OLD MAN GOHAN // Capítulo 25: Choque de trenes

OMG // Capítulo 25: Choque de trenes
Son Gohan sigue en la Atalaya de Kamisama, intentando ordenar sus pensamientos e ignorante de lo que está ocurriendo en la Muscle Tower.

– “Pensé que viniendo aquí obtendría algún tipo de respuesta.” – se lamenta Gohan.
– “Respuestas…” – murmura Mr. Popo. – “Sin preguntas, no puede haber respuestas.”
– “Ya lo he entendido, no hace falta que se regodee” – responde Gohan, algo mosqueado por la actitud de Popo e incómodo por su inquietante mirada.
En la Muscle Tower, los androides y el Número 16 se analizan los unos a los otros.

– “¿Quién demonios eres tu?” – le pregunta el Número 17 al 16.
– “Soy un androide creado por el Doctor Gero. Igual que vosotros” – responde el robot.
– “¿Y nos atacas?” – pregunta la Número 18.
– “Mi objetivo principal es eliminar a Son Goku” – responde el 16. – “Destruir la Tierra, la naturaleza y los seres vivos que la habitan no está en mi programa… y tampoco en el vuestro”.
– “Hacemos lo que queremos” – responde el Número 17.
– “Supongo que vuestra parte humana es capaz de saltarse ciertos aspectos de vuestro programa principal e ignorar cualquier deducción moral” – reflexiona 16. – “Puede que por eso el Dr. Gero decidiera utilizar humanos en lugar de creaciones puramente mecánicas.”
Norimaki y el resto observan la interacción entre los androides.

– “El número 16 tiene razón” – murmura Senbei. – “Al crear máquinas, éstas realizan sus propias deducciones partiendo de cero, y tanto el Número 8 como el 16 llegaron a las mismas conclusiones.” – explica. – “Pero usando humanos como base, éstos ya tienen unos valores morales previos. Al parecer, Gero consideraba la mente humana más manipulable que la inteligencia artificial…”
Videl se acerca a Erasa y la agarra de la pechera.

– “Vas a tener que responder por esto” – le dice la Sargento con rabia en su mirada.
– “El Alto Mando entenderá mi decisión” – responde Erasa, que pese a sentirse culpable, cree que ha hecho lo correcto.
– “Me importa un carajo lo que diga el Alto Mando” – responde Videl.
La Sargento da un puñetazo a Erasa, que cae al suelo y sangra por la nariz.
Shapner detiene a Videl. 

– “¡Ahora no!” – le dice el teniente mientras la retiene. – “No es el momento”.
Erasa mira a Videl y comprende su sufrimiento.

– “Lo siento, Videl” – dice la analista con lágrimas en los ojos. – “No había otra forma”.
El Número 16 sigue debatiendo con los androides.

– “Rendíos y no tendré que destruiros” – dice el robot.
– “¡Jajajaja!” – ríen los androides.
– “Un hombre de hojalata no va a detenernos” – se burla el 17.
– “Está bien.” – responde el 16. – “Voy a destruiros y después eliminaré al hijo de Goku” – sentencia mientras da un paso al frente.
El Número 8 detiene al 16 agarrándole del brazo.

– “No voy a permitir eso” – le dice Hatchan.
El 16 mira a Hatchan y sonríe de forma inusitadamente tierna.

– “Tu sentimiento es noble” – dice el robot. – “Pero no puedes detenerme.”
En la Atalaya de Kamisama, Gohan sigue meditando.

– “Está bien…” – murmura el mestizo. – “Empecemos por el principio.”
– “Ese es un buen comienzo” – responde Mr. Popo.
– “¿Qué entrenamiento hizo mi padre aquí?” – pregunta Gohan.
– “Poseer la calma del firmamento y moverse más rápido que el rayo” – responde Mr. Popo. – “Esas fueron sus primeras lecciones”. 
– “Supongo que esas lecciones ya las he aprendido…” – se lamenta Gohan. – “Aún así, dudo que con eso lograra derrotar a los androides. ¿Qué mas aprendió?”
– “Entrenó aquí conmigo” – dice Mr. Popo. – “Pero por duro que fuera el entrenamiento, ahora para ti sería pan comido. Superaste a Son Goku hace mucho tiempo”.
– “Puede que sea más fuerte de lo que él fue, pero nunca le he superado” – responde Gohan, reconociendo y lamentando sus debilidades.
De repente, Gohan recuerda unas palabras de su padre en el palacio de Uranai Baba: “Debes triunfar donde yo fracasé”.

– “¡Eso es!” – exclama. – “¿Hay algún entrenamiento o ejercicio que mi padre no fuera capaz de completar?” – pregunta Gohan.
Mr. Popo se queda en silencio, intentando recordarlo.

– “Ahora que lo dices…” – responde el guardián de la atalaya.
En la antigua base de la Red Ribbon, el Número 16 se acerca a los androides.

– “Yo me encargaré de él” – dice el Número 17.
– “Date prisa.” – responde la Número 18. – “Su cara me pone nerviosa”.
El Número 17 se abalanza sobre el 16 y le golpea en la cara. El robot ni parpadea.
Todos se quedan en silencio al ver lo el resultado. Es la primera vez que la fuerza de los androides ha sido superada. El mismo androide 17 se queda sorprendido ante tal suceso.

– “Ya os lo he dicho” – dice el Número 16. – “Mis capacidades os superan”.
El robot agarra el brazo del 17 y le golpea en el abdomen. Acto seguido, le lanza contra la Número 18, que lo esquiva.
El Número 17 se estrella contra un muro y éste se derrumba sobre él.

– “¿Qué clase de monstruo eres?” – titubea la Número 18.
La androide apunta con sus manos al 16, asustada por ver caer a su hermano, y le lanza una ráfaga de ki, que el robot ignora mientras avanza hacia ella. Las esferas de ki estallan contra él y a su alrededor.
El Número 17 se levante de entre los escombros.

– “Maldito bastardo” – murmura enfurecido.
De repente, de entre la humareda, un puño del Número 16 surge volando y avanza rápidamente hacia la Número 18, agarrándola de la cabeza.

– “¡Hermana!” – exclama el 17.
El otro puño aparece igualmente por sorpresa y agarra al Número 17 de la misma forma.
Ambos puños vuelven a los antebrazos del Número 16, que ahora sostiene a ambos androides por la cabeza, uno en cada mano.
En la atalaya, Mr. Popo a llevado a Gohan hasta la puerta de la Sala del Espíritu y el Tiempo.

– “Así que ahí dentro se puede realizar el entrenamiento de un año en un solo día…” – murmura sorprendido Gohan.
– “Eso es.” – responde Mr. Popo. – “Pero las condiciones dentro son extremas. La temperatura cambia de forma brusca, hay poco oxígeno y la gravedad es diez veces superior a la terrestre. Tu padre solo pudo soportarlo durante unos meses.”.
Son Gohan, pese a estar algo preocupado por las exigencias de la sala, entiende que esto es lo que debe hacer.

– “Voy a entrar” – decide el mestizo.
Mr. Popo agacha la cabeza y se coloca frente a Gohan, impidiendo su paso.

– “No estoy seguro de que Kamisama hubiera accedido a esto…” – murmura Mr. Popo. – “Los androides son una creación humana. No son distintos a las guerras en las que Kamisama nunca intervino.”
Son Gohan entiende las dudas de Mr. Popo, pero tiene una promesa que cumplir.

– “Los androides ya no son el problema” – responde Gohan.
Mr. Popo se sorprende al escuchar al mestizo.

– “Cell anda suelto.” – explica Gohan. – “Una criatura que busca absorber a los androides para hacerse más fuerte. Además, otro extraño poder ha aparecido con habilidades mágicas superiores a las de Uranai Baba.”
El guardián de la atalaya mira fijamente al suelo, intentando asimilar toda la información que acaba de escuchar.

– “Aún así…” – reflexiona Mr. Popo. – “No estoy seguro de…”
– “No le estoy pidiendo permiso, Mr. Popo” – le interrumpe Gohan.
El guardián de la atalaya levanta la cabeza y ve que la mirada de Gohan ha cambiado.  En sus ojos puede verse una determinación que le aterroriza y le conmueve a partes iguales.

– “¿Qué te ha pasado, Son Gohan?” – titubea el guardián.
– “Apártese” – le sugiere el mestizo.
El guardián de la atalaya, resignado, permite el paso a Gohan.

– “Está bien” – dice Mr. Popo. – “Puedes pasar”.
Ahora es el mestizo quién agacha la cabeza, sintiéndose culpable por hablar así al guardián.

– “Lo siento, Mr. Popo” – dice Gohan, mientras da un paso al frente hacia la puerta. – “Tengo que entrar”.
– “Recuerda: Si permaneces ahí dentro más de 48 horas, la puerta desaparecerá y quedarás atrapado.” – le advierte el guardián, que ya ha comprendido que no puede detener al mestizo. – “Además, una vez dentro, no sentirás nada de lo que ocurre fuera. Estarás solo.”
– “Solo…” – murmura Gohan de forma melancólica. La soledad es una emoción que el mestizo conoce muy bien. – “Gracias” – responde.
En la Muscle Tower, el Número 16 hace chocar las cabezas de los androides 17 y 18 y después los estampa contra el suelo.
Norimaki y el resto observan el combate.

– “¿Hemos ganado?” – se pregunta el doctor, incrédulo.
El Número 16 deja a los androides en el suelo y desencaja sus puños, apuntando con los cañones de sus antebrazos a los gemelos.
Los cañones acumulan energía y brillan intensamente, pero en el último instante, los androides golpean a la vez al 16 en la barbilla con una patada, haciendo que éste de un paso atrás y que su poderoso ataque salga desviado, destruyendo la Muscle Tower desde la base hasta la cima, partiéndola por la mitad antes de que se derrumbe.
Los androides aprovechan para retroceder y ponerse en guardia.
Algunos soldados han muerto a causa del ataque y el derrumbe.

– “Eso ha estado muy cerca…” – exclama Pilaf que, junto a Shu y Mai, han estado apunto de ser alcanzados por el ataque.
– “Es increíble…” – murmura Shapner asombrado. – “Qué poder tan devastador…”
El Número 17 escupe al suelo humillado y enfadado.

– “No dejaré que un androide anticuado se ría de mí” – murmura el 17.
– “Vamos a enseñarle de qué somos capaces” – responde la Número 18.
– “No podéis ganar.” – les interrumpe el Número 16.
El Número 16 se abalanza sobre los androides. El 16 intenta golpear a la Número 18, que activa su barrera y sale rebotada como una pelota. El 17 agarra al 16 por la espalda, intentando inmovilizarle, pero éste lo agarra y se lo quita de encima sin dificultad, lanzándole contra el suelo.
La Número 18 lanza un potente ataque de ki hacia el robot, pero éste lo repele fácilmente.

Antes de que el 17 se levante, el 16 le pisa la espalda, manteniéndole contra el suelo, boca abajo, y desencaja su puño derecho, apuntando a la cabeza del androide.

– “¡Hermano!” – exclama la Número 18, que asume que es el final del 17.
En ese instante, un ataque se aproxima por la izquierda del Número 16. Éste lo detecta y extiende su mano izquierda, interceptándolo sin problemas.
Sobre una colina cercana, Cell sonríe de forma terrorífica.

– “¿Quién eres tu?” – le pregunta el Número 16 a la criatura.
– “Podría preguntarte lo mismo…” – responde Cell.
En la Atalaya de Kamisama, Gohan ya ha entrado en la sala y observa el vasto horizonte de una sala blanca y vacía que no parece tener fin.

– “Todo es de color blanco…” – murmura el mestizo. – “Me siento más pesado… Y hace mucho calor… Me cuesta respirar.” – piensa el mestizo. – “Esto va a ser más duro de lo que esperaba…” – murmura. – “¡Pero no fracasaré!” – añade mientras se ajusta el cinturón con fuerza.

DBSNL // Epílogo: Project Rebirth

DBSNL // Epílogo: Project Rebirth
En el espacio, un satélite de aspecto extraño que recuerda a la tecnología espacial del Imperio de Freezer, y con el emblema de la Red Ribbon, orbita alrededor de la Tierra.
Una luz roja parpadea en uno de sus módulos y parece que todo el sistema despierta de su hibernación.
Por el único ojo de buey del satélite puede verse una cámara llena de líquido verdoso en la que se distingue una pequeña silueta humanoide en suspensión. Y bajo la ventana puede leerse una inscripción: “Project Rebirth”.

DBSNL // Capítulo 44: Antes de la tormenta

DBSNL // Capítulo 44: Antes de la tormenta
“Merece la pena”
Días después, Goten y Trunks han reunido las Bolas de Dragón restantes y se encuentran en la Corporación Cápsula para invocar al dragón.Ten Shin Han, Chaoz, Lunch, Roshi, Oolong, Krilín, Lázuli, Marron, Lapis, Mai, Pilaf, Satán, Mr. Bu, Bulma, Bra, Yamcha, Puar, Chichi, el Rey Gyuma, Goten, Trunks, Suno y el Número 8.
Son Gohan está con ellos, pues alterna sus estudios en la Academia con visitas a Videl, ya que no quiere dejarla sola en su estado.
Sólo faltan Goku y Vegeta.
Bulma se dispone a invocar al Dragón, cuando Gohan la interrumpe.

– “Espera, Bulma” – dice Gohan. – “¿Vale la pena resucitarlos a todos ahora? No sabemos cuándo tendrá lugar el torneo, ni cuál será su resultado. Puede que resuciten sólo para desaparecer dentro de poco.” – continúa Gohan, quién parece realmente triste.
– “Merece la pena” – responde Krilín, mirando a Lázuli y Marron. – “Si pueden vivir, aunque solo sea un día más junto a sus seres queridos, sin duda vale la pena.”
Son Gohan mira algo sorprendido a Krilín.

– “Pronto lo entenderás, Son Gohan.” – le dice Krilín sonriendo.
Gohan mira a Videl y sonríe, pese a seguir con una mirada triste.

– “Tienes razón.” – responde.

Son Goku y Vegeta aparecen con el Shunkanido.

– “¿Llegamos a tiempo?” – pregunta Goku.
Pilaf retrocede con miedo al ver a Son Goku después de tantos años.

– “¡Ah! ¿Tú eres…?” – dice Goku. – “¿Quién eres?”
Todos ríen por la reacción de Goku. Bulma y Yamcha le refrescan la memoria y le cuentan todo lo ocurrido con la Red Ribbon.

– “¡Vaya! ¿Tao Pai Pai y Silver?” – exclama Goku. – “Increíble…” 
Goku mira a Pilaf.

– “Ya me acuerdo de vosotros” – dice Goku. – “Estuvisteis dándonos problemas durante un tiempo…”
Sus palabras hacen que Pilaf retroceda con miedo.

– “¡Me alegro de veros!” – dice Goku ofreciéndole su mano con una enorme sonrisa.
Pilaf acepta y le devuelve la sonrisa.

– “Yo también me alegro” – dice con lágrimas en los ojos, pensando en los errores que ha cometido con Goku.
Suno se acerca tímidamente a nuestro héroe.

– “Hola, Son Goku” – le dice.
– “¡Hola!” – la saluda tan alegremente. – “¿Y quién eres tú?”
Una gota de sudor cae por la frente de todos.

– “Era de esperar” – murmura Krilín.
– “Nunca cambia” – añade Chichi.
Tras refrescarle la memoria, Suno y Goku se abrazan.

– “¡Me alegro de verte!” – exclama Goku.
Goku se percata, por el rabillo del ojo, de la presencia del Número 8 detrás de la multitud.

– “¡Hatchan!” – exclama Goku, que corre a abrazarle.
– “De él sí se acuerda…” – murmura Yamcha. – “Nunca entenderé cómo funciona su cabeza”.
El Número 8 abraza con fuerza a Goku.

– “¡No has cambiado nada!” – exclama Goku.  “¡Y veo que sigues tan fuerte como siempre!” – le dice el saiyajín mientras es estrujado por el robot.
– “Lo siento, ¡es la emoción!” – se disculpa Hatchan sonriente.
Todos observan la escena contentos y enternecidos.

– “Son Goku” – les interrumpe Bulma. – “Haz los honores”.
Son Goku invoca a Shenron. El cielo se oscurece y el Dragón Sagrado aparece como un relámpago en la noche.

– “Es increíble…” – dice Suno, asombrada y aterrorizada ante la presencia del gigantesco Dragón.
– “Al final te acostumbras” – le dice Yamcha, intentando impresionarla.
Nuestros amigos piden que resuciten todos los que murieron a causa del enfrentamiento con Mirai Freezer.
Después piden que resucite Shu, que aparece frente a ellos en un abrir y cerrar de ojos.
El pequeño zorro mira a nuestros amigos; y al ver a Bulma, Yamcha, Puar, Oolong y Goku, parece quedarse desconcertado.

– “¿Es este mi infierno?” – murmura asustado.
Pilaf y Mai se lanzan a abrazarle llorando de alegría y todos parecen felices al ver la reunión.
Nuestros amigos deciden reservar el tercer deseo para otra ocasión, pues no tienen nada más que pedirle a Shenron, que desaparece en el cielo.

– “¿Qué hay de mí, Son Goku?” – le dice una voz interior al saiyajín.
– “¡Kaiosama!” – exclama Goku. – “Pues… parece que he vuelto a olvidarme de usted… jajaja”
Todos celebran la pequeña victoria, aprovechando que están todos juntos y puede que por última vez.

– “Deja que le eche un vistazo a ese brazo” – le dice Bulma a Lapis. – “Con los planos que recuperasteis y lo que aprendí con el Número 16, creo que podré repararlo”.
– “No hace falta” – responde 17. – “Pero te lo agradezco.”
– “¡Claro que sí!” – interviene Mai. – “¿Y si vuelves a meterte en líos?”.
Lapis se sonroja un poco, pues nunca una mujer que no fuera su hermana le ha llevado la contraria.
Krilín y la Número 18 sonríen al ver a la posible nueva pareja.

– “¡Krilín!” – le saluda Goku mientras le hace una carantoña a Marron. – “Ya me han contado que apareciste en el momento justo con tu Kienzan” – le dice imitando a Krilín lanzando su técnica.
– “No te burles de mí, Goku…” – le responde éste.
– “Jeje.” – ríe Goku. – “Y gracias a ti, Número 18, por salvar a los chicos” – añade.
– “No hay de qué” – responde la androide. – “Pero llámame Lázuli”.
Los meses pasan y nuestros amigos se preparan para el posible torneo que decidirá el destino del universo.
Mientras Goku y Vegeta entrenan con Whis y Beerus para dominar el Súper Saiyajín Blue, Son Gohan estudia el pasado de su raza, intentando descifrar las claves para aumentar su poder.
Pan ha nacido y Gohan visita a su familia pese a su estudio y entrenamiento en la Academia Kaioshin.
Goten y Trunks entrenan juntos, pero también con sus padres cuando visitan la Tierra.
Un día, durante el entrenamiento en el planeta de Beerus, Whis interrumpe a Goku y Vegeta.

– “Tenemos que reunirnos con Piccolo y los Kaioshin.” – dice el ángel. – “El Daishinkan tiene un mensaje del señor Zeno”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 24: La noche más larga

OMG // Capítulo 24: La noche más larga
Son Gohan, Karín y Yajirobe se encuentran en el tejado de la torre. El mestizo ya ha encajado el bastón mágico en el agujero de la cima.

– “Mucha suerte, Son Gohan” – le dice el Duende Karín.
– “Dale recuerdos a Mr. Popo” – dice Yajirobe.
– “Gracias por todo” – responde el mestizo. – “Nos veremos pronto”.
Gohan mira al cielo, preparado para partir hacia el palacio de Kamisama.

– “¡Alárgate bastón mágico!” – exclama.
El bastón empieza a alargarse y Gohan, agarrado a él, desaparece en el cielo en un instante.
Yajirobe y Karín se quedan mirando el infinito azul del cielo.

– “¿Crees que lo conseguirá?” – pregunta Yajirobe.
– “Mañana lo sabremos” – responde Karín. – “Le espera un año muy duro”.
Yajirobé mira a Karín confuso por sus palabras.

– “Odio cuando hablas en presagios” – le espeta al felino.
– “¡Pero da emoción a la trama!” – responde Karín enfadado.
En la Muscle Tower, los androides continúan bombardeando sin cesar la barrera protectora.

– “¡Así no es divertido!” – se lamenta la Número 18. – “¡Salid a pelear!”
El Número 17 levanta su mano y prepara una esfera de energía concentrada.

– “¡Apártate, 18!” – le dice a su hermana.
Suno, Shapner, el Número 8 e Ikose observan a los androides.

– “La barrera no va a soportar ese ataque…” – murmura Suno.
Shapner mira su alrededor, desconcertado.

– “¿Dónde está Videl?” – pregunta el teniente.
En el laboratorio, Videl sigue apuntando con su arma al Dr. Normiaki.

– “No me tiente, Doctor” – le advierte la Sargento.
– “Videl, ¡este robot puede ser nuestra salvación!” – interviene Erasa. – “Al menos deberíamos considerarlo. Tenemos que informar al General Silver.”
– “Informaremos al Alto Mando” – responde Videl.
– “¡No hay tiempo!” – insiste Senbei. – “¡Los androides van a acabar con todo!”
En ese momento, Shapner entra en el laboratorio y desenfunda su arma, colocándose junto a Videl.

– “¡¿Qué está pasando aquí?!” – pregunta algo confuso.
– “¡Este robot puede salvarnos!” – responde Norimaki.
– “Y puede que después mate a Son Gohan” – añade Videl.
– “Es sólo una posible interpretación de su programación” – la corrige Erasa.
– “¡Salvar la humanidad es el objetivo principal!” – insiste Senbei.
– “Usted busca venganza” – responde Videl.
Senbei da un paso más hacia el botón de activación.
– “¿Y no la merezco?” – pregunta el Doctor. – “Después de que los androides atacaran las principales ciudades del continente, los recursos en Gengoro empezaron a escasear” – narra Senbei. – “Mi hermana pequeña entró en coma y tuve que encerrar a las gemelas para que no arrasaran con todo. Unos años después, los androides llegaron a la Aldea y aniquilaron a casi todos su habitantes. Mi mujer y mi hijo no sobrevivieron.” – continúa. – “¿Y ahora queréis negarme mi venganza? Lo siento mucho, Sargento, lo siento por el hijo de Goku, pero si su vida es el precio de la salvación… Me parece asequible”.
El Número 17 dispara su poderoso ataque contra la barrera, provocando una gigantesca explosión que la resquebraja hasta causar su estallido.

– “¡La barrera ha caído!” – exclama la Coronel.
El temblor causado por la explosión hace que Videl y Shapner se distraigan y Senbei aprovecha para intentar apretar el botón, pero Erasa le detiene en el último instante, derribándole e inmovilizándole.

– “¡No lo entendéis!” – se resiste Norimaki en el suelo. – “¡Estáis condenando a la humanidad!”
Videl y Shapner levantan al Doctor y lo esposan.

– “¡Llévatelo!” – le dice Videl a Shapner.
El teniente agarra a Senbei por el brazo y sale del laboratorio, mientras el Doctor sigue intentando convencerles de que están poniendo en peligro la supervivencia del planeta.

– “Gracias, Erasa” – le dice Videl, dándose la vuelta para hablar con su amiga. – “Por un momento creí que…”
La analista sigue de pie junto al sarcófago, ensimismada, mirando el botón de activación.

– “¿Erasa?” – le dice Videl, que intuye sus intenciones.
– “Lo siento, Videl” – responde Erasa. – “Nos jugamos demasiado”.
– “¡Erasa! ¡NO!” – exclama Videl mientras intenta alcanzar a su compañera.
Erasa aprieta el botón y el féretro empieza a abrirse con un sonido hidráulico.
Mientras tanto, Son Gohan sigue ascendiendo hacia el Palacio de Kamisama.

– “¡Ahí está!” – exclama al ver la atalaya.
El bastón mágico reduce su velocidad al aproximarse a su destino, y al llegar, se encaja en el orificio de la base de la atalaya.
Son Gohan salta y se agarra a la escalera, por la que sube hasta llegar a la plataforma.

– “¡Increíble!” – exclama contemplando el lugar. – “¡Parece que todo está intacto! ¡Este sitio es precioso!”
– “Muchas gracias” – le responde una voz.
Mr. Popo, que no ha cambiado en absoluto, se acerca a él dándole la bienvenida.

– “¡Mr. Popo!” – exclama Gohan, contento de ver al guardián de la atalaya.
– “Me alegro de verte, Son Gohan” – responde Popo. – “He invertido mis días en seguir cuidando de este lugar y mantenerlo tal y como le gustaba a Kamisama”. – añade con cierta nostalgia. – “¿Qué te trae por aquí?”
– “Vengo a buscar respuestas” – responde el mestizo.
El guardián de la atalaya le mira algo confuso.

– “¿Respuestas?” – le pregunta. – “¿A qué preguntas?”
Son Gohan mira algo sorprendido a Mr. Popo, pues acaba de darse cuenta de que ha llegado hasta aquí sin tener claro lo que ha venido a buscar.
En la Muscle Tower, la barrera ha caído y los androides bombardean la base.

– “¡Respondamos con todo!” – ordena Suno. – “¡Fuego a discreción!”
Los robots de combate tripulados disparan a los androides, que activan sus barreras.

– “¿Verdad que es injusto?” – se burla el Número 17.
Ikose observa detenidamente la situación, buscando una apertura en su defensa.

– “¡Tengo una idea!” – anuncia el joven soldado.
En el laboratorio, el Número 16 se pone en pie por primera vez. Erasa da un paso atrás de forma cautelosa ante la imponente envergadura del robot.

– “¿Qué has hecho, Erasa?” – murmura Videl.
Shapner, que estaba llevando al Doctor al calabozo, vuelve sobre sus pasos después de haber escuchado el alboroto. Al entrar en el laboratorio de nuevo, se queda petrificado al ver al Número 16, que parece estar analizando su entorno.
Norimaki aparta a Shapner y se acerca al robot.

– “Buenos días, Número 16” – le dice Senbei.
El robot le mira de forma inexpresiva y permanece callado.

– “Estás en la Muscle Tower” – continúa el Doctor.
El Número 16 mira al científico y a todos los que le rodean, analizándoles.

– “No sois personal de la Red Ribbon” – dice el robot.
– “La Red Ribbon ha desaparecido” – responde Normiaki. – “Los androides Número 17 y Número 18, creados por el Doctor Gero, fueron despertados y se dedican a destruir todo lo que encuentran a su paso”.
– “¿Dónde está Son Goku?” – pregunta el Número 16, ignorando la narración de Senbei.
– “Son Goku murió debido a un problema cardíaco hace muchos años” – responde el Doctor.
– “¿Y por qué me habéis despertado?” – pregunta el robot.
– “¡Los androides están destruyendo la Tierra!” – interviene Erasa. – “¡Han matado a mucha gente!”
– “Mi misión es matar a Son Goku” – insiste el Número 16.
– “Tiene un hijo” – le revela Senbei.
En la superficie, Ikose agarra el cañón de energía que antes empuñaba Shapner y lo vuelve a convertir en una cápsula. Después, se acerca al Número 8.

– “¡Lánzame por encima de ellos!” – le dice el joven soldado al gigantón.
– “Pero…” – duda Hatchan.
– “¡Vamos!” – insiste Ikose.
El Número 8 agarra al soldado boca abajo y, tras cargarlo sobre su espalda, lo lanza de cabeza hacia los androides, que siguen protegiéndose de los ataques de los robots de combate con sus barreras.
Ikose pasa entre ambos androides, que se sorprenden al ver al chico volar por los aires.

– “¿Pero qué demonios…?” – murmura el Número 17.
El soldado, al sobrevolar a los androides, activa la cápsula y se genera el cañón de energía.

– “Sus barreras están centradas en detener todo ese fuego delante de ellos…” – piensa Ikose. – “¡Pero por detrás deberían ser vulnerables!”
Ikose dispara el cañón hacia el Número 17. La energía choca contra la barrera protectora del androide, que se resquebraja y estalla en un instante. El cañonazo impacta contra él y lo derriba.
Todos se sorprenden de que el plan haya funcionado.

– “¡Bien hecho, chico!” – exclama Suno.
El Número 8 amortigua la caída de Ikose, mientras la Número 18 desciende junto a su hermano, que vuelve a levantarse.

– “¡Ya estoy harto de juegos!” – dice el Número 17 enfadado.
Hatchan se interpone entre Ikose y el androide.

– “No dejaré que hagáis daño a mis amigos” – insiste el Número 8. – “Son Goku me enseñó que los amigos son lo más importante. No dejaré que les toquéis. Son Goku…”
El Número 17 parece aún más crispado e interrumpe a Hatchan.

– “¡Deja de decir ese nombre!” – exclama el 17. – “¡Muere con ellos!” – dice abalanzándose sobre el Número 8.
De repente, un puño volador golpea al androide y lo lanza contra una tanqueta.
El Número 16 aparece en escena.

– “Número 17 y Número 18” – les dice. – “Habéis excedido vuestro programa. Vuestra existencia es peligrosa para la Tierra. Os pido que os detengáis”.
Junto al Número 16, Videl, Shapner, Erasa y Senbei observan los acontecimientos.

– “Gracias, Número 16” – le dice Norimaki.
– “Me encargaré de ellos. Mis capacidades sobrepasan las suyas” – responde el robot. – “Pero después, me revelaréis el paradero del hijo de Goku”.