DBSNL // Capítulo 283: Laboratorio de pruebas

DBSNL // Capítulo 283: Laboratorio de pruebas

“Has elegido la forma equivocada.”

En la falsa Capital del Oeste, Trunks se encuentra frente al enemigo, que sale de entre los escombros.

– “¿Cómo es posible?” – se pregunta el enemigo, cuya hemicara izquierda se ha deformado, revelando parcialmente su verdadera forma; un ojo verde biónico y piel blanca se intuyen durante un instante antes de recuperar el rostro de Son Gohan.

– “Pareces uno de esos juguetes de Raichi…” – dice Trunks. – “Pero no había visto nunca a uno como tú… No puedes tener células de ese Gohan, ¿cómo puedes copiar su apariencia?”

– “Soy mucho más que un simple Dorobochi.” – sonríe Gohan.

Trunks frunce el ceño, listo para el combate.

Son Gohan, transformado en Súper Siayajín, empieza a caminar hacia él.

– “Has elegido la forma equivocada.” – dice Trunks. – “Hace mucho que superé a mi maestro.”

– “No me digas…” – el enemigo esboza una media sonrisa.

El cuerpo de Gohan se transforma paulatinamente. Sus botas se convierten en unas botas blancas de punta amarilla. Su pantalón naranja en un mono negro. Sus muñequeras azules en guantes blancos. Su luz amarilla se tiñe de azul cian.

– “¿Cómo…?” – se sorprende Trunks.

El nuevo Vegeta sonríe fanfarrón.

En un parpadeo, el enemigo propina un puñetazo en el estómago de Trunks, que se dobla de dolor.

– “Siempre has sido una decepción, hijo…” – dice Vegeta, cuya mano hundida en el abdomen de Trunks empieza a brillar de color amarillo.

El ataque estalla a quemarropa, desintegrando la parte superior de la vestimenta del mestizo.

Mientras tanto, de noche, Jiren camina entre cabañas vacías de viejo poblado. 

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el haiirotoko. – “Es mi viejo hogar… Pero fue destruido por…”

– “Jojojo…” – ríe una voz.

Jiren se da la vuelta. Sobre una colina cercana, una silueta que resulta familiar.

– “Un demonio del frío…” – murmura Jiren.

Una nube que cubría la luna se aparta lentamente. El reflejo rebota en el enemigo, revelando un destello dorado.

En otro lugar remoto, Broly camina por un planeta que nunca ha pisado antes, pero que le resulta extrañamente familiar. Edificaciones blancas y modernas con cristales ovalados azules se alzan bajo un cielo rojizo.

El saiyajín camina por las calles vacías hasta llegar a la entrada de un gran palacio con el símbolo Real saiyajín sobre la entrada.

– “¿Qué significa esto? Acaso estoy en…” – piensa el saiyajín, que se adentra en el lugar hasta llegar a la gran sala del trono.


Broly camina hacia el gran sillón. Alguien está sentado en él.

– “Saiyajín…” – dice la voz.

– “¿Quién eres?” – pregunta Broly.

– “¿No reconoces a tu Rey?” – responde el personaje en penumbra, con retintín.

El enemigo se pone en pie. Broly intenta adivinar de quién se trata, pero él sigue en las sombras.

– “Llegamos a este planeta buscando empezar de nuevo después de que nuestro hogar sufriera una gran catástrofe… Solo queríamos vivir en paz…” – dice el Rey. – “Sin saber que estaba habitado por demonios…”

Broly escucha con cierta confusión.

– “Vosotros, bárbaros, nos atacasteis constantemente…” – gruñe el enemigo. – “Pese a nuestra superioridad tecnológica… Malditos animales… Nos masacrasteis siempre que tuvisteis ocasión…”

– “Yo no nací en este planeta.” – dice Broly.

– “¡Eso no importa!” – replica el Rey en la sombra. – “La sangre de esos monstruos debe ser erradicada por el bien del universo.”

Broly aprieta los puños y se transforma en Súper Saiyajín.

El Rey sonríe.

– “¿Y qué mejor para llevar a cabo esta tarea que este cuerpo?” – añade mientras da un paso a la luz del ventanal, revelando su armadura tsufur y su rostro.

– “¿Eh?” – se sorprende Broly.

En el laboratorio secreto de Shido y Raichi, el demonio vestido con su bata de científico observa atentamente todo lo ocurrido en sus monitores, mientras otros recopilan una gran cantidad de datos.

– “Pronto estaremos listos.” – retumba la voz del doctor tsufur.

– “Pronto…” – sonríe Shido, recolocándose las gafas.

DBSNL // Capítulo 282: El mensajero

DBSNL // Capítulo 282: El mensajero

“Nos veremos pronto, saiyajín.”

En la oscura réplica de la Capital del Oeste, bajo la lluvia, Trunks mira aterrado a su enemigo, que parece estar envuelto en el aura del Súper Saiyajín.

De repente, su adversario ataca y propina un puñetazo a Trunks, que lo detiene con la hoja de su espada. La onda expansiva del impacto detiene la lluvia durante un instante y destruye las ventanas de los alrededores.

Ahora, a tan poca distancia, los dos se miran a los ojos.

– “G… Gohan…” – titubea Trunks al reconocer el inconfundible rostro de su fallecido amigo y maestro.

El falso Gohan aprovecha la sorpresa de su adversario para propinarle un puñetazo en la cara que lo desarma y lo hace volar a través de la ciudad, chocándose contra varios edificios que se derrumban a su paso.

Mientras tanto, en la Tierra, Bra y Baicha se encuentran en un verde páramo intercambiando golpes, los dos con la misma ropa que llevaron a su cita.

La mestiza parece no esforzarse, mientras el hijo de Yamcha está dándolo todo para detener los ataques de su contrincante, que finalmente supera sus defensas y lo lanza al suelo de un puñetazo en la cara.

– “¡Ay!” – se queja Baicha, frotándose la cara roja.

– “¡Gané!” – presume ella.

– “Pues claro…” – protesta él.

– “No te hagas la víctima.” – se cruza ella de brazos. – “Ni siquiera me he transformado.”

– “¿Esto es lo que entiendes como una cita?” – se levanta Baicha, mientras se sacude el polvo.

– “Je, je” – ríe ella.

Baicha se pone en guardia.

– “Puedes presumir ahora…” – sonríe burlón. – “Pero el día que contaba, gané yo.”

– “Ah, ¿sí?” – frunce el ceño ella, molesta.

La mestiza aprieta los puños. Una corriente de aire se levanta. Un estallido de luz cegadora. Bra se ha transformado en Súper Saiyajín.

– “¿Quieres probar de nuevo?” – le amenaza.

Baicha levanta las manos.

– “Está bien, está bien…” – dice el mestizo, un poco asustado. – “Me rindo.”

Pero de repente, los dos sienten una presencia. Algo se acerca a toda velocidad.

– “¡¿EH?!” – los dos miran hacia un lado.

Algo pasa entre ellos y se detiene a pocos metros, provocando una fuerte corriente de aire que los coge desprevenidos. Los dos se dan la vuela lentamente para ver de quién se trata. Frente a ellos, un individuo de extraña apariencia, vestido con un mono negro y botas, guantes y coraza dorados con detalles rojos.

Los dos terrícolas miran al extraño, sorprendidos ante su aparición.

– “Vaya…” – murmura el recién llegado. – “Aún no controlo este cuerpo.”

– “¿Quién eres?” – pregunta Bra, inquisitiva.

Baicha observa a Bra de reojo, pendiente de ella.

– “Tengo un mensaje para vosotros.” – dice el extraño, dándose la vuelta, revelando su rostro y sus ojos biónicos azules.

Bra se queda perpleja al ver su cara.

– “¿Un mensaje?” – repite Baicha.

El chico decide adoptar una actitud prepotente para presumir frente a su cita.

– “Mira…” – dice el hijo de Yamcha, mientras camina hacia él. – “No sé qué has venido a hacer aquí, pero…”

– “¡¡BAICHA!!” – se alarma Bra.

De un revés, el misterioso enemigo noquea al terrícola, lanzándolo a través del páramo.

– “¡MALDITO!” – exclama Bra, reavivando su aura dorada.

Pero como un rayo, el extraño propina un puñetazo en el abdomen de la muchacha, que pierde su transformación al instante, quedándose aturdida apoyada en el antebrazo de su contrincante.

El tipo la empuja levemente para que caiga de espaldas.

Con la vista borrosa, Bra ve como el hombre se agacha para dejar un dispositivo electrónico a su lado.

– “Transmíteselo a tus compañeros.” – dice el misterioso guerrero. – “Nos veremos pronto, saiyajín.” – sentencia.

Bra pierde el conocimiento.

En la falsa Capital del Oeste, Trunks se oculta bajo una escalera mientras oscucha los pasos del su adversario sobre cristal roto. 

– “¿No vas a pelear?” – le provoca Gohan. – “¿Vas a esconderte como cuando eras un crío?”

El corazón del mestizo palpita fuerte y rápido. Su respiración es acelerada.

– “¡Trunks!” – dice la voz de Whis en su cabeza. – “¡TRUNKS!”

En su mente, un Trunks quinceañero se encuentra sentado en el suelo, agarrándose las rodillas, asustado. Whis se acerca a él.

– “Tienes que calmarte…” – sugiere el ángel. – “Esto no es real.”

– “Son Gohan…” – sufre el mestizo. – “No puedo luchar contra Son Gohan…”

– “No dejes que te controle el miedo.” – dice Whis. – “Concéntrate.”

Trunks abre los ojos de repente y reacciona instintivamente. Los pies de Gohan atraviesan la escalera bajo la que se ocultaba, y ésta se derrumba.

Trunks retrocede y se pone en guardia.

– “¡¿Quién eres en realidad?!” – insiste el mestizo.

– “¿Es que no me reconoces?” – dice Gohan.

– “No eres Son Gohan…” – gruñe Trunks. – “No es posible…”

El mestizo intenta controlar su respiración. Su latido desacelera lentamente.

Gohan embiste de nuevo. Trunks esquiva el ataque y agarra su puño.

El ojo blanco del mestizo se abre.

– “Ahora puedo verte…” – dice Trunks.

– “¿EH?” – se sorprende Gohan.

Trunks propina un rodillazo en el abdomen de su adversario y luego lo aparta para lanzarlo un ataque de ki en el abdomen a bocajarro que lo empuja a través de la metrópolis hasta que estalla a varios kilómetros de distancia.

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, Bra despierta en su cama. Bulma está a su lado.

– “Mamá…” – dice la muchacha. – “¿Qué ha…?”

– “Hija…” – dice ella, con ojos llorosos. – “Estás en casa. No pasa nada.”

– “¿En casa?” – pregunta, confusa.

– “Baicha te ha traído hasta aquí.” – sonríe Bulma.

– “¿Se encuentra bien?” – pregunta mientras intenta levantarse, dolorida.

– “Tranquila.” – la frena Bulma. – “Está siendo atendido. Se ha desmayado frente a la puerta de casa… pero se pondrá bien.”

Bra suspira aliviada.

– “¿Así es como debo enterarme de que sales con un chico?” – pregunta Bulma con cierto retintín.

– “Mamá…” – Bra se tapa la cara con la sábana, avergonzada.

En el laboratorio, Trunks investiga el dispositivo que dejó el extraño individuo. Vegeta espera en una esquina de la sala, apoyado en la pared.

– “¿Falta mucho?” – pregunta el saiyajín, impaciente.

– “Ya casi está…” – dice Trunks, trasteando con un destornillador.

De repente, el aparato se activa y proyecta un holograma. Es Shido, vestido con una bata de científico.

– “Saludos, terrícolas.” – dice el demonio.

– “¿Quién es ese tipo?” – se pregunta Trunks.

– “Shido…” – gruñe Vegeta.

DBSNL // Capítulo 281: Buscando indicios

DBSNL // Capítulo 281: Buscando indicios

“¿Podemos confiar en él?”

En un remoto lugar, Mirai Trunks camina por las calles de una ciudad aparentemente terrícola azotada por la guerra. El cielo está cubierto por nubes negras. Truenos retumban por las calles vacías.

– “¿Dónde estoy?” – se pregunta el mestizo.

Son Gohan es llevado al planeta de Zeno-sama, donde es recibido por Pilaf, escoltado como siempre por su fiel amigo Shu.

– “Hola, Son Gohan.” – saluda Pilaf.

– “¿Me habéis llamado?” – hace una reverencia el mestizo.

Pilaf se sonroja.

– “No me acostumbraré a esto…” – murmura el Dios.

En ese momento, Zamas, Hanami y Champa entran en la sala. Liquir y Cooler siguen al Hakaishin dos pasos por detrás.

Son Gohan puede ver en sus rostros preocupados que algo malo ha sucedido.

En la metrópolis en ruinas, Trunks avanza entre las calles pobremente iluminadas por unas pocas farolas rotas.

– “¿Qué significa todo esto…?” – se pregunta. – “Siento que ya he estado aquí…”

Cuando dobla una esquina, frente a él se encuentra un cruce de calles repleto de escombros, iluminado intermitentemente por un semáforo en rojo.

Trunks se queda paralizado ante tal escena. 

Repentinamente, la lluvia cae sobre la ciudad.

Un rayo en el cielo llama la atención del mestizo y revela una silueta erguida sobre la cornisa de un edificio.

En el planeta de Zeno, los Dioses han informado a Son Gohan sobre lo sucedido.

– “Es terrible…” – murmura Gohan, cruzándose de brazos, pensativo. – “Hmm…” – murmura mientras se sujeta el mentón.

Zamas se fija en la postura el mestizo.

– “Dilo en voz alta.” – sugiere el Dai Kaioshin.

– “Tiene que estar relacionado con lo que sucedió en la Tierra hace siete años…” – dice el mestizo.

– “¿Eh?” – se extraña Champa.

– “No me cabe duda…” – dice Gohan. – “Raichi y ese demonio han tenido algo que ver…”

– “¿Has dicho Raichi?” – pregunta Hanami.

Todos la miran.

– “La Time Patrol estuvo investigando su paradero durante un tiempo…” – explica Hanami. – “Trunks y Reitan se toparon con él durante el combate contra los demonios de Moro… y acabó traicionándolos, aliándose con el diablo Shido.” – narra. – “Cuando todo terminó e intentaron regresar a su escondite, el lugar había desaparecido… Ni siquiera la vista de ángel de Trunks pudo encontrarlo.”

– “Ya veo…” – cavila Gohan. – “¿Y creéis que lo de Makyo…?”

– “No quiero sacar conclusiones precipitadas…” – dice Zamas. – “Pero parece que fue un demonio del frio.”

– “¿Acaso…?” – se sorprende Gohan.

Cooler, hasta ahora en silencio y apartado de la discusión, interviene.

– “No hay coincidencias cuando se trata de Freezer.” – dice el demonio del frío.

Todos miran al hermano del tirano.

– “O Freezer aprovechó la ocasión para atacar Makyo, o lo hizo colaborando con Raichi.” – dice Cooler.

– “Cooler tiene razón.” – dice Liquir. – “Parece claro que, en cualquiera de los casos, Freezer estaba enterado de los ataques.”

Champa aprieta los dientes, molesto.

– “Esa sabandija…” – protesta el Hakaishin.

– “Creo que procede una visita.” – dice Zamas. – “¿Nos acompañas?” – le pregunta a Gohan.

Pilaf ve como todos se marchan.

– “No tengo claro que me necesiten…” – piensa el anciano Zeno. 

En la Tierra, Bra sale de la ducha y se envuelve con una toalla. Su ropa sucia de entrenamiento está tirada en el suelo el baño.

En unos minutos, la hija de Bulma sale de la Corporación Cápsula vestida con botas de piel marrones, pantalón vaquero, camiseta blanca y un bolso a juego con el calzado.

– “¿A dónde vas?” – le pregunta su madre, que justo acaba de llegar a casa.

– “He quedado.” – responde Bra.

– “¡Vaya!” – se sorprende Bulma. – “Tiene que ser un chico guapo si me has cogido las botas sin permiso…” – sonríe picarona.

Bra se sonroja.

– “Es solo un amigo.” – dice ella, marchándose rápidamente.

– “Jeje…” – sonríe su madre.

En la Capital del Imperio, Zamas, Champa, Gohan, Hanami, Cooler y Liquir caminan por los pasillos escoltados por Shisami.

– “Vuestra presencia nos va a complicar las cosas…” – refunfuña Champa.

– “La lengua viperina de mi hermano se ha vuelto tan peligrosa como su poder.” – dice Cooler. – “Si alguien puede leer sus intenciones, soy yo.”


Dos soldados abren las puertas de la sala del trono y nuestros amigos entran. Freezer los espera sentado en su gran asiento.

– “¿Qué puedo hacer por vosotros, grandes Dioses?” – dice el tirano en tono burlón. – “Son Gohan… Liquir… Hermanito…” – añade sin perder la sonrisa.

Zamas da un paso al frente, muy serio.

– “Seré directo, Freezer.” – dice el ira-aru. – “¿Has atacado Makyo?”

– “¿Makyo?” – finge sorpresa. – “¿Para qué atacaría yo ese planeta muerto? ¿Acaso había algo de interés?” – sonríe.

– “Esto no es una broma, Freezer.” – dice Son Gohan. – “Algo terrible está sucediendo y necesitamos saber si tienes algo que ver en ello.”

– “Los testigos dicen que ha sido un demonio del frío.” – dice Zamas. – “No ganas nada mintiendo.”

– “No sabía que quedara ningún otro demonio del frío con vida…” – dice Freezer agarrándose el mentón y cerrando los ojos, cavilando.

Champa acaba la paciencia y adelanta a Zamas.

– “No estoy para juegos, Freezer.” – dice el gotokoneko, levantando la mano lentamente hasta apuntar al tirano. – “No dudaré en borrar tu existencia si lo creo necesario.”

Freezer frunce el ceño mirando al Hakaishin. Los dos se miran fijamente, como si en cualquier momento fuera a estallar el conflicto.

– “Hermano…” – dice Cooler. – “No hemos venido a luchar.”

– “Cooler…” – Freezer esboza una irónica media sonrisa. – “¿No estás harto de ser el perrito faldero de alguien?”

– “¡Basta!” – interviene Gohan, avanzando e interponiéndose en la línea de tiro del Hakaishin. – “Vuestras viejas rencillas no me importan.” – añade. – “¿Trabajas con Raichi o no?”

Freezer se acomoda en su sillón.

– “Raichi…” – murmura el tirano. – “No, no trabajo con él.”

– “¿Y cómo sabías del ataque a Makyo?” – pregunta Gohan.

– “Soy el Emperador.” – sonríe Freezer. – “No ocurre nada en el Universo que no llegue a mis oídos.”

– “¿Y qué más sabes?” – pregunta Liquir.

– “Por desgracia, no mucho más que vosotros.” – responde Freezer, poniéndose en pie. – “Pero deberíais hablar con la Patrulla Galáctica.”

El tirano camina hacia nuestros amigos y pasa entre ellos.

– “Yo colaboraré esta vez.” – dice Freezer. – “Ese Raichi altera mis planes.”

Freezer abandona la sala, dejando a nuestros amigos, que se miran entre ellos con dudas.

– “¿Podemos confiar en él?” – pregunta Zamas.

– “Ni hablar.” – protesta Champa.

– “Creo que no miente.” – dice Cooler, sorprendiendo a su mentor.

– “Nunca es agradable, pero prefiero tenerlo de aliado.” – dice Gohan.

– “Yo me quedaré aquí.” – dice Liquir. – “Ya he trabajado con él antes. Os informaré si descubro algo relevante.”

– “Está bien.” – asiente Zamas.

– “¿Puedes llevarme al Cuartel General de la Patrulla Galáctica?” – pregunta Gohan.

– “Por supuesto.” – dice el Dai Kaioshin.

En la Capital del Oeste, Baicha espera en la puerta del cine, nervioso, mirando el reloj. Va vestido con pantalón elegante y una americana. Elegante.

Un gran cartel anuncia la última película de éxito: un niño vestido con traje que le queda grande parece confuso frente a una mujer mayor aterrada al verlo, y una estrella fugaz en el cielo, todo bajo el título “Ojalá volver a ser joven”.  

Un taxi se detiene frente al cine. Bra se apea. Baicha se sonroja al verla tan guapa.

– “Hola.” – saluda ella.

– “Hola.” – dice Baicha, cada vez más rojo.

De repente, alguien reconoce a la heredera de Capsule Corp.

– “¡Es Bra!” – exclama un chico, que enseguida saca su teléfono y empieza a grabar.

– “¡Qué guapa!” – dice otro, acercándose.

– “¡Con un chico!” – exclama un tercero.

La gente empieza a amontonarse a su alrededor. Baicha sonríe ante las cámaras, avergonzado pero complaciente. Bra agacha la cabeza, intentando ocultarse. 

Flashes de cámaras.

Baicha se da cuenta de que su acompañante se siente incómoda y enseguida la agarra del brazo y tira de ella, abriéndose paso entre la multitud que se está aglomerando y echando a correr calle abajo.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Bra, confusa.

– “¡No lo sé!” – responde Baicha.

Más gente se amontona al verlos corriendo. Paparazzi. Más fotografías.

– “¡Es la hija de Bulma!” – exclama uno.

– “¡Es la chica de la Corporación Cápsula!” – dice otro.

– “¡¿Quién es el chico?!” – pregunta un tercero. – “¿Sois pareja?”

Ella se tapa la cara.

– “Tsk…” – protesta el hijo de Yamcha.

El joven se detiene y se pone las manos frente al rostro.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama.

Un flash ciega a todos los reporteros y transeúntes.

Cuando los curiosos logran abrir los ojos de nuevo, los dos jóvenes se han esfumado.

Sobre una azotea cercana, los dos observan la confusión en la calle.

– “No se me ha ocurrido otra cosa…” – se disculpa Baicha, rascándose la cabeza. – “Lo siento… Cuando te invité no pensé en lo famosa que…”

– “Gracias.” – le corta ella, sonriente.

Baicha se sonroja de nuevo ante tan linda sonrisa.

– “Ah… pues… de nada…” – titubea él.

El chico se aleja de ella caminando por la cornisa con los brazos extendidos a los lados, aguantando el equilibrio.

– “Pero… se nos ha arruinado la cita…” – dice Baicha, tímido.

– “No pasa nada.” – responde ella. – “Todas esas pelis son iguales…”

– “¿Y qué hacemos?” – pregunta Baicha, deteniéndose y dándose la vuelta.


Bra sonríe con los brazos en la espalda, coqueta.

– “Tengo una idea.” – dice ella.

– “¿Eh?” – dice un confuso Baicha.

En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, Son Gohan se ha reunido con Lemon, Kale y Reitan en el despacho del primero.

– “Desconocía la dimensión de lo sucedido en Vampa…” – murmura Gohan.

– “Creíamos que habíamos acabado con él…” – dice Kale.

– “¿Hasta dónde llega la red de ese miserable?” – refunfuña Lemon.

– “Podría estar en cualquier lugar, en cualquier momento, escuchándonos.” – dice Reitan. – “Esas cosas pueden ser cualquiera.”

– “¿Qué se supone que debemos hacer?” – pregunta Kale. – “¡Tiene a Broly!”

– “Y a Trunks…” – añade Reitan.

– “Y a Jiren.” – dice Lemon.

– “Si ha podido secuestrarlos a ellos, ¿qué no puede hacer?” – se pregunta Reitan.

En la ciudad en ruinas, Trunks retrocede frente a una gran explosión que sacude el lugar.

El mestizo recurre a su espada para cortar varias esferas de ki, desviando así los trozos que estallan a su espalda.

Una silueta avanza frente al fuego de la primera explosión, que a contraluz impide ver su rostro.

– “¿Quién eres?” – pregunta el mestizo. – “¡Muéstrate!” – exige.

El fuego se apaga lentamente hasta dejar la zona a oscuras.

El mestizo se pone en guardia, agarrando su espada con ambas manos, listo para luchar.

Un chasquido de ki alrededor del enemigo alerta a Trunks, que agarra su arma con más fuerza. Un destello de luz en la noche. Una llama dorada con un característico sonido ilumina las calles de la desolada ciudad.

Trunks se queda sorprendido y aterrado ante su contrincante.

– “No… no es posible…” – titubea el mestizo. – “No puede ser verdad…”

DBSNL // Capítulo 280: Calma aparente

DBSNL // Capítulo 280: Calma aparente

“Un día tranquilo…”

En Makyo, Zamas, Champa, caminan por el devastado asentamiento de la Patrulla Galáctica, acompañados por los aprendices de Hakaishin, Cooler y Liquir.

– “Es terrible…” – murmura el Kaioshin. – “Lo han arrasado…”

– “¿Quién ha podido hacer algo así?” – se pregunta Champa.

De repente, algo se mueve entre los escombros, alertando a los Dioses. El Makaioshin, malherido, se arrastra hacia ellos.

– “¡Shula!” – corre Zamas a socorrerlo.

El Makaioshin parece desorientado, luchando para no desmayarse.

– “¡Shula!” – insiste el Dai Kaioshin. – “¿Qué ha pasado?”

– “No pudimos… no pudimos hacer nada…” – dice Shula. – “No he podido protegerlo…”

– “¿Ha sido un demonio?” – pregunta Champa.

Pero Shula ve a Cooler por encima del hombro del felino y se asusta.

– “¡Ah!” – exclama el malherido ira-aru.

– “¿Qué sucede?” – se preocupa Zamas.

Cooler y Liquir se miran, temiendo lo peor.

Mientras tanto, en la Tierra, Goku Jr entrena con Ub en el Monte Paoz. El pequeño intenta golpear a su padre, que detiene todos los golpes.

– “¡Muy bien!” – lo anima el discípulo de Goku. – “¡Así! ¡Te estás haciendo muy fuerte!”

El pequeño se está esforzando cada vez más.

– “¡¡YAAH!!” – exclama dando una patada giratoria.

– “¡AH!” – se asusta Ub, teniendo que defenderse con el antebrazo, retrocediendo un paso.

Goku se siente orgulloso.

– “Jeje” – sonríe el pequeño.

Ub se frota el antebrazo con el que detuvo el golpe, ahora enrojecido. 

– “Pronto vas a tener que entrenar con tu madre…” – dice Ub. – “Yo no soy un saiyajín.”

– “No seas condescendiente…” – protesta Goku. – “Con el Kaioken eres más fuerte que la mayoría de guerreros de la Tierra.”

Ub le pone la mano en la cabeza.

– “¿Quién está siendo condescendiente ahora?” – sonríe el luchador de Isla Papaya mientras despeina al niño.

Una voz femenina llega desde una colina cercana.

– “¡La comida está servida!” – avisa Chichi.

– “¡OH!” – se emocionan los dos.

 Chichi y Pan han preparado sopa de lagarto con arroz.

– “Gracias por ayudarme.” – dice Chichi.

– “De nada, abuela.” – responde Pan. – “Aunque no se me da muy bien…”

– “Es que estas acostumbrada a que en casa de Satán te lo hagan todo…” – dice Chichi.

En la Corporación Cápsula, la familia ya está comiendo; Bulma, Bra, Trunks y una joven y guapa muchacha de melena castaña, que luce un vestido amarillo ajustado.

– “¡Ya pensé que Trunks jamás nos traería a nadie!” – dice Bulma. – “¿A qué te dedicas, Pares?”

– “Soy modelo.” – responde ella. – “Pasarela, anuncios… esas cosas.”

– “Es muy buena.” – presume Trunks.

– “No lo dudo.” – dice Bulma. – “Tan joven y tan guapa… Hace que una se ponga celosa… Yo a tu edad también era muy atractiva…” – suspira.

– “¡Y aún lo es…!” – sonríe Pares. – “¡… a pesar de las arrugas!”

Si las miradas mataran, Pares habría fallecido en ese instante.

– “¿Y papá?” – pregunta Bra, intentando quitar hierro al asunto.

– “Ya sabes cómo es…” – dice Bulma.

– “Me habría gustado poder presentársela…” – dice Trunks, un poco decepcionado.

En el Monte Paoz, Ub y Goku se sientan a la mesa y Pan les sirve la sopa de lagarto.

– “¡Qué buena pinta!” – exclama Goku, que agarra la cuchara.

Pero Ub lo detiene.

– “Espera…” – le susurra Ub.

El terrícola mira de reojo a Chichi, que sonríe mientras se señala a ella misma con el dedo, a escondidas de Pan.

Ub suspira aliviado.

– “¡Buen provecho!” – exclama el terrícola, emocionado.

Goku y Ub atacan la comida con entusiasmo.

Chichi sonríe al ver a los dos comiendo de esa forma, recordando a si querido Son Goku y a un joven Son Gohan.

El sol cae en la Capital del Oeste. En la sala de gravedad, un envejecido Vegeta cae de rodillas, agotado, mientras la máquina se desactiva.

El saiyajín se sienta apoyado en la pared.

– “Una vida de combates…” – murmura el saiyajín, mirándose la mano con vista borrosa. – “Reducida a esto…”

La puerta de la sala se abre y entra Trunks, golpeando la pared para pedir permiso.

– “Papá” – dice el mestizo.

– “Trunks…” – saluda Vegeta. – “¿Qué haces aquí?”

– “Teníamos que comer juntos, ¿recuerdas?” – dice el saiyajín. – “Tenía que presentarte a Pares.”

– “Tu chica…” – suspira Vegeta. – “Lo siento.”

– “Otra vez será.” – dice Trunks.

El saiyajín se levanta, pero las piernas le fallan. El mestizo enseguida le ayuda.

– “Esto es vergonzoso…” – refunfuña Vegeta.

– “Podría ser peor…” – dice Trunks.

– “¿Peor?” – dice el saiyajín.

– “Podría verte Son Goku.” – sonríe el mestizo.

– “Jeje…” – ríe Vegeta.

En la Kame House, Krilín está agachado, llamando a un bebé que camina hacia él.

– “¡Muy bien, Roshi!” – dice el orgulloso abuelo. – “Un poquito más…”

Pero el bebé se cae y empieza a llorar.

– “¡Ay!” – se asusta Krilín, que enseguida lo coge en brazos.

El viejo Roshi observa la bonita estampa sentado en el sofá.

– “Me honra que lo llamen en mi honor… Pero sabéis que ese no es mi verdadero nombre, ¿verdad?” – dice el anciano.

– “¿Eh?” – se sorprende Krilín. – “No me lo había planteado nunca… ¿Y cuál es?”

– “Pues…” – se rasca la cabeza el viejo. – “La cierto es que ya no lo recuerdo.”

Krilín se cae de espaldas al suelo.

En el exterior, Goten y Marron aterrizan en la playa vestidos con sus uniformes heroicos, tras un día de trabajo. Los dos los desactivan simultáneamente, revelando sus gi de entrenamiento.

– “Un día tranquilo…” – suspira Goten.

– “No siempre nos invaden extraterrestres o despiertan demonios milenarios.” – sonríe Marron.

– “No sé si eso me alegra o me decepciona…” – dice Goten.

– “Cada día suenas más a tu padre.” – dice Krilín, que sale de la Kame House con el pequeño en brazos.

– “¡Ya hemos vuelto!” – saluda Goten.

– “¡Hola, Roshi!” – exclama Marron, que corre a abrazar a su hijo.

En Ira-aru, en la Academia Kaioshin, Son Gohan, vestido con ropajes locales, está sentado en la biblioteca con las gafas puestas, estudiando libros antiguos mientras toma notas, cuando el Maestro Toshisei se le acerca y llama su atención con un carraspeo.

– “Maestro…” – dice Gohan, que se sorprende al ver su cara de preocupación. – “¿Qué sucede?”

– “El señor Zeno reclama tu presencia.” – dice el anciano.