DBSNL // Capítulo 88: El final de una era
“El futuro es prometedor”
Bulma ya ha preparado las Dragon Balls para arreglar los destrozos causado por los temblores. Yamcha es quien invoca a Shenron. El cielo se oscurece y el dragón sagrado aparece en la Atalaya de Kamisama.
– “¿Cuál es vuestro primer deseo?” – pregunta Shenron.
– “¡Repara todos los daños causados por los temblores recientes que han azotado el Universo!” – pide Yamcha.
– “No puedo hacer eso” – responde el dragón. – “Ese deseo excede mi poder”.
Todos agachan la cabeza decepcionados.
– “¿Qué hacemos ahora?” – se pregunta Goku.
– “¿Y si se lo pedimos a Polunga?” – propone Bulma.
– “Es cierto que el dragón de Namek es más poderoso que Shenron, porque el poder del Gran Anciano era superior al mío y al del antiguo Kamisama” – responde Dende. – “Pero el universo es demasiado vasto incluso para él”.
Piccolo parece tener una idea y se acerca a las Dragon Balls.
– “Se me ocurre algo” – dice Piccolo mientras extiende su mano hacia las Dragon Balls.
Shenron parece desconfiado, pues parece recordar su último encoentro con el viejo Piccolo Daimaoh.
– “¿Qué vas a hacer, Piccolo?” – le pregunta Gohan.
– “Yo creé las Dragon Balls” – responde el namekiano. – “Debería ser capaz de transferirles mi poder”.
– “El poder del Dai Kaioshin…” – murmura Dende.
– “Podría funcionar” – sonríe Whis.
Piccolo concentra su poder y lo proyecta hacia las Dragon Balls.
– “¡HAAAAA!” – grita Piccolo.
El Dragón Sagrado ruge mientras brilla con fuerza y sus escamas adquieren un color dorado.
– “¡Impresionante!” – exclama Goten.
Piccolo baja su brazo, agotado, y el imponente dragón los escucha de nuevo.
– “¿Puedes cumplir ahora nuestro deseo?” – le pregunta Yamcha.
– “Es fácil” – responde Shenron mientras sus ojos brillan intensamente.
Tras un instante, Shenron se dirige a ellos de nuevo.
– “¿Cuál es vuestro segundo deseo?” – pregunta el dragón.
– “¡Haz que resuciten todos aquellos que han muerto a causa de los temblores!” – responde Yamcha.
– “Bien” – responde el dragón.
En ese instante, una voz habla al corazón de Goku.
– “¡Son Goku!” – le dice Kaio-sama. – “¡Esta vez no te olvides de mí!”
– “¡Kaiosama!” – exclama Goku.
– “Habéis salvado la Tierra y el universo una vez más” – le dice Kaiosama. – “Y os felicito por ello. Pero ya hablaremos del tema. ¡Pídele al dragón que me resucite!” – le pide el Kaio del Norte.
– “¡Está bien! ¡Está bien!” – responde Goku.
El dragón ya está listo para el tercer deseo.
– “Puedo concederos un último deseo” – pregunta Shenron.
– “Podrías hacer que…” – empieza Goku.
– “Papá” – le interrumpe Gohan. – “¿Crees que el dragón podría resucitar a la familia de Hit?”
Hit se sorprende al ver que Gohan se preocupa por ellos.
– “Con el nuevo poder de Shenron, debería poder resucitarles, aunque haya pasado tanto tiempo” – responde Piccolo.
– “Pero Kaiosama…” – dice Goku.
– “Esta bien…” – interviene el Kaio del Norte. – “Supongo que lo mío puede esperar” – se resigna.
Hit se acerca a Gohan.
– “No tengo palabras para agradecer este gesto” – dice el asesino.
– “No tienes que decir nada” – responde Gohan.
El asesino del Universo 5 mira a Videl y Pan sonriendo.
Goku le pide el deseo al dragón y éste lo cumple.
– “¿Dónde están?” – pregunta Goku al ver que no aparece nadie.
– “Han resucitado en el mismo lugar de su muerte” – responde Shenron.
– “Entonces me esperan en casa” – murmura Hit.
Vegeta se acerca a Hit.
– “Tenemos una nave espacial” – le dice el saiyajín.
– “¡Es cierto!” – confirma Bulma. – “Está en la Capital del Oeste.”
– “¿Y me la prestaríais?” – pregunta Hit, asombrado ante tanta hospitalidad.
– “Coloca tu mano en mi hombro” – le dice Vegeta mientas se pone el dedo índice y corazón en la frente.
Pero Jaco se acerca al asesino y le detiene.
– “¡Hit!” – exclama el patrullero.
El asesino mira al patrullero con gesto desconfiado.
– “Buena suerte” – le dice Jaco esbozando una sonrisa cómplice.
El asesino se agarra a Vegeta mientras se despide del resto con un breve gesto, antes de que ambos desaparezcan con el Shunkanido.
El dragón vuelve a rugir.
– “Ahora, debo irme” – anuncia el dragón antes de convertirse en luz.
Las Dragon Balls se elevan más que nunca y se dispersan abandonando la Tierra ante la sorpresa de todos.
– “¡¿A dónde van?!” – exclama Krilín.
– “Al aumentar su poder, también ha aumentado su rango de dispersión” – dice Dende.
– “¡¿Habrá que buscarlas por el universo?!” – exclama Bulma asustada.
– “O tendremos que aprender a vivir sin ellas” – responde Roshi. – “Ya les hemos pedido suficientes favores.”
– “No podemos depender siempre de las Dragon Balls” – añade Goku. – “Puede que haya llegado el momento de separar nuestros caminos”.
Piccolo se acerca a Whis y llama su atención.
– “Creo que también ha llegado mi momento de pasar página” – dice el namekiano.
– “¿A qué te refieres, Piccolo?” – le pregunta le ángel.
– “Ha llegado la hora de nombrar a otro Dai Kaioshin” – afirma el namekiano.
– “Ya veo…” – murmura Whis. – “¿Y ya has pensado en un candidato?”
Piccolo sonríe y mira a su discípulo.
– “Creo que Zamas es el Dai Kaioshin que el mundo se merece” – responde el namekiano.
Zamas escucha las palabras de su maestro y se sorprende.
– “¿YO?” – exclama algo asustado. – “¿Después de todo lo que ha ocurrido?”
– “Has luchado a nuestro lado, incluso contra ti mismo” – responde Piccolo. – “Eso es lo que debe hacer un Kaioshin; proteger la vida ante todo”.
Whis extiende su mano hacia el Kaioshin del Norte.
– “Que así sea” – sonríe mientras transfiere los poderes a Zamas.
Zamas ahora viste la ropa de Dai Kaioshin, y los demás Dioses se acercan a él para mostrarle respeto hincando la rodilla.
– “Enhorabuena, Dai Kaioshin Zamas” – le congratula Shin.
Kibito se acerca y también se une a la reverencia.
– “Me he equivocado contigo” – se disculpa Kibito. – “Espero que me perdones.”.
Zamas sonríe y les hace un gesto para que se levanten.
– “No hay nada que perdonar, Kibito” – respodne Zamas. – “Aunque la Galaxia del Norte necesita un nuevo Kaioshin…”
– “¿Yo?” – se sorprende Kibito. – “Yo solo fui entrenado para ser vuestro ayudante…” – responde.
– “Eres más sabio que cualquier Dios que he conocido” – responde el nuevo Dai Kaioshin. – “Mereces el puesto más que nadie”.
Whis y Piccolo se alejan de los Kaioshin.
– “¿Qué piensas hacer ahora?” – le pregunta el ángel.
– “Seguiré aquí en la Tierra” – responde el namekiano. – “Una nueva generación de guerreros está floreciendo” – dice mientras mira a Goten, Trunks, Bra, Pan y Marron. – “Y no quiero perdérmelo”.
Vegeta vuelve a aparecer en la atalaya y mira al horizonte, donde una pequeña luz asciende hacia el espacio.
Son Gohan se acerca a Mirai Trunks.
– “¿Y qué piensas hacer tú?” – le pregunta el hijo de Goku. – “Seguro que Vegeta y Bulma estarán felices de acogerte en la Corporación Cápsula”.
– “No quiero ser una molestia” – responde Mirai Trunks. – “Me siento muy querido, pero no pertenezco a este mundo. Creo que ellos deben seguir su vida y centrarse en Trunks y Bra.”
Vegeta les interrumpe.
– “Eres mi hijo, Trunks” – le dice el saiyajín. – “Serás bienvenido siempre que quieras”.
– “Gracias, papá” – responde Mirai Trunks emocionado.
Whis interviene en la conversación.
– “Las líneas temporales han sido un problema” – dice el ángel. – “Deberíamos vigilar que el tiempo no vuelva a alterarse de ahora en adelante… ¿Te interesaría el puesto, Trunks?”
– “Yo he sido el causante de muchos de esos cambios” – responde el guerrero del futuro. – “Me parece una redención justa” – acepta.
– “El universo es vasto” – continúa Whis. – “Dudo que tú solo puedas…”
– “Me gustaría unirme” – interrumpe Toppo. – “Me parece una causa por la que puedo luchar.”
Toppo le ofrece la mano a Trunks.
– “Será un placer” – responde Trunks estrechándosela.
Jaco se acerca a ellos.
– “Creo que en este universo los patrulleros fueron corrompidos por el Imperio de Freezer…” – murmura Jaco. – “Pero, cuando me haya encargado de llevar a los traidores ante la justicia, necesitaréis nuestro servicio de inteligencia para obtener información sobre posibles amenazas” – explica.
Whis sonríe.
– “Entonces, pongámonos en marcha” – dice el ángel. – “Agarraos los tres a mí”.
Todos se agarran a Whis.
– “¡Ven a visitarnos!” – exclama Gohan.
– “¡Lo haré!” – responde Mirai Trunks. – “¡Cuida de mamá!” – le dice a su joven equivalente, que asiente sonriente.
– “Cuídate, hijo” – le despide Vegeta.
Los cuatro personajes desaparecen en un instante.
Los Kaioshin también están listos para partir.
– “Nos vamos” – anuncia Zamas.
– “Mucha suerte” – le responde Piccolo. – “Haz que me sienta orgulloso, como hasta ahora”.
– “Lo intentaré” – responde el nuevo Dai Kaioshin. – “¡Espero que vengas a visitarme, Son Gohan! Tenemos un combate pendiente.” – le dice Zamas a su compañero de entrenamiento.
– “Por supuesto” – responde Gohan.
En un instante, los Dioses se marchan.
Sólo quedan en la atalaya nuestros amigos terrestres.
Son Goku se ha dirigido al borde de la atalaya y contempla la Tierra ensimismado.
– “¿En qué piensas, Goku?” – le pregunta Piccolo, que se une a él.
– “En lo mucho que hemos perdido hoy” – responde Goku.
– “Ha sido un día duro” – interviene Gohan. – “Pero seguimos aquí”.
– “Entrenaremos para que no vuelva a ocurrir” – se une Vegeta.
– “Sí…” – murmura Goku, mientras mira a su nieta un instante. – “El futuro es prometedor”.
El resto de compañeros se unen a ellos y todos contemplan la Tierra en silencio, sonriendo, pues hacía tiempo que no la veían tan bonita y tranquila.