DBSNL // Capítulo 351: Esperando el milagro

 DBSNL // Capítulo 351: Esperando el milagro 

“¡Tráeme un rotulador!”

El microscópico Onisen se arranca la última astilla frente a Cell. 

– “Tú…” – gruñe el androide.

Cell sonríe.

– “Para ser la creación definitiva, parece que estás teniendo problemas con unos simples mortales…” – lo provoca el insecto.

Onisen lanza la astilla al fondo del barranco.

– “No lo entendéis.” – insiste el androide, con la voz de Raichi. – “Ya he ganado.” – proclama una vez más.

– “Estás escondiéndote en una grieta del pavimento.” – sonríe Cell. – “¿Es esta tu idea de victoria?”

El tsufur suspira decepcionado.

– “Vosotros… y vuestras limitadas mentes…” – dice Raichi.

– “Ese espadachín ha venido del futuro.” – responde Cell. – “El caos reina en el Universo por culpa de tu maldito árbol. ¿Es ese tu objetivo? ¿Así es tu nuevo mundo?”

Mientras tanto, Freezer deja respirar al torturado Zahha, que sigue inmóvil tumbado en el suelo bocarriba, y retrocede unos pocos pasos.

– “No me gusta que intenten manipularme.” – refunfuña el tirano.

– “Demasiada información podría cambiar el curso de la historia en la dirección equivocada…” – dice Zahha.

– “¿No crees que cualquier destino es mejor que el futuro que conoces?” – pregunta Freezer, dándoselas de listo. – “Otra secta del demonio…” – gruñe al recordar a los kashvar.

– “No lo entiendes…” – dice el espadachín.

Onisen sonríe, casi conmovido por la inocencia de Cell.

– “Este universo es solo la tierra sobre la que se planta mi nuevo mundo.” – dice el androide. – “Y los mortales sois el abono que nutre mi creación.”

Cell aprieta los dientes, molesto frente a la prepotencia de su adversario.

– “Subestimas a los mortales.” – dice el insecto.

– “¿Te consideras uno de ellos?” – ríe Raichi.

– “Comparto su afán de superación.” – sonríe Cell.

El insecto se abalanza sobre Onisen, que se cubre con ambos antebrazos para detener el puñetazo directo de Cell.

– “No bajes la guardia.” – lo provoca el insecto. – “Nosotros no necesitamos astillas para golpearte.”

– “¿Eh?” – se extraña Onisen al oír a Cell hablar en plural.

De repente, medio centenar de Cell Jr salen de la grieta, volando directos hacia Onisen.

Mientras tanto, en la Tierra, el hijo de Trunks ha traído un termo de café a Bulma, que sigue trabajando frente a su ordenador, ahora con dos monitores, tecleando a toda velocidad. 

– “Gracias.” – dice la científica, escueta, sin dejar de mirar la pantalla.

Pino está a su lado, instalando un tercer monitor.

La información pasa fugazmente por las pantallas. Los ojos de Bulma van de un lado a otro.

En uno de los monitores ya en funcionamiento, Oli desde las Montañas Tsumisumbri, Jaco desde la Cuarte General de la Patrulla Galáctica y Turbo desde Villa Pingüino, asisten a la hija de Brief.

Cerca de ella, Hedo trabaja en el cuerpo de 7-3, que está conectado por un centenar de cables al ordenador principal.

– “Creo que esto debería funcionar.” – dice el científico, reajustando una minúscula conexión a la piedra frontal del androide.

– “Es la segunda vez que lo dices…” – refunfuña Bulma.

– “¡Hago lo que puedo!” – protesta Hedo, con más agobio y vergüenza que enfado, pues tiene en alta estima a Bulma. – “Ese Shido… o Raichi… o como se llame… no es alguien fácil de hackear…”

Bulma aprieta ENTER en su ordenador.

La información de las pantallas se detiene. 

Un solo segundo se hace eterno. 

Los presentes no se atreven ni a respirar.

Un chispazo en la frente de 7-3… y las luces se apagan. 

La Corporación Cápsula se queda sin energía.

– “¡MALDITA SEA!” – grita Bulma, golpeando la mesa con los puños, asustando a Gohan y a Hedo.

Se encienden las luces rojas de emergencia gracias a una fuente de energía secundaria.

– “Tardará unos minutos en reiniciarse.” – advierte Pino.

Su nieto se recupera del sobresalto y coloca la mano en el hombro, intentando consolarla.

– “¿Se… se puede probar otra vez?” – pregunta el joven Gohan.

Bulma golpea su cabeza violentamente contra la mesa.

– “Tsk…” – protesta ella, furiosa.

– “Bulma…” – dice Hedo, preocupado.

Ella sigue con la cabeza sobre la mesa, cerrando los ojos con fuerza.

– “No puedo hacerlo…” – piensa Bulma.

En el planeta oscuro, Onisen lanza un fogonazo de ki verde por su boca y pulveriza una docena de Cell Jr.

Otra docena le ataca por la espalda, pero él alarga sus tentáculos craneales y los empala.

Los pocos Cell Jr restantes vuelan directos hacia el enemigo, pero con una pasada de su rayo ocular los desintegra a todos.

El Cell original aprovecha para atacarle de frente, surgiendo por sorpresa de entre la polvareda, sobrepasando su guardia y propinándole un puñetazo directo en el abdomen.

Onisen encaja el golpe y agarra el puño de Cell para no dejarle escapar.

– “Se acabó…” – sonríe Onisen. – “Ya solo quedas tú…”

– “Creo que subestimas mi capacidad de previsión.” – sonríe Cell.

Una segunda oleada de Cell Jr sale de varias grietas colindantes.

– “¡¿Cómo…?!” – se sorprende Raichi.

– “He utilizado la energía sobrante de las lunas que ha usado Gotenks para transformarse y las he invertido en ellos.” – explica Cell.

– “¿Crees que puedes derrotarme solo con números?” – protesta el tsufur, ofendido.

– “No estoy intentando derrotarte.” – responde Cell.

Tanto el insecto como Onisen disparan rayos oculares que estallan al hacer impacto, empujando a los dos y apartándolos el uno del otro.

Los Cell Jr vuelan hacia Onisen, cuyos ojos hacen un rápido recuento de los enemigos.

– “Así que solo quiere distraerme…” – gruñe Raichi.

Onisen decide no seguir jugando y aumenta de tamaño, recuperando su estatura original en un abrir y cerrar de ojos.

Pero al hacerse visible para todos, se encuentra rodeado por Vegeta, Broly, Liquir y Cooler.

– “¡¿EH?!” – se sorprende al verlos preparados.

Piccolo, cansado, observa desde la retaguardia.

– “En un lugar tan silencioso, nada escapa a mi oído.” – sonríe el namekiano.

Los cuatro guerreros se abalanzan sobre Onisen.

En el laboratorio, Bulma sigue frustrada, con la cabeza apoyada en su mesa.

– “Mi yo del futuro fue capaz de crear una máquina del tiempo en un mundo sin recursos… ¿y yo voy a fracasar?” – se pregunta. – “¡¿Yo voy a dejar que mi mundo desaparezca?!”

La mujer da otro cabezazo contra la mesa.

– “¡ABUELA!” – se asusta Gohan, que da un paso atrás.

Al retroceder, Gohan choca contra Pino, que lo recibe poniendo la mano sobre su cabeza con un gesto cariñoso, intentando aliviar su angustia.

Broly, con su cabello verdoso, se adelanta un poco a los demás y lanza un puñetazo.

– “Idiotas… Me he deshecho de las astillas del árbol…” – sonríe el androide, que ni intenta esquivarlo. – “Ahora ya no podéis tocar…”

Pero resulta que el golpe es efectivo y rompe la mandíbula del androide.

Antes de que Onisen pueda reaccionar, Cooler le propina otro puñetazo en sentido contrario.

Liquir se revuelve y le atiza la espalda con ocho colas, empujándolo hacia delante, donde le espera Vegeta, que lo espera con el Ikigai activo.

El saiyajín le propina un puñetazo que se hunde en su abdomen y lo dobla sobre sí mismo al frenar su avance de repente.

El puño de Vegeta se ilumina, concentrando en él toda su aura, dejándole en estado base.

– “¡¡FINAL SHINE!!” – anuncia Vegeta.

Todo el poder del saiyajín emana de su mano y empuja a Onisen a través del páramo desértico, sacándole del cráter que había creado la explosión de Gotenks y adentrándole en su propio bosque de raíces.

En la Corporación Cápsula, Bulma sigue con la cabeza en la mesa. La mujer cierra sus ojos con fuerza, pero no logra evitar que se llenen de lágrimas.

– “Trunks…” – piensa Bulma. – “Has confiado en mí… y yo…”

Pino empuja un poco a Gohan Jr, animándolo a acercarse a su abuela.

Gohan se acerca a Bulma y la abraza.

La mujer abre los ojos de repente.

– “No… no ha terminado…” – piensa Bulma. – “¡No me rendiré!”

La mujer levanta la cabeza, revelando un golpe en la frente del que se derrama una gota de sangre que se bifurca al llegar a su nariz.

– “Bulma, ¿estás bien?” – pregunta Hedo.

Bulma esboza una media sonrisa que contagia cierta alegría a Gohan.

– “¡Gohan!” – dice ella. – “¡Tráeme un rotulador!”

– “S… ¡Sí!” – exclama el pequeño, que corre a buscarlo.

La energía vuelve a la Corporación Cápsula y los sistemas se reinician.

– “No voy a dejaros tirados…” – piensa Bulma. – “Nos enfrentamos a la mente más brillante del Universo… ¿cómo voy a rendirme?”

Hedo mira con asombro a Bulma y se acerca a Pino.

– “¿Seguro que está bien?” – pregunta el científico. – “De repente parece… emocionada.”

– “De repente… parece emocionada…” – dice el científico.

– “¿Y cómo no voy a estarlo?” – responde Bulma, con energías renovadas. – “¡Es un verdadero reto!”

– “¿Un… un reto?” – titubea Hedo.

– “Vamos, Hedo.” – insiste Bulma, mirándolo de reojo y esbozando una chulesca media sonrisa. – “¿Dónde está tu orgullo de científico?”

En el planeta oscuro, Onisen se pone en pie. Su pecho se ha desgarrado y revela entre las grietas una brillante piedra shintai que brilla de color azul.

– “Bastardos…” – piensa Raichi, mirándose el pecho. – “Eso ha sido realmente peligroso…”

Gohan y Mirai Trunks, que están siendo curados por Gowas, observan desde una colina.

– “A Piccolo no se le escapa una.” – sonríe el hijo de Goku.

– “Si Piccolo y Vegeta estuvieran más dispuestos a trabajar juntos, creo que todos saldríamos ganando…” – sonríe Trunks.

El cuerpo de Onisen intenta repararse, pero lo hace mucho más lento que antes.

– “Parece que mi regeneración está moderadamente afectada…” – dice el androide. – “Será mejor que me someta a un rápido análisis…”

Las alarmas repican en la mente de Onisen.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el androide. – “¡¿Cuerpos extraños?!”

Sus ojos pronto revelan lo ocurrido. Su cuerpo está invadido por pequeños Cell Jr que recorren su piel artificial como sarna.

– “Ese maldito engendro…” – gruñe Raichi.

Un agotado Vegeta respira con dificultad tras poner todas sus energías en ese ataque.

– “Esta vez parece que le has hecho daño.” – dice Cooler.

– “Buen trabajo, saiyajín.” – añade Liquir.

Cell aparece entre los demás repentinamente, pues ha regresado a su tamaño original.

– “Creo que merezco algo de mérito.” – sonríe el insecto. – “¿No os parece?”

– “Je…” – sonríe Vegeta.

– “No perdáis la concentración.” – advierte Piccolo. – “Ya vuelve.”

Onisen vuela a toda velocidad hacia nuestros amigos, que se ponen en guardia.

Cooler alza las manos, haciendo que se eleven un centenar de rocas bajo los pies de Onisen, que primero frenan su avance y poco a poco lo rodean mientras lo elevan en el cielo.

Liquir da un paso al frente y aprieta los dientes mientras revela su novena cola, imbuyendo su cuerpo en ki amarillo que toma forma de zorro gigante.

Onisen queda atrapado en una especie de luna artificial creada por el poder psíquico de Cooler.

El kurama abre su enorme boca y concentra una gran cantidad de energía antes de disparar.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita el zorro al liberar su ataque.

El ataque de Liquir impacta en la prisión de Onisen, provocando una gran explosión.

Liquir regresa a su forma habitual, perdiendo sus colas, pues no le quedan fuerzas después del ataque.

– “Eso no ha estado mal, ¿eh?” – murmura Liquir, mientras intenta cobrar el aliento.

Pero cuando se disipa la polvareda en el cielo, Onisen resulta que se había cubierto con sus tentáculos formando un capullo que le ha protegido del ataque mientras casi se ha regenerado.

– “Ese bastardo es invencible…” – gruñe Cooler.

En la Tierra, Bulma agarra el rotulador y escribe sobre su teclado.

– “Para que nos dé suerte.” – sonríe ella.

En el planeta oscuro, Onisen se hace diminuto de nuevo, desapareciendo frente a la mirada de nuestros amigos.

El androide se libra así de los Cell Jr, pues ya no caben bajo su piel.

– “Je…” – sonríe Onisen.

Tras unos segundos de incertidumbre, Cooler no aguanta más.

– “¡¿Dónde se ha metido?!” – pregunta el demonio del frío.

Cell no tarda en comprender su estrategia.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Cell. – “¡¡ES POSIBLE QUE AHORA PUEDA…!!”

Onisen reaparece entre nuestros amigos, que casi sin energías, tardan en reaccionar.

Con su disparo ocular, el androide corta a Cell por la mitad, haciendo que el miedo embargue a los presentes.

Onisen abre su boca y emite un ruido supersónico que afecta gravemente a los presentes, pero sobre todo a Piccolo. 

– “¡¡AAAH!!” – exclama el namekiano, que sangra por los oídos.

Cooler lucha contra el dolor e intenta abalanzarse sobre Onisen, pero el golpe atraviesa al androide sin causarle ningún daño.

El demonio del frío siente el terror al darse cuenta de que ha quedado expuesto al contraataque de Onisen.

Broly intenta abalanzarse sobre el androide por la espalda, pero éste agarra una de las puntas de la corona de hueso de Cooler y tira de ella hacia atrás para movilizarlo y colocarlo en el camino del saiyajín, haciendo que éste le propine un fuerte golpe en el abdomen al demonio del frío.

Onisen salta por encima de Cooler, rompiendo el hueso de su corona en el camino y cae sobre la espalda de Broly, clavándole el hueso del demonio del frío.

Granola se une al combate y dispara al enemigo, pero los rayos de ki pasan a través de él.

Bulma teclea de nuevo.

– “¡¿TODO LISTO?!” – pregunta ella.

– “¡Listos!” – exclaman Oli, Turbo y Jaco.

– “¡¿HEDO?!” – pregunta Bulma, inquisitiva.

– “¡LISTO!” – exclama el nieto de Gero.

Bulma respira, dándose un instante antes de intentarlo de nuevo.

– “¡VAMOS ALLÁ!” – exclama.

Bulma aprieta la tecla ENTER, sobre la que ahora luce escrita la palabra HOPE!!

Onisen atiza a Granola, propinándole un puñetazo en la barriga que lo dobla sobre sí mismo.

Vegeta saca fuerzas para abalanzarse sobre Onisen, pero el androide se torna intangible, dejando que el saiyajín pase de largo y el cereliano se estampe contra el suelo.

Dabra se abalanza por la espalda sobre Onisen, espada en alto, pero éste alarga sus tentáculos y ensarta al demonio en el pecho.

– “¡¡Ghaah…!!” – sufre Dabra.

Goten y Trunks, en Súper Saiyajín, atacan a Onsien, pero éste les lanza al demonio, deteniendo su avance.

Vegeta, a duras penas logra darse la vuelta para confrontar de nuevo a Onisen.

– “Maldito…” – gruñe el saiyajín. – “No te saldrás con la tuya…”

– “Cuando acabe con vosotros, solo me quedará matar a esos dos de ahí…” – dice mirando de reojo a Gohan y Trunks. – “…para que mi mundo tenga vía libre.”

Vegeta aprieta los dientes y los puños con toda su rabia.

– “Bastardo…” – gruñe el saiyajín. – “¡¡No te lo permitiré!!” – exclama al emitir su aura incolora.

El saiyajín avanza torpemente hacia el androide e intenta golpearlo, atravesándolo.

– “No seas patético, Vegeta.” – dice Raichi. 

Vegeta se da la vuelta y lo intenta una vez más, con idéntico resultado. Onisen es intangible.

El saiyajín lo intenta otra vez. Y una vez más.

– “Ni siquiera puedes…” – presume el androide.

Ya sin fuerzas, el saiyajín conecta un golpe en el abdomen del androide.

– “…tocarme.” – acaba el androide, extrañado.

La sorpresa parece adueñarse tanto del saiyajín como de Onisen.

– “¿Eh?” – se preguntan ambos.

Trunks se quita a Dabra de encima y esboza una sonrisa esperanzadora.

– “¡¡MAMÁ LO HA CONSEGUIDO!!” – exclama el hijo de Bulma.

La sorpresa de Vegeta se torna una sonrisa orgullosa.

En la Tierra, frente al ordenador, Bulma sonríe igual que su hombre.

DBSNL // Capítulo 350: Un poco más

DBSNL // Capítulo 350: Un poco más 

“¡Solo confía!”

En la Tierra, Cheelai riñe a los tres muchachos mientras Toppo la acompaña, cruzado de brazos y negando decepcionado.

– “¡¿ES QUE ESTÁIS LOCOS?!” – grita Cheelai. – “¡¡OS PODRÍAN HABER MATADO!!”

– “Lo sentimos…” – dice Gohan.

– “Solo queríamos ayudar…” – dice Goku.

Cheelai se cruza de brazos, contrariada por sus sentimientos… pero el amor de madre acaba ganando y se agacha para abrazar a los dos pequeños.

Punch, de pie a su lado, parece un poco incómodo.

– “Señor Toppo…” – dice el hijo de Hit. – “Mi madre…”

– “Tu madre y tu hermana están bien.” – dice Toppo. – “La Patrulla cuidará de ellas.”

– “Gracias.” – responde Punch, aliviado.

En la cabaña de Strai, Katopesla está sentado en el porche, con el casco a su lado, cuando la pequeña Kik le trae un té que ha preparado su madre como agradecimiento.

En la Corporación Cápsula, Toppo suspira con desaprobación.

– “Esperaba más responsabilidad por vuestra parte.” – dice Toppo. – “Los patrulleros deben saber acatar órdenes.”

– “Lo siento.” – murmura Punch.

– “Pero os habéis mantenido juntos y con vida.” – añade Toppo. – “Teniendo en cuenta que os habéis infiltrado en la base enemiga… Admito que es realmente impresionante para unos novatos.”

Una media sonrisa se escapa bajo del frondoso bigote del patrullero y Punch la atisba y se contagia.

– “La próxima vez, avisadme.” – sentencia Toppo. – “Estáis a mi cargo, y si os escapáis, me hacéis quedar mal.”

Punch asiente.

– “¿Próxima vez?” – frunce el ceño Cheelai, clavando una mirada de desaprobación a Toppo.

El veterano guerrero desvía la mirada hacia el lado opuesto, evadiendo a Cheelai con miedo.

De repente, Oli sale corriendo al jardín, claramente con prisa, y sin mediar palabra sale volando a toda velocidad, dejando a los presentes sorprendidos y confundidos por igual.

En el planeta oscuro, Gotenks ha perdido su Súper Saiyajín 4 y ha regresado al nivel 3.

Onisen, viéndose ganador, sobrevuela a su adversario con los brazos cruzados.

– “Ya han pasado tus cinco minutos…” – anuncia el androide.

– “Maldita sea…” – refunfuña la fusión.

– “Ahora me toca a mí.” – sonríe Onisen.

El androide se lanza contra Gotenks.

El guerrero metamor se pone en guardia, nervioso.

– “¿Cuánto podremos aguantar así?” – se pregunta Gotenks.

Onisen se prepara para atizar a Gotenks… pero Vegeta interviene propinando una patada en su mejilla que lanza al androide a través del bosque de raíces.

– “¡VEGETA!” – se sorprende el guerrero metamor.

– “¡¿Este era tu plan?!” – protesta el saiyajín. – “¡Ya basta de fanfarronería! ¡Tomo el relevo!” – añade entre dientes.

– “¡ESPERA!” – exclama Gotenks.

– “¿Qué ocurre?” – refunfuña Vegeta.

– “Tenemos que ganar tiempo.” – dice Gotenks. 

Onisen se levanta entre los escombros.

– “¿Tiempo, dices?” – pregunta Vegeta, extrañado. – “¡Ya no tienes energías!”

El saiyajín mira de reojo a Gohan y Trunks siendo curados por Gowas.

– “A lo mejor debería intentar acabar con él yo mismo…” – gruñe Vegeta.

– “¿Es que puedes derrotarle?” – pregunta Gotenks, serio.

– “Tsk…” – gruñe el saiyajín, con dificultad para asumirlo. – “¿Cuánto tiempo?”

Gotenks agacha la cabeza con cierto pesar.

– “No lo sé.” – dice la fusión. – “¡Solo confía!”

– “Tenéis que estar de broma…” – gruñe Vegeta.

– “¡Hay que darle tiempo a Bulma!” – insiste Gotenks.

Vegeta se sorprende al oír el nombre de su mujer.

Onisen ya vuela hacia ellos.

– “¿Cuánto os queda de fusión?” – pregunta Vegeta, que ha cambiado su actitud.

– “¿Peleando contra él?” – pregunta Gotenks, mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Puede que un minuto. Menos, si vamos a lo grande.”

Vegeta aprieta los puños y reaviva su aura del Ikigai.

– “No os dejéis nada en el tintero…” – dice el saiyajín. – “Pero no corráis riesgos innecesarios.”

– “¡Entendido!” – asiente Gotenks.

Onisen casi los ha alcanzado.

Vegeta prepara una esfera de ki en su mano derecha y la lanza contra el enemigo.

Onisen la intercepta y destruye con un rayo ocular para evitar distraerse y se adentra en la nube de humo de la explosión.

Vegeta usa el Shunkanido y desaparece, dejando atrás a Gotenks.

El androide sale de la nube de humo y clava su mirada en el guerrero metamor que, preocupado, se pone en guardia.

Vegeta reaparece detrás de Onisen y le apunta con la mano derecha, que pronto concentra una esfera de energía.

– “¡¡BIG BANG ATTACK!!” – dispara el saiyajín.

Gotenks retrocede volando a toda velocidad para no ser atrapado en la explosión que sacude la zona y engulle a Onisen.

El guerrero metamor se detiene en el aire a una distancia prudencial de la explosión.

– “Ha faltado poco…” – suspira Gotenks. – “Vegeta no se anda con chiquitas… ¿Me ha usado de cebo?”


Vegeta aparece a su lado con el Shunkanido.

– “¿Le has dado?” – pregunta Gotenks.

– “Eso no va a detenerlo.” – responde Vegeta.

De repente, Onisen agranda su tamaño y se yergue frente a nuestros amigos como un rascacielos.

– “Se ha hecho gigante…” – dice Gotenks, asombrado.

– “Je…” – sonríe Vegeta, confiado.

El monstruoso androide abre su enorme boca frente a Gotenks y Vegeta. Un brillo verde puede adivinarse en el fondo de su garganta.

Rápidamente, Vegeta agarra a Gotenks y los dos desaparecen con el Shunkanido un solo instante antes de que Onsien proyecte un torrente de energía que cruza el cielo e ilumina todo el planeta.

Vegeta y Gotenks aparecen al lado de Piccolo y Granola.

– “¿Se ve bien el combate desde aquí?” – sonríe Vegeta, provocando al namekiano y al cereliano.

– “Lo estabais haciendo muy bien hasta ahora.” – responde Piccolo, con una media sonrisa cómplice.

Onisen ya busca a su alrededor a sus enemigos.

– “Ese tipo se hizo más grande que tú, Piccolo.” – dice Gotenks.

– “Yo también puedo hacerme así de grande.” – responde Piccolo, molesto con la comparación. 

– “¿Cómo pensáis enfrentaros a él ahora?” – pregunta Granola.

– “El tamaño no lo es todo.” – responde Piccolo.

– “Ahora es un blanco más grande.” – sonríe Vegeta.

Piccolo parece tener una idea y se le escapa una media sonrisa.

– “Escuchadme con atención.” – dice el namekiano.

Mientras Piccolo revela su plan, Onisen los localiza.

Una sonrisa macabra se dibuja en el rostro del androide, cuyos ojos se iluminan, listo para disparar.

– “¡¡VAMOS!!” – exclama Piccolo.

Los cuatro guerreros se ponen en marcha.

Piccolo reaviva su aura incolora que rápidamente se tiñe de naranja mientras su cuerpo empieza a transformarse.

Onisen dispara su rayo ocular, que rápidamente se aproxima a nuestros amigos.

Vegeta agarra a Granola del brazo y desaparecen con el Shunkanido.

A pesar del ataque enemigo aproximándose, Gotenks cierra los ojos y se concentra, intentando reunir las energías que le quedan.

– “Confío en ti, Piccolo.” – piensa el guerrero metamor.

– “No os preocupéis, muchachos.” – sonríe Piccolo, que con un estallido de energía adopta su nueva forma, usando su versión única del Kaioken. – “Este viejo guerrero aún no ha dicho la última palabra.”

Piccolo empieza a crecer y frena los rayos oculares del enemigo con sus manos mientras sigue aumentando su tamaño igualando a su adversario.

– “¡¡GRAAAAH!!” – sufre Piccolo, cuyas manos se queman y despellejan mientras resiste.

Vegeta y Granola aparecen frente a Onisen, entre los rayos que emiten sus ojos.

Granola prepara un disparo juntando ambas manos en forma de pistola y apunta a su ojo izquierdo. Vegeta apunta a su otro ojo con el brazo derecho extendido, señalándolo con los dedos pulgar, índice y corazón, sujetándose el antebrazo con su brazo izquierdo.

– “¡¡HAAAAAA!!” – disparan los dos.


Los dos ataques dan en el blanco, haciendo que Onisen detenga su rayo ocular mientras empujan su cabeza hacia atrás.

Con el impacto, el androide es obligado a dar varios pasos hacia atrás para no caerse de espaldas.

En el cielo, sobre el androide, Gotenks espera, escoltado por un único fantasma kamikaze.

– “¡¡AL ATAQUE!!” – ordena el guerrero metamor.

– “¡¡A LA ORDEN!!” – exclama el espectro, haciendo el saludo militar.

Como si se lanzara a la piscina, el fantasmagórico guerrero se precipita directo hacia la boca del enemigo, colándose dentro de Onsien.

Gotenks pierde su transformación y regresa a su estado base. El guerrero respira con dificultado, agotado.

Onisen se sujeta el rostro, protegiéndose mientras regenera sus ojos, ajeno a lo que acaba de suceder.

El fantasma recorre el interior de Onisen casi en total oscuridad, pues solo su presencia ilumina tenuemente el camino a través de su garganta.

Piccolo, con sus manos ensangrentadas, corre hacia el enemigo y aprovecha el desconcierto para saltar sobre el androide y propinarle un fuerte codazo en la mejilla que lo hace dar una vuelta sobre sí mismo y caer de cara contra el suelo.

Piccolo empieza a menguar mientras pierde su transformación, agotado tras el titánico esfuerzo.

Mientras tanto, el fantasma llega a un espacio abierto completamente oscuro y vacío.

– “Supongo que aquí está bien…” – murmura el fantasma, un poco perdido. – “¡¡¡SUPER ATQUE DE FANTASMAS KAMIKAZE!!!” – levanta los brazos con emoción, con los puños cerrados. – “¡¡¡MEGA EXPLOSIÓN!!!” – los baja de repente, haciendo que su cuerpo se ilumine intensamente.

En el exterior, Onsien, intenta levantarse… cuando se da cuenta de que su torso empieza a hincharse como un globo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.

De repente, un gigantesco estallido arrasa la zona.

Granola, Vegeta, Gotenks y Piccolo son empujados por la onda expansiva.

Los demás guerreros que se encuentran en el planeta tienen que sujetarse a rocas y raíces para no ser arrastrados por la explosión.

En la Corporación Cápsula, el trabajo sigue.

Hedo trabaja con el cuerpo de 7-3, mientras Bulma teclea rápidamente en su ordenador.

– “Esto ya es otra cosa…” – sonríe ella.

Jaco aparece en la pantalla.

– “¡Eso espero!” – responde el patrullero. – “Tienes acceso a todos nuestros servidores asociados.”

– “¡Fantástico!” – dice Bulma, guiñándole un ojo. – “Te debo una, Jaco.”

Mientras tanto, Oli aterriza en el laboratorio de las Montañas Tsumisumbri.

En el planeta oscuro, cuando se disipa el estallido de luz y fuego, se revela que una gran área ha quedado desértica y limpia de raíces. Sin rastro del enemigo.

Goten y Trunks salen de entre los escombros. La fusión se ha acabado.

– “¿Lo hemos conseguido?” – se pregunta Trunks.

– “¡Chúpate esa!” – celebra Goten.

Piccolo se adentra en el cráter, buscando algún rastro de Onsien.

– “No puede ser tan sencillo…” – murmura Piccolo.

Vegeta aterriza a su lado.

– “Nos la está jugando…” – aprieta los puños con rabia.

Un microscópico Onisen los observa escondido en una grieta.

A su lado, en el suelo, un montón de astillas de madera.

– “Así será mucho más sencillo…” – murmura el androide, apunto de arrancarse una astilla clavada en su hombro.

Pero de repente, el androide recibe una doble patada inesperada en la cara que lo estrella contra la pared de la grieta, que para su proporción es como un gigantesco barranco.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Onsien. – ¡¿QUIÉN…?!”

Un Cell de su mismo tamaño flota frente a él, de brazos cruzados.

– “¿Te has olvidado de mí?” – sonríe la creación de Gero.

– “Tú…” – gruñe Raichi.

DBSNL // Capítulo 349: Cinco minutos

DBSNL // Capítulo 349: Cinco minutos

“Sois realmente molestos…”

En el planeta oscuro, Gotenks y Onisen se abalanzan el uno contra el otro.

El intercambio de golpes es violento. Ambos contrincantes logran defenderse de los ataques del otro. Cada impacto retumba por todo el planeta.


Poco a poco, Gotenks es quien toma la iniciativa del combate y avasalla a Onisen, que se ve obligado a adoptar una actitud defensiva.

– “¡PUÑO AMETRALLADORA! ¡DYNAMIC KICK!” – anuncia sus técnicas la fusión, encadenando una tras otra mientras hace retroceder al androide. – “¡PUÑETAZO GIRATORIO ATRONADOR! ¡SÚPER PATADA TORBELLINO!”

Los ojos de Onisen intentan analizar el estilo de lucha de Gotenks, pero los movimientos del guerrero metamor son tan erráticos que el androide tiene problemas para realizar sus cálculos.

– “¡¡ATAQUE DE JABALÍ!!” – exclama Gotenks, propinando un cabezazo que se cuela entre la defensa de Onisen y lo golpea en la frente.

Onisen retrocede y Gotenks aprovecha la oportunidad. El guerrero metamor inspira profundamente para después lanzar un escupitajo ectoplásmico que sorprende al androide, que al intentar protegerse es alcanzado en el brazo.

El escupitajo estalla al entrar en contacto con Onisen.

Gotenks escupe una y otra vez, provocando múltiples explosiones.

– “¡Tzu! ¡Tzu!” – escupe la fusión “balas” de “energía fantasmal”.

Vegeta observa el combate con cierta incomodidad por tan peculiar técnica.

Dabra observa desde el suelo.

– “Tsk…” – protesta el diablo. – “Que poco elegante.” 

Las explosiones han generado una humareda alrededor del enemigo.

De repente, los tentáculos de Onisen salen de la nube de polvo y se abalanzan a toda velocidad contra Gotenks.

– “¡ERES MUY PREDECIBLE!” – exclama el guerrero metamor mientras retrocede.

Gotenks extiende las manos hacia los lados, como si fuera a realizar el Final Flash de Vegeta, pero son las yemas de sus dedos las que se iluminan.

Al juntar sus manos para disparar, un rayo de ki emana de cada uno de sus dedos, dirigiéndose cada uno hacia un apéndice del enemigo.

Diez explosiones sacuden la zona, deteniendo el avance de los tentáculos.

– “Je…” – sonríe Gotenks. – “Eso no es nada que yo no pueda contrarrestar con mi…” – se detiene a pensar un instante. – “¡LASER PARTY!” – anuncia el nombre de su técnica. – “¡Eso es!”

La polvareda se disipa, revelando a un frustrado Onisen.

En la Corporación Cápsula, las mentes más brillantes de la Tierra siguen trabajando. Pino ayuda a Oli, llevando una bandeja de herramientas para que la doctora elija la que necesite. 

– “¡Maldita sea!” – golpea la mesa Bulma, sobresaltando a todos.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Oli.

– “El ordenador se ha vuelto a colgar…” – dice Bulma, estresada, tirándose del pelo. – “Necesitamos más potencia para poder analizar todos estos datos.”

Pino tiene una idea.

– “¿Y si usáis mi CPU?” – pregunta el Número 16.

– “Es demasiado peligroso…” – se preocupa Oli.

Bulma se cruza de brazos, pensativa.

– “Creo que no sería suficiente…” – dice la madre de Trunks. – “Necesitamos muchísima más potencia…”

Bulma se levanta de repente.

– “¡TENGO UNA IDEA!” – exclama la científica. – “¡OLI! ¡Necesito que te prepares para salir cuanto antes!”

– “¿A dónde?” – se extraña la doctora.

– “¡PINO!” – sigue Bulma. – “¡Necesito que contactes con Jaco!”

En el jardín de la Corporación, Punch, Goku Jr y Gohan Jr esperan. 

El hijo de Hit camina arriba y abajo, nervioso, mientras Gohan se toma un chocolate caliente y Goku persigue a una lagartija.

De repente, un vendaval azota la zona, llamando la atención de los muchachos.

Cuando miran al cielo pueden ver a contraluz una nave en la que Punch adivina un logotipo que fácilmente reconoce.

– “¡Es la Patrulla Galáctica!” – anuncia Punch.

– “¡¿La Patrulla?!” – se sorprende Goku.

Gohan mira con atención y pronto puede ver a una furiosa Cheelai mirándole a través del cristal.

– “¡¡Es… es mi madre…!!” – titubea el chico, asustado, mientras retrocede lentamente.

En el planeta oscuro, Onisen aprieta los puños con rabia.

Sus ojos de androide siguen analizando a Gotenks y calculando a toda velocidad posibles formas de contraataque cuando, finalmente, un pitido le alerta del final del proceso.

El rostro enrabietado de Onisen se convierte en una media sonrisa que extraña a Gotenks.

– “¿Eso es todo lo que tienes?” – se mofa el androide.

– “Je…” – sonríe la fusión. – “Te borraré esa estúpida sonrisa de la cara.”

Gotenks ataca de nuevo, intentando propinar una fuerte patada giratoria a Onisen, pero el androide detiene el golpe con sus antebrazos para después agarrarle la pierna.

Onisen gira sobre sí mismo y lanza a Gotenks lejos, pero la fusión aprovecha para lanzar una nueva cadena de donuts.

Onisen se escurre entre las anillas de ki, haciendo que su cuerpo se alargue como un chicle y vuela directo hacia Gotenks.

– “¡¡AAH!!” – se asusta la fusión al ver al deformado enemigo acercarse tan rápidamente.

Onisen agranda su mano y propina un fuerte puñetazo a Gotenks, que se cubre con ambos brazos frente a su pecho y recibe el impacto directo.

Gotenks cae entre las raíces y se estrella contra el suelo.

Vegeta frunce el ceño al ver a la fusión en problemas.

Entre la polvareda levantada por el impacto, Gotenks ya se levanta.

– “Con que esas tenemos…” – refunfuña el guerrero metamor.

Onisen espera en el cielo el próximo movimiento de su contrincante.

De repente, dos fantasmas kamikaze ascienden a toda velocidad entre de la polvareda y vuelan hacia el androide.

Sin dudarlo, Onsien los fulmina con dos certeros disparos de sus ojos.

Una docena siguen a los anteriores, pero Onisen los localiza con precisión milimétrica y fulmina a cada uno de ellos con un disparo ocular.

Con cada explosión, una nube de polvo crece alrededor de Onisen.

– “¿Intentas cegarme?” – murmura Raichi. – “No va a funcionar.”

Una alarma suena en la cabeza de Onisen, que rápidamente se da la vuelta. La silueta de Gotenks aparece entre la nube de polvo, preparando un puñetazo para rematar al androide.

– “¡Es inútil!” – exclama Onsien, que alarga su brazo y atraviesa al guerrero metamor.

Pero la silueta resulta ser un Gotenks absolutamente blanco de pies a cabeza.

– “Jejeje…” – ríe el fantasma humanoide, que agarra el brazo de Onisen con ambas manos.

La polvareda de las explosiones anteriores se moviliza alrededor del androide.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Onisen.

Minúsculas partículas vuelan hacia el Gotenks de ectoplasma, que empieza a hincharse y deformarse, engullendo el brazo del androide.

Onisen, con su vista de androide, no tarda en identificar esas pequeñas partículas, que resultan ser minúsculos fantasmas kamikaze que, lentamente, forman un gigantesco rostro de Gotenks con la boca abierta que se dispone a comerse a su adversario.

Por una larguísima cola, el espectro de energía está conectado aún a la boca de Gotenks, que sigue en tierra firme, entre las raíces donde cayó.

– “Te tengo.” – piensa la fusión.

Gotenks chasquea los dientes, activando el ectoplasma como si fuera una mecha cuya combustión asciende rápidamente hacia el gran rostro fantasmal del guerrero metamor que justo atrapa a su enemigo en su enorme boca un instante antes de estallar en mil pedazos.

La explosión ilumina todo el planeta oscuro.

Pan y Bra, agotadas y heridas, entre las raíces, observan el combate.

– “¿Cuándo han aprendido a hacer eso?” – sonríe Bra.

– “Casi parece una técnica del Señor Bu…” – murmura Pan.

Ub, malherido, se acerca a ellas tambaleándose.

– “Sin duda…” – sonríe el terrícola.

– “¡UB!” – se alegra Pan al verlo con vida.

Pan se abalanza sobre Ub, que quejoso la abraza.

Onisen retrocede y sale de la nueva polvareda, con su brazo desintegrado.

Gotenks, escondido entre las raíces, lo observa.

– “Muy bien…” – piensa la fusión. – “A este paso, podemos lograrlo…”

Pero Onisen no parece preocupado.

– “Je…” – sonríe el androide, que no pierde el tiempo y ya empieza a curarse.

Onisen inspira con fuerza y luego abre su enorme boca apuntando al suelo, emitiendo un torrente de energía verde con el que barre la zona, esperando hacer salir así a Gotenks.

– “Tsk…” – protesta la fusión.

El guerrero metamor sale volando entre las raíces, rápidamente identificado y perseguido por el torrente de ki de Onisen.

Gotenks lanza varios disparos de ki en varias direcciones, lo que confunde el radar de Onisen, que no sabe qué objetivo seguir.

El androide cesa su ataque.

– “Sois realmente molestos…” – refunfuña Onisen, que intenta localizar de nuevo a su enemigo.

Gotenks sale de entre las raíces con un Kienzan en su mano derecha, intentando sorprender al enemigo por la espalda.

– “¡¡TOMA ESTO!!” – exclama la fusión.

El kiezan se aproxima rápidamente hacia Onisen, que se da la vuelta sin precipitarse, como si ya esperara un ataque sorpresa, y detiene el filo del disco cortante con ambas manos.

– “Predecible.” – piensa el androide.

– “¡¡HOI-POI KIENZAN!!” – exclama Gotenks con una sonrisa.

El disco se expande y corta al androide por la mitad, de pies a cabeza, antes de seguir su camino, expandiéndose hasta hacerse tan fino que se desvanece.

– “Je, je, je…” – sonríe el guerrero metamor de forma burlona.

Piccolo, Granola, Vegeta, Gohan y Mirai Trunks, que observan el combate, se quedan anonadados ante tan ingeniosa técnica.

Las dos mitades de Onisen no tardan en conectarse de nuevo la una a la otra.

– “¿Es que es inmortal?” – frunce el ceño Vegeta.

– “Es un monstruo…” – gruñe Piccolo.

Una gota de sudor recorre la frente de Gotenks, que intenta mantener una media sonrisa con dificultad.

– “Esto es muy injusto…” – murmura la fusión.

Onisen se recompone y sonríe una vez más.

– “Se acabó tu espectáculo de luces.” – advierte el androide. 

– “Tsk…” – protesta Gotenks. – “¿Es que no ves que voy ganando?”

Pero en un parpadeo, Onisen se encuentra delante de él.

– “¡¿EH?!” – se asusta Gotenks.


Onisen propina un puñetazo en el abdomen del guerrero metamor que lo dobla sobre sí mismo, haciéndole perder su aura.

– “¡GHUAAAH!” – sufre Gotenks, retrocediendo lentamente.

– “Esa energía que has absorbido para transformarte…” – susurra Onisen. – “Casi se ha agotado, ¿verdad?”

Gotenks reaviva su aura e intenta golpear a Onisen, pero éste le agarra el puño y tira de él para propinarle un rodillazo en las costillas.

– “¡AAH!” – grita Gotenks.

Onisen le agarra del pelo y tira hacia atrás para hacerle mirar hacia arriba y propinarle un codazo descendente directo en la cara, remitiéndolo al suelo.

Gotenks se estampa contra la superficie del planeta oscuro.

Vegeta aprieta los dientes, preocupado.

– “Tiene razón…” – gruñe el saiyajín. – “La fuerza de Gotenks ha empezado a disminuir desde que ha dado primer golpe…”

Gotenks, con la nariz y la boca ensangrentadas, se pone en pie de nuevo.

– “Solo me has pillado desprevenido…” – dice Gotenks, apretando los puños y reavivando su aura una vez más. – “¡Ahora verás!”

Pero su aura se desvanece de repente.

– “¿EH?” – se preocupa Gotenks.

– “Ya basta de faroles.” – dice Onisen. – “Cuándo anunciaste que me derrotarías en cinco minutos… Es porque ese era tu límite, ¿no es así?”

La transformación de Gotenks desaparece, haciendo que la fusión vuelva al Súper Saiyajín 3.

– “Maldición…” – gruñe el guerrero metamor. – “Fui demasiado optimista…”

DBSNL // Capítulo 348: El regreso de Ultra Gotenks

DBSNL // Capítulo 348: El regreso de Ultra Gotenks 

“Vuestras mentes son incapaces de comprender el Universo.”

Onisen mira con atención a enemigo, que se ha transformado ante sus ojos gracias a las ondas blutz generadas por el impacto directo de las lunas artificiales creadas por Broly, Turles, Vegeta y Son Gohan.

– “Ultra Gotenks.” – se presenta el guerrero metamor, señalándose a sí mismo con el pulgar.

El androide frunce el ceño.

– “No importa cuántos seáis.” – advierte Raichi.

Onisen alarga sus brazos hacia Gotenks.

El guerrero se pone en guardia rápidamente, pero los brazos del androide se enrollan en los suyos.

– “¡OH, NO!” – exclama Gotenks con un miedo exagerado. – “¡ME HA ATRAPADO!”

– “¡IDIOTA!” – se preocupa Vegeta.

– “¡¡NO PODÉIS DETENERME!!” – exclama el androide.

 Onisen acorta sus brazos, proyectándose a toda velocidad hacia Gotenks.

– “¡¡JAJAJAJA!!” – grita el androide, que parece tener la intención de propinar un cabezazo a los chicos.

Pero la fusión sorprende con una pícara media sonrisa antes de levantar su pierna derecha.

El pie de Gotenks se introduce en la boca de Onisen.

– “Je…” – sonríe el guerrero metamor.

– “Ghhaagh…” – protesta el androide.

Gotenks levanta el pie izquierdo y propina una patada directa a la frente a Onisen, que lo empuja y permite a la fusión sacar su otro pie de la boca del enemigo.

Ahora es Gotenks quien aprovecha que los brazos de Onisen siguen enredados en los suyos para acercarlo y propinarle un cabezazo directo en la nariz.

Onisen libera a la fusión y sus brazos vuelven a la normalidad mientras toma distancia.

– “Maldito…” – gruñe Raichi.

Vegeta parece confuso; quiere celebrar la ventaja de Gotenks, pero no confía del todo en el estilo de lucha de los muchachos.

Gotenks parece confiado.

– “Sin tus trucos ya no pareces tan duro.” – se mofa.

– “Aunque lograrais derrotar mi avatar, ya no os servirá de nada.” – advierte Raichi. – “La semilla ha sido plantada. El destino del Universo es inevitable.”

– “Blah… blah… blah…” – se burla Gotenks imitando el movimiento de su boca con la mano. – “¿Vais todos a la misma escuela de villanos?”

– “Insensatos…” – gruñe Onisen, ofendido. 

Lentamente, la mueca del androide se torna una sonrisa diabólica.

– “Supongo que no sois conscientes…” – dice Raichi. – “Vuestra percepción del tiempo es tan primitiva que no podéis comprender que vuestro futuro está sellado…”

– “¿Hmm?” – levanta la ceja el guerrero metamor, prestando atención.

– “Vuestras mentes son incapaces de comprender el Universo.” – añade Onisen. – “¡Porque el tiempo es algo que se escapa a vuestro entendimiento!”

Gotenks sonríe con chulería, desafiante.

– “No me hace falta comprenderlo más allá de cinco minutos.” – dice extendiendo el brazo hacia él, mostrándole los cinco dedos de su mano. – “Porque ese es el tiempo que necesito para derrotarte.”

Vegeta mira al guerrero metamor con desconfianza.

– “Creo… creo que sobreestima su propia fuerza…” – piensa el saiyajín. 

Gotenks se pone en guardia.

– “¡Empieza la diversión!” – advierte el guerrero.

Mientras tanto, Gohan y Mirai Trunks intentan recuperarse para poder pelear de nuevo mientras observan los acontecimientos.

– “¿Crees que Gotenks tiene alguna posibilidad?” – pregunta el hijo de Vegeta, con dudas en su mirada.

– “No sabría decírtelo…” – sonríe Gohan. – “Creo que el enemigo les supera en poder… esos dos son tan impredecibles…”

– “¿Crees que nosotros tenemos alguna?” – pregunta Trunks.

Gohan, sin perder la sonrisa, mira a su compañero un instante antes de centrarse de nuevo en el combate que está a punto de comenzar.

– “Lucharé hasta que no me queden fuerzas.” – responde el hijo de Goku. – “Eso es todo lo que sé.”

Trunks oye a su viejo maestro en esas palabras y eso le devuelve la esperanza.

– “Ya veo.” – sonríe Trunks. – “Supongo que eso es todo lo que hace falta.”

En ese instante, Gowas, Reitan y Okure llegan hasta ellos.

– “¡Reitan!” – exclama Trunks. – “¡Me alegro de que estéis todos bien!”

– “Los herajín somos más resistente que los saiyajín.” – presume Reitan.

– “Te ha curado el viejo.” – le delata Okure.

– “Tsk…” – protesta el herajín, molesto.

– “Ja… jaja…” – ríe Trunks con cierta incomodidad.

Gowas agarra del hombro a los dos mestizos saiyajín.

– “Dejad que os ayude.” – dice el ira-aru, iluminando sus manos para sanar a los guerreros.

En la Tierra, Bulma y Oli trabajan en el cuerpo de 7-3, ahora con la ayuda de Hedo.

Hit yace sobre la mesa de trabajo del laboratorio, conectado a los ordenadores de la Corporación Cápsula por docenas de cables.

Bulma, sentada en una mesita adjunta, teclea frente a una pantalla.

Oli examina el cuerpo del androide, deteniéndose en la gema de su frente.

– “Nunca pensé que alguien pudiera llevar esta tecnología tan lejos…” – murmura la doctora. – “Gero usaba unas gemas similares en sus diseños. Son excelentes conductoras de energía.”

– “El Número 19 y el Número 20 las tenían integradas en la palma de la mano.” – dice Hedo. – “El Número 16 tiene algunas en sus cañones y…”

– “Todo eso parece un proyecto de feria ciencias comparado con esto.” – les interrumpe Bulma.

Oli traga saliva, incómoda ante la envergadura de la obra del enemigo.

– “Este tipo ha llevado ese principio mucho más allá…” – dice Bulma. – “Estas piedras no solo pueden conducir y almacenar energía, si no también tienen la capacidad para análisis e interpretación de datos…”

– “Inteligencia artificial…” – dice Oli, asombrada.

– “Consciencia…” – añade Hedo, preocupado.

– “Eleva ese concepto a niveles que jamás habría imaginado…” – sonríe Bulma, entusiasmada con lo que está averiguando, pero a la vez asustada; una sonrisa que no dista mucho de la que se dibuja en los rostros de Goku y Vegeta ante un contrincante formidable. – “Esa piedra es más potente que cualquier superordenador.”

– “¿Qué clase de genio ha podido desarrollar una tecnología así?” – se pregunta Oli.

Una ventana se abre en el ordenador de Bulma, mostrando a Senbei y a Turbo Norimaki trabajando juntos en su laboratorio.

– “Uno sin precedentes…”– dice Turbo.

– “Gracias por la ayuda.” – responde Bulma.

Oli mira al pequeño Hedo.

– “Tú has trabajado con él.” – dice la doctora. – “Eso tiene que sernos útil.”

Hedo traga saliva.

– “Decirlo de esa forma sería una exageración…” – dice el doctor. – “Pero haré todo lo que pueda para ser de ayuda.” 

Oli pone sus manos sobre la mesa de operaciones y respira profundamente.

– “Si trabajamos todos juntos…” – dice la doctora. – “Puede que en unos meses…”

– “No tenemos tanto tiempo.” – le interrumpe Bulma.

– “¿Cuánto tenemos?” – pregunta Hedo.

En el planeta oscuro, Gotenks y Onisen se abalanzan el uno contra el otro.