DBSNL // Capítulo 341: Siete enemigos

“La semilla debe ser plantada.”

En el campo de batalla, los seis clones de Onisen acechan a nuestros amigos.

Son Gohan y Piccolo, ya en guardia, se encuentran cara a cara con dos de ellos. El primero luce su piedra en el lado derecho de su cadera y el segundo en el hombro izquierdo.

Los clones flanquean a nuestros amigos caminando tranquilamente, haciendo que maestro y pupilo se coloquen espalda con espalda.

– “¿Estás listo, Son Gohan?” – pregunta el namekiano.

– “Tengo ganas de ver tu nueva fuerza en acción.” – sonríe el mestizo.

Gohan y Piccolo lanzan un Masenko a la vez, cada uno a un enemigo, iniciando así su combate.

El enemigo de Gohan, con su piedra en el hombro, desvía el Masenko y contraataca alargando sus tentáculos capilares, que se enrollan alrededor de los brazos del mestizo.

El clon al que disparó Piccolo, con la piedra en su cadera, se torna intangible y se escurre bajo tierra, evadiendo el Masenko.

– “Tsk…” – protesta el namekiano.

Piccolo abre su boca y dispara un torrente de ki anaranjado que desintegra el suelo frente a él, revelando al clon, que intentaba atacarle sin ser visto.

El clon salta sobre el namekiano, pero Piccolo usa su propio rayo ocular, que impacta contra el pecho de Onisen y lo empuja, alejándolo de él.

Son Gohan forcejea con los tentáculos de Onsien, pero al ver que el enemigo no va a soltarlo, decide cambiar de táctica.

Son Gohan coge impulso y da un salto mientras gira sobre sí mismo, enrollando los tentáculos del enemigo alrededor de su torso y obligándole a acercarse a él para rematarte con una fuerte patada giratoria que estampa a Onisen contra el suelo.

Mientras tanto, Trunks, Granola y Broly se preparan para su combate contra tres clones.

Granola se prepara como un pistolero, con sus manos cerca de sus caderas, moviendo los dedos para desentumecerlos mientras observa con atención a los enemigos.

Broly aprieta los puños con rabia y reaviva su aura de Súper Saiyajín, que se tiñe de verde antes de estallar en una gran explosión de energía que sacude la zona.

Mirai Trunks empuña su espada con ambas manos, listo para el combate.

– “Yo me quedo con el de la derecha.” – avisa el hijo de Vegeta. – “El de la piedra en el hombro derecho.”

– “Tsk…” – protesta Granola. – “Ayudar a un saiyajín ya se me hace extraño… pero recibir órdenes… No te pases.”

– “Je…” – sonríe Trunks. – “¿Es que prefieres ese?”

– “No importa.” – responde Granola, resignado. – “Yo me quedo con el de la piedra en la cadera.”

– “¡Entendido!” – exclama Broly.

El hijo de Páragus aprieta los dientes, coge impulso y sale disparado contra el tercer clon, cuya piedra brilla en su tobillo derecho.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita Broly mientras carga contra el enemigo.

Los otros dos clones dan por iniciado el combate y se ponen en marcha, mientras el enemigo de Broly lo espera con calma.

Broly intenta propinarle un puñetazo, pero el puño atraviesa a Onisen sin hacerle daño.

Broly atraviesa por completo al androide y se da la vuelta para intentar atacar de nuevo, pero Onisen, aún inmóvil, sigue siendo intangible, dejando que el saiyajín lo atraviese otra vez.

Ahora en la espalda del saiyajín, el androide enrolla sus brazos alrededor de los de Broly, intentando inmovilizarlo.

Como un animal que intenta ser domado, el saiyajín se zarandea con violencia, intentando liberarse.

Mientras tanto, el enemigo de Mirai Trunks carga contra el mestizo, listo para darle un puñetazo. 

Trunks usa el salto temporal para interceptar al enemigo y sorprenderle clavándole la espada en el abdomen en el último instante.

– “Je…” – sonríe el hijo de Vegeta, cuyo rostro y el del enemigo quedan a unos pocos centímetros de distancia.

Los ojos de Onisen se iluminan, alarmando a Trunks, que tiene que agacharse para evitar el disparo del androide.

Al agacharse, un rodillazo de Onisen impacta directo contra su rostro, rompiéndole la nariz y empujándole hacia atrás, lo que el androide aprovecha para darle una patada en el pecho que lo empuja.

Trunks logra mantener el equilibro mientras se desliza de pie sobre el suelo.

Onisen, con la espada aún clavada en su abdomen, dispara un nuevo rayo ocular.

Trunks reclama rápidamente su arma, que vuela hasta su mano y, en el último momento, logra protegerse del ataque con su hoja, que desvía el rayo hacia el cielo.

El otro clon embiste a Granola, que como el pistolero que es, dispara con sus dedos índice al enemigo.

Los disparos de ki atraviesan al enemigo sin dañarlo y el clon contraataca con un disparo ocular.

El cereliano se inclina hacia atrás para evadir el disparo, pero Onisen es tan rápido que pronto aparece sobre él.

Granola, casi horizontal sobre el suelo, dispara al enemigo, pero el ataque lo atraviesa y asciende verticalmente hacia arriba.

Onisen se torna tangible y agarra a Granola del cuello con ambas manos, estampándolo contra el pavimento.

– “¡Ghaagh!” – sufre el cereliano.

Mientras tanto, el dispar fallido de Granola ha perdido velocidad y se detiene un instante en la estratosfera antes de empezar a descender.

Onisen se sienta sobre Granola y lo estrangula.

– “Tsk…” – intenta resistir el cereliano, agarrando a Onisen de las muñecas.

De repente, el disparo cae sobre la cabeza del androide, agarrándolo por sorpresa.

– “¡¿AH?!” – exclama Onisen, cuya cabeza se agacha con el impacto.

Granola aprovecha el momento para liberarse del agarre y propinar con un cabezazo a Onisen.

Onisen retrocede y Granola le apunta con ambos dedos en el pecho, que pronto crean una esfera de ki en sus yemas.

– “¡HAAAA!” – dispara el cereliano, empujando a Onisen y sacándoselo de encima.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, Trunks trastea la joya en la frente del cuerpo de Hit, frente a la mirada preocupada de Punch, Gohan Jr y Goku Jr.

El último Onisen, con una piedra en su tobillo izquierdo, camina hacia el grupo de guerreros.

Trunks lo ve de reojo.

– “Maldita sea…” – se preocupa el mestizo.

Goten también mira al enemigo.

– “Céntrate en ayudar a Hit.” – dice el hijo de Goku. – “Los demás nos encargaremos de él.”

Dabra oye a Goten y lo mira con cierto desprecio.

– “No te referirás a ti, ¿no?” – dice con retintín. – “Porque tengo entendido que por separado no servís para gran cosa…”

– “Tsk…” – se ofende Goten.

Cooler da un golpe en el suelo con su cola, llamando la atención.

– “No os distraigáis con estúpidas rencillas.” – dice el hermano de Freezer. – “El verdadero enemigo está enfrente de nosotros.”

Onisen sonríe con prepotencia mientras sigue avanzando hacia ellos con una terrible calma.

Champa mira con miedo al enemigo. Sus manos tiemblan con un miedo que no había sentido jamás.

– “¿Qué me pasa…?” – se pregunta en silencio. – “¿Por qué me siento tan impotente…?”

Mientras tanto, el Onisen primigenio admira el núcleo que sostiene en sus manos ante la mirada de Freezer y Zahha.

– “Así que era eso…” – murmura el tirano, con los ojos abiertos como platos.

– “En el mundo del que provengo, usted es el único que sobrevive.” – explica Zahha.

Freezer se tapa la cara con su mano derecha, un poco molesto ante la explicación.

– “Entiendo que pueda sentirse abrumado.” – responde el espadachín con cierto pesar. – “Le pido disculpas.”

– “Jo, jo, jo.” – ríe Freezer, fingiendo quitar hierro al asunto. – “Qué educado…”

– “Por eso… por ahora solo puedo esperar.” – dice Zahha.

– “¿Esperar?” – murmura el tirano.

– “La semilla debe ser plantada.” – responde el espadachín, dándose la vuelta para caminar hasta el borde de la colina. – “Es la única forma de derrotarle.”

Pero de repente, Zahha se ve engullido por una esfera de energía fucsia.

– “¡¿EH?!” – se sobresalta el espadachín.

– “No sé qué versión de mí has conocido…” – dice Freezer con una pícara sonrisa. – “…si crees que puedes darme la espalda después de contarme algo así.”

Zahha lucha para moverse dentro de esa cárcel de ki que restringe sus movimientos.

Pero de repente, la esfera de energía estalla como una burbuja, sobresaltando a Freezer.

– “Aunque cueste de creer, estoy de su lado.” – dice Zahha.

– “¿Cómo has…?” – se sorprende Freezer de la facilidad con la que su técnica ha sido contrarrestada.

– “Usted ya me ha advertido… que no me fie de usted.” – responde el espadachín, con una pícara media sonrisa.

– “Tsk…” – protesta el tirano.

– “Pero tiene que creerme.” – insiste el espadachín. – “Estoy aquí para ayudarles, pero…”

Pero otra voz responde, sobresaltando a Freezer y a Zahha.

– “No va a funcionar…” – dice Vegeta, caminando torpemente colina arriba hacia ellos.

– “Vegeta…” – sonríe Freezer. – “Tenía la esperanza de que hubieras muerto.” – añade con retintín.

– “Je…” – sonríe Vegeta.

Zahha frunce el ceño.

– “El Príncipe Saiyajín…” – murmura el espadachín en voz baja.

– “Aunque dijeras la verdad, las líneas temporales no pueden sobrescribirse.” – advierte Vegeta. – “Aunque lograras salvar este mundo, el tuyo no cambiará. Lo sabemos muy bien.”

– “La creación de ese Universo no sigue las leyes conocidas.” – dice Zahha. – “Las raíces del árbol están tan arraigas en esta realidad, que no permiten su división.”

– “¿Una única línea temporal…?” – murmura Vegeta.

– “No.” – replica Freezer. – “Dos líneas superpuestas.”

– “Por eso el árbol debe ser plantado.” – insiste Zahha. – “Es la única forma de que yo pueda estar aquí… y así derrotarle.”

Mientras tanto, Cooler recibe una violenta patada en la cara que rompe parte de su barbijo óseo.

Liquir, con sus nueve colas activas y su avatar gigante invocado, intenta atrapar a Onisen saltando sobre él, como un zorro cazando en la nieve… pero Onisen atraviesa sus manos y se eleva lentamente hacia él.

Liquir abre sus fauces y lanza un torrente de ki sobre el androide, pero éste lo contrarresta con un rayo ocular, que pese a parecer fino y delicado hace retroceder la bocanada de energía del kurama hasta reintroducirla en su boca, estallando y haciendo que el avatar desaparezca.

Dabra intenta sorprenderle por la espalda con un espadazo, pero éste atraviesa de nuevo al androide sin resultado… y Onisen contraataca con un codazo que rompe la nariz al diablo.

Onisen agarra el cuerno de Dabra, acercándole de nuevo y propinándole otro puñetazo.

Reitan se transforma en Súper Herajín y enseguida sale volando hacia Onisen, ante la mirada sorprendida de Okure.

– “¡ESPERA!” – exclama ella, preocupada.

Okure le imita, transformándose, y vuela tras él.

Onisen ve de reojo como el herajín se acerca a él por la espalda y lanza a Dabra contra Reitan para después escupir un pequeño ataque de energía verde que impacta contra el demonio y aumenta la velocidad a la que se estrella contra el herajín.

Los dos se precipitan contra el suelo. 

Dabra, con el cuerpo humeante, se estrella contra el pavimente. Reitan, en cambio, es detenido en el último momento por Okure.

Reitan, aturdido por el impacto, sacude su cabeza pare despejarse.

– “¡VAMOS!” – exclama el herajín.

Pero Okure le agarra del brazo.

– “¡DETENTE!” – insiste ella.

– “¡¿Qué ocurre?!” – protesta él.

– “No podemos derrotarle…” – dice Okure. – “¿Es que no lo ves?”

– “¡Claro que lo veo!” – replica él.

– “¿Eh?” – la respuesta confunde a la herajín.

– “¡Por eso peleamos!” – dice Reitan.

– “¿Qué…?” – intenta procesarlo Okure.

– “¡Mira a tu alrededor!” – exclama el herajín. – “¡Los hijos del Emperador Cold! ¡Saiyajín! ¡Un cereliano! ¡Un kurama!” – señala. – “¿Es que no te das cuenta?”

Okure suelta a Reitan y regresa a su estado natural.

– “No lo conseguiréis…” – dice ella, apenada.

– “¿Ahora te echas atrás?” – pregunta Reitan. – “¿Qué ha pasado con las ganas de venganza que tenías en la jungla?”

– “Ni con esa fuerza podría plantarle cara…” – dice casi en un suspiro.

Reitan mira a Onisen, que es atravesado por una Shokidan una y otra vez, sin efecto, y luego por un kienzan con el mismo resultado.

Pan y Bra, transformadas en Súper Saiyajín, flanquean a Onisen para intentar sorprenderle, pero él las intercepta estirando los brazos y agarrándolas a las dos del cuello, una con cada mano.

– “¡MAMÁ!” – se preocupa Goku.

– “¡DATE PRISA, TRUNKS!” – le apresura Goten, que se transforma en Súper Saiyajín, dispuesto a intervenir.

Pero Turles, transformado en Súper Saiyajín, se abalanza sobre Onisen por la espalda y le agarra del cuello, intentado estrangularlo.

El androide sonríe ante el fútil intento y hace que sus tentáculos capilares se enrollen en la cabeza de Turles y lo estrangulen a él.

Ub aparece con el Shunkandio frente a Onisen y le propina un puñetazo en la cara, pero el androide ni se inmuta y responde con un rayo ocular que Ub tiene que esquivar con otro cambio de lugar instantáneo, reapareciendo en el mismo sitio… pero Onisen ya ha calculado las probabilidades de que eso ocurriera y se ha anticipado con otro rayo ocular, esta vez certero, que empuja a Ub y le quema el pecho.

Reitan mira de nuevo a Okure.

– “¡Míralos!” – insiste el herajín. – “¡No se rinden!”

El cuerpo humeante de Ub se precipita contra el suelo.

– “¡¿Es que no lo ves?!” – insiste Reitan.

– “¡TU ERES EL QUE NO LO ENTIENDE!” – le interrumpe Okure. – “¡NO TENGO NADA POR LO QUE LUCHAR!” – exclama con lágrimas en los ojos. – “No me queda nada… ¡HE PERDIDO HASTA MI VENGANZA! ¡ERA TODO LO QUE ME QUEDABA!”

Reitan agarra la mano de Okure.

– “Es mejor luchar para proteger algo que tener que vengarlo.” – dice Reitan.

Okure mira a Reitan, que ya tiene de nuevo su atención puesta en el enemigo.

– “Tú decides.” – sentencia Reitan, soltando su mano y volando hacia Onisen.

No muy lejos de allí, los brazos de Piccolo y de Onisen se estiran y se enrollan entre ellos, agarrándose del cuello el uno al otro.

Los dos aumentan su tamaño, tornándose gigantes en el centro del campo de batalla.

Son Gohan mira a su maestro con orgullo, pero su momento es interrumpido por un rayo ocular de su adversario, que sorprende al surgir del suelo detrás de él.

Pero Gohan se recompone después de recibir el primer impacto por la espada y se revuelve mientras dispara una onda de ki con su mano derecha, aunque ésta pasa a través de Onisen.

Mirai Trunks pierde su espada al recibir un golpe en la muñeca, lo que le desconcentra y hace que reciba un puñetazo en el abdomen.

– “¡Ghaagh!” – sufre el mestizo.

Trunks se apoya en el hombro de Onisen, en el que luce la piedra shintai. Su ojo gris se activa y, de repente, el mestizo puede ver durante un breve instante a Raichi en su versión más humana.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

Pero Onisen pronto lo saca del trance empujándole de nuevo con su rayo ocular.

Granola está siendo avasallado por Onisen.

El cereliano intenta disparar a su adversario, pero el androide desaparece bajo tierra para surgir de nuevo una y otra vez, frustrando cada disparo de Granola, que siente que está perdiendo en un juego de feria.

– “¡¡AAH!!” – grita el cereliano, frustrado. 

De repente, Onisen deja de reaparecer. Granola lo busca con la mirada por el terreno de combate.

Pero el suelo empieza a abombarse y resquebrajarse bajo sus pies, con luz verde emanando de las grietas… para acabar estallando en una explosión de ki que hace saltar a Granola por los aires.

Mientras tanto, Broly sigue luchando por liberarse del agarre de Onisen.

Cada vez que logra quitarse de encima un tentáculo del androide, otro lo agarra con más fuerza.

– “Grrraah…” – lucha el saiyajín.

Los tentáculos de Onisen se ensanchan, cubriendo cada vez más del cuerpo de Broly, tapando parte de su rostro, también su boca, dejando solo a la vista uno de sus ojos.

Poco a poco, Broly se rinde. Se está quedando sin oxígeno y su fuerza está menguando.

En su mente, imágenes de su infancia en el planeta Vanpa pasan rápidamente mientras su ojo regresa a su color negro original y se cierra lentamente.

Imágenes de su madre, de su infancia entre saiyajín y de juegos con Kale y Tarble pronto se transforman en pesadillas dirigidas por Páragus en el laboratorio de Raichi. Su padre le coloca los brazaletes y polainas doradas adornadas con gemas shintai, y finalmente la diadema.

La pupila de Broly empieza a brillar de nuevo, pero esta vez es de color magenta. Su aura del mismo color ilumina las rendijas que quedan entre los tentáculos de Onisen.

Y, finalmente, el ki de Broly estalla, quitándose de encima al enemigo.

 – “¡¡¡GRAAAAAAH!!!” – brama Broly en un grito que podría confundirse con el de un ozaru.

Las pupilas del saiyajín son ahora magentas, como cuando se enfrentó a Son Goku y a Vegeta hace ya tantos años, aunque su cabello sigue siendo negro.

Pero el saiyajín hinca la rodilla, perdiendo el brillo de sus ojos, respirando con dificultad tras el terrible esfuerzo físico y mental.

Reitan ataca a Onisen, intentando que suelte a Pan, Bra y Turles.

El herajín dispara a discreción una ráfaga de ki, pero Onisen lanza a Turles contra el ataque, usándolo de escudo.

Bra y Pan extienden su mano la una hacia la otra, creando entre ellas un látigo de ki que se enrolla alrededor de la cabeza de Onisen.

Con toda la fuerza que les queda, las dos tiran con fuerza hacia abajo, haciendo que Onisen incline su cabeza hacia atrás… y Reitan cae sobre él con sus dos piernas por delante, haciendo que suelte finalmente a las muchachas.

Reitan prepara su mejor ataque, creando dos esferas de ki verde, una en cada mano, y uniéndolas frente a él.

– “¡¡GALACTIC BUSTER!!” – grita el herajín, disparando un poderoso torrente de energía que cae directo sobre Onisen, empujándolo contra el suelo.

Una gran explosión sacude la zona al impactar contra la superficie del planeta oscuro.

DBSNL // Capítulo 340: La última fase

DBSNL // Capítulo 340: La última fase

“De esta semilla nacerá el nuevo mundo.”

En el planeta oscuro, Gohan, Trunks y Cell intentan plantar cara a Onisen ante la atenta mirada de Zahha.

Cell se abalanza sobre el enemigo, intentando enfrentarse a él cuerpo a cuerpo, pero Onisen evade cada golpe haciéndose intangible.

Onisen decide contraatacar y agarra a Cell del cuello, pero justo en ese instante la espada de Trunks, controlada a distancia por el mestizo, atraviesa el abdomen de Cell y empala también a Onisen.

– “¿Eh?” – se sorprende la creación de Raichi.

– “Je…” – sonríe el insecto.

Onisen rápidamente cruza los brazos frente a su pecho, apuntando a Cell a bocajarro. 

Las joyas en el dorso de la mano del androide se iluminan, listo para desatar un torrente de energía.

Pero de repente, un Makankosappo de Son Gohan atraviesa el pecho Cell e impacta directamente contra las piedras de Onisen, generando una poderosa explosión que engulle a ambos androides.

Zahha sigue mirando el combate desde la distancia, escoltado por Freezer.

– “¿Qué quieres decir con eso de este universo?” – insiste el demonio del frio, desconcertado ante la actitud misteriosa del desconocido.

Zahha sigue atento al combate con cierto pesar en su mirada.

– “¡Responde!” – se impacienta Freezer.

El espadachín agacha la cabeza y esboza una media sonrisa melancólica.

– “Ya me había advertido sobre su impaciencia…” – murmura Zahha.

El tirano aprieta los puños, furioso ante las vagas respuestas del misterioso guerrero.

– “Tranquilícese, señor Freezer.” – dice Zahha. – “Se lo contaré todo.”

El hemicuerpo inferior de Cell, con la parte superior de su torso desintegrada por la explosión, se precipita contra la superficie del planeta oscuro.

Gohan y Mirai Trunks se reúnen en el cielo, frente a la gran humareda creada.

– “¿Ha funcionado?” – se pregunta el hijo de Goku.

La figura de Onisen se deja ver entre la nube de polvo, regenerándose por los daños sufridos… pero las piedras de sus manos se han resquebrajado y parpadean de forma errática.

– “Je…” – sonríen los dos mestizos, celebrando su pequeña victoria.

Mientras tanto, el otro Trunks, magullado, se agacha cerca de Punch, al lado del cuerpo de Hit.

– “¿Crees que sigue vivo?” – pregunta Punch, preocupado.

La tenue luz de la piedra shintai rota en la frente del androide da esperanzas a su hijo.

– “No lo sé…” – responde Trunks, preocupado. – “No estoy familiarizado con esta tecnología…”

Goten se agacha al lado de Trunks.

– “Se supone que eres un genio, ¿no?” – lo anima poniéndole la mano sobre el hombro.

– “Ojalá estuviera mi madre aquí…” – piensa el hijo de Bulma.

Onisen reaparece frente a nuestros amigos, mirando las piedras defectuosas en sus manos.

– “Hmm…” – suspira el androide.

De repente, de su cuerpo se separan las seis piedras shintai restantes, exceptuando el núcleo de su pecho; la piedra de su hombro derecho, la de su hombro izquierdo, la de su cadera derecha, la cadera izquierda, el tobillo derecho y el tobillo izquierdo.

De cada piedra nace un nuevo Onisen.

– “¡¿CÓMO?!” – se asustan Gohan y Trunks.

Junto al original, que conserva las piedras en sus manos y el núcleo en el pecho, son siete en total, cada uno con una única piedra en su cuerpo; la que le ha dado origen.

Los seis clones dan un paso al frente, colocándose frente al original.

– “Habéis demostrado ser realmente molestos…” – dice la voz de Raichi, que nace del Onisen primigenio. – “No puedo permitir que os entrometáis más en mis planes.”

Y con esas palabras, los seis clones se abalanzan sobre Gohan y Trunks.

Los dos guerreros se ponen en guardia, listos para plantarles cara… pero son rápidamente abrumados por sus contrincantes.

Gohan detiene un puñetazo de uno de los clones, pero pronto el segundo le propina una patada por la espalda y el tercero dispara un rayo ocular que impacta contra su pecho y lo empuja hacia el suelo.

Trunks se ve rodeado por otros tres clones. Uno de ellos dispara su rayo ocular, que el hijo de Vegeta desvía con su espada, haciendo que impacte en otro enemigo, haciéndolo retroceder, pero el tercero le propina un codazo por la espalda y los otros dos disparan de nuevo su rayo, empujando a Trunks hacia el horizonte.

Mientras tanto, el Onisen primigenio extrae con su mano el núcleo de su pecho.

– “Ha llegado el momento…” – dice la voz de Raichi. – “De esta semilla nacerá el nuevo mundo.” – murmura con el núcleo en su mano.

Gohan se ha estrellado contra el suelo.

El mestizo se levanta, magullado, cuando se da cuenta de que está rodeado por los tres clones de Onsien.

– “Maldita sea…” – gruñe Gohan.


El hijo de Goku reaviva su aura incolora.

– “¡VAMOS!” – exclama a sus contrincantes.

Los tres clones se abalanzan sobre él.

Gohan detiene una patada del primero, le agarra el pie y lo lanza contra un segundo clon que se estaba a punto de golpearle.

El tercero alarga su brazo y agarra a Gohan por sorpresa, enrollándolo alrededor del cuello del mestizo.

– “¡Aghh!” – sufre el mestizo.

Gohan lucha por liberarse, agarrando con ambas manos el brazo de Onsien… pero éste se vuelve más grueso, apretando más y más el cuello del mestizo.

De repente, una llamarada naranja aparece para golpear a Onisen por la espalda y lanzarlo a través del páramo desértico.

Gohan queda libre y cae de rodillas al suelo.

– “Ay…” – se frota el cuello. – “Pensé que no lo contaba…”

– “¿Estás bien, Gohan?” – pregunta Piccolo.

Gohan observa a su maestro y sonríe.

– “Gracias, Piccolo…” – responde el mestizo.

Una nube cubre la zona de combate.

Los otros dos clones pronto se reúnen frente al namekiano.

– “Son muy fuertes…” – dice Gohan, poniéndose en pie. – “Será mejor que sea yo quien…”

– “Me ofendes, Son Gohan.” – le interrumpe Piccolo.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.

El cielo nublado del planeta retumba con truenos y relámpagos.

De repente, un estallido eléctrico nace de Piccolo y perfora el cielo.

– “¡AH!” – se asusta Gohan.

El cuerpo de Piccolo ha aumentado su tamaño y musculatura. Su piel se ha tornado naranja y sus arrugas han desaparecido. Su cuerpo emana calor y su aura parece una gran llama.

– “Piccolo…” – alucina Gohan. – “¿Qué ha sido eso? ¿Cuándo has…?”

– “Je…” – sonríe el namekiano. – “El viejo Piccolo no está tan acabado como creías, ¿eh?”

– “Jaja…” – sonríe Gohan. – “Ha sido increíble…”

Piccolo se pone serio. Los dos contrincantes caminan hacia ellos.

Maestro y pupilo se ponen en guardia.

No muy lejos de allí, Trunks se encuentra acosado por los otros tres clones.

El mestizo se defiende como puede, pero cada vez que logra detener un golpe, otro le sorprende por la espalda.

– “Tsk…” – protesta el mestizo.

El hijo de Vegeta hace girar la espada de Whis a su alrededor para intentar crear cierta distancia entre él y sus enemigos, y que no se amontonen sobre él.

Pero Onisen, astuto, entierra sus brazos bajo tierra y estos brotan bajo los pies de Trunks, enrollándose por todo su cuerpo e inmovilizándolo.

– “Bastardos…” – gruñe el mestizo, luchando para intentar liberarse.

Los otros dos Onisen se abalanzan sobre Trunks.

Pero de repente, un certero disparo de ki corta uno de los brazos de Onisen, cerca de la cara del mestizo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Trunks durante un instante.

Trunks no tarda en reaccionar y reclama su arma para cercenar con ella el otro brazo del enemigo, quedando así libre.

Los dos clones que corrían hacia el mestizo detienen su avance.

Los brazos del tercer Onsien vuelen a su tamaño original… cuando Broly cae sobre él, incrustando su cabeza en el pavimento de un pisotón.

Trunks sonríe al verse acompañado.

Granola camina hacia los enemigos con su dedo levantado como si llevara una pistola.

– “Para ser un saiyajín, pareces contento de recibir ayuda.” – dice el cereliano con cierto retintín.

– “Debe ser mi parte terrícola…” – responde Trunks.

Mientras tanto, el clon noqueado por Piccolo, se levanta lejos de allí… y pone su atención en el grupo de guerreros que miraban el combate desde la distancia.

Champa es el primero en darse cuenta.

– “Nos ha visto…” – gruñe el Hakaishin.

– “¿Tienes miedo, Dios de la Destrucción?” – pregunta Dabra con mofa mientras invoca su espada.

Cooler, recuperado gracias a Zamas, da un paso al frente mientras se transforma.

– “Ahí viene.” – sentencia el hermano de Freezer.

DBSNL // Capítulo 339: Una misteriosa revelación

DBSNL // Capítulo 339: Una misteriosa revelación

“¿Nos conocemos?”

En el cielo del planeta oscuro, la humareda de la explosión aún cubre el cielo.

Cell y Gohan observan desde el suelo como lentamente se va disipando la nube de polvo.

– “¿Crees que lo has conseguido?” – pregunta Gohan.

– “Sería una grata sorpresa…” – responde Cell.

Los Dioses, Piccolo y Kamakiri contemplan como la silueta del enemigo se hace visible.

– “Un nuevo Universo…” – murmura Piccolo. – “Creía que solo el mismísimo Zeno era capaz de hacer eso…”

– “Yo también…” – dice Zamas.

– “Jamás un mortal ha logrado hacer algo así…” – añade Champa.

– “Pero no es la primera vez que los Dioses subestiman a los mortales.” – responde Kamakiri.

Gowas mira de reojo al Doctor, molesto con su comentario.

La polvareda desaparece por completo y Onisen se muestra impertérrito, con algunas heridas aun cerrándose.

– “Eso ha sido peligroso…” – dice el androide. – “Lo admito…”

– “Maldita sea…” – protesta Gohan.

– “No podía ser tan fácil.” – sonríe Cell.

Onisen desciende hasta tocar tierra firme.

– “Pero no lograréis vencerme.” – sentencia la voz de Raichi. 

Mientras tanto, Punch, Gohan Jr y Goku Jr miran con horror al enemigo.

– “¿Cómo puede existir alguien así de fuerte?” – se pregunta el hijo de Ub.

– “Yo creía que mi padre era invencible…” – dice el hijo de Mirai Trunks. – “Pero esto…”

Punch, arrodillado junto al cuerpo inerte de su padre, mira a su alrededor, observando a cada uno de los luchadores presentes mirando al enemigo.

– “Tienen miedo…” – piensa el hijo de Hit.

Punch mira a Cell y Gohan.

– “Pero siguen luchando…” – piensa.  – “Había oído historias sobre grandes batallas, pero… ¿es esto lo que se siente?” – se pregunta observando su mano temblorosa. – “¿Es esto… el miedo a morir?”

De repente, un pequeño brilla llama la atención de Punch. 

La piedra shintai en la frente de su padre brilla tenuemente.

– “¿EH?” – se sorprende Punch.

El hijo de Hit enseguida pide ayuda.

– “¡TRUNKS!” – exclama Punch, que ya le ha visto trabajar en Gamma 2. – “¡TRUNKS! ¡AYUDA!”

Al oírlo, Marron, Ikose y Gamma 2 corren a socorrerlo.

– “¡¿DÓNDE ESTÁ TRUNKS?!” – insiste Punch.

– “Tranquilo, chico…” – dice Marron, agachándose a su lado.

Ikose y Gamma miran a su alrededor, buscando al hijo de Vegeta.

Trunks, tumbado junto a Goten, abre ojos, aturdido tras la derrota de Gotenks.

Mientras tanto, Son Gohan se levanta y se pone en guardia.

Cell lo mira de reojo con una pícara media sonrisa.

– “Si vas a estorbarme, prefiero pelear solo.” – dice el insecto.

– “Jeje…” – ríe un cansado Son Gohan.

Onisen da un paso hacia ellos y eso los pone en marcha. Cell y Gohan salen volando hacia el enemigo.

Cell usa el salto temporal para aparecer detrás de Onisen mientras Gohan carga de frente.

A la vez, los dos propinan un puñetazo que atraviesa a Onisen e impactan los puños del uno con el otro.

Los dos guerreros retroceden mientras Onisen agranda su mano derecha e intenta atrapar al mestizo, pero Cell alarga sus brazos, enrollando uno en el cuerpo de Onisen y otro agarrándole la mano para que no pueda cerrarla alrededor del mestizo.

Onisen sonríe, alarmando a los dos luchadores, y de repente agranda su tamaño, haciéndose gigantesco y liberándose del agarre de Cell.

Onisen intenta aplastar al insecto de un pisotón, pero Cell aumenta levemente su tamaño para resistirlo, agarrándole el pie.

– “Tsk…” – protesta Cell. 

Gohan lanza un Masenko a la espalda de Onisen, pero éste se hace intangible de nuevo y reduce su tamaño hasta hacerse minúsculo, desapareciendo para la vista de la mayoría.

– “Maldito…” – frunce el ceño Cell, que recupera su estatura original.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohan.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Cell.

De repente, Onisen recupera su estatura normal mientras golpea en la barbilla a Son Gohan, levantándolo del suelo con el puñetazo.

De repente, la espada de Trunks aparece por sorpresa, cayendo sobre Onisen, de nuevo intangible, y se clava en el suelo.

Mirai Trunks aparece con el salto temporal, intentando sorprender a Onisen por la espalda con una patada, pero éste sigue siendo intocable y retrocede lentamente, recuperando la distancia con el recién llegado guerrero.

El mestizo recupera su arma y se pone en guardia.

Son Gohan se levanta mientras se frota la barbilla, dolorido.

– “Ay… ay…” – protesta el hijo de Goku.

– “¿Estás bien, Gohan?” – pregunta Trunks.

– “¿Queréis que os deje solos?” – refunfuña Cell con retintín. – “Estamos en mitad de un combate.” – molesto.

Onisen luce una sonrisa presumida en su rostro.

Mientras tanto, Freezer observa el combate desde una colina cercana.

El tirano aprieta los puños con rabia.

– “He conseguido controlar el poder de los Dioses… me he convertido en el Emperador Supremo del Universo… he conseguido la inmortalidad…” – refunfuña el demonio del frío. – “Y no es suficiente.”

De repente, una voz llama su atención detrás de él.

– “Señor Freezer…” – dice la voz.

– “¿Eh?” – se da la vuelta el tirano para encontrarse frente a él al misterioso espadachín de piel azul. – “¿Quién demonios eres tú?” – pregunta.

– “Me llamo Zahha.” – se presenta el individuo.

– “¿Nos conocemos?” – pregunta el tirano.

Zahha ignora la pregunta y avanza hacia la cima de la colina, adelantando a Freezer, que lo mira confuso.

– “Te he hecho una pregunta…” – insiste el tirano.

– “No esperaba…” – dice el espadachín. – “…que este universo fuera tan parecido al mío.”

– “¿Este Universo?” – frunce el ceño el demonio del frío.

Zahha centra su mirada en el orbe luminoso en el pecho de Onisen.

DBSNL // Capítulo 338: Androide v Androide

DBSNL // Capítulo 338: Androide v Androide

“¿Creías que nadie se daría cuenta?”

Cell ha salvado a Son Gohan y ahora se encuentra cara a cara con Onisen.

El insecto levanta la palma de su mano hacia arriba mientras su rostro refleja una media sonrisa que molesta a Raichi.

De repente, una esfera de energía luminosa brota de la mano de Cell.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Son Gohan al reconocer la técnica saiyajín.

– “¡¿ESO ES…?!” – exclama Piccolo.

Cell concentra la energía de la esfera lumínica, haciéndola cada vez más pequeña hasta convertirse en una pequeña mota de luz de tan solo unos centímetros.

De repente, el insecto engulle el orbe de luz.

– “¡¿SE HA COMIDO LA LUNA?!” – alucina el namekiano.

La luz desciende por su garganta para luego estallar en su interior. El cuerpo de Cell brilla con luz propia.

Los colmillos del insecto crecen y su musculatura aumenta. Su ropa se desgarra revelando su piel grisácea de la que pronto nace una gran cantidad de vello morado como su cabello.

El suelo se rompe bajo sus pies al aumentar su tamaño.

Finalmente, un estallido de energía azota la zona, empujando ligeramente a Onisen.

Un aura flamígera de tonos morados envuelve al insecto, que ha obtenido una transformación muy similar al Súper Saiyajín 4, aunque no hay rastro de cola.

Dibujado por Ipocrito

Gohan se incorpora para observar con asombro el poder de su viejo enemigo.

– “Cell…” – murmura el mestizo. – “¿Cómo…?”

Cell sonríe.

– “Mi cuerpo tiene células saiyajín.” – responde el insecto. – “¿Crees que no lograría desentrañar sus secretos?”

Piccolo frunce el ceño.

– “Su poder… es un verdadero monstruo…” – piensa el namekiano. – “Es una suerte que hoy esté de nuestro lado…”

Onisen mira de arriba a abajo a Cell.

– “Impresionante…” – dice la voz de Raichi. – “Pero, ¿debo recordarte cuál es el origen de ese poder que ahora presumes como tuyo?”

– “Para considerarte un genio, tienes una forma de pensar muy ingenua…” – dice Cell. – “¿Es el poder de quien lo crea o de quien lo domina?”

– “¿Así justificas tu existencia?” – replica el tsufur. 

– “Je…” – sonríe Cell.

De repente, el insecto da un paso al frente, rompiendo el suelo bajo sus pies y desapareciendo en un parpadeo.

Cell aparece frente a Onisen e intenta propinarle un puñetazo, pero el androide se torna intangible, dejando pasar de largo a Cell.

El insecto propina un puñetazo al aire, como si hubiera tardado demasiado en golpear a Onisen, mientras el androide ya se revuelve para darle un codazo por la espalda a Cell… pero el insecto usa el Shunkanido para reaparecer detrás de Onisen mientras finaliza el puñetazo, sorprendiendo al tsufur y propinándole un golpe que lo lanza contra el suelo.

Cell apunta con su mano a Onsien, tumbado en el suelo.

Cell dispara un Big Bang Attack, pero el androide se revuelve para lanzar un rayo con sus ojos que intercepta la esfera de energía de Cell.

Una gran explosión sacude la zona y engulle a los dos enemigos.

Cell retrocede y se eleva, saliendo de la nube de humo y polvo formada.

Onisen aparece detrás de Cell, pero el insecto usa el salto temporal y detiene el golpe, agarrándole del brazo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.

Cell propina un puñetazo en el abdomen de Onisen y luego abre su mano para intentar lanzarle una onda de ki a bocajarro… Pero Onisen se torna intangible, liberándose del agarra de Cell y dejándose atravesar por su ataque sin recibir daño.

Onisen lanza un ataque ocular contra Cell, que recibe el disparo en el pecho y es empujado varios metros antes de usar el Shunkanido para intentar sorprender de nuevo a su oponente.

Cell cae sobre Onisen con los pies por delante, pero Onisen esta vez ya se lo espera y se da la vuelta mientras agranda su mano, agarrando a Cell por la pierna y lanzándolo contra el suelo.

Cell da varias volteretas en el aire hasta poder detenerse.

Cuando el insecto mira de nuevo a su enemigo, se encuentra con Onisen lanzando un ataque con las piedras del dorso de sus manos.

La esfera de energía verde se torna gigante mientras se precipita sobre el insecto.

Piccolo se asusta al sentir el poder del ataque.

– “¡¡ES CASI TAN GRANDE COMO LA QUE DETUVIERON GOHAN Y TRUNKS!!” – exclama Piccolo.

Cell se da la vuelta y se prepara para frenar el ataque con sus manos.

El insecto recibe el ataque, pero es tan poderoso que lo hace retroceder.

– “¡JAJAJA!” – ríe Onisen. – “Esto servirá para ponerte en tu sitio…”

Cell sigue retrocediendo.

Piccolo frunce el ceño, preocupado.

– “Si ese ataque estalla tan cerca de la superficie…” – murmura.

Pero sin que nadie pueda verlo, Cell esboza una media sonrisa.

Cell y el ataque desaparecen, creando un vacío que el aire intenta llenar, generando una momentánea pero intensa ventisca. 

– “¡¿EH?!” – se sorprenden todos los presentes.

De repente, Onisen se encuentra rodeado por su esfera de ki, atrapando en el corazón de su propia técnica.

Cell ha llevado su propio ataque hasta él con el Shunkanido.

– “¡¡AAAAH!!” – grita Onisen, sufriendo.

Las piedras de Onisen chispean, sobrecargadas de energía.

Gohan se sorprende al verlo.

– “¡Ha funcionado!” – celebra el mestizo.

– “¿Es que no puede evadir su propio ataque?” – se pregunta Piccolo.

Cell sigue sosteniendo el ataque con sus manos.

– “¿Creías que nadie se daría cuenta?” – sonríe el insecto. – “Tu habilidad para volverte intangible funciona gracias a un cambio en la vibración de tu cuerpo, ¿no es así?”

– “Tsk…” – sufre Onisen. – “Maldito seas…”

Piccolo puede oír levemente la conversación.

– “¿Vibraciones?” – murmura el namekiano.

– “¿Qué?” – se sorprende Kamakiri.

Cell sonríe mientras sus manos se iluminan de color morado y las desliza sobre la superficie de la esfera verde hasta colocarlas juntas frente a él, copiando una de las técnicas estrellas de Vegeta.

Una barrera protectora envuelve el ataque de Onisen, solo atravesada por las manos de Cell.

El insecto deja que sus manos vibren con la esfera de energía verde de Onisen.

– “¡¡FINAL FLASH!!” – dispara.

El ataque se introduce en la esfera verde y avanza en su interior directamente hacia Onisen.

– “¡¡MALDITO BASTARDO!!” – exclama la voz de Raichi.

El ataque de Cell desestabiliza el de Onisen y los dos estallan en el aire, en el interior de la barrera protectora, sacudiendo el planeta entero.

Cell usa de nuevo el Shunkanido para apartarse de la explosión, apareciendo al lado de Son Gohan.

El insecto ha perdido ambas manos.

El cielo se ilumina con el estallido, aislado dentro de la barrera protectora que ha creado Cell.

Gohan se sienta, malherido y agotado, y sonríe al ver a Cell a su lado.

– “Te queda bien ese look.” – sonríe Gohan.

– “Cállate.” – protesta Cell. – “Puede que sean las células de Freezer hablando… pero lo odio.”

Cell regenera sus manos.

Gohan ríe, pero pronto se tiene que detener porque le duelen las costillas.

– “¿Cómo lo has hecho?” – pregunta Gohan.

– “¿Se te ocurren muchas formas de que algo se torne intangible?” – pregunta Cell.

– “¿A qué te refieres?” – se pregunta Gohan.

La barrera protectora termina cediendo y la explosión sacude todo el planeta.

Al sentir la vibración del suelo por la explosión, el mestizo se ilumina.

– “¡Vibraciones!” – exclama Gohan.

Cell asiente.

– “Es posible que fuera por el origen artificial de su fuente de poder…” – dice Cell. – “Pero su cuerpo vibra de forma diferente a cualquier otro objeto del Universo.”

Mientras tanto, Piccolo, Kamakiri y los Dioses tiene una conversación parecida.

– “Cada Universo vibra a una frecuencia ligeramente distinta del otro.” – dice Kamakiri. – “Pero normalmente es tan sutil que podría considerarse baladí…”

– “¿Por qué vibraría él a una frecuencia tan distinta entonces?” – se pregunta Champa.

– “El núcleo…” – dice Zamas.

– “Lo ha llamado semilla.” – dice Piccolo.

– “¿Acaso…?” – se sorprende Champa.

– “Está intentando crear otro Universo.” – dice Gowas.

– “Y puede que lo haya conseguido.” – añade Kamakiri.

Lentamente, la polvareda se disipa en el cielo.