ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte VIII: Represalias

Sin Futuro / Parte VIII: Represalias

“¿Qué ha pasado…?”

En mitad de un Palacio de Cristal en ruinas, Mirai Trunks mira a su alrededor sin saber lo que ha sucedido.

  • “¿Qué ha pasado aquí…?” – se pregunta, confuso.

El mestizo ha conseguido en el anillo Toki, pero al salir del Reloj de Arena se ha encontrado el lugar destruido.

De repente, un quejido llama su atención.

  • “¡HANAMI!” – exclama Trunks, que corre a socorrer a la Kaioshin.

La Diosa se encuentra sentada en el suelo, apoyada contra una pared, sujetándose el abdomen ensangrentado. La pared está manchada de sangre que se desliza hasta la malherida Kaioshin.

  • “¡Hanami!” – se agacha Trunks. – “¡¿Qué ha sucedido?!” – intenta taponarle la herida.

La Diosa intenta hablar, pero solo sangre sale de su boca.

El hijo de Vegeta aprieta fuerte los dientes, con rabia. 

Pero pronto parece que tiene una idea. 

El mestizo cierra los ojos y se concentra. La mano que tapona la herida de la Kaioshin se ilumina y poco a poco parece que Hanami recupera las fuerzas.

  • “¿Eh?” – se sorprende la mismísima Diosa. – “El anillo…” – murmura con sorpresa. – “Lo has conseguido…” – sonríe, aún débil.
  • “¿Quién te ha hecho esto?” – pregunta Trunks. – “Ningún enemigo debería ser capaz de llegar hasta aquí…”

Pero un grupo de pisadas interrumpe la escena.

Los dos guardianes del jardín de Zunoh se presentan ante Trunks.

  • “Zeno …” – gruñe el mestizo con su mano aún sobre el abdomen de Hanami. – “Bastardo… ¿Tan bajo has caído?”

Los guardianes se ponen en guardia.

  • “Tsk…” – protesta Trunks, que mira preocupado a la débil Kaioshin del Tiempo.

Hanami, con las pocas fuerzas que ha podido recuperar, devuelve el mango de la espada a su dueño.

  • “¿Eh?” – murmura un Trunks confuso.
  • “Marchaos…” – susurra Hanami. – “¡Llévatelo de aquí, Whis!” – exclama antes de empujar al mestizo con el poco ki que le queda.
  • “¡NO!” – exclama Trunks.

Los guardianes dan un paso al frente, pero se quedan con un palmo de narices al ver como Trunks es teletransportado lejos de allí por un torrente de energía verde.

La Diosa sonríe de nuevo, pero su alegría se ve opacada por una sangrienta tos repentina.

  • “Buena suerte, Trunks.” – sentencia Hanami con su último aliento de vida.

En un abrir y cerrar de ojos, Trunks aparece en el taller de Oli.

  • “¡HANAMI!” – exclama, aún sin darse cuenta de dónde está. – “¿Eh? Estoy en Zoon…”

Un gran estruendo sacude el lugar, haciendo que tiemble todo a su alrededor.

  • “¡¿Qué está pasando?!” – se preocupa el mestizo, que no duda en salir corriendo al exterior.

Por los pasillos de la base no encuentra a nadie, solo destrucción y silencio.

Al llegar al jardín artificial, se queda perplejo al ver que el techo de cristal ha sido destruido. La estatua de Bulma también ha sufrido daños y solo el pilar con la inscripción “HOPE!!” queda en pie.

Al lado del pilar, un puño de Pino roto en el suelo.

  • “¿Qué ha pasado…?” – se pregunta con miedo en su voz. – “¿Qué ha pasado aquí?”

Cerca de allí, tirada en el suelo, atrapada bajo una gran viga de hierro, Oli.

  • “¡Doctora Oli!” – exclama Trunks.

El mestizo se agacha para socorrerla, pero se da cuenta de que es demasiado tarde.

  • “No…” – murmura Trunks.
  • “Han sido ellos…” – dice una débil voz.

Trunks mira a su derecha y se encuentra a Ikose malherido, bocarriba, con el pecho abierto y parte de su esqueleto metálico expuesto.

  • “Han sido… ellos…” – dice el androide. – “Los Niwashi…”
  • “¡Ikose!” – exclama Trunks, que se levanta para ir en su ayuda.

Pero Vanda desciende sobre el muchacho, poniendo un pie sobre su caja torácica expuesta.

  • “Parece que a una de estas cosas aún le queda batería…” – sonríe la sectaria de forma macabra.

La mujer va armada con su kusarigama; blande la hoz en su mano izquierda mientras hace girar el peso que pende de la cadera en la mano derecha, jugando con él a modo de provocación.

Trunks se detiene y mira a la mujer con rabia.

  • “Pagaréis por todo esto…” – frunce el ceño el mestizo.
  • “Tienen… tienen a Punch…” – dice Ikose. – “Se lo han llevado…”

El hijo de Vegeta aprieta los puños.

  • “Lo siento…” – continúa Ikose. – “No hemos podido evitarlo…”

En ese instante, Vanda hace caer el peso de su kusarigama sobre la cabeza de Ikose, acabando con la vida del muchacho.

Trunks se queda en estado de shock ante tal vileza.

Vanda se mira su falda ensangrentada con asco.

  • “Maldita basura…” – murmura la sectaria. – “Espero que esto se quite…”

Un estallido de ki sacude la zona. El aura del Ikigai envuelve a Trunks.

  • “Hmm…” – murmura Vanda al verlo. – “Noto algo es distinto en ti…”

El cabello del mestizo cambia de color, completando su transformación.

Vanda sonríe hace girar su peso de nuevo, preparada para pelear.

Mientras tanto, al pie del Gran Árbol, un moribundo Punch es arrastrado por Rajah hasta ser lanzado a los pies de Lusitan.

  • “Pongámonos en marcha.” – sentencia Rajah.

ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte VII: El Reloj de Arena

Sin Futuro / Parte VII: El Reloj de Arena

“¿Es algún tipo de prueba?”


En el interior del reloj de arena, entre las dunas de un desierto infinito, Mirai Trunks camina en penumbra.

  • “¿Cómo se supone que debo encontrar algo aquí?” – se pregunta. – “No hay nada…” – añade mirando a su alrededor. – “Ninguna forma de saber dónde estoy o a dónde voy… Solo hay arena…”

De repente, un poco de arena se desliza por la pendiente de una duna cercana, llamando la atención del mestizo.

Pronto, una explosión sacude la zona.

Trunks sale de la nube de polvo deslizándose sobre la arena.

  • “No estoy solo…” – piensa el mestizo.

En ese instante, Trunks siente una presencia detrás de él.

El mestizo se agacha instintivamente y por pocos centímetros esquiva un sablazo que le corta un mechón de pelo.

Trunks responde dando una patada hacia detrás, aún sin saber quién es su enemigo, propinándole un golpe en el pecho que lo empuja a través del desierto hasta estrellarlo contra una duna.

Pero en ese instante puede sentir como un nuevo enemigo se abalanza sobre él, obligándole a saltar por los aires para evadirlo.

  • “Son más de uno…” – piensa el mestizo.

El enemigo levanta las manos hacia el cielo y una cúpula de energía amarilla se genera a su alrededor.

  • “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Trunks.

De la cúpula nace un ataque de ki que asciende rápidamente hacia él.

El mestizo se envuelve en el aura magenta del Ikigai y con un rápido golpe con el canto de la mano desvía el poderoso blast hacia el horizonte.

Trunks desciende hasta la arena. Frente a él espera el enemigo.

  • “¿Quién eres?” – pregunta Trunks.

El ataque desviado previamente impacta contra el suelo muy lejos de allí, pero genera luz suficiente para revelar parcialmente al enemigo, en quien se intuye una coraza saiyajín.

  • “¿Cómo es posible…?” – se pregunta Trunks.

Pero el mestizo es pronto interrumpido por la carga de otro contrincante; un guerrero envuelto en un aura amarilla con destellos azulados con cabello dorado encrespado y los ojos en blanco, que armado con una espada se precipita sobre él, obligando a Trunks a retroceder para esquivar al golpe.

El mestizo echa un rápido vistazo a su nuevo enemigo, que luce una cazadora vaquera en la que Trunks pronto reconoce el logotipo de la Corporación Cápsula, además de un pañuelo rojo alrededor del cuello.

  • “¡¿QUIÉN ERES?!” – insiste el mestizo.

El joven ataca de nuevo, obligando a Trunks a reactivar su transformación parcial del Ikigai para frenar el espadazo con sus manos.

Trunks y su contrincante quedan cara a cara. Trunks se reconoce a sí mismo en el enemigo.

  • “¿Qué clase de truco es este?” – se pregunta el mestizo, apretando los dientes.

El Trunks enemigo retrocede y retorna a su estado base, revelando un cabello azul en su estado base que sorprende a nuestro amigo.

  • “¿Eh?” – se extraña Trunks.

De repente, una multitud rodea a Trunks. El mestizo se reconoce en cada uno de los personajes que le rodean. 

Un pequeño Trunks con una espada colgada en su espalda. Un Trunks quinceañero vestido con pantalón gris de chandal y camiseta blanca de mangas azules con Capsule Corp escrito en el pecho. Un tercero viste pantalón corto blanco y chaqueta marrón sobre una camiseta negra, además de un pañuelo azul en el cuello. Otro Trunks viste la misma ropa con la que visitó el Universo 7 por primera vez, pero con las mangas de su chaqueta recortadas y con una larga cabellera. Uno adolescente viste pantalón vaquero, jersey negro y un chaleco lila, pero tiene cabello azul como el de su madre. Otro viste un gi parecido al de la escuela tortuga, pero de color azul oscuro y con la camiseta interior naranja. Otro viste un elegante traje y gafas. La multitud es cada vez mayor.

  • “¿Quiénes sois?” – se pregunta el mestizo. – “¿Qué significa esto?”

No hay respuesta.

  • “¿Por qué estáis aquí?” – se pregunta Trunks. – “¿Qué es esta ilusión?”

Un Trunks vestido con jersey rojo, guantes amarillos y un chaleco de tela negra se abre paso entre los demás.

  • “¿Es algún tipo de prueba?” – se pregunta el mestizo, mirando a sus copias con desconfianza.

Trunks frunce el ceño.

  • “Necesito el anillo.” – dice Trunks. – “¡Y nada va a detenerme!” – advierte.

De repente, un aura flamígera con destellos brillantes como si fueran purpurina rodea al guerrero que Trunks tiene delante y tiñe su cabello de magenta.

  • “¿Es esto… ki divino?” – se sorprende el mestizo ante una transformación que jamás ha visto.

Trunks se impacienta y decide atacar primero, intentando propinar un puñetazo a su adversario… pero el guerrero de cabello magenta alza su mano, haciendo que su aura entre en contacto con la de Trunks, inmovilizándolo así por completo.

  • “¡¿Qué demonios…?!” – se sorprende Trunks, que intenta moverse sin éxito.

El guerrero de cabello magenta estira su mano y empuja al mestizo, que pronto es interceptado por una versión suya infantil de cabello rojo y un aura furiosa del mismo color, que le golpea la espalda con los dos pies y lo lanza hacia el cielo, donde ya le espera el guerrero de cazadora vaquera y pañuelo rojo, que envuelto en su aura amarilla y cian lo golpea con ambas manos unidas en un puño, remitiéndolo al suelo, contra el que choca violentamente.


Trunks queda incrustado en un cráter de arena.

El Trunks de gi azul y naranja, transformado en Súper Saiyajín 3, camina hasta el borde del cráter y le apunta con la mano derecha, que pronto prepara una esfera de energía.

  • “Tsk…” – protesta nuestro Trunks.

Un gran estallido sacude la zona de nuevo.

Trunks, con la ropa hecha trizas, sale de la explosión y se desliza sobre la arena.

  • “¿Qué significa todo eso?” – se pregunta el mestizo. – “¿Quiénes son?”

El Trunks adolescente con camiseta de la Corporación Cápsula le lanza un Masenko desde la distancia y él lo detiene con facilidad con una sola mano.

  • “Puedo reconocerme en alguno de ellos…” – piensa Trunks, mirando al joven.

Trunks mira a otra copia que viste la ropa con la que visitó el Universo 7 por primera vez y después al Trunks que viste la armadura saiyajín.

  • “Pero hay otros…” – murmura mientras mira al Trunks con cabellera y las mangas de la chaqueta de su madre cortadas. – “Poderes que no logro comprender…” – añade mirando al guerrero transformado con ki divino.

El Súper Saiyajín 3 se abalanza sobre él, pero Trunks se envuelve en el aura del Ikigai y detiene el puñetazo enemigo.

  • “¿Son otros Universos que desconocía?” – se pregunta. – “¿Otras posibilidades?”

El guerrero de aura amarilla y azul cae sobre él espada en mano, pero Trunks retrocede de un salto, evadiendo el corte.

  • “Todas estas historias… ¿Son todas posibles?” – piensa el mestizo.

Un Trunks vestido casi idéntico a él le ataca por la espalda, pero nuestro Trunks se revuelve y con una llave de judo lo lanza contra la arena.

  • “Hay tantas variables…” – murmura Trunks.

 Un centenar de copias se abalanzan sobre él desde todos los ángulos.

  • “…como granos de arena.” – sentencia.

De repente, todos se detienen.

Trunks mira a sos copias de pie a su alrededor y esboza una sonrisa melancólica.

  • “Lo entiendo.” – dice el mestizo. – “Ya lo entiendo.”

El mestizo agacha la cabeza.

  • “Mi historia es solo una más… Un grano de arena en un desierto de posibilidades…” – dice el mestizo. – “Insignificante.”

La versión de Trunks trajeada se recoloca las gafas.

  • “Intentar cambiar la historia… no cabe duda que ese ha sido mi error…” – añade nuestro Trunks. – “Mi madre y yo manipulamos el tiempo y, aunque fuera por una buena causa, eso es algo imperdonable…”


Lágrimas gotean sobre la arena del desierto.

El mestizo aprieta los puños con fuerza y su mueca se torna de rabia.

  • “Pero no permitiré que los demás paguen por mi error.” – dice Trunks. – “Gohan… Cheelai… Punch… Ellos no tienen la culpa.”

Su aura del Ikigai se aviva.

Los otros Trunks se ponen en guardia.

  • “No voy a detenerme.” – sentencia el mestizo. – “Si tengo que derrotaros a cada uno de vosotros, lo haré. Voy a cambiar la historia. Voy a salvarlos a todos.”

Su cabello se tiñe por completo con el Ikigai.

  • “Esta vez será diferente.” – dice Trunks. – “Esta vez… ¡CAMBIARÉ LA HISTORIA!”

Un estallido de energía sacude la zona y genera una gran tormenta de arena que barre a todos los Trunks que rodeaban al nuestro.

Tras el estallido, Trunks se encuentra flotando en el centro de un gigantesco y profundo cráter.

El mestizo desciende hasta hacer pie, donde bajo la arena puede adivinarse un suelo blanco puro. 

  • “Esto… se parece a…” – murmura el mestizo al verlo.

De repente, el ululato de un ave llama la atención de Trunks, que levanta la cabeza para ver a un majestuoso búho blanco y amarillo sobrevolar la zona.

El pájaro deja caer un pequeño objeto que llevaba en el pico.

Instintivamente, Trunks extiende su mano y agarra el objeto, que resulta ser el preciado anillo Toki.

Trunks mira el objeto con sorpresa y luego cierra el puño, agarrándolo con alivio, pero con decisión.

  • “Gracias…” – murmura el mestizo.

De repente, en el Palacio de Cristal, las puertas del reloj se abren, generando una tormenta de arena que inunda la sala principal durante un instante hasta que revela a Trunks.

  • “Lo he conseguido.” – sonríe el mestizo, listo para el siguiente paso.

Pero pronto se da cuenta de que el palacio ha sido atacado y hay cristales rotos por todas partes.

  • “¿Qué…? ¿Qué ha pasado aquí…?” – se pregunta, confuso.

ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte VI: El Palacio de Cristal

“¿Así de sencillo?”

Trunks aparece a las puertas un precioso palacio de cristal erguido sobre una roca flotante entre nubes amarillas bajo un cielo rosado.


El palacio parece una estructura de cristal vacía.

Trunks inspira profundamente y suspira. El mestizo regenera sus ropas mágicamente y se prepara para entrar en el palacio cuando es sorprendido, pues las puertas se abren solas ante él.

  • “¿Qué habéis hecho?” – reprocha una voz femenina. – “¿Es que os habéis vuelto locos?”

La Kaioshin del Tiempo ya lo esperaba. Las puertas a la Diosa y un interior del palacio que parecía no existir desde fuera.

  • “Lo siento, Hanami.” – agacha la cabeza el mestizo.
  • “De ti me lo podría esperar…” – replica ella, cruzándose de brazos. – “Pero de Whis…”

El mestizo mira la empuñadura rota de su arma, en la que brilla una esquirla verde.

  • “Ya has oído a Zeno.” – replica Trunks. – “Quiere usar el árbol.”

Hanami se tapa la cara con una mano, intentando pensar.

  • “¿Qué se supone que debo hacer ahora?” – protesta ella, claramente confusa y nerviosa.
  • “Puedes intentar detenerme.” – dice Trunks, frunciendo el ceño.

Hanami aparta su mano y mira al mestizo con cierta tristeza.

  • “¿Es una amenaza?” – pregunta la Diosa.
  • “Eres la Kaioshin del Tiempo.” – responde Trunks. – “Tu deber el proteger su curso.”
  • “Tienes razón.” – frunce el ceño la Kaioshin.

Trunks aprieta su puño, listo para pelear… pero Hanami responde con una media sonrisa que lo sorprende.

  • “¿Hmm?” – se extraña Trunks.
  • “Sígueme.” – responde Hanami.

La Diosa se adentra en el palacio de cristal.

Trunks, con recelo, la sigue.

La enorme sala principal del palacio está adornada por gigantesco reloj de arena frente el que se detiene la Kaioshin. El reloj está detenido, con su cuenta acabada.

  • “Es aquí.” – dice la Diosa.

Trunks la mira confuso.

  • “Buscas el anillo, ¿no es así?” – pregunta Hanami. – “Está ahí dentro.”
  • “¿En el reloj?” – se pregunta Trunks.
  • “Es mucho más que un reloj.” – dice ella. – “Se diseñó para proteger el anillo después de que causara tantos problemas.”
  • “No lo entiendo…” – murmura el mestizo. – “¿Es que quieres ayudarme?”

Hanami agacha la cabeza.

  • “Conozco bien las normas.” – dice la Diosa. – “Pero también soy consciente que, si hay alguien que entiende el precio de manipular el tiempo, eres tú.”
  • “Entonces, ¿confías en mí?” – pregunta Trunks.
  • “No es tan sencillo.” – replica ella, con pesar. – “Has declarado la guerra al Señor Zeno. Puede que no sea el Dios regente, pero eso no le hace menos peligroso.”
  • “Tienes miedo.” – dice el mestizo.
  • “Tengo miedo a equivocarme.” – responde Hanami.

El mestizo mira el gran reloj de arena.

  • “¿Cómo funciona?” – pregunta Trunks.

Hanami busca en el cuello de sus ropajes y revela un colgante en forma de llave.

En la base del reloj hay una cerradura.

Hanami se quita el colgante y muestra la llave a Trunks.

  • “Cuando el reloj se abra, las arenas te engullirán.” – dice la Kaioshin del Tiempo. – “Deberás encontrar la Bóveda del Tiempo, donde se esconde el anillo Toki.”
  • “¿Así de sencillo?” – pregunta Trunks, poco convencido.
  • “No he dicho que fuera sencillo.” – dice la Diosa. – “Además, no puedes entrar con Whis. Tienes que hacerlo solo.”

Trunks mira la empuñadura rota de su espada.

  • “Sin trucos.” – insiste Hanami.

El mestizo ofrece la empuñadora a la Diosa, que la acepta.

La Kaioshin introduce la llave en la cerradura.

  • “Hanami.” – dice Trunks.

La Diosa lo mira de reojo.

  • “Siento haberte metido en esto.” – dice el mestizo.
  • “Concéntrate en la prueba.” – responde Hanami.

La Diosa gira la llave y la parte inferior del reloj se abre, derramando las arenas que contenía.

La arena llega hasta los pies de Trunks y rápidamente asciende por sus piernas como un remolino hasta que pronto lo ha cubierto por completo.

Como si la figura de Trunks se desvaneciera entre la arena, ésta retorna al reloj, que ha abierto su parte superior para recibirla.

Hanami gira de nuevo la llave, cerrando el reloj, y la extrae. No queda ni rastro de arena en el palacio. Toda ha regresado al gran reloj, que ya ha empezado a contar.

La arena cae lentamente, pero sin cesar.

De repente, Mirai Trunks se encuentra en mitad de un desierto en penumbra.

  • “¿Qué es esto?” – se pregunta Trunks. – “Las arenas…”


Trunks se agacha y agarra un puñado de arena que la deja escurrir entre sus dedos.

  • “¿Estoy en el interior de reloj?” – se pregunta.

Trunks se levanta y mira a su alrededor. Solo hay desierto.

  • “¿Cómo voy a encontrar algo aquí?” – se pregunta. – “Solo hay… solo hay arena…”

ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte V: Punto de no retorno

Sin Futuro / Parte V: Punto de no retorno

“No me quedan fuerzas…”

Trunks retrocede por el bello jardín mientras detiene con su espada los ataques de los guardianes de Zeno.

El mestizo sufre contra dos hábiles enemigos que no muestran señales de cansancio.

  • “Tengo que salir de aquí…” – piensa Trunks. – “No puedo mantener este ritmo mucho tiempo.”
  • “Concéntrate.” – advierte Whis.
  • “Usaré un clon temporal.” – dice Trunks.
  • “Ni se te ocurra.” – le detiene el ángel. – “Sus ojos son como los míos. No vas a engañarlos. Solo malgastarás energías.”
  • “¡¿Y qué sugieres?!” – protesta el mestizo.

Los guardianes avasallan a Trunks.

Uno de los guardianes intenta golpear al mestizo con su vara, pero éste detiene el golpe con su espada, cuyo filo parece sufrir ante el impacto.

El segundo guardián hace lo mismo y golpea directamente la vara del primero, ejerciendo un mayor estrés sobre el filo del arma, que se resquebraja ante la sorpresa de Trunks.

El mestizo retrocede y mira su espada de hierro katchín, ahora con grietas que nacen en el lugar del impacto y se extienden a lo largo de la hoja.

  • “Maldición…” – murmura Trunks.

De repente, los dos guardias aparecen flanqueando al mestizo y listos para propinarle el golpe de gracia simultáneamente.

Hábilmente, Trunks usa el arma para detener ambos golpes a la vez, usando la punta de la espada y el pomo para detener las varas del enemigo… pero el estrés sobre la hoja es excesivo y hace que la espada colapse, estallando en mil pedazos.

Trunks retrocede de un salto, intentando recuperar la distancia entre él y sus enemigos, aún con el pomo de la espada rota en la mano.

  • “No puede ser…” – piensa el mestizo. – “Whis… No…”

Los dos guardianes aprovechan el momento para atacar sin piedad y golpean a Trunks en el abdomen con el extremo de sus varas, empujándolo a través del bello jardín hasta que se estrella contra una gran fuente.

El mestizo queda tumbado bocarriba en el agua y tose sangre. Ese golpe le ha destrozado por dentro.

Su ojo gris se desvanece.

Trunks se queda inmóvil mirando al cielo, sin fuerzas para continuar, yaciendo en unos pocos centímetros de agua.

Sin fuerzas, sin espada y sin Whis, los ojos del mestizo se cierran lentamente. Su corazón late cada vez más despacio camino a detenerse.

Los guardianes dan la espalda al moribundo y se disponen a regresar al palacio.

Pero de repente, la imagen de Bulma escribiendo la palabra “Hope!!” con rotulador en la máquina del tiempo resurge en la mente de Trunks.

Como si recibiera un electroshock, sus ojos se abren mientras inspira con fuerza.

Los guardianes se detienen al percibir de nuevo el ki de su enemigo.

Trunks se levanta con dificultad mientras tose.

  • “No… hemos… terminado…” – dice con esfuerzo.

Los guardianes se miran entre ellos, sorprendidos de que siga vivo.

Trunks se tambalea hasta que logra mantenerse en pie.

  • “No moriré…” – dice Mirai Trunks, limpiándose la sangre de la barbilla. – “No importa las veces que tenga que levantarme… ¡Lucho por todo lo que he perdido! ¡Por todo lo que merece la pena!”

Los guardianes caminan hacia Trunks, preparándose para el siguiente asalto.

Trunks aprieta los puños con fuerza.

  • “No importa si tengo que hacerlo solo.” – dice el mestizo. – “¡Tengo una promesa que cumplir! ¡Un mundo que proteger! No dejaré que todo haya sido en vano.”

El mestizo se envuelve en el aura dorada del Súper Saiyajín.

Los dos guardianes se abalanzan sobre él.

Trunks se pone en guardia, pero la velocidad de los enemigos es infinitamente superior.

Uno de los guardianes lo propina un golpe directo con la vara en la nariz, haciendo que se incline haca atrás con el impacto, lo que el segundo aprovecha para propinarle un golpe ascendente con la vara en la espalda, lanzándolo por los aires… donde el primero ya espera para rematarlo, remitiéndolo al suelo donde se estrella, formando un cráter que deja seca la fuente.

De nuevo, los guardias tan por zanjado el combate y se retiran.

Pero pronto un ruido llama su atención, haciendo que se detengan y se miren entre ellos con sorpresa.

Al darse la vuelta ven a Mirai Trunks otra vez en pie.

  • “¿Eso es todo?” – sonríe el mestizo de forma forzada. – “¿Creéis que voy a abandonar tan fácilmente?”

Los guardianes apuntan a Trunks con sus varas, creando una esfera de energía en sus extremos, dispuestos a poner fin a la rebeldía del mestizo de una vez por todas.

Trunks cierra los ojos, cansado.

  • “No me quedan fuerzas…” – piensa el mestizo.

Pero de repente, Trunks siente como alguien pone la mano en su hombro.

  • “¿EH?” – mira hacia atrás.

Pero no hay nadie.

Sin embargo, una sonrisa se dibuja de nuevo en su rostro.

  • “Papá…” – murmura Trunks.

El mestizo mira a sus enemigos y aprieta los puños con fuerza.

Los guardianes disparan.

Un torrente de energía verde avanza a toda velocidad hacia el mestizo.

Pero de repente, con una serenidad sorprendente, Trunks se coloca de perfil al ataque y extiende su mano derecha hacia él.

El ataque impacta en su mano y se detiene por completo.

El jardín es arrasado a su alrededor, pero Trunks resiste. 

Los guardianes, sorprendidos, aumentan el poder de su ataque, que engulle por completo a Trunks y arrasa el jardín.


Una gran explosión azota parte del planeta y una gran polvareda se levanta.

Pero a medida que se desvanece el humo, la silueta de Trunks se adivina entre los escombros. 

  • “Ahora lo entiendo.” – murmura el mestizo, con los ojos cerrados.

El mestizo se yergue impertérrito frente a sus enemigos.

  • “Yo siempre he peleado por miedo.” – piensa Trunks. – “Para corregir mis errores. Siempre he ido un paso por detrás. Siempre he llegado tarde.”

Los guardianes observan al mortal que tienen en frente con asombro.

  • “Pero esta vez… esta vez puedo arreglarlo.” – piensa el mestizo. – “Esta vez tiene solución. Puedo cambiar el pasado… ¡No es demasiado tarde! ¡Puedo salvarlos a todos!”

En su mente, Trunks puede ver a Cheelai y a Gohan Jr sonriendo.

  • “¡Os salvaré!” – insiste el mestizo. – “¡Lo prometo!”

Los guardianes se miran entre ellos con claras dudas.

  • “Este será… mi último propósito.” – sentencia el mestizo.

Mirai Trunks abre los ojos y revela sus pupilas grises.

Los guardianes dan un paso atrás, asustados.

El aura del mestizo estalla de color dorado, pero pronto adopta tintes rojizos.

Los guardianes agarran fuerte sus varas y se ponen en guardia, dispuestos a hacer su trabajo.

En un abrir y cerrar de ojos, Mirai Trunks aparece frente a uno de los guardias mientras da una pirueta y propina una fuerte patada que parte su vara en dos y luego lo remata con un golpe con el dorso del puño en la cara que lanza al guardián de regreso al palacio.

El segundo intenta atacar con un golpe de vara, pero Trunks detiene el ataque y agarra el bastón con ambas manos.

Con una fuerza desmedida, el mestizo levanta al guardia del suelo y lo empuja con su propia vara, lanzándolo a varios metros de distancia.

El guardián, que logra mantenerse en pie, intenta reponerse, pero Trunks lanza la vara como una jabalina que impacta directamente en su frente, haciendo que el guardián detenga su avance y caiga de espaldas al suelo.

El guardián retrocede a gatas, aterrado, mientras Trunks se acerca a él.

  • “Sé que puede oírme, Señor Zeno.” – dice el mestizo, mirando fijamente a los ojos de su aterrado adversario mientras su aura se desvanece y sus ojos vuelven a la normalidad. – “Sé lo que debo hacer y voy a hacerlo. No permitiré que me detengan. Ni siquiera usted.”

En el palacio, Zeno frunce el ceño.

Una docena de guardianes surge del palacio y vuelan directos hacia el mestizo.

Trunks levanta su mano y reclama el mango roto de su espada.

Con un destello verde, Trunks abandona el planeta.