DBSNL // Capítulo 108: Kakarotto

DBSNL // Capítulo 108: Kakarotto
“No permitiré que te lo quedes”
En la Torre de Karín, Ub sorprende a Yajirobe y a Karín apareciendo con Pan en brazos, gracias al Shunkanido.
– “Por los pelos…” – suspira Ub.
– “¡¿Ub?!” – se sorprende Yajirobe. – “¡Cuánto has crecido! ¡Eras solo un niño cuando subiste la torre!”
– “¿Qué está pasando, Ub?” – le pregunta Karín.
– “No lo sé” – responde el chico de Isla Papaya. – “Parece que tiene algo que ver con ese Doctor Wheelo…”
– “¡Tenemos que salvar a papá!” – exclama Pan, que se pone en pie y corre hacia la barandilla.
– “¡Espera!” – le detiene Ub agarrándole del brazo.
– “¡No hay tiempo que perder!” – insiste la muchacha.
– “Deja que yo me encargue” – dice Ub.
– “Pero…” – dice Pan.
Ub sonríe y parece que eso calma a Pan.
– “Confía en mí” – dice el muchacho. – “Arreglaré esto.”

Pan agacha la cabeza, algo entristecida por sentirse impotente, y asiente.

– “Está bien” – responde la mestiza. – “Lo dejo en tus manos.”

Ub sonríe y utiliza la teletransportación para volver al lugar de la batalla. 

Al llegar, el chico ve que Son Gohan está libre, junto a Gotenks.

– “Creo que llegas tarde, Ub” – sonríe la fusión.
Son Gohan, mientras mastica su semilla senzu, da un paso al frente y las marcas rojas aparecen en su rostro. Gotenks se marcha rápidamente y sin decir nada.
– “Este cuerpo es fantástico” – sonríe Gohan, que parece emanar un poder que antes no tenía.
Ub se pone en guardia.
– “No permitiré que te lo quedes” – le advierte el muchacho.
Lejos de allí, Piccolo lucha contra la Número 18. El namekiano es superior a la androide, pero la persistencia de Lázuli la hace peligrosa.
– “¡¿Son Gohan?!” – se sorprende Piccolo al sentir un cambio en el ki de su pupilo.
La Número 18 aprovecha la distracción para golpear al namekiano.
A su lado, Bra lucha contra Ten Shin Han y Krilín. El humano de tres ojos ha generado un par de brazos extra y se abalanza sobre la mestiza, que esquiva todos los ataques. Finalmente, Ten se aparta para que Krilín lance un Kienzan, que Bra evita grácilmente.
– “Son muy insistentes…” – murmura Bra, que golpea a Ten en el abdomen y le aparta con una patada.
Mientras tanto, en Vampa, Vegeta sigue enfrentándose a Broly. El Príncipe está cansado y su cuerpo empieza a fallarle. El joven saiyajín, en cambio, parece cada vez más fuerte.
Finalmente, Broly domina el combate y logra conectar un puñetazo ascendente que golpea a Vegeta en la barbilla, seguido de otro puñetazo en el pecho del saiyajín que le estampa contra el suelo. Broly salta sobre Vegeta y le pisa con fuerza, incrustándole en el suelo. Vegeta, agotado, pierde su transformación.
– “Maldita sea…” – lamenta el Príncipe.
Broly se dispone a darle el golpe de gracia y le propina un fuerte puñetazo. Pero en el último instante, alguien detiene el ataque.
– “Jeje…” – sonríe Vegeta. – “Has tardado mucho…”

Son Goku, con sus pupilas brillando de color azul claro y rodeado por una sinuosa aura blanca, ha intervenido y ha agarrado el puño de Broly con su mano derecha.
– “Es… ¡Es la misma técnica que utilizó contra Zamas!” – exclama Trunks.
Broly parece confuso. Intenta liberarse del agarre de Goku, pero no lo consigue.
– “No eres un ser malvado, Broly” – le dice Goku. – “Puedo sentirlo.”
– “Grrrr…” – gruñe el joven saiyajín.
Páragus, herido, se acerca a ellos.
– “¡MÁTALES, BROLY!” – insiste el anciano. – “¡VÉNGANOS!”
– “No escuches a tu padre” – le dice Goku al soltarle. – “Él se equivoca. No tienes que obedecerle.”
– “Kakarotto…” – murmura Broly, que parece calmarse.
– “No me malinterpretes” – sonríe Goku. – “Me encantaría luchar contigo al máximo, pero tiene que ser solo porque tú quieres.” 
– “¡MÁTALES!” – grita Páragus.
Broly, que sufre una fuerte contradicción interna, se sujeta la cabeza y grita a pleno pulmón.
– “¡¡HAAAAAAAA!!” – exclama intentando aliviar su sufrimiento.
Vegeta se pone en pie.
– “Ese viejo bastardo…” – piensa Vegeta. – “Aunque ese dispositivo ya no funcione, Páragus sigue siendo su padre…”
– “Broly…” – insiste Goku. – “Tranquilo…”
– “¿¡QUÉ HACES?!” – continúa Páragus desquiciado. – “¡¡MÁTALES!!”
De repente, Trunks noquea a Páragus y le pone el filo de su espada en el cuello.
– “Cállate” – le amenaza el mestizo. – “Ya le has causado suficiente daño.”
Broly extiende sus brazos hacia los lados y una nueva explosión de energía tiene lugar, arrasando con todo a su alrededor. Solo Goku puede protegerse sin ser arrastrado por la onda expansiva.
En la Tierra, en la Mansión Satán, Mr. Bu noquea a Lapis y realiza una pose de victoria como las de su amigo Satán.
En ese instante, alguien desciende a su lado.
– “Eres muy molesto” – sentencia Gotenks.
Mr. Bu, al sentir su poder, le mira asustado.

ESPECIAL DBSNL /// Shingeki no Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Bárbaros

Shingeki no Saiyajín / Parte I: Bárbaros
“Necesitamos un candidato más fuerte.”
En el planeta Plant, Zangya despierta de un largo letargo. Le duele la cabeza y siente nauseas. Se encuentra en una extraña celda blanca e impoluta, con su tobillo atado a una cadena que surge de un pequeño agujero en el suelo del centro de la sala.
– “¿Dónde estoy?” – se pregunta la herajín. 

Zangya agarra su cadena y tira de ella, intentando romperla, pero recibe una inesperada descarga eléctrica.
– “¡AAAAH!” – grita de dolor la herajín antes de caer al suelo.
Zangya enseguida se toca la barriga y se da cuenta de que no siente nada.
– “¡No! ¡NO!” – grita desesperada. – “¡¿Qué ha ocurrido?! ¡Dónde está mi hijo?!”
Mientras tanto, en una habitación colindante repleta de ordenadores, un viejo científico tsufur se encuentra tecleando en su computadora, observando a la prisionera en una de sus pantallas.
– “Parece que ha despertado otra vez, Doctor Raichi” – dice su ayudante robótico.
– “Encárgate tú, Mu” – responde el doctor.
El ayudante se acerca a un panel de comandos y teclea un código que apaga la ventilación de la celda de Zangya y libera un extraño gas verdoso que inunda la sala.
– “Cof, cof, cof” – tose violentamente Zangua, que pronto se queda dormida.
En el exterior del laboratorio, cerca de la cúpula de energía que protege la ciudad, el líder de las tropas de expedición tsufur ha reunido a cien de sus hombres para marchar más allá de la barrera que protege la ciudad. Los hombres visten una casaca marrón, con botas y guantes blancos, pantalón y camisa azules, y una rudimentaria armadura blanca en su torso y un casco a juego.
– “¡Nuestros hermanos fueron emboscados por un grupo de salvajes hace dos días!” – explica el líder. – “Todos sabéis lo que eso significa… Tenemos pocas posibilidades de encontrarles con vida.” – añade. – “¡Pero son nuestros hermanos! ¡No les abandonaremos!” – exclama.
Sus hombres alzan la mano, celebrando las palabras de su líder.
– “¡Sí!” – gritan al unísono.
– “Y si ya es tarde para ellos…” – continúa el tsufur. – “¡Les vengaremos! ¡Acabaremos con tantos saiyajín como podamos!”
Todos sus hombres gritan de júbilo.
– “¡Viva el Capitán Kinkarn!” – celebran todos. – “¡VIVA!”
Los soldados se montan en sus aerodeslizadores y abandonan la ciudad a toda velocidad.
– “¡A por los bárbaros!” – grita un soldado.
– “¡Acabaremos con ellos!” – exclama otro.
La gente despide a esos hombres como héroes.
Horas más tarde, en el laboratorio, el Doctor Raichi y Mu siguen trabajando.
– “Otro fracaso…” – lamenta Raichi.
En una mesa de operaciones, un tsufur yace muerto. Mu examina el cuerpo.
– “Todo parece indicar que la biología tsufur es incapaz de asimilar los genes herajín modificados” – dice el ayudante. – “Necesitamos un candidato más fuerte.”
– “Un candidato más fuerte…” – murmura Raichi, que parece tener una idea. – “¡Llama al Capitán Kinkarn! ¡Deprisa!”
Mientras tanto, la patrulla de Kinkarn asciende por una colina con sus aerodeslizadores.
– “¡Nos acercamos a la zona enemiga!” – exclama el Capitán por su comunicador. – “¡Permaneced atentos!”
De repente, una humareda llama su atención en el horizonte.
– “¡Puede que sea un campamento bárbaro!” – grita Kinkarn. – “¡Preparaos para el combate!”
En unos minutos llegan a la fuente del humo, que resulta ser una zona arrasada por los saiyajín. En ella encuentran varios cuerpos de compañeros tsufur abatidos de manera brutal.
– “Malditos monos…” – lamenta Kinkarn.

En ese instante, el comunicador del Capitán recibe el mensaje de Raichi. El científico requiere un espécimen saiyajín vivo. Kinkarn no recibe las órdenes con agrado.
– “¡Está usted loco!” – exclama el Capitán. – “¡No pienso traer a un saiyajín vivo a la ciudad!”
– “Lo necesito” – responde Raichi. – “¡Estudiándoles estaremos un paso más cerca de acabar con su maldita raza!”
– “Me parece una locura…” – insiste Kinkarn.
– “No quiero faltarle al respeto, Capitán, pero aquí no es usted quien da las órdenes.” – sentencia Raichi, que interrumpe la conexión.
Kinkarn transmite las nuevas directrices a sus hombres, que parecen preocupados, pero todos están dispuestos a cumplir con su deber.
Los tsufur siguen el rastro dejado por los saiyajín y, tras unas horas de viaje, llegan a una gran cueva de la que emana una tenue luz parpadeante, posiblemente debida a las sinuosas llamas una hoguera.
Kinkarn y sus hombres se acercan con sigilo a la entrada. El Capitán activa el visor de su casco, que detecta múltiples fuentes de energía en el interior de la cueva.
– “Detecto una docena individuos” – anuncia a través de su comunicador. – “Pero las paredes de la cueva son gruesas. Podrían ser más.”
Los soldados parecen muy nerviosos.
– “Preparaos para entrar” – sentencia Kinkarn.
En el interior de la gruta, los saiyajín, semidesnudos, solo cubiertos con pieles mugrientas, se dan un festín con carne tsufur. Los bárbaros son mucho más altos y robustos que los soldados.
– “Este. ¡Sabroso!” – dice una mujer saiyajín.
– “¡Jajaja!” – ríe otro. – “¡Joven!”
Un tercer saiyajín, grandullón, se acerca a la pareja y les quita el trozo de carne de las manos.
– “¡Mío!” – exclama el saiyajín.
La mujer se lo arrebata de nuevo.
– “¡No!” – le dice la saiyajín.
El grandullón propina un puñetazo a la mujer, lanzándola contra una pared de la cueva.
– “¡MÍO!” – exclama el saiyajín.
Los demás saiyajín se ríen de lo sucedido.
En ese instante, cinco granadas de humo son lanzadas al interior de la gruta, que empiezan a emanar un vapor verdoso que parece aturdir a los saiyajín.
– “¡TSUFUR!” – grita un saiyajín.
Los soldados, armados con fusiles de energía, entran en la sala y abren fuego contra los saiyajín, abatiendo a los más débiles de inmediato.
El saiyajín grandullón, se cubre de los disparos enemigos y contraataca de forma brutal, agarrando a un tsufur de la cabeza y lanzándole contra un compañero, noqueando a ambos.
Otro saiyajín se abalanza sobre otro soldado, arrancándole la cabeza de un puñetazo. Una mujer saiyajín agarra el brazo de un soldado y se lo arranca. 
Los tsufur siguen disparando con sus poderosas armas. Los disparos atraviesan a los saiyajín.
El interior de la cueva se convierte en una horrible carnicería.
Tras unos minutos de macabro frenesí, el Capitán Kinkarn, malherido, sale de la cueva arrastrando a un joven saiyajín inconsciente.
El Capitán activa su comunicador.
– “Decidle a Raichi que tengo su espécimen.” – sentencia el tsufur.
Unos días después, el Doctor Raichi ya dispone de su cobaya, a la que tiene atada en una camilla del laboratorio.
– “Todo está listo, señor” – dice Mu. – “¿Procedemos?”
– “Adelante” – sonríe Raichi.
El Sol se pone en Plant. De repente, las alarmas suenan en toda la ciudad. Los habitantes corren a sus casas con relativa calma. Están acostumbrados a esta situación. 

– “Les recordamos que esta noche hay luna llena.” – anuncia la megafonía distribuida por las calles de la metrópolis. – “Se recomienda a todos los ciudadanos que se permanezcan en sus casas y sigan atentos a posibles notificaciones por parte del Departamento de Seguridad.”
En la Torre de Vigilancia Norte, Kinkarn observa a lontananza, cuando el eco de un poderoso rugido llega hasta su posición.
– “Preparaos” – advierte el Capitán, por radio. – “Tengo un mal presentimiento.”
En ese instante, en el horizonte aparecen una decena de Ozaru que avanzan rápidamente hacia la ciudad.
– “Va a ser una noche larga” – suspira Kinkarn, que aprieta un botón rojo en un control remoto.
En el exterior de la ciudad, varias torretas salen del suelo, apuntan a la amenaza Ozaru y abren fuego a discreción.
Los Ozaru intentan cubrirse ante esos ataques, pero el fuego es demasiado intenso. Ni siquiera su dura piel puede resistir ante un poder de esas proporciones. 
Muchos de los simios optan por retroceder, mientras unos pocos intentan continuar su avance, pero el fuego enemigo los abate fácilmente, convirtiendo la noche en una masacre.
En la Torre Norte, Kinkarn observa el sangriento espectáculo.
En el laboratorio, Mu extrae muestras del sujeto saiyajín mientras se oyen los lamentos de los Ozaru y los disparos de los cañones.
Raichi se acerca a uno de sus monitores y queda ensimismado observando la retrasmisión. En ella, se puedo ver a un pequeño niño de tez verde acurrucado en el rincón de una celda.
– “Si lo logramos, será el final de la guerra” – sonríe Raichi.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 72: Son Gyuma

OMG // Capítulo 72: Son Gyuma
Gyuma y Trunks, pese a estar malheridos y cansados, han logrado escapar del interior de Majin Bu.
– “¡Lo hemos logrado!” – celebra Gyuma.
– “¡Sí!” – exclama Trunks.
En el Más Allá, todos celebran la hazaña. Goku y Piccolo sonríen orgullosos.
– “¡Fantástico, chicos!” – exclama Krilín.
Videl, Karín, el viejo Kaioshin y Upa celebran el regreso de los muchachos.
– “¡Gyuma!” – exclama Videl, feliz de volver a ver a su hijo con vida, mientras se acerca tambaleándose al chico.
– “¡Mamá!” – grita Gyuma, que suelta al Bu gordinflón, que sigue inconsciente, para abrazar a su madre.
Karín y el Kaioshin sonríen satisfechos. A su lado, Upa sigue tumbado en el suelo.
– “Lo han logrado” – sonríe el Duende.
– “Son dos muchachos extraordinarios.” – responde el viejo Dios.
El guerrero nacido de la fusión metamor sonríe orgulloso.
De repente, todos sienten un cambio en el ki de Majin Bu.
El monstruo, que sigue gritando de dolor, ha empezado a cambiar. Su cuerpo aumenta de tamaño y se torna musculoso.
– “¿Qué diablos está ocurriendo?” – murmura el confuso guerrero. – “Su poder está… ¡¿aumentando?!”
Gyuma y Trunks también sienten el ki de Bu y se miran alarmados.
– “¿Lo notas?” – pregunta Trunks.
– “Sí…” – responde Gyuma.
Pero el cuerpo del monstruo sigue cambiando, ahora volviéndose más pequeño, hasta que adopta un aspecto infantil.
– “Bien…” – sonríe la fusión.
Gyuma, que abrazaba a su madre, la aparta gentilmente en con un gesto protector. Los dos muchachos se fijan en su enemigo.
El guerrero fusionado se acerca a los chicos.
– “Lo habéis hecho muy bien” – sonríe orgulloso.
– “¿Papá?” – pregunta Gyuma con lágrimas en los ojos.
– “A medias” – responde la fusión.
Trunks mira al poderoso guerrero.
– “Te he echado mucho de menos” – dice Trunks.
– “Y yo a ti” – responde la fusión. – “Pero éste no es el mejor momento para reencuentros.” – sonríe. – “¿De dónde ha salido ese Majin Bu?” – pregunta al ver al gordinflón.

– “Estaba dentro del otro, como nosotros” – responde Gyuma.
– “Al arrancar su capullo, todo ha empezado a derrumbarse” – dice Trunks.

– “Bien hecho” – responde la fusión. – “El pequeñajo parece un enemigo más asequible”.

Mientras tanto, el pequeño Bu se ha quedado inmóvil, mirando al suelo.
– “¿Qué hace?” – pregunta Gyuma.
– “No lo sé…” – responde Trunks.
Gyuma se fija en el monstruo, que respira profundamente.
– “Se ha… ¡¿dormido?!” – exclama el chico.
Efectivamente, el pequeño Bu duerme plácidamente, y una burbuja de moco oscila en su nariz.
– “¡Nos está tomando el pelo!” – dice Trunks, ofendido.
– “Yo me encargaré de él” – dice la fusión. – “Vosotros estáis demasiado cansados.”
El guerrero da un paso al frente, pero de repente, retorna a su estado base. 
– “¡¿Eh?!” – se sorprende la fusión.
En ese instante, la fusión se deshace, revelando a Gohan y Vegeta.
– “¡¿Se nos ha acabado el tiempo?!” – se pregunta Gohan alarmado.
– “Maldita sea…” – lamenta Vegeta. – “Hemos utilizado demasiada energía.”
Trunks se queda petrificado al reconocer a un hombre que hasta ahora solo había visto en viejas fotografías. Gyuma se da cuenta de la reacción de su compañero.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el chico.
Los ojos de Trunks brillan vidriosos. 
– “P… P…” – titubea el mestizo. – “¿Papá?” – logra vocalizar finalmente.
Vegeta mira a su hijo y esboza una media sonrisa.
– “Has crecido mucho, Trunks.” – dice Vegeta.
– “¡PAPÁ!” – salta de júbilo su hijo, abrazándole.
El Príncipe Saiyajín, pese a su típica frialdad, abraza a su hijo, que no puede dejar de llorar.
– “Estoy orgulloso de ti, hijo” – dice Vegeta. – “Te has convertido en un guerrero extraordinario.”
– “Me dijeron que no podría volver a verte…” – solloza Trunks. – “Que tu alma…”
– “Es una larga historia…” – sonríe Vegeta, que no puede evitar enternecerse. – “Pero ni el Más Allá puede borrar el orgullo de un saiyajín…” – dice Vegeta.
– “…y mucho menos el de tu padre.” – añade Gohan.

– “¿De dónde has sacado este gi?” – pregunta Vegeta. 
– “Le pedí a Piccolo que me hiciera uno como el de Gohan, pero me dijo que en azul me quedaría mejor” – sonríe Trunks.

Gohan sonríe al ver el reencuentro. Su hijo se acerca a él y le abraza.
– “Me alegro de volver a verte, Gyuma” – dice Gohan. – “¡Te has hecho muy fuerte!”
– “He entrenado mucho.” – responde el chico. – “¡Trunks ha sido un gran maestro!”
– “¡Eso es fantástico!” – sonríe feliz su padre. – “¡Ya eres mucho más fuerte que yo!”
Videl se acerca a Gohan.
– “¿De verdad eres tú?” – pregunta Videl.
Gohan sonríe y asiente.
Videl se acerca y le abraza, reposando su cabeza en el pecho de Gohan. La mujer no puede evitar llorar.
– “¿Esto es real?” – pregunta Videl.
– “Estoy aquí” – responde Gohan. – “Aunque mi tiempo en este mundo es limitado.”
– “Cada vez que te encuentro te marchas otra vez” – dice Videl.
– “Lo siento…” – dice Gohan acariciándole la cabeza.
De repente, la burbuja de moco de Majin Bu estalla, despertándole.
El monstruo mira a su alrededor, confuso.
– “Se ha despertado…” – dice Gohan.
Vegeta, Trunks y Gyuma se colocan a su lado.
– “Acabemos con este bastardo” – dice Vegeta.
– “¡SÍ!” – exclaman Gyuma y Trunks al unísono.
Videl retrocede lentamente.
Gyuma mira a Son Gohan.
– “Esta vez lucho a su lado” – piensa Gyuma, orgulloso. – “¡No fallaré!”
Trunks también sonríe al ver a su maestro y a su padre juntos.
– “Maldita sea…” – dice mientras se limpia las lágrimas de felicidad. – “Nunca pensé que esto fuera posible.”
De repente, Bu desaparece.
– “¡¿Dónde está?!” – se pregunta Gohan.

Todos le buscan a su alrededor, hasta que sienten su aterrador ki en el cielo.

Al alzar la mirada, nuestros amigos pueden ver a Bu cargando una gigantesca esfera de ki rosado.

Todos se quedan boquiabiertos, sin palabras; asustados.
– “No… No podemos detener eso…” – dice Vegeta.
– “¿¡Es que se ha vuelto loco?!” – exclama Trunks. – “¡Va a destruir la Tierra!”
– “¡Tenemos que hacer algo!” – dice Gohan.

Trunks mira a su alrededor, a Gyuma, a Vegeta, a Gohan, a Videl, a Upa, a Karín y al viejo Kaioshin.
– “No puedo llevármelos a todos con el Shunkanido…” – piensa el mestizo. – “No tengo suficiente energía… Lo siento…” – añade frustrado.
Bu lanza su ataque hacia la Tierra.
– “¡JIJIJIJI!” – ríe el monstruo.
La gran esfera de ki se aproxima a nuestros amigos a toda velocidad.
– “¡Dadme la mano!” – exclama Trunks.
Gohan y Vegeta se miran, ignorando la oferta e Trunks. Los dos tienen claro lo que deben hacer.
– “¡Vamos allá, Vegeta!” – exclama Gohan.
– “¡Hagámoslo!” – grita el Príncipe saiyajín.
Pero, de repente, de forma inesperada, Gyuma se adelanta a ellos y avanza hacia el ataque de Bu.
– “¡GYUMA!” – exclama Videl.
– “¡NO!” – grita Gohan.
– “¡¿Qué demonios hace?!” – dice Vegeta.
El chico se envuelve en el aura de Súper Saiyajín. Sus ojos brillan de color verde.
– “Esta vez está en mis manos” – dice Gyuma. – “¡No dejaré que destruyas la Tierra!” – grita al extender sus manos hacia el ataque.
En el suelo, todos le miran asombrados.
– “¡APÁRTATE, GYUMA!” – exclama Trunks.
Gohan se transforma en Súper Saiyajín 2 y se prepara para lanzar un Kamehameha, pero Vegeta le detiene.
– “Es demasiado tarde” – dice Vegeta.
La esfera choca contra las manos de Gyuma, que intenta resistir el ataque.
– “Grrrr” – gruñe el muchacho.
Las muñequeras se desintegran por el calor del ataque.
– “Voy a proteger a mi familia y a mis amigos…” – murmura Gyuma. – “¡NO ME RENDIRÉ!”
Gyuma retrocede ante el poder de Bu, que ríe al ver cerca su victoria.
– “No puedo… No puedo abandonar…” – se repite el joven mestizo. – “No puedo perder…”
En el Más Allá, todos observan atentos la pantalla.
– “Maldición…” – murmura Goku preocupado.
– “Es un chico valiente” – dice Piccolo.
– “No lo logrará…” – lamenta Krilín.
Son Goku instintivamente acerca sus dedos índice y corazón a su frente.
– “¡GOKU!” – exclama Enma.
El saiyajín se detiene. Enma niega con la cabeza. Goku aprieta con rabia sus puños, frustrado y furioso.
Gyuma empieza a retroceder ante el ataque de Bu.
– “Mi padre y mi abuelo han protegido la Tierra en múltiples ocasiones…” – gruñe el muchacho. – “Pero, ¡esta vez me toca a mí defenderla!”
Videl contempla la escena asustada.
– “¡GYUMA!” – llora al viento.
La mujer se acerca a Gohan y le agarra la camiseta.
– “¡Haz algo!” – exclama Videl. – “¡Ayúdale!”
Gohan no responde.
– “No podemos hacer nada.” – sentencia Vegeta. 
Videl se queda sin palabras al escuchar al saiyajín, y mira a Trunks, que niega con la cabeza, reafirmando las palabras de su padre.
La madre de Gyuma, aterrorizada, vuelve a mirar al cielo.
Bu parece enfadarse al ver que no logra su objetivo, pero un momento después esboza una media sonrisa aterradora.
– “¡Jijiji!” – ríe al disparar de nuevo sobre su ataque previo.
A recibir el impacto, la gigantesca esfera de ki brilla con gran intensidad.
Gyuma se da cuenta de que ha fracasado. Su mirada de determinación se convierte en terror en un solo instante.
Son Gohan, Videl y los demás también sienten que se ha acabado.
Una gran explosión ilumina el lugar con su color rosado y crea una gran columna de luz que penetra en la Tierra y a la vez se pierde en el cielo.
Una gran onda expansiva de barre el lugar, repeliendo a todos los presentes y enterrándoles bajo toneladas de escombros.
En el Más Allá, todos se quedan en silencio. 
– “No…” – lamenta Krilín.
Goku agacha la cabeza, derrotado.

DBSNL // Capítulo 107: Una noche larga

DBSNL // Capítulo 107: Una noche larga
“Dr. Wheelo, supongo”
Bra vuela a toda velocidad, perseguida por Krilín, Lázuli, Marron y Ten Shin Han.
La androide no tarda en adelantarla y sorprenderla con una patada en la barbilla que la detiene, haciendo que los demás puedan rodearla fácilmente.
– “No sé qué pretendéis…” – dice Bra. – “Pero si queréis luchar, ¡adelante!” – exclama envolviéndose en el aura de Súper Saiyajín.
Marron se abalanza sobre ella, pero Bra le esquiva y le golpea en la espalda, lanzándola contra el suelo. Ten Shin Han lanza un Dodonpa, pero Bra lo evita por los pelos. Ahora es Krilín quien prepara un ataque de ki con ambas manos y lo proyecta hacia Bra, que se protege, pero en el último instante el ataque cambia de dirección, ascendiendo hacia el cielo, y pronto estalla, formando múltiples ondas de ki que caen sobre Bra. La chica intenta protegerse mientras los ataques impactan contra ella.
Cuando la polvareda se disipa, Lázuli se abalanza sobre la muchacha y la golpea, estrellándola contra el suelo.
La pobre Bra se levanta magullada.
– “Maldita sea…” – murmura frustrada. – “Soy una saiyajín… ¡No me derrotaréis tan fácilmente!”
Sobre ella, flotando en el cielo, Ten Shin Han ha preparado su mejor técnica.
– “¡KIKO-HO!” – exclama el humano, iluminando el lugar con la energía devastadora de su técnica.
En la Mansión Satán, Pan y Videl ayudan a Satán a levantarse, mientras Mr. Bu se enfrenta a Lapis, Yamcha y Chaoz.
– “¡Vámonos!” – dice Videl. – “¡Salgamos de aquí!”
Mr. Bu noquea a Chaoz y Yamcha fácilmente alargando sus brazos y propinándoles un puñetazo a cada uno. El androide 17 dispara a Bu, perforándole el abdomen, pero éste enseguida se regenera y contraataca con una lluvia de esferas de ki. Lapis se protege con su barrera. Parte de la Mansión se derrumba a causa de las explosiones.
En Vampa, el combate entre Vegeta y Broly continúa. El intercambio de golpes es violento. Vegeta intenta escabullirse y contraatacar al monstruo, mientras su aura chispea de color morado, pero Broly le supera ampliamente.
Trunks observa el duelo boquiabierto.
– “No podemos vencerle…” – murmura el mestizo, asustado.
Son Goku, malherido, en su estado base, se pone en pie. Observa atentamente el combate y suspira profundamente. Su cuerpo se relaja completamente y una suave brisa acaricia su cabello.
En la Tierra, Pan siente que Son Gohan está en peligro.
– “¡Tengo que ayudar a papá!” – exclama Pan.
– “Maldita sea…” – refunfuña su madre, que carga con Satán. – “¡Ha dicho que te quedes aquí!”
– “¡No me voy a quedar de brazos cruzados!” – insiste la mestiza.
Pan se transforma en Súper Saiyajín y sale volando a toda velocidad.

– “¡NO, PAN!” – grita su madre, sin éxito.
Lejos de allí, Gohan sigue enfrentándose a Gotenks.
– “Todos están luchando…” – piensa Gohan, que puede sentir las energías de sus amigos. – “Maldita sea…”
Gotenks sonríe mientras siguen peleando.
– “Me estoy aburriendo…” – se burla la fusión. – “Creo que ha llegado el momento de acabar con esto.”
Gotenks se transforma en Súper Saiyajín 2 y golpea el abdomen de Gohan. Después da una voltereta y le propina una patada en la nuca con el talón, estrellándole contra el suelo.
Mientras tanto, en las afueras de la Capital del Oeste, la polvareda revela el cráter cuadrangular característico de la técnica de Ten Shin Han.
Lázuli se acerca al borde del abismo.
– “Uno menos…” – sonríe la androide.
En ese momento, Krilín siente que hay alguien cerca. 
– “Tenía que haberlo imaginado…” – dice Krilín.
Todos miran hacia una montaña cercana, y sobre ella se encuentra Piccolo, que ha salvado a Bra en el último momento.
– “Dr. Wheelo, supongo” – dice Piccolo. – “¿O debería llamarte Baby?”
– “Piccolo…” – sonríe Krilín. – “El demonio namekiano que se convirtió en Dios”
– “Lo pondré en mi tarjeta” – se burla Piccolo mientras se quita la capa y el turbante.
– “Cuidado, Piccolo” – le advierte Bra. – “Son más fuertes que antes”.
– “Yo me encargo de la Número 18” – dice Piccolo. – “Tengo experiencia con los androides”.
– “Bien…” – asiente Bra. – “Yo me encargaré de los dos vejestorios.”
– “No te confíes” – le aconseja Piccolo. – “Ten Shin Han y Krilín son dos expertos luchadores. Puede que seas más fuerte que ellos, pero tienen muchos recursos.”
– “Ya lo he comprobado…” – dice Bra, cuyo orgullo ha sido herido.
Piccolo y Bra se ponen en guardia.
– “¿Lista, enana?” – le dice Piccolo.
– “No te burles de mí, namekiano” – sonríe Bra.
– “Bien” – responde Piccolo. – “¡Pues vamos allá!”
En otro lugar, Son Gohan se levanta entre los escombros, malherido. Ha perdido su transformación, pero se dispone a comerse la semilla senzu que tenía preparada. En ese instante, tres donuts de energía caen sobre él y le atrapan, dejándole inmovilizado. Gotenks sonríe mientras se acerca a él.
– “Bastardo…” – gruñe Gohan, que lucha por liberarse.
– “Resistir es inútil, Son Gohan” – dice la fusión, que le agarra la cara. – “Ya eres mío.” – sonríe mientras el líquido metálico empieza a emanar de los orificios de su cara.
De repente, un Kamehameha se acerca rápidamente por la espalda de Gotenks. El metal regresa su cuerpo y él se da la vuelta, repeliendo el ataque con el dorso de su mano.
– “¿Crees que con eso vas a sorprendernos, Pan?” – se mofa la fusión.
La mestiza, transformada en Súper Saiyajín, se pone en guardia.
– “¡No dejaré que hagas daño a mi padre!” – dice Pan.
– “No me hagas reír…” – responde Gotenks apuntando a la muchacha.
– “¡No lo hagas! ¡Wheelo!” – suplica Gohan. – “¡Por favor! ¡Goten! ¡Trunks!”
Gotenks dispara una gran esfera de ki contra Pan.

Una gran explosión ilumina la noche.