DBSNL // Capítulo 209: Un paraíso

DBSNL // Capítulo 209: Un paraíso

“Solo quiero saber dónde se encuentra nuestro amigo.”

En el jardín hasta el que ha viajado Kamakiri, el doctor, Tarble, Kale y Spade bajan de la nave. El resto de piratas esperan a bordo.

Dos hombres altos y delgados, de piel turquesa, vestidos con elegantes ropajes clásicos japoneses, gi amarillos, chaqueta verde y cinturón morado, cuya mitad inferior de su rostro está oculto tras máscaras, reciben a los visitantes.

Con un gentil y elegante gesto, uno de los hombres indica a Kamakiri y a los demás que los sigan.

El grupo empieza a caminar por un sendero que cruza el maravilloso jardín.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Kale.

– “Silencio.” – dice Kamakiri.

Spade sigue alucinando.

– “Es… es increíble…” – murmura el pirata.

– “¿Es que sabes de este lugar?” – susurra Tarble, confuso.

Una mirada suspicaz de uno de los escoltas hace que el saiyajín se calle y agache la cabeza, disimulando, avergonzado.

En Jung, Daigen y los patrulleros que quedan en el planeta beben en una sala del puerto espacial. Los agentes han puesto al día al soldado.

– “Es una lástima que no hayamos podido atrapar a Heeter…” – dice un patrullero.

– “Heeter es mío.” – dice Daigen.

– “Sé que lo habrás pasado mal…” – dice el patrullero. – “Pero debes dejar que la justicia…”

– “Aprovechó que mi gente huía del Imperio… les ofreció refugio y los esclavizó.” – dice el soldado. – “Kabocha era un pueblo noble y equiparable en combate a los saiyajín.”

– “¿Y cómo puedes trabajar para el Imperio?” – pregunta el patrullero. 

– “Freezer nos aniquiló porque temía una revuelta.” – dice Daigen. – “Heeter nos esclavizó.”

Daigen aprieta el vaso que tiene en su mano hasta hacerlo estallar, derramando la bebida que quedaba.

– “Al menos el primero no nos negó nuestra dignidad.” – dice el soldado.

En el espacio exterior, lejos del universo conocido, Kamo navega con una nave monoplaza a través de la oscura nada, guiado por unas coordenadas en su visor.

– “Espero que ese pequeño robot esté en lo cierto…” – murmura el tsufur.

En el jardín, nuestros amigos han llegado al templo central, donde unas gigantescas puertas de madera se abren frente a ellos, revelando a un hombre de gran tamaño, con sobrepeso, sentado en el suelo, con una cabeza desproporcionadamente grande, con un peinado chonmage tradicional y vestido con un gi amarillo elegante y una chaqueta morada. Su piel es de color lila y sus labios están pintados de rojo. Destacan los grandes lóbulos de sus orejas.

Dibujado por Beldum

Al llegar frente al misterioso caballero, Kamakiri se arrodilla. Los demás, desconcertados, imitan al doctor.

– “Señor Zunoh.” – dice Kamakiri.

– “¿Tú otra vez?” – pregunta el cabezón.

– “Esta vez vengo solo acompañando a esta muchacha.” – dice el doctor, refiriéndose a Kale.

– “Eso es nuevo.” – sonríe Zunoh. – “¿O es que la red de inteligencia de tu benefactor ya iguala mis habilidades?”

– “Aún no.” – responde Kamakiri.

Zunoh mira atentamente a Kale.

– “¿Qué quieres, muchachita?” – pregunta el cabezón.

– “¿Eh?” – dice la saiyajín, a la que han pillado desprevenida.

– “Adelante.” – susurra Kamakiri. – “Pregúntale por tu amigo.”

– “Señor…” – dice Kale, mirando de reojo al doctor.

– “Zunoh.” – le chiva Kamakiri.

– “Señor Zunoh.” – dice la saiyajín. – “Mi compañero Tarble y yo estamos muy preocupados por nuestro amigo Broly, que fue secuestrado por el enemigo cuando luchábamos en el planeta Popol…”

– “No tienes que contármelo todo…” – bosteza Zunoh.

– “Lo siento.” – se avergüenza Kale. – “Solo quiero saber dónde se encuentra nuestro amigo.”

Zunoh se limpia las uñas con desinterés.

– “Sé dónde está ese Broly. El Universo habla, si sabes escuchar. No hay secretos para mí.” – dice el cabezón. – “Pero mi información no es gratuita.”

– “¿Qué quiere?” – interviene Tarble. – “Haremos lo que esté en nuestra mano.”

Zunoh sonríe.

– “Algo divertido…” – dice el cabezón.

Los dos escoltas se miran de reojo y una gota de sudor recorre su frente, acostumbrados a vivir esta situación.

Zunoh levanta sus manos en celebración.

– “¡Juguemos a algo!” – dice el hombre.

Nuestros amigos se miran de reojo con dudas e incomodidad.

Zunoh se pone en pie de un brinco y se da la vuelta. La pared del fondo de la sala cae al vacío, revelando un gran espacio extraño y oscuro.

– “¡¡Juguemos a Sugoroku!!” – exclama Zunoh.

De repente, el espacio se ilumina y revela un gigantesco circuito que representa un tablero de e-sugoroku, un juego japonés parecido a \”serpientes y escaleras\”, a tamaño humano. Las casillas flotan en el aire.

– “¿EH?” – se sorprenden Tarble, Kale y Spade.

Los tres caminan hasta el borde de la sala y echan un vistazo al estrambótico lugar.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta Tarble.

– “¿Otra dimensión?” – dice Spade.

– “¿Qué poderes tiene este tipo?” – se pregunta Tarble.

De repente, los tres personajes son teletransportados a la casilla de salida. Zunoh está con ellos.

– “¡¿Qué?!” – se sorprenden todos.

– “¡Si me ganáis, os diré dónde está vuestro amigo!” – dice Zunoh.

– “¡¿Qué?!” – repiten Spade y Tarble.

– “No os quejéis, que sois tres contra uno…” – dice el cabezón.

– “¡¿Pero qué pinto yo en esto?!” – protesta Spade.

Kale parece decidida.

– “¡¿Cómo sabemos que no hará trampas?!” – pregunta la saiyajín. – “¡Es su juego!”

Kamakiri frunce el ceño.

– “Insolente…” – se preocupa el doctor.

– “Es una pregunta lógica…” – sonríe Zunoh. – “¡Y por eso no lo dirijo yo!” – explica. – “¡Tenemos un maestro de ceremonias invitado!”

Un foco ilumina una casilla del tablero sin numerar y aparece un hombre de baja estatura, piel azul y ojeras negras, calvo y con orejas puntiagudas.

– “¡Soy Sugoro! ¡Vuestro director de juego!” – se presenta el hombrecito, sosteniendo un gran dado de seis caras en la mano, sobre su cabeza.

Tarble y Spade se miran.

– “Esto es una locura…” – dice el saiyajín.

Kale da un paso al frente.

– “¿Quién tira primero?” – pregunta la muchacha.

– “Una chica decidida…” – sonríe Zunoh. 

Sugoro hace levitar el dado hasta Spade.

– “Veamos el orden de salida…” – dice el maestro.

El pirata deja caer el dado.

– “Un tres…” – dice Spade, decepcionado.

El dado flota hasta Tarble.

– “Un uno…” – agacha la cabeza el saiyajín, avergonzado.

Le toca a Kale.

– “¡Un cinco!” – celebra la muchacha.

– “¡Muy bien, Kale!” – le anima Tarble.

Zunoh lanza el dado ahora.

– “¡Un seis!” – presume el cabezón. 

Kale frunce el ceño.

– “Casi…” – protesta ella.

– “Un cinco no está nada mal…” – la tranquiliza Tarble.

Sugoro comenta la jugada.

– “¡El Gran Zunoh ha sacado un seis!” – dice el maestro. – “¡Él empezará a jugar!”

Zunoh lanza de nuevo.

– “¡Otro seis para el Gran Zunoh!” – anuncia Sugoro.

– “¡Menuda suerte!” – lamenta Spade.

– “Vaya…” – refunfuña Tarble.

Kamakiri y los escoltas observan la partida desde la sala, con cierta vergüenza ajena.

¡CUMPLIMOS 4 AÑOS!

 ¡Muchas gracias a todos por acompañarnos durante todo este tiempo!

¡Aquí seguiremos! ¡Y pronto tendremos nueva web!

¡Felicidades a todos! ¡Todos somos DBSNL!

Dibujado por Ipocrito

¡Y gracias a Ipocrito por éste fantástico dibujo! ¡Y por tantos! 😀

¡NOTICIAS DBSNL!

 ¡Hola a todos!

Tengo noticias. Algunas malas y otras buenas. 

La mala:

1. Voy a detener temporalmente la publicación de \”DBZ/S – Saga Black Reimagined\”. No le puedo dedicar el tiempo que merece y creo que la calidad se resiente. Cuando pueda, lo retomaré. Tranquilos, que esto ya pasó con Old Man Gohan y la terminamos como merecía 😉 

Las buenas:

2. ¡Preparamos nueva web! Hace mucho que pedís que todo esté mejor organizado y sea más fácil de navegar. ¡Así será! Yo soy muy patoso para estas cosas, pero la señora Batosai me está echando una mano 😀

3. Estoy adelantando DBSNL. Después de mucho tiempo, vuelvo a tener capítulos adelantados. Esto debería ser sinónimo de mayor calidad.

¡Pues aquí tenéis las noticias! Espero que el resultado sea positivo.

Ya que vamos a organizar la web, necesito un nombre para las sagas de DBSNL. ¡Echadme una mano! Os dejo una encuesta AQUÍ.

Disculpad las molestias y gracias por leer el blog 🙂

¡Un saludo!

DBSNL // Capítulo 208: Agente doble

DBSNL // Capítulo 208: Agente doble

“Traicionó a la Patrulla en sus horas más bajas…”

Han pasado varios días desde las batallas de Jung y Kabocha. 

En un lugar remoto del espacio, Kamakiri pilota su nave, acompañado por Tarble, Kale y la banda de Spade.

– “¿Falta mucho?” – pregunta Kale.

El doctor no responde.

– “Esto es inaguantable…” – protesta Klub. – “Llevamos aquí… ya no sé cuántos días…”

– “Tenemos que ayudar a Broly.” – dice Kale.

– “¿Y quién demonios es ese Brócoli?” – refunfuña Dmond.

– “Broly.” – le corrige la saiyajín.

– “Me da igual.” – replica Dmond. 

– “Es nuestro amigo.” – dice Tarble.

– “Me parece bien, pero… ¿en qué nos afecta a nosotros?” – dice Dmond.

Kale aprieta los puños, aguantándose el enfado.

– “Podríamos estar haciéndonos ricos vendiendo una maldita rana a los Nádor…” – dice Hart.

– “No seáis tan quejicas…” – suspira Spade. – “Tenemos un trato con nuestros nuevos amigos, ¿no es así?”

– “Supongo que sí…” – dice Dmond de mala gana.

Spade le guiña un ojo a Kale para tranquilizarla.

De repente, la nave parece reducir la potencia de sus motores. Kamakiri se pone en pie.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Tarble.

– “Hemos llegado.” – dice Kamakiri.

Kale se levanta, agitada y ansiosa.

– “¡¿Broly está aquí?!” – dice mientras corre a la ventana.

Por el ojo de buey puede ver un planeta cubierto por árboles de hoja caduca, en el centro del cuál se encuentra un gran jardín seco de Karensui rodeando un precioso templo de estilo japonés.

– “Tu amigo no está aquí…” – dice Kamakiri. – “Pero en este lugar hay alguien que sabrá dónde está.”

Spade se pone en pie y se acerca a la ventana.

– “Pero… esto es…” – se sorprende el pirata. – “¡Existe!” – exclama.

En el planeta donde se refugian los resquicios de la Patrulla Galáctica, Meerus ha expuesto la situación del universo. Ahora, los agentes de mayor rango, reunidos en una gran tienda de campaña, debaten el curso de acción.

Entre los patrulleros reunidos se encuentran Auta Motto, Sheela, Ganos y Obni.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta un Obni.

– “¡Es Meerus!” – exclama un agente veterano, con admiración.

– “Yo no me fío.” – dice Ganos. – “La agente Cheelai dice que los atacó a él y a Trunks en Ktal.”

– “El chivatazo de Luud nos lo dio él.” – dice Sheela. – “Parece que su voluntad es buena.”

– “Traicionó a la Patrulla en sus horas más bajas…” – murmura Obni.

– “Las horas más bajas de la Patrulla son estas.” – responde Sheela.

En el exterior, Cheelai, Katopesla y el propio Meerus esperan la resolución.

La muchacha brench le mira con suspicacia.

– “Si las miradas mataran…” – sonríe Meerus.

– “No me gustan los traidores.” – dice Cheelai.

– “El rencor no es bueno.” – fanfarronea Meerus.

Katopesla interviene.

– “He leído sobre ti.” – dice el toreristo. – “El Gran Meerus. El blaster más rápido de la ley.”

– “Ahora soy el más rápido, en general.” – responde el expatrullero, burlón.

– “No eres ni la mitad de buen agente de lo que fue Jaco.” – refunfuña Katopesla.

– “Y, sin embargo, yo sigo vivo.” – dice Meerus.

Cheelai embiste al expatrullero, pero Katopesla la detiene.

– “No vale la pena.” – dice el toreristo.

– “Vamos…” – sonríe Meerus. – “Un poco de alegría… Incluso Trunks me perdonó las formas.”

– “¿Eh?” – se extraña Cheelai.

– “Hablé con él en el viejo Konats.” – revela Meerus.

– “¿Konats?” – se sorprende Katopesla de que alguien se atreva a mencionar ese nombre.

– “Mientes…” – dice Cheelai.

– “¿Por qué lo haría?” – replica Meerus. – “Él y ese Hit buscaban a Shiras. Les expliqué la situación a ellos también.”

Cheelai y Katopesla se miran de reojo, con dudas.

De repente, un nuevo escuadrón de naves irrumpe en el cielo.

– “¿Más patrulleros?” – se pregunta Katopesla.

Sheela sale de la tienda de campaña.

– “Nos acaban de informar.” – dice la agente. – “Vienen de Jung.”

Mientras tanto, en dicho planeta minero, la cápsula imperial en la que viaja Daigen toma tierra en un puerto espacial.

Un patrullero desenfunda su arma y se acerca a la nave no autorizada.

– “¡Salga con las manos en alto!” – ordena el agente.

Daigen sale de la nave.

– “Parece que la Patrulla ha retomado el control…” – murmura el soldado. – “Pero desde el cielo no he visto actividad. Fuera lo que fuere lo que ocurría cuando partí, ya ha terminado…”

El agente insiste.

– “¡Manos en alto!” – exclama el patrullero. – “¡El Imperio no tiene autorización para aterrizar en este astro!”

Daigen alza las manos.

– “No vengo como soldado del Imperio.” – dice Daigen. – “¿El saiyajín sigue aquí?”

– “¿El saiyajín?” – se sorprende el agente. – “¿Son Gohan?”

– “Ese mismo.” – asiente Daigen.

– “Se ha marchado con sus amigos.” – dice el patrullero.

– “¿Y los esclavos de Heeter?” – pregunta el soldado.

– “Preguntas demasiado.” – protesta el agente.

Daigen se saca la armadura y se da la vuelta, mostrando su espada al patrullero.

El agente se queda sin palabras al ver las cicatrices del soldado y, con un nudo en la garganta, decide responder.

– “Son… Son libres…” – dice el patrullero.

Daigen sonríe aliviado.

– “¿Y Heeter?” – pregunta el soldado.

– “Se ha esfumado.” – responde el agente.

– “¿A dónde ha ido?” – gruñe Daigen, enfadado.

Un nuevo agente llega y apunta a Daigen con el arma.

– “¡ALTO!” – exclama el recién llegado.

El primero hace una señal de calma al segundo y decide bajar su arma.

– “Hablemos.” – invita a Daigen a seguirlo.

En un remoto lugar del universo, lejos de cualquier zona cartografiada, Kamo capitanea una nave del Imperio que Freezer le ha entregado.

– “Esto es una locura…” – murmura un soldado en el puesto de mando. – “Aquí somos vulnerables a cualquier asteroide y a cualquier fuerza gravitatoria inesperada…”

– “Tranquilo, soldado.” – dice el tsufur, que lo ha oído gracias a uno de sus dispositivos de aumento de capacidades. – “No necesitaré que os adentréis mucho más en lo desconocido.”

El soldado agacha la cabeza, avergonzado.

– “Que me preparen una nave.” – dice Kamo. – “Saldré solo.”

– “Señor…” – duda el soldado. – “¿Saldrá a ciegas?”

– “No exactamente.” – sonríe el tsufur, colocándose su visor.