DBSNL // Capítulo 387: Rumbo a Razan

DBSNL // Capítulo 387: Rumbo a Razan

“Una nave ha entrado en el sistema Yazata.”

En la nave de la Patrulla Galáctica, Cheelai teclea en el panel de comandos, intentando recuperar la conexión con Erezúant.

– “Esta misión es un aburrimiento.” – se queja Gohan Jr.

– “Somos el apoyo de nuestros compañeros.” – dice Cheelai. – “No vas a ser siempre el protagonista.” – sonríe ella.

– “La próxima vez me voy con papá.” – la mira de reojo, buscando pelea.

– “A mí no me mires.” – responde ella. – “Las misiones las decide Lemon; yo no tengo nada que ver.”

– “No cuela.” – protesta él.

Mientras tanto, en Erezúant, en la sala del trono, Karza se arrodilla frente al Rey Kadan.

– “He oído el testimonio de la Patrulla Galáctica.” – dice el Rey. – “Y tendré en cuenta el arrepentimiento mostrado por el muchacho.”

Karza tiene la cabeza agachada y lágrimas en los ojos.

Lady Gladyola está de pie, firme, al lado del Rey.

Detrás del muchacho, esperando la resolución, se encuentran Panzy, Tarble, Broly, Hybis y Sambuco.

– “Pero, sobre todo…” – continúa Kada. – “…me guiaré por el testimonio de mi hija.” – revela. – “Pues el futuro de Erezúant depende de ella y de su juicio.” – comparte una mirada cómplice con Panzy.

Lady Gladyola contiene su sonrisa, pero sus ojos la delatan.

– “Karza queda a cargo de la Patrulla Galáctica.” – anuncia Kadan.

Broly da un paso al frente, sorprendiendo a Tarble.

El saiyajín coloca la mano sobre el hombro del muchacho.

– “Agradecemos su confianza, Majestad.” – dice Broly.

Kadan asiente.

– “Pero su abuelo, el saiyajín Torpin…” – dice el Rey, con gesto serio. – “Tras su negativa a aceptar la ley de su raza, la Corona de Erezúant se hará responsable de su destino.”

Lágrimas se deslizan por el rostro del joven mestizo.

Tarble da un paso al frente.

– “Creo que la Patrulla Galáctica tiene las medidas de contención óptimas para alguien como él, Majestad.” – dice el saiyajín.

– “Es probable.” – responde Kadan. – “Y agradecemos la ayuda de la Patrulla Galáctica.” – se toma unos segundos. – “Pero seguimos siendo un planeta soberano y, como tal, nuestro sistema de justicia sigue vigente.”

Tarble mira de reojo al afligido Karza. Le gustaría ayudar al joven, pero asumir el peso de las relaciones intergalácticas es parte del trabajo.

El patrullero hace una reverencia y da un paso atrás.

Kadan carraspea.

– “En cuanto a los bandidos detenidos al otro lado del Valle de los Sordos, cumplirán con sus trabajos asignados y después se les exigirá que abandonen el planeta.” – sentencia el Rey.

– “Me encargaré personalmente, Su Majestad.” – responde con una reverencia Gladyola.

– “Qué centren sus esfuerzos en arreglar la nave de los patrulleros.” – insiste el Rey. – “Queremos recuperar nuestro tesoro cuanto antes.”

En el espacio, Cheelai y Gohan Jr están entrando en el sistema Yazata, donde el planeta Erezúant orbita la estrella Daeva.

– “¿Y ahora qué?” – pregunta el chico, con hastío.

– “Esperaremos.” – responde su madre. – “Deja de quejarte.”

– “¡No me he quejado!” – protesta Gohan.

En ese instante, una señal aparece en el radar de la nave. 

– “¿Qué ocurre?” – levanta una ceja el chico, deseando que sea algo interesante.

– “Una nave ha entrado en el sistema Yazata…” – dice Cheelai, tecleando en el panel de comandos, intentando averiguar algo más sobre el objeto no identificado.

– “¿Quién es?” – pregunta Gohan.

– “No parece de los nuestros…” – lee unos códigos en pantalla.

En el moderno despacho donde Glorio fue interrogado, un centinela conejo irrumpe para avisar al Barón.

– “Una nave no identificada se dirige hacia aquí.” – avisa el centinela.

– “¿La Patrulla Galáctica?” – pregunta, molesto. – “¿Tan pronto?”

– “No, señor.” – responde el conejo. – “Viene desde el exterior de nuestro sistema.”

– “¿Hmm?” – se extraña el Barón.

El conejo se queda en silencio y se toca la oreja. Le hablan por un auricular.

– “Señor…” – dice el centinela. – “Parece que hay otra nave siguiendo a la primera.”

Cheelai y Gohan persiguen el rastro de la misteriosa nave.

– “Es muy rápida.” – protesta ella. – “A este paso, la perderemos.”

– “¿Seguro que vamos en la dirección correcta?” – pregunta Gohan.

– “La nave ha calculado su ruta…” – dice Cheelai, mirando el mapa dibujado por la computadora. – “Se dirige hacia este planeta de aquí.” – lo amplia. – “El segundo planeta del sistema Yazata; Razan.”

– “Genial.” – sonríe Gohan, listo para la acción.

Cheelai no parece convencida.

– “Creo que deberíamos esperar hasta contactar con Tarble y Broly.” – dice la patrullera.

– “¡Nooo!” – protesta Gohan de manera infantil. – “¡Se va a escapar!”

– “Es imprudente.” – insiste Cheelai.

– “Antes de que se cortara, hablaban de que ese tal Glorio había salido del planeta.” – replica Gohan. – “¡¿Y si es él?!”

– “Más motivo para ser cuidadosos.” – sentencia ella.

– “Mamá…” – se queja él.

El chico carraspea y recupera la compostura de patrullero.

– “Seamos prudentes. Está bien.” – acepta Gohan. – “Pero sigamos esa nave hasta su destino. Misión de reconocimiento.”

Cheelai suspira.

– “No me vas a dejar tranquila, ¿no?” – sonríe ella.

– “No.” – responde él, rápidamente.

– “Está bien…” – claudica Cheelai. – “Pero sin correr ningún riesgo.”

– “¡BIEEEN!” – celebra Gohan. – “Ehem…” – carraspea al darse cuenta. – “Quiero decir…” – recupera de nuevo la compostura. – “Afirmativo.”

Una cápsula circular individual del Imperio cruza el sistema en dirección al Planeta Razan. La Patrulla Galáctica la sigue desde una distancia prudente, esperado no ser detectados.

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