OLD MAN GOHAN // Capítulo 17: Crucero

OMG // Capítulo 17: Crucero
Ha amanecido en las montañas del Este y nuestros amigos están listos para emprender su viaje. 
En la puerta de la base, Satán y Silver despiden al nuevo pelotón, que ha recibido el nombre en clave “Zulú”.

– “Mucha suerte, Pelotón Zulú” – dice el General Brown mientras les saluda.
El pelotón le devuelve el saludo, excepto Gohan, que sigue incómodo ante tanta marcialidad militar.
El pelotón se da la vuelta. Están listos para partir.

– “Videl” – la llama su padre.
La Sargento se detiene y mira a Satán, que se acerca a ella y la abraza con fuerza.
Videl parece algo incómoda al ser abrazada de forma tan efusiva delante de sus subordinados.

– “Mucha suerte, hija” – le susurra al oído su padre.
Los ojos de Satán brillan llorosos y su mirada se cruza con la de Gohan, que asiente, confirmándole que recuerda su conversación previa.

– “En los muelles os espera una embarcación” – dice el General Silver. – “Navegar hacia el Sur es la ruta más rápida y segura hasta la antigua Muscle Tower”.
– “Tendremos cuidado” – dice Erasa.
– “Traer al Doctor y salvar la Tierra… Parece sencillo” – bromea Shapner.
El Pelotón Zulú parte hacia la costa con presteza, acompañados por una pequeña patrulla.
A Videl parece que algo le está rondando la mente y necesita preguntárselo a Gohan.

– “Son Gohan, ¿qué te ha dicho mi padre?” – le pregunta.
– “¿Tu padre?” – responde Gohan.
– “Sí. Cuando habéis hablado en privado” – insiste la Sargento.
– “Sólo quería comentarme algunos detalles de la misión” – responde el mestizo, intentando cambiar de tema.
– “¿Crees que me chupo el dedo?” – le dice Videl, ofendida al ver que intenta ocultarle información.
– “Satán parece un buen hombre.” – responde Gohan. – “Se preocupa por ti”.
– “¿Te ha pedido que me cuides?” – le pregunta ella.
– “Me ha pedido que no te deje cuidar de mí” – la corrige Gohan.
Videl agacha la cabeza, avergonzada pero a la vez enternecida por las palabras de su padre.

– “Es un buen hombre” – murmura Videl.
– “¿Qué le pasó en el brazo?” – pregunta Gohan, curioso por el motivo de la lesión.
– “Cuando era una niña, los androides atacaron Orange City.” – explica Videl. – “La gente confiaba en mi padre, porque era el campeón mundial de artes marciales, así que él fue uno de los que lideraban la evacuación.”
– “¿Tu padre era el campeón mundial?” – se sorprende Gohan.
– “Así es.” – responde Videl. – “Durante la evacuación había muchísima gente y me perdí entre la multitud y, sin saber cómo, terminé topándome con los androides.”
Son Gohan escucha atentamente a Videl.

– “Siempre recordaré su mirada fría” – continúa la Sargento. – “Mi padre me encontró y se interpuso entre ellos y yo. Intentó detenerles. Pero sus golpes parecían no afectar a esos monstruos, que ni siquiera se defendían.” – dice mientras sus ojos se llenan de lágrimas, atormentada por el oscuro recuerdo. – “Después, uno de ellos le agarró del brazo, se lo rompió y se lo arrancó. Por suerte, el Ejército Real llegó en ese instante y pudimos huir”.
– “Y decidisteis uniros a la causa.” – dice Gohan. – “Siento que tuvieras que pasar por eso”.
– “Mi padre dijo que era su deber como campeón defender la Tierra e inspirar a las futuras generaciones” – responde Videl.
Son Gohan se da cuenta de que Satán, siendo un simple humano, luchó con más valentía de la que él ha demostrado jamás y se siente avergonzado.

– “Tu padre es un héroe” – le dice Gohan.
Videl sonríe aliviada por las palabras del mestizo.
Shapner interrumpe a la pareja, adelantándoles.

– “Ya hemos llegado” – dice el teniente. – “Ese es nuestro navío”.
Un enorme navío se encuentra frente a ellos, parecido a los que usaba antiguamente la Red Ribbon, pero con las siglas KG (King’s Guard) sustituyendo al logotipo de la Cinta Roja.
El barco está listo para zarpar.

– “Os estábamos esperando, Pelotón Zulu” – les saluda un soldado, mientras ellos suben a bordo por la pasarela.
Nuestros amigos se han acomodado en los camerinos del navío y salen a cubierta mientras el barco zarpa.

– “¿Cuántos días tenemos de viaje?” – pregunta Gohan.
– “Este es el barco más rápido de la flota…” – dice Erasa. – “Aunque tendremos que repostar en una base pirata cercana a Gengoro”.
– “¿En la base abandonada?” – pregunta Shapner.
– “La base fue descubierta por el antiguo General Blue de la Red Ribbon y reconstruida para ser usada por su ejército. Los tanques de combustible deberían seguir llenos.” – explica la analista.
– “Voy a descansar un rato” – anuncia Videl. – “Avisadme si ocurre algo”.
El Pelotón Zulú descansa mientras avanzan hacia la isla.
Han pasado varios días. En la cubierta se encuentran Son Gohan, Videl y Shapner enfrentándose en un combate de entrenamiento. La Sargento y el teniente se unen para combatir al mestizo, que ni siquiera se pone en guardia. 

– “Si conseguís golpearme podéis quedaros con mis raciones de una semana” – fanfarronea Gohan.
Erasa e Ikose observan el combate.
Shapner se abalanza sobre Gohan e intenta agarrarle, pero este salta por encima de él, usando la cabeza del teniente como escalón y provocando que éste se estampe contra el suelo. Videl salta e intenta dar una patada al mestizo mientras está en el aire, pero él la detiene sin dificultad. Al caer, la Sargento vuelve a lanzarse al ataque con una rápida combinación de patadas y puñetazos.

– “¡No está mal!” – exclama Gohan, que esquiva y detiene todos sus golpes. – “Tu padre te ha enseñado bien”.
La Sargento parece frustrarse al no poder ni rozar al mestizo y sigue insistiendo en sus ataques.
Shapner se levanta y ataca por la espalda a Gohan, que se percata de su presencia y esquiva a Videl, dejándola pasar de largo y haciendo que golpee a Shapner.

– “¡Lo siento!” – dice Videl.
Erasa se ríe del teniente sin ningún reparo. Ikose intenta disimular, pero también se le escapa una sonrisa.

– “¡Ya podríais estar ayudando!” – les recrimina Shapner.
– “¡Sí, señor!” – exclama Ikose, que se une a su teniente.
Gohan sonríe al ver ahora a los tres en guardia frente a él.
Shapner es el primero en atacar intentando dar un puñetazo a Gohan, que vuelve a esquivarle.

– “Pensáis demasiado” – les dice el mestizo. – “Debéis dejar que vuestro cuerpo actúe por instinto.”
Ikose se une al teniente y ambos avasallan a Gohan, que sigue esquivándoles.
Gohan agarra los brazos de ambos luchadores y hace que se choquen entre ellos.

– “Así nunca lograréis golpearme” – se burla.
Videl salta por encima de los soldados caídos dando una voltereta e intenta sorprender a Gohan con una patada descendente. Gohan detiene el golpe y agarra el pie de la Sargento, dándose la vuelta y estampándola de cara contra el suelo de forma más violenta de la esperada.
El buen rollo se termina y Gohan observa a Videl con cierto miedo. No ha controlado su fuerza en ese último movimiento y teme haberla lastimado. 

– “¿Estás bien?” – dice Gohan. – “Lo siento, no pretendía…” – se disculpa mientras se agacha para socorrerla.
Videl se da la vuelta rápidamente, sorprendiendo a Gohan y golpeándole en la mejilla.

– “Gané” – dice la Sargento, que está sangrando por la nariz.
Todos sonríen al ver el inesperado giro de eventos.

– “¡Jajaja!” – ríe Shapner. – “¡Esa es nuestra Sargento!”
Videl y Gohan se sonríen el uno al otro satisfechos por el resultado del enfrentamiento, pero una alarma les interrumpe.

– “¡Estamos llegando a la base!” – anuncia un oficial. – “¡Todo el personal debe abandonar la cubierta! ¡Preparaos para la inmersión!”

DBSNL // Capítulo 36: Comandante

DBSNL // Capítulo 36: Comandante
“¿Eso son…? ¡Son B-16!”
Trunks, Goten y Lapis se dirigen hacia la próxima Dragon Ball y ya sobrevuelan el helado Norte, que siempre parece en penumbra, cuando los niños notan dos fuentes de ki cercanas. 

– “¿Lo notas, Son Goten?” – dice Trunks.
– “No son humanos normales” – responde éste.
– “¡Vayamos a investigar!” – dice Trunks desviándose de su rumbo.

Lapis y Goten le siguen.
Al llegar a la posición de esos ki, encuentran la pequeña casa de Lunch destrozada, balazos en las paredes, cristales rotos, restos de explosiones y varios soldados muertos.

– “Sin duda la Red Ribbon ha pasado por aquí” – dice Lapis.
De la casa salen Chaoz y Ten Shin Han, que lleva sujeto el pañuelo de Lunch en su puño.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – dice Ten al verles.
– “Tú eres Ten Shin Han, ¿verdad?” – dice Goten. – “¡Y tú eres Chaoz!”
– “Los hijos de Goku y Vegeta…” – murmura Ten. – “¿Número 17?” – se sorprende.
Lapis, de brazos cruzados, le hace un leve gesto con la mano en señal de saludo.

– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta Trunks.
– “El ejército de la Cinta Roja sigue en activo y se han llevado a Lunch y la Dragon Ball que encontramos” – responde Ten.
– “Les sigo la pista desde hace días” – dice 17.
– “Buscamos las Dragon Balls” – dice Goten.
– “Yo sólo quiero acabar con la Red Ribbon” – añade Lapis. – “Pero parece que ambos caminos pasan por encontrar su base”.
Ten aprieta el puño con fuerza.

– “¿Sabéis dónde están?” – pregunta Ten.
– “Tenemos el radar” – responde Trunks.
En el planeta de los Kaioshin, Piccolo se enfrenta a Zamas y Gohan, que se ha transformado en SS2. Gracias al ki divino, Piccolo es muy superior y juega con ambos, que por mucho que lo intentan no consiguen acertar ni un solo golpe.

– “La diferencia es abismal” – dice Kibito, mientras observa el combate junto al resto de Kaioshin.
Gohan y Zamas toman distancia.

– “¿Alguna idea, Zamas?” – le pregunta Gohan.
– “Me estorbas” – le dice Zamas antes de abalanzarse contra Piccolo.


Dibujado por El Discípulo de Tori

Piccolo le golpea y vuelve a lanzarle junto a Gohan.

– “Si no luchamos con un plan no lograremos ni rozarle” – insiste Gohan.
– “¿Y qué propones?” – le pregunta Zamas entre dientes.
En la Tierra, nuestro grupo de amigos ya se dirige velozmente hacia la localización de la Dragon Ball, dónde esperan encontrarse otra base de la Red Ribbon.
En la base principal de la Cinta Roja, bajo la antigua Muscle Tower, que ha sido reconstruida, Lunch está presa en un calabozo y herida en un brazo.

– “¡Voy a mataros a todos, malditos bastardos!” – grita mientras el guardia la ignora.
De repente, la alarma suena en la base y todos los soldados se preparan para la llegada de intrusos.
En el centro de mando, un envejecido coronel Silver, ahora comandante de la nueva Red Ribbon, tras ser informado de que se aproximan cinco sujetos a sus instalaciones, da las ordenes a su segundo al mando:

– “Envía a los Beta-16 como primera línea de defensa” – dice el comandante mientras inspecciona atentamente las imágenes recibidas por su satélite, fijándose en Son Goten, quién le hace revivir amargos recuerdos. – “Y preparaos para activar los Protocolos 66 y 391”.
– “¡Sí, señor!” – dice su segundo, que agarra el comunicador para transmitir las órdenes al resto de soldados.

Dibujado por Ipocrito


Nuestros amigos se acercan a la base entre la fuerte ventisca, cuando se dan cuenta de que un grupo de siluetas se acerca volando hacia ellos.

– “¿Eso son…? ¡Son B-16!” – grita Lapis, el primero capaz de distinguirlos gracias a sus capacidades aumentadas.
Goten y Trunks se transforman en Súper Saiyajín al escuchar a Lapis, pero Goten es golpeado por un puño lanzado por uno de los robots.
Trunks intenta socorrerle, pero es interceptado por otro B-16, que le impide llegar hasta Goten.
En la sala de control, el comandante Silver sonríe mientras en otro monitor se ve el video de la cámara de seguridad donde nuestros amigos se enfrentaron al B-16 por primera vez. En él se puede ver la aparición de Gotenks.

– “Si evitamos eso, no deberían ser un problema” – murmura el líder de la Red Ribbon. 
El grupo de guerreros no puede distinguir a cuantos B-16 se enfrentan, pues la ventisca es densa y no emiten ningún ki.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas y Gohan parecen haber ideado un plan y se abalanzan sobre Piccolo.
Gohan encara a Piccolo intentando golpearle, mientras Zamas busca sorprenderle por la espalda con su teletransporte “Kai-kai” y sus espadas de ki, esta vez activas en ambas manos. Pero Piccolo usa esa misma técnica de teletransporte para evitar el golpe de Zamas.
El Kaioshin del Norte intenta seguir a Piccolo y ambos se teletransportan repetidas veces por todo el terreno de combate. A Gohan le cuesta seguir sus movimientos y sólo puede intentar buscar un patrón en sus repetidos teletransportes.
Finalmente, Gohan lanza un Masenko al vacío dónde espera que aparezca Piccolo y le obliga a repeler su ataque, dándole tiempo a Zamas para rozar al Dai Kaioshin con su espada de ki, haciéndole un corte en la mejilla.
Piccolo golpea a Zamas y le hace retroceder. Gohan se acerca a toda velocidad hacia el namekiano, cuando éste le lanza una Granada de Luz. Zamas usa su poder telequinético para detener a Gohan y así evitar que impacte contra el ataque de Piccolo.
El Dai Kaioshin recupera distancia y da por finalizado el combate.

– “Parece que habéis aprendido a trabajar juntos” – dice el namekiano.
Gohan vuelve a su estado base.

– “No es suficiente” – dice el mestizo. – “Pese a compensar nuestra carencia de poder con nuestras habilidades conjuntas, no somos rivales contra enemigos de un poder por encima de los mortales.” 
– “No seas tan duro contigo” – responde Piccolo.
– “No se trata de mí.” – continúa Gohan. – “Si nos enfrentamos a seres con el poder de un Hakaishin, mi nivel actual es ridículo. Así no puedo proteger a los que me importan.”
Zamas observa a Gohan, algo sorprendido por sus palabras.

– “Tengo que encontrar una forma de aumentar mi poder” – dice apretando fuertemente sus puños. – “Tiene que haber una manera de sobrepasar mi límite actual”.

Dibujado por El Discípulo de Tori


OLD MAN GOHAN // Capítulo 16: El principio del fin

OMG // Capítulo 16:  El principio del fin
Krilín y Gohan se preparan para el combate.

– “Sigo sin captar su energía” – dice Krilín. – “Pero si han causado todo este estropicio, no podemos subestimarles”.
Gohan asiente.
El Número 17 da un paso al frente.

– “Deja que me divierta un poco” – dice el androide.
– “Está bien” – responde la Número 18. – “Pero los siguientes serán míos”.
Krilín y Gohan se abalanzan sobre el androide, que les esquiva sin dificultad.

– “No está nada mal” – les felicita 17. – “Superáis los cálculos del Doctor Gero”.
Tras el intento fallido de asestarle algún golpe, Krilín y Gohan recuperan la distancia.

– “Esto me da muy mala espina…” – murmura Krilín.
– “¿Llegamos tarde?” – dice una voz que ambos reconocen. 
Ten Shin Han y Chaoz acaban de llegar a la ciudad y descienden junto a Krilín y Gohan.

– “¡Perdón por el retraso!” – dice otra voz.
Yamcha también ha llegado.

– “¿Tú también has venido?” – exclama Krilín. – “Pensé que estarías distraído con alguna chica…” – bromea.
– “Me han fastidiado la cita.” – responde Yamcha. – “Creo que esta vez era la mujer definitiva, ¿sabes?”
La Número 18 avanza y se coloca junto a su hermano.

– “¡Bien!” – exclama. – “Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha… De estos me encargo yo.”
– “¿Nos conoce?” – se sorprende Ten.
– “Al parecer, son androides creados por la Red Ribbon” – responde Krilín.
– “¡¿La Red Ribbon?!” – exclama Yamcha.
Ambos androides disparan una onda de ki que hace que nuestros amigos se dispersen para esquivarlas.
El Número 17 aparece frente a Krilín y le golpea el abdomen. El terrícola se retuerce de dolor, mientras el resto se asombra ante la velocidad del androide.
La Número 18 aparece detrás de Ten Shin Han y le golpea con ambas manos en la nuca, estrellándole contra el suelo.
Son Gohan prepara rápidamente un Masenko y lo lanza contra el número 17, que lo repele de un golpe como si nada.
Chaoz dispara un Dodonpa contra la número 18, mientras Yamcha lanza un Kamehameha. La androide esquiva todos los ataques y se abalanza sobre Yamcha, a quién asesta un rodillazo en el estómago.
El 17 golpea a Gohan, que no puede defenderse ante el poder del androide, pero Krilín, pese a estar dolorido, prepara su Kienzan.

– “Malditos…” – murmura el terrícola antes de lanzarlo.
El Kienzan se aproxima al número 17 por la espalda, pero el androide parece percatarse de su zumbido y se da la vuelta en el último instante, atrapando el disco con sus manos, ante la mirada atónita de Krilín y Gohan.
El androide desvía el Kienzan hacia un edificio, que es derribado por el ataque.

– “Una técnica interesante” – dice el androide, que recibe un impacto directo por sorpresa contra su espalda. 
Gohan ha aprovechado la distracción para atacare con un Garlick-ho, pero el androide no parece inmutarse.

– “Sois muy molestos…” – dice el androide 17.
Mientras tanto, la número 18 golpea a Yamcha. Chaoz intenta detenerla con su poder mental, pero parece inútil. 

– “¿Por qué me tratan tan mal las mujeres?” – murmura Yamcha mientras intenta reponerse.
Ten Shin Han se ha recuperado y apunta a la androide con sus manos formando un rectángulo.
En el último instante, Ten le hace una señal a Chaoz, que lanza una roca contra Yamcha, apartándole de la androide.

– “¡KIKO-HO!”- exclama Ten, lanzando el ataque contra la 18.
El ataque parece que ha impactado de lleno contra la androide, pero al disiparse la humareda, ella aparece rodeada por una barrera protectora.

– “Eso era peligroso…” – murmura la número 18. – “Parece que superáis las expectativas del Doctor Gero”.
El androide 17 lanza un ataque de ki contra Gohan, haciendo que se estampe contra un edificio, y ataca a Krilín.
El terrícola recibe una fuerte paliza y parece que no puede hacer nada frente a la violencia del androide. 
La número 18 se abalanza contra Ten con los mismos resultados.
Cuando Gohan consigue recuperarse, Krilín se encuentra abatido en el suelo, muy malherido.

– “Maldición…” – murmura mientras escupe sangre.
Ten Shin Han también se encuentra tirado en el suelo, y la Número 18 sostiene a Chaoz por el cuello mientras sonríe de forma aterradora.
Yamcha se abalanza contra el número 17.

– “¡Malditos bastardos!” – grita el terrícola. 
Pero éste le intercepta con un ataque de ki que causa una fuerte explosión. Al disiparse el humo, el cuerpo de Yamcha cae inerte al suelo.

– “¡Yamcha!” – grita Gohan.
La número 18 sonríe mientras aún sostiene al pobre Chaoz.

– “Qué frágiles…” – dice mientras aprieta el cuello del pequeño terrícola hasta partirlo.
– “¡Chaoz!” – exclama Gohan.
Krilín intenta gatear hacia Gohan.

– “Vete… Vete de aquí…” – le dice a duras penas Krilín. – “¡Escapa!”
El 17 se acerca a Krilín con la calma típica de los androides y le apunta con su mano.

– “Buen consejo” – dice antes de disparar múltiples ráfagas de ki sobre el terrícola, acabando con su vida.
Gohan es incapaz de moverse. Tiembla frente al miedo y la impotencia de la escena.
Ten Shin Han intenta levantarse y golpear a la número 18 por la espalda, pero su puñetazo no le causa ningún efecto.

– “Patético…” – murmura la androide antes de darse la vuelta y atravesar el abdomen del guerrero de un puñetazo.
– “¡Basta!” – grita Gohan, que aprieta con fuerza sus puños. – “¡Pagaréis por todo esto!”
La número 18 agarra a Ten y lo lanza por los aires, y el número 17 le lanza un ataque de ki para acabar con él.

– “¡He dicho que basta!” – grita Gohan con todas sus fuerzas.
Sus pupilas cambian de color y se tornan verdes durante un instante, su pelo negro se eriza y un aura dorada le envuelve de forma intermitente.
El mestizo se lanza contra los androides, sorprendiendo a la número 18 y golpeándola. La androide impacta contra un edificio, que se derrumba sobre ella. Acto seguido, Son Gohan empieza a descargar una infinita ráfaga de ki contra ella.
El número 17 golpe a Gohan por sorpresa y le lanza contra un coche, pero el mestizo enseguida se levanta y ataca al androide, que esquiva sus ataques.

– “¡Suficiente!” – exclama el 17, que golpea a Gohan primero en la nuca y después en el abdomen, para terminar dándole una patada y alejarle a decenas de metros de distancia, dejando un surco en el asfalto.
La número 18 sale del edificio sin ningún rasguño. Sólo con la ropa algo estropeada.
El número 17 alza su mano hacia Gohan, que a duras penas consigue ponerse en pie.

– “¡Se acabó!” – dice el 17, lanzando una onda de ki contra el mestizo.
– “Lo siento, papá” – murmura Gohan, cerrando los ojos y aceptando su final. – “Son demasiado fuertes…”
En el último instante, otro ataque impacta con el del androide desviándolo y causando una explosión en el cielo.
Gohan y los androides levantan la mirada y en la azotea de un edificio ven a Piccolo, que acaba de llegar.

– “¡Señor Piccolo!” – exclama Gohan, esperanzado ante la llegada de su mentor.
El namekiano se quita la capa y su turbante y desciende, colocándose frente a Gohan, mirando a los androides de forma desafiante.

– “Son muy fuertes” – le dice el mestizo. – “Han matado a…”
– “Aléjate de aquí todo lo que puedas” – le interrumpe Piccolo.
– “¡No puedes enfrentarte a ellos solo!” – responde Gohan. – “Esas cosas han…”
– “¡No nos estorbes!” – le grita Piccolo. – “¡Lárgate de aquí!”
Son Gohan da un paso atrás. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a Piccolo hablarle de esa forma y entiende enseguida que debe obedecerle.
Son Gohan sale volando de la zona a toda velocidad y sin mirar atrás.

– “¡Yo me encargo de él!” – dice la número 18, echando a volar tras Gohan.
Pero tras avanzar unos metros, alguien la intercepta y la remite al suelo de una patada.
Vegeta ha llegado.

– “Yo seré tu pareja de baile” – le dice el saiyajín mientras se señala a sí mismo con el pulgar. – “¡HAAAAAAAAA!” – grita transformándose en Súper Saiyajín.
La androide mira extrañada a Vegeta, pues en sus datos no figura su transformación.
Vegeta parece estar pendiente, mirando por el rabillo del ojo, de la huida de Gohan.

Mientras tanto, Piccolo mira al príncipe saiyajín y sonríe al verse en la misma situación. Reconociendo en Vegeta el cambio que la familia Son provocó en él mismo hace mucho tiempo.

DBSNL // Capítulo 35: Señor Piccolo

DBSNL // Capítulo 35: Señor Piccolo
“Pero… ¿Cuándo ha…?”
En el Planeta Sagrado, Gohan se enfrenta a los Kaioshin en un combate de entrenamiento. 
Los Kaioshin colaboran para darle problemas a Gohan, transformado en Súper Saiyajin. Pero Zamas ataca por su cuenta. Él es el único que consigue arrinconar a Gohan obligándole a transformarse en Súper Saiyajin de nivel 2.


Dibujado por Sorita

Piccolo observa el combate junto a Kibito.
Shin detiene a Gohan con su poder mental, como ya hizo durante el torneo de artes marciales el día que se enfrentaron a Babidí y a Majin Bu. El resto de Kaioshin se abalanzan sobre el mestizo, inmóvil, que en el último momento es capaz de liberarse emitiendo una fuerte ola de ki, haciendo que los Dioses salgan repelidos.
Gohan ha perdido su estado de Súper Saiyajín con ese esfuerzo.
Entre la humareda aparece Zamas, avanzando rápidamente hacia Gohan con su espada de ki preparada para ensartarle. Gohan, cansado y con las manos en sus rodillas, intenta levantar su brazo derecho para interceptar a Zamas.

– “¡Zamas! ¡Detente!” – grita Kibito, al intuir las intenciones del Kaioshin del Norte.
Zamas ha alcanzado a Gohan en el abdomen, pero su espada de ki está desactivada.

– “Has perdido, Son Gohan” – dice Zamas con una sonrisa burlona, sintiéndose superior.
Son Gohan cae de rodillas, agotado.
Piccolo sonríe al ver el desenlace del combate. 
Kibito parece asombrado por el poder del Kaioshin del Norte.

– “Aunque Zamas sea inestable, hay que admitir que es extraordinario” – dice el ayudante de los Kaioshin.
Zamas le da la espalda a Gohan y se aleja, pero después de dar unos pasos se percata de que su mejilla está sangrando. Se toca la herida con la mano y comprueba que, efectivamente, es así.

Al levantar su mirada observa como a lo lejos, un árbol tiene un gran orificio atravesando su tronco.

– “Pero… ¿Cuándo ha…?” – piensa Zamas sorprendido.
Piccolo sigue sonriendo complacido.

– “Un Makankosappo improvisado en el último instante…” – murmura Piccolo. – “Parece que has recuperado tu espíritu de lucha, Son Gohan”.
En la Tierra, Goten, Trunks y Lapis han hecho un alto en el camino para comer. El número 17 les habla sobre su combate contra Piccolo; un combate que recuerda con nostalgia.

– “Tuviste suerte de que no estuviéramos nosotros” – dice Trunks, siempre fanfarrón.
– “¿Creéis que sois más fuertes que yo?” – les pregunta Lapis.
– “Ya nos enfrentamos a la número 18 en el torneo de artes marciales” – dice Goten.
– “La hubiéramos derrotado si no nos hubieran descalificado” – añade Trunks.
Lapis se levanta, sacudiendo los restos de comida de su ropa. 

– “¿Queréis comprobarlo?” – dice con una sonrisa.
Lejos de ahí, en la Kame House, Krilin y la número 18 entrenan en la arena.

– “Si lo que dijo Bulma es cierto y se realiza ese torneo, tenemos que estar preparados” – dice Krilin intentando golpear a la número 18.
– “¡Vamos papá! ¡Tú puedes, mamá!” – anima la pequeña Marron.
Roshi observa el combate tumbado en una hamaca, contento de ver a Krilín con su uniforme de la escuela Tortuga entrenando en su pequeña isla.
Goten y Trunks, transformados en Súper Saiyajín, se enfrentan al número 17. Ambos se combinan para intentar sorprenderle, pero aun así parece que Lapis tiene ventaja.

– “¿Acaso eres más fuerte que la número 18?” – dice Trunks.
– “Tenemos una fuerza similar.” – responde 17.
– “Parece que la 18 se burlaba de nosotros…” – murmura Goten.
– “Hemos mejorado mucho desde entonces” – dice Trunks. – “¡Vamos a demostrárselo!”
– “¡Sí!” – exclama Goten.
Ambos elevan su ki al máximo y atacan a Lapis, que empieza a tener problemas para esquivar a los niños. Finalmente, activa su barrera protectora y ambos saiyajín salen repelidos.
Al norte, donde ya está atardeciendo, en mitad de una ventisca, el ejército de la Red Ribbon acaba de llegar a una pequeña casa en busca de otra Dragon Ball. Uno de los soldados aporrea la puerta y Lunch, con su melena rubia, es quien abre.
Goten y Trunks descansan después del combate. 

– “Sois realmente fuertes” – dice 17. – “Estoy impresionado”.
– “¿Y tú no te cansas?” – le pregunta Goten. – “Eso es injusto.” – protesta.
– “La próxima Dragon Ball está al norte.” – dice Trunks mirando el radar.
– “Mañana continuaremos el viaje” – dice Lapis. – “Ahora descansad”.
En el Universo 6, una silueta recorre los pasillos de la Corporación Cápsula entre las sombras. El sonido característico de sus pasos se escucha en el silencio de las instalaciones. 
El misterioso ser se detiene en una esquina para no alertar a Bulma y a su madre, que cruzan el pasillo a lo lejos.
El ser, después avanza hasta una sala con una gran puerta de seguridad, que pide escanear su retina.

– “Reconocimiento negativo” – dice la máquina. – “Alarma activada en 30 segundos. Muestra de sangre requerida para su desactivación”.
El ser extiende su brazo, que recuerda a una mezcla de insecto y lagarto y coloca el dedo sobre la máquina, que recoge una muestra de su sangre.

– “Bienvenido, señor Vegeta” – dice la máquina, abriendo la puerta del taller.
La silueta que ahora reconocemos como Cell en su primera forma, entra en el taller y se encuentra con dos sarcófagos metálicos en los que se encuentran el Número 17 y la Número 18 y sonríe.
La alarma suena por toda la Corporación Cápsula. Bulma revisa la PDA que lleva en el bolsillo de su bata.

– “¡Es la sala de los androides!” – exclama antes de apresurarse hacia el lugar del incidente.
Una luz blanca brillante parpadea al fondo del pasillo. Bulma se acerca cautelosa para ver de qué se trata, y puede ver como Cell, de espaldas a ella, se yergue y extiende sus alas negras de insecto.