por el diablo, que le lanza su hoz de nuevo.

La fusión resulta ser un espejismo y es atravesada por el arma demoníaca.

– “¡¿EH?!” – se sorprende del diablo.

La verdadera muchacha está persiguiendo al demonio y le lanza su látigo de ki, que se enreda en la pierna del diablo.

– “¡¡YAAH!!” – grita ella, tirando de su arma de energía y lanzando al demonio contra el suelo.

 La chica alza sus manos hacia el cielo.

– “¡¡DYNAMITE KICK!!” – grita mientras dispara dos poderosos blasts de ki hacia el cielo y se propulsa sobre el abdomen del enemigo, propinándole un doble puntapié.

El diablo escupe sangre, pero pronto reacciona invocando un rayo sobre sí mismo, obligando así a las chicas a retroceder propulsándose con un certero blast de energía hacia un lado.

Las muchachas aterrizan fuera del cráter y esperan de brazos cruzados a que el diablo salga.

– “Eres muy rápido…” – dice ella. – “Pero nosotras no nos quedaremos atrás.”

El enemigo, furioso, reclama su hoz una vez más.

– “No os burléis de mí…” – gruñe el demonio.

El diablo se abalanza sobre ellas, que lo esquivan elevándose, propulsadas por un cañonazo de ki contra el suelo.

Por el cielo, las chicas se empujan con varias explosiones mientras el diablo intenta, sin éxito, acertar con su arma.

Cada explosión destruye los cristales de los edificios cercanos.

– “¿Sabes una cosa?” – dice la fusión. – “Que uno de vosotros acabara con casi todos los terrícolas fue un error… ¡PORQUE AHORA PODEMOS PELEAR EN SERIO!”

La guerrera dispara contra el suelo, provocando una gran explosión que forma un enorme cráter en el suelo, elevándose así, dejando pasar al enemigo de largo.

– “¡HA!” – exclama al disparar hacia arriba y caer sobre el diablo, propinándole una doble patada en la espalda y lanzándole contra el suelo.

El demonio, al conservar la energía cinética de su avance, se estampa contra el suelo y continúa progresando, formando un gran surco que lo lleva hasta la costa y lo adentra en el mar.

En el espacio exterior, en la nave abandonada, cerca de la residencia de Raichi, Maji-Kayo intenta sorprender a nuestros amigos con un centenar de pinchos, pero Trunks se deshace de todos con su espada, usando su mano izquierda.

Los apéndices cercenados se convierten en líquido gelatinoso que retrocede a través de las rendijas del pasillo.

– “Este tipo es resistente…” – dice el mestizo. – “Me recuerda a Majin Bu…”

Una nueva oleada de pinchos inunda el corredor, y ahora es Reitan quien, transformado, utiliza sus hilos de ki como si fuera un látigo para cercenar las extremidades azules.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta el herajín. – “Porque no parece que vaya a rendirse…”

Un tentáculo de ki ha pasado desapercibido y repta sinuosamente hacia Kamo por su espalda, dispuesto a arrebatarle el rifle. El tsufur oye un pequeño ruido y se da la vuelta.

– “¡HAAAA!” – grita Kamo, aterrado.

Shula desintegra el tentáculo con un cañonazo de energía. En su otra mano lleva el artefacto que Raichi les entregó para detener al enemigo.

– “Está claro cuál es su objetivo…” – dice el ira-aru. – “Y así es imposible capturarlo…” – protesta.

Trunks arrebata el rifle a Kamo.

– “¡¿Qué haces, saiyajín?!” – protesta el tsufurr. – “¡¿Pretendes desarmarme y dejarme morir?!”

– “Mira que eres desconfiado…” – niega Trunks.

El mestizo extrae la célula de energía del arma.

– “Reitan, llévate a Kamo.” – dice Trunks.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

Trunks les guiña un ojo. Reitan asiente.

– “Vamos” – dice el herajín, agarrando del cuello de la camisa al tsufur y arrastrándole tras él.

– “¡¿Qué significa eso?!” – protesta Kamo. – “¡Es un complot! ¡Sabía que vosotros…!”

Reitan abandona el corredor y cierra manualmente la compuerta tras él.

– “¡Escucha, hombre de gelatina!” – exclama el mestizo, con la célula de energía en su mano. – “¡Aquí tienes lo que buscas!”

Trunks, proyectando una ola de ki con su mirada, destruye la pared del pasillo y se abre un agujero al espacio exterior. 

El mestizo deja que la corriente creada se lleve la batería.

En ese instante, de las paredes de la nave brotan tentáculos azulados que se extienden hacia el objetivo. Uno de los apéndices revela un rostro sonriente.

De repente, Maji-Kayo se apelotona alrededor del núcleo de energía, formando una gran esfera.

– “¿EH?” – parece confusa la criatura en un instante.

Trunks sonríe con el núcleo en sus manos.

Lo que Maji-Kayo ha atrapado es el dispositivo que Raichi les entregó.

Shula sonríe, mirando su mano vacía.

– “Ya veo…” – sonríe el ira-aru.

Reitan también sonríe.

– “Ese Trunks es más listo de lo que parece…” – dice el herajín.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Kamo.

– “Ha usado sus habilidades transtemporales para darle el cambiazo.” – dice Reitan. – “Maji-Kayo ha caído en la trampa.”

La masa azulada empieza a encoger hasta transformarse en un bebé, envuelto en una jaula de energía que lo debilita.

Shula vuela hasta él y lo agarra.

– “Vienes con nosotros, pequeñajo.” – dice el ira-aru.

Mientras tanto, en la Tierra, la guerrera nacida de la técnica metamor sobrevuela el océano mientras sonríe satisfecha.

En ese instante, un rayo cae del cielo en mitad del océano, provocando que una corriente eléctrica se extiende por toda la zona.  

El diablo surge del agua y se eleva lentamente. Su rostro revela una terrible frustración.

– “Al fin sales…” – dice la guerrera.

– “Me las pagaréis…” – gruñe el demonio.

De repente, empieza a llover.

El demonio sonríe.

– “Je… je, je…” – ríe el diablo.

– “Veo que no te rindes…” – se burla la fusión.

En la Corporación Cápsula hay goteras. 

– “¿Eh?” – mira al techo Brief cuando una gota cae sobre su nariz.

Ub siente que algo no va bien. Parece asustado.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte V: Soba

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte V: Soba

“Ya ha empezado…” 

Han pasado unos 50 días. Son Goku sigue practicando el Shunkanido. Ahora el saiyajín juega al gato el ratón persiguiendo a Hatsuka por toda la ciudad. El yadrat desaparece cada vez que Goku aparece a su lado.

Finalmente, Hatsuka le espera en casa de Guragu, bajo un árbol.

– “Parece que empiezas a cogerle el tranquillo…” – sonríe el ayudante del Venerable.

– “Eso parece, sí…” – dice Goku, contento. – “Pero las grandes distancias aún me cuestan… y más si tengo que hacerlo tan rápido…”

– “Vas por buen camino.” – insiste Hatsuka.

El pequeño Shima corre hacia nuestro amigo.

– “¡Goku!” – exclama el pequeño.

– “¡Hola, Shima!” – saluda Goku, que acaricia la cabeza del niño. – “¿Qué tal todo?”

– “Bien” – sonríe Shima.

Guragu se acerca.

– “No molestes al extranjero…” – le dice a su hijo. – “Está entrenando…”

– “No pasa nada.” – sonríe Goku. – “Yo también tengo un hijo, ¿sabe?”

De repente, una terrible sensación embarga a los tres adultos, que miran al horizonte horrorizados.

– “¿Qué…? ¿Qué es eso?” – tartamudea Guragu.

El pequeño Shima no entiende lo que ocurre y se agarra a los pantalones de su padre.

– “¿Qué ocurre, papá?” – pregunta el niño.

Hatsuka, nervioso, extiende la mano hacia Goku.

– “¡VÁMONOS!” – le apresura el yadrat.

– “¡Sí!” – asiente Goku, agarrando al ayudante del Venerable.

Los dos desaparecen.

En la torre que preside la ciudad, Pybara ha salido al balcón.

– “Ya ha empezado…” – frunce el ceño el Venerable. – “Se han liberado.”

Bajo la ciudad, una gran puerta de piedra se ha abierto. Un yadrat con peculiar aspecto sale de entre las sombras; es delgado, alto y musculado, su piel es más oscura que la de los demás de su clase. Tras él, una horda de yadrat deformes con aspecto demoníaco salen galopando a cuatro patas, algunos incluso corren por las paredes y el techo.

Pybara camina hacia su silla y toma asiento con un suspiro.

De repente, una sombra aparece ante él.

Mientras tanto, en la Tierra, Vegeta entrena solo en las montañas rocosas. El paisaje estalla a su alrededor cuando él hace emanar su ki.

– “No es suficiente…” – gruñe el saiyajín, frustrado. – “¿Por qué…? ¡¿Por qué yo no puedo?!”

Lejos de allí, Gohan y Piccolo entrenan en un páramo conocido por los dos. El namekiano viste su ropa habitual, pero sin capa. El chico viste el mono azul que usó Namek, sin la armadura. 

Un dinosaurio con la cola cortada camina tranquilamente por la zona cuando, al ver a Gohan, huye aterrado.

El chico embiste a Piccolo, que retrocede mientras detiene los ataques de Gohan.

De repente, los dos perciben el ki de Vegeta y miran hacia el norte.

– “Vegeta…” – dice Gohan, mientras intenta cobrar el aliento.

– “No acepta que tu padre le haya superado…” – sonríe Piccolo.

– “¡OH!” – se asusta el mestizo.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el namekiano, confuso.

Gohan corre hacia su ropa de vestir, que se encuentra plegada cerca de donde pelean. Busca en el bolsillo de sus pantalones y encuentra un reloj.

– “¡Debería estar estudiando!” – exclama el chico. – “Mi madre me va a matar…”

Una gota de sudor recorre la frente de Piccolo.

– “Tan fuerte y tan humano…” – murmura el namekiano. – “Es hijo de su padre…” – sonríe.

En Yadrat, Hatsuka y Goku han aparecido en la ciudad. Hay yadrat corriendo por todas partes, huyendo del mal que pueden sentir.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Hatsuka, asustado.

– “¿Por qué no estamos con Pybara?” – pregunta Goku.

– “No… no pude encontrar su ki…” – confiesa el yadrat.

Son Goku entiende lo que eso puede significar y se preocupa.

Una presencia sorprende a nuestros amigos, que se dan la vuelta.

– “¿Ahora aceptamos a extranjeros en Yadrat?” – dice una voz.

Goku y Hatsuka se encuentran cara a cara con Soba.

– “Es… es él…” – titubea Hatsuka.

– “No hay duda… es el ki que sentí…” – piensa Goku.

Soba sonríe de forma prepotente.

– “¡¿Qué le has hecho a Pybara-sama?!” – le increpa Goku.

– “Eso ya lo sabes…” – dice Soba.

– “Maldito seas…” – gruñe Goku. – “No te lo perdonaré…”

De repente, una docena de yadrat malditos rodean a nuestros amigos.

– “Destripad al extranjero.” – ordena Soba. – “Yo me encargo de la mascota del Venerable…”

Son Goku se coloca frente a Hatsuka para protegerlo.

– “¡VETE!” – le dice a su amigo.

El yadrat obedece y usa el Shunkanido.

Cuatro enemigos se abalanzan sobre Son Goku, que hábilmente repele y noquea a cada uno de ellos de un solo golpe.

Antes de que el saiyajín pueda centrarse de nuevo en el enemigo, otra horda de enemigos se abalanza sobre él.

El saiyajín repele a los monstruos de la misma forma, pero esta vez son tantos que algunos logran alcanzarle. Uno le agarra el brazo y se lo muerde.

– “¡AAH!” – grita Goku antes de agarrar la cabeza del enemigo con su otra mano y lanzarlo lejos.

Otro se engancha a su espalda y le muerde el cuello. Otro le clava las zarpas en el muslo.

– “Grrr…” – gruñe el saiyajín.

Los ojos de Goku brilla de color verde un instante, pero la presión le supera.

– “¡¡KAIOKEN!!” – exclama Goku, envolviendo su cuerpo con el aura rojiza y violenta de la técnica de Kaiosama.

Todos los enemigos salen despedidos en todas direcciones y caen al suelo inconscientes.

Son Goku regresa a la normalidad y busca a Soba.

– “¿Eh?” – se sorprende el saiyajín. – “¿Dónde está…?”

Muy lejos de allí, en casa de Guragu, el Hatsuka se encuentra en el suelo del salón, ensangrentado, alejándose del enemigo a gatas.

Soba camina hacia él.

– “¿Así pelea el nuevo Venerable?” – se mofa el enemigo. – “Aunque bueno… al menos tú lo has intentado… El otro ha muerto sin luchar… como una rata…” 

Guragu se acerca por la espalda de Soba en silencio y le intenta propinar un puñetazo.

Soba se da la vuelta y detiene el golpe, agarrándole el puño.

– “Mala idea…” – dice el enemigo.

Soba parte el brazo de Guragu y lo empuja, tirándole al suelo.

– “¡Papá!” – exclama el joven Shima, que se escondía tras un armario.

El yadrat oscuro esboza una media sonrisa al ver al niño y le apunta con su mano.

– “No…” – suplica Hatsuka. – “No lo hagas…”

Soba dispara, pero alguien aparece frente a él con el Shunkanido y recibe el impacto; es su padre. Guragu ha abrazado al chico y el ataque le ha calcinado la espalda.

– “Hijo…” – llora el padre. – “Corre…” – le dice con su último aliento antes de desplomarse contra el suelo.

– “¡PAPÁ!” – grita el niño, desesperado. – “¡¡PAPÁ!! ¡DESPIERA!” – sacude su cuerpo, desesperado.

Soba ignora al niño y se centra de nuevo en Hatsuka.

– “Eres… un monstruo…” – dice el malherido yadrat.

– “Eso es solo cuestión de perspectiva…” – responde Soba, alzando su mano en forma de garra, listo para propinarle el golpe de gracia.

En ese instante, alguien le detiene agarrándole el antebrazo; es Son Goku.

– “¿EH?” – se sorprende Soba.

– “No permitiré que hagas daño a nadie más.” – dice Goku.

Soba sonríe de nuevo.

– “Creo que llegas tarde…” – dice el enemigo, mirando de reojo al pequeño Shima.

Son Goku se queda aterrado al ver al pequeño llorando sobre el cadáver de Guragu.

Soba aprovecha la distracción para propinar un puñetazo en el pecho al saiyajín, que sale despedido y atraviesa el muro de la casa hasta chocar contra un árbol y caer de rodillas al suelo.

Soba sale de la casa por el agujero formado en el muro.

– “Jamás te atrevas a tocarme de nuevo…” – dice el yadrat.

Son Goku se frota el pecho en el lugar en el que ha sido golpeado.

– “Sin duda es fuerte…” – dice el saiyajín. – “Ha derrotado a Pybara-sama y a Hatsuka… y ha matado a Guragu…” – gruñe.

El saiyajín se pone en pie.

– “Te haré pagar lo que has hecho…” – dice Goku, muy serio.

– “No me hagas reír…” – lo desprecia Soba.

De repente, el suelo empieza a temblar.

– “¿Eh?” – se sorprende el yadrat.

– “¡¡KAIOKEN!!” – exclama Goku, imbuyendo su cuerpo en el aura flamígera de la técnica del Kaio del Norte.

– “¡¿Qué?!” – se asusta Soba al sentir el ki de su adversario.

Como una llamarada roja, Goku embiste a Soba y le propina una patada, lanzándolo por los aires.

Describiendo el recorrido parabólico típico de su técnica, Son Goku vuela hasta la espalda del enemigo y lo intercepta, propinándole un golpe con ambas manos en forma de martillo y lanzándolo así al lago.

Son Goku aterriza y recupera su estado base.

Lentamente, Soba asciende a la superficie y se eleva lentamente sobre el lago.

– “Eso no me lo esperaba…” – dice Soba. – “Lo admito…” – sonríe.

Son Goku se queda perplejo ante el poder de su adversario

– “Impresionante…” – frunce el ceño el saiyajín. – “Jamás pensé que pudiera existir un tipo tan fuerte como Freezer…”

DBSNL // Capítulo 215: El turno de Oli

DBSNL // Capítulo 215: El turno de Oli

“Repugnante.”

En el espacio exterior, Shula, Trunks, Reitan y Kamo han llegado al buque espacial abandonado. En su exterior puede verse la nave de los hermanos Para-para incrustada en el casco.

– “Es aquí.” – dice el ira-aru, aterrizando sobre el navío.

– “Manos a la obra.” – choca los puños Reitan.

– “No era necesario que vinierais.” – dice Shula. – “Con este dispositivo que nos ha dado el doctor, debería ser pan comido incluso en el peor de los casos…” – añade mientras sostiene un pequeño aparato circular que cabe en la palma de su mano.

– “Ese viejo me da repelús.” – responde el herajín.

– “Yo no me fio del saiyajín.” – protesta Kamo.

Shula entrega unos pequeños aparatos a Reitan, Trunks y Kamo, que ellos se colocan en la boca, como si fueran respiradores para hacer buceo.

– “Las lecturas indican que la nave mantiene bajos niveles de atmósfera. La concentración de oxígeno es baja, pero está presente…” – dice Shula. – “Deberíais tener suficiente con esto.”

Mientras tanto, en la Tierra, el enemigo se abalanza sobre Oli, arma en alto.

La mujer retrocede mientras intenta evitar los golpes de hoz, sufriendo varios cortes en la ropa a pesar de sus esfuerzos.

Ub observa el combate desde la ventana.

– “No aguantará mucho tiempo…” – sufre el terrícola. 

– “No hagas estupideces, chico…” – dice Madas, moribundo.

– “Pero…” – protesta Ub.

El demonio, a estas alturas, está jugando con Oli, y finalmente le causa un corte en el abdomen.

– “Así que puedes sangrar…” – sonríe el diablo.

Oli se tapona la herida con la mano.

El demonio lame la sangre de su hoz, pero la escupe al instante.

– “Repugnante.” – protesta el diablo.

La mujer aprieta sus puños, impotente.

El diablo alza su hoz e invoca un rayo que cae sobre Oli, atrapándola en una potente descarga eléctrica.

El demonio salta sobre ella con su arma lista para dar el golpe de gracia.

– “¡SE ACABÓ!” – exclama el enemigo, con una gran sonrisa macabra en su rostro.

De repente, la fusión metamor de Pan y Bra aparece para propinar una patada en el rostro del enemigo y mandarlo fuera de la metrópolis.

La muchacha se posa en el suelo, en guardia.

– “¿Estás bien?” – le pegunta la chica a Oli.

– “Sí…” – dice la doctora. – “¿Quién eres tú?”

Brief y Turbo regresan al salón y se quedan confusos al ver a la fusión.

– “¿Eh?” – se sorprende el anciano. – “¿Qué significa esto?”

– “Se han fusionado.” – sonríe Ub.

El demonio se pone en pie, furioso.

– “Alimaña repelente…” – gruñe el diablo. – “Eso es jugar sucio…”

El diablo lanza su arma electrificada, que gira sobre si misma mientras se acerca a nuestra amiga.

– “¡TOMA ESTO!” – exclama el enemigo.

La chica salta acrobáticamente por encima de la hoz para después lanzarle su látigo de ki y agarrarla por el mango.

– “¡¡TE LA DEVOLVEMOS!!” – exclama la fusión.

Tirando del látigo remiten la hoz al enemigo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el diablo, que tiene que esquivar su propia herramienta.

La hoz pasa de largo y termina clavándose a la montaña, invocando así un rayo que la hace estallar en mil pedazos.

– “Maldición…” – gruñe el diablo, que no tarda en reclamar su arma.

– “Je, je” – sonríen las muchachas.

Mientras tanto, en el navío espacial abandonado, nuestros tres amigos caminan por un oscuro pasillo iluminados por el Súper Saiyajín de Trunks.

– “Qué práctico.” – se burla Shula.

Kamo camina atemorizado.

– “La… la leyenda…” – titubea el tsufur.

– “Tienes que tranquilizarte.” – le dice Trunks. – “Las cosas han cambiado.”

Tras caminar un rato encuentran el lugar en el que se ha estrellado la nave de los hermanos Para-para.

– “Veamos…” – dice Shula, que es el primero en entrar.

No parece haber nadie en el vehículo.

Shula se dirige a la bodega. Reitan teclea en el tablero de comandos.

– “No hay energía.” – dice el herajín. – “Ni la de reserva.”

– “Eso es extraño.” – dice Trunks.

En la bodega, el ira-aru encuentra un cilindro de cristal roto en el suelo.

– “Maldita sea…” – se preocupa Shula. – “¡Chicos!” – llama a sus compañeros. – “Tenemos un problema…”

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: Terrícola

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte IV: Terrícola

“No te confundas”

Han pasado 130 días desde que Pybara y Goku hablaron.  Es de noche en Yadrat. El saiyajín se encuentra solo, en un prado a las afueras de la ciudad.

– “Bien…” – murmura Goku. – “Vamos allá…” – cierra los ojos.

Goku aprieta sus puños. En su mente revive escenas de Namek. Freezer ha sobrevivido a la Genkidama. Piccolo es atravesado por el ataque del tirano. 

– “Grrr…” – gruñe el saiyajín, cuyo cabello se eriza lentamente y su musculatura aumenta.

Krilín es manipulado por Freezer, que lo eleva en el cielo y lo hace estallar.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – grita Goku, mientras sus ojos brillan de color verde un instante… pero nada más. 

No hay cabello dorado. No hay aura. Su musculatura regresa a la normalidad. Goku no ha logrado transformarse en Súper Saiyajín.

– “Maldita sea…” – murmura Goku. – “Con el tiempo, el recuerdo se aleja… y mi reacción mengua…”

En la Tierra, Vegeta se pasea por el taller para ver los avances de la nave. Viste camisa azul y pantalón marrón. El padre de Bulma trabaja en la nave, soldando piezas del casco.

– “¿Otra vez por aquí?” – le dice Brief, que se levanta las gafas de soldar para saludar.

– “Ya me voy…” – refunfuña Vegeta.

Cuando Vegeta sale del taller se topa con Bulma.

– “No hay día que no bajes, ¿eh?” – le provoca la mujer.

El saiyajín la ignora.

– “Al menos te has duchado…” – dice ella. – “Hasta diría que vas arreglado.”

– “Tiraste mi armadura, ¿recuerdas?” – refunfuña el saiyajín.

– “Precisamente de eso quería hablarte…” – sonríe Bulma.

– “¿Eh?” – se extraña Vegeta.

Bulma le guiña un ojo.

– “Tengo una sorpresa para ti.” – dice ella.

Vegeta acompaña a Bulma hasta otro taller. La mujer camina hasta su mesa de trabajo, que se encuentra cubierta con una sábana blanca y tira de ella, revelando lo que hay debajo.

Vegeta se queda sorprendido al ver lo que parece ser una armadura imperial en construcción.

– “Me he basado en la armadura que trajiste de Namek y en la que usó Raditz cuando vino a la Tierra.” – dice Bulma. – “Le he dado mi toque personal. Por ahora es solo un prototipo… no aguantaría un combate de los vuestros. Me faltan ciertos materiales para que tenga la elasticidad correcta…”

Vegeta agarra la armadura y la examina. El saiyajín parece confuso, sin saber cómo reaccionar ante el regalo.

– “¿Por…? ¿Por qué?” – pregunta Vegeta.

– “Eres insoportable.” – le espeta Bulma. – “Eres un cretino, un maleducado y un déspota…” – continúa. – “Pero, según cuentan Krilín y Gohan, si estamos vivos es gracias a ti.”

– “Grrr…” – gruñe el saiyajín.

– “Si me das unas cuantas indicaciones, creo que el resultado…” – continúa Bulma.

– “Sois… sois unos estúpidos…” – responde Vegeta, entre dientes.

– “¿Eh?” – se extraña ella.

– “¡DEJAD DE TRATARME COMO SI FUERA UNO DE VOSOTROS!” – protesta Vegeta. – “¡NO SOY KAKAROTTO! ¡Yo soy un verdadero saiyajín! ¡Un guerrero! ¡Ninguno de vosotros me importa lo más mínimo!”

Con un ataque de ira, el saiyajín lanza el prototipo contra el suelo y éste se rompe.

Vegeta abandona el taller.

– “¡¡MIRA QUE ERES IDIOTA!!” – protesta Bulma. – “¡DESAGRADECIDO!”

El saiyajín se cruza con Yamcha por el camino.

– “¡Hey, Vegeta!” – saluda el terrícola.

– “Apártate.” – refunfuña el saiyajín, empujando a Yamcha con el hombro al pasar.

Yamcha se duele del golpe.

– “¿Pero qué mosca le ha picado?” – se pregunta el terrícola.

En el taller, Bulma recoge los trozos de armadura de rodillas, apenada por el desprecio del saiyajín.

En Yadrat, Son Goku vuela hasta el lugar en el que le espera Hatsuka, en la azotea de un edificio de la ciudad. Ya ha amanecido.

– “Siento el retraso.” – se disculpa Goku al aterrizar.

– “No te preocupes.” – dice el yadrat. – “Pero cuando puedas usar el Shunkanido, ya no tendrás excusa…” – sonríe.

– “Je, je…” – se rasca la cabeza el saiyajín.

Hatsuka se prepara.

– “Intentémoslo una vez más.” – dice el yadrat, colocando los dedos índice y corazón en su frente. – “¡Encuéntrame!” – desaparece.

Goku imita a Hatsuka y cierra los ojos.

– “Vamos…” – piensa el saiyajín. – “¿Dónde estás…?”

De nuevo, Goku examina las llamas azuladas de la metrópolis.

En un lugar remoto de las afueras, Hatsuka se encuentra en pequeño lago y saluda a un yadrat delgado que se encuentra pescando junto a su hijo.

– “¿Qué tal todo, Guragu?” – pregunta Hatsuka. – “¿Pican?”

– “Alguno…” – sonríe el pescador.

– “¿Qué tal, Shima?” – Hatsuka saluda al niño. – “¿Te portas bien?”

– “Sí” – sonríe el pequeño y risueño yadrat.

– “Me alegro.” – dice el ayudante de Pybara.

– “¿Qué haces por aquí?” – pregunta Guragu.

– “Estoy entrenando al extranjero.” – responde Hatsuka.

– “Ya veo…” – murmura el pescador, un poco extrañado. – “Me resulta extraño que el Venerable lo haya aceptado…”

– “Pybara-sama tiene planes que ni yo entiendo…” – suspira Hatsuka.

– “¿Y no deberías?” – se burla Guragu. – “Al fin y al cabo, eres su sucesor…”

De repente, sobre el lago, Goku aparece boca abajo.

– “¿EH?” – se miran Hatsuka y Son Goku, los dos igual de sorprendidos.

El saiyajín cae al agua, salpicando y empapando a los presentes.

– “Lo… lo ha conseguido…” – piensa Hatsuka.

Goku sale a la superficie y escupe un chorro de agua

– “¡¡LO HE LOGRADO!!” – exclama el saiyajín. – “¡YUPIII!” – salta, elevándose sobre el lago.

El pequeño yadrat aplaude entusiasmado.

En la Tierra, Vegeta ha volado hasta la azotea del edificio más alto de la Capital del Oeste. A sus pies, los terrícolas hacen vida normal. 

– “Idiotas…” – gruñe el saiyajín. – “Son como insectos… insignificantes…”

De repente el cielo se oscurece, llamando la atención del saiyajín.

– “¿Eh?” – mira al cielo el saiyajín. – “Las Dragon Balls…” – murmura. – “¿Ya ha pasado tanto tiempo?”

Un destello proviene de la Corporación Cápsula. Polunga ha sido invocado.

En la Corporación, Chaoz y Ten Shin Han resucitan con los dos primeros deseos. Sus amigos están reunidos para recibirlos.

– “Y ahora, el último deseo…” – dice Bulma. – “Todo tuyo.” – le guiña el ojo a Dende.

El pequeño namekiano asiente. Gohan y Krilín se acercan a él para despedirse.

– “Os echaré de menos…” – dice Dende, apenado.

– “Nosotros también a ti.” – responde Krilín. – “Hemos pasado muchas cosas juntos.”

– “Cuídate mucho, ¿vale?” – Gohan le agarra las manos.

Dende, con lágrimas en los ojos, asiente. 

De repente, el pequeño se da cuenta de que Piccolo se encuentra de pie detrás de Krilín y Gohan.

– “Buen viaje.” – sonríe Piccolo.

Durante un instante, Dende puede ver a Nail en el rostro del hijo de Katatsu.

El pequeño se seca las lágrimas.

– “Cuando quieras, Dende.” – dice Moori. – “Estamos listos.”

Dende pide el deseo al dragón en su lengua y éste, como es costumbre, cumple al instante.

– “Gracias por vuestra hospitalidad.” – se despide Moori. – “No lo olvidaremos.”

Los namekianos y sus Dragon Balls se desvanecen, destino a un nuevo hogar.

De repente, Vegeta aterriza en el jardín.

El saiyajín y Piccolo se quedan mirando fijamente el uno al otro.

– “¿Sigues aquí?” – pregunta Vegeta con una sonrisa impertinente.

– “Podría preguntarte lo mismo.” – responde el namekiano, serio.

– “Kst…” – escupe al suelo el saiyajín antes de entrar en la Corporación.

Gohan se acerca a Piccolo.

– “Me alegro de que te hayas quedado con nosotros.” – dice el mestizo. – “Seguro que no ha sido una decisión fácil…”

Krilín se acerca, bromeando.

– “Piccolo ya es uno de los nuestros, ¿verdad?” – sonríe el terrícola.

Una mirada del namekiano hiela la sangre de Krilín.

– “No te confundas” – le corrige Piccolo. – “Algún día seremos enemigos de nuevo.” – sentencia.

Piccolo se marcha volando, dejando al terrícola con cara de susto.

En Yadrat, Son Goku, tapado con una toalla, desayuna en casa de Guragu y Shima, observado por Hatsuka. El niño se burla del mojado saiyajín, mientras el padre le sirve un gusano acuático a la brasa. El ayudante del Venerable contempla la escena con una sonrisa orgullosa en su rostro.