DBSNL // Capítulo 297: Monstruoso

DBSNL // Capítulo 297: Monstruoso

“¿Con qué clase de monstruos te asocias?”

El suelo tiembla. Varias torres de cubos se derrumban.

– “¡Preparados!” – exclama Trunks.

– “¡Sí!” – asiente Goten.

Una silueta gigantesca con actitud de gorila se acerca lentamente.

Goten y Trunks se ponen en guardia.

El enemigo agarra otro cubo con letras y números en sus caras y lo lanza contra nuestros amigos.

– “¡HA!” – dispara Goten con una mano y lo desintegra en el aire.

El grandullón, frustrado, grita a nuestros amigos, que sufren la corriente de aire y babas.

El enemigo sigue acercándose y revela su apariencia. Un gigantesco personaje de aspecto morado, con cuernos y pinchos que recubren su cuerpo se presenta frente a ellos. Con brazos grandes apoyados en el suelo y vestido con un pañal negro.

– “¡¡GRRRAAAAAAH!!” – grita de nuevo.

Dibujado por Ipocrito

Los espectadores miran sorprendidos la pantalla.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Gohan.

– “¿Avo… cado…?” – se sorprende Freezer.

– “¿Lo conoces?” – pregunta Cooler.

La bestia ruge de nuevo.

– “Son mis hombres.” – revela el demonio del frío.

Goten y Trunks se transforman en Súper Saiyajín.

– “Pongámoslo a prueba” – sugiere Goten.

El monstruo intenta aplastarlos de un manotazo, pero ellos salen volando en direcciones opuestas.

Trunks dispara a discreción contra el enemigo, que tras recibir los primeros impactos se cubre con un gigantesco antebrazo mientras grita.

Goten aprovecha la situación para descender sobre él con el puño envuelto en ki electrizante.

– “¡¡BANKOKU BIKKURI PUNCH!!” – exclama el hijo de Goku.

El mestizo propina un tremendo puñetazo sobre la cabeza del monstruo que ilumina el extraño lugar como si fuera un relámpago.

Pero el enemigo ni se inmuta.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Goten.

El monstruo aplaude sobre su cabeza como si intentara cazar un mosquito y Goten evade un destino fatal en el último instante.

– “¡¿Eso no le ha afectado?!” – se preocupa Trunks.

A través de la pantalla holográfica, nuestros amigos observan el combate.

– “Avo y Cado fueron capturados por la Patrulla Galáctica hace tiempo.” – explica Freezer.

– “¿Con qué clase de monstruos te asocias?” – protesta Liquir.

– “¿Y por qué hablas en plural?” – pregunta Gohan. – “¿Es que hay otro?”

– “Conocen algún tipo de fusión.” – dice Vegeta. – “¿No es así?”

– “Cuando supe de vuestra técnica para unir vuestros cuerpos y generar un guerrero más poderoso, investigué esa posibilidad…” – dice Freezer. – “Metamor ya no existe, pero hay otras razas con capacidades parecidas.”

– “Otra forma de fusión…” – murmura Gohan.

– “Los Ahuacatl.” – responde el tirano. – “Nacen siempre en parejas. Son dos mitades de un todo.”

– “Parece muy poderoso…” – dice Liquir mirando la pantalla.

– “Tienen un poder que supera la media, no cabe duda…” – dice Freezer. – “Pero ese monstruo descerebrado es diferente…”

– ¿Eh?” – se sorprende el kurama.

– “¿Qué has hecho, demonio?” – pregunta Freezer.

Shido sonríe de forma burlona.

Mientras tanto, en la ciudad en ruinas donde Piccolo y los demás se enfrentaron a Granola, Mirai Trunks ha aparecido.

– “Llámala.” – le exige Piccolo que reclame su espada, pues Granola sospecha una trampa de Raichi.

Mirai Trunks extiende su mano hacia un lado.

Un instante de silencio que todos viven como una eternidad.

De repente, el regalo de Whis aparece volando hacia él mientras gira sobre sí mismo.

Bra se emociona.

Mirai Trunks mira el arma con sorpresa.

De repente, la espada lo corta por la mitad ante el horror de todos.

La espada se clava en el suelo.

– “¡¡TRUNKS!!” – sufre Bra.

No muy lejos de allí, Mirai Trunks, malherido y con la ropa hecha trizas, aparece caminando con torpeza.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – pregunta el mestizo.

Cuando todos miran de nuevo al otro Trunks, se encuentran el cadáver de un Dorobochi vulgar.

Trunks alza su mano y la espada regresa a él, que enseguida la usa como bastón.

– “¡Estas vivo!” – exclama Bra.

Bra corre a abrazarlo.

Piccolo lo mira con preocupación.

– “Tienes mal aspecto…” – dice el namekiano.

– “Lo sé.” – sonríe Trunks.

Granola se acerca al recién llegado.

– “¿Otro saiyajín?” – pregunta con cierto retintín.

Trunks lo mira con su ojo gris.

– “Granola…” – murmura el mestizo. – “El cereliano…”

– “¿Nos conocemos?” – se sorprende Granola.

– “No.” – responde Trunks, mientras su ojo retorna a la normalidad. – “Pero me alegro de que hayas cambiado de idea.”

Granola lo mira confuso.

Mientras tanto, a bordo de la vieja Perikard suenan las alarmas.

– “¡¿Qué sucede?!” – se asusta Goku Jr.

– “Nos persiguen.” – dice Punch mientras teclea en el panel de comandos.

– “¿La Patrulla Galáctica ya nos ha encontrado?” – pregunta Gohan Jr.

– “No…” – murmura Punch. – “Y tampoco es el Imperio…”

– “¿Piratas?” – se sorprende Gohan.

Punch sujeta los mandos con las dos manos.

– “Poneos los cinturones.” – advierte el hijo de Hit.

DBSNL // Capítulo 296: Segunda prueba

DBSNL // Capítulo 296: Segunda prueba

“Este no es el momento.”

Tras perder la señal con el combate entre la banda de Granola y nuestros amigos, Shido ha dado paso al siguiente evento.

– “No os preocupéis por vuestros amigos…” – sonríe Shido. – “Lo importante es el espectáculo.”

Los participantes se miran entre ellos con serias dudas.

– “¿Qué hacemos…?” – susurra Goten.

– “No creo que estemos en condiciones de rebelarnos…” – responde Trunks.

– “¿Y si…?” – dice Goten.

– “No hagáis estupideces.” – les detiene Vegeta.

– “¿Eh?” – se sorprenden ellos.

– “El enemigo tiene el control absoluto del terreno.” – dice el saiyajín. – “Estamos en su mundo.”

– “Vegeta…” – se sorprende Goten ante la actitud del orgulloso guerrero.

El viejo saiyajín aprieta los puños conteniendo su rabia.

– “Este no es el momento.” – responde Vegeta entre dientes.

Shido apaga la pantalla que aún mostraba neblina.

– “¡Que empiece la siguiente prueba!” – anuncia el demonio. – “Vuestro próximo adversario ya espera a dos voluntarios.”

– “¿Ahora son dos?” – frunce el ceño Ub.

Gohan se fija en Shido atentamente.

– “¿A qué juega…?” – se pregunta el mestizo. – “¿Y qué ha pasado con Zamas y Champa? ¿Están vivos? ¿Y Trunks?”

Goten y Trunks dan un paso al frente.

– “Es nuestro turno.” – dice el hijo de Vegeta.

– “¿Estáis seguros?” – pregunta Ub. – “Después de ver el nivel del último combate…”

– “Si os enfrentáis a múltiples enemigos demasiado poderosos, la fusión podría ser contraproducente…” – advierte Cell.

– “¿Quieres luchar tú?” – le dice Goten al insecto con cierto retintín.

– “No tengo interés en hacer equipo con nadie.” – responde Cell. 

Shido sonríe.

– “¿Estáis listos?” – pregunta el demonio.

En el campo de batalla, Granola estrecha la mano de Piccolo, que le ayuda a levantarse. Los dos comparten una media sonrisa.

La banda de Granola pronto rodea a los dos guerreros.

– “¡Esto no ha terminado!” – dice Shansua, peleón.

Granola le hace un gesto con la mano para que se tranquilice.

Hermila mira detenidamente a los dos luchadores, relajados, y esboza una media sonrisa.

– “Granola…” – murmura el tirador. – “Creo que no lo había visto sonreír nunca…”

Pan, Bra, Marron, Ikose y Baicha se unen al grupo.

– “Me alegro de que haya terminado…” – murmura Ikose.

– “Lucháis muy bien para ser tan jóvenes.” – dice Yuzun.

– “Lo llevamos en la sangre.” – sonríe Pan.

De repente, Bra siente una tenue presencia y se da la vuelta. 

No hay nada.

La guerrera alza la vista al cielo.

– “Qué extraño…” – murmura ella. 

– “¿Ocurre algo?” – pregunta Hermila.

– “Me pareció sentir una energía conocida…” – responde Bra.

Hermila mira en la misma dirección que la muchacha.

– “Estamos en un lugar extraño.” – explica el tirador. – “Esta dimensión ha sido creada solo para…”

Pero en ese instante, alguien aterriza cerca de ellos.

– “¡¡TRUNKS!!” – exclama Bra, contenta de ver a su hermano de otro tiempo.

Todos se sorprenden al ver al mestizo aparecer en el planeta.

– “¡Estábamos preocupados!” – dice ella, que camina hacia él.

– “Me alegro de veros.” – sonríe el mestizo.

Bra se dispone a abrazar a Trunks, pero de repente, Granola se abalanza sobre él con los pies por delante. 

El mestizo se cruza de brazos para defenderse, pero es empujado unos pocos metros.

– “¡ESPERA!” – exclama Bra.

– “¡ES AMIGO NUESTRO!” – añade Pan.

Granola mira con recelo al mestizo.

– “No es vuestro amigo.” – advierte el cereliano.

– “¿Eh?” – se extrañan las chicas.

– “No me hace falta mi ojo para ver a través de las mentiras de Raichi…” – murmura Granola.

Piccolo se acerca al cereliano.

– “¿Dónde está tu espada, Trunks?” – pregunta el namekiano.

Trunks se sorprende.

– “Debe estar en algún lugar del campo de batalla…” – dice el mestizo. – “La verdad es que no sé ni como he llegado hasta aquí…”

– “Llámala.” – dice Piccolo.

– “¿Eh?” – se sorprende el mestizo.

El namekiano se pone en guardia.

– “Llámala.” – insiste.

Mirai Trunks resopla y luego extiende su mano hacia un lado.

Mientras tanto, Son Goten y Trunks ya están listos.

– “No os confiéis.” – advierte Gohan. – “La fusión es poderosa, pero no infalible.”

Los dos asienten.

– “¡Trunks! ¡Goten!” – los llama Vegeta. – “Buena suerte.” – dice con rostro serio.

Los dos levantan el pulgar, y en ese instante son teletransportados.

Goten y Trunks aparecen en un mundo repleto de juguetes gigantes, como si se tratara de un parque infantil sobredimensionado.

– “¿Qué es esto?” – se queda Trunks boquiabierto.

– “Esto es que no nos toman en serio…” – protesta Goten.

– “Al menos es colorido…” – responde el hijo de Vegeta.

De repente, un gran dado con letras de colores en sus seis caras se precipita sobre ellos.

– “¡CUIDADO!” – exclama Goten.

Nuestros amigos lo evaden.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Trunks.

– “Creo que nuestro adversario ya está aquí…” – dice Goten.

Pasos hacen retumbar el parque. Algo se acerca.

DBSNL // Capítulo 295: El poder de un deseo

DBSNL // Capítulo 295: El poder de un deseo

“Sé un buen hombre.”

Pan, Bra, Baicha, Marron y Ikose observan al nuevo Piccolo sobrevolar el gran cráter.

– “¡Tío Piccolo!” – exclama Pan, emocionada.

– “Ha cambiado mucho…” – murmura Marron, asombrada.

Dibujado por Ipocrito

Granola intenta analizar a su adversario.

– “¿Qué significa esto…?” – se pregunta el cereliano.

De repente, en un parpadeo, Piccolo aparece frente a él.

El cereliano alza lentamente la mirada para verle la cara.

Piccolo propina un puñetazo en la cara a Granola que éste lo puede anticipar, estampándolo contra el suelo.

Granola se levanta lentamente mientras se sujeta el rostro enrojecido.

– “¿Cómo…?” – titubea. – “¿Cómo es posible…?”

Granola se da la vuelta rápidamente para sorprender a Piccolo con un disparo, pero el namekiano recibe el impacto en el pecho sin inmutarse.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Granola.

El cereliano insiste con los disparos, pero ninguna logra detener a Piccolo, que camina lentamente, pero con paso firme hacia su contrincante.

Cuando llega frente a Granola, le propina un pisotón sobre el pecho que lo incrusta en el suelo.

– “¡AAH!” – grita el cereliano.

El ojo rojo de Granola sigue intentando hacer una lectura del namekiano, pero sin éxito.

– “¿Qué…?” – dice Granola, mientras intenta apartar el pie de Piccolo. – “¿Qué eres…?”

La llama anaranjada que envuelve al namekiano se aviva y Granola se incrusta más en el suelo, que se quiebra formando un cráter a su alrededor.

– “¡¡YAAAH!!” – grita.

Piccolo le agarra la cabeza y lo levanta para luego propinarle un puñetazo en el abdomen.

– “¡¡GHAAA!!” – escupe sangre.

Piccolo da un paso al frente y lo lanza hacia el horizonte, donde choca con un edificio, atravesándolo, topándose con muchos más. Todos caen a su paso.

Los compañeros del cereliano, poco a poco logran salir de los escombros de la explosión, y observan con miedo al namekiano.

– “¿Ese es el mismo tipo de antes?” – se pregunta Botamo.

Granola se pone en pie, con un tirante roto y la camiseta rasgada.

– “Maldita sea…” – refunfuña el cereliano. – “¿De dónde ha sacado tanto poder…?”

Con su ojo rojo lo observa desde la distancia, pues puede aumentar la imagen.

En ese instante, su ojo emite un pitido que sólo él puede oír.

– “¡¿Eh?!” – se sorprende Granola.

Un contador aparece en una esquina de su campo de visión.

– “¡¡Lo encontré!!” – sonríe Granola. – “Mi ojo ha encontrado un parámetro que puedo calcular… ¡¿Otro tipo de energía?! No importa… ¡Ya no puedes esconderte de mí!”

El contador se dispara, haciendo sonar una alarma.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Granola.

Su pupila roja empieza a echar humo, y poco a poco se torna gris.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita el cereliano, tapándose el ojo.

Su visión aumentada desaparece. Su ojo derecho se queda a oscuras.

– “¡¿Qué significa esto…?!” – se pregunta, aterrado.

Piccolo ha aparecido detrás de él.

– “Creo que ni siquiera tu ojo puede evaluar la inmensidad del ki divino…” – murmura el namekiano.

– “¿Ki divino?” – se sorprende Granola.

La llama naranja se aviva de nuevo y la camiseta rota de Granola combustiona.

El cereliano retrocede y se la quita, tirándola al suelo, donde sigue ardiendo hasta consumirse.

– “La rabia y la desesperación tienen su límite.” – dice Piccolo.

El namekiano vuelve a la normalidad. Su aura se disipa y su tamaño se reduce lentamente, como si se deshincharan sus músculos.

– “¿Es que no lo entiendes?” – replica el cereliano. – “Mi deseo de venganza es todo lo que me mueve… ¡No tengo nada más!”

Piccolo esboza una media sonrisa.

– “A veces solo hay que mirar para ver…” – dice el namekiano. – “¿No te has dado cuenta? Tus hombres están dispuestos a morir por ti.”

– “¡Saben que mi objetivo es noble!” – protesta Granola. 

– “No seas idiota.” – replica Piccolo. – “No es su venganza, si no la tuya. Y aun así darían su vida por ayudarte.”

Granola se queda en silencio.

– “Estás rodeado de gente que te quiere, cereliano.” – dice Piccolo. – “No cometas el mismo error que yo. Acéptalo.”

Granola aprieta los puños, frustrado.

– “Pero… mi familia…” – sus ojos se llenan de lágrimas.

– “Si quieres volver a verlos en el Más Allá, tu vida debe ser noble…” – explica Piccolo. – “Si tu corazón late odio, jamás podrás reunirte con ellos.”

El cereliano se tapa los ojos. Las lágrimas brotan sin control. Granola cae de rodillas.

– “Muesli… Oatmeel…” – solloza Granola.

Piccolo se acerca al cereliano y le pone la mano en el hombro.

Granola levanta la mirada, pero no es a Piccolo a quien ve. El cereliano despierta en mitad de su ciudad natal.

– “¿Eh?” – se sorprende Granola. – “¿Qué es esto…? ¿Una ilusión?”

De repente, el guerrero escucha una voz que no esperaba volver a oír nunca jamás.

– “Granola…” – dice una tierna voz de mujer.

El cereliano se da la vuelta y se encuentra frente a él a su esposa.

– “Muesli…” – se emociona el cansado guerrero. – “¿Eres tú?”

En sus brazos, la mujer lleva un bebé envuelto en una bufanda blanca.

– “Oatmeel…” – llora Granola.

Muesli se acerca a su amado, que tras el desconcierto inicial reacciona y los abraza.

– “Lo siento…” – llora el cereliano. – “Lo siento mucho… No pude protegeros…”

– “Te amo, Granola.” – sonríe ella.

– “Y yo a vosotros…” – responde él, entre lágrimas. – “Ojalá ese día… yo también…”

– “No era tu momento.” – responde ella.

– “Quiero quedarme… quiero estar con vosotros…” – dice el cereliano.

– “Te estaremos esperando.” – dice Muesli. – “Pero aún tienes cosas que hacer.”

Granola mira a su hijo con ternura.

– “Sé un buen hombre.” – le dice Muesli. – “Hazlo por nosotros. Para que podamos estar juntos.”

– “Muesli…” – acaricia el rostro de ella. – “Os quiero.”

De repente, la realidad se desvanece y Granola sigue de rodillas frente a Piccolo.

– “Es todo lo que puedo hacer.” – dice Piccolo, con pesar.

– “¿Qué…? ¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta Granola. – “¿Estabas…? ¿Estabas jugando con mi mente? ¡Maldito…!”

– “No.” – le interrumpe Piccolo. – “Lo que has visto era real.”

– “¿Eh?” – se queda sin palabras el cereliano.

– “Antes era capaz de crear Dragon Balls.” – dice Piccolo. – “Siete esferas mágicas que al ser reunidas podían conceder cualquier deseo.”

Granola sigue perplejo, intentando entender lo que acaba de suceder.

– “Esa magia ya no está a mi alcance…” – continúa Piccolo. – “Pero este combate ha despertado un poder que en mi interior que me había negado. Se podría decir que lo has invocado… así que mereces este pequeño regalo.”

– “Mi familia…” – murmura el cereliano, confuso pero emocionado.

Piccolo extiende la mano hacia su contrincante y esboza una media sonrisa.

DBSNL // Capítulo 294: Tío Piccolo

DBSNL // Capítulo 294: Tío Piccolo

“Son mi familia.”

Frente a las pantallas holográficas, Shido se coloca las gafas con un dedo, mientras nuestros amigos siguen atentos a las interferencias.

– “Bueno…” – dice el científico. – “Mientras esperamos a que se reestablezca la conexión, ¿qué tal si empezamos a organizar el próximo evento?”

Gohan aprieta los puños, preocupado.

En la zona de combate, Marron, Baicha, Ikose y Piccolo rodean a Granola, que parece tranquilo.

– “No tendré piedad si intentáis defender a las saiyajín.” – advierte el cereliano.

– “Son nuestras amigas.” – dice Marron.

– “No les pondrás un dedo encima.” – añade Baicha.

Granola esboza una media sonrisa.

En un instante, el cereliano apunta a Ikose con su dedo índice y dispara, empujándolo con un rayo de ki.

– “¡YAAH!” – ataca Baicha, colmillos de lobo preparados.

Granola se revuelve y le propina una patada en el abdomen, repeliéndolo.

Marron ha preparado un Kienzan que lanza contra el enemigo.

El cereliano salta por encima del disco dando una pirueta.

Piccolo se abalanza sobre Granola, intentando sorprenderlo, pero éste le agarra del brazo y lo proyecta contra el suelo con una técnica de judo.

Marron intenta atacar de nuevo, pero Granola la empuja con una onda de ki invisible, pues su atención está puesta en el namekiano.

Piccolo, incrustado en el suelo bocarriba, se reincorpora y lanza una onda de ki su boca que Granola esquiva gracias a su perspicaz ojo rojo.

El cereliano cae sobre Piccolo propinándole un fuerte puñetazo en el abdomen que lo hunde aún más en el suelo.

El namekiano escupe sangre por la boca.

– “Se acabó.” – advierte Granola.

Pero Piccolo no se rinde. El namekiano agarra el puño de Granola para limitar sus movimientos mientras reactiva su Kaioken y con un disparo de ki proyectado con sus ojos intenta alcanzarle el ojo.

Granola se aparta lo necesario para evitar el certero impacto, pero recibe una quemadura en la ceja y parte de la frente.

El cereliano retrocede y se toca la herida para comprobar que es solo superficial.

– “Maldito seas…” – protesta Granola.

Piccolo se pone en pie. Su cuerpo emite vapor y brilla de color verde lima.

El cereliano observa la determinación en la mirada de su contrincante.

– “¿Por qué…?” – gruñe Granola. – “¿Por qué proteges a esos sucios saiyajín…?”

– “Son mi familia.” – responde Piccolo. – “Cuando era un niño fui enviado a la Tierra para sobrevivir a una catástrofe en mi planeta natal.” – narra. – “Estuve solo en el mundo… El odio y el rencor en mi corazón crecieron hasta el punto de convertirme en el mismísimo diablo.” – continúa. – “Pero un día… un muchacho se cruzó en mi camino. Él y su familia me trataron como a un igual. Intentaron comprenderme. Me sentí parte de algo.”

– “¡No vas a convencerme con una historia melodramática!” – replica el cereliano. – “¡Atacaron mi planeta! ¡Exterminaron a mi raza! ¡Mataron a mi familia!”

Durante un instante, Granola parece darse cuenta de su error, pero sacude su cabeza con rabia para olvidarlo.

– “¡Juré venganza!” – insiste el cereliano.

– “Yo también tengo una promesa que cumplir.” – responde Piccolo.

Granola apunta al namekiano. Piccolo ataca.

El cereliano dispara, pero Piccolo desvía el rayo de energía con el brazo, perdiéndolo con el impacto.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Granola.

Piccolo propina un puñetazo al cereliano en la cara, lanzándolo contra el suelo.

El namekiano salta sobre Granola y éste rueda para evitar que éste caiga con las rodillas sobre su espalda.

Granola se pone en pie y dispara a discreción contra Piccolo, como si fuera un pistolero con dos armas, pero el namekiano se mueve con la endiablada velocidad y bruscos cambios de sentido típicos del Kaioken, poniéndoselo difícil.

De repente, un Dodonpa de Ikose se aproxima rápidamente por su espalda, pero el cereliano se revuelve y lo intercepta con un disparo.

Piccolo aprovecha la distracción para propinarle una patada en la cara que lo lanza contra varios edificios de la ciudad.

Granola se levanta furioso. Su ki hace que las rocas que le cayeron encima salgan propulsadas en todas direcciones.

– “¡¡OS MATARÉ A TODOS!!” – grita el cereliano.

Un Kamehameha de Marron y una Shokidan de Baicha se acercan a él de frente. Granola dispara de nuevo a ambos ataques. La técnica de la escuela Tortuga se disipa al ser alcanzada, pero la técnica de Yamcha gira haciendo un “barrel-roll” que evade el disparo.

El movimiento sorprende al cereliano, que se ve obligado a repeler el ataque con el canto de su mano.

– “¡IDIOTAS!” – protesta Granola, al hacerlo sin problemas.

Pero de repente, Piccolo cae sobre él por la espalda, propinándole una patada en la nuca. El cereliano es estampado de cara contra el pavimento, sobre el que se desliza varios metros, dejando un surco en el suelo.

Piccolo, que aún no ha regenerado su brazo, se posa en el suelo.

– “Por favor… Pon fin a este combate.” – dice el namekiano. – “No tenemos que pelear.”

Piccolo está visiblemente cansado.

Granola se pone en pie, más furioso que antes.

– “No descansaré hasta ver a todos los saiyajín muertos…” – replica el cereliano. – “¡MUERTOS!”

Marron, Baicha e Ikose se preparan para atacar, pero cada uno es sorprendido por la espalda e inmovilizados. Yuzun agarra a Marron, Botamo a Ikose, Soshiru a Baicha. Todos magullados y con mal aspecto, siguen ayudando a Granola.

El cereliano los ve de reojo y sonríe.

Hermila le habla por radio.

– “Nos encargaremos de ellos.” – anuncia su compañero. – “Tienes vía libre para enfrentarte al namekiano.”

Piccolo parece preocupado.

– “Granola…” – dice el namekiano.

Pero antes de que pueda decir nada más, Piccolo recibe un disparo del cereliano en la rodilla.

El namekiano hinca la rodilla, y pronto recibe un disparo en la otra, obligándole a quedar arrodillado.

– “Iluso…” – refunfuña Piccolo.


Piccolo pierde su transformación.

Granola dispara a discreción contra el namekiano, que grita con cada impacto.

– “¡PICCOLO!” – sufre Marron.

– “¡Granola, bastardo!” – exclama Baicha.

Piccolo se derrumba contra el suelo. La parte superior de su gi, hecha trizas. Su consciencia viene y va con cada parpadeo. Está agotado.

Granola une sus dos dedos índices frente a él y genera una gigantesca esfera de ki.

– “Pronto se reunirán contigo los saiyajín.” – sentencia el cereliano.

– “Lo siento, Son Gohan… Te he fallado.” – piensa el namekiano. – “Pan… se fuerte.”

Pan abre los ojos al sentir el eco del pensamiento de su tío.

Granola está listo para disparar.

Shansua, que vigilaba a la mestiza saiyajín, es apartado de un golpe.

De repente, Pan se coloca frente a Piccolo, con los brazos en cruz, justo en el instante en que Granola libera su técnica.

El namekiano nota la sombra de su pupila sobre él y abre los ojos.

– “Pan…” – murmura Piccolo.


El namekiano intenta ponerse de rodillas y extiende su brazo hacia delante para intentar alcanzarla.

– “Rey de los Demonios…” – oye la voz de Mutaito.

– “Kamisama…” – la voz de Mr. Popo.

– “¡Ma Junior!” – anuncia el comentarista del Torneo Mundial.

– “Piccolo” – Son Goku.

– “Hijo de Katatsu…” – la voz de Nail.

– “¡Señor Piccolo!” – Gohan.

Pan lo mira por encima del hombro y esboza una media sonrisa. El ataque de Granola está a pocos metros de distancia.

– “No te preocupes…” – dice ella. – “…tío Piccolo.”

De repente, la mano de Piccolo alcanza el cuello del gi de la muchacha. 

Con sorpresa para la ella, es lanzada hacia atrás.

– “¡¿AH?!” – exclama ella.

Piccolo se ha puesto en pie y regenera su otro brazo.

El namekiano intercepta el ataque con sus manos, intentando frenarlo.

El impacto hace que los pies del namekiano se incrusten en el suelo.

– “¡TÍO PICCOLO!” – exclama Pan, preocupada.

Piccolo reactiva su Kaioken. Su cuerpo brilla mientras emana vapor. El namekiano sufre ante el titánico esfuerzo.

– “¡YAAAAAAAAH!” – grita Piccolo.

El cuerpo del namekiano se quema. Capas de piel se evaporan en el aire, dejando franjas moradas en su cuerpo, incapaz de regenerarse a la velocidad que se destruye.

– “Esta es la penitencia por todos mis errores.” – piensa el namekiano, que empieza a desistir, cerrando los ojos. 

Recuerdos compartiendo una sonrisa cómplice con Goku al enfrentarse a Raditz pasan por su mente, el pequeño Gohan sonriendo tras recibir una paliza en uno de sus primeros entrenamientos, la emoción de ver a Gotenks transformándose en Súper Saiyajín en la Sala del Espíritu y el tiempo. El orgullo de ver a Gohan vivo regresar de su entrenamiento con los Kaioshin. 

– “No…” – murmura Piccolo.

En la boda de Gohan y Videl, la pequeña Pan tirándole del dedo para que salga a la pista de baile. Goku Jr surcando el cielo en Kinton.

El namekiano abre los ojos de nuevo y empuja de nuevo con todas sus fuerzas.

– “¡NO HE TERMINADO!” – exclama en su interior. – “¡Esto es por lo que lucho! ¡Este soy YO! ¡PICCOLO!”

El ataque de Granola brilla intensamente.

– “¡¡TÍO PICCOLO!!” – exclama Pan, asustada.

El ataque estalla. Pan y los demás, aliados y enemigos, son empujados por la onda expansiva.

Tras unos instantes de luz, fuego y destrucción, un gran cráter queda en en mitad de la ciudad, envuelto por gigantesca nube de polvo.

Granola sonríe satisfecho.

Bra, que seguía atrapada antes de la explosión, es la que ha quedado más próxima al cráter, y ahora mira a la oscuridad de su interior, apenada.

Pan no tarda en salir de entre los escombros. Se queda sin palabras al ver la destrucción resultante de la explosión.

– “No… Piccolo…” – llora ella.

De repente, Bra cree ver algo a través del polvo. Un pequeño brillo se intuye en lo más profundo del abismo.

Pan golpea el suelo con rabia.

– “Piccolo…” – llora ella. – “¡¡TÍO PICCOLO!!” – clama al cielo.

Su voz retumba en el interior del cráter.

El cielo se nubla de repente, haciéndose de noche.

– “¿Eh?” – se extraña Granola, alzando la mirada.

Pan mira al cielo.

– “¿Qué…?” – se sorprende ella. – “El cielo…”

De repente, un rayo de energía eléctrica brota del cráter y atraviesa las nubes, acompañado de un rugido que no es extraño para nuestros amigos.

– “¡¿Eso es…?!” – se sorprende Marron.

– “¡¿Shenron?!” – murmura Pan.

El dragón de luz cose las nubes, revelándose y ocultándose siete veces.

– “¿Qué es… qué es eso…?” – se asustan los hombres de Granola.

De repente, el dragón desaparece por completo entre las nubes para caer un instante después sobre el cráter como si de un rayo se tratara, regresando a su origen. Un estallido de luz nace del abismo.

Bra sonríe.

Piccolo, que parece más grande y fuerte, con su piel anaranjada, emanando un aura de ki del mismo color, se eleva lentamente desde el interior de la oscuridad. Su cuerpo emana calor, incluso parece estar envuelto en llamas.

Pan se emociona al ver a su querido tío con vida.

Granola se sorprende al ver al namekiano e intenta analizarlo con su ojo.

– “¿Qué ocurre…?” – se pregunta el cereliano. – “¿Por qué no puedo detectarlo?”

Piccolo clava su mirada en su adversario. Su presencia hace que Granola retroceda un paso.

– “Tsk…” – se preocupa el cereliano. – “No es posible… ¡¿Qué extraño poder es este?!”