DBSNL // Capítulo 364: La apuesta de Vegeta
“Cada error es un paso más hacia el éxito.”
En el planeta oscuro, el ataque de Broly ha dejado un enorme cráter en el suelo cubierto por una gigantesca nube de polvo.
El saiyajín y Cell sobrevuelan la zona esperando al enemigo, sabiendo que en cualquier momento puede sorprenderles.
Cuando la polvareda se disipa, ambos identifican a Onisen en el centro del cráter, observándoles impertérrito.
– “Tsk…” – gruñe Broly.
El saiyajín aprieta los puños, reavivando su aura, que arde de forma violenta. Su cabello se eriza aún más mientras se tiñe de verde. Su musculatura se desarrolla rápidamente.
Onisen frunce el ceño.
En un rincón alejando del campo de batalla, Bra observa el combate, preocupada.
– “Maldita sea…” – refunfuña la muchacha. – “¡¿Aún no?!” – le pregunta a Ub.
A su lado, Ub tiene las manos levantadas hacia el cielo.
– “Esto no es nada fácil…” – gruñe el chico de Isla Papaya. – “No siento energía vital en los alrededores…”
Usando el salto temporal, Onisen aparece frente a Broly y le golpea la nuez; un golpe seco con el canto de la mano.
El aura de saiyajín se disipa. Broly se agarra la garganta con ambas manos, luchando por respirar.
– “Haaah… Haah…” – inspira con dificultad el hijo de Páragus.
Broly pierde por completo su transformación.
Onisen agarra del pelo al saiyajín y lo mira con una sonrisa soberbia.
– “Je…” – sonríe el androide.
El androide propina un puñetazo en la cara de Broly y le rompe la nariz.
– “Cuando conocí a Páragus yo solo buscaba ver detrás del telón.” – dice Raichi. – “Ahora soy quien dirige la función.”
Cell y Dabra miran con miedo, sin saber cómo actuar sin caer en otra trampa del enemigo.
Sin soltar al saiyajín, Onisen materializa una minúscula esfera de energía en su mano derecha y la acerca al rostro de Broly mientras ésta aumenta rápidamente de tamaño.
– “Cada error es un paso más hacia el éxito.” – dice Raichi. – “Aprendí mucho contigo.”
De repente, un blast de ki impacta en el costado de Broly y estalla, lanzando al saiyajín por los aires.
– “Hmm…” – refunfuña Onisen, viendo como ha sido Bra, transformada en Súper Saiyajín, la que ha disparado un Big Bang Attack.
Una gota de sudor frio recorre la frente de Bra al ver como el androide ha puesto su atención en ella.
– “Lo siento, Broly.” – piensa.
Desde una colina, Freezer, Liquir, Cooler y Vegeta observan el combate, con Champa inconsciente a sus pies, atendido por el kurama.
– “¡¿Qué hace?!” – se pregunta Liquir, confuso al ver que Bra ha atacado a su compañero.
– “Si atacaba a Onisen, éste lo hubiera esquivado.” – responde Cooler. – “Ha salvado al saiyajín.”
– “Je…” – sonríe Vegeta, orgulloso.
Freezer suspira con desprecio para llamar la atención.
– “Entonces…” – interrumpe el demonio del frio. – “¿Cuál es tu plan, Vegeta?”
Vegeta se pone serio.
– “Necesito que me escuchéis con atención.” – responde el saiyajín. – “No dispondremos de mucho tiempo.”
A través del campo de batalla, el saiyajín ve a Baicha levantando el pulgar hacia él.
En el interior de la mente digital de Raichi, Hit lucha contra los tamagami.
El asesino retrocede con las manos en los bolsillos mientras esquiva las continuas estocadas del tridente de Ka.
Kabuto aprovecha el momento para situarse detrás de Hit y le ataca con un fuerte martillazo, como si intentara batear una pelota de béisbol… pero el asesino desaparece frente a los ojos de ambos centinelas.
Kabuto busca confundido al asesino hasta que Ka le señala su propio martillo. Sobre él, Hit está de pie, aún con las manos en los bolsillos.
– “Je…” – sonríe Hit a modo de provocación.
Koorogi aparece de repente encima de Hit y cae sobre él con la intención de partirlo en dos de un espadazo… pero el asesino da un paso a un lado en el momento correcto para evadir el ataque, que impacta contra el martillo, provocando un chispazo.
El tiempo se detiene. Hit propina una tormenta de golpes a Koorogi en un solo segundo, desarmándolo y empujándolo. El asesino se queda con la espada.
Ka intenta contraatacar, pero Hit evade la estocada del tridente dando una pirueta en el aire.
Hit, ahora empuñando la espada serrada de Koorogi, apoyada en el hombro, sonríe frente a los tamagami.
El asesino extiende su mano hacia ellos con la palma hacia arriba, invitándoles a atacar.
Mientras tanto, en la cima de la torre, Bulma teclea a toda velocidad en el ordenador central que rodea el haz de luz verde.
En el planeta oscuro, Onisen vuela directo hacia Bra.
– “¡AHÍ VIENE!” – advierte ella.
Ub mira al enemigo con horror.
– “¡ESTO NO FUNCIONA!” – exclama el terrícola.
Pan, que está arrodillada entre su padre y Zamas, se levanta rápidamente, transformándose en Súper Saiyajín.
– “¡Maldita sea!” – mira de reojo a los dos heridos, preocupada.
Son Gohan intenta incorporarse, pero a duras penas puede hacerlo, cayendo de nuevo de espaldas.
– “Tsk…” – se queja el mestizo.
Piccolo, con su tamaño ligeramente agrandado, aparece frente a Bra con un Masenko preparado.
– “¡¡HAAAA!!” – dispara el namekiano.
Onisen evade el ataque con una pirueta y en un instante se presenta frente al namekiano.
El androide apunta a Piccolo con ambas manos.
El namekiano extiende sus brazos a los lados, aparentemente intentando cubrir el mayor espacio posible para proteger a sus amigos.
Onisen materializa en sus manos una esfera de energía verde, listo para poner fin a la rebeldía de sus contrincantes.
Pero una sonrisa se dibuja en el rostro del namekiano que confunde al enemigo.
Detrás de Piccolo, sin que Onisen se diera cuenta, está Granola, que tiene los dedos índices de ambas manos en forma de pistola, apoyados en la espalda del namekiano.
De repente, un poderoso disparo del cereliano se abre paso a través del pecho de Piccolo.
– “¡GRAAAAAAH!” – grita el namekiano.
El proyectil de ki sorprende al enemigo e impacta directamente en su pecho, disipando el ataque que preparaba y empujándolo hacia el cielo.
Dabra y Cell aprovechan la oportunidad; el diablo invoca una bola de fuego del Makai mientras el insecto lanza un Big Bang Attack. Ambos ataques se combinan antes de impactar contra la espalda del enemigo, provocando una explosión que sacude el cielo.
Piccolo, malherido, cae de rodillas al suelo mientras recupera su estatura habitual.
– “¡PICCOLO!” – exclama Pan.
Granola coloca la mano sobre el hombro del namekiano.
– “¿Estás bien?” – pregunta el cereliano.
– “Sobreviviré…” – sonríe Piccolo, visiblemente agotado, mientras se regenera.
Lejos de allí, Kamakiri cuida de Reitan y Mirai Trunks, cuando Liquir aparece con Champa en brazos.
– “¡El Hakaishin!” – se sorprende el doctor.
El kurama se arrodilla para dejar a Champa en el suelo.
– “Cuide de mi maestro.” – dice Liquir.
Kamakiri asiente.
Liquir se levanta y mira de reojo al doctor. Una mirada de las que hielan la sangre.
– “Si intentas algo extraño, prometo que te mataré.” – sentencia el kurama.
Kamakiri traga saliva.
– “Entiendo tu desconfianza, joven.” – responde el doctor. – “Pero tienes mi palabra.”
Liquir se marcha volando.
Mientras tanto, Cooler ha recogido al malherido Broly y lo arrastra por el campo de batalla agarrándolo por una pierna, mientras sobre su hombro carga con el cuerpo de Turles.
Vegeta ha volado hasta Goten y Trunks que, agotados, apenas pueden mantenerse en pie.
– “Estamos bien…” – sonríe Trunks al verlo aterrizar.
– “¿Cuál es el plan, Vegeta?” – pregunta Goten.
Ambos guerreros parecen dispuestos a seguir peleando.
Vegeta sonríe al ver su actitud.
– “Estoy orgulloso de vosotros.” – dice el saiyajín.
La sinceridad de Vegeta pone en alerta a los dos muchachos.
– “Papá…” – se preocupa Trunks.
Lentamente, Marron llega hasta ellos, cargando con Ikose sobre los hombros.
– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Marron. – “¿Goten?” – se preocupa por su pareja.
Trunks asiente. Goten levanta el pulgar con una cansada sonrisa.
– “Sí… Jeje.” – Goten intenta aliviar a su pareja.
– “¿Cómo está Ikose?” – pregunta Trunks.
– “Inconsciente, pero sigue vivo.” – responde Marron.
Goten se acerca a Marron y le señala con un gesto que le deje cargar con él.
Marron le cede a Ikose.
– “Llevémoslo a un lugar seguro.” – sugiere Goten.
Vegeta sonríe mirando al hijo de Son Goku, recordando por un instante a su viejo rival y amigo, escapándosele una sonrisa.
Trunks se fija en el gesto de su padre.
– “¿Qué vas a hacer, papá?” – pregunta su hijo.
Vegeta agacha la cabeza, poniéndose serio.
Mientras tanto, Cooler ha llevado a Broly y a Turles hasta Kamakiri, donde también llegan Ogilvie y Baicha.
– “Os dejo a este aquí.” – dice el demonio del frio, soltando al saiyajín.
Kamakiri parece abrumando ante tantos heridos.
– “Yo no…” – dice el científico. – “No puedo…”
– “No se preocupe, doctor.” – dice Baicha. – “Tenemos un plan.”
– “¿Eh?” – se extraña Kamakiri.
Onisen ya se ha recuperado del ataque de Dabra, Cell y Granola.
Dabra materializa una espada en su mano y prende fuego a la hoja con su aliento. Cell genera un escudo de energía sobre su antebrazo izquierdo.
Los dos se ponen en marcha, volando hacia el enemigo a toda velocidad.
Dabra lanza un espadazo desde la distancia, propagando las llamas de su arma, concentradas en una superficie tan fina que cortan el aire.
Onisen deja que el ataque lo atraviese sin tocarlo.
Cell desaparece con el Shunkanido, pero Onisen ya ha calculado su aparición, frente a él, y dispara su rayo ocular.
El insecto casi es cogido por sorpresa, pero se cubre con el escudo.
– “Tsk…” – resiste Cell, empujado por el ataque de Onisen.
Onisen intensifica su rayo, que resquebraja el escudo de ki.
Pero Cell aprieta los puños, su musculatura se incrementa como si utilizara la forma aumentada del Súper Saiyajín, y con ello logra hacer retroceder el ataque hasta lograr propinar un golpe con su escudo en la cara de Onisen que lo deja aturdido.
Cell recupera su musculatura normal en un solo instante, logrando sorprender a Onisen con un veloz uppercut directo a su barbilla.
Onisen retrocede, furioso por haberse visto superado por el enemigo.
De repente, a su espalda se materializa el gigantesco zorro de energía de Liquir, alzándose mientras ondea sus nueve colas.
Onisen levanta la mirada al cielo y se encuentra con las fauces abiertas del zorro, de las que pronto emana un poderoso torrente de energía anaranjada directamente sobre él.
En la Corporación Cápsula, un pequeño portal se abre en el cielo, sobre el jardín.
– “¡¿EH?!” – se sorprenden Toppo, Goku Jr, Cheelai y Punch.
El cuerpo de Turles cae del portal.
– “¡¿AH?!” – se asusta Cheelai, que casi es aplastada por el saiyajín.
Toppo enseguida se acerca a Turles para comprobar su pulso.
– “Está muerto…” – murmura el patrullero, apenado.
El portal desaparece.
– “¿Qué ha sido eso?” – mira al cielo Cheelai.
– “¡Era un portal de Ogilvie!” – exclama Goku. – “¡Estoy seguro!”
– “¿Ogilvie?” – se pregunta Cheelai, confundida.
– “Goku tiene razón.” – confirma Punch.
Un nuevo portal se abre y Reitan es el siguiente en caer, pero esta vez Toppo reacciona rápidamente y lo coge en brazos. El portal se cierra un instante después.
– “¿Quién…?” – se extraña el patrullero, que no reconoce al demacrado herajín. – “¿Qué diablos está pasando ahí?”
Antes de que pueda posarlo en el suelo, un nuevo portal aparece y es Broly quien se precipita.
Cheelai intenta atraparlo, pero a duras penas puede con él, mucho más grande que ella.
– “Ay… ay…” – sufre sosteniendo a Broly sobre su cabeza. – “Ayuda…” – sufre la brench.
Punch asiste a Cheelai y juntos dejan al saiyajín en el suelo.
De repente, Gohan Jr irrumpe en el jardín.
– “¡¡PUNCH!!” – exclama el chico nada más abrir la puerta.
Pero al ver a los recién llegados se queda en silencio.
– “¿Qué ha pasado aquí?” – se sorprende Gohan.
Toppo deja a Reitan sobre una de las hamacas.
– “No lo sabemos…” – responde el patrullero.
Gohan frunce el ceño, volviendo a su estado de urgencia.
– “¡¡PUNCH!!” – exclama de nuevo. – “¡¡TIENES QUE VENIR CONMIGO!!”
– “¿EH?” – lo mira él, confuso.
– “¡¡NO HAY TIEMPO!!” – insiste Gohan.
En el planeta oscuro, Zahha deambula por el combo de batalla, con el furor de la batalla en el ambiente, confuso, arrastrando su espada verde.


