DBSNL // Capítulo 249: Ejército universal

DBSNL // Capítulo 249: Ejército universal

“¡Cuánto tiempo!”

La batalla por el destino del universo ha empezado.

Los soldados imperiales, los litt y los imegga disparan a discreción contra los demonios, que se amontonan unos sobre otros superando líneas. 

Shisami, con su piel candente, embiste a un grupo de diablos y los derriba como si fueran bolos; algunos saltan por los aires. Ledgic usa una lanza para ensartar a un enemigo y lanzarlo contra otro grupo de demonios.

Liquir, con siete colas activas, se abre paso entre los enemigos a zarpazos, pero un demonio en forma de sapo azulado y con una larga lengua se abalanza sobre él por la espalda. Alguien interviene antes de que el demonio pueda sorprenderle y patea al sapo. Reitan se posa espalda con espalda con Liquir. Mirándose de reojo, los dos guerreros comparten una media sonrisa.

Freezer usa su rayo mortal y lo dirige entre enemigos, perforando el corazón de más de una docena.

En el cielo, las naves imperiales y las de los Nádor dispara a discreción contra los enemigos alados, algunos de los cuales se amontonan sobre naves y las destrozan con sus garras.

Garana y Paupana, al igual que su simiesco ejército, combate a los enemigos cuerpo a cuerpo haciendo gala de su agilidad y fuerza bruta.

La patrulla galáctica también abre fuego contra el enemigo. Katopesla usa las habilidades de su traje para avanzar entre hordas enemigas causando el mayor daño posible. Motto rompe líneas enemigas arrollándolos como una locomotora. Obni silba y desorienta a los enemigos mientras Ganos, transformado, los noquea. Meerus dispara desde la cadera con una puntería sombrosa.

Sheela y Cheelai intentan abatir a sus contrincantes, pero éstos siguen amontonándose a su alrededor, cerrando el círculo sobre ellas. De repente, la espada de Trunks rodea a las chicas librándoles de todo enemigo. El hijo de Vegeta recupera su arma mientras desciende junto a ellas.

– “¡TRUNKS!” – celebra Cheelai emocionada al ver a su amigo sano y salvo.


Cazarrecompensas del Sector Dormideus se unen a la patrulla y disparan juntos al enemigo.

Krilín lanza su kienzan, que corta por la mitad a todo el que se cruza en su camino. Shula usa su poder mental para empujar enemigos y lanzarlos por los aires. Mai dispara con su escopeta. Slug agarra un demonio y alarga su brazo para empujarlo y usarlo para golpear otros. Jiren usa el viento que mueven sus puñetazos para abatir a cientos de demonios. Ub y Bra pelean espalda con espalda, repeliendo enemigos.

En un rincón del campo de batalla, un grupo de diablos danzan coordinados al son de la música.

– “¡¡BON PARA-PARA-PARA-BON-PA-PA!!” – recitan los hermanos, cuyas armaduras sirven de altavoz.

Gohan intenta llegar hasta Moro, pero varios demonios se abalanzan sobre él y detienen su avance.

– “¡HAAAAAA!” – emite una onda expansiva de ki y los aparta a todos.

Pero una nueva oleada se le echa encima.

– “¡Son demasiados!” – exclama el mestizo.

Hordas de diablos siguen saliendo del portal.

En la Tierra, Madas puede sentir como centenares de almas se reúnen en un punto remoto del universo. 

– “Están luchando…” – murmura el ira-aru.

Baba cierra los ojos.

– “Es terrible…” – visualiza la batalla.

Turbo se acerca a la extraña pareja.

– “¿Has dicho que hay una pelea?” – pregunta el hijo de Norimaki.

Madas siente como docenas de almas se apagan una tras otra.

De repente, se sobresalta.

– “¡¡KAIOSAMA!!” – clama al cielo. – “¡ESTÁS AHÍ, ¿VERDAD, JOVEN COTILLA?! ¡¡KAIOSAMA!!”

– “¡¿Qué ocurre?!” – responde el Dios del Norte, sobresaltado.

– “Necesito tu ayuda…” – responde el ira-aru.

El combate continúa. La pelea se intensifica. Las bajas en ambos ejércitos son cuantiosas, pero la cantidad de demonios que salen del portal parece no tener fin.

Moro sonríe viendo como sus diablos arrasan todo lo que encuentran a su paso.

Krilín retrocede, avasallado por el enemigo, y se choca con alguien.

– “¡AH!” – se da la vuelta rápidamente mientras retrocede de un salto y se prepara para lanzar un Kamehameha.

– “¡EH!” – levanta las manos Reitan. – “¡Estoy con vosotros!”

El terrícola parece confuso.

– “Es que tienes cara de demonio…” – se excusa Krilín.

– “¿Yo?” – replica Reitan. – “¡Tú no tienes nariz!

Un nuevo enemigo se aproxima por sorpresa, pero Shula lo intercepta de una patada.

– “¡Basta de cháchara!” – protesta el ira-aru.

El demonio sapo proyecta su lengua, que se engancha alrededor de la pierna de Reitan y luego lo lanza hacia Liquir, que cargaba contra el sapo y ahora se detiene al chocar con su amigo.

Tapion se abre paso a golpe de espada, pero un diablo del linaje de Akkuman se abalanza sobre él, tridente en mano, obligándole a defenderse. Con un preciso movimiento de su fisga, el diablo desarma al konatsiano, y su espada sale volando.

Trunks aparece volando y recoge el arma en el aire; sin dudar, se abalanza sobre el enemigo, decapitándolo usando a la vez su arma y la de Tapion.

– “¿Eh?” – se sorprende el konatsiano.

Trunks le devuelve el arma.

– “Gracias.” – dice Tapion.

Los diablos siguen atacando. El ejército universal sigue acumulando heridos. A diferencia de los demonios, los mortales se cansan.

Katopesla usa su traje “Ultra” para repeler a varios enemigos, pero de repente, un demonio en forma de gallo cae sobre él y le agarra el casco con su garra, apretándolo y rompiéndolo.

– “¡¡AAH!” – sufre el toreristo.

Sheela, al ver a su amigo en peligro, dispara mientras corre hacia él.

– “¡¡KATOPESLA!!” – exclama ella.

Ub aparece volando a toda velocidad, usando el Kaioken, y aparta al gallo de una patada.

Los trozos del casco del toreristo caen al suelo mientras él se pone en pie, ahora con la cara descubierta.

– “Hola, héroe…” – sonríe Katopesla.

– “¡Cuánto tiempo!” – saluda Ub.

Los diablos empiezan a ganar terreno. Las filas se rompen en el ejército universal.

Shula empuja a varios enemigos con su poder mental. Agotado, se tropieza. Parece que ha llegado a su límite… pero alguien le sostiene con un bastón, evitando que caiga.

– “¿Eh?” – se extraña el ira-aru.

Toshisei le regala una tierna sonrisa. La Academia Kaioshin ha llegado.

– “¡ATENDED A LOS HERIDOS!” – ordena el anciano ira-aru. 

Los ira-aru se reparten por el campo de batalla.

– “¡Maestro Toshisei!” – se alegra de verlo Son Gohan.

– “Madas tenía razón…” – murmura el anciano. – “La situación es terrible.”

– “¿Madas ha venido?” – se sorprende Gohan.

– “Está de camino.” – dice Toshisei.

Moro frunce el ceño al ver a los miembros de la Academia.

– “Ira-aru…” – gruñe el brujo.

Con la ayuda de los ira-aru, las esperanzas parecen renovadas.

Pero los demonios siguen saliendo del portal.

De repente, Hatsuka, que está ocupado peleando con varios enemigos, teletransportándose entre ellos para golpearlos por sorpresa, oye una voz en su interior.

– “¡Hatsuka-sama!” – dice la voz. – “¿Me oye?”

– “Por supuesto.” – responde el yadrat. – “¿Qué ocurre?”

– “Soy el Kaio del Norte.” – se presenta.

– “Un honor.” – asiente Hatsuka.

– “Tengo un amigo que quiere hablar con usted.” – dice el Dios.

– “Joven Hatsuka …” – dice Madas. – “Necesito que me escuches con atención…”

– “Estoy un poco ocupado, señor…” – lo interrumpe Hatsuka, que tiene que usar el Shinkanido para evitar se engullido por una especie de lagarto gigante. – “¿Puedo remitirle a alguien?”

La encarnizada batalla continúa. Moro ha creado golems de roca gigantes que pisotean soldados como si fueran cucarachas.

– “Maldita sea…” – refunfuña Freezer.

De repente, media docena de esferas de energía ascienden entre la multitud y estallan en el cielo, iluminando la zona. 

– “¿Eh?” – se extraña Freezer, que reconoce la técnica. – “Eso son…”

Un rugido colectivo inunda el campo de batalla. Entre la gente se alzan los ozaru.

Algunos simios abren fuego contra los golems enemigos y otros salen a su encuentro. Varios gigantes de roca estallan en mil pedazos.

Moro aprieta su puño, molesto. 

De repente, los golems se reconstruyen. Columnas de fuego brotan del suelo, rayos caen del cielo. Ambos imbuyen a varios gigantes con su poder.

Con esa fuerza añadida, los golems empiezan a repeler a los saiyajín.

– “No aguantarán mucho tiempo…” – piensa Slug.

El namekiano se agranda y se une al combate, barriendo parte del terreno con un torrente de ki emanado desde su boca.

– “¡¡BIEN HECHO!!” – celebra Mai.

Moro sonríe. De su cuerpo emana un denso humo oscuro que se concentra en el cielo, cobrando forma lentamente.

Los soldados sienten terror al ver lo que está ocurriendo.

Tapion se paraliza al verlo, como si tuviera ante él un fantasma del pasado.

– “No… No puede ser…” – titubea el konatsiano.

Un gigantesco y terrorífico monstruo Kashvar con cara de muerte y una larguísima cola ha renacido. Hildegarn toma tierra en Makyo y hace temblar el suelo.

Una gota de sudor frío recorre la frente de Freezer al reconocer al enemigo, que de un coletazo barre de enemigos y aliados la zona que lo rodea.

Días extraordinarios, celebraciones ordinarias


By: Red_Ribbon_DBZ


Durante el mes de mayo siempre tenemos muchas efemérides y días especiales que celebrar en lo que a Dragon Ball se refiere.

Una de las muchas razones de ello es que los Tenkaihi Budokai se sitúan en este mes, y eso da el pistoletazo de salida a un porcentaje importante de sagas dentro de la cronología; los tres grandes torneos, la saga de Piccolo Daimaoh y la de Majin Boo, por ejemplo.

Además del día que los androides llegan antes nosotros, como nos avisó Trunks, el 12 de mayo, los días más importantes en cuanto a celebración global son los días de Gohan, Goku, Goten y Piccolo.

Gohan y Goku, el 8 y 9 de mayo respectivamente, tiene que ver por como suena en japonés el 8/5 y 9/5, que fonéticamente se parecen mucho a la pronunciación de las palabras “go-han” y “go-ku“. El de Goten se aprovecha la cercanía del día de su padre y hermano para usar el vocablo inglés para el número diez y enlazarlo con su nombre, “go-ten”.

En el caso de Piccolo, Rey de los Demonios, el día 9 de mayo fue su fecha elegida para autoproclamarse Rey soberano en la Tierra, donde ese mismo día encontraba la muerte a manos del saiyano con el que comparte día y mes.

Normalmente, en estos días hay siempre alguna actividad, votación o revelación para celebrar tan, se supone, importante día.

Por ejemplo, en el día de Goku de 2021 se inauguró la nueva web y app oficiales con el anuncio de una nueva película, que obviamente no es otra que Dragon Ball Super: Super Hero, cuyo estreno te recordamos que está fechado para el 11 de junio de este año.

En otras ocasiones, los fans japoneses pudieron votar por el outfit favorito de Goku, cuyo ganador fue llevado a las tres dimensiones en una figura preciosa especial del día de Goku.

Incluso Piccolo tuvo su protagonismo el año pasado, donde tuvimos la oportunidad de votar la mejor viñeta de su saga en el manga.

Así podríamos seguir si nos remontamos a años anteriores.

Este 2022 no será recordado como el mejor año celebrando esos días.

El primogénito de Goku apenas tuvo un post donde estaba acompañado por Bulma y A18, ya que coincidía con el día de la madre en Japón.

Goku, por otro lado, tuvo a su voz japonesa, la maravillosa Masako Nozawa, presentando el trailer que hemos visto ya un millón de veces de Super Hero.

El namekiano favorito de todos tuvo una entrevistaToshio Furukawa, su voz en el país nipón, donde habla un poco de sus momentos favoritos del personaje, de cómo se siente al ponerle voz en la nueva película, y nos muestra alguna de las ilustraciones del saiyuu que suele colgar en su perfil de Twitter.

Desde hace tiempo vemos que la promoción de la franquicia de Akira Toriyama no está siendo muy fastuosa que digamos. ¿Seguirá esta tendencia mucho tiempo?

DBSNL // Capítulo 248: Tártaro

DBSNL // Capítulo 248: Tártaro

“Todo gracias a vuestras queridas esferas mágicas.”

En Makyo, Vegeta golpea sin éxito el bloque de hielo. Detrás de él, se oyen explosiones que hacen retumbar la gruta; Gotenks dispara a discreción contra Dabra.

– “¿Por qué…?” – se apoya en él con ambas manos. – “¡¿Por qué?!” – se frustra, golpeándolo con la cabeza.

Una gota de sangre recorre el hielo hasta congelarse.

Al apartarse, parte de la piel de su frente queda pegada al hielo, provocándole un mayor sangrado que recorre su nariz hasta su barbilla y gotea en el suelo.

Vegeta se ve reflejado en el hielo, frente a la figura de Son Goku.

En el interior del hielo, Son Goku sigue concentrado, de pie en mitad de la oscuridad absoluta, intentando sentir alguna presencia.

En Makyo, la fusión ha sido separada por Moro. Gohan y Trunks se miran el uno al otro, incrédulos. Krilín, Jiren, Slug y los demás observan con horror lo sucedido. Sus esperanzas de ganar la batalla se han esfumado.

El brujo se cruza de brazos y suspira.

– “¿Habéis comprendido ahora hasta dónde llega mi poder?” – pregunta Moro.

Gohan, magullado, se pone pie.

– “Moro…” – dice el mestizo. – “Eres tú…”

Trunks hace lo mismo.

– “Eres tú quien no lo comprende…” – añade el hijo de Vegeta.

Gohan reaviva su aura. Trunks también.

– “No nos rendiremos.” – dice el hijo de Goku.

– “Lucharemos hasta derrotarte.” – añade Trunks.

Moro niega con la cabeza.

– “Sois tozudos…” – murmura el brujo, que descruza sus brazos. – “Entonces, moriréis.”

El brujo apunta con una mano a cada mestizo y les dispara un ataque de ki que los engulle antes de resultar en dos grandes explosiones.

De repente, Slug aparece entre la polvareda, cayendo desde el cielo sobre Moro, propinándole una patada en la nuca. El brujo ni se inmuta.

– “¿Aún os quedan fuerzas?” – se burla Moro.

Jiren embiste con todas las energías que le quedan y le propina un puñetazo directo en la cara. No hay reacción.

Slug usa a Moro para impulsarse hacia atrás mientras genera una esfera de ki amarillo en su mano derecha. Jiren también retrocede mientras prepara una esfera de ki rojo.

– “¡¡HAAA!!” – lanzan sus ataques.

Una gran explosión anaranjada sacude Makyo.

Cuando la polvareda se disipa, Moro sigue impertérrito en el centro del cráter.

Slug y Jiren miran frustrados a su enemigo.

El brujo se envuelve en una llama negra.

Slug y Jiren apuntan al brujo y disparan a discreción… pero las esferas de ki se convierten en humo y ceniza al chocar contra el fuego del brujo.

– “¿Qué clase de poder…?” – se pregunta el namekiano, aterrado.

Moro se eleva lentamente unos metros sobre el suelo.

De repente, el brujo clava su mirada en Slug, que sale empujado a un centenar de metros de distancia.

Jiren se abalanza sobre Moro, intentando propinarle un puñetazo, pero el brujo con un sencillo gesto desvía el golpe y agarra el rostro del haiirotoko para después descender con él y estamparlo contra el suelo, dejándolo inconsciente.

– “Je…” – sonríe Moro.

El brujo patea a Jiren, apartándole de su camino.

En ese instante, Shula se abalanza sobre la espalda del brujo y lo agarra del cuello. 

– “Sois ridículos…” – refunfuña Moro.

Moro agarra a Shula clavándole las uñas en la espalda. El ira-aru grita de dolor. El brujo se lo quita de encima con facilidad, lanzándolo a un lado.

Un gran ataque de ki se aproxima hacia Moro, pero en el último instante se eleva.

– “¿Eh?” – se extraña el brujo.

El ataque estalla en el cielo y una decena de esferas de ki llueven sobre Moro.

Krilín ha puesto toda su energía en el ataque.

– “Ah… ah…” – respira cansado.

La polvareda se disipa. Moro sigue en pie, una vez más, como si nada.

En ese instante, un ataque morado avanza hacia Moro. El Garlick-Ho de Bra. 

El brujo lo detiene con una mano.

– “Estáis haciendo el ridículo…” – murmura Moro.

En ese momento, Ub aparece detrás de él usando el Shunkanido y con un Kamehameha cargado.

– “¡HAAAAAAA!” – dispara el chico de Isla Papaya.

Otra explosión sacude Makyo.

Entre la polvareda, Ub no puede ver a Moro.

Lentamente, en la distancia, el terrícola identifica al brujo agarrando a Bra de la coleta, sosteniéndola en el aire.

– “¡BRAA!” – exclama el chico.

En ese instante, dos proyectiles impactan en la espalda de Moro. Mai ha disparado.

Detrás de la mujer terrícola, Baicha abraza la cabeza de Pino.

Moro, sin soltar a Bra, dispara a Mai.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama el chico de Isla Papaya.

Sin dudar ni un instante, Ub se teletransporta y se interpone entre el ataque y la mujer, intentando detener el disparo con sus manos.

– “¡Grrrh… GRAAAAAH!” – intenta resistir Ub hasta que, finalmente, el ataque estalla.

La explosión empuja a todos los presentes, dejándolos fuera de combate.

Moro levanta a Bra de la coleta y se prepara para el golpe de gracia… pero la espada de Trunks pasa volando y corta el cabello de la muchacha.

El hijo de Vegeta, que ha perdido su gabardina, se abalanza sobre Moro, agarrándolo de la cintura con las pocas fuerzas que le quedan.

– “¡¡HAAAA!!” – intenta mover al brujo, sin éxito.

Moro propina un codazo en la cabeza de Trunks, que se desploma contra el suelo.

Gohan aparece a toda velocidad y se lanza con los pies por delante sobre Moro.

– “¡¡YAAAAH!!” – grita el mestizo.

El brujo se cubre y sale repelido unos pocos metros, dejando un pequeño surco bajo sus pies.

– “¿Tú también sigues vivo?” – se mofa Moro.

Gohan, aprieta los dientes y reaviva su aura incolora. Embiste de nuevo, propinando un puñetazo a Moro en la cara, que sorprende al brujo. El mestizo le propina otro, pero tiene menos efecto. Y un tercero que Moro ni siente.

Son Gohan se frustra; se siente impotente. El mestizo pone todas sus fuerzas en otro puñetazo.

– “¡YAAAAAAH!” – grita al lanzarlo.

Pero al impactar contra el rostro de Moro, Gohan se da cuenta de que su aura se ha vuelto amarilla.

– “¿EH?” – se sorprende el mestizo.

– “Vaya…” – murmura el brujo. – “Parece que éste es tu límite…”

Gohan se mira las manos, incrédulo.

– “Has mantenido ese estado a base de pura voluntad todo este tiempo…” – dice Moro. – “Impresionante… Pero todo tiene un límite.” – sonríe.

Moro apunta a Gohan con su mano y lo empuja con su ki, lanzándolo lejos y estrellándolo contra un pequeño acantilado, incrustándolo en la pared de roca.

El brujo aviva su aura. El planeta se cubre de oscuridad. Rayos rojos chispean a su alrededor.

– “Ha llegado el momento…” – dice Moro. – “De que el Makai regrese…”

Todos los guerreros han caído.

Gohan aprieta sus puños, liberándose, y cae al suelo de rodillas.

– “No… No puede ser…” – murmura el mestizo.

Moro sigue acumulando poder.

– “Con este poder, puedo abrir las puertas del Makai sin ayuda…” – dice Moro. – “Todo gracias a vuestras queridas esferas mágicas y al cristal que me habéis regalado.”

El mestizo propina un puñetazo en el suelo con rabia.

– “Papá… mamá… Videl… Pan…” – murmura Gohan con lágrimas en los ojos que recorren su mejilla hasta gotear en el suelo. 

Gohan agarra la bandana en su frente con fuerza mientras recuerda a Pan desafiando su forma ozaru poseída para devolverlo a la cordura.

El aura flamígera de Moro es proyectada hacia el cielo, donde aparece un gran portal hacia el Makai.

Miles de demonios variopintos descienden sobre Makyo. Unos gritan, otros ríen, otros lloran. El caos ha llegado al Universo.

– “Hijos míos…” – sonríe Moro. – “Sois libres.”

Dibujado por Ipocrito

El mestizo se pone en pie y se ajusta la bandana.

– “¿Hmm…?” – se sorprende Moro.

– “Esto no ha terminado…” – dice Gohan, que se seca las lágrimas con su muñequera.

Gohan aprieta los puños.

– “Lucharé hasta el final” – dice el mestizo.

– “¿Por qué…?” – gruñe Moro, harto.

– “Porque…” – dice Gohan, esforzándose para hacer un repertorio de poses que no había repetido desde hace mucho tiempo. – “Soy alguien que lucha por la paz y la justicia…” – recita. – “Soy el Gran Saiyaman.” – sonríe de forma melancólica.

– “Creo que el último golpe le ha afectado la cabeza…” – dice Moro, mientras una gota de sudor recorre su frente.

El mestizo, incapaz de transformarse en Súper Saiyajín completamente, reaviva su aura amarilla y se pone en guardia mientras observa el gigantesco ejército que se reúne frente a él.

Pero una voz llama la atención del mestizo.

– “Ju, ju ju…” – ríe esa conocida voz.

Gohan se da la vuelta. Sobre la colina, Freezer observa la escena de brazos cruzados.

– “Hola, Son Gohan.” – saluda el demonio del frío. – “Parece que os estáis divirtiendo sin mí…”

– “¡¿F… Freezer?!” – se sorprende el mestizo, cuya aura se apaga.

– “¿Eh?” – se extra Moro al ver al recién llegado.

El tirano apunta con su dedo índice al mestizo y concentra su ki fucsia en la punta.

– “Ha llegado el momento de saldar cuentas…” – sonríe Freezer.

– “¡¿AH?!” – se asusta Gohan.

Freezer dispara. El rayo de ki impacta en el pecho de Gohan, pero en lugar de atravesarlo, la energía lo envuelve, sorprendiendo al mestizo.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan, que se daba por muerto, al sentir el calor del ki rodeándolo y penetrando en su cuerpo.

– “Estamos en paz, Son Goku…” – murmura Freezer.

Moro frunce el ceño.

– “¿Qué significa esto…?” – se pregunta mientras su ejército sigue aumentando; más demonios salen del gran portal. – “¿Cómo ha llegado hasta aquí…?”

Freezer desciende hasta Gohan. El mestizo abre y cierra sus manos, sorprendido ante el regalo de su viejo enemigo, que le ha cedido parte de su energía.

– “No pensé que jamás diría esto…” – dice el mestizo. – “Pero gracias, Freezer.”

– “No seas ridículo.” – replica el tirano. – “Puede que solo haya prolongado tu sufrimiento.” – añade en tono burlón.

– “Je, je…” – sonríe Gohan.

Los dos miran a las hordas de enemigos que se apelotonan frente a ellos.

– “Moro se ha hecho mucho más fuerte de lo que habría creído posible.” – dice Gohan. – “Este combate no será fácil.”

Freezer niega con mofa.

– “Vosotros y vuestros combates…” – protesta el demonio del frío. – “Esto no es un combate, muchacho. No lo ha sido nunca.” – responde, poniéndose serio. – “Esto es una guerra.” – sentencia. – “Y para ganar una guerra…” – sonríe. – “Necesitas un ejército.”

El tirano mira de reojo sobre el acantilado. Allí, un pequeño yadrat levanta la mano hacia el cielo.

– “¿Eh?” – se extraña Gohan.

En ese instante, el ejército imperial aparece en Makyo. Un extenso ejército de soldados variopintos con uniformes del imperio, organizados en pelotones, todos, separados a un brazo de distancia, sujetan el hombro del compañero que tienen delante. Shisami está al frente del primer pelotón.

En el cielo aparecen naves imperiales. Curd las comanda desde la más grande.

También llegan a Makyo el ejército janguro, liderado por Gaarana y Paupuna. Tapion. El ejército litt, a las órdenes de Liquir. Los imegga abanderados por Ledgic. La Patrulla Galáctica, con Meerus, Cheelai, Obni, Ganos, Katopesla, Sheela y Motto. Galbi y los snacks. Leek al frente de los saiyajín. Reitan y los hermanos Para. Los Nádor y sus hombres. Cazarrecompensas de todas las razas llegan del Sector Dormideus… 

Ejércitos y guerreros de todos los rincones del Universo se han reunido.

Gohan se queda boquiabierto al ver a tanta gente.

– “Es… es increíble…” – titubea el mestizo.

Moro frunce el ceño, molesto.

Trunks, Slug, Jiren, Krilín, Bra, Ub, Shula y Mai se ponen en pie, magullados y agotados, pero dispuestos a continuar peleando.

Hatsuka y Turles aparece al lado de Freezer.

– “Estamos listos.” – anuncia el yadrat.

Slug mira a Freezer de reojo.

– “Quién habría imaginado…” – piensa el namekiano, esbozando una media sonrisa. – “…que iba a ser Freezer quien lograra unir a todo el universo.”

El tirano sonríe.

– “¡¡¡ATACAD!!” – grita a pleno pulmón.

– “¡¡¡YAAAAAAAH!!!” – responden todos los soldados.

El ejército universal sale al ataque.

Moro ordena a sus demonios.

– “¡¡MATADLOS A TODOS!!” – exclama el brujo.

Los dos ejércitos avanzan hacia un choque que decidirá el destino del universo.

DBSNL // Capítulo 247: A las puertas

DBSNL // Capítulo 247: A las puertas

“Tengo curiosidad por saber de qué soy capaz ahora…”

Una llama negra se alza sobre Makyo. En lugar de emitir luz, parece absorberla. El planeta está cubierto por sombras que hacen que parezca que el escenario sea en blanco y negro. El fuego es cada vez más violento.

Krilín se agarra la cabeza, afligido.

– “Esto es terrible…” – dice el terrícola, mientras sudor frío recorre su cuerpo. – “Ha sido culpa mía… Yo…”

– “No te culpes…” – dice Slug. – “No se puede salvar a todo el mundo, pero no hay que dejar de intentarlo… ¿No es eso parte de vuestra escuela?”

– “¿Eh?” – se sorprende el terrícola al oír al namekiano.

Krilín recuerda ocasiones similares en las que Roshi intentó devolver a Ten a la luz, Goku con Piccolo en el Torneo Mundial de Artes Marciales, Goku pidiéndole que deje vivir a Vegeta, él mismo rompiendo el control remoto de la Número 18, Freezer y Cell despidiéndose en la Atalaya de Kamisama después del torneo.

El terrícola sonríe melancólico y asiente.

Mai, preocupada, corre hacia el castillo buscando al hijo de Yamcha y Suno.

– “¡BAICHA!” – grita ella. – “¡BAICHA!”

Jiren, de pie, apoyado en Shula, observa el fuego.

– “Su poder va en aumento…” – advierte el haiirotoko. – “Y temo que su magia también…”

Gohanks reclama su arma y se pone en guardia.

La llamarada estalla, devolviendo a Makyo su triste paleta de colores.

Del cielo desciende el brujo, cuyo aspecto ha cambiado. Su barba ha desaparecido, su piel es más tersa, su cuerpo más esbelto y tonificado, ya no va encorvado. Ha rejuvenecido y sus heridas han desaparecido.

Dibujado por Ipocrito

Moro aterriza y se mira las manos atentamente con una sonrisa en su rostro.

– “Vuelvo estar en mi mejor estado de forma…” – suspira el brujo. – “Cuando dominé la magia ya era un anciano… Jamás pude disfrutar de mi conocimiento y mi físico a la vez.” – sonríe. – “Tengo curiosidad por saber de qué soy capaz ahora…”

Gohanks frunce el ceño, serio.

– “De fanfarronear, parece.” – dice la fusión metamor.

Moro cruje su cuello, luego sus puños, y después da dos saltitos sobre cada pierna, como si estuviera calentando.

– “Vamos… Ponedme a prueba…” – provoca a Gohanks.

En el Makai, Vegeta insiste en sus ataques contra el gran bloque de hielo que mantiene atrapado a Son Goku.

Una voz alerta al saiyajín.

– “¡Papá!” – exclama Trunks.

Goten y Trunks salen de un túnel y se acercan a Vegeta.

– “¡¿Qué hacéis vosotros aquí?!” – pregunta el saiyajín.

– “Hemos venido a ayudarte.” – dice su hijo.

Son Goten se queda pasmado al ver a su padre en el hielo.

– “Idiotas…” – protesta Vegeta. – “¡Teníais que salir de este lugar!”

Otra voz hiela la sangre de los presentes.

– “Vegeta tiene razón…” – dice Dabra, que sale de entre las tinieblas del túnel.

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

En Makyo, Gohanks ataca espada en alto, y propina un sablazo vertical como si pretendiera cortar a Moro por la mitad, pero el brujo da un paso a un lado, evadiendo el golpe.

– “Je…” – sonríe el brujo.

Gohanks usa el arma para cambiar de dirección, clavándola en el suelo y girando sobre el mango para propinar una patada a Moro en el abdomen y empujarlo a varios metros de distancia. 

El brujo retrocede derrapando sobre el suelo, creando dos surcos, uno bajo cada pie.

Gohanks lanza su espada y el brujo da un paso a un lado para esquivarla. El tiempo se detiene. La fusión vuela hacia su arma y por el camino propina un puñetazo a Moro en la cara. Gohanks usa su arma, suspendida en el aire y en el tiempo, para impulsarse sobre la hoja y propinar un nuevo golpe al brujo.

Gohanks de nuevo salta sobre el suelo y embiste al brujo. Pero de repente siente una extraña presencia. Las pupilas de Moro están fijas en él.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el mestizo, que salta hacia un lado instintivamente.

Las pupilas de Moro le siguen.

– “Pero… ¡¿Cómo?!” – se pregunta el mestizo, asombrado.

Moro gira la cabeza lentamente, mirando a la fusión, mientras en su rostro se dibuja una media sonrisa.

– “¡¿Puede usar el salto temporal?!” – se asusta Gohanks.

Moro se abalanza sobre la fusión, interceptándola a medio camino, y le propina una patada. Gohanks se cubre con ambos brazos y sale repelido a varios metros de distancia, dando una voltereta antes de recuperar la estabilidad.

Moro se queda de pie, con la rodilla aún levantada.

– “¿Estás cansado?” – se burla el brujo, que lentamente baja la pierna. – “Parecías más rápido hace un momento…”

Gohanks aprieta los dientes, pero enseguida intenta calmarse. Una gota de sudor recorre su frente.

– “Su fuerza física ha aumentado…” – piensa el mestizo. – “Y parece que también sus habilidades…”

El guerrero reclama su espada, pero de repente el arma se detiene a medio camino, suspendida en el aire. 

Moro ha levantado su mano y la ha frenado con su poder mental.

– “Creo que ya he tenido suficiente…” – frunce el ceño el brujo.

El brujo tira del arma con su magia y ésta sale volando, dando vueltas, hasta caer a cientos de metros de distancia y ensartarse en el suelo.

Gohanks aprieta los puños y aviva su aura incolora.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo.

Moro aprieta los puños y reaviva su aura oscura, que arde como una llama negra con destellos rojos.

Mientras tanto, Mai socorre a Baicha, que está aturdido con un chichón en la cabeza.

– “¿Estás bien?” – pregunta la mujer.

– “Ay… ay…” – se queja el hijo de Yamcha.

– “Sobrevivirá.” – dice la cabeza de Pino, tirada en el suelo. – “Es un chico fuerte.”

Mai abraza al muchacho mientras mira de reojo el contraste de luz y oscuridad que generan las auras de Moro y Gohanks.

Mientras tanto, muy lejos de allí, en la Capital del Imperio, Freezer recibe noticias de su analista de datos. Shisami lo acompaña.

– “¿Y de dónde vienen esas lecturas?” – pregunta el tirano.

– “Son en mitad de la nada, señor…” – dice el soldado, nervioso. – “¡Pero es imposible! ¡No hay nada en ese sistema!”

– “¿Es un error?” – se pregunta Shisami.

El tirano ignora a sus hombres y sale al balcón con la vista puesta en el cielo.

– “Interesante…” – sonríe el tirano.

En el Makai, Vegeta da un paso al frente.

– “Dabra…” – gruñe el saiayajín.

– “Ahí está la Dragon Ball…” – sonríe Dabra.

– “No dejaré que te acerques.” – dice Vegeta.

– “Casi no te quedan fuerzas…” – se burla el diablo.

Un destello detrás de Vegeta. Gotenks renace.

– “A nosotros sí.” – dice la fusión metamor.

– “¿Eh?” – se sorprende Vegeta. – “¿Qué estáis haciendo?”

– “Esta vez pelearemos nosotros, Vegeta.” – dice Gotenks. – “Ya no somos niños.”

– “Pero…” – se preocupa Vegeta.

Gotenks pone la mano sobre el hombro del saiyajín.

– “Confía en nosotros.” – dice la fusión.

Vegeta suspira y cede.

– “Habéis crecido mucho.” – sonríe el saiyajín, que recuerda a los chicos peleándose por frente a la consola en la Corporación Cápsula.

Gotenks sigue avanzando hasta plantarse desafiante.

Dabra le apunta con su espada.

– “¿Vas a dejar que estos chicos peleen por ti, Vegeta?” – lo provoca el demonio.

Vegeta no responde. En su rostro se dibuja una media sonrisa orgullosa.

La fusión metamor aprieta los puños y se transforma en Súper Saiyajín, pero su ki sigue aumentando y su cabello se eriza aún más.

La llama dorada se refleja en los ojos de Vegeta.

Gotenks se ha transformado en Súper Saiyajín de nivel 3 e ilumina la zona con su aura.

– “¿Creéis que podéis derrotarme con ese poder?” – se mofa Dabra.

Gotenks coloca las manos frente a su rostro y cierra los ojos.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – usa la técnica de la escuela Grulla.

Dabra ha sido sorprendido y se frota los ojos.

– “¡AAAH!” – se queja el diablo.

– “¡Lo sabía!” – piensa Gotenks. – “Sus ojos están acostumbrados a las tinieblas de este lugar.”

Dabra logra entreabrir los ojos, pero antes de lograrlo del todo es apresado por un donut de ki.

– “GRRR…” – gruñe el demonio.

El diablo lucha por liberarse y el anillo empieza a ceder.

– “Je, je…” – sonríe Gotenks.

Al romperse el donut, el ki se transforma en energía eléctrica que tortura a Dabra.

– “¡¡KYAAAH!!” – grita el demonio.

– “Es una técnica nueva.” – presume Gotenks. – “La llamo Bankoku Bikkuri Donut.”

La electricidad sigue rodeando a Dabra, que con esfuerzo e ira parece sobreponerse.

– “Pero esta es un clásico.” – sonríe Gotenks, que prepara su próximo ataque. – “¡Ka… Me… Ha… Me…!”

Dabra no ha logrado liberarse a tiempo.

– “¡¡¡HAAAAAAA!!!” – dispara Gotenks.

El poderosísimo ataque impacta de lleno en el enemigo y lo empuja, estrellándolo contra la pared de la gruta, donde estalla, derrumbando parte de la cueva.

A medida que la polvareda se disipa, la silueta del demonio se intuye.

– “Malditos…” – gruñe el demonio. – “¿Creéis que podéis enfrentaros a mí?” 

Gotenks frunce el ceño y se pone en guardia.

En Makyo estalla el nuevo asalto. Los dos contrincantes chocan el uno contra el otro, coincidiendo en un puñetazo. Los dos reaccionan intentando dar otro puñetazo que también topa.

Moro y Gohanks se quedan frente a frente con sus puños conectados. Se miran a los ojos; la fusión parece preocupada, pero el brujo disfruta del momento. Sus dedos se entrelazan y el duelo se convierte en uno de fuerza, cada uno empujando al otro.

De repente, una extraña oscuridad rodea a la fusión. Moro se convierte en humo que se escapa entre los dedos de Gohanks.

– “¡¿Eh?!” – se extraña el guerrero metamor. – “¿Dónde ha ido?”

Pisadas suenan alrededor del mestizo.

– “Hmm…” – intenta concentrarse Gohanks.

Pero las pisadas se multiplican, confundiendo a la fusión. Varios Moro salen de las sombras y rodean a Gohanks.

– “¿Multiplicación?” – se pregunta el metamor. – “¿O ilusión?”

Gohanks cruza los brazos frente a su pecho. 

– “¡¡HAAAAAA!!” – los abre de repente, generando una onda expansiva que no parece afectar a ninguno de los brujos.

La fusión se percata de ello.

– “¡Ilusión!” – piensa Gohanks. – “Pero, ¿dónde está?”

De pronto, el mestizo salta justo en el momento en que las manos de Moro brotan del suelo e intentan agarrarle.

Gohanks genera una esfera de ki en su mano y la lanza contra el suelo, provocando una gran explosión.

La polvareda se disipa lentamente, revelando al brujo, que lo mira sin inmutarse por el ataque ni por los escombros que caen, que lo atraviesan como si no existiera.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohanks. – “¡¿Otra ilusión?!”

Moro aparece detrás de él, puño en alto.

– “¡¡YAAAAH!!” – se revuelve Gohanks, intentando golpearle con el canto de la mano.

Pero el golpe del mestizo atraviesa al brujo como si no estuviera allí.

– “¡¿ME HA VUELTO A ENGAÑAR?!” – se asusta la fusión.

Pero Moro, como si se volviera tangible de repente, contraataca propinándole el puñetazo que tenía preparado, remitiendo a Gohanks al suelo.

La fusión se levanta magullada, sangrando por el labio.

– “¿Cómo es posible?” – se pregunta Gohanks.

Moro aterriza frente a él, varios metros de distancia.

– “Eres un guerrero formidable.” – dice el brujo, que se cruza de brazos. – “Pero ahora que nuestras fuerzas están igualadas, mi magia es el factor decisivo.”

Gohanks aprieta sus puños, frustrado.

– “No nos vamos a rendir…” – gruñe el mestizo, que reaviva su aura incolora una vez más. – “¡No vas a salirte con la tuya!”

El guerrero metamor prepara la técnica de la escuela Tortuga.

– “¡Ka… Me…!” – reúne ki entre sus manos, materializando una esfera azul. – “¡Ha… Me…!”

Moro descruza sus brazos mientras resopla con cierto desprecio.

– “¿Es que no lo has entendido?” – niega con la cabeza.

– “¡¡¡HAAAAAAAA!!!” – dispara Gohanks.

El Kamehameha engulle a Moro, que nada hace por detenerlo. La luz del ataque tiñe de azul toda la zona.

Krilín y los demás se cubren como pueden ante la ventisca levantada.

Gohanks vuelca todo su poder en el ataque.

De repente, una silueta se dibuja en el interior de Kamehameha. El brujo parece caminar hacia Gohanks con total impunidad.

– “¡¿AH?!” – se sorprende el mestizo, boquiabierto, qué no sabe cómo reaccionar ante tal hazaña.

Moro avanza hasta situarse a menos de un metro de él.

Las manos del brujo surgen del rayo de ki y agarran la cabeza de Gohanks, que deja de emitir el Kamehameha.

Las garras del brujo brillan de color morado.

Slug da un paso al frente.

– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama el namekiano.

Moro tira de la cabeza de la fusión en ambas direcciones, y algo extraño ocurre. Las caras de Gohan y Trunks empiezan a vislumbrarse superpuestas; cada vez son más tangibles a medida que el brujo las separa.

La sonrisa de Moro lo dice todo.

Finalmente, con un estallido sordo que barre la zona, Gohan y Trunks son separados y lanzados hacia lados opuestos.

Los mestizos se miran el uno al otro, intentando comprender lo que acaba de suceder.

Slug se queda perplejo.

– “Se han… se han separado…” – murmura el namekiano.

– “¿Es eso posible?” – se pregunta Krilín.

– “¡Aún les quedaba tiempo de fusión!” – añade Bra.

– “Maldita sea…” – gruñe Jiren. – “Estamos perdidos…”