DRAGON BALL SUPER GALLERY VI


By: Red_Ribbon_DBZ


Seguimos posteando el homenaje DRAGON BALL SUPER GALLERY, el cual protagoniza una férrea batalla en el canal de Youtube y del que podrás repasar anteriores entregas en esta misma web:

Procedemos a repasar sus entregas número 31 a la número 36:

Tomo 21. “A por ello. El planeta Namek.”. Abril 1990. (Capítulos 241-252)

Yoshifumi Tozuka, autor de “Undead Unluck” se apunta a tan bonito homenaje en su edición número 31. Bien conseguida y con algo de lore plasmado en su portada reimaginada. Este tipo de añadidos, bien realizados, siempre es un valor positivo a la participación del artista.

“Me encantan las tensas batallas del arco de Freezer. Creo que el tema de Dragon Ball de que cada personaje hace lo que puede y lo hace lo mejor que puede es algo que influyó en mi propio manga”

Tomo 29. “Goku derrotado”. Marzo 1992. (Capítulos 338-349)

Esta vez contamos con el ilustrador de una obra tan conocida como “Death Note”, Takeshi Obata. Homenaje en toda su expresión la adicción de Toriyama a las maquetas de vehículos. Una de las más redondas a nivel de comprensión del mundo del Sensei a la hora de plasmar su obra.

“Felicidades por el 40° cumpleaños.

Diseñé la portada del volumen 29 Como alguien que creció con los vehículos de Toriyama Sensei, me siento extremadamente honrado. Los coches que aparecen en la obra están dibujados de forma mucho más atractiva que en la vida real y he intentado copiarlos en numerosas ocasiones. No pude dibujarlos tan bien, pero antes de darme cuenta, me empezó a gustar este tipo de diseños y determinó completamente mi gusto por ellos. Este Volkswagen también es un coche raro. Lo busqué pero no encontré ningún modelo similar y no pude dibujarlo bien. (Risas) Una vez más sentí respeto por la profundidad de Toriyama-sensei”

Tomo 18. “Son Gohan y Piccolo Daimaoh”. Julio 1989. (Capítulos 205-216)

Esta vez el turno es para Naho Ooishi “‘Dragon Ball SD”, “Episodio de Bardock“) que se queda con este tomo. La antigua discípula de Toriyama nos habla, muy agradecida, de su trabajo en la franquicia.

“Mi primer contacto con Dragon Ball fue cuando estaba en la guardería. Probablemente aún no sabía leer manga, mi padre me regaló un tomo de Dragon Ball en lugar de un libro para colorear. Afortunadamente, pude continuar mi participación en Dragon Ball incluso después de convertirme en adulta, pudiendo seguir los pasos de un Goku que se convirtió en padre y luego en abuelo. Se podría decir que Dragon Ball es una presencia enorme en mi vida, en el sentido literal de la palabra. No puedo agradecer lo suficiente a Toriyama-sensei por permitirme trabajar en la franquicia. Realmente te lo agradezco. Siempre amaré Dragon Ball”

Tomo 35. “Adiós, guerreros”. Septiembre 1993. (Capítulos 409-420)

Esta vez a cargo de Hiroyuki Asada, mangaka responsable de “Tegami Bachi”. Acabado muy pictórico en una entrega complicada por las fechas en las que fue realizada y publicada.

“Gracias a mi papel como juez del Premio Tezuka durante seis años, solía reunirme con Toriyama Sensei dos veces al año. Intercambiábamos opiniones, comíamos y escuchaba muchas historias interesantes. Me encantaba Toriyama-san, que siempre estaba relajado y era muy natural. Fue difícil realizar la portada para este volumen, debido a que la fecha límite estaba próxima tras recibir la noticia de su muerte. Y, sobre todo, que Toriyama-san no podría verlo.
Sin embargo, lo dibujé rezando para que le llegara. Muchas gracias. Te adoro”

Tomo 39. “Adiós, orgulloso guerrero. Diciembre 1994. (Capítulos 460-472)

El mangaka responsable de esta entrega, apenas necesita presentación. Un tal Toyotaro (“Dragon Ball Super”) convierte su ilustración de un regreso a otra época sugestionado por la climatología de la portada original.

“Cuando se trata de zonas nevadas, inmediatamente pienso en la Muscle Tower, ¡así que opté por una situación en la que están siendo perseguidos por los fantasmas del Ejército Red Ribbon!

Todas las ilustraciones de Toriyama Sensei ya están perfectamente compuestas, por lo que esta experiencia me hizo sentirme bastante honrado. Ahora que lo pienso, Toriyama Sensei dijo que de las ilustraciones que había dibujado casi ninguna le gustaba realmente. “¡Eso no puede ser cierto cuando dibuja cosas tan asombrosas!” Pensé, así que una vez seguí adelante y le pregunté directamente. Su respuesta fue: “La gente de mi generación no hace cosas como alardear de nuestro propio trabajo”. A juzgar por eso, creo que probablemente tenía una o dos ilustraciones favoritas, pero ese no era el tipo de cosas sobre las que el propio creador hablaría
Recuerdo haber pensado que eso era genial y muy propio de él, y llegué a admirarlo incluso más que antes.


¡Felicitaciones por 40 años! Ahora y siempre, Dragon Ball nunca morirá”

Tomo 17. “Un terror sin precedentes”. Mayo 1989. (Capítulos 193-204)

Takehiko Inoue, archiconocido por “Slum Dunk” o “Vagabond“ se une a DRAGON BALL SUPER GALLERY en su entrega número 36, la última de este artículo.

Nos deja un misterio difícil de resolver: ¿le cobrarían por palabra en su comentario sobre participar en esta iniciativa?

“Tuve mucha suerte y me alegro de que me publicaran en la misma revista a la vez que Dragon Ball”

Nada mal estas 6 propuestas.  A nivel artístico es de las más completas. ¿Cuál es tu favorita por ahora?

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXVI: Todo a una carta

Red World / Parte XXVI: Todo a una carta

“Los débiles son el alimento de los fuertes.”

En la costa, el gigante de la Red Ribbon propina otro derechazo a Watagash, impidiendo que se levante… pero cuando va a darle otro puñetazo, Pino recuerda que ha perdido el brazo izquierdo.

– “Maldita sea…” – refunfuño el piloto.

En su lugar, el gigante propina un rodillazo en la barbilla al enemigo.

Entre las rocas, Krilín y Ten Shin Han intentan idear una ofensiva, mientras el androide Número 17 sigue atrapado en su pesadilla particular; sobrevolados por Chilled que, con asombrosa calma, los busca con la mirada.

– “¿Estás seguro?” – pregunta Ten.

– “Confía en mí.” – responde Krilín.  – “Estuve entrenando duro en la Sala del Espíritu y el Tiempo. Puedo hacerlo.”

– “Está bien…” – asiente Ten. – “Pero no será fácil.” – añade mirando a Chilled. – “Necesitaremos una distracción… y no parece de los que se dejan engañar dos veces por la misma técnica.”

Ten Shin Han mira de reojo al Número 17.

– “Hemos desperdiciado el factor sorpresa salvándolo.” – protesta Ten. – “Y ahora el enemigo conoce el Taiyoken.”

El Número 17 no responde.

– “No seas tan duro con él.” – suspira Krilín. – “Su compañera acaba de morir.”

– “¿Los androides tienen compañeros?” – refunfuña Ten.

El Número 17 sigue con la mirada perdida.

De repente, Chilled asciende hasta tornarse un diminuto punto en el cielo. 

– “¡¿EH?!” – miran nuestros amigos al darse cuenta de que el enemigo se mueve.

El demonio del frío levanta el brazo con el dedo extendido. Un chispazo en la yema de su dedo. Una minúscula partícula de ki morado se materializa sobre él, cuyo destello puede verse desde el escondite de los terrícolas.

– “¡TENEMOS QUE ALEJARNOS DE AQUÍ!” – exclama Krilín.

La partícula de energía se expande repentinamente y forma una gigantesca bola de energía que cubre el cielo y lo tiñe todo con luz morada.

Ten Shin Han mira con horror la esfera de ki.

– “No podemos huir de algo así…” – piensa el guerrero de tres ojos.


Chilled lanza el ataque. El enorme orbe de energía se precipita lentamente sobre la Tierra.

– “¡¡TEN!!” – exclama Krilín, intentando obtener una respuesta de su compañero.

Sin mediar palabra, Ten Shin Han vuela directo hacia el ataque de Chilled.

– “¡¿A DÓNDE VAS?!” – se preocupa Krilín. – “¡Maldita sea…!” – refunfuña. – “Espero que sepa lo que hace…” – murmura.

Ten Shin Han, envuelto en su aura incolora, se planta delante del ataque enemigo, que sigue avanzando lentamente hacia la superficie terrestre.

Ten Shin Han realiza varios sellos con las manos, canalizando así su energía.

De repente, el guerrero aprieta los puños y su musculatura se hiperdesarrolla en un instante. Venas marcadas. Es la técnica del legendario Maestro Tortuga.

Ten apunta al orbe morado con sus manos formando un triángulo.

– “¡¡BAKU KIKO-HO!!” – grita Ten.

Un poderoso torrente de ki amarillo es proyectado hacia el orbe morado de Chilled.

Cuando las dos energías impactan la una contra la otra, un destello cegador; una explosión.

La onda expansiva de tan tremendo impacto avanza rápidamente, derrumbando las montañas rocosas a medida que avanza.

Krilín y el Número 17 son arrollados por la fuerte ventisca generada.

La explosión puede verse desde el espacio como una gran cúpula luminosa.

El resplandor puede verse desde la Capital Central y la Capital del Norte, que unos segundos más tarde son sacudidas por el vendaval, que rompe todas las ventanas de lo edificios.

Lo mismo ocurre en el Palacio Real. Los ventanales del despacho del Comandante Red estallan de repente, sorprendiendo a los allí reunidos.

En la costa, la onda expansiva sorprende también a los combatientes. Watagash y el gigante de Pino resisten el viento, mientras Chichi lo contrarresta en el último instante con un golpe de abanico.

En el mar, los navíos de la Red Ribbon son azotados violentamente por el viento y la marea.

– “¡¿Qué ha sido eso!?” – se pregunta Chichi.

Cuando se disipa la humareda, un kilométrico desierto es todo lo que queda en los aledaños de la explosión.

Silencio absoluto.

Krilín y el Número 17, semienterrados bajo la arena resultante. El primero bocabajo y el segundo bocarriba.

El alumno de la escuela Tortuga es el primero en reaccionar, incorporándose repentinamente.

– “¡PUAJ!” – escupe tierra. – “Creía que no lo contaba…”

El muchacho mira a su alrededor con clara preocupación.

– “¡¿Ten?!” – se pregunta. – “¡TEN SHIN HAN!” – exclama, buscando a su amigo.

El Número 17 está tumbado bocarriba, mirando al cielo.

– “Esa técnica… ¿era el Kiko-ho?” – se pregunta. – “No puede ser…”

Krilín encuentra a su amigo tirado en la arena.

– “¡TEN!” – lo socorre inmediatamente.

Pronto se da cuenta de que su compañero ha sobrevivido, aunque respira quejoso y con dificultad.

– “Y sigues con vida…” – sonríe Krilín, aliviado. – “Eres de lo que no hay…” – suspira.

Krilín intenta levantarlo, poniendo el brazo de Ten alrededor de su cuello para poder sostenerlo. 

– “¿Estás listo?” – pregunta Ten.

– “¿Eh?” – responde Krilín, confundido.

– “No tendremos… no tendremos otra oportunidad…” – insiste Ten.

En el cielo, Chilled desciende lentamente.

– “Ese tipo ha contrarrestado mi ataque…” – piensa el demonio del frío. – “¿Cómo puede haber alguien tan fuerte en un planeta como este? Voy a tener que despedir a quien hizo el informe de scout…”


Chilled encuentra a Ten Shin Han, de rodillas sobre la arena; solo.

– “Ahí está…” – sonríe el demonio.

Chilled desciende hasta tierra firme, delante de su contrincante.

Ten Shin Han está agotado. Su respiración le delata.

– “Tienes mal aspecto.” – se mofa el demonio del frío. – “Seguro que has puesto todas tus fuerzas en ese ataque.”

– “Ah… ah…” – respira Ten, mirando al suelo.

– “Mírate…” – continúa Chilled. – “¿Entiendes ahora la diferencia entre nosotros?”

En la distancia, detrás de Chilled. Krilín levanta la mano derecha hacia el cielo.

– “Tiene que funcionar…” – piensa Krilín. – “Por favor… Tiene que funcionar…” – repite.

Ten Shin Han levanta la mirada lentamente. Entre las piernas de Chilled, puede ver a su compañero preparando su nueva técnica.

– “Este es el resultado de mi entrenamiento.” – piensa Krilín. – “Esto es el Kienzan.”

Ten Shin Han encuentra la mirada de Chilled.

– “¿Por qué…?” – pregunta Ten.

– “¿Hmm…?” – levanta una ceja el tirano.

– “¿Por qué… este planeta…?” – insiste el terrícola.

– “Je…” – sonríe Chilled. – “Es un planeta muy interesante. Múltiples climas, paisajes la mar de variopintos… No abundan los planetas así.” – responde. – “Me parece el lugar perfecto para construir mi nuevo palacio vacacional.”

– “Tsk…” – responde Ten, enfadado. – “Todo esto… Tanta destrucción… y muerte… ¿solo por eso?”

Un disco giratorio de energía, como si fuera una sierra radial, se materializa sobre la palma de la mano de Krilín.

– “¡Estoy listo!” – piensa el terrícola.

Chilled sonríe.

– “En el Universo se impone la ley del más fuerte.” – revela el demonio. – “¿Por qué no debería tomar este planeta si me apetece?” – continúa. – “Los débiles son el alimento de los fuertes.” – sonríe con prepotencia. – “Y, ¿sabes qué? Yo siempre tengo apetito.” – se relame mientras apunta a Ten con el dedo índice de su mano derecha.

Krilín lanza su ataque.

El Kienzan avanza rápidamente por el páramo desértico, volando paralelo al suelo, emitiendo un tenue zumbido.

Ten Shin Han se inclina hacia delante, como si hiciera una reverencia.

– “¿Crees que suplicar va a servirte de algo?” – se mofa el enemigo.

El zumbido aumenta rápidamente hasta que Chilled puede oírlo.

– “¿Eh?” – se da la vuelta, extrañado.

El Kienzan se encuentra a tan solo unos metros de distancia y avanzando rápido.

La sonrisa se borra del rostro de Chilled.

El Kiensan sigue su camino, pasa sobre Ten Shin Han y si pierde en el horizonte.

Ten escucha algo cayendo al suelo.

– “¿Lo ha logrado?” – se pregunta Ten, levantando la mirada lentamente.

Un trozo de la cola de Chilled se encuentra frente a él, moviéndose espásticamente como si fuera de una lagartija.

Sangre gotea sobre la arena.

Ten sigue levantando la cabeza y se encuentra con el enemigo flotando en el aire. Su extremidad cercenada sangrando.

El rostro de Chilled revela una mezcla de sorpresa y rabia, mientras observa su herida. 

Krilín mira al enemigo desde su posición, completamente aterrado.

– “He fallado…” – piensa el terrícola.

La sorpresa desaparece lentamente de la expresión de Chilled y da lugar a la mismísima encarnación de la ira.

– “Me las pagaréis…” – gruñe el demonio del frío. – “Eso me ha dolido…” – aprieta su puño con rabia. – “¡¡ME LAS VAIS A PAGAR!!” – grita.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXV: Error de cálculo

Red World / Parte XXV: Error de cálculo

“Es la primera vez que se enfrenta a alguien tan superior.”

El terrible señor Chilled, del que tanto hablaban los invasores, ha aparecido.

El demonio del frio se encuentra frente a nuestros amigos.

La muerte de la Número 18 ha helado la sangre de los presentes. La facilidad con la que el enemigo ha acabado con ella y la brutalidad del acto son un claro aviso del rival al que se enfrentan.

Ten Shin Han y Krilín tiemblan ante la inabarcable presencia del enemigo.

– “¿Tú también lo sientes, Ten?” – pregunta Krilín.

Su compañero asiente.

Los fragmentos metálicos humeantes del androide 18 siguen lloviendo sobre el terreno de combate.

Chilled sonríe con chulería.

– “Habéis luchado muy bien.” – dice el demonio del frío. – “Habéis derrotado a mis mejores hombres.”

El Número 17 mira con rabia al enemigo.

– “Bastardo…” – gruñe el androide.

Chilled continúa su discurso.

– “Sois fuertes y valientes.” – añade. – “No sabéis a lo que os enfrentáis, pero al ser un planeta primitivo, puedo pasarlo por alto.” – sonríe. – “¿Qué os parecería formar parte de mi ejército? Os aseguro que…”

Pero el Número 17, sin mediar palabra le apunta con sus manos formando un triángulo.

Krilín y Ten Shin Han se sorprenden al ver la rápida reacción del androide.

– “¡¡KIKO-HO!!” – dispara el 17.

Un torrente de energía gigantesco es proyectado hacia el enemigo.

En el mar, Blue, sobre la cubierta de un portaviones muy dañado, se cubre frente a una tormenta de misiles lanzados por Pino.

En ese instante, Chichi aterriza sobre el hombro del titán robótico.

– “¿Eh?” – se sorprende Pino.

– “¡HOLA!” – grita Chichi. – “¡¿Me oyes?!” – golpea con su lanza la cabeza del robot. – “¡¿Hay alguien ahí?!”

El gigantesco robot levanta el pulgar para que ella lo vea.

– “Está bien.” – asiente ella. – “¡¡Tenemos que llevar el combate a tierra firme!!” – exclama. – “¡Pelear aquí es muy complicado! ¡Y hay demasiada gente!”

De repente, Blue sale de la humareda. Su cuerpo se ha transformado aún más. Sus ojos salen de sus órbitas. Su mandíbula ha aumentado de tamaño, revelando grandes colmillos. Sus orejas ahora son puntiagudas. Su cuerpo hiperdesarrollado ahora está cubierto de un extraño pelaje azul de aspecto viscoso.

Pino amplia la imagen en su panel de comandos.

– “¡¿Pero a qué demonios nos estamos enfrentando…?!” – se pregunta ante el bizarro aspecto del enemigo.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Chichi.

Blue carga directo contra el robot gigante, propinándole un puñetazo en el pecho que lo desequilibra y lo hace retroceder.

Mientras el gigante cae, Chichi salta sobre el enemigo y con su lanza, desde la distancia, propina varias estocadas que se propagan por el aire hasta impactar en el enemigo, provocándole varios cortes.

Chichi hace girar la lanza sobre su cabeza para impulsarse de nuevo ligeramente hacia arriba y preparar un último golpe de lanza vertical con el que pretende partir al enemigo en dos… pero Blue se anticipa disparando su rayo ocular.

El ataque de Watagash es demasiado rápido para Chichi… que se salva al ser protegida por la mano robótica de Pino.

Ella aprovecha la cobertura para cambiar de arma.

Cuando el ataque del extraterrestre cesa, ella sale de su escondite empuñando su abanico y sacude los vientos con fuerza tres veces.

Un tornado se genera frente a ella, uniendo el cielo y el mar y creando una tromba de agua que avanza rápidamente hasta el enemigo y lo engulle mientras sigue su camino hacia tierra firme.

Mientras tanto, la nave de Chilled ha saltado por los aires. 

Ten Shin Han vuela sobre la humareda, cargando con Krilín bajo el brazo.

– “Gracias…” – dice Krilín.

Ten suelta a su compañero.

– “El Kiko-ho a esa distancia…” – responde Ten. – “¿A quién se le ocurre?”

El Número 17, aún en tierra firme, sonríe.

– “Misión cumplida.” – afirma el androide.

El sonido de pasos del enemigo llama la atención del 17.

– “Mi paciencia tiene un límite.” – advierte Chilled. 

El demonio del frio sale de la polvareda sin ningún rasguño.

– “No tolero que me interrumpan.” – sentencia.

El androide se queda perplejo al sentir por primera vez que su fuerza es insuficiente.

Durante un instante y sin entender por qué, el androide ve en el rostro de Chilled los ojos azules del Coronel Blue.

Chilled apunta al 17 con su dedo índice. El androide no reacciona; se ha quedado inmóvil, presa del pánico.

El dedo del demonio se ilumina de color fucsia.

Krilín placa al Número 17 y se lo lleva volando.

– “Je…” – sonríe Chilled, que los sigue con el dedo.

Cuando está a punto de disparar, Ten Shin Han se coloca frente a ellos.

– “¡¡TAIYOKEN!!” – emite el destello de la escuela Grulla.

Chilled cierra los ojos en el último momento y su disparo sale desviado, rozando el hombro de Ten Shin Han.

Los tres descienden rápidamente entre las montañas rocas cercanas.

– “Ha estado cerca…” – suspira Krilín. – “¿Estás bien, Ten?” – le pregunta su compañero.

– “Solo es un rasguño.” – responde Ten.

El Número 17 sigue sin reaccionar. Krilín se da cuenta.

– “¿Y a ti qué te pasa?” – le pregunta Krilín, molesto. – “¿Te has quedado sin batería o algo así?”

– “Es la primera vez que se enfrenta a alguien tan superior.” – responde Ten Shin Han. – “Es una mirada que he visto muchas veces… Aunque yo solía estar al otro lado.”

– “No me gusta cuando hablas de esa forma…” – responde Krilín. – “Me da repelús.”

Ten mira al cielo.

– “Esperemos que ese tipo también necesite esos aparatos para poder localizarnos.” – dice Ten. – “Podemos idear alguna estratagema y recuperarnos un poco antes del verdadero combate.”

– “¿Podemos ganar a alguien así?” – pregunta Krilín.

– “El destino del mundo está en juego.” – responde Ten. – “Debemos ganar.”

En el otro frente, la tromba pierde fuerza cuando llega a tierra.

Blue emite una explosión de energía y logra deshacer el torbellino.

Pero en ese instante, el titán de hierro cae sobre él, pisándolo bajo su enorme pie derecho.

– “Je…” – sonríe Pino. – “Esta vez te he pillado.”

Chichi, en el hombro del gigante, no parece convencida.

De repente, el pie del titán de hierro empieza a levantarse.

– “¡¿Qué…?!” – se sorprende Pino, que intenta bajarlo de nuevo. – “¡¿Cómo…?!”

Bajo el pie metálico, Blue está aumentando de tamaño. Su rostro es aún más extraño que antes, revelando dos cuernos amarillos en su frente. Protuberancias puntiagudas en su espalda y brazos. Su pelaje se cae a medida que aumenta la envergadura, dando lugar a una piel azul viscosa como la de un anfibio.

El titán mecánico retrocede. 

Blue ha crecido tanto que su estatura rivaliza con la del mismísimo robot de la Red Ribbon.

Pino carga contra el monstruo, intentando propinarle un puñetazo, pero éste le agarra el brazo.

– “Maldita sea…” – protesta Pino.

Blue tira del brazo del titán hasta arrancárselo.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Pino.

El monstruo usa el brazo del gigante para atizarle con él.

Chichi desciende grácilmente hasta el suelo haciendo girar su lanza.

– “Hacerte tan grande tiene sus desventajas.” – piensa ella.

Chichi corre entre las piernas del monstruo y con dos cortes a distancia de su lanza daña sus tobillos.

El monstruo cae de rodillas.

Pino se repone del golpe recibido y contraataca rápidamente, usando los propulsores de su codo para golpear más fuerte, atiza un puñetazo directo en la cara del enemigo.

Mientras tanto, Chilled ha ascendido para poder tener una mejor vista del terreno.

Nuestros amigos siguen escondidos.

– “Creo que se está impacientando…” – murmura Krilín, mirando de reojo al extraterrestre mientras se esconde detrás de una gran roca.

– “Tenemos que actuar.” – dice Ten.

– “¿Estás con nosotros, androide?” – pregunta Krilín.

El Número 17 no responde. Sigue con la mirada perdida.

– “Tendremos que hacerlo sin él.” – suspira Ten.

En el despacho del Comandante Red, ha cundido el pánico.

– “¡ESE TIPO HA DESTRUIDO A UNO DE SUS ANDROIDES COMO SI NADA!” – exclama Red. – “¡¿Me lo puede explicar, Doctor Gero?!”

El mismísimo Gero se encuentra boquiabierto ante lo que ha sucedido.

– “El enemigo ha superado todas nuestras expectativas…” – responde Gero.

– “¡¿Y PARA ESO LE HE DADO VIA LIBRE DURANTE ESTOS AÑOS?!” – protesta Red.

– “No había forma de predecir algo así…” – insiste Gero.

– “¡¡INTOLERABLE!!” – grita Red.

– “Comandante Red…” – interviene Black. – “Aún tenemos a otro efectivo en el campo de batalla…”

Pero Black se da cuenta de que Gero baja la mirada, como si supiera que eso no cambia nada.

– “Más le vale que ese otro androide cumpla su cometido…” – refunfuña Red. – “O le aseguro que le ejecutaré yo mismo, doctor.”

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXIV: Chilled

Red World / Parte XXIV: Chilled

“Es mejor que te vayas a casa, canijo.”

En el frente de batalla marítimo, Chichi, ataviada con ropajes dignos de la Diosa Annin, ha aparecido para salvar a los soldados del ataque de Watagash, ahora en posesión del cuerpo del General Blue. La mujer empuña un gran abanico de hoja de plátano y en su espalda luce una lanza roja. En su cinturón, una calabaza.

Silver y los demás soldados miran a su salvadora, a la que ven como una aparición divina.

El robot gigante se yergue de nuevo y observa confundido lo que acaba de suceder.

– “¿Quién es esa mujer?” – se pregunta Pino, ampliando la imagen de Chichi en su monitor.

Chichi, sobre la cubierta del portaviones, tiene su mirada puesta en el General Blue que, en el cielo, prepara un nuevo ataque.

Un soldado se acerca a ella.

– “Gracias…” – dice el hombre con voz temblorosa.

– “No os confundáis.” – responde Chichi, mirando por encima del hombro a los soldados. – “Hoy lucharemos juntos… pero no soy vuestra aliada.”

– “¿Eh?” – retrocede el soldado, asustado.

Chichi guarda su abanico y empuña su lanza.

– “¿Por qué estáis luchando contra uno de los vuestros?” – pregunta ella. – “¿Qué está pasando aquí?”

– “El General Blue ha caído en combate.” – responde Silver. – “Pero parece que el enemigo ha poseído su cuerpo.”

– “Blue…” – repite ella.

Chichi frunce el ceño y aprieta con rabia su lanza.

Blue ataca. Una nueva esfera de ki cae directa hacia el navío.

Chichi realiza un corte en el aire con su lanza y éste se extiende hasta cortar el ataque de energía en dos.

Las dos mitades caen a ambos lados del barco, sacudiendo la zona y alzando un fuerte oleaje que mueve el barco violentamente.

– “Blue…” – gruñe Chichi.

Watagash mira a la mujer con rabia.

Pino aprovecha para atacar por la espalda al enemigo y le propina un manotazo que lo lanza al mar.

Mientras tanto, cerca de la nave alienígena, los androides aterrizan cerca del gran cráter en forma de estrella que ha dejado su ataque combinado.

– “La próxima vez atacaremos juntos desde el principio.” – advierte la Número 18.

– “Tsk…” – protesta su compañero.

El Número 17 echa un vistazo a su alrededor y se da cuenta de que un soldado enemigo de los que ha derrotado antes se está arrastrando hacia la nave.

– “Necesito recuperar energías.” – dice el 17.

El androide camina hasta el malherido soldado y le agarra de la nuca.

– “¡Aaah…!” – grita el soldado.

El soldado pierde las fuerzas; como si se durmiera.

– “No le quedaba mucha…” – lamenta el 17.

De repente, Ten Shin Han y Krilín aterrizan.

Los androides los miran con desconfianza.

– “El asesino Ten Shin Han…” – sonríe el Número 17.

– “El traidor.” – añade la Número 18.

– “Los juguetes de la Red Ribbon.” – responde Ten.

– “Yo me llamo Krilín.” – saluda su compañero.

En el Despacho Real, el Comandante Red se pone en pie sobre su silla.

– “¡¡AHÍ ESTÁ ESE COBARDE DE TEN SHIN HAN!!” – exclama Red, furioso. – “¡¡DEBERÍA MATARLO!!”

– “Comandante…” – dice Black. – “Ahora mismo, lo mejor es dejar que luche a nuestro lado hasta que…”

– “¡¿Crees que no lo sé?!” – le interrumpe Red. – “Pero verme obligado a colaborar… ¡solo me hace desear más su muerte!” – golpea le mesa con su puño.

– “Cuando acabemos con el enemigo, puede ordenar a mis androides que acaben con él.” – asegura Gero.

– “Eso haré.” – la mueca de rabia de Red se transforma en una sonrisa. – “Eso haré.”

Ten Shin Han mira de reojo el cráter creado por el último ataque de los androides.

– “Parece que el maestro os entrenó bien.” – dice Ten. – “El Kiko-ho es una técnica difícil de dominar.”

– “Con nuestra fuerza hemos llevado las técnicas de la Escuela Grulla a un nuevo nivel.” – dice el 17.

– “¿Cómo se encuentra?” – pregunta Ten.

– “Je…” – sonríe la Número 18.

Ten Shin Han frunce el ceño.

– “Está muerto.” – responde el 17.

– “¿Muerto?” – se sorprende Ten.

– “Esas fueron las órdenes.” – confirma la Número 18.

– “Bastardos…” – refunfuña Ten, furioso.

Ten da un paso al frente, pero es detenido por Krilín.

– “Vamos, Ten…” – intenta calmarlo su compañero. – “Ahora no es el momento…”

– “¿Y osáis llamarme a mí traidor?” – protesta Ten.

Los androides mantienen una media sonrisa chulesca.

En el frente marítimo, Blue emerge del agua. Su envergadura ha aumentado, superando los tres metros de altura, y su musculatura se ha desarrollado de forma exagerada, adoptando una apariencia casi simiesca.

El grandullón observa a sus enemigos; el gigante metálico de Pino y la recién llegada Chichi.

De repente, Watagash dispara un rayo ocular hacia la muchacha, que salta hacia un lado para esquivar el ataque.

Con su disparo, Blue corta el portaviones por la mitad.

Los soldados corren por la cubierta, intentando ponerse a salvo.

Pino activa la ametralladora de su antebrazo y dispara al enemigo, que se cubre el rostro con los brazos y resiste los disparos.

Chichi salta un portaviones más cercano al enemigo, después a otro.

Cuando Pino detiene sus disparos, Blue se prepara para contraatacar con otro rayo láser… pero antes de que pueda hacerlo, las plumas del sombrero de Chichi se alargan y se enrollan en los brazos del enemigo, inmovilizándolo.

Chichi enrolla su lanza en las plumas para poder tirar de ellas con fuerza y así lanza a Blue contra una embarcación cercana.

En los alrededores de la nave extraterrestre, Ten Shin Han y los androides se desafían con la mirada, mientras Krilín intenta mediar entre ellos.

– “Ahora mismo tenemos un enemigo en común.” – dice alumno de Son Gohan. – “No es momento de pelear entre nosotros.”

– “¿Y tú quién eres, pequeñajo?” – pregunta la Número 18.

– “Alguien que quiere proteger la Tierra.” – responde Krilín.

Los androides sonríen con burla.

– “Je…” – sonríe el Número 17. – “Qué gracioso.”

– “Es mejor que te vayas a casa, canijo.” – dice la Número 18.

Una voz irrumpe en escena.

– “Ese es un buen consejo.” – dice la voz en un tono chulesco.

Todos se dan la vuelta, mirando hacia la nave, desde donde proviene la voz.

Una diminuta mota de luz se cuela entre nuestros amigos hasta alcanzar a la Número 18.

El horror en el rostro de la mujer se hace presente durante un breve instante. 

Después, una explosión.

Ten Shin Han, Krilín y el Número 17 se cubren ante el potente estallido.

Fragmentos metálicos llueven sobre el terreno.

El terrible Chilled ha salido de su nave.

– “Debería haber seguido su propia sugerencia.” – sonríe el demonio del frio.

No queda nada de la Número 18.

Dibujado por Ipocrito