DBSNL // Capítulo 174: El hechicero

DBSNL // Capítulo 174: El hechicero

“¡Lucha como un guerrero!”

En el planeta remoto, Janemba se está regenerando. Madas ha quedado agotado tras el titánico esfuerzo de repeler el ataque enemigo. Ub intenta reconfortar al Kaioshin, mientas Pan y Bra siguen atentas al monstruo.

Las muchachas se miran y asienten.

– “¡Tenemos que intentarlo!” – sentencia Bra.

Las dos se envuelven el aura de Súper Saiyajín y se preparan para atacar.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – se prepara Pan.

– “Garlick…” – hace lo mismo Bra.

– “¡HAAAA! ¡HOOO!” – gritan a la vez al proyectar sus ataques hacia el enemigo.

El ataque choca contra la gran panza del demonio, que absorbe el impacto mientras continúa regenerándose.

– “Maldita sea…” – lamenta Pan, que sigue poniendo todo su empeño en el Kamehameha.

– “¡No desistas!” – exclama Bra, que hace lo mismo con el Galick-Ho.

Los ataques se hunden en la barriga del monstruo y lo empujan ligeramente, pero su cabeza se sigue regenerando.

– “No lo conseguirán…” – suspira Ub, que ve como el monstruo ya casi ha recuperado su forma.

El chico de Isla Papaya mira con horror al demonio que antes formó parte de él y aprieta los dientes, dispuesto a pelear hasta el final.

Ub deja a Madas y aprieta sus puños con rabia.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita a pleno pulmón mientras se envuelve en su aura incolora, que enseguida arde como una llama roja al usar la técnica del Kaio del Norte.

El ki del chico estalla y sorprende a las chicas, que le miran de reojo.

Ub avanza y se coloca entre sus amigas.

– “Ka… Me… Ha…. Me…” – se prepara Ub. – “¡HAAAAAAAA!!” – dispara. 

Su técnica se une al de sus amigas, reforzando la ofensiva… pero el impacto, pese a hacer retroceder al monstruo, no es suficiente para superarlo, pues ahora Ub solo dispone de su ki humano.

– “Ub…” – piensa Pan, al ver a su amigo sufriendo por ayudar.

– “Casi no tenía energía…” – piensa Bra. – “Tiene agallas…”

Ub siente que sus fuerzas flaquean.

– “Maestro Goku… Señor Bu… No me rendiré…”– piensa el chico. – “¡ESTO NO ME DETENDRÁ!”

En su mente aparecen imágenes de Son Goku…


– “¿Cree que estoy preparado?” – pregunta Ub. – “Yo no me siento listo para afrontar amenazas como las que usted me ha contado…”

– “Uno nunca está del todo preparado” – responde Goku. – “Y esa es parte de la emoción del combate.” – sonríe el saiyajín. – “La verdadera pregunta es si estás preparado para afrontar ese reto; y eso lo descubrirás cuando llegue el momento”.

… e imágenes de Mr. Bu…

Mr. Bu coloca su manopla sobre el hombro del chico.


– “Cuida del señor Satán y de su familia por mí.” – dice Mr. Bu. – “Yo ya no podré ayudarte.”

– “S… señor Bu…” – titubea Ub, con lágrimas en los ojos.

– “Eres mi mejor versión.” – se despide su compañero.

De repente, la mirada del chico cambia por completo y sus pupilas se difuminan. La determinación de Ub es inquebrantable.

– “¡¡HAAAAAAAAAA!!” – grita el chico. 

Su musculatura aumenta y su aura se aviva. Su Kamehameha recibe una descomunal inyección de poder. 

El ataque ahora logra hacer retroceder al monstruo, que no tarda en tropezarse y empezar a rodar por el suelo, empujado por la fuerza de los chicos.

– “¡UN POCO MÁS!” – exclama Bra.

Los tres imprimen un último esfuerzo en su acometida.

– “¡¡AHORAAAAA!!” – exclaman a la vez.

La onda de ki logra elevar a Janemba y empujarlo hacia el espacio exterior, perdiéndose en lo más profundo del espacio.

Madas se sorprende ante el poder de los chicos.

– “Increíble…” – dice el anciano. – “Tan jóvenes…”

Bra, Pan y Ub respiran cansados pero aliviados.

– “Lo hemos conseguido…” – dice Bra.

– “Se ha terminado…” – sonríe Pan, que mira a Ub de reojo, buscando una mirada cómplice de su amigo.

Ub, agotado y con el cuerpo temblando, sonríe y levanta el pulgar para su amiga, pero después se desploma repentinamente contra el suelo.

– “¡UB!” – sufre Pan, que corre a socorrerlo. – “¡¿Estás bien?! ¡UB!”

En Namek, Moro se prepara para un nuevo asalto. Los cascotes resultantes del derrumbe de la montaña levitan antes de ser proyectados contra Vegeta.

El saiyajín se pone de perfil, esquivando las primeras rocas y apunta al brujo con tres dedos. Su aura se torna esférica y pronto dispara un potente y veloz ataque de ki que avanza rápidamente hacia su enemigo, haciendo estallas las rocas con las que se cruza en su camino.

Moro hace que una columna de roca se alce rápidamente bajo sus pies y logra así esquivar el ataque, que choca contra la piedra desencadenando una gran explosión.

El brujo sobrevuela la bola de fuego cuando Vegeta se abalanza sobre él, intentando aprovechar la situación, pero una corriente de aire envuelve a Moro formando una esfera de vientos huracanados a su alrededor que desvía la acometida del saiyajín lo necesario para permitir al brujo esquivar el ataque. 

Vegeta se da la vuelta rápidamente y apunta a su adversario con la mano derecha.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – dispara el saiyajín.

El ataque impacta contra la barrera de viento y la empuja hasta que ambos ceden, estallando en el aire.

Vegeta retrocede ligeramente, mientras Moro es proyectado hacia el mar.

Antes de que el brujo choque contra la superficie, una gran columna de agua se eleva para amortiguar su caída.

Moro se pone en pie sobre el agua.

Vegeta parece frustrado. Las habilidades del brujo no le permiten pelear con libertad. El saiyajín siente que su poder supera al de su enemigo, pero eso no es suficiente. Moro está jugando con él.

El saiyajín no puede pelear de forma habitual. Los elementos inertes que Moro utiliza no tienen ki y no pueden ser percibidos por Vegeta, haciéndole incapaz de prever los movimientos del brujo.

El agua envuelve a Moro y forma una gran sierpe que se abalanza contra el saiyajín.

Vegeta apunta a la cabeza de la bestia con dos dedos y la hace estallar, pero las partes resultantes se convierten rápidamente en siete nuevas cabezas que continúan su avance y sorprenden a Vegeta, engulléndolo y empujándole hacia el mar verde de Namek.

Bajo el agua, Vegeta tarda unos segundos en recuperar la estabilidad y su sentido de la orientación.

El saiyajín intenta salir a la superficie, pero una fuerte corriente le impide avanzar. Vegeta aprieta los puños y genera un estallido de energía roja que aparta toda el agua que le rodea, secando el mar durante un instante que aprovecha para volar hasta tierra firme.

Moro le espera con una media sonrisa en su rostro.

Vegeta está furioso. Su enemigo se está mofando de él.

– “¡Lucha como un guerrero!” – exclama el saiyajín, cansado.

Moro resopla con desprecio.

– “Pff…” – responde el brujo. – “No soy un guerrero.”

El saiyajín aprieta los dientes.

– “Voy a acabar contigo.” – gruñe Vegeta.

Moro sonríe de nuevo.

– “No, Vegeta.” – dice el brujo. – “Yo ganaré este combate. Y no solo eso… Voy a destruirte. Doblegaré tu orgullo. Haré que te rindas.”

– “Creo que no me conoces demasiado bien.” – sonríe Vegeta al oír al brujo.

De repente, un centenar de visiones sacuden a Vegeta. Su infancia en el planeta Vegeta, su pasado como soldado del Imperio, su combate en la Tierra, su enfrentamiento con las Fuerzas Ginyu y Freezer en Namek, su pelea contra Cell, su sacrificio ante Majin Bu, su combate contra Mirai Freezer, su participación en el torneo, su combate contra Zeno Zamas, Broly, su incursión en el Makai…

– “Te conozco perfectamente.” – replica Moro. – “Y por eso disfrutaré tanto ese momento.”

El brujo se quita las vendas de sus antebrazos, revelando un centenar de cicatrices longitudinales que los recorren.

DBSNL // Capítulo 173: Duelo de propósitos

DBSNL // Capítulo 173: Duelo de propósitos

“Este es el poder que tanto temía Zeno.”

En el planeta remoto, un extraño individuo ha aparecido, salvando a Ub en el último momento.

El joven vestido como un Kaioshin se levanta y se sacude el polvo.

– “Esto me habría dolido mucho hace solo unos minutos…” – murmura el personaje.

– “¿Es usted un Kaioshin?” – pregunta Ub, educadamente.

– “Lo fui hace mucho tiempo.” – dice el joven. – “Soy Madas, Kaioshin de hace quince generaciones.”

– “¿De hace quince generaciones?” – se extrañan nuestros amigos.

– “Y vosotros sois Ub, Pan y Bra, ¿verdad?” – sonríe el antiguo Dios.

Mientras tanto, Janemba se prepara para atacar. Con sus dos manos golpea el suelo repetidas veces, provocando alteraciones dimensionales que se expanden como si fueran anillos de agua en un lago.

– “¡VA A ATACAR DE NUEVO!” – advierte Bra.

Madas se fija por primera vez en el orondo demonio.

– “Así que eso es lo que queda de Majin Bu…” – murmura el antiguo Kaioshin

– “¿Puede ayudarnos?” – pregunta Ub.

– “Mis poderes han mermado mucho…” – dice Madas. – “He perdido mi magia…”

– “¡Hagamos la fusión de nuevo!” – sugiere Bra.

– “Aún no podemos…” – le recuerda Pan. – “Necesitamos más tiempo…”

– “¡Es nuestra única opción!” – insiste la hija de Vegeta.

Janemba abre su boca y emana un poderoso chorro de energía que va directo hacia nuestros amigos.

Madas da un paso al frente y extiende sus manos hacia el enemigo, deteniendo el ataque con su poder mental, haciendo un titánico esfuerzo. Sus ojos revelan un tenue brillo celeste.

Los chicos se sorprenden ante el poder demostrado por el joven Kaioshin.

El ataque de Janemba cesa y Madas le da de su propia medicina, ahora concentrada en una esfera de ki verde que es devuelta al demonio.

El ataque sorprende al demonio, estallando en su rostro y desintegrando a Janemba del pecho hacia arriba.

Madas cae de rodillas, agotado.

– “Este planeta… casi no tiene vida…” – jadea el joven anciano. – “Creo que no podré repetir algo así…”

En Namek, Vegeta y Moro se encuentran cara a cara. Los dos personajes se miran fijamente de forma amenazante. Ninguno conoce las verdaderas capacidades del otro.

Moro es el primero en actuar. El brujo alza su mano con la palma hacia arriba y el suelo tiembla. De forma repentina, una torre de lava brota bajo los pies de Vegeta, obligando al saiyajín a apartarse. 

Vegeta se sorprende ante la extraña habilidad de su adversario, pero enseguida se centra en el enemigo y desaparece.

Moro se da la vuelta rápidamente, justo en el instante en que Vegeta reaparece detrás de él para propinarle un puñetazo. 

En ese momento, un gran espejo se materializa delante del brujo; un espejo que refleja al mismísimo Vegeta. El saiyajín y su imagen chocan los puños, el cristal estalla y el golpe queda anulando. 

Moro aprovecha para retroceder y recuperar la distancia con su enemigo. 

El brujo alza su brazo derecho, con su mano extendida como si fuera una espada apuntando hacia el cielo. Sobre él se forma un torbellino de nubes negras del que nace un rayo que se ancla en su mano y la ilumina. El brujo propina el imaginario espadazo contra el suelo, y una descarga eléctrica continua avanza hacia Vegeta.

El saiyajín se sorprende ante tal ataque y se aparta hacia un lado en el último momento para evitarlo.

Vegeta embiste de nuevo al brujo, pero Moro extiende sus brazos hacia los lados, con las palmas hacia el suelo. De la tierra brotan dos chorros de lava que el brujo, con un exagerado aspaviento, hace girar a su alrededor y los une para formar un gran dragón de fuego que después proyecta contra el saiyajín.

Vegeta retrocede y apunta al dragón con su mano.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – exclama el saiyajín.

El ataque de Vegeta impacta de lleno en la cabeza del dragón, disipando la masa magmática. 

Vegeta y Moro se detienen y se miran fijamente. Cada uno sorprendido con las habilidades del otro.

Cerca de allí, Shiras, Garlick y Piccolo observan el combate asombrados.

– “Son dos monstruos…” – piensa Shiras.

– “Este es el poder que tanto temía Zeno.” – piensa Mojito, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “¿Qué será capaz de hacer cuando absorba las Dragon Balls de la Tierra?”

Vegeta revive la llama de su aura y embiste a Moro.

El brujo chasquea sus dedos, generando una extraña onda de sonido que se propaga hasta alcanzar a Vegeta. 

De repente, la vista del saiyajín se torna borrosa. La realidad a su alrededor parece alterarse. 

Vegeta se detiene y se frota los ojos intentando recuperar la cordura, pero frente a él se revela una silueta que le deja sin palabras.

– “¿Bra?” – murmura al ver a su hija.

– “Papá…” – dice la muchacha, que camina hacia él con lágrimas en los ojos. 

– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta Vegeta.

– “¡¿Por qué no nos has ayudado?!” – reclama Bra. – “Todos han… ¡Todos han muerto!”

– “No eres real…” – gruñe Vegeta, clavando su mirada gris en la chica.

La ilusión se disipa y se convierte de nuevo en Moro.

– “Impresionante…” – sonríe el brujo.

– “Tus trucos no funcionarán contra una mente en calma” – le advierte Vegeta. – “No hay tormento que pueda inquietarme, porque he hecho las paces conmigo mismo.”

– “Puede que tengas razón…” – responde Moro. – “Pero no he mentido sobre lo que ha sucedido en la Tierra.”

Vegeta se queda sin palabras al oír al brujo.

– “Puedes luchar, pero tu destino será el mismo que el de Son Goku.” – lo amenaza el brujo.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el saiyajín, que mira de reojo a Piccolo.

El namekiano esboza una sonrisa de satisfacción que corrobora las palabras del hechicero.

Vegeta aprieta sus puños.

– “Eso solo significa que no puedo fallar…” – dice el saiyajín. – “Tengo que derrotarte.”

Moro sonríe, pues no parece tomarse en serio las amenazas de Vegeta.

– “Perecerás con este planeta, saiyajín.” – sentencia el brujo.

El brujo extiende sus manos a los lados y un viento huracanado se alza en el terreno de combate, girando a su alrededor en sentido contrario de las agujas del reloj.

Vegeta se pone en guardia, listo para asumir el reto.

Un torbellino de nubes negras desciende sobre el brujo e invade la zona, expandiéndose sobre la superficie de Namek e inundando con oscuridad el paisaje.

Vegeta no puede ver nada a través de tal tiniebla y tampoco puede sentir la energía del brujo.

De repente, columnas de lava brotan del suelo y obligan al saiyajín a esquivarlas, chamuscando su guante en una de las ocasiones. 

El saiyajín se eleva, intentando salir de la oscuridad, pero una maraña de rayos detiene al saiyajín y lo electrocuta. Toda la zona oscura es azotada por un choque eléctrico repentino. 

El humeante saiyajín cae al suelo aturdido, pero enseguida se pone de nuevo en pie.

– “Ya he tenido suficiente…” – murmura el saiyajín.

El guerrero aprieta sus puños y expulsa su poder, creando una onda expansiva de energía que hace retroceder las nubes negras.

– “¡YAAAAAAH!” – exclama Vegeta.

El terreno se limpia de oscuridad y Moro queda al descubierto.

– “No está nada mal, Príncipe saiyajín.” – se burla el brujo. 

Los ojos grises de Vegeta se clavan en el brujo.

– “Aún no lo has visto todo” – le advierte el guerrero.

Vegeta, envuelto en su aura rosada, se abalanza sobre el brujo con el puño en alto.

Moro alza un espejo para detener a Vegeta, pero el saiyajín sonríe; es lo que esperaba. Con un estallido rojo de energía el saiyajín se eleva por encima de Moro y cae a su espalda, sorprendiendo al brujo con una velocidad explosiva, y propina un codazo en el rostro de Moro justo cuando éste se daba la vuelta.

Moro golpea la parte trasera de su propio espejo, que neutraliza su energía cinética y lo detiene, dejándolo expuesto para un nuevo golpe de Vegeta; un puñetazo en su mejilla que lo lanza a varios kilómetros de distancia. 

El brujo rebota varias veces por el suelo hasta estrellarse con una montaña que se derrumba sobre él.

Vegeta respira con dificultad tras el esfuerzo, pero aún así fuerza una sonrisa.

Cerca de allí, Garlick, Shiras y Piccolo se asustan ante el poder del saiyajín.

– “¿Estaba ocultando todo este poder?” – se pregunta Shiras.

– “Esto podría ser un problema…” – refunfuña Garlick.

Piccolo observa atentamente a Vegeta, sin decir nada.

Moro se levanta de entre los escombros con una gota de sangre recorriendo su labio.

El brujo se limpia la sangre con el dorso de su mano y observa la mancha resultante.

– “Supongo que tendré que tomarme esto más en serio.” – murmura el brujo.

Vegeta se pone de nuevo en guardia. No está dispuesto a perder este combate.