ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte I: Kirano y Mokekko

Futuro Imperfecto / Parte I: Kirano y Mokekko
“No decepcionaremos al Amo Babidí”


Años después de la derrota de los androides y de Cell, la paz ha vuelto a la Tierra.

Trunks llega a la Corporación Cápsula cargando con una gran caja llena de suministros y piezas que su madre ha solicitado. El mestizo viste un pantalón negro con botas ocre, un jersey verde oliva, una cazadora vaquera y un pañuelo rojo alrededor del cuello.

En el taller, Bulma da sorbos a un termo de café mientras observa la pantalla de su ordenador, que le muestra los resultados de un sinfín de simulaciones.

– “Ya queda poco” – sonríe satisfecha.

Trunks deja la caja en el suelo en la entrada del taller y se acerca a su madre.

– “Pareces contenta” – dice el mestizo.
– “Pronto podemos abastecer a toda la ciudad.” – responde Bulma. – “Energía limpia para todos.”
– “¿Y las otras ciudades?” – pregunta Trunks.
– “No tardarán en ser capaces de replicar nuestro sistema.” – dice Bulma. – “Con nuestro diseño será sólo cuestión de reunir los recursos para construir sus centrales.”

Trunks sonríe orgulloso de su madre.

– “Eres fantástica” – dice el mestizo.
– “Lo sé” – le guiña un ojo ella.

Pero de repente, una extraña sensación alerta a Trunks. Hacía mucho tiempo que no sentía unos ki que llamaran su atención.

– “Alguien se acerca” – dice Trunks.
– “¿Alguien?” – se extraña Bulma. – “¿A qué te refieres?”
– “No salgas” – dice Trunks, antes de marcharse.

Bulma se queda en el taller, preocupada.

Trunks sale al exterior de la Corporación. Todo parece tranquilo. Nadie a la vista.

– “¿Creéis que podéis sorprenderme?” – murmura Trunks. – “¡Puedo sentir vuestra presencia!” – exclama.

De repente, dos personajes extremadamente musculados, con las venas marcadas bajo la piel y una “M” tatuada en su frente, se abalanzan sobre Trunks. 

Los dos personajes carecen de cabello o vello de ningún tipo. Uno es de gran envergadura y luce un calzoncillo negro, botas negras con adornos de pelaje marrón, y muñequeras negras. El segundo viste un pantalón negro con un doblado hacia fuera en la pernera que revela el color blanco del forro interior, y unas zapatillas negras. Los dos van descamisados. El segundo va armado con una urna de cerámica blanca parecida a un gran botijo que termina en una afilada punta.

Trunks intercepta a los dos enemigos emitiendo un doble empujón de ki que los repele hasta estrellarlos contra las paredes que rodean el jardín de la Corporación. 

– “¿Quiénes sois?” – les pregunta el mestizo.

Los dos enemigos se ponen en pie y se preparan para cargar de nuevo.

– “Esto no acabará bien para vosotros.” – les amenaza Trunks.

Los enemigos atacan y Trunks desaparece, dejándolos desconcertados. 

Los dos se miran entre ellos, confusos.

– “¡¿Dónde está?!” – pregunta el pequeño.
– “¡COBARDE!” – grita el grandullón.

De repente, Trunks pone su mano en el hombro del pequeño, que se da la vuelta y es sorprendido por un puñetazo directo en el rostro que lo lanza, atravesando un muro, hasta la carretera, perdiendo la urna por el camino.

El grandullón, furioso, intenta golpear a Trunks, pero el mestizo detiene su puñetazo fácilmente y contraataca dislocándole el brazo con un certero golpe en su codo.

– “¡AAAAHHH!” – grita el enemigo. – “¡MALDITO!”

Trunks clava su mirada en el grandote.

– “Os daré una última oportunidad.” – dice el mestizo. – “¿Quiénes sois?”

El grandullón agarra su brazo dislocado y se lo reduce violentamente.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – se sorprende Trunks.

El enemigo intenta golpearle de nuevo y Trunks lo intercepta con una patada en la barbilla seguida de otra patada en el pecho que lo lanza de nuevo contra el suelo. 

En ese instante, Trunks es sorprendido por el pequeño, que se abalanza sobre él, pero Trunks lanza un ataque de ki que impacta de lleno contra el villano y lo estrella contra el cemento, dejándole completamente chamuscado.

Trunks desciende hasta el suelo y suspira.

– “Esto no tenía que acabar así.” – piensa el mestizo.

Pero para su sorpresa, el grandullón se pone en pie, con el pecho hundido por la patada de Trunks. El villano saca pecho contrayendo sus músculos hasta que su torso recupera la forma original.

– “¡¿Qué significa esto?!” – se preocupa Trunks.

El pequeño también se pone en pie, pese a las graves quemaduras sufridas, y camina hasta la urna para recogerla.

– “No decepcionaremos al Amo Babidí” – dice con una débil voz.

Los dos atacan una vez más, pero Trunks se eleva sobre ellos para poder examinarlos atentamente, ya que han demostrado tener habilidades inhumanas.

– “¿Qué son?” – se pregunta el mestizo. – “¡Su resistencia es impresionante!”

Para sorpresa de Trunks, los dos enemigos se elevan, persiguiéndole.

– “¡SE ACABÓ!” – exclama Trunks, transformándose en Súper Saiyajín y repeliendo a sus dos enemigos con una explosión de energía.

Trunks mira con desprecio a sus rivales que, pese a haber recibido un duro golpe, se levantan una vez más. 

– “Mi poder está muy lejos de vuestro alcance.” – dice Trunks. – “Ya deberíais haberlo entendido.”

Los dos se quedan sorprendidos ante el poder que emana el mestizo.

– “¡YAAAAAAAH!” – gritan al abalanzarse una vez más sobre Trunks.

El mestizo se pone en guardia, preparado para dar el golpe de gracia a los dos villanos.

Pero, de repente, una fuerza invisible inmoviliza a Trunks. 

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el mestizo.

Los dos enemigos aprovechan y lo agarran. El pequeño clava la punta de su urna en el costado del mestizo y parece que, por arte de magia, el artefacto drena el poder de Trunks, que no tarda en regresar a su estado base y perder el conocimiento. 

Los dos enemigos, satisfechos con la energía recolectada, se marchan volando a toda velocidad, desapareciendo en el horizonte.

De repente, dos nuevos personajes entran en escena y se acercan a Trunks. Los dos visten extraños ropajes y cabello blanco.

– “Kirano y Mokekko seguro regresan directos a la nave de Babidí.” – dice el pequeño de los dos, de tez lila y luciendo un peinado en forma de cresta. – “Voy a seguirles.”
– “De acuerdo, señor Shin.” – dice su acompañante, grandullón y malcarado, de tez rosada.

Bulma sale de la Corporación Cápsula y se asusta al ver a su hijo tendido en el suelo.

– “¡TRUNKS!” – exclama la madre.

El pequeño responde con una sonrisa.

– “Tranquila, Bulma” – dice Shin. – “Mi amigo Kibito reestablecerá las energías de Trunks en un santiamén.”

Bulma parece desconcertada, pero de algún modo que no llega a comprender, las palabras de Shin le han proporcionado cierta calma.

– “Me uniré a usted cuando acabe” – le dice Kibito a su compañero.
– “Bien.” – dice Shin. – “Y estoy seguro de que el chico querrá acompañarte.”

DBSNL // Capítulo 145: Coronel Green

DBSNL // Capítulo 145: Coronel Green
“Interponerme en su camino fue el mayor error de mi vida.”


En la cabaña de Hit, Cheelai disfruta de un té con la esposa del asesino y sus hijos, jugueteando con la pequeña niña.

Trunks y Hit discuten fuera, para no alarmarlos.

– “Lo que me cuentas es terrible…” – lamenta Hit. – “No solo ha regresado Mojito, sino que además trabaja con ese Garlick… y con Shiras…”
– “Tú te enfrentaste a él… ¿verdad?” – dice Trunks. – “Tú detuviste a Shiras.”
– “Interponerme en su camino fue el mayor error de mi vida.” – dice el asesino, agachando la cabeza, avergonzado por su pasado y preocupado por su futuro. – “No puedo ayudarte.”
– “¿Lo dices en serio?” – se sorprende el mestizo.
– “Es mejor que no os quedéis aquí mucho tiempo” – dice Hit, con prisas. – “Podéis descansar, pero después os pido que os marchéis.”

El asesino da la espalda al muchacho y se dirige hacia su cabaña.

– “¡Te necesitamos, Hit!” – insiste Trunks. – “Creo que nos lo debes.”

Hit se detiene.

– “No hagas eso.” – dice el asesino. – “No juegues esa carta.” – añade mientras observa su familia en su cabaña, riendo junto a Cheelai.
– “Lo siento mucho, Hit” – se disculpa el mestizo. – “Pero no puedo enfrentarme a Shiras sin tu ayuda.”
– “¡No lo entiendes!” – responde Hit, enfadado, regresando a donde se encuentra Trunks. – “Shiras no es un enemigo al que puedas enfrentarte.” – dice entre dientes. – “¿Crees que tendrás más suerte que Whis?”
– “Ya lo derrotasteis una vez.” – dice Trunks. – “Conoces sus habilidades.”
– “¡NO!” – responde el asesino. – “Si crees que mis habilidades y las suyas están en el mismo escalón, ya puedes dejar de soñar. ¡Tuvimos suerte! Me preparé durante años para enfrentarme a él… y solo le derrotamos porque tuvimos suerte.” – insiste. – “Ni te imaginas lo poderoso que es. ¡Es casi intocable!”

Trunks agacha la cabeza.

– “Logré dañar su armadura” – dice Trunks.
– “¿Qué?” – responde Hit, confuso.
– “Dices que es intocable, pero logré dañar su armadura con mi espada.” – explica el mestizo.

Hit parece algo sorprendido por la inesperada respuesta de Trunks, pero enseguida se reafirma en su decisión.

– “Mañana os quiero fuera de mi casa.” – dice el asesino, antes de dar la espalda a Trunks y regresar a la cabaña.

Por el camino, Hit se topa con Cheelai, a la que ignora. Ella se da cuenta de la cara de pocos amigos del asesino.

La patrullera se acerca a Trunks.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta la brench.
– “No va a ayudarnos.” – responde Trunks.

Cheelai conforta a Trunks, acariciándole el brazo.

– “¿Y qué haremos ahora?” – pregunta la patrullera.
– “No lo sé…” – dice el mestizo.

En la Tierra, Brief ha informado a Yamcha y los demás sobre el hallazgo. El Coronel Green parece ser el modelo del Androide 16.

– “No tenía ni idea…” – se sorprende Lapis, al oír la noticia.
– “Yo no podía salir del laboratorio, así que él me contaba cosas del exterior” – sonríe Hatchan. – “Aunque trabajara para la Red Ribbon, parecía un buen hombre.”

En la Corporación Cápsula, Brief busca información en las bases de datos de la Red Ribbon que Trunks, Goten y Lapis recuperaron de los laboratorios del nuevo ejército de Silver.

– “Coronel Green…” – murmura mientras busca el nombre entre los archivos. – “Todo parece estar clasificado.” – lamenta.

En ese instante, el doctor tiene una idea.

– “Pino” – teclea en la computadora.

Varias docenas de archivos aparecen en pantalla.

– “Qué interesante…” – murmura el doctor, mientras lee toda la información que encuentra. – “El chico parece un héroe de guerra. ¡Muchas condecoraciones! Tan joven…” – investiga. 

De repente, el doctor se queda petrificado, con los ojos como platos.

– “No… No es posible…” – murmura Brief. 

En los archivos del soldado Pino, una fotografía ha llamado la atención del doctor. El pie de foto reza lo siguiente: “El Comandante Red hace entrega de la Medalla al Honor, a título póstumo, al soldado Pino. Recogen el galardón sus padres, el Doctor Gero y la Doctora Oli.”

En el planeta Rudeze, Garlick se acerca a Salabim, que se encuentra mirando el fuego.

– “Espero que no nos defraudéis.” – dice el demonio.
– “Estamos listos” – responde el brujo. – “Solo nos queda concretar ciertos asuntos.”
– “Me alegro” – sonríe Garlick.
– “Por cierto, señor…” – dice Salabim. – “¿Qué pretende hacer con Liquir?”
– “¿El kurama?” – responde el demonio. – “¿Crees que es un peligro?”
– “No lo clasificaría como peligro, no…” – dice el brujo. – “Pero su ejército podría ser un incordio si decidiera prestar ayuda a la Patrulla Galáctica.”

Garlick recapacita un instante y asiente.

– “Puede que tengas razón, brujo” – dice el demonio. – “Deberíamos mandar a algunos alborotadores para que lo mantengan distraído.”

Unas horas después, en la vieja Capital del Imperio, Liquir se encuentra sentado en el trono, pensando en todos los errores que ha cometido.

– “Me ha manipulado desde el primer momento…” – murmura, furioso, clavando sus garras en los reposabrazos. – “¿Significa eso que Cooler decía la verdad? ¿Traicioné a Sidra sin saberlo?” – se pregunta. – “¡Maldita sea!”

De repente, múltiples explosiones suenan a lo lejos.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el kurama.
– “¡Nos atacan!” – grita un soldado litt. – “¡Es una invasión!”

El kurama corre a toda velocidad hasta el balcón. La ciudad, que había sido reconstruida desde su enfrentamiento con Cooler, se encuentra en llamas.

Mientras tanto, en el planeta Imegga, Ledgic y sus tropas siguen peleando contra los invasores. La ciudad arde. Don Kee se encierra en su cámara acorazada personal, en el sótano de su torre, y se acurruca entre sus montañas de dinero.

En el Planeta-Hospital Pital, refugio para los heridos del Sector Sur del Universo, los cuatro hermanos Pastafresca y su bestia siguen causando el caos. La seguridad del complejo no logra detener a los maleantes y uno desde la sala de mando del centro se envía una señal de auxilio al Cuartel General de la Patrulla Galáctica. 

PASATIEMPO

PASATIEMPO

Hoy no he tenido tiempo de escribir un capítulo Especial, así que aprovecho para proponeros este \”pasatiempo\”.

Hace unas semanas, durante una charla en el Discord de @Red_Ribbon_Z, con él, @Ipocrito_Araya, @TheNERX, @Hector4X, @Hakkai_9000, @ZeroMajin1 y otros, estuvimos hablando de Super, de Vegeta, de los fanfics AF, y otros muchos temas.

Mientras tanto, Ipocrito estuvo dibujando hasta sorprendernos con esto. Creo que la idea nació de un comentario sarcástico sobre el \”Vegeta malvado definitivo\”, un \”Majin Baby Vegeta Black Rosé\”, y la cosa terminó como veis XD

¿Sabríais identificar el origen de todas las referencias?


Dibujado por Ipocrito

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XXI: Vida nueva

Cold Chronicles / Parte XXI: Vida nueva
“Algo me dice que nos volveremos a ver”


El combate ha terminado.

Mojito agacha la cabeza, decepcionado con su aprendiz.

– “Tendremos que esperar a que aparezca otro candidato…” – suspira el ángel. – “Alguien con la frialdad suficiente para esperar el momento adecuado.” – piensa.

Cold, agotado, regresa a su forma de toro bípedo.

El asesino Hit se ha quedado sin palabras ante el sacrificio de su compañero.

Muy lejos de allí, en el planeta Numa, Salabim ha estado observando lo ocurrido.

La familia de Hit, al darse cuenta de que todo se ha quedado en silencio, sale de la cabaña y corren hacia el asesino.

Punch y Kik abrazan a su padre.

Strai se acerca a Hit cautelosamente, con claras dudas.

Hit abraza a los niños y les invita a regresar a la cabaña.

– “Dejadme hablar con vuestra madre un momento” – dice el asesino.

Los niños corren hacia su casa, dejando a solas a los dos adultos.

– “Tú no eres…” – dice Strai.
– “No.” – responde Hit. – “Lo siento.”

Los ojos de Strai se llenan de lágrimas.

El ángel camina a lo largo del surco dejado por el ataque de Cold hasta encontrar un pequeño objeto brillante en el suelo. El anillo Toki de Shiras.

– “Aquí estás” – sonríe Mojito.

Mientras tanto, Cold se acerca al asesino.

– “Vas a tener que explicarme muchas cosas, asesino” – dice el demonio del frío.
– “Ahora ya no importan” – responde Hit.

El ángel interrumpe la conversación y extiende su mano hacia Hit.

– “Tienes algo que no te pertenece.” – dice Mojito.

Hit se saca el anillo del dedo y se lo entrega al ángel.

– “Aceptaré las consecuencias” – dice el asesino.
– “Creo que estamos en paz” – responde Mojito, sorprendiendo al asesino.
– “¿En paz?” – repite Hit.
– “Shiras se había convertido en un problema.” – dice Mojito. 

Mojito mira a Cold de reojo durante un breve instante.

– “Te mantendré vigilado, Rey Cold” – dice el ángel.

El demonio del frío parece molesto por el comentario, pero no responde.

El ángel se aleja un poco caminando, pero pronto se detiene para mirar de reojo a los dos personajes.

– “Algo me dice que nos volveremos a ver” – sonríe Mojito antes de desaparecer.

Cold suspira aliviado con la marcha del ángel.

– “Creo que es el momento de regresar a mi Imperio.” – dice Cold. – “Tengo trabajo que hacer.”
– “Buena suerte” – dice Hit. 
– “Te recomiendo desaparecer de nuevo.” – sugiere Cold. – “Este combate ha llamado la atención de muchas miradas a través del Universo.”
– “Gracias” – responde el asesino.

Cold asiente y se eleva lentamente hasta tomar altura para después estallar en una explosión de ki y adentrarse en el espacio.

Hit y Strai se quedan a solas.

– “¿Qué piensas hacer ahora?” – le pregunta la mujer.
– “No lo sé…” – responde Hit.
– “¿Quieres entrar y tomar algo?” – le invita Strai.

Una amable sonrisa se dibuja en el rostro de Hit.

– “Me encantaría.” – asiente.

En el planeta del Hakaishin, un adormilado Beerus se rasca la oreja mientras se acurruca en la cama.

Cerca de allí, en el balcón del palacio, Mojito se encuentra concentrado y con los ojos cerrados, comunicándose con sus compañeros celestiales.

– “Parece que todo ha salido bien” – dice el Daishinkan. – “A pesar de los descuidos de Campahri.” – dice con retintín.
– “Lo siento, padre.” – hace una reverencia el ángel. – “No volverá a ocurrir.”
– “Pueden pasar eones hasta que encontremos a un nuevo sujeto capacitado para ocupar el rol de Shiras” – suspira Mojito.
– “Esperaremos cuanto sea necesario” – sonríe el Supremo Sacerdote.