DBSNL // Capítulo 270: Dr. Shido

DBSNL // Capítulo 270: Dr. Shido

“¿Un demonio interesado en la ciencia?”

Vegeta y Shido, disfrazado de soldado de la Red Ribbon, se encuentran cara a cara sobre la colina.

– “Vegeta…” – sonríe el diablo. – “No debería sorprenderme que puedas detectarme tan fácilmente…”

– “Los demonios tenéis un olor difícil de olvidar…” – frunce el ceño el saiyajín.

Raditz ruge en el horizonte.

– “¿Debo suponer que esto es cosa tuya?” – pregunta Vegeta.

– “Solo he echado una mano a un compañero de la ciencia…” – sonríe Shido.

Mientras tanto, Hedo llora la muerte de Gamma 1.

– “No debería haber aceptado su ayuda…” – murmura el doctor. – “Mi ambición nos ha llevado a esto… Solo quería demostrar que estaba a la altura de Gero…”

Vegeta se cruza de brazos.

– “¿Un demonio interesado en la ciencia?” – dice con cierta ironía.

– “Es un mundo tan fascinante que ni el Makai ha podido encerrar mi curiosidad.”– dice Shido. – “Tú deberías entenderlo mejor que nadie… Tu mujer…”

Como una centella, Vegeta propina un puñetazo en el estómago del demonio, que se dobla sobre sí mismo mientras da un paso atrás y luego cae de rodillas al suelo.

– “Menciona a Bulma otra vez, demonio, y será lo último que hagas” – le amenaza Vegeta.

– “Saiyajín…” – sonríe Shido con dolor. – “Siempre tan violentos…”

– “¿Qué haces en la Tierra?” – pregunta Vegeta. – “¿Qué buscas?”

– “Poneros a prueba…” – responde el diablo. – “Y debo decir que esperaba mucho más…”

Cerca de ellos, varias estelas de ki pueden verse cruzar el cielo a gran velocidad.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

Trunks, Bra y Marron aterrizan detrás de Goten.

– “¿Quién es toda esta gente…?” – se pregunta Hedo.

Marron enseguida socorre a Pan.

– “Hola, Goku.” – saluda la hija de Krilín al pequeño. – “Mi padre me ha dado unas cuantas semillas… Tu madre enseguida estará bien…” – le da una senzu a Pan.

Goten sonríe al ver a su chica de nuevo en plena forma.

– “Habéis tardo mucho.” – le dice a Trunks en tono jocoso.

Pan, tras tomarse la semilla, se pone en pie de un salto.

– “¡MAMÁ!” – la abraza Goku Jr.

– “Siento haberte asustado…” – lo abraza.

Ub aparece con el Shunkanido.

– “¡Pan!” – exclama alegre al ver a su pareja sonriente.

Marron sonríe ante la tierna escena.

Pan y Ub se unen a Goten, Trunks y Bra. Los cinco observan al simio.

Raditz los observa mostrando los dientes desde el otro lado del cráter.

– “Su poder es devastador.” – advierte Goten.

– “¿Estáis pensando lo mismo que yo?” – sonríe Bra.

Los cuatro mestizos miran a Ub a la vez.

– “Ya sé lo que eso significa…” – suspira el chico de Isla Papaya. – “Daos prisa.”

Ub se marcha volando hacia el enemigo.

Goten mira a Marron.

– “Será mejor que…” – dice el mestizo.

– “Lo entiendo.” – dice Marron. – “Sé cuándo una pelea me supera.”

Goten asiente.

– “Busca a Piccolo.”- dice el mestizo. – “Su ki ha disminuido mucho, pero aún puedo sentirlo. Sigue vivo.”

Marron asiente. 

Goten emprende el vuelo. Pan lo sigue. Luego Trunks.

Bra está a punto marcharse.

– “¡Bra!” – exclama Marron.

– “¿Eh?” – se detiene la hija de Vegeta.

– “Cuida de Goten por mí.” – dice Marron.

La muchacha se sorprende, pero enseguida sonríe con cierta prepotencia.

– “No te preocupes.” – dice Bra. – “Deberías confiar más en tu novio.” – añade antes de salir volando tras sus compañeros.

Los cinco guerreros vuelan hacia Raditz, que abre sus fauces para recibirlos.

Vegeta sonríe.

– “Este es el verdadero poder de los terrícolas.” – dice Vegeta. – “Nunca luchan solos.”

Gamma 2 observa a los demás dirigirse hacia el combate.

– “Padre…” – le dice el androide a Hedo con cierto pesar.

– “Adelante.” – dice Hedo. – “Sé un héroe.”

Ki rojo arde en la garganta del simio. Pan y Bra se separan hacia la izquierda, Goten y Trunks hacia la derecha. Ub se eleva hacia el cielo.

Raditz sigue a Goten con la mirada.

– “¡Le caigo especialmente mal!” – advierte Goten.

Raditz dispara. Goten y Trunks se escabullen del primer disparo, cuyo estallido hace temblar el lugar y genera una gran ventisca.

El simio se prepara para disparar de nuevo, pero un ataque de ki azul y amarillo impacta en su nuca, haciéndole dar un paso al frene.

El simio se da la vuelta, furioso. Pan y Bra han lanzado un ataque combinado.

– “¡¡GRRR!!” – gruñe Raditz.

En ese instante, Ub desciende a espaldas del simio y le agarra la cola.

– “¡¡TE TENGO!!” – exclama el muchacho.

– “¡¡GRAAAAAH!!” – grita Raditz.

El simio zarandea su cola y Ub intenta sujetarse con todas sus fuerzas.

– “¡Parece que esto no te gusta, ¿eh?!” – le provoca el joven.

Raditz da vueltas sobre si miso, intentado agarrarse la cola sin éxito. Luego empieza a golpearla con todo lo que encuentra su paso, colinas, el suelo, árboles… Pero Ub resiste.

Goten y Trunks por un lado y Pan y Bra por otro ven la oportunidad que esperaban.

– “¡ES EL MOMENTO!” – exclaman.

Raditz sigue intentando librarse de Ub cuando, de repente, parece que su atención se centra al otro lado del cráter.

Ub, magullado por tantos golpes, tarda en reaccionar.

– “Maldición…” – murmura. – “Otra vez no…”

Pero de repente, Gamma aterriza sobre el hocico del simio y le apunta al ojo derecho.

– “¡Esto es por mi hermano!” – exclama el androide.

Un disparo a bocajarro ciega a Raditz.

– “¡¡¡GRAAAAAAAAAAAH!!!” – grita el simio, cubriéndose el rostro.

Mientras tanto, Marron sobrevuela el bosque buscando a Piccolo.

El simio está más furioso que nunca y mira con odio a Gamma 2 y a Ub.

De repente, dos estallidos de luz llaman su atención.

– “¡Bien!” – celebra Ub.

Las dos fusiones metamor se reúnen con ellos en el cielo.

– “Sentimos haberos hecho esperar…” – sonríe Gotenks. – “¡Empieza a temblar, Raditz, porque ha llegado el guerrero más fuerte del universo!”

– “Gracias por la presentación.” – interviene la fusión de Pan y Bra.

– “¡¿Qué?!” – protesta el guerrero. – “¡Nos referíamos a Gotenks!”

Raditz no espera e intenta propinarles un puñetazo; Gotenks se transforma en Súper Saiyjín 2 repentinamente y detiene el gran puño con ambas manos.

– “Je…” – sonríen.

La guerrera metamor se transforma también mientras corre por el brazo del simio. La fusión genera un largo látigo de ki que proyecta hacia el enemigo y le rodea el cuello.

– “¡GRAAAH!” – intenta liberarse el simio mientras ella salta por encima de él y tira con fuerza hacia atrás, haciéndolo retroceder.

Gotenks aprovecha el momento y dispara a discreción.

– “¡¡MISILES MUERE-MUERE!!” – exclama mientras hace llover fuego sobre el enemigo. 

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – sufre el simio.

Vegeta y Shido ven la escena en la distancia.

– “Tu plan fracasará, demonio.” – dice el saiyajín. – “Raditz…” – fanfarronea. – “¿Ese era tu as en la manga?”

El simio se desploma contra el suelo mientras los ataques de Gotenks persisten.

Gotenks prepara un Kamehameha.

– “Confías poco en tu camarada…” – sonríe Shido.

– “Eso es porque lo he visto pelear.” – dice Vegeta con prepotencia.

De repente, como un rayo, alguien más cruza el cielo y se une a la lucha. Son Gohan ha llegado.

– “¡SON GOHAN!” – exclama Gotenks al verlo, deteniendo su ataque.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta el recién llegado.

El simio, que yace en el suelo malherido, abre los ojos repentinamente. En su mente, la voz de su hermano retumba.

– “¡SON GOHAN!” – exclama Kakarotto.

Imágenes del pequeño Gohan rompiendo la cápsula saiyajín y embistiendo a Raditz se apoderan de la mente del simio.

– “¡SON GOHAN!” – repite la voz de Son Goku. – “¡GOHAN! ¡GOHAN! ¡GOHAN!” hacen eco.

Shido sonríe.

Un bramido hace templar la Tierra y llama la atención de todos.

Un estallido de ki crea una gigantesca columna que se eleva hacia el cielo, cegando a nuestros amigos, pero poco a poco reduce su diámetro hasta ser de poco más de dos metros.

La polvareda se disipa lentamente. El pilar de ki se apaga. Una figura humanoide espera en tierra ante la sorprendida y aterrada mirada de todos los presentes.

DBSNL // Capítulo 269: De héroe a héroe

DBSNL // Capítulo 269: De héroe a héroe

“Mi cuerpo y mi mente no son los que eran…”

El ozaru se alza sobre el páramo desértico y con un estallido de luz su pelaje se torna dorado.

Hedo observa desde la distancia, aterrado ante su propia creación.

– “¿C… cómo…?” – titubea. – “¿Cómo ha sucedido…?”

Gamma 2 corre hasta el límite del cráter y se lanza al vacío con la intención de recuperar la tablet lanzada previamente por el doctor.

Goten y Piccolo observan aterrados al gigantesco monstruo, cuando Pan y Ub se unen a ellos.

– “¿Estáis bien?” – pregunta Ub.

– “No por mucho tiempo…” – dice Goten, con una gota de sudor frío en la sien.

– “Un ozaru dorado…” – murmura Pan. – “Como papá…”

De repente, el simio clava su mirada en ellos

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte Piccolo.

El simio abre su enorme boca y prepara una bomba de ki rojo.

Pero de repente, el cuerpo Piccolo brilla de color amarillento y en un parpadeo propina un puñetazo en la barbilla del simio, haciendo que éste retroceda y dispare al cielo. 

El ataque estalla en la estratosfera y hace que desaparezcan todas las nubes.

Raditz baja la cabeza repentinamente y con la barbilla golpea a Piccolo, que cae al suelo, logrando a duras a penas amortiguar su caída; Pero el simio no le da descanso e intenta pisarlo, obligando al namekiano a saltar hacia un lado con el Kaioken.

– “Tsk…” – protesta Piccolo, forzando su cuerpo.

Un coletazo ascendente intercepta al namekiano y lo eleva hasta la altura del rostro del simio, que abre sus enormes fauces y dispara casi a bocajarro una bocanada de ki rojo que engulle a Piccolo y lo arrastra hacia el horizonte, donde el ataque estalla.

– “¡PICCOLO!” – exclama Pan.

La muchacha busca la espalda del monstruo y se eleva por encima de él.

– “¡Espera!” – exclama Ub, que sale tras ella.

Pan prepara su ataque, con ambas manos en la frente.

– “¡¡MASEN…!!” – exclama ella.

Pero Raditz se revuelve a una sorprendente velocidad para su tamaño y propina un revés a la muchacha, lanzándola hacia el cráter.

Ub activa el Kaioken para poder agarrarla al vuelo.

– “¡PAN!” – se preocupa.

Goten junta sus manos en una palmada y éstas se electrifican.

– “Tengo que intentarlo…” – piensa el chico. – “¡¡BANKOKU BIKKURI SHO!!” – proyecta la técnica del Duende Tortuga.

La electricidad sacude al simio, pero logra poco más que llamar su atención.

El simio abre sus fauces de nuevo, que brillan de color rojo.

– “¡¡MALDICIÓN!!” – exclama Goten, aterrado.

Otra explosión sacude el planeta.

– “¡GOTEN!” – sufre Ub. – “Maldita sea…”

El monstruo ruge al cielo.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – brama.

Ub, con Pan inconsciente en sus brazos, observa al enemigo mientras intenta pensar una solución. 

El simio se golpea el pecho mientras ruge al cielo.

– “Su poder destructivo es aterrador… pero parece que ha perdido el control…” – cavila. – “¿Y si lo llevo a algún lugar remoto? ¿Al planeta de Kaiosama, tal vez?”

En el planeta del Norte, Kaiosama riega las plantas cuando estornuda de repente.

– “¡ACHÍS!” – exclama. – “Vaya…” – se frota la nariz. – “Ya debe ser primavera…”

No muy lejos de la acción, Goten abre los ojos, sorprendido de seguir vivo.

– “¿Qué…?” – mira a su alrededor.

Vegeta se encuentra junto a él, mirando al monstruo en el horizonte.

– “Raditz…” – murmura el saiyajín. – “¿Qué hace aquí?”

– “Vegeta…” – dice el hijo de Goku, aliviado al verle. – “Qué bien que hayas venido…”

Mientras tanto, en el laboratorio en ruinas, Gamma 2 ha encontrado la tablet rota en el suelo junto a un casco de la Red Ribbon.

Ub aterriza con Pan cerca de Gamma 1.

– “¡MAMÁ!” – llora Goku, que corre a abrazarla.

Ub la deja en el suelo.

– “¿Podéis cuidar de ella?” – pregunta el chico de Isla Papaya.

– “Yo me encargo.” – dice Hedo.

– “¿Usted?” – duda Ub.

– “Ya he causado suficiente daño…” – dice el doctor, avergonzado.

Ub se aleja varios pasos cuando Goku Jr se engancha a su pierna.

– “Tranquilo, hijo.” – dice Ub. – “Necesito que tú vigiles al doctor. Asegúrate de que trate bien a tu madre.”

El pequeño se seca las lágrimas y asiente.

Ub se eleva varios metros sobre el suelo antes de salir volando hacia el enemigo.

Gamma 1 se queda mirando al horizonte.

– “Hmm…” – murmura el androide, con duda en su expresión.

Ub vuela directo hacia el monstruo y activa el Kaioken, multiplicando su velocidad.

Vegeta y Goten contemplan la escena.

– “¡¿Qué está diciendo?!” – se asusta Goten. – “¡¿No vas a pelear?!”

– “Mi cuerpo y mi mente no son los que eran…” – dice Vegeta.

– “¡Pero seguro que puedes con él!” – insiste Goten.

– “¿Y con el próximo enemigo?” – pregunta Vegeta. – “¿Y el siguiente?”

– “¿Eh?” – se extraña Goten.

– “Son Goku ya no está.” – dice el saiyajín. – “Y yo me estoy haciendo viejo…”

– “Vegeta…” – recapacita Goten.

– “A esto se refería Goku cuando quería dejar que vosotros os encargarais de Majin Bu, aunque fuerais solo unos críos…” – murmura el saiyajín.

– “Pero…” – replica Goten, dubitativo.

– “Lo hicisteis bien contra Moro y los demonios, así que no dudo que podréis encargaros de esto.”

Goten aprieta los puños y asiente.

– “Está bien.” – afirma el mestizo.

– “Demuestra que en tus venas corre sangre del mejor guerrero de todos los tiempos.” – sonríe Vegeta.

– “¡Sí!” – reafirma el mestizo antes de salir volando.

Vegeta se queda solo, mirando al horizonte, cuando siente una presencia detrás de él.

– “Hueles a demonio…” – murmura el saiyajín mientras mira de reojo hacia atrás por encima del hombro.

Un soldado de la Red Ribbon, sin casco, de pelo blanco repeinado y piel morada se sorprende al haber sido fácilmente detectado por Vegeta.

Mientras tanto, el terrícola pasa cerca del rostro del simio, llamando su atención.

– “¡¡TAIKOKEN!!” – usa Ub la técnica de la escuela Grulla.

Raditz se tapa los ojos, furioso.

– “¡¡¡GRAAAAAH!!!” – ruge el mono.

Ub se aleja del monstruo.

– “Tengo que alejarlo de los demás…” – piensa el chico de Isla Papaya. – “¡¡ESTOY AQUÍ, BESTIA INMUNDA!!” – lo provoca.

Raditz, aun parcialmente cegado, busca en el horizonte al chico.

Ub frunce el ceño.

– “Vamos… ven a por mí…” – murmura el chico. – “¡¡ATACA!!”

Pero de repente, la mano del simio se envuelve en ki morado.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Ub al ver al monstruo realizando un ataque de ki concentrado.

Puede adivinarse una media sonrisa en el monstruoso semblante del enemigo.

– “No… No puede ser…” – titubea Ub.

Raditz apunta con su mano a la multitud en la que se encuentra Goku Jr y los demás.

– “¡¡GRRAAAAAAH!!” – dispara Raditz.

Ub observa con horror el torrente de ki avanzando hacia su familia.

Gamma 2 corre hacia Goku Jr, Videl y Hedo. Gamma 1 sale volando a recibir el ataque sobre el cráter.

– “¡¡UNO!!” – exclama Hedo.

El androide extiende sus manos hacia delante para recibir el ataque.

Gamma 2 se coloca frente a nuestros amigos, con los brazos en cruz, generando una barrea azul.

– “¡¿Qué hace?!” – pregunta Hedo, preocupado.

– “Lo que usted le ha enseñado.” – responde Gamma 2, con una media sonrisa de orgullo. – “Está siendo un héroe.”

Goku Jr mira la silueta del androide y su capa ondeando a contraluz del ki morado que se aproxima.

Gamma 1 detiene el ataque con sus manos. Su capa se desintegra, al igual que la parte superior de su traje, empezando por sus mangas hasta llegar al cinturón.

– “¡¡¡YAAAAH!!!” – grita el androide, cuyo cuerpo se ilumina de color rojo antes de emitir un pulso a través de sus manos que se introduce en el ataque enemigo y lo torna inestable.

Una explosión sacude la zona. Gamma 2 a duras penas contiene la onda expansiva con su barrera. El viento azota el lugar.

Cuando todo ha terminado, Gamma 1 sigue en el aire, con una sonrisa en su rostro. Pero enseguida se desploma hacia el interior del cráter.

– “¡HERMANO!” – corre a socorrerlo Gamma 2.

Pero es Goten quien lo intercepta al vuelo, sujetándolo en brazos.

– “Gran Saiyaman…” – sonríe Gamma 1.

– “Los has salvado.” – dice Goten.

– “No está mal para ser un héroe de hojalata, ¿eh?” – sonríe el androide.

Goten desciende y se agacha para dejar a Gamma 1 en el suelo.

– “¡Uno!” – corre Hedo.

– “¿Lo he hecho bien, padre?” – le pregunta el androide al doctor, casi sin fuerzas.

– “Muy bien…” – llora Hedo.

Los ojos de Gamma 1 pierden su color amarillento y se apagan. El doctor lo abraza.

Goten, con tristeza, agacha la cabeza.

– “Pagará por esto…” – dice el mestizo. – “Es una promesa, Gamma 1… de héroe a héroe.” – clava su airada mirada en Raditz.

DBSNL // Capítulo 268: Raditz

 DBSNL // Capítulo 268: Raditz

“Un monstruo para derrotar a otro…”

Raditz camina hacia Piccolo y Goten, que lo miran de arriba abajo.

– “¿Crees que puedes derrotarlo con tu nueva técnica?” – pregunta Goten.

– “Es la primera vez que la uso en combate…” – sonríe Piccolo. – “No puedo asegurártelo.”

Raditz acelera el paso. El suelo se rompe bajo sus pies; el saiyajín carga contra nuestros amigos.

Piccolo aprieta los puños y le sale al paso a toda velocidad, dejando atrás a Goten, que se queda inmóvil ante tal muestra de poder.

Los dos guerreros intentan dar un puñetazo al contrario y sus puños impactan el uno contra el otro, creando una fuerte onda expansiva y un cráter bajo sus pies. Ambos salen ligeramente repelidos del choque.

Los dos se disponen a atacar de nuevo, pero Piccolo usa su visión láser para adelantarse a Raditz, alcanzándole en el pecho… pero el saiyajín ni se inmuta y agarra al namekiano del brazo.

Raditz gira sobre sí mismo y lanza a nuestro amigo por los aires.

El saiyajín prepara un ataque de ki morado en cada mano y los dispara hacia el namekiano.

Piccolo, en el último momento, se revuelve en el cielo y esquiva los dos ataques, que se cruzan en el aire antes de perderse en el horizonte y estallar en el mar.

El namekiano toma tierra y resopla. 

Goten mira asombrado a Piccolo.

– “¡Qué poder tan impresionante!” – exclama el mestizo. – “Puede que lo logre…”

Un liviano humo emana del candente cuerpo del namekiano y Goten se percata.

– “¡¿Qué es eso…?!” – se preocupa el mestizo. – “¿Vapor…? ¡Se está consumiendo…! ¡¿ACASO ES…?!”

Piccolo parece cansado tras solo unos pocos movimientos.

– “El Kaioken…” – piensa el namekiano. – “Al fin he encontrado mi propia forma de usarlo…” – sonríe con nostalgia.

– “Si de verdad se trata de la técnica de Kaiosama…” – piensa Goten. – “El tiempo corre en su contra.”

Raditz mira a Piccolo con rabia y se prepara para embestir de nuevo.

Mientras tanto, Carmine ha sido esposado con las manos en la espalda por Gamma 2 y ahora se lo carga sobre el hombro. Magenta ha sido maniatado de la misma forma y el androide lo lleva bajo el brazo.

– “Yo me encargo de ellos.” – dice Gamma 2.

Gamma 1 se ofrece a llevar a Hedo.

– “Le pondremos a salvo, doctor.” – dice el androide.

Hedo, que recoge su tablet del suelo, se niega.

– “Puede que no tengamos a dónde huir…” – dice el doctor.

– “¿Qué es lo que habéis hecho?” – pregunta Ub, mirando hacia la apertura del cráter, sintiendo las energías del gran duelo.

– “Un monstruo para derrotar a otro…” – dice Hedo. – “Es culpa mía… Parece que la destrucción corre en mi sangre…”

Pan besa a Goku en la frente.

– “Ah…” – se sorprende el chico.

– “Gamma 1…” – dice ella, poniéndose en pie. – “¿Puedes cuidar de él?”

– “¡¿EH?!” – se asusta Goku. 

El pequeño se agarra a la pierna de su madre.

– “¡MAMÁ! ¡NO! ¡MAMÁ!” – llora Goku.

Pan le acaricia y lo despeina con cariño.

– “Mamá estará bien.” – sonríe ella, intentando calmarlo. – “Cuando todo esto acabe, prometo que iremos a pescar, ¿de acuerdo?”

Goku mira a su padre, que le levanta el pulgar.

– “Prometido.” – dice Ub. – “Iremos los tres.”

Pan mira a su hijo con ojos vidriosos antes de salir volando. Ub la sigue.

Goku intenta seguirlos corriendo hasta el borde de la oficina, pero Gamma 1 lo agarra de la camiseta.

– “¡¡MAMÁ!! ¡¡PAPÁ!!” – llora Goku.

Mientras tanto, Raditz carga contra Piccolo, que retrocede mientras dispara a discreción un centenar de esferas de energía, muchas de las cuales pasan de largo al enemigo.

Raditz cada vez está más cerca. Piccolo se detiene y clava sus dos manos en el suelo.

– “Je…” – sonríe el namekiano.


De repente, sus manos salen del suelo bajo el enemigo, cogiéndolo por los tobillos para luego hundirlo bajo tierra.

Las extremidades de Piccolo regresan a la normalidad, dejando a Raditz enterrado hasta el cuello y confuso.

– “¡¿EH?!” – mira Raditz a su alrededor, percatándose de que está rodeado por un centenar de esferas luminosas.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – grita Piccolo, haciendo lluevan sobre el enemigo.

Un centenar de explosiones continuas hacen retumbar el continente. Goten se cubre ante tal estallido.

Piccolo respira con dificultad mientras una gran nube de humo y polvo ha inundado toda la zona.

Piccolo quiere asegurarse. Su cuerpo sufre. El namekiano genera una esfera de energía entre sus manos y la proyecta hacia su contrincante.

– “¡¡YAAAAAAH!!” – grita de nuevo el namekiano.

Una explosión aún mayor que las anteriores hace temblar la Tierra.

– “Ah… ah…” – respira Piccolo, agotado, recuperando su aspecto habitual.

Goten vuela hasta su compañero.

– “¿Lo has logrado?” – pregunta el mestizo, asombrado ante tal demostración de poder destructivo.

– “Ah… Más nos vale…” – sonríe Piccolo forzadamente. – “No creo que pueda repetirlo…”

– “El Kaioken, ¿eh?” – dice Goten.

– “Pone al límite la regeneración namekiana…” – dice Piccolo. – “Cada célula de mi cuerpo se autoregenera a medida que se consume… Hasta cierto punto.”

Una presencia los alerta.

– “Sigue… sigue vivo…” – dice Goten.

– “Sí… Es más duro de pelar…” – dice Piccolo. – “Pero su ki se ha reducido mucho…” – esboza una media sonrisa.

Gamma 1 y Gamma 2 ya han salido del cráter y han dejado a Carmine, a Magenta, a Hedo y a Goku en el suelo. Varios supervivientes del laboratorio se encuentran en la zona. Algunos huyen despavoridos; otros observan la polvareda en el horizonte.

El doctor saca su tablet.

– “Parece que se ha acabado…” – suspira Hedo.

– “¡¿QUÉ?!” – exclama Magenta. – “¡¿CÓMO ES POSIBLE?!”

Un pequeño corrillo de soldados y personal de laboratorio se reúne alrededor de ellos.

El aparato muestra a Raditz semienterrado en el suelo, bocarriba.

– “Es el final del camino, Magenta.” – dice Hedo, enseñándole la pantalla.

– “No… Y lo sabes tan bien como yo…” – sonríe Magenta con picardía.

Hedo agacha la cabeza.

– “¿Cómo puedes aceptar esto?” – le provoca el empresario.

– “Aceptaré las consecuencias.” – dice Hedo. 

– “Te he dado los medios para llevar tu ciencia al límite… Para que puedas probarte ante una leyenda como tu abuelo…” – dice Magenta. – “Ahora que estás tan cerca de superar al gran Doctor Gero, ¿vas a detenerte?”

– “¡No habría hecho nada de todo esto si no me hubiera engañado!” – exclama el científico. – “¡No soy un villano!”

– “Claro que no…” – sonríe Magenta. – “Eres mucho peor… ¿O es que no te mueres de ganas por ver hasta dónde has podido llevar tu ciencia?”

Hedo mira la pantalla de su tablet. En una esquina, en rojo, un botón con un satélite dibujado.

Gamma 1 se da cuenta de las dudas de su creador.

– “Doctor Hedo…” – dice el androide.

– “¿De qué ha servido todo si me detengo ahora?” – se pregunta Hedo.

– “Usted crea héroes.” – dice Gamma 2.

Hedo cierra los ojos con fuerza y luego lanza la tablet hacia el interior del cráter.

– “En el fondo… solo soy un fraude.” – refunfuña Hedo.

Un misterioso soldado uniformado de la Red Ribbon que se encontraba mirando desaparece en un parpadeo sin que nadie se percate.

En el cráter, el soldado recoge la tablet antes de que caiga al suelo.

– “Este no era el trato, doctor…” – murmura el desconocido, que aprieta el botón rojo.

En el espacio, un satélite cambia su orientación y enfoca la luna.

Raditz, con un ojo entreabierto, puede ver un punto brillante aparecer en el cielo.

Ub y Pan están volando hacia Piccolo y Goten.

– “Casi no siento el ki del enemigo…” – dice Ub. – “¿Lo ha derrotado Piccolo?”

– “Tío Piccolo es asombroso.” – sonríe Pan, aliviada.

Pero de repente, un rayo de energía verde zigzagueante cae del cielo.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los dos.

El rayo de energía cae sobre el saiyajín.

– “¡¿Qué es eso?!” – se preocupa Goten.

Magenta sonríe al ver el destello. Hedo y los Gamma miran incrédulos lo sucedido.

– “¿Cómo…? ¿Cómo es posible…?” – dice Hedo.

Un bramido retumba en el páramo desértico mientras una silueta simiesca se alza sobre todos.

DBSNL // Capítulo 267: Revancha

DBSNL // Capítulo 267: Revancha

“Si algo he aprendido, es que la paz es solo momentánea…”

El enemigo observa su alrededor confuso, suspendido en el aire sobre el cráter provocado por su despertar.

De repente, sobre el límite del cráter, Piccolo aterriza; su capa ondea al viento.

El namekiano observa atentamente al enemigo, fijándose en su cola, con cierta peocupación.

– “No cabe duda…” – murmura Piccolo. – “Pero, ¿qué hace aquí…?”

El saiyajín mira a Piccolo y sus cejas se levantan como quien ha visto un fantasma.

El namekiano se quita el turbante y la capa y los deja caer al fondo del cráter.

El guerrero forcejea con su camisa de fuerza sin éxito mientras gruñe a través de su máscara.

Piccolo sonríe con cierta picardía.

– “¿Quieres pelear?” – dice el namekiano.

De repente, el enemigo se abalanza sobre Piccolo a una velocidad de vértigo, obligando a Piccolo a saltar hacia atrás para esquivar al saiyajín, que cae con ambos pies sobre el suelo, con todas sus fuerzas, provocando que parte de la cúpula de piedra que seguía en pie se desprenda hacia el interior del cráter.

Piccolo toma distancia y se pone en guardia.

El monstruo embiste e intenta propinar una fuerte patada al namekiano, que se agacha para esquivarla, pero el saiyajín gira en el aire para intentarlo de nuevo; el namekiano detiene la coz con sus brazos frente al pecho, saliendo repelido, deslizándose de pie sobre el suelo.

El monstruo ataca de nuevo, pero Piccolo lo esquiva saltando por encima de él y le propina una coz en la espalda.

El saiyajín, al no poder usar las manos, se estampa de cara contra el suelo.

Piccolo camina hacia él, mientras el guerrero se intenta levantar, poniéndose de rodillas.

– “No sé cómo has regresado…” – dice el namekiano. – “Hubiera sido mejor que te quedaras en el infierno.”

En ese instante, el Gran Saiyaman, sin su máscara, sale volando del cráter y aterriza junto a Piccolo.

– “Goten…” – dice Piccolo.

El mestizo se fija en la cola del enemigo.

– “¡¿Un saiyajín…?!” – se sorprende Goten. – “¿Él ha hecho todo eso?”

El monstruo mira por encima del hombro al recién llegado y levanta las cejas, sorprendido.

– “K… Ka…” – titubea. – “Kakarotto…”

En el despacho de Magenta, el empresario protesta.

– “¡QUIERO VER LO QUE ESTÁ PASANDO!” – exclama. – “¡¿DÓNDE ESTÁ HEDO?!” 

El doctor, acompañado de los Gamma, entra en el despacho, tablet en mano.

Carmine no tarda en acercarse a Hedo y arrebatarle la table de malas maneras para entregársela a su jefe.

– “¡Déjame ver!” – dice Magenta, inquieto.

Las imágenes muestran al saiyajín de rodillas frente a Piccolo y al Gran Saiyaman.

– “¿Qué…? ¿Qué significa esto…?” – titubea Magenta. – “¡¿No se supone que eres el mejor en esto?!”

– “Le dije… le dije que no estaba listo…” – dice Hedo. – “No sé cómo ha podido pasar…”

Magenta aprieta un botón de la tablet, activando un altavoz del dron.

– “¡ESPABILA, MALDITO INÚTIL!” – exclama Magenta. – “¡¡ESPABILA Y PELEA!!”

El saiyajín cierra los ojos con fuerza, como si tuviera una pesadilla. Un recuerdo corrupto se reactiva en su mente. Un páramo verde bajo un cielo azul. Un pequeño cráter. Dos guerreros frente a él.

De repente, por la pared derruida del despacho, aterrizan Pan y Ub.

– “¡AH!” – exclama Magenta. – “¡VOSOTROS!”

– “¡¿DÓNDE ESTÁ MI HIJO?!” – exclama Pan, furiosa.

Goku, aún aturdido en el suelo por la explosión, empieza a despertar con la voz de su madre.

– “Mma…. Mamá…” – murmura el pequeño. 

– “¡GOKU!” – exclama Pan.

El pequeño abre los ojos.

– “¡MAMÁ!” – exclama con una sonrisa.

Goku se levanta e intenta correr hacia ella, pero Carmine lo agarra del cuello de su gi y lo levanta, sujetándolo en brazos, y le pone una pistola en la sien.

– “¡NO LO TOQUES!” – exclama Pan, asustada.

Toda la conversación está siendo retransmitida por el altavoz.

– “¡Ma… mamá…! ¡Papá…!” – llora el pequeño. – “¡¡BUAAAAAAAH!!” – estalla en un sonoro llanto.

El eco de los lloros de Goku retumba por toda la base.

El monstruo abre los ojos repentinamente.

– “Kakarotto…” – repite el enemigo.

Un aura sinuosa incolora nace del saiyajín y poco a poco se torna dorada.

– “¡¡KAKAROTTOOOOO!!!” – brama al cielo.

Piccolo y Goten se quedan estupefactos al sentir el incremento repentino de poder del guerrero.

El monstruo lucha contra la camisa de fuerza, que empieza a desgarrarse.

Una gran llamarada de ki amarillo estalla y se alza hacia el cielo; puede verse desde el despacho de Magenta, a través de la cúpula derrumbada.

Todos escuchan el bramido del saiyajín.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el chico de Isla Papaya.

El enemigo, ahora luciendo su cabello dorado de Súper Saiyajín, se yergue mientras su aura disminuye hasta el tamaño habitual.

Piccolo y Goten están cegado por el resplandor que emite el monstruo.

– “¿Súper Saiyajín…?” – se pregunta el namekiano, observando el aura dorada. – “¡¿EH?!” – algo le llama la atención.

Un rayo de ki rojo chasquea alrededor del enemigo.

El renacido embiste a Piccolo en un abrir y cerrar de ojos; como una centella se presenta frente a él, listo para propinarle una violenta patada.

El namekiano se da cuenta de que los ojos del saiyajín tienen un fino halo morado alrededor de su pupila verde.

Piccolo levanta su brazo izquierdo para protegerse, pero el golpe es tan fuerte que se lo rompe.

– “¡¿AH?!” – se sorprende el namekiano.

El golpe lo estrella contra el suelo, en el que rebota, y el monstruo lo caza al vuelo con una fuerte patada en el estómago, como quien chuta una pelota, lanzándolo a varios metros de distancia.

– “¡¡GRRAAAAAAAAH!!” – brama el saiyajín a través de la máscara.

Goten se transforma en Súper Saiyajín y se abalanza sobre el enemigo, pero éste lo intercepta agarrándole la cara al vuelo y estampándolo contra el suelo, incrustándolo en él.

Mientras tanto, Magenta y Carmine, que sigue encañonando a Goku, retroceden lentamente hacia la salida.

– “Muy bien… todos quietos…” – sonríe Magenta, que sigue con un ojo puesto en el dron. – “Doctor Hedo, que los Gamma se encarguen de estos dos…”

Los Gamma dan un paso al frente, pasando por al lado de Magenta y Carmine, fingiendo obedecer las órdenes… pero de repente, Gamma 1 agarra el brazo del jefe de seguridad y se lo dobla, poniéndoselo en la espalda, haciendo que Goku caiga al suelo, y estampa a Carmine contra la pared, dejándolo inconsciente.

– “¡MAMÁ!” – corre Goku hacia Pan.

La muchacha lo abraza.

– “Hijo…” – sonríe ella, aliviada.

Magenta da una patada desesperada en la espinilla a Gamma 1, que ni se inmuta.

– “¡¡IMBÉCIL!!” – protesta el empresario. – “¡¿QUÉ SE SUPONE QUE ESTÁIS HACIENDO?!”

– “Justicia.” – responde Gamma 2.

Magenta, furioso y frustrado, se encara a Hedo.

– “¡¡HEDO!!” – grita. – “¡¡DESCONÉCTELOS!! ¡SON DEFECTUOSOS!”

El Doctor, asustado, teclea en su reloj.

– “Doctor…” – dice Gamma 1.

Hedo se detiene y mira a su creación con dudas.

– “Estamos haciendo lo correcto.” – añade Gamma 2.

El doctor parece que va a apretar el botón de su reloj, pero finalmente se detiene.

– “¡¿QUÉ HACES?!” – protesta Magenta.

– “Los Gamma están programados para ser héroes…” – dice Hedo. – “Y se supone que soy el mejor en esto, ¿no es así?” – añade con cierto retintín.

Los Gamma sonríen orgullosos de su padre.

Mientras tanto, Piccolo y Goten reciben un duro castigo por parte del enemigo, que demuestra un poder sobrecogedor.

El monstruo carga de frente contra ellos con los brazos hacia los lados y los arrolla, llevándoles a través de la arboleda que rodea la base militar, haciéndolos chocar contra todos los árboles que se topan a su paso.

Goten cae por el camino al chocar contra una roca, y el enemigo lanza a Piccolo hacia delante, hacia el interior del bosque.

La mano del saiyajín se envuelve en un flameante ki morado que luego lanza.

Piccolo parece sorprendido ante el poder destructivo del ataque que se aproxima hacia él tiñendo la zona de morado.

Una gigantesca explosión sacude el bosque.

Unos segundos después del estallido, la humareda se disipa lentamente, revelando el resultado; la arboleda ha sido convertida en un árido desierto.


El monstruo camina lentamente hacia el centro de la explosión cuando, de repente, recibe un rodillazo de Goten en la nuca… pero ni se inmuta.

Goten retrocede y observa asombrado al impertérrito enemigo.

– “¡No es justo!” – se queja el mestizo, incrédulo.

El monstruo se da la vuelta lentamente y mira con ojos de loco a Goten.

– “Kakarotto…” – gruñe el enemigo.

Goten frunce el ceño.

– “No sé quién eres ni qué quieres de mi padre…” – dice el mestizo. – “Pero has llegado tarde, ¡así que tendrás que vértelas conmigo!”

Son Goten se transforma en Súper Saiyajín 2.

El monstruo camina hacia él con paso firme y Goten se prepara.

– “¡Ka… Me…!” – recita el mestizo, realizando la técnica de la escuela Tortuga.

El enemigo no se detiene.

–  “¡Ha… Me…!” – continúa Goten, materializando una esfera de ki celeste entre sus manos.

El monstruo se encuentra frente a él, a menos de un metro de distancia.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – dispara Goten.

El ataque engulle al enemigo.

Pero de repente, el brazo del monstruo brota del torrente de ki y agarra por el cuello a Goten, obligándole a cesar el ataque.

El mestizo intenta liberarse, pero el enemigo le aprieta el cuello.

– “Tsk…” – lucha Goten, fútilmente.

Pero de repente, el monstruo recibe un rodillazo de Piccolo en la cara y sale repelido hacia un lado, cayendo al suelo y avanzando varios metros de distancia.


Goten cae al suelo de rodillas y se frota el cuello, aliviado.

– “Piccolo…” – sonríe Goten. – “¿Cómo has…?”

El namekiano sonríe. Su aspecto es distinto; su piel es más clara, amarillenta, y las arrugas de su cuerpo parecen menos marcadas.

– “Si algo he aprendido a lo largo de los años, es que la paz es solo momentánea…” – dice Piccolo. – “Me he estado preparando para el próximo combate, perfeccionando mis habilidades.”

– “No esperaba menos de ti…” – dice Goten.

El enemigo se levanta. Su bozal se ha roto con el impacto y se cae al suelo, revelando su rostro. Su ojo derecho, lado que encajó el golpe de Piccolo, ha sufrido un pequeño derrame.

– “Además, esta es una revancha…” – dice el namekiano.

– “¿Revancha?” – pregunta Goten, sorprendido. – “¿Es que lo conoces?”

– “Tu padre y yo le mandamos al infierno hace mucho tiempo.” – dice Piccolo.

– “¿EH?” – los ojos de Goten se abren con sorpresa.

El saiyajín clava su mirada en Piccolo y Goten.

– “Es el hermano de Son Goku.” – revela el namekiano. – “Raditz.”